Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



martes, 26 de enero de 2010

ENERO 26, 2010

PALABRA DE VIDA
2 TIMOTEO 1,1-8
1 Pablo, apóstol de Cristo Jesús por mandato de Dios, nuestro Salvador, y de Cristo Jesús, nuestra esperanza,
2 a Timoteo, verdadero hijo mío en la fe.
2 Recibe gracia, misericordia y paz de Dios Padre y de Cristo Jesús nuestro Señor.
Los falsos maestros
3 Al partir para Macedonia te rogué que te detuvieras en Efeso; debías advertir a algunos que no cambiaran la doctrina 4 ni se metieran en leyendas y recuentos interminables de ángeles. Esas cosas alimentan discusiones, pero no sirven para la obra de Dios, que es cuestión de fe.
5 El fin de nuestra predicación es al amor que procede de una mente limpia, de una conciencia recta y de una fe sincera. 6 Por haberse apartado de esta línea algunos se han enredado en palabrerías inútiles. 7 Pretenden ser maestros de la Ley, cuando en realidad no entienden lo que dicen ni de lo que hablan con tanta seguridad.
8 Ya sabemos que la Ley es buena siempre que tengamos presente su finalidad.

SALMO 96,1-3,7-8,10

1 ¡Canten al Señor un canto nuevo,
1 cante al Señor toda la tierra!
2 Canten al Señor, bendigan su nombre,
2 su salvación anuncien día a día.
7 Ríndanle al Señor tribus y pueblos,
7 ríndanle al Señor gloria y poder.
8 Ríndanle al Señor la gloria de su nombre.
8 traigan la ofrenda y entren en su templo.
10 «El Señor reina», anuncien a los pueblos,
10 él fijó el universo inamovible,
10 él juzgará a los pueblos con justicia.

MARCOS 3,31-35

31 Entonces llegaron su madre y sus hermanos, se quedaron afuera y lo mandaron a llamar. 32 Como era mucha la gente sentada en torno a Jesús, le transmitieron este recado: «Tu madre, tus hermanos y tus hermanas están fuera y preguntan por ti.»
33 Él les contestó: «¿Quiénes son mi madre y mis hermanos?»
34 Y mirando a los que estaban sentados a su alrededor, dijo: «Estos son mi madre y mis hermanos. 35 Porque todo el que hace la voluntad de Dios es hermano mío y hermana y madre.»

HOMILIA

2 Timoteo 1,1-8: Refrescando la memoria de tu fe sincera. Salmo 95: Cuenten las maravillas del Señor a todas las naciones. Lucas 10,1-9: La cosecha es abundante.

Ala fiesta del maestro, Pablo, sigue la historia de dos de sus discípulos, Timoteo y Tito, dos hombres que asumieron el mensaje de Jes+us y fueron testigos del mismo con su vida de vivir. Sus vidas nos recuerdan el proyecto de Jesús, ser fieles al Reino, es abandonar las estructuras de poder encerrado en la conciencia de tantos, ellos manifestaron en sus vidas, como aprendieron de Pablo, el mensaje de Jesús y lo manifestaron en su manera concreta de vivir, y lo manifestaron en las relaciones que establecieron y en las instituciones que organizaron.

Aprendieron de Pablo
El mensajero de la Buena Noticia, debe ser un hombre de paz, pero una paz que sea fruto de la justicia social. La tarea de la evangelización le exige al creyente libertad para poder anunciar con valentía lo que es fundamental en su vivencia de la fe. Estamos invitados a dejarlo todo, las riquezas, la familia, las relaciones que no permiten el desarrollo concreto de la misión. La Paz que lleva el mensajero de la Buena Noticia, debe ser experimentada primeramente en el corazón del que acepta a Jesús con toda radicalidad, para que pueda ser manifestada a los demás hombres y mujeres del planeta. Anunciar el Evangelio no es fácil...

Al ver el ejemplo de Timoteo y Tito tenemos que preguntarnos. ¿Estamos dispuestos a ser portadores de la Paz con justicia social anunciada por Jesús?
¿Quiénes eran Timoteo y Tito? Bueno, de Timoteo sabemos que era hijo de madre judía y padre griego y fue colaborar de Pablo en la evangelización. Pablo le recomendó la comunidad de Éfeso. El mismo apóstol Pablo habla del afecto de Timoteo por él. De Tito Pablo habla en sus cartas, según Pablo viene del paganismo. Las Cartas lo presentan como responsables de la comunidad de Creta. L Primera Carta de Timoteo procede dek fines del siglo I y pertenece a kla escuela paulina. Se la presenta como el testamento espiritual de Pablo. Comienza con los testimonios de Pablo sobre todo el “espíritu de temor” (7), Pablo lo exhorta a no avergonzarse de su testimonio del Señor (8) como Pablo no se avergüenza del evangelio (Romanos 1,16)

La Carta comienza con expresiones de estima y afecto. Pablo afirma su título de “apóstol” fiel al evangelio “según me enseñaron mis maestros” (3) subrayando la continuidad entre el seguimiento de Jesús y la fidelidad a la Ley judía, y lo compara con la fe de Timoneo encaminado por su abuela y madre judías, antes de ser cristiano.

Pablo afirma algo que es característico en las “cartas pastorales” poner el acento en el carisma del pastor de almas, personificado idealmente en Timoteo y transmitido por la imposición de las manos (6). Le recuerda su testimonio, de Pablo, en las tribulaciones, en las tribulaciones y en la cárcel hasta el martirio, y confiado al discípulo Timoteo para que continúe el servicio “con la confianza puesta en el poder de Dios” (8).
El texto del evangelio de Lucas se encuentra al final del evangelio, sigue a la institución de la eucaristía y precede al relato de la pasión. Lo encontramos entre dos predicciones de Jesús: el anuncio de la traición de Judas y el de la traición de Pedro. Son las últimas enseñanzas de Jesús, y resalta la incomprensión y la inadecuación de los discípulos a la tarea que les ha sido confiada.

La discusión de los discípulos sobre la que habla Lucas (Lucas 9,46) , lo vemos en Mateo 18,1 y Marcos 9,14) no es nada nuevo. La pregunta no está planteada directamente a Jesús, que lógica mente capta no sin amargura, las preocupaciones de los discípulos, pero les responde recurriendo a tres de contraste: los reyes de la tierra, el señor y erl siervo, el banquete del Reino. Los reyes gobiernan a los pueblos, poseen el poder y “reciben el nombre de bienhechores”, pero en el seguimiento de Jesús el nombre3 y el poder no tienen valor. El señor está sentado a la mesa y el siervo corresponde a roles concretos en la sociedad: en el comportamiento de Jesús subvertidas las distinciones sociales. Y, por último, la imagen triunfal del Reino, la alegría del banquete, la autoridad del juicio sobre las tribus de Israel, son inseparables de las “pruebas” a la que están llamados Jesús y los suyos.

Unas de ls cosas típicas de los evangelios es que nos muestran a los discípulos, incluso en la víspera de la pasión y hasta después de la resurrección de Jesús, incapaces de comprender su mensaje. Pero Jesús se muestra muy tolerantes con ellos y les regaña de una manera muy suave. La inadecuación no da lugar al desaliento, sino que, al contrario acentúa la confianza en la ayuda del Señor. (2 Timoteo 1,7ss)

Los discípulos están predestinados a la mesa del Reino y les está reservado el poder de “juzgar a las doce tribus de Israel.” Sin embargo, la autoridad en la Iglesia procede de la gracia del Señor, no de la capacidad humana. Lo que da poder de ejercerla es haber “perseverado conmigo en mis pruebas” (Lucas 22,28), haber sufrido por el evangelio con el apóstol “con la confianza puesta en el poder de Dios” )2 Timoteo 1,8).
Para eso es necesario pedirle a Dios como lo hace Pablo “Dios no nos ha dado un espíritu de temor, sino de fortaleza, de amor y de ponderación.” (2 Timoteo 1,7).

ORACION

Señor, sabemos que somos siervos inútiles, incapaces de corresponder a tu amor por nosotros. Sin embargo nos dejamos arrastrar por nuestro orgullo, pretendemos juzgar a los otros, nos jactamos, como si por nuestro mérito, y no por tu misericordia, hubiéramos sido llamados a formar parte de tu Iglesia. Nuestra solicitud por los hermanos cede, con excesiva frecuencia, al deseo de sobresalir: hasta cuando estamos comprometidos en una actividad pastoral, en vez e compartir con sencillez y alegría las respon-sabilidades, queremos imponer nuestras decisiones y puntos de vista.. Confiamos demasiado en nuestra habilidad, como si tuviéramos de hacer propaganda de un producto comercial, y por eso es tímido nuestro testimonio. Señor, ablanda nuestro corazón. Ayúdanos a poner en el centro de tu Evangelio y no nuestras convicciones. Pon orden y claridad en las motivaciones de nuestro obrar, para que gracias a ti podamos reconocer y vencer el orgullo incluso cuando se disfraza 3ntre “las buenas intenciones.” Haznos confiados y abiertos como los niños, que no se avergüenzan de pedir ayuda. Sé tú nuestra única fuerza y nada más podrá darnos miedo.

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