Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



viernes, 22 de enero de 2010

ENERO 22, 2010

PALABRA DE VIDA
1 SAMUEL 24, 1-21

Saúl eligió entonces de entre todo el pueblo de Israel a tres mil hombres y salió con ellos en busca de David al este del Cerro de las Gamuzas. 4 Llegó a unos corrales para ovejas que están a la orilla del camino; había allí una caverna donde entró Saúl para hacer sus necesidades. Ahora bien, David y sus hombres estaban sentados en el fondo de la caverna.
5 Los compañeros de David le dijeron: «Ahora Yavé te entrega en tus manos a tu enemigo. Puedes hacerle ahora todo lo que quieras».
7 Les dijo: «¡Oh no! ¡Por la vida de Yavé que no pondré mi mano sobre él. ¡No puedo hacerle a mi señor tal cosa porque es el ungido de Yavé! 8 Y mediante esas palabras David impidió que sus hombres se lanzaran contra Saúl. David se paró y fue a cortar suavemente un trozo del manto de Saúl, 6 pero después de eso le saltaba el corazón por haber cortado un trozo del manto de Saúl.
6 Saúl se levantó, salió de la caverna y siguió su camino. 9 David también se levantó, salió de la caverna y se puso a gritar detrás de Saúl: «¡Señor rey!» Saúl se dio vuelta y David se postró con la cara contra el suelo. 10 Entonces David dijo a Saúl: «¿Por qué les haces caso a los que te dicen que trato de matarte? 11 Míralo tú mismo, hoy Yavé te puso en mis manos en esa caverna, y me dijeron que te matara, pero tuve piedad de ti. Me dije: No pondré mi mano sobre mi señor, porque es el ungido de Yavé. 12 Mira, padre mío, mira el trozo de tu manto que tengo en la mano. Cuando corté ese pedazo del manto, podría haberte matado. Reconoce entonces que no hay en mí ni malicia ni maldad; yo no te he hecho daño, tú en cambio me buscas para matarme. 13 Que Yavé juzgue entre tú y yo. Que Yavé me vengue de ti, pero mi mano no se alzará contra ti. 14 Como bien dice el proverbio de los antiguos: La maldad sale de los malvados. Por eso mi mano no se levantará contra ti. 15 ¿Tras quién salió el rey de Is rael? ¿A quién persigue? ¿A un perro muerto, a una pulga? 16 Que Yavé juzgue entre tú y yo. Que él examine y asuma mi defensa, que me haga justicia y me libre de tu mano».
17 Cuando David hubo terminado de pronunciar esas palabras, Saúl dijo: «¿Es realmente tu voz, hijo mío David?» Y Saúl estalló en sollozos. 18 Dijo a David: «Eres más bueno que yo, porque tú me haces el bien y yo te había hecho el mal. 19 Hoy demostraste tu bondad para conmigo, porque Yavé me puso en tus manos pero tú no me mataste. 20 Cuando un hombre encuentra a su enemigo, ¿lo deja proseguir su camino? Yavé te recompensará el bien que me has hecho hoy. 21 Ya lo sé desde ahora: tú reinarás y tu realeza en Israel será inamovible. 22

SALMO 57, 2-4,6-11


4 Que del cielo mande alguien a salvarme de las manos de aquellos que me acosan; envíe Dios su gracia y su verdad.
5 Yo duermo rodeado de leones, que devoran a los hijos de los hombres; sus dientes son lanzas y flechas, su lengua es una espada acerada.
6 Muéstrate, oh Dios, por encima de los cielos, y que brille tu luz en toda la tierra.
7 Habían tendido un lazo en mi camino, allí querían que cayera; ante mí cavaron una trampa, pero ellos cayeron dentro.
8 Oh Dios, mi corazón está dispuesto, mi corazón está atento, quiero cantar y tocar para ti.
9 Despiértate, corazón mío, despiértense arpas y cítaras, que quiero a la aurora despertar.
10 Te alabaré, Señor, entre los pueblos, te cantaré en todas las provincias, 11 pues tu amor está a la altura de los cielos y tu verdad se eleva hasta las nubes.

MARCOS 3,13-19

13 Jesús subió al monte y llamó a los que él quiso, y se reunieron con él. 14 Así instituyó a los Doce (a los que llamó también apóstoles), para que estuvieran con él y para enviarlos a predicar,
15 dándoles poder para echar demonios.
16 Estos son los Doce: Simón, a quien puso por nombre Pedro;
17 San tiago y su hermano Juan, hijos de Ze bedeo, a quienes puso el sobrenombre de Boanerges, es decir, hijos del trueno; 18 Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago, el hijo de Alfeo, Tadeo, Simón el Cananeo 19 y Judas Iscariote, el que después lo traicionó.

HOMILIA


1Samuel 24, 3-21: No extenderé la mano contra él, porque es el ungido del Señor. Salmo 56: Misericordia, Dios mío, misericordia. Marcos 3, 13-19: Llamó a los que quiso.

Ayer, Marcos nos mostraba un aspecto de la masa-multitud. Lo sabemos, algo sin forma, sin organización, algo anónimo cada persona dentro de ella es una ficha más el tablero de ajedrez. A esto llamamos la historia humana, donde el poder se ejerce desde el más fuerte y que tiene como consecuencia llevar al anonimato a los seres humanos. De ahí la preocupación de Jesús en el texto que estamos leyendo. Loq uwe indica Jesús es que el discípulo, el apóstol es todo lo contrario. Dentro del concepto que nos ofrece Jesús ayer y hoy. Y esto tiene un significado claro en en Jesús, implica en Jesús en tener rostro y nombre delante de Dios. Lo vimos en la primera lectura en los personajes de hoy, David y Jonatán. Esas personas transformaron sus vidas y crearon una actitud nueva en sus relaciones. En Jesús vemos que esa transformación llevó a los discípulos a conformar una comunidad que dio origen a la Iglesia. La comunidad cristiana, adquiere la responsabilidad de llamar a la humanidad a formar la gran familia de Dios. Hoy, lo entendemos claro cuando hablamos de dejar de lado todo colonialismo en el anuncio y vivencia del Evangelio. Nada ha cambiado todo sigue hoy de la misma manera, respetando nuestra forma particular de ser. Dios nos sigue llamando hoy; respetando nuestra forma particular de ser. Démosle gracias al Señor, que con los apóstoles, nos llamó a cada uno de nosotros a vivir la experiencia del Reino. Y esta es nuestra responsabilidad de acción, porque vivamos donde vivamos debemos imitar en nuestras el ejemplo que nos muestra Marcos en esta época nueva de Jesús y de sus discípulos.

David muestra una actitud de benevolencia respecto a su adversario Saúl, más que un acto de perdón, es una acto de fe en la acción providencial de Dios, justo juez que intervendrá para defender; a su tiempo y a su modo, a su “pobre” que es ahora perseguido. La comparación entre ambos pone de relieve, con una enorme claridad la diversa calidad de los personajes y hace aún más evidente el motivo del repudio de uno y de la elección del otro.

David como guerrero y político, ha sentido la tentación de eliminar a su adversario, que ha caído en sus manos, pero se retiene, sabiendo que su vida está guiada por el Señor; no es él quien debe garantizarse su propio futuro a toda costa, incluso cediendo al mal, sino esperando pacientemente en el Señor. Saúl por el contrario quiere tomar las riendas él mismo, hasta el punto de querer forzar los acontecimientos y planear incluso un crimen, en caso de que le parezca conveniente. Ahora Saúl, observando la diferente actitud de la perspectiva elegida por David con respeto a la suya, puede intuir que es precisamente David alguien con el que Dios puede contar y que la gracia presente en la vida del muchacho, héroe le hace capaz de realizar una mejor “justicia” también en las relaciones solidarias entre los hombres.
El evangelio nos muestra algo bien claro que Jesús comunica; según su mensaje quiere formar un grupo de personas que estén dispuestas a acogerlo, aunque también deba realizar en ellos el milagro de la conversión. Sin embargo cuando habla de familia quiere afirmar la relación personal y afectiva que deberá reinar entre Jesús y sus discípulos. Pero al mismo tiempo reciben algo que los forma de una manera distinta, ellos son el neuvo Israel, los que constituirán los fundamentos de la futura Iglesia.

Marcos carga de solemnidad el hecho. Tiene como lugar un monte, esto es, sobre el lugar típico de la proximidad con Dios. Todo depende de la gracia, y nada de la buena voluntad de los discípulos. Cristo los llama los elige con una soberanía absoluta y también es él quien “los constituye” en comunidad. El grupo es convocado para que sus componentes se dirijan a él (13) y, antes que nada, para estar con él (14). El nuevo pueblo se constituye en torno a la persona del Señor, y eso es escandaloso para un judío, para ellos era la Ley la función que constituye la fundación del pueblo. Los discípulos reciben el mismo poder de expulsar a los demonios, signo de que ellos deben ser realmente los ejecutores enviados en el ejercicio de la fuerza del Evangelio. Aparece por tanto, el motivo de la misión como prioridad que establece y crea una relación personal.

La fe nos ayuda en nuestra formación para la fidelidad precisamente porque nos hace conocer al Dios fiel, que haced echar raíces profundas en la roca de los valores que no pasan. Por podemos y hacemos promesas que duran para siempre. Palabras duras en lso tiempos de la cultura del instante y de lo provisional. El Señor invita hoy a sus discípulos a redescubrir la belleza de quien compromete toda su vida por valores que ha reconcodio como esenciales.
Por eso, nos recuerda el Libro de Samuel a repetir y v ivir hoy la Palabra: “Señor, haz que seamos capaces de hacer el bien a quien nos hace el mal.” (1Samuel 24,18).

ORACION

Señor yo soy de los que están contigo desde hace tiempo, pero me doy cuenta de que mi corazón no late en sintonía con el tuyo. Tal vez repito a veces tus palabras, pero con frecuencia no las pongo en práctica.
Hoy quiero reconocer ante ti la lentitud –quizás también la pereza- con la que procedo para vencer el mal por el bien.
Quiero tomar conciencia, Señor, de los proyectos de revancha que formulo de manera silenciosa y convertirlos en magnanimidad. Sé muy bien, Señor, que no los llevaré a buen puerto. gracias a mi destreza, sino a tu fuerza, al poder del amor que tú me comunicas y que vence el mal de cualquier modo que se manifiesta.



No hay comentarios.: