Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



domingo, 31 de enero de 2010

ENERO 3, 2010

PALABRAS DE VIDA
Jeremías (1, 4-5. 17-19)
En tiempo de Josías, el Señor me dirigió estas palabras: “Desde antes de formarte en el seno materno, te conozco; desde antes de que nacieras, te consagré como profeta para las naciones. Cíñete y prepárate; ponte en pie y diles lo que yo te mando. No temas, no titubees delante de ellos, para que yo no te quebrante.
Mira: hoy te hago ciudad fortificada, columna de hierro y muralla de bronce, frente a toda esta tierra, así se trate de los reyes de Judá, como de sus jefes, de sus sacerdotes o de la gente del campo. Te harán la guerra, pero no podrán contigo, porque yo estoy a tu lado para salvarte”.

Salmo 70
Señor, tú eres mi esperanza.
Señor, tú eres mi esperanza, que no quede yo jamás defraudado. Tú, que eres justo, ayúdame y defiéndeme; escucha mi oración y ponme a salvo.
Señor, tú eres mi esperanza.
Sé para mí un refugio, ciudad fortificada en que me salves. Y pues eres mi auxilio y mi defensa, líbrame, Señor, de los malvados.
Señor, tú eres mi esperanza.
Señor, tú eres mi esperanza; desde mi juventud en ti confío. Desde que estaba en el seno de mi madre, yo me apoyaba en ti y tú me sostenías.
Señor, tú eres mi esperanza.
Yo proclamaré siempre tu justicia y a todas horas, tu misericordia. Me enseñaste a alabarte desde niño y seguir alabándote es mi orgullo.
Señor, tú eres mi esperanza.

San Pablo a los Corintios (12, 31—13, 13)

Hermanos: Aspiren a los dones de Dios más excelentes. Voy a mostrarles el camino mejor de todos. Aunque yo hablara las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, no soy más que una campana que resuena o unos platillos que aturden. Aunque yo tuviera el don de profecía y penetrara todos los misterios, aunque yo poseyera en grado sublime el don de ciencia y mi fe fuera tan grande como para cambiar de sitio las montañas, si no tengo amor, nada soy.
Aunque yo repartiera en limosna todos mi bienes y aunque me dejara quemar vivo, si no tengo amor, de nada me sirve. El amor es comprensivo, el amor es servicial y no tiene envidia; el amor no es presumido ni se envanece; no es grosero ni egoísta; no se irrita ni guarda rencor; no se alegra con la injusticia, sino que goza con la verdad. El amor disculpa sin límites, confía sin límites, espera sin límites, soporta sin límites.
El amor dura por siempre; en cambio, el don de profecía se acabará; el don de lenguas desaparecerá y el don de ciencia dejará de existir, porque nuestros dones de ciencia y de profecía son imperfectos. Pero cuando llegue la consumación, todo lo imperfecto desaparecerá.
Cuando yo era niño, hablaba como niño, sentía como niño y pensaba como niño; pero cuando llegué a ser hombre, hice a un lado las cosas de niño. Ahora vemos como en un espejo y oscuramente, pero después será cara a cara. Ahora sólo conozco de una manera imperfecta, pero entonces conoceré a Dios como él me conoce a mí.
Ahora tenemos estas tres virtudes: la fe, la esperanza y el amor; pero el amor es la mayor de las tres.

Aleluya, aleluya.

El Señor me ha enviado para anunciar a los pobres la buena nueva y proclamar la liberación a los cautivos.
Aleluya.

Evangelio San Lucas (4, 21-30)

En aquel tiempo, después de que Jesús leyó en la sinagoga un pasaje del libro de Isaías, dijo: “Hoy mismo se ha cumplido este pasaje de la Escritura que ustedes acaban de oír”.
Todos le daban su aprobación y admiraban la sabiduría de las palabras que salían de sus labios, y se preguntaban:“¿No es éste el hijo de José?”
Jesús les dijo: “Seguramente me dirán aquel refrán: ‘Médico, cúrate a ti mismo’ y haz aquí, en tu propia tierra, todos esos prodigios que hemos oído que has hecho en Cafarnaúm”.
Y añadió: “Yo les aseguro que nadie es profeta en su tierra.
Había ciertamente en Israel muchas viudas en los tiempos de Elías, cuando faltó la lluvia durante tres años y medio, y hubo un hambre terrible en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una viuda que vivía en Sarepta, ciudad de Sidón. Había muchos leprosos en Israel, en tiempos del profeta Eliseo; sin embargo, ninguno de ellos fue curado sino Naamán, que era de Siria”.
Al oír esto, todos los que estaban en la sinagoga se llenaron de ira, y levantándose, lo sacaron de la ciudad y lo llevaron hasta un barranco del monte, sobre el que estaba construida la ciudad, para despeñarlo. Pero él, pasando por en medio de ellos, se alejó de ahí.

HOMILIA
Jeremías 1,4-5.17-19 Te nombré profeta de los gentiles Salmo 70: Mi boca contará tu salvación, Señor. 1 Corintios 12,31 - 13,13: Quedan la fe, la esperanza, el amor; la más grande es el amor. Lucas 4, 21-30: Médico, sánate a ti mismo.

El texto de Jeremías tiene dos partes, la primera (vv. 4-5) se refiere a su vocación, y la segunda (vv. 17-19) a su envío profético. El llamado de Jeremías está marcado desde el inicio por la palabra: “me llegó una palabra de Yahvé”. El profeta es llamado por la palabra para ser palabra de Dios en medio de su pueblo. La palabra lo conoce desde antes de su nacimiento, lo que significa una intimidad profunda de Dios con el profeta. La palabra lo consagra, es decir, Dios se lo reserva para sí, desde antes de nacer. Conocer y consagrar son el marco para la misión de Jeremías: ser profeta de las naciones.

A partir del v. 17 Jeremías se convierte en palabra de Dios ambulante. Debe decir en público lo que Dios le mande. Pero decir la verdad siempre ha sido problemático y peligroso porque se tocan los intereses de muchas personas y de las estructuras sociales. Por esto Dios se anticipa a decirle que no tenga miedo de enfrentarlos. El temor no es ajeno a la vocación profética; lo importante es no abandonar la vocación porque entonces sería Dios el que podría asustarnos, es decir, dejar de llamarnos, de elegirnos y de consagrarnos, dejar de confiar en nosotros, y ¿qué susto peor puede recibir un profeta?

La promesa de Dios no plantea su intervención para salvar al profeta en tiempos difíciles, sino que a él, personalmente, lo fortalecerá internamente como un “pilar de hierro”, y externamente lo consolidará como una “muralla de bronce”. La palabra será su fuerza en su lucha contra las autoridades (reyes, ministros, sacerdotes y propietarios), que han olvidado la alianza de Yahvé, oprimiendo y marginando a su propio pueblo. La fortaleza también la encuentra el profeta en la obediencia a la palabra que recibe y anuncia. Esto le asegura la compañía permanente de Yahvé.
Este bello canto al amor, tiene como contexto global la discusión de los corintios en torno a los carismas. Con el texto de hoy, Pablo afirma categóricamente que el único “carisma” absoluto es el del amor. El amor al que se refiere el autor no es el amor helenista (eros), sino el amor cristiano (ágape), que es un amor que se recibe, se entrega, se sirve y hasta da la vida por los hermanos. Sin amor, no tiene sentido ni el mejor de los carismas, sin amor, la palabra profética queda en el vacío, sin amor el amor de Dios pasa de largo en nuestras vidas.

Podemos dividir el canto en tres partes. En la primera parte (vv. 1-3) se enumeran una serie de carismas que no son nada si falta el amor. En la segunda parte (vv. 4-7) se enumeran quince características del amor cristiano. Siete se plantean de forma positiva y ocho de forma negativa. En la tercera parte (vv. 8-13) Pablo termina su canto reafirmando la eternidad del amor. El amor, que puede cambiarlo todo, es el único que no cambiará, que será el mismo eternamente. Entre la fe, la esperanza y el amor, este último es el mayor, quedando clara, para los corintios y para los cristianos de todos los tiempos, la superioridad del amor sobre cualquier otro carisma.
El domingo pasado, después de la lectura que hizo Jesús del profeta Isaías, el evangelio terminaba diciendo que “todos los presentes tenían fijos los ojos en él”. El evangelio de hoy continúa la escena, que recordemos se desarrolla en la sinagoga de Nazaret. Jesús dice que en él se cumplen las palabras de Isaías, es decir, que es el ungido (Mesías) para anunciar la Buena Noticia a los pobres y oprimidos... y el año de gracia del Señor.

Los vv. 22-30 los podemos dividir así: v.22: la reacción de la gente; vv. 23-27: la respuesta de Jesús; vv. 28-29: indignación e intentos de matar a Jesús por parte de los nazarenos; vv. 30: Jesús continúa su camino.
Es interesante constatar el contraste entre la reacción de la gente en el v. 22 y la de los versículos 28-29. Inicialmente los de su pueblo aprobaban, y se admiraban de su paisano, pero no alcanzaban a ver en Jesús la gracia de Dios que salía de sus labios, ni al profeta anunciado por Isaías, sino simplemente al Jesús hijo de José. Jesús percibe que sus paisanos no están interesados en sus palabras sino en sus hechos, les interesa ante todo un espectáculo milagrero, que cure los enfermos del pueblo y basta. Jesús les responde con otro refrán: “ningún profeta es bien recibido en su patria”, dejando claro que en Nazaret no hará ningún milagro.

Entre los vv. 25-27 Jesús acude al AT para explicar su situación. El verdadero profeta no se deja acaparar ni mucho menos presionar para satisfacer a un auditorio interesado sólo en el espectáculo o en intereses individuales, aunque sean los de la familia o su propio pueblo. El profeta es libre y se debe a la palabra de Dios. La historia de Elías y Eliseo recuerda a los nazaretanos cómo éstos tuvieron que irse a tierra de paganos porque su propio pueblo no quería escucharlos. La característica de la mujer de Sarepta es su confianza en Dios, confiando su vida y la de su propio hijo en un extraño como Elías; y característico del sirio Naamán es que depone su orgullo y soberbia nacionalistas ante las palabras de Eliseo. La misma Iglesia reconocerá en este texto su misión de anunciar la Buena Noticia a los más alejados, es decir, que la Palabra echa sus primeras raíces en las personas y en las familias, pero ése no es su destino final; tiene que ser una palabra que busque siempre el camino de los más alejados y necesitados.

Las palabras finales de Jesús enfurecen a los presentes e intentan arrojar a Jesús por un barranco en las afueras del pueblo. Es curioso cómo los pobres de Nazaret, sujetos preferenciales del Anuncio de la Buena Nueva, se convierten en sujetos de odio y de muerte, despreciando la palabra presente en su tierra. Pero la palabra no puede morir, y Jesús continúa su camino misionero al servicio de los pobres, marginados y excluidos, con una palabra de vida, aunque amenazada siempre de muerte por quienes hacen de su vida una mala noticia de egoísmo y muerte.
ORACION

Nos has enviado, Padre, como profetas en medio del mundo, como enviaste a Jeremías y como enviaste a tu Hijo Jesús. A través de nosotros quieres haces escuchar tu Palabra de amor a los hombres y mujeres, nuestros hermanos. Quieres que demos a conocer tu gran proyecto de amor a favor de todos y cada uno sin excepción.
La Palabra que pones en nuestro corazón y en nuestros labios es fuego que quema, pero también fuerza que edifica. Ayúdanos a recogerla con liberalidad y a darla con generosidad y coraje. Concédenos de no tenerla “guardada en un pañuelo” (Lucas 19,20) sino entregarla como prodigalidad a nuestros hermanos. Y si en algún momento nos parece pesada, ayúdanos tú mismo, como ayudaste a Jeremías y a Jesús, a no deshacernos de ella, porque va en ello el bien de nuestros hermanos y nuestro propio bien.

sábado, 30 de enero de 2010

ENERO 30, 2010

PALABRAS DE VIDA
Lectura del segundo libro de Samuel (12, 1-7.10-17)
En aquellos días, el Señor envió al profeta Natán para que fuera a ver al rey David. Llegó Natán ante el rey y le dijo: “Había dos hombres en una ciudad, uno rico y el otro pobre. El rico tenía muchas ovejas y numerosas reses. El pobre sólo tenía una ovejita, que se había comprado; la había cria-do personalmente y ella había crecido con él y con sus hijos. Comía de su pan, bebía de su vaso y dormía junto a él.
La quería como a una hija. Un día llegó un visitante a la casa del rico, y éste no quiso sacrificar ninguna de sus ovejas ni de sus reses, sino que se apoderó de la ovejita del pobre, para agasajar a su huésped”.
Al escuchar esto, David se puso furioso y le dijo a Natán: “Verdad de Dios que el hombre que ha hecho eso debe morir. Puesto que no respetó la ovejita del pobre, tendrá que pagar cuatro veces su valor”.
Entonces Natán le dijo a David: “¡Ese hombre eres tú! Por eso te manda decir el Señor: ‘La muerte por espada no se apartará nunca de tu casa, pues me has despreciado, al apoderarte de la esposa de Urías, el hitita, y hacerla tu mujer. Yo haré que de tu propia casa surja tu desgracia, te arrebataré a tus mujeres ante tus ojos y se las daré a otro, que dormirá con ellas en pleno día. Tú lo hiciste a escondidas; pero yo cumpliré esto que te digo, ante todo Israel y a la luz del sol’ ”.
David le dijo a Natán: “He pecado contra el Señor”. Natán le respondió: “El Señor te perdona tu pecado. No morirás. Pero por haber despreciado al Señor con lo que has hecho, el hijo que te ha nacido morirá”.Y Natán se fue a su casa.
El Señor mandó una grave enfermedad al niño que la esposa de Urías le había dado a David. Este pidió a Dios por el niño, hizo ayunos rigurosos y de noche se acostaba en el suelo. Sus servidores de confianza le rogaban que se levantara, pero él no les hacía caso y no quería comer con ellos.

Salmo 50

Crea en mí, Señor,
un corazón puro.
Crea en mí, Señor, un corazón puro, un espíritu nuevo para cumplir tus mandamientos. No me arrojes, Señor, lejos de ti, ni retires de mí tu santo espíritu.
Crea en mí, Señor,
un corazón puro.
Devuélveme tu salvación, que regocija, y mantén en mí un alma generosa. Enseñaré a los descarriados tus caminos y volverán a ti los pecadores.
Crea en mí, Señor,
un corazón puro.
Líbrame de la sangre, Dios, salvador mío y aclamará mi lengua tu justicia. Señor, abre mis labios y cantará mi boca tu alabanza.
Crea en mí, Señor,
un corazón puro.

Marcos (4, 35-41)
Un día, al atardecer, Jesús dijo a sus discípulos: “Vamos a la otra orilla del lago”. Entonces los discípulos despidieron a la gente y condujeron a Jesús en la misma barca en que estaba. Iban además otras barcas. De pronto se desató un fuerte viento y las olas se estrellaban contra la barca y la iban llenando de agua. Jesús dormía en la popa, reclinado sobre un cojín.
Lo despertaron y le dijeron: “Maestro, ¿no te importa que nos hundamos?” El se despertó, reprendió al viento y dijo al mar: “¡Cállate, enmudece!” Entonces el viento cesó y sobrevino una gran calma. Jesús les dijo:
“¿Por qué tenían tanto miedo? ¿Aún no tienen fe?” Todos se quedaron espantados y se decían unos a otros: “¿Quién es éste, a quien hasta el viento y el mar obedecen?”.

HOMILIA
2 Samuel 12,1-7a.10-17: ¡He pecado contra el Señor! Salmo 50: Oh Dios, crea en mí un corazón puro. Marcos 4,35-41: ¿Aún no tienen fe?

Seguir a Jesús tiene sus sorpresas. Jesús ha empezado un proyecto nuevo y exige a sus discípulos, usted y yo a evitar todo miedo. Esta es la exigencia del evangelio de hoy. No importa que él esté durmiendo en la barca, él está con ellos y no hay razón para temer. Al despertarse Jesús da órdenes al mar y al viento. Esto va a indicar primero la resurrección y al mismo tiempo el señorío de Jesús. Es interesante observar que Jesús habla con el viento y con el mar como si fueran una persona y les habla con autoridad. El viento y mar no tienen otra alternativa que obedecer. Aparece evidente que el viento representa el mal que no tienen otra alternativa que reconocer el señorío de Jesús y no les queda otra alternativa que obedecer.

Es evidente que en el Reino de Jesús está de lado de los que aceptan su proyecto y a él se ofrecen. Y no ha que temer pues Dios es la garantía de su amor, el Dios que nunca abandona al creyente, y los creyentes deben estar convencidos de la compañía sincera de Jesús, que vive y está en medio de la historia. Dios nunca abandona al creyente, con él puede.

En el Reino, Jesús está al lado de los que se adhieren a su propuesta. ¡No hay que temer! Dios da la garantía que su amor no abandona nunca al creyente. Lo que el creyente debe hacer es convencerse de la compañía sincera de Jesús en medio de la historia. Dios mismo camina y avanza con el pueblo hasta llevarlo a puerto seguro.
Miremos las lecturas para entender este proyecto de Dios con los creyentes, que los convierte en testigos y discípulos de este proyecto de Jesús en su Reino.

Muerto Urías David toma a su mujer como esposa. Pero Dios recuerda y no deja impune el crimen de David y envía a Natán el profeta parea que mueva al corazón del rey a la conversión. Natán le cuenta al rey una parábola del hombre rico que le toma al pobre la única oveja (1-4). David es un rey justo y pronuncia con indignación la maldad del rico, la inmediata condena que el hombre debe morir (5).

Pero se produce un giro dramático: “Ese hombre eres tú.” (7) David reconoce su pecado y lo demuestra con una plegaria de arrepentimiento, para lo cual compone el salmo 50.

Pero el dra no ha terminado. David no es rechazado por el Señor. Dios se mantiene fiel a sus promesas de no alejarse de él como lo había hecho con Saúl. Llega, por supuesto. El castigo es un castigo terrible y David padece impotente y postrado de dolor, el niño fruto del adulterio, enferma y muere.

La enseñanza no ter}mina ahí, Jesús asume ahora su enseñanza en el evangelio, la tempestad calmada que sigue a la historia de las parábolas, (Marcos 4,1.34) a que nos inició el mismo Señor ayer, e inaugura una sección de cuatro milagros (4,35-5,43). Estamos aún en el lago (35ss). La iniciativa procede de Jesús, pero los discípulos son sujetos activos. Estos “lo llevaron en la barca” y quedaron solos luchando contra la tempestad, mientras Jesús dormía.

La primera parte del relato (35-37) nos muestra un ritmo creciente de acontecimientos hasta el drama. El (38) es central, y marca el contraste entre la serenidad de Jesús y la angustia de los discípulos. En la segunda parte (39ss), la decisiva intervención de Jesús soluciona el problema. La pregunta de Jesús (40) queda sin respuesta. El miedo que se ha apoderado de los discípulos es señal de falta de fe.

La manifestación del poder de Jesús sobre lso elementos transforma el miedo en temor de Dios, los discípulos no tienen todavía claro quien es Jesús y solo intuyen que hay en él algo que les llena de espanTo.

Distinta es la actitud de David, descubre, no los discípulos, que sólo se puede vivir de la Palabra, por eso dirá simplemente: “He pecado contra el Señor.”.
ORACION

Socorre nuestra fragilidad, Señor, humilla nuestro orgullo. Abre nuestros ojos para que reconozcamos nuestro pecado. Nos jactamos ante los otros, como si el don de participar de tu rebaño fuera una garantía y una gracia inmerecida. Ayúdanos a comprender que el conocimiento de tu Evangelio es un don que debemos comunicar a los otros, y no una posesión que debamos guardar celosamente.

Sostennos en las pruebas, para que no caigamos en la tentación de considerar el mal como un desmentido de tu bondad. Te ausamos a menudos de estar lejos, e no ver ni oír nuestros lamentos; merecemos tus reproches mucho más que tus discípulos:” ¿Por qué sois tan cobardes? ¿Todavía no tenéis fe?

No eres tú el que duermes, Señor. Somos nosotros lo que conseguimos verte. Perdónanos y ten piedad de nuestra poca fe.

viernes, 29 de enero de 2010

ENERO 29, 2010

PALABRAS DE VIDA
2 SAMUEL 11, 1-4,5-10

A vuelta de año, en la época en que los reyes hacen sus campañas, David mandó a Joab con su guardia y todo Israel. Derrotaron completamente a los amonitas y sitiaron Rabbá, mientras David se quedaba en Jerusalén.
2 Una tarde en que David se había levantado de su siesta y daba un paseo por la terraza, divisó desde lo alto de la terraza a una mujer que se estaba bañando; la mujer era muy hermosa. 3 David preguntó por la mujer y le respondieron: «Es Betsabé, hija de Eliam, la esposa de Urías el hitita».
4 David mandó a algunos hombres para que se la trajeran. Cuando llegó a la casa de David, éste se acostó con ella justamente después que se había purificado de su regla, luego se volvió a su casa. 5 Al ver después que había quedado embarazada, la mujer le mandó decir a David: «Estoy embarazada».
6 Entonces David envió este mensaje a Joab: «Mándame a Urías el hitita». Y Joab mandó a Urías donde David. 7 Cuando llegó Urías, David le pidió noticias del ejército y de la guerra, 8 después dijo a Urías: «Anda a tu casa, te has ganado el derecho de lavarte los pies». Apenas salió Urías de la casa del rey, éste despachó detrás de él un presente de su mesa. 9 Pero Urías no entró en su casa, sino que se acostó a la puerta del palacio con todos los guardias de su señor.
10 Le dijeron a David: «Urías no ha ido a su casa». David preguntó a Urías: «¿No vienes de un viaje? ¿Por qué no has bajado a tu casa?»
11 Urías respondió a David: «El Arca de Dios, Israel y Judá se alojan en tiendas. Mi jefe Joab y la guardia del rey, mi señor, están acampando a pleno campo, y ¿yo voy a entrar a mi casa para comer y beber y para acostarme con mi mujer? Juro por Yavé que vive y por tu vida que nunca haré tal cosa». 12 Entonces David dijo a Urías: «Quédate por hoy aquí y mañana te irás de vuelta». Urías se quedó pues en Jerusalén aquel día. Al día siguiente 13 David lo invitó a su mesa a comer y a tomar y lo emborrachó. Sin embargo, Urías tampoco bajó a su casa esa noche; se acostó con los sirvientes de su señor.
14 A la mañana siguiente, David escribió una carta a Joab y se la pasó a Urías para que se la llevara. 15 En la carta escribió esto: «Coloca a Urías en lo más duro de la batalla, luego déjenlo solo para que lo ataquen y muera». 16 Joab, que estaba sitiando la ciudad, colocó a Urías en el lugar donde estaban los mejores defensores. 17 La gente de la ciudad efectuó una salida y atacaron a Joab; hubo varios muertos entre los oficiales de David y uno de ellos fue Urías el hitita.
SALMO 51,3-7,10-17

3 Ten piedad de mí, oh Dios, en tu bondad,
3 por tu gran corazón, borra mi falta.
4 Que mi alma quede limpia de malicia,
4 purifícame de mi pecado.
5 Pues mi falta yo bien la conozco
5 y mi pecado está siempre ante mí;
6 contra ti, contra ti sólo pequé,
6 lo que es malo a tus ojos yo lo hice.
6 Por eso en tu sentencia tú eres justo,
6 no hay reproche en el juicio de tus labios.
7 Tú ves que malo soy de nacimiento,
7 pecador desde el seno de mi madre.
10 Haz que sienta otra vez júbilo y gozo
10 y que bailen los huesos que moliste.
11 Aparta tu semblante de mis faltas,
11 borra en mí todo rastro de malicia.

MARCOS 4,26-34

26 Jesús dijo además: «Escuchen esta comparación del Reino de Dios. Un hombre esparce la semilla en la tierra,
27 y ya duerma o esté despierto, sea de noche o de día, la semilla brota y crece, sin que él sepa cómo. 28 La tierra da fruto por sí misma: primero la hierba, luego la espiga, y por último la espiga se llena de granos.
29 Y cuando el grano está maduro, se le mete la hoz, pues ha llegado el tiempo de la cosecha.»
El grano de mostaza
30 Jesús les dijo también: «¿A qué se parece el Reino de Dios? ¿Con qué comparación lo podríamos expresar? 31 Es semejante a una semilla de mostaza; al sembrarla, es la más pequeña de todas las semillas que se echan en la tierra,
32 pero una vez sembrada, crece y se hace más grande que todas las plantas del huerto y sus ramas se hacen tan grandes que los pájaros del cielo buscan refugio bajo su sombra.»
33 Jesús usaba muchas parábolas como éstas para anunciar la Palabra, adaptándose a la capacidad de la gente. 34 No les decía nada sin usar parábolas, pero a sus discípulos se lo explicaba todo en privado.
HOMILIA

2 Samuel 11,1-4a.5-10a.13-17: Me has despreciado, quedándote con la mujer de Urías Salmo 50: Misericordia, Señor: hemos pecado. Marcos 4,26-34: Como una semilla de mostaza
Querer meternos en el Reino de Dios no es nada fácil, porque según nos dicen la lecturas de hoy, no depende nosotros y no es obra nuestra. Podemos pensar que las religiones son autosuficiente y que la historia de la salvación es obra de ellas. No faltan religiones que nos dicen que fuera de ellas no hay salvación. Pero Dios actúa en otra dirección y nos puede sorprender.

Las religiones suelen sentirse plenipotenciarias y autosuficientes, creyendo que la tarea de la salvación está en ellas y peor aún, seguras que fuera de ellas no hay salvación. Pero Dios actúa con otros parámetros. Lo que nos recuerda la parábola de hoy, es que las plantas crecen por la fuerza de la tierra y no por el poder del sembrador. Esta gran comparación, Jesús la aplica al Reino. Es decir, el Reino es obra de Dios.

Para lograr entender esta gran lección que sale del alma de Jesús, primero hay que percibir que Dios al asumir la dimensión humana, no tiene miedo de impulsar desde esta dimensión su gran obra de divinización de la humanidad. El Evangelio deja claro que: es Dios y no los instrumentos de ninguna institución, quien hace posible que el Reino crezca. De la pequeñez, Dios hace que una realidad tan majestuosa como el Reino acontezca. El Reino es la sencillez, la humil-dad, el rescate del hermano, la inclusión de los que son diferentes, la dignificación del pobre. Por eso el Evangelio lo expresa con el hermoso símbolo de un grano de mostaza.

La Iglesia será cada vez más parecida al Reino si volvemos a las pequeñas comunidades, semillas de una nueva manera de ser Iglesia y de ser cristiano. Para muchos esto es no tener en cuenta la realidad de que somos una Iglesia inmensa, algunos la llaman universal, pero ¿será eso realmente el gran proyecto de Dios? Cuando digo gran proyecto se me ocurre pensar ¿es esto en realidad el gran proyecto de Dios, o no-sotros nos hemos creado esa realidad? Vamos a reflexionar hoy en eso, a esto nos empuja a pensar cuando el Señor nos habla hoy “del grano de mostaza”? Jesús y también sus oyentes conocían de que tipo de planta estaba hablando Jesús. Multitudes siguieron a Jesús en su vida pública, en el camino al Calvario, y al final de quedó solo, por supuesto esto no importaba porque Dios estaba con él. Y para Jesús eso era lo único que importaba Veamos las historias de hoy. Nos van a hablar de otra realidad.

La primero lectura nos presenta la historia del pecado de David, su adulterio (2-5), y junto a este pecado viene otro el homicidio de David (6ss). Pero Samuel nos dice en el versículo 1, del tiempo ocioso que David pasa en Jerusalén mientras el pueblo está en guerra contra los amonitas. Puede ser que en esa actitud de David se encuentre el pecado.

Pro el pecado no queda solo allí, el pecado se va apoderando del rey y crea la perfidia. Piensa primero en engañar a Urías, que impedían las relaciones matrimoniales en tiempo de guerra, y Urias no va a su casa (9-13). Y a David no le queda otra salida que el delito, tras ser enviado Urías a la batalla Urías pierde la vida en mano de los enemigos (15-17).

La historia acusa al rey de pecado; el libro de las Crónicas es mucho más respetuoso de David y calla el episodio.

El Evangelio nos presenta dos comparaciones destinadas a ilustrar la idea del Reino. Primero (26-29) recuerda la parábola del sembrador, compara el Reino con el campesino que, tras la siembra, espera inactivo el crecimiento de la semilla hasta la siembra. Nos presenta dos niveles de lecturas. La siembra puede representar la predicación del evangelio, una predicación confiada a los discípulos: Jesús los invita a que tengan paciencia, porque la semilla de la Palabra actúa por su propuio poder y da frutos según modos y tiempos que el hombre no puede conocer ni acelerar a su gusto.

La semilla se desarrolla sin que el campesino sepa cómo, y la tierra produce por sí misma el grano; sólo “cuando el fruto está a punto” (29), e cuando el Reino se halla manifestado en su gloria, será necesario volverse a ponerse a la obra. Así podremos ve al sembrador como la acción de Dios: Dios ha enviadoi al mundo su Palabra, ahora espera que de fruto (Isaías 55,10ss) y, en el tiempo de la siega, imagen del juicio final, empuñará la hoz.

La segunda comparación (30-32) representa al Reino como grano de mostaza del que nace un gran árbol es un mensaje de confianza, un mensaje importante para la comunidad primitiva, que hubiera podido caer en el desánimo. No importa que sus miembros sean pocos o pequeños; es más la Palabra de Dios dará frutos inconmensurables, aunque no por nuestros medios, sino por la gracia.

La conclusión (33ss) toma el tema del doble mensaje de Jesús: parábolas para el gran público, explicación en privado, sólo para los discípulos.

Aunque nos parezca impensable en sus manos no nos corresponde a nosotros saber cómo y cuándo el Señor realiza su designio de salvación, y los hombres son simples instrumentos
Confiar en él, ese es el secreto, sin huir de las responsabilidades y sin maquinar engaños, para esconder nuestras culpas. David pensó obrar con astucia y haber enmascarado la traición, pero el Señor ve en el secreto de los corazones y sabrá intervenir.

Por eso es bueno repetir cada día la Palabra, por ejemplo Pablo en 1 Corintios 3,7: “Ni el que planta ni el que riega son nada; Dios, que hace crecer, es el que cuenta.”
ORACION

Haznos pacientes, Señor, confiados en tu Palabra. Haznos dóciles, Señor, respetuosos con los tiempos de maduración, respetuosos con los hermanos a quienes hablamos en tu nombre.
Haznos capaces de esperar tu venida, aunque en ocasiones está muy lejana. Atráenos a ti, estamos ansiosos de participar en la gran fecha de la cosecha en tu Reino.

jueves, 28 de enero de 2010

ENERO 28, 2010

PALABRAS DE VIDA
2 SAMUEL 7,18-19,24-29
18 Entonces el rey David fue a presentarse ante Yavé: «¿Quién soy yo, Yavé mi Señor? ¿Qué es mi familia para que me hayas conducido hasta acá? 19 Pero eso te parece todavía muy poco, Yavé mi Señor, ya que ahora extiendes tus promesas a la familia de tu servidor para un futuro lejano; ¿es ese un destino normal para un hombre, Yavé mi Señor?
20 ¿Qué podría añadir tu servidor David? Tú lo conoces, Yavé mi Señor. 21 Tú has llevado a cabo libremente esas grandes cosas para honrar tus promesas, que acabas de comunicar a tu servidor. 22 Eres grande, Yavé mi Señor; nadie es como tú; de acuerdo a todo lo que hemos escuchado con nuestros propios oídos, no hay otro Dios fuera de ti. 23 Y ¿quién es como tu pueblo Israel? ¿Hay otra nación en la tierra que haya sido comprada por un Dios para hacerla su pueblo, para darle un nombre, para ejecutar en favor de ella grandes y terribles cosas y para expulsar ante ese pueblo a las demás naciones con sus dioses?
24 Tú estableciste a tu pueblo Israel para que fuera tu pueblo para siempre, y tú, Yavé, llegaste a ser su Dios. 25 Ahora pues, Yavé mi Señor, haz que sea siempre cierta la palabra que acabas de pronunciar respecto a tu servidor y a su familia; haz lo que dijiste. 26 Entonces será glorificado tu nombre para siempre y dirán: ¡Yavé Sabaot es Dios de Israel!
26 La casa de tu servidor David permanecerá firme delante de ti, 27 ya que eres tú Yavé Sabaot, el Dios de Israel, quien ha hecho esta revelación a tu servidor: «Te edificaré una casa». Por eso tu servidor tiene la audacia de dirigirte esta plegaria: 28 Señor Yavé, tú eres realmente Dios, tus palabras son verdaderas, y tú eres quien hace la promesa a tu servidor. 29 Ahora dígnate bendecir la familia de tu servidor; que tu bendición acompañe siempre a mi familia, como tú, Yavé mi Señor, lo has dicho».

SALMO 132,1-5,11-14

1 Señor, tenle en cuenta a David
1 su total disponibilidad, 2 cuando hizo un juramento al Señor, una promesa al Fuerte de Jacob:
3 «No entraré en la tienda, que es mi casa, ni me tenderé en el lecho donde descanso, 4 no concederé el sueño a mis ojos ni descanso a mis párpados 5 hasta que halle un lugar para el Señor, una morada para el Fuerte de Jacob».
11 El Señor se lo juró a David, verdad de la que no se desdecirá: «Del fruto de tus entrañas pondré a alguien en tu trono.
12 Si tus hijos guardaren mi alianza y mis testimonios que les he enseñado, también sus hijos para siempre se sentarán en tu trono».
13 Y el Señor escogió a Sión, quiso que fuera su residencia:
14 «Aquí está mi descanso para siempre, en ella moraré, pues yo lo quise.

MARCOS 4,21-25

21 Jesús les dijo también: «Cuando llega la luz, ¿debemos ponerla bajo un macetero o debajo de la cama? ¿No la pondremos más bien sobre el candelero? 22 No hay cosa secreta que no deba ser descubierta; y si algo ha sido ocultado, será sacado a la luz.
23 El que tenga oídos para escuchar, que escuche.»
24 Les dijo también: «Presten atención a lo que escuchan. La medida con que ustedes midan, se usará para medir lo que reciban, y se les dará mucho más todavía. 25 Sépanlo bien: al que produce se le dará más, y al que no produce se le quitará incluso lo que tiene.»

HOMILIA

2 Samuel 7,18-19.24-29: ¿Quién soy yo, mi Señor, y qué es mi familia? Salmo 131: El Señor Dios le dará el trono de David, su padre. Marcos 4,21-25: El que tenga oídos para oír que escuche.
Todos sabemos que el pueblo de Israel no fue fiel a la elección que había recibido gratuitamente del Señor, por sus intereses e intenciones particulares, no los planes del Señor. Dios puede tener y planear lo mejor para nosotros pero siempre podemos apagar la llama de sus planes, por nuestros intereses mezquinos, frente a este Dios liberador y humanizador.
Ese el compromiso que asume Cristo de invitar a sus discípulos, a tomar la llama que Israel no mantuvo encendida y volverá a reiniciar el proyecto de iluminación. Es la misma línea de todo cristiano que hace posible la justicia, que hace que la luz de Cristo y de sus hermanos y hermanas que humaniza, valora y respeta las diferencias, que hace posible la justicia, los derechos de los pueblos y la salvaguardia de la creación. Y hace posible que llegue a todos los pueblos del mundo y se pueda realizar la gran civilización del amor. Y esta es la gran responsabilidad de todo creyente en Jesús ante la historia. ¡Ser luz!
Vayamos a las lecturas del día que nos ayudaran a ente der este proyecto de Jesús, que ahora es nuestra tarea realizarlo.

Movido por el oráculo de Natán, el profeta, David reacciona con una oración frente al arca, que se vuelve en una sencilla oración de alabanza. Por supuestos David acepta de buen grado la promesa del Señor. Algo es cierto, sus planes han sido no aceptados por el Señor y David lo acepta de buen grado. Eso no es algo negativo a los ojos de David, no, se trata de una demostración de benevolencia de parte del Señor: el Señor sabe lo que es bueno para el hombre (19).
La confianza de David se centra en la memoria de todo lo que el Señor ha hecho por él y por su pueblo. Siguiendo el estilo del Deuteronomio recuerda que el Señor había preparando desde siempre a su pueblo, desde la esclavitud en Egipto, (23ss). Por eso David le pide a Dios que actúe manteniendo siempre las promesas que ha hecho (25). Dios es fiel, Dios es “fiel porque corresponde a sus promesas” (27).
De este modo, la fidelidad del Señor, la verdad de su Palabra, la estabilidad de su voluntad, corresponde a la bendición que desciende para siempre sobre la casa de David (28ss).
En el evangelio estamos oyendo dos comentarios a continuación de la parábola del sembrador que oímos ayer. A primera vista parecen afirmaciones contradictorias, pues hablan de quitar y dar, y por una invitación a estar atentos (23ss).
La primera es la imagen de la lámpara que debe estar sobre el candelero y se basan en dos antítesis paralelas­: lo que e3stá oculto será descubierto, lo secreto será puesto en claro. Por lo tanto, si bien el Reino es anunciado a través del velo de las parábolas, pronto saldrá a la luz en su gloria y habrá de anunciar el Evangelio a todo el mundo.

Se habla de prohición de juzgar a los demás, la segunda imagen, más paradógica, se refiere de un modo más abierto a la parábola del sembrador; “el que tenga” corresponde, en efecto, al terreno bueno, al que acoge con fe la Palabra y se compromete a ponerla en práctica.
Estas lecturas de hoy no recuerdan repetir con frecuencia y a vivir la Palabra: “Dígnate bendecir su dinastía, para que permanezca siempre en tu presencia.” (2 Samuel 7,29).

ORACION

Ayúdanos, Señor, a esperarlo todo de ti. Ayúdanos, a no tener la presunción de ser los únicos artífices de nuestro destino o de atribuirnos todo el mérito del éxito de nuestras buenas acciones. Danos ánimo para que no seamos tímidos anunciadores de tu Palabra, para que nuestras preocupaciones no hagan sombra a la luz, para que nuestra pereza no nos lleve a mantener escondido el anuncio de salvación que nos has confiado.
Haznos confiados, porque poner en ti nuestra esperanza nos libra del ansia de hacerlo todo y de la angustia de no estar a la altura. Señor, haz que reconozcamos la grandeza de tu Nombre sin enorgullecernos por las bendiciones que nos has concedido.

miércoles, 27 de enero de 2010

ENERO 27, 2010

PALABRA DE VIDA
2 SAMUEL 7,4-17
4 Pero esa noche le fue dirigida a Natán la palabra de Yavé:
5 «Le dirás a mi servidor David: Esto dice Yavé: ¿Así que tú me vas a construir una casa para que habite en ella?
6 Desde el día en que saqué a los israelitas de Egipto hasta el día de hoy, no he tenido casa donde morar, sino que estaba con ellos y tenía como morada sólo una tienda.
7 Todo el tiempo que he caminado en medio de los israelitas, jamás he dicho a alguno de los jueces de Israel, a los que había puesto como pastores de mi pueblo de Israel: ¿Por qué no me construyen una casa de cedro?
8 Le transmitirás pues a mi servidor David esta palabra de Yavé Sabaot: Te fui a buscar al potrero cuando andabas detrás de las ovejas, e hice de ti el jefe de mi pueblo de Israel.
9 Doquiera ibas yo estaba contigo, eliminé delante de ti a todos tus enemigos. Haré grande tu nombre tanto como el de los más grandes de la tierra
10 y pondré en el lugar que le corresponde a mi pueblo de Israel. Allí lo plantaré y allí se quedará. Ya no será más sacudido; los malvados ya no seguirán oprimiéndolo como antes, 11 cuando establecí jueces en mi pueblo Israel; lo libraré de todos sus enemigos. Y Yavé te manda a decir esto: Yo te construiré una casa.
12 Cuando tus días hayan concluido y te acuestes con tus padres, levantaré después de ti a tu descendiente, al que brota de tus entrañas, y afirmaré su realeza.
13 El me construirá una casa y yo, por mi parte, afirmaré su trono real para siempre.
14 Seré para él un padre y él será para mí un hijo; si hace el mal lo corregiré como lo hacen los hombres, lo castigaré a la manera humana.
15 Pero no me apartaré de él así como me aparté de Saúl y lo eché de mi presencia.
16 Tu casa y tu realeza estarán para siempre ante mí, tu trono será firme para siempre».
17 Fue pues Natán a hablar con David y le transmitió todas esas palabras y esa visión

SALMO 89,45,27-30

4 Una alianza hiciste con tu preferido, le juraste a David, tu servidor: 5 «Establecí tu linaje para siempre, asenté tu trono de siglo en siglo.»
27 El me podrá invocar: «¡Tú eres mi Padre, mi Dios y la roca donde me refugio!»
28 Haré de él mi primogénito, el más famoso de los reyes de la tierra.
29 Para siempre mi amor le mantendré, y seré fiel a mi alianza con él.
30 Estableceré su descendencia para siempre, y haré que su trono dure como los cielos.

MARCOS 4,1-20
1 Otra vez Jesús se puso a enseñar a orillas del lago. Se le reunió tanta gente junto a él que tuvo que subir a una barca y sentarse en ella a alguna distancia, mientras toda la gente estaba en la orilla.
2 Jesús les enseñó muchas cosas por medio de ejemplos o parábolas. Les enseñaba en esta forma:
3 «Escuchen esto: El sembrador salió a sembrar. 4 Al ir sembrando, una parte de la semilla cayó a lo largo del camino, vinieron los pájaros y se la comieron. 5 Otra parte cayó entre piedras, donde había poca tierra, y las semillas brotaron en seguida por no estar muy honda la tierra. 6 Pero cuando salió el sol, las quemó y, como no tenían raíces, se secaron. 7 Otras semillas cayeron entre espinos: los espinos crecieron y las sofocaron, de manera que no dieron fruto. 8 Otras semillas cayeron en tierra buena: brotaron, crecieron y produjeron unas treinta, otras sesenta y otras cien.
9 Y Jesús agregó: El que tenga oídos para oír, que escuche.»
10 Cuando toda la gente se retiró, los que lo seguían se acercaron con los Doce y le preguntaron qué significaban aquellas parábolas.
11 El les contestó: «A ustedes se les ha dado el misterio del Reino de Dios, pero a los que están fuera no les llegan más que parábolas.
12 Y se verifican estas palabras: Por mucho que miran, no ven; por más que oyen, no entienden; de otro modo se convertirían y recibirían el perdón.»
13 Jesús les dijo: «¿No entienden esta parábola? Entonces, ¿cómo comprenderán las demás?
14 Lo que el sembrador siembra es la Palabra de Dios. 15 Los que están a lo largo del camino cuando se siembra, son aquellos que escuchan la Palabra, pero en cuanto la reciben, viene Satanás y se lleva la palabra sembrada en ellos.
16 Otros reciben la palabra como un terreno lleno de piedras. Apenas reciben la palabra, la aceptan con alegría; 17 pero no se arraiga en ellos y no duran más que una temporada; en cuanto sobreviene alguna prueba o persecución por causa de la Palabra, al momento caen.
18 Otros la reciben como entre espinos; éstos han escuchado la Palabra, 19 pero luego sobrevienen las preocupaciones de esta vida, las promesas engañosas de la riqueza y las demás pasiones, y juntas ahogan la Palabra, que no da fruto.
20 Para otros se ha sembrado en tierra buena. Estos han escuchado la palabra, le han dado acogida y dan fruto: unos el treinta por uno, otros el sesenta y otros el ciento.»

HOMILIA

2 Samuel 7,4-17: Afirmaré después de ti la descendencia, y consolidaré su realeza. Salmo 88: Le mantendré eternamente mi favor. Marcos 4,1-20: Salió el sembrador a sembrar.

Lo que nos puede engañar acerca de Jesús es su preocupación por el aplauso y reconocimiento de la gente. Pero eso es una simple y ingenia apariencia. El conoció la persecución, las trampas de las autoridades y las malas intenciones de muchos de sus oyentes. Hoy nos encontramos con el dolor por el fracaso en el anuncio del Reino. Jesús sabe que ha esparcido por todos lados la semilla del Reino, pero este anuncio o proyecto tiene sus enemigos. NO faltan las veces en que la Palabra no es entendida ni acogida, muchas veces traicionada y otras no comprendidas en toda su totalidad. Y fundamentalmente podemos ver en la parábola de hoy en que el Reino de Dios no se mide por la cantidad sino por la calidad del fruto. Pero esto es solo posible cuando es aceptada en la mente y en el corazón de algunos hombres y mujeres.

Jesús ya empieza anunciando a la Iglesia que se debe apuntalarse en la cualidad de vida de los creyentes. Su proyecto, el cristianismo, debe velar porque el Reino de Dios ya asumido y aceptado por hombres y mujeres, debe ser una verdadera experiencia de comunidad o de humanización. Por supuesto que el número de los creyentes esw base de su proyecto pero por el testimonio de los que creen en El. Jesús sabe, entiende y parte de la premisa de que Dios sabe como hace su obra.
Pero entremos en las lecturas de hoy, que nos presentan este maravilloso plan del proyecto de Dios y que Jesús finalmente ha venido a realizar con todos.

La profecía de Natán encierra uno de los textos fundamentales del mesianismo real, del gran plan y proyecto de Dios al haber elegido a David como rey de su pueblo. David pretendía construir un templo digno del arca de Dios en la ciudad santa (1-3) La profecía de Natán se abre con una pregunta retórica “?eres tú el que me va a construir una casa para que viva en ella? (5) que tiene relación con otra afirmación de la profecía “Además el Señor te anuncia que te dará una casa” (11). Hay una referencia al éxodo, como ocurre cada vez que se hace mención de la alianza insistiendo en la tienda y en la peregrinación del desierto: la presencia del Señor no puede quedar aprisionada en un lugar y en un edificio.

La mención del éxodo va unido al recuerdo en la acción a favor del rey. El poder de David depende únicamente de la intervención de Dios: él lo tomó de entre las ovejas, le dio la victoria (“la paz con todos tus enemigos”) y esto se repite tres veces, junto con esto ha dado estabilidad al pueblo en la tierra y engrandecido el nombre del rey. No será David quien construya el templo, al contrario es el Señor quien le dará una casa; la profecía repite una misma palabra “casa”, para designar tanto el templo como la dinastía davídica.

Sólo después de la muerte de David, suscitará el Señor su linaje (12). Como sucede a menudo en los oráculos proféticos, hay varios niveles de la lectura: la referencia inmediata iría dirigida a Salomón, que será quien construya el templo, y también la profecía se refiere al Mesías futuro. El Mesías construirá “una casa” al nombre de Dios, su reino durará para siempre, y es aél a quien se aplica la fórmula de adopción “seré para él un padre y él será para mi un hijo” (14).

La parábola es importante porque inaugura las “parábolas del Reino”. Hay mucha gente y Jesús debe subir a una barca para que lo vean todos. Los judíos están acostumbrados a las parábolas, pues también la usaban los rabinos.. Eran relatos de apariencia sencilla, pero con un elemento de sorpresa o una conclusión inesperada que induce a buscar un significado ulterior por debajo de la inmediato.

La parábola se orienta a la figura del sembrador (3), pero la atención se traslada a la semilla (4). Del sembrador se recuerda al gesto generoso y amplio de esparcir la semilla. Aquí encontramos ya una cosa extraña. Luego sigue el tipo de terreno donde cae la semilla, hasta la exageración evidente de la cosecha en el terreno bueno (8). La prodigalidad fuera de lo común del sembrador es recompensaba por un rendimiento desproporcionado. La imagen de la cosecha nos indica el fin de los tiempos: el significado originario de la parábola, que es del mismo Jesús y comprensible a sus oyentes, dice que la venida del Mesías eswtá cerca y describe la abundancia de gracia del Reino mesiánico. Sigue un pequeño diálogo en torno a la comprensión de las parábolas. Es posible que esta parte sea más tardía, se distingue a los miembros de la comunidad “vosotros” y “los de afuera” (11) con una cita de Isaías. Es posible que Marcos quiera marcar aquí una tema que lñe resulta entrañable: el secreto mesiánico. La explicación (14.20) en clave alegórica, la experiencia de la comunidad primitiva en la predicación del evangelio. La semilla se identifica claramente con la Palabra, y los terrenos corresponden a las diferentes reacciones suscitadas por la explicación de los discípulos. La línea que aparece en la parábola no se refiere tanto entre los discípulos y los otros como entre los distintos oyentes, según su actitud hacia la Palabra.

En realidad Marcos insinúa el escuchar la Palabra y vivirla hoy: “Los que oyen el mensaje, lo acogen y dan fruto.” (Marcos 4,20).

ORACION

Perdona, Señor, nuestra superficialidad: somos, con frecuencia, el terreno pedregoso en el que tu Palabra no puede echar raíces. Perdona, Señor, nuestra fragilidad: las preocupaciones cotidianas nos distraen y corremos detrás de muchas cosas superficiales, Perdona, Señor, nuestra presunción, creemos poder predisponerlo todo y hacerlo todo con nuestras fuerzas.

Ayúdanos a confiarnos con la seguridad del niño a tu guía: sólo tú puedes hacerlo estable nuestra fe para siempre. Convierte nuestro corazón y mantéenos cerca de ti hasta el momento en que, como David, nos lleves de mano a “descansar con nuestros antepasados.”

martes, 26 de enero de 2010

ENERO 26, 2010

PALABRA DE VIDA
2 TIMOTEO 1,1-8
1 Pablo, apóstol de Cristo Jesús por mandato de Dios, nuestro Salvador, y de Cristo Jesús, nuestra esperanza,
2 a Timoteo, verdadero hijo mío en la fe.
2 Recibe gracia, misericordia y paz de Dios Padre y de Cristo Jesús nuestro Señor.
Los falsos maestros
3 Al partir para Macedonia te rogué que te detuvieras en Efeso; debías advertir a algunos que no cambiaran la doctrina 4 ni se metieran en leyendas y recuentos interminables de ángeles. Esas cosas alimentan discusiones, pero no sirven para la obra de Dios, que es cuestión de fe.
5 El fin de nuestra predicación es al amor que procede de una mente limpia, de una conciencia recta y de una fe sincera. 6 Por haberse apartado de esta línea algunos se han enredado en palabrerías inútiles. 7 Pretenden ser maestros de la Ley, cuando en realidad no entienden lo que dicen ni de lo que hablan con tanta seguridad.
8 Ya sabemos que la Ley es buena siempre que tengamos presente su finalidad.

SALMO 96,1-3,7-8,10

1 ¡Canten al Señor un canto nuevo,
1 cante al Señor toda la tierra!
2 Canten al Señor, bendigan su nombre,
2 su salvación anuncien día a día.
7 Ríndanle al Señor tribus y pueblos,
7 ríndanle al Señor gloria y poder.
8 Ríndanle al Señor la gloria de su nombre.
8 traigan la ofrenda y entren en su templo.
10 «El Señor reina», anuncien a los pueblos,
10 él fijó el universo inamovible,
10 él juzgará a los pueblos con justicia.

MARCOS 3,31-35

31 Entonces llegaron su madre y sus hermanos, se quedaron afuera y lo mandaron a llamar. 32 Como era mucha la gente sentada en torno a Jesús, le transmitieron este recado: «Tu madre, tus hermanos y tus hermanas están fuera y preguntan por ti.»
33 Él les contestó: «¿Quiénes son mi madre y mis hermanos?»
34 Y mirando a los que estaban sentados a su alrededor, dijo: «Estos son mi madre y mis hermanos. 35 Porque todo el que hace la voluntad de Dios es hermano mío y hermana y madre.»

HOMILIA

2 Timoteo 1,1-8: Refrescando la memoria de tu fe sincera. Salmo 95: Cuenten las maravillas del Señor a todas las naciones. Lucas 10,1-9: La cosecha es abundante.

Ala fiesta del maestro, Pablo, sigue la historia de dos de sus discípulos, Timoteo y Tito, dos hombres que asumieron el mensaje de Jes+us y fueron testigos del mismo con su vida de vivir. Sus vidas nos recuerdan el proyecto de Jesús, ser fieles al Reino, es abandonar las estructuras de poder encerrado en la conciencia de tantos, ellos manifestaron en sus vidas, como aprendieron de Pablo, el mensaje de Jesús y lo manifestaron en su manera concreta de vivir, y lo manifestaron en las relaciones que establecieron y en las instituciones que organizaron.

Aprendieron de Pablo
El mensajero de la Buena Noticia, debe ser un hombre de paz, pero una paz que sea fruto de la justicia social. La tarea de la evangelización le exige al creyente libertad para poder anunciar con valentía lo que es fundamental en su vivencia de la fe. Estamos invitados a dejarlo todo, las riquezas, la familia, las relaciones que no permiten el desarrollo concreto de la misión. La Paz que lleva el mensajero de la Buena Noticia, debe ser experimentada primeramente en el corazón del que acepta a Jesús con toda radicalidad, para que pueda ser manifestada a los demás hombres y mujeres del planeta. Anunciar el Evangelio no es fácil...

Al ver el ejemplo de Timoteo y Tito tenemos que preguntarnos. ¿Estamos dispuestos a ser portadores de la Paz con justicia social anunciada por Jesús?
¿Quiénes eran Timoteo y Tito? Bueno, de Timoteo sabemos que era hijo de madre judía y padre griego y fue colaborar de Pablo en la evangelización. Pablo le recomendó la comunidad de Éfeso. El mismo apóstol Pablo habla del afecto de Timoteo por él. De Tito Pablo habla en sus cartas, según Pablo viene del paganismo. Las Cartas lo presentan como responsables de la comunidad de Creta. L Primera Carta de Timoteo procede dek fines del siglo I y pertenece a kla escuela paulina. Se la presenta como el testamento espiritual de Pablo. Comienza con los testimonios de Pablo sobre todo el “espíritu de temor” (7), Pablo lo exhorta a no avergonzarse de su testimonio del Señor (8) como Pablo no se avergüenza del evangelio (Romanos 1,16)

La Carta comienza con expresiones de estima y afecto. Pablo afirma su título de “apóstol” fiel al evangelio “según me enseñaron mis maestros” (3) subrayando la continuidad entre el seguimiento de Jesús y la fidelidad a la Ley judía, y lo compara con la fe de Timoneo encaminado por su abuela y madre judías, antes de ser cristiano.

Pablo afirma algo que es característico en las “cartas pastorales” poner el acento en el carisma del pastor de almas, personificado idealmente en Timoteo y transmitido por la imposición de las manos (6). Le recuerda su testimonio, de Pablo, en las tribulaciones, en las tribulaciones y en la cárcel hasta el martirio, y confiado al discípulo Timoteo para que continúe el servicio “con la confianza puesta en el poder de Dios” (8).
El texto del evangelio de Lucas se encuentra al final del evangelio, sigue a la institución de la eucaristía y precede al relato de la pasión. Lo encontramos entre dos predicciones de Jesús: el anuncio de la traición de Judas y el de la traición de Pedro. Son las últimas enseñanzas de Jesús, y resalta la incomprensión y la inadecuación de los discípulos a la tarea que les ha sido confiada.

La discusión de los discípulos sobre la que habla Lucas (Lucas 9,46) , lo vemos en Mateo 18,1 y Marcos 9,14) no es nada nuevo. La pregunta no está planteada directamente a Jesús, que lógica mente capta no sin amargura, las preocupaciones de los discípulos, pero les responde recurriendo a tres de contraste: los reyes de la tierra, el señor y erl siervo, el banquete del Reino. Los reyes gobiernan a los pueblos, poseen el poder y “reciben el nombre de bienhechores”, pero en el seguimiento de Jesús el nombre3 y el poder no tienen valor. El señor está sentado a la mesa y el siervo corresponde a roles concretos en la sociedad: en el comportamiento de Jesús subvertidas las distinciones sociales. Y, por último, la imagen triunfal del Reino, la alegría del banquete, la autoridad del juicio sobre las tribus de Israel, son inseparables de las “pruebas” a la que están llamados Jesús y los suyos.

Unas de ls cosas típicas de los evangelios es que nos muestran a los discípulos, incluso en la víspera de la pasión y hasta después de la resurrección de Jesús, incapaces de comprender su mensaje. Pero Jesús se muestra muy tolerantes con ellos y les regaña de una manera muy suave. La inadecuación no da lugar al desaliento, sino que, al contrario acentúa la confianza en la ayuda del Señor. (2 Timoteo 1,7ss)

Los discípulos están predestinados a la mesa del Reino y les está reservado el poder de “juzgar a las doce tribus de Israel.” Sin embargo, la autoridad en la Iglesia procede de la gracia del Señor, no de la capacidad humana. Lo que da poder de ejercerla es haber “perseverado conmigo en mis pruebas” (Lucas 22,28), haber sufrido por el evangelio con el apóstol “con la confianza puesta en el poder de Dios” )2 Timoteo 1,8).
Para eso es necesario pedirle a Dios como lo hace Pablo “Dios no nos ha dado un espíritu de temor, sino de fortaleza, de amor y de ponderación.” (2 Timoteo 1,7).

ORACION

Señor, sabemos que somos siervos inútiles, incapaces de corresponder a tu amor por nosotros. Sin embargo nos dejamos arrastrar por nuestro orgullo, pretendemos juzgar a los otros, nos jactamos, como si por nuestro mérito, y no por tu misericordia, hubiéramos sido llamados a formar parte de tu Iglesia. Nuestra solicitud por los hermanos cede, con excesiva frecuencia, al deseo de sobresalir: hasta cuando estamos comprometidos en una actividad pastoral, en vez e compartir con sencillez y alegría las respon-sabilidades, queremos imponer nuestras decisiones y puntos de vista.. Confiamos demasiado en nuestra habilidad, como si tuviéramos de hacer propaganda de un producto comercial, y por eso es tímido nuestro testimonio. Señor, ablanda nuestro corazón. Ayúdanos a poner en el centro de tu Evangelio y no nuestras convicciones. Pon orden y claridad en las motivaciones de nuestro obrar, para que gracias a ti podamos reconocer y vencer el orgullo incluso cuando se disfraza 3ntre “las buenas intenciones.” Haznos confiados y abiertos como los niños, que no se avergüenzan de pedir ayuda. Sé tú nuestra única fuerza y nada más podrá darnos miedo.

lunes, 25 de enero de 2010

ENERO 25, 2010

PALABRA DE VIDA
HECHOS DE LOS APOSTOLES 22,3-16

«Yo soy judío, nacido en Tarso de Cilicia, pero educado en esta ciudad. Teniendo a Gamaliel de maestro, fui instruido en la Ley de nuestros padres en la forma más seria, y era un fanático del servicio de Dios, como ustedes ahora
4 Así que perseguí a muerte a este camino e hice encadenar y meter en la cárcel a hombres y mujeres; 5 esto lo saben muy bien el sumo sacerdote y el Consejo de los Ancianos. Incluso me entregaron cartas para nuestros hermanos de Damasco, y salí para detener a los cristianos que allí había y traerlos encadenados a Jerusalén para que fueran castigados.
6 Iba de camino, y ya estaba cerca de Damasco, cuando a eso de mediodía se produjo un relámpago y me envolvió de repente una luz muy brillante que venía del cielo. 7 Caí al suelo y oí una voz que me decía: «Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?» 8 Yo respondí: «¿Quién eres, Señor?» Y él me dijo: «Yo soy Jesús el Nazareno, a quien tú persigues.»
9 Los que me acompañaban vieron la luz y se asustaron, pero no oyeron al que me hablaba. 10 Entonces yo pregunté: «Qué debo hacer, Señor?» Y el Señor me respondió: «Levántate y vete a Damasco. Allí te hablarán de la misión que te ha sido asignada.»
11 El resplandor de aquella luz me dejó ciego, y entré en Damasco llevado de la mano por mis compañeros. 12 Allí vino a verme un tal Ananías, un hombre muy observante de la Ley y muy estimado por todos los judíos que vivían en Damasco. 13 Me dijo: «Saulo, hermano mío, recobra la vista». Y en el mismo instante pude verle.
14 Entonces agregó: «El Dios de nuestros padres te ha elegido para que conozcas su voluntad, veas
15 Con todo lo que has visto y oído serás en adelante su testigo ante las personas más diversas. 16 Y ahora, ¿a qué esperas? Levántate, recibe el bautismo y lava tus pecados invocando su Nombre.»

SALMO 117,1-2

1 ¡Alaben al Señor en todas las naciones,
1 y festéjenlo todos los pueblos!
2 Pues su amor hacia nosotros es muy grande,
2 y la lealtad del Señor es para siempre.

MARCOS ¡6,15-18

15 Y les dijo: «Vayan por todo el mundo y anuncien la Buena Nueva a toda la creación.
16 El que crea y se bautice, se salvará; el que se niegue a creer será condenado.
17 Estas señales acompañarán a los que crean: en mi Nombre echarán demonios y hablarán nuevas lenguas; 18 tomarán con sus manos serpientes y, si beben algún veneno, no les hará daño; impondrán las manos sobre los enfermos y quedarán sanos.»

HOMILIA
Hechos 22,3-16 Levántate, recibe el bautismo que, por la invocación del nombre de Jesús, lavará tus pecados
Salmo 116: Vayan al mundo entero y proclamen el Evangelio. Marcos 16,15-18: Final del Evangelio de Marcos, envío misionero universal.

Nosotros tememos hoy el peligro de olvidar de donde hemos venido y de nuestra originalidad. En los primeros tiempos los cristianos vivían como una comunidad carismática, basada en el testimonio y la vida de otros cristianos. Pero hoy, tenemos la Palabra que nos viene no solamente del testimonio de los apóstoles sino nde la acción viviente del Señor, la Palabra que él nos ha heredado. Al principio losw cristianos siendo miembros vivos del Cuerpo de Cristo Místico vivían del gozo y el testimonio del Señor Resucitado, ayudados con la fuerza de la comunidad.

La fiesta de hoy, la conversión de Pablo que se vuelve la Palabra viviente del Señor en medio de las primeras comunidades. El nos dio un elemento importante para la comunidad, asumió la fe en Cristo sin miedo a la persecución y a la muerte, funda innumerables comu-nidades, y sobre todo con él se inicia el camino del Evangelio hacia el mundo gentl, lo que dio fuerza a los discípulos de la Iglesia. Allí nestá la guía de Dios y de su Espíritu, y en Pablo el perseguidor del cristianismo, harán posibles de él, el mundo no judío conozca la Buena Noticia de Jesús el Cristo. Para Pablo no importa lo que haya pasado, pues como él mismo lo hizo siguió el mandato de Jesús “vayan por el mundo proclamando la Buena Noticia a la humanidad.” Tenemos que reconocer que Dios tiene mejor imaginación que nosotros y siempre va a encontrar, como lo hizo con la vida de Pablo, los múltiples caminos para revelarse a la humanidad. Lo sabemos bien que revelarse a la humanidad es buscar su salvación, Pablo nos dio y dejó un ejemplo de esto.

Pero veamos como esto encontró su realidad en la vida de pablo y en el mensaje de Marcos. Port eso hoy nos encontramos con uno de los tres relatos de la conversión de Pablo. Pueden ver los otros en Hechos 9, y Hechos 26) Con eso Lucas nos adorna, y él escribe alrededor de los fines del siglo primero. Esto es lo que la primera comunidad conocía de Pablo. Todos conocemos, porque es parte de la Buena Noticia, la conversación de Jesús con Pablo en el camino de Damasco. Ambos se conocen recíprocamente allí. Es un primer paso a su unión posterior y que Lucas se encarga en unirlo en un simple pregunta de Pablo: “?Qué debo hacer, Señor” (10). Pablo está subyugado por el poder del Señor. Su salvador y maestro. Y desea seguir de una manera completa en hacer de su vida según su voluntad, y el proyecto del Resucitado. Al fina encuentra la misión el que ha conocido la voluntad de Dios y ha visto al justo, recibiendo su Palabra de su misma boca, se vuelve testigo de los que ha visto percibiendo la Palabra de su misma boca, y se vuelve ahora testigo de las cosas que ha visto y oído ante todos los hombres. Ser misionero e3s ahora el único de vivir para Pablo.

Y esto está unido con la orden del Señor a los discípulos en el evangelio de hoy. Lo mismo es lo que el Señor dirigió a Pablo. Aunque Pablo no pertenece a los Doce, es autentico apóstol de Jesús, las Palabras de Jesús de hoy también se dirigen a Pablo. El Resucitado afirma en primer lugar un mandato: “Id por todo el mundo y proclamad la Buena Noticia a toda criatura.” La orden no deja sitio a ninguna interpretación, pide sumisión y espera obediencia. Dios tiene el proyecto de salvar a la humanidad por medio de sus colaboradores y Jesús sigue teniendo necesidad de misioneros testigos.

El hecho de la salvación _y este3 es el segundo dato que nos ofrece Jesús- es fruto de la predicción y se lleva a cabo mediante el acto de fe del que escucha: “El que crea y se bautice se salvará.” (16) Sin escuchar la fe no hay ninguna posibilidad de salvación (16). Dios que nos ha creado sin ningún consentimiento de nuestra parte, no quiere salvarnos sin nosotros. Y sus últimas palabras contienen una promesa: “A los que crean, les acompañarán estas señales: expulsarán demonios en mi nombre, hablarán en lenguas nuevas…(17) y por estos signos podrán los seres humanos reconocer la presencia consoladora de Dios en medio de nosotros.

Pablo es el testigo que nos enseña que creer implica, ante todo “encontrar personalmente a una persona,” al Dios hecho hombre, Jesús de Nazaret. No se cree en una doctrina, en una fórmula, en un sistema sino en una persona, la única digna de ser creída. Y siempre la fe cristiana se traduce en “misión”, el ejemplo de Pablo es claro y decisivo. Quien ha recibido la don de la salvación en Cristo se siente impulsado íntimamente a darlo a los otros.

Por eso por Pablo nos atrevemos a mencionar el poder de la Palabra: “Para mi la vida es Cristo y el morir una ganancia.” (Filipense 1, 22)

ORACION
Oh Padre, Dios de infinita bondad y misericordia, concédenos caminar fielmente a ejemplo de San Pablo, por el camino que nos has abierto en Cristo Jesús. Haz, oh Dios, que nuestros caminos –como el de Pablo- se crucen con el tuyo, el que nos has indicado en Cristo, tu Hijo, y en el cristianismo. Que, como el apóstol Pablo, queramos caminar con Jesús y seguir sus pasos hasta que lleguemos a ti, meta última de nuestra vida, meta esperada y suspirada.

Concédenos, oh Padre, andar juntos por este camino bendecido por ti, a fin de que ninguno de nosotros se pierda y nuestra comunión celestial pueda ser; en el tiempo, signo que manifieste aquella comunión que gozaremos juntos a ti en la eternidad bienaventurada.



domingo, 24 de enero de 2010

ENERO 24, 2010

PALABRAS DE VIDA
Nehemías 8, 2-4a. 5-6. 8-10

Todo el pueblo se juntó como un solo hombre en la plaza, frente a la puerta de las Aguas. Pidieron entonces al escriba Esdras que trajera el libro de la Ley de Moisés que Yavé había ordenado a Is rael. 2 El sacerdote Esdras presentó la Ley ante la asamblea, que estaba compuesta por hombres, mujeres, todos aquellos que estaban en edad de la razón. Era el primer día del séptimo mes. 3 Estuvo leyendo el libro desde la mañana hasta el mediodía, frente a los hombres, mujeres y niños en edad de comprender que estaban reunidos en la plaza, delante de la puerta de las Aguas. Todo el pueblo prestaba mucha atención al libro de la Ley.
4 El escriba Esdras estaba en una tarima de madera construida para esa ocasión. Matitías, Sema, Anaías, Urías, Hilquías y Maaseías estaban cerca de él a su derecha. Pedaías, Micael, Malquías, Jasum, Jasbadana, Zecarías y Mesulam estaban a su izquierda.
5 Esdras dominaba a todo el mundo; abrió el libro ante todo el pueblo, y cuando lo abrió, todos se pusieron de pie. 6 Entonces Esdras bendijo a Yavé, el Gran Dios, y todo el pueblo respondió con las manos en alto: «¡Amén! ¡Amén!» Luego se inclinaron y se postraron delante de Yavé con el rostro en tierra.
8 Esdras leyó el libro de la Ley de Dios, e iba traduciendo y explicando el sentido para que comprendieran la lectura.
9 En esa ocasión, su excelencia Nehemías y el sacerdote escriba Esdras, junto con los levitas que instruían al pueblo, le dijeron a éste: «¡Este es un día santo para Yavé, nuestro Dios! ¡No estén tristes! ¡No lloren!» Pues todo el pueblo estaba llorando mientras oía las palabras de la ley. 10 Le dijeron además: «¡Vayan y coman buena carne y tomen bebida agradable, pero guarden una parte para el que nada tiene preparado y llévensela, porque hoy es un día santo para nuestro Señor!»

Salmo 18
Tus palabras, Señor, son espíritu y vida. 8 La ley del Señor es perfecta,
8es remedio para el alma,
8 toda declaración del Señor es cierta
8 y da al sencillo la sabiduría.
9 Las ordenanzas del Señor son rectas
9 y para el corazón son alegría.
9 Los mandamientos del Señor son claros
9 y son luz para los ojos.
10 El temor del Señor es un diamante,
10 que dura para siempre;
10 los juicios del Señor son verdad,
10 y todos por igual se verifican.
15 ¡Ojalá te gusten las palabras de mi boca,
15 esta meditación a solas ante ti,
15 oh Señor, mi Roca y Redentor!

1 Corintios 12, 12-30

12 Las partes del cuerpo son muchas, pero el cuerpo es uno; por muchas que sean las partes, todas forman un solo cuerpo. Así también Cristo.
13 Hemos sido bautizados en el único Espíritu para que formáramos un solo cuerpo, ya fuéramos judíos o griegos, esclavos o libres. Y todos hemos bebido del único Espíritu.
14 Un solo miembro no basta para formar un cuerpo, sino que hacen falta muchos. 15 Supongan que diga el pie: «No soy mano, y por lo tanto yo no soy del cuerpo.» No por eso deja de ser parte del cuerpo. 16 O también que la oreja diga: «Ya que no soy ojo, no soy del cuerpo.» Tampoco por eso deja de ser parte del cuerpo. 17 Si todo el cuerpo fuera ojo, ¿cómo podríamos oír? Y si todo el cuerpo fuera oído, ¿cómo podríamos oler?
18 Dios ha dispuesto los diversos miembros colocando cada uno en el cuerpo como ha querido. 19 Si todos fueran el mismo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo? 20 Pero hay muchos miembros, y un solo cuerpo.
21 El ojo no puede decir a la mano: «No te necesito». Ni tampoco la cabeza decir a los pies: «No los necesito». 22 Aun más, las partes del cuerpo que parecen ser más débiles son las más necesarias, 23 y a las que son menos honorables las tratamos con mayor respeto; cubrimos con más cuidado las que son menos presentables, 24 mientras que otras, más nobles, no lo necesitan.
24 Dios, al organizar el cuerpo, tuvo más atenciones por lo que era último, 25 para que no se dividiera el cuerpo; todas sus partes han de tener la misma preocupación unas por otras. 26 Si un miembro sufre, todos sufren con él; y si un miembro recibe honores, todos se alegran con él.
27 Ustedes son el cuerpo de Cristo, y cada uno en su lugar es parte de él.
28 En primer lugar están los que Dios hizo apóstoles en la Iglesia; en segundo lugar los profetas; en tercer lugar los maestros; después vienen los milagros, luego el don de curaciones, la asistencia material, la administración en la Iglesia y los diversos dones de lenguas.
29 ¿Acaso son todos apóstoles?, ¿son todos profetas?, ¿son todos maestros?, ¿pueden todos hacer milagros, 30 curar enfermos, hablar lenguas o explicar lo que se dijo en lenguas?

Lucas 1, 1-4; 4, 14-21:
1 Algunas personas han hecho empeño por ordenar una narración de los acontecimientos que se han cumplido entre nosotros, 2 tal como nos han sido transmitidos por aquellos que fueron los primeros testigos y que después se hicieron servidores de la Palabra. 3 Después de haber investigado cui dadosamente todo desde el principio, también a mí me ha parecido bueno escribir un relato ordenado para ti, ilustre Teófilo.
4 De este modo podrás verificar la solidez de la catequesis que has recibido.
Un ángel anuncia el nacimiento de Juan Bautista
14 Jesús volvió a Galilea con el poder del Espíritu, y su fama corrió por toda aquella región.
15 Enseñaba en las sinagogas de los judíos y todos lo alababan.
16 Llegó a Nazaret, donde se había criado, y el sábado fue a la sinagoga, como era su costumbre. Se puso de pie para hacer la lectura, 17 y le pasaron el libro del profeta Isaías. Jesús desenrolló el libro y encontró el pasaje donde estaba escrito:
18 El Espíritu del Señor está sobre mí. El me ha ungido para llevar buenas noticias a los pobres, para anunciar la libertad a los cautivos y a los ciegos que pronto van a ver, para poner en libertad a los oprimidos
19 y proclamar el año de gracia del Señor.
20 Jesús entonces enrolló el libro, lo devolvió al ayudante y se sentó, mientras todos los presentes tenían los ojos fijos en él. 21 Y empezó a decirles: «Hoy se cumplen estas palabras proféticas y a ustedes les llegan noticias de ello.»

HOMILIA
En el libro de Nehemías se nos cuenta de una lectura pública y solemne del libro de la ley de Dios, el que nosotros los cristianos llamamos Pentateuco y en cambio los judíos designan como "Torah", Ley. Estamos a finales del siglo V AC, los judíos hace pocos años que han regresado del destierro en Babilonia y a duras penas han logrado reconstruir el templo, las murallas de la ciudad, sus propias casas. Enfrentan la hostilidad de muchos vecinos envidiosos que los emperadores persas les hayan permitido regresar. Les hace falta urgentemente una norma de vida, una especie de "constitución" por medio de la cual puedan regirse en todos las aspectos de la vida personal, social y religiosa. Esdras, un líder carismático, respetado por todos y considerado levita y escriba, es decir, sacerdote y maestro, les da esa ley, esa constitución que necesitan, proclamando solemnemente, ante todo el pueblo reunido, la santa Ley de Dios. Ya vimos como respondió la gente: comprometiéndose a cumplirla y guardarla, llorando sus infidelidades y, a instancias de sus líderes, celebrando una fiesta nacional: la fiesta de la promulgación de la Ley divina. Desde ese remoto día, quinientos años antes de Jesucristo, hasta hoy, los judíos ordenan sus vidas según los mandatos de la Torah o Pentateuco.
El texto de Lc 4, 14ss era un texto sin relevancia en la vida práctica de la comunidad cristiana hasta hace sólo 50 años, un texto olvidado, como tantos otros que hoy nos parecen fundamentales. Fue la teología latinoamericana la que puso de relieve este texto como capital. Lucas lo pone al inicio de la vida pública de Jesús. Puede que no corresponda a algo que aconteciera realmente al principio (Juan, de hecho, pone otros pasajes como comienzo de su evangelio), pero lo fue en su significación. O sea, tal vez no ocurrieron las cosas así (y no es posible saberlo históricamente), pero Lucas tiene razón cuando sitúa esta escena en su evangelio como un inicio programático que contiene ya, en germen, simbólicamente, toda su misión.
Jesús, sin duda, tuvo que interpretar muchas veces su propia vida con estos textos proféticos de Isaías. Parece obvio que Jesús vio su vida como el cumplimiento, como la prolongación de aquel anuncio profético de la “Buena Noticia para los pobres”. La misión de Jesús es el anuncio de la Buena Noticia de la Liberación. La "evangelización" ("eu angelo" = buena noticia) no es más que una forma de la liberación, la "liberación por la palabra".
Las aplicaciones son muchas, y bastante directas:
-La misión cristiana hoy, continuando la misión de Jesús, tiene que ser... eso mismo, o sea: "continuación de la misión de Jesús", en sentido literal y directo. Ser cristiano, en efecto, será «vivir y luchar por la Causa de Jesús», sentirse llamado a proclamar la Buena Noticia de la Liberación, entendiéndolo en su literalidad más material también: la "Buena Noticia" tiene que ser «buena» y tiene que ser «noticia». No se puede sustituir semánticamente por el «catecismo» o la «doctrina». Jesús no vino a enseñar "la doctrina"; la "evangelización" de Jesús no fue una «catequesis eclesiástico-pastoral»...

-La misión de Jesús no puede pretender ser neutral, "de centro", "para todos sin distinción", no inclinada ni para los ricos ni para los pobres... como pretenden tantas veces quienes confunden la Iglesia con una especie de anticipo piadoso de la Cruz Roja. Lo peor que podría decirse del evangelio es que fuese neutral, que no se pronuncia, que no opta por los pobres. La peor ideología sería la que ideologiza el evangelio de Jesús diciendo que es neutro e indiferente a los problemas humanos, sociales, económicos y políticos, porque se referiría sólo a "lo espiritual"...
-Puede ser bueno recordar una vez más: Jesús está lejos de la beneficencia y del asistencialismo... No se trata de "hacer caridad" a los pobres, sino de inaugurar el orden nuevo integral, el único que permite hablar de una liberación real... Es importante caer en la cuenta de que muchas veces que se habla de opción “preferencial” por los pobres se está claramente en una mentalidad asistencial, muy alejada del espíritu de Lucas 4, 14ss.
-La palabra evangelizadora, o es activa y práctica en la praxis de liberación, o es anti-evangelizadora. La palabra evangelizadora no es palabra de teoría abstracta. Es una palabra que hace referencia a la realidad y la confronta con el proyecto de Dios. "Evangelizar es liberar por la palabra." Una palabra que no entra en la historia, que no se pronuncia, que se mantiene por encima de ella o en las nubes, que no moviliza, no sacude, no provoca solidaridad (ni suscita enemigos)... no es heredera de la pasión del Hijo de Dios.
ORACION
Nuestros ojos –como los de todos los que lo escuchaban en la sinagoga de Nazaret- están fijos en ti Señor. Haz que acojamos con alegría y con un corazón exento de de prejuicios la salvación que hoy has venido a traernos. Sólo tú eses, en efecto, para nosotros la Buena Noticia, la única capaz de cambiar nuestra pobreza en auténtica riqueza, de vencer todas nuestras esclavitudes y opresiones, para que, por fin libres, te sigamos a ti, el más bello de todos los hijos de los hombres, el único en cuyo rostro podremos ver y contemplar al Padre.

sábado, 23 de enero de 2010

PALABRAS DE VIDA
Nehemías 8, 2-4a. 5-6. 8-10
Todo el pueblo se juntó como un solo hombre en la plaza, frente a la puerta de las Aguas. Pidieron entonces al escriba Esdras que trajera el libro de la Ley de Moisés que Yavé había ordenado a Is rael. 2 El sacerdote Esdras presentó la Ley ante la asamblea, que estaba compuesta por hombres, mujeres, todos aquellos que estaban en edad de la razón. Era el primer día del séptimo mes. 3 Estuvo leyendo el libro desde la mañana hasta el mediodía, frente a los hombres, mujeres y niños en edad de comprender que estaban reunidos en la plaza, delante de la puerta de las Aguas. Todo el pueblo prestaba mucha atención al libro de la Ley.
4 El escriba Esdras estaba en una tarima de madera construida para esa ocasión. Matitías, Sema, Anaías, Urías, Hilquías y Maaseías estaban cerca de él a su derecha. Pedaías, Micael, Malquías, Jasum, Jasbadana, Zecarías y Mesulam estaban a su izquierda.
5 Esdras dominaba a todo el mundo; abrió el libro ante todo el pueblo, y cuando lo abrió, todos se pusieron de pie. 6 Entonces Esdras bendijo a Yavé, el Gran Dios, y todo el pueblo respondió con las manos en alto: «¡Amén! ¡Amén!» Luego se inclinaron y se postraron delante de Yavé con el rostro en tierra.
8 Esdras leyó el libro de la Ley de Dios, e iba traduciendo y explicando el sentido para que comprendieran la lectura.
9 En esa ocasión, su excelencia Nehemías y el sacerdote escriba Esdras, junto con los levitas que instruían al pueblo, le dijeron a éste: «¡Este es un día santo para Yavé, nuestro Dios! ¡No estén tristes! ¡No lloren!» Pues todo el pueblo estaba llorando mientras oía las palabras de la ley. 10 Le dijeron además: «¡Vayan y coman buena carne y tomen bebida agradable, pero guarden una parte para el que nada tiene preparado y llévensela, porque hoy es un día santo para nuestro Señor!»
Salmo 18:
Tus palabras, Señor, son espíritu y vida. 8 La ley del Señor es perfecta,
8es remedio para el alma,
8 toda declaración del Señor es cierta
8 y da al sencillo la sabiduría.
9 Las ordenanzas del Señor son rectas
9 y para el corazón son alegría.
9 Los mandamientos del Señor son claros
9 y son luz para los ojos.
10 El temor del Señor es un diamante,
10 que dura para siempre;
10 los juicios del Señor son verdad,
10 y todos por igual se verifican.
15 ¡Ojalá te gusten las palabras de mi boca,
15 esta meditación a solas ante ti,
15 oh Señor, mi Roca y Redentor!

1 Corintios 12, 12-30:
12 Las partes del cuerpo son muchas, pero el cuerpo es uno; por muchas que sean las partes, todas forman un solo cuerpo. Así también Cristo.
Gál 3,28
13 Hemos sido bautizados en el único Espíritu para que formáramos un solo cuerpo, ya fuéramos judíos o griegos, esclavos o libres. Y todos hemos bebido del único Espíritu.
14 Un solo miembro no basta para formar un cuerpo, sino que hacen falta muchos. 15 Supongan que diga el pie: «No soy mano, y por lo tanto yo no soy del cuerpo.» No por eso deja de ser parte del cuerpo. 16 O también que la oreja diga: «Ya que no soy ojo, no soy del cuerpo.» Tampoco por eso deja de ser parte del cuerpo. 17 Si todo el cuerpo fuera ojo, ¿cómo podríamos oír? Y si todo el cuerpo fuera oído, ¿cómo podríamos oler?
18 Dios ha dispuesto los diversos miembros colocando cada uno en el cuerpo como ha querido. 19 Si todos fueran el mismo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo? 20 Pero hay muchos miembros, y un solo cuerpo.
21 El ojo no puede decir a la mano: «No te necesito». Ni tampoco la cabeza decir a los pies: «No los necesito». 22 Aun más, las partes del cuerpo que parecen ser más débiles son las más necesarias, 23 y a las que son menos honorables las tratamos con mayor respeto; cubrimos con más cuidado las que son menos presentables, 24 mientras que otras, más nobles, no lo necesitan.
24 Dios, al organizar el cuerpo, tuvo más atenciones por lo que era último, 25 para que no se dividiera el cuerpo; todas sus partes han de tener la misma preocupación unas por otras. 26 Si un miembro sufre, todos sufren con él; y si un miembro recibe honores, todos se alegran con él.
Rom 12,5
Ef 5,30
27 Ustedes son el cuerpo de Cristo, y cada uno en su lugar es parte de él.
1Cor 14,1
Ef 4,11
He 13,1
28 En primer lugar están los que Dios hizo apóstoles en la Iglesia; en segundo lugar los profetas; en tercer lugar los maestros; después vienen los milagros, luego el don de curaciones, la asistencia material, la administración en la Iglesia y los diversos dones de lenguas.
29 ¿Acaso son todos apóstoles?, ¿son todos profetas?, ¿son todos maestros?, ¿pueden todos hacer milagros, 30 curar enfermos, hablar lenguas o explicar lo que se dijo en lenguas?

Lucas 1, 1-4; 4, 14-21:
1 Algunas personas han hecho empeño por ordenar una narración de los acontecimientos que se han cumplido entre nosotros, 2 tal como nos han sido transmitidos por aquellos que fueron los primeros testigos y que después se hicieron servidores de la Palabra. 3 Después de haber investigado cui dadosamente todo desde el principio, también a mí me ha parecido bueno escribir un relato ordenado para ti, ilustre Teófilo.
He 1,1
4 De este modo podrás verificar la solidez de la catequesis que has recibido.
Un ángel anuncia el nacimiento de Juan Bautista
14 Jesús volvió a Galilea con el poder del Espíritu, y su fama corrió por toda aquella región.
Lc 4,44
15 Enseñaba en las sinagogas de los judíos y todos lo alababan.
He 13,15
16 Llegó a Nazaret, donde se había criado, y el sábado fue a la sinagoga, como era su costumbre. Se puso de pie para hacer la lectura, 17 y le pasaron el libro del profeta Isaías. Jesús desenrolló el libro y encontró el pasaje donde estaba escrito:
Lc 3,22
Is 61,1
18 El Espíritu del Señor está sobre mí. El me ha ungido para llevar buenas noticias a los pobres, para anunciar la libertad a los cautivos y a los ciegos que pronto van a ver, para poner en libertad a los oprimidos
Is 58,6
Lev 25,10
19 y proclamar el año de gracia del Señor.
20 Jesús entonces enrolló el libro, lo devolvió al ayudante y se sentó, mientras todos los presentes tenían los ojos fijos en él. 21 Y empezó a decirles: «Hoy se cumplen estas palabras proféticas y a ustedes les llegan noticias de ello.»

HOMILIA
En el libro de Nehemías se nos cuenta de una lectura pública y solemne del libro de la ley de Dios, el que nosotros los cristianos llamamos Pentateuco y en cambio los judíos designan como "Torah", Ley. Estamos a finales del siglo V AC, los judíos hace pocos años que han regresado del destierro en Babilonia y a duras penas han logrado reconstruir el templo, las murallas de la ciudad, sus propias casas. Enfrentan la hostilidad de muchos vecinos envidiosos que los emperadores persas les hayan permitido regresar. Les hace falta urgentemente una norma de vida, una especie de "constitución" por medio de la cual puedan regirse en todos las aspectos de la vida personal, social y religiosa. Esdras, un líder carismático, respetado por todos y considerado levita y escriba, es decir, sacerdote y maestro, les da esa ley, esa constitución que necesitan, proclamando solemnemente, ante todo el pueblo reunido, la santa Ley de Dios. Ya vimos como respondió la gente: comprometiéndose a cumplirla y guardarla, llorando sus infidelidades y, a instancias de sus líderes, celebrando una fiesta nacional: la fiesta de la promulgación de la Ley divina. Desde ese remoto día, quinientos años antes de Jesucristo, hasta hoy, los judíos ordenan sus vidas según los mandatos de la Torah o Pentateuco.
El texto de Lc 4, 14ss era un texto sin relevancia en la vida práctica de la comunidad cristiana hasta hace sólo 50 años, un texto olvidado, como tantos otros que hoy nos parecen fundamentales. Fue la teología latinoamericana la que puso de relieve este texto como capital. Lucas lo pone al inicio de la vida pública de Jesús. Puede que no corresponda a algo que aconteciera realmente al principio (Juan, de hecho, pone otros pasajes como comienzo de su evangelio), pero lo fue en su significación. O sea, tal vez no ocurrieron las cosas así (y no es posible saberlo históricamente), pero Lucas tiene razón cuando sitúa esta escena en su evangelio como un inicio programático que contiene ya, en germen, simbólicamente, toda su misión.
Jesús, sin duda, tuvo que interpretar muchas veces su propia vida con estos textos proféticos de Isaías. Parece obvio que Jesús vio su vida como el cumplimiento, como la prolongación de aquel anuncio profético de la “Buena Noticia para los pobres”. La misión de Jesús es el anuncio de la Buena Noticia de la Liberación. La "ev-angelización" ("eu angelo" = buena noticia) no es más que una forma de la liberación, la "liberación por la palabra".
Las aplicaciones son muchas, y bastante directas:
-La misión cristiana hoy, continuando la misión de Jesús, tiene que ser... eso mismo, o sea: "continuación de la misión de Jesús", en sentido literal y directo. Ser cristiano, en efecto, será «vivir y luchar por la Causa de Jesús», sentirse llamado a proclamar la Buena Noticia de la Liberación, entendiéndolo en su literalidad más material también: la "Buena Noticia" tiene que ser «buena» y tiene que ser «noticia». No se puede sustituir semánticamente por el «catecismo» o la «doctrina». Jesús no vino a enseñar "la doctrina"; la "evangelización" de Jesús no fue una «catequesis eclesiástico-pastoral»...
-La misión de Jesús no puede pretender ser neutral, "de centro", "para todos sin distinción", no inclinada ni para los ricos ni para los pobres... como pretenden tantas veces quienes confunden la Iglesia con una especie de anticipo piadoso de la Cruz Roja. Lo peor que podría decirse del evangelio es que fuese neutral, que no se pronuncia, que no opta por los pobres. La peor ideología sería la que ideologiza el evangelio de Jesús diciendo que es neutro e indiferente a los problemas humanos, sociales, económicos y políticos, porque se referiría sólo a "lo espiritual"...
-Puede ser bueno recordar una vez más: Jesús está lejos de la beneficencia y del asistencialismo... No se trata de "hacer caridad" a los pobres, sino de inaugurar el orden nuevo integral, el único que permite hablar de una liberación real... Es importante caer en la cuenta de que muchas veces que se habla de opción “preferencial” por los pobres se está claramente en una mentalidad asistencial, muy alejada del espíritu de Lc 4, 14ss.
-La palabra evangelizadora, o es activa y práctica en la praxis de liberación, o es anti-evangelizadora. La palabra evangelizadora no es palabra de teoría abstracta. Es una palabra que hace referencia a la realidad y la confronta con el proyecto de Dios. "Evangelizar es liberar por la palabra" (Nolan). Una palabra que no entra en la historia, que no se pronuncia, que se mantiene por encima de ella o en las nubes, que no moviliza, no sacude, no provoca solidaridad (ni suscita enemigos)... no es heredera de la pasión del Hijo de Dios.
ORACION
Nuestros ojos –como los de todos los que lo escuchaban en la sinagoga de Nazaret- están fijos en ti Señor. Haz que acojamos con alegría y con un corazón exento de de prejuicios la salvación que hoy has venido a traernos. Sólo tú eses, en efecto, para nosotros la Buena Noticia, la única capaz de cambiar nuestra pobreza en auténtica riqueza, de vencer todas nuestras esclavitudes y opresiones, para que, por fin libres, te sigamos a ti, el más bello de todos los hijos de los hombres, el único en cuyo rostro podremos ver y contemplar al Padre.

ENERO 23,2010

PALABRA DE VIDA
2 SAMUEL 1,1-4,11-12,17.19,23-27


Después de la muerte de Saúl, David volvió victorioso de su campaña contra los amalecitas. 2 Al tercer día de su retorno en Siquelag llegó un hombre del campamento de Saúl. Tenía la ropa destrozada y tierra en la cabeza. Apenas llegó donde David, se tiró al suelo y se postró. 3 David le dijo: «¿De dónde vienes?» Respondió: «Fui uno de los que se salvaron del campamento de Israel».
4 David le dijo: «Dime, pues, cómo sucedieron allá las cosas». Ese hombre respondió: «El pueblo huyó del campo de batalla, muchos del pueblo cayeron, y también murieron Saúl y su hijo Jonatán».
11 David rasgó su vestimenta, y todos los que estaban con él hicieron lo mismo.
12 Se lamentaron mucho, lloraron y ayunaron hasta el atardecer por Saúl y su hijo Jonatán, por el pueblo de Yavé y por la casa de Is rael que habían perecido a espada.
17 Luego entonó David una lamentación por Saúl y su hijo Jonatán,
18 y ordenó que se la aprendieran los hijos de Judá; es el canto del arco que se puede leer en el Libro del Justo:
19 ¡Ay, la gloria de Israel pereció en los montes!
19 ¿Cómo cayeron esos héroes?
23 Amados y amables eran Saúl y Jonatán:
23 ni la vida ni la muerte pudieron separarlos.
23 Más ligeros eran que las águilas,
23 tenían más fuerza que los leones.
24 ¡Lloren por Saúl, hijas de Israel!
24 Las vestía con ropas de colores,
24 joyas de oro ponía en sus trajes de fiesta.
25 ¡Cómo cayeron esos héroes!
25 ¿Quién hirió de muerte a Jonatán en el combate?
26 ¡Jonatán, hermano mío, por ti tengo herido el corazón,
26 pues te quería tanto! Tu amor era para mí
26 más dulce que el amor de las mujeres.
27 ¿Cómo cayeron esos héroes?
27 ¿Cómo fueron rotas sus armas?



SALMO 80 2-3,5-7


2 Escucha, pastor de Israel, que guías a José como un rebaño, tú que te sientas en los querubines 3 resplandece delante de Efraín, Benjamín y Manasés.
3 ¡Despierta tu valentía, ven y sálvanos!
4 ¡Oh Dios, retómanos en tus manos, haz brillar tu faz y sálvanos!
5 ¿Hasta cuándo, Señor, Dios de los ejércitos, vas a desconsiderar las oraciones de tu pueblo?
6 Le diste por comida un pan de lágrimas, han bebido sus lágrimas hasta saciarse.
7 Somos la presa que se arrebatan nuestros vecinos, y nuestros enemigos se burlan de nosotros.

MARCOS 3,20-21


20 Vuelto a casa, se juntó otra vez tanta gente que ni siquiera podían comer. 21 Al enterarse sus parientes de todo lo anterior, fueron a buscarlo para llevárselo, pues decían: «Se ha vuelto loco.»


HOMILIA


2 Samuel 1, 1-27: ¡Cómo cayeron los valientes en medio del combate! Salmo 79: Que brille tu rostro, Señor, y nos salve. Marcos 3, 20-21: Decían que estaba fuera de sí.


Hoy se nos plantea un gran problema a todos porque muchos creen todavía en el sistema defendido por tantos, que no buscan el plan de Dios si no su conveniencia. Como los discípulos se encuentran con elo gran problema que significa Jesús, no lo pueden entender su posición y hasta como su misma familia lo buscan pero para llevárselo con ellos para que no siga poniendo las cosas en el plan del Padre, que se opone a los planes que ellos tienen.

Al enterarse sus parientes de todo lo anterior, fueron a buscarlo para llevárselo, pues decían: «Se ha vuelto loco.» Se ha vuelto un peligro para todos comenzando con su familia. También envuelven a su madre. No es que María estuviera en contra de Jesús. No basta leer su canto en la casa de Isabel para quitarnos los pensamientos de la cabeza.


Jesús, con su acción y su palabra, desafía el orden legalmente establecido. Su forma de actuar, se convierte en una amenaza para la autoridad política del momento, en blasfemia para el aparato religioso y en vergüenza para los más cercanos a él, su familia. Hoy vemos como la familia de Jesús corre en su búsqueda, con el único deseo de detener su acción en medio de aquella sociedad. Jesús no es comprendido por los de su tiempo, tampoco por su familia, que se encontraban envueltos en los enredos socio-religioso de entonces. Él, que era un líder social y religioso, vive en carne propia el rechazo y la incomprensión de los suyos. La gente está tan conforme con la realidad que vive, que no se imaginan, algo nuevo, no quieren conocer nuevas realidades, ni de Dios, ni del ser humano, ni de su sociedad. Por eso hasta su familia lo busca, lo quieren encerrar, porque todos dicen que está fuera de sí, que está loco.


El gran problema de Jesús es enfrentar al orden establecido, sabe que tendrá que pagar muy caro las estructuras de poder. No cuenta ni siquiera con los más cercanos. La pregunta es clara para nosotros: ¿También para nosotros?


Exige valentía el responder a esta pregunta, pero dejémonos guiar por la Palabra de Dios que hemos escuchado hoy. Comenzamos hoy el Segundo Libro de Samuel, después de leer brevemente el Primero. El texto comienza presentando la derrota de Saúl, o mejor el sincero lamento de David por este triste acontecimiento. El canto fúnebre parece una elegía guerrera, desprovista de elementos religiosos. Primero, muestra las vicisitudes del pueblo del Señor; el pueblo liberado de Egipto constituido por una relación de alaianza con Dios y suspendido siempre del hilo de su gracia y su juicio. El lamento de David es una toma de conciencia de la situación irredenta en la que vive Israel en ese momento, dependiente aún de los filisteos.
Al mismo tiempo el canto revela la nobleza del ánimo de David, el elegido del Señor; preocupado por el pueblo, capaz de admitir la relativa grandeza de sus adversario, capaz de sentir ternura fiel hacia su amigo Jonatán. La lamentación del pueblo es releída por el Señor como invocación en una dura prueba de fe.

El evangelio es bien breve pero nos presenta la presencia y la actividad del Señor después de las escaramuzas descrita en las secciones anteriores, y adquieren una resonancia notable. Tenemos que entender bien claro que el clamor y la atención de la gente no conducen necesariamente a la fe. Jesús tiene que caer frente a los primeros rechazos serios. Primero de sus mismos familiares y parientes, que preocupados por el buen nombre de la familia emprenden medidas drásticas para resolver una situación que resulta, por lo menos embarazosa. No basta la consanguinidad para crear una simpatía con el Evangelio; es necesario formar parte de la consagui-nidad por la gracia y la fe.. El amigo de Dios deberá encontrar, necesa-riamente aislamiento y hostilidad a veces, le vendrá la desconfianza de donde menos podría esperarla. ¡Qué doloroso es sentirse juzgados mal por nuestros propios allegados. Se hacen añicos las expectativas de los familiares o de los amigos porque somos diferentes de cómo ellos nos habrían querido y se “nos marca” como personas extrañas, como afectadas por perturbaciones psíquicas. Por eso tendremos que decirle a Dios como Samuel hoy, porque repetimos y vivimos hoy la Palabra: “Concédeme, Señor, el don precioso que es un amigo.” (2 Samuel 1,26) Es el pensamiento de David acerca de su amigo Jonatán.



ORACION

Te doy gracias, oh Dios, por todos áquellos que me has ado como amigos y por todos aquellos de quines me has hecho amigos: hombres y mujeres que con su prudencia fiel, me han hecho conocer algo de mí mismo y algo de ti.


Te doy gracias por la alegría que han proporcionado a mis días y también por el dolor que hemos soportado juntos. Con ellos he aprendido que todo lo que comparto resulta multiplicado y que “dar” sin esperar nada a cambio se transforma en un “recibir” rebosante.Te doy gracias por todos y cada uno de mis amigos, cada uno con su particular modo de ser luz de amor y de esperanza en mi historia. Y quisiera pedirte por quienes no han conocido la amistad o ya no consiguen fiarse después de una experiencia de amistad traicionada. Hazte reconocer –siempre- a cada amigo herido tal como eres: como el Amigo. Jesús, haz resonar en el corazón de todos aquellas palabras que dijiste un día a tus discípulos: “Os he llamado amigos.”