Por amor a Sión no me callaré, por Jerusalén no quedaré tranquilo hasta que su justicia se haga claridad y su salvación brille como antorcha.
2 Verán tu justicia las naciones, y los reyes contemplarán tu gloria y te llamarán con tu nombre nuevo, el que Yavé te habrá dado. 3 Y serás una corona preciosa en manos de Yavé, un anillo real en el dedo de tu Dios.
4 No te llamarán más «Abandonada», ni a tu tierra «Desolada», sino que te llamarán «Mi preferida» y a tu tierra «Desposada». Porque Yavé se complacerá en ti y tu tierra tendrá un esposo.
5 Como un joven se casa con una muchacha virgen, así el que te reconstruyó se casará contigo, y como el esposo goza con su esposa, así harás las delicias de tu Dios.
SALMO 96,1-3,7-10
¡Canten al Señor un canto nuevo,
1 cante al Señor toda la tierra!
2 Canten al Señor, bendigan su nombre,
2 su salvación anuncien día a día.
3 Cuenten su gloria a las naciones
3 y a todos los pueblos sus maravillas.
7 Ríndanle al Señor tribus y pueblos,
7 ríndanle al Señor gloria y poder.
8 Ríndanle al Señor la gloria de su nombre.
8 traigan la ofrenda y entren en su templo.
9 Adoren al Señor en el atrio sagrado,
9 tiemblen ante él, pueblos de toda la tierra.
10 «El Señor reina», anuncien a los pueblos,
10 él fijó el universo inamovible,
10 él juzgará a los pueblos con justicia.
PRIMERA CORINTIOS 12,4-11
4 Hay diferentes dones espirituales, pero el Espíritu es el mismo. 5 Hay diversos ministerios, pero el Señor es el mismo. 6 Hay diversidad de obras, pero es el mismo Dios quien obra todo en todos.
7 La manifestación del Espíritu que a cada uno se le da es para provecho común.
8 A uno se le da, por el Espíritu, palabra de sabiduría; a otro, palabra de conocimiento según el mismo Espíritu;
9 a otro, el don de la fe, por el Espíritu; a otro, el don de hacer curaciones, por el único Espíritu;
10 a otro, poder de hacer milagros; a otro, profecía; a otro, reconocimiento de lo que viene del bueno o del mal espíritu; a otro, hablar en lenguas; a otro, interpretar lo que se dijo en lenguas.
11 Y todo esto es obra del mismo y único Espíritu, que da a cada uno como quiere.
JUAN 2,1-11
Tres días más tarde se celebraba una boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. 2 También fue invitado Jesús a la boda con sus discípulos. 3 Sucedió que se terminó el vino pre parado para la boda, y se quedaron sin vino. Entonces la madre de Jesús le dijo: «No tienen vino.»
4 Jesús le respondió: «Qué quieres de mí, Mujer? Aún no ha llegado mi hora.»
5 Pero su madre dijo a los sirvientes: «Hagan lo que él les diga.»
6 Había allí seis recipientes de piedra, de los que usan los judíos para sus purificaciones, de unos cien litros de capacidad cada uno. 7 Jesús dijo: «Llenen de agua esos recipientes.» Y los llenaron hasta el borde. 8 «Saquen ahora, les dijo, y llévenle al mayordomo.» Y ellos se lo llevaron.
9 Después de probar el agua convertida en vino, el mayordomo llamó al novio, pues no sabía de dónde provenía, a pesar de que lo sa bían los sirvientes que habían sacado el agua. 10 Y le dijo: «Todo el mundo sirve al principio el vino mejor, y cuando ya todos han bebido bastante, les dan el de menos calidad; pero tú has dejado el mejor vino para el final.»
11 Esta señal milagrosa fue la primera, y Jesús la hizo en Caná de Galilea. Así manifestó su gloria y sus discípulos creyeron en él.
HOMILIA
Isaías 62, 1-5: “La alegría que encuentra el esposo con su esposa”. Salmo 95: “Cuenten las maravillas del Señor a todas las naciones”. 1 Corintios 12, 4-11: “El mismo y único Espíritu reparte a cada uno como a él le parece”. Juan 2, 1-11: Las bodas de Caná.
La vida de Jesús se desarrolló dentro de la normalidad propia del ambiente cultural y la religiosidad de un judío del primer siglo de nuestra era. Los discípulos descubren a Jesús como un hombre normal, en un ambiente normal y sin ningún tipo de manifestaciones espectaculares o extraordinarias. Esta realidad de una vida normal en Jesús, hace que entre los discípulos y él no haya ningún tipo de distanciamiento, antes por el contrario, una vida verdaderamente humana como la de Jesús, hace que su experiencia del Dios sea más creíble y mucho más accesible a la conciencia y a la vida de los que le escuchan y le siguen. La actitud de Jesús, sin ningún tipo de pretensión, va revelando una nueva imagen y un nuevo concepto de Dios. Dios ha dejado de ser ese ser extraño y lejano, que atemoriza al ser humano, y toma la característica del Dios original de Israel, el Dios que camina con su pueblo.
No se dice sin embargo que las tinajas estuvieran con agua. Son llenadas cuando Jesús lo ordena. Al estar llenas, las tinajas que no prestaban ya ningún servicio, más bien estorbaban en la vida normal de la gente, permiten una nueva manifestación del proyecto de Jesús: el agua está convertida en vino. ¿Qué nos indica ese signo? La ritualidad, el legalismo, la norma fría y vacía, es trasformada en vino, símbolo de la alegría, del gozo mesiánico, de la fiesta de la llegada del tiempo nuevo del Reino de Dios. Tenemos que acabar en nuestra vida y en la vida comunitaria, con los sistemas religiosos deshumanizantes, para lograr entrar en la dinámica liberadora, incluyente y festiva que Jesús inauguró.
MEDITACION
¿Cuál fue la actitud de María en la boda de Caná? San Juan de Ávila hacía notar que este relato de la boda de Caná contiene el "sermoncito de María", la única «homilía» o consejo que María pronunció, y que es bien breve: "hagan lo que él les diga". ¿Lo hemos escuchado?
La presencia de María pidiéndole a Jesús que haga “algo” en las bodas de Caná ha dado pie para reforzar la idea de algunos cristianos, especialmente católicos, de que es necesaria la mediación o intercesión de María para obtener favores de Dios. María se los pediría a Jesús y Jesús a Dios. La tradición cristiana, sin embargo, insiste con vigor en que el único mediador entre Dios y los hombres es Jesús. La presencia de María en las bodas de Caná y su intervención ante Jesús es un elemento simbólico en el relato. María representa al pueblo fiel de Israel, que reconoce que “ya no hay vino” en las vasijas de piedra, símbolo de la ley mosaica escrita en tablas de piedra. Con esta imagen, el evangelio de Juan quiso decir que la Ley antigua ha perdido su valor, que está vacía de sentido, y que Jesús la supera.

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