Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



domingo, 28 de febrero de 2010

MARZO PRIMERO, 2010


PALABRA DE VIDA



DANIEL 9,4-10

Le supliqué a Yavé, mi Dios, y le hice esta confesión: «¡Ah, mi Señor, Dios grande y temible, que conservas la alianza y tu misericordia con los que te aman y observan tus mandamientos!
Esd 9,6
5 Pecamos, cometimos injusticias, fuimos infieles, nos rebelamos; nos apartamos de tus mandamientos y de tus leyes. 6 No hicimos caso a tus servidores los profetas que hablaban en tu nombre a nuestros reyes, a nuestros jefes y a nuestros padres, como también a toda la nación.
2Re 17,6
7 Tú, Señor, has sido justo y nosotros sólo tenemos derecho a la vergüenza como en ese día, nosotros, la gente de Judá, los habitantes de Jerusalén y todo Israel, estemos cerca o lejos en todos los países donde nos dispersaste por culpa de las infidelidades que cometimos contra ti.
8 Oh Yavé, la vergüenza sea para nosotros, para nuestros reyes, nuestros jefes y nuestros padres, porque pecamos contra ti. 9 Que el Señor nuestro Dios tenga misericordia y nos perdone, porque nos rebelamos contra él.
10 No obedecimos a Yavé nuestro Dios, no caminamos según sus leyes que puso delante de nosotros por medio de sus servidores los profetas.

SALMO 79, 8-9,11,13

No nos tengas rencor por faltas de nuestros padres, que tu misericordia corra a nuestro encuentro, pues ya no podemos más.
9 Ayúdanos, oh Dios, salvador nuestro, en atención a la gloria de tu nombre; líbranos y perdona nuestros pecados en honor a tu nombre.
11 Que hasta ti llegue la queja del prisionero; con tu potente brazo salva a los condenados a muerte.
13 Y nosotros, tu pueblo, el rebaño de tu redil, te daremos gracias para siempre; de edad en edad diremos tu alabanza.

LUCAS 6,36-38

37 No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados.
38 Den, y se les dará; se les echará en su delantal una medida colmada, apretada y rebosante. Porque con la medida que ustedes midan serán medidos ustedes.»

HOMILIA


Daniel 9,4b-10: Hemos pecado, hemos cometido crímenes y delitos Salmo 78: Señor, no nos trates como merecen nuestros pecados Lucas 6,36-38: Perdonen y serán perdonados

El Señor Jesús nos ha ido descubriendo desde el comienzo de la Cuaresma cuál es designio, el proyecto de haber venido entre nosotros. Para muchos de los cristianos es algo difícil de entender, porque simplemente hemos malentendido el proyecto de su venida a nosotros, no hemos entendido la razón por la cual el Padre lo ha enviado a nosotros. Hablamos mucho de su Reino pero éste e ha convertido en que la misión de Jesús es el librarnos de nuestros pecados. Y esto no es la verdad de su venida a nosotros. Tal vez porque entendemos el cristianismo como la entendían los fariseos, a pesar de que rezamos todos los días el Padre-nuestro. Hemos insistido en el pecado. Por supuesto es cierto que él vino a librarnos del pecado, pero la misión de Jesús es mucho más profunda y más llena de esperanza. El vino para hacernos “hijos” de Dios. Nos enseñó una sola oración y ella nos dice bien claro para que vino y porque tenemos que rezar esa oración. Allí nos dijo bien claro la razón de su venida y la razón de nuestra fe, “hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo…” Por supesto que esto va a hacer que abandonemos el pecado, pero esa no es la gran voluntad de Dios, sino que nosotros seamos sus hijos. El objetivo de esa perdón, nos lo dice el evangelio de este día, que el profeta Jesús el profeta de la misericordia relee el Antiguo Testamento, y hoy nos presenta el mensaje de Daniel, que nos ofrece que Jesús es el profeta de la misericordia. El profeta de la misericordia Jesús nos habla desde la novedad del cumplimiento de la voluntad de Dios a la superación de la Antigua Alianza, porque Jesús ha vendió a ser anuncia el Reino y lo expresa diciéndonos: “Sed misericordiosos, no juzguéis, no condenéis, perdonad, dad”. Pero de esto muchos se han olvidado, y Jesús queda solamente como el que perdona nuestros pecados. Pero esa no es su finalidad, la voluntad que vino a realizar como mesías y salvador.
Es ese el gran objetivo de la Cuaresma, es cierto y lo dice Daniel hoy, una confesión sincera, pero Jesús agrega el verdadero sentido de esa confesión “No juzguéis.”


Dejemos que nos enseñe el profeta Daniel. Porque Dios siempre perdona es que las personas pretendemos encontrar el perdón y el apoyo de los demás. Hay un detalle importante, sin el apoyo de los demás nunca seremos perdonados, porque el perdón exige que fundamentalmente perdonemos a los demás. Sin eso nunca obtendremos el perdón. Esto reuiere un cambio en nosotros, nos hace ser comprensivos con los demás. El punto que siempre olvidamos es que el perdón y el amor proceden no de nosotros sino de Dios. El Señor es el origen de Israel, la Iglesia y en él reside la causa primera y última de la misericordia concedida a los hombres, es decir, el perdón, la reconciliación, la abertura del corazón. ¿Por qué? Porque Dios siempre perdona. La misericordia y la fidelidad de Dios están por encima de la realidad humana, porque Dios es infinito en su amor Dios da siempre sin esperar nada a cambio (Daniel 9,4-11)


La lectura de la Biblia nos dice que el hombre es de dura cerviz y exaspera a Dios porque Dios obra siempre maravillas con el pueblo. Pero como Israel la Iglesia es consciente de su limitación y suplica a Dios. La oración del verdadero israelita es interceder ante Dios para que lo liberasse y perdonara de sus pecados, porque entonces sí podía vivir como su pueblo, y nosotros podemos vivir como hijos en la comunidad o la humanidad. Por eso cada día nos unimos en oración, para que a cada uno nos libere de nuestros pecados. Dios es el salvador de Israel y de la Iglesia. Y como tales acudimos a la ternura y a la compasión de Dios e invocamos el nombre divino. Y ese es la salvación, porque Dios es compasivo y perdona siempre. Aunque hay muchos cristianos que no creen en eso, por más que invoquen al Señor de la misericordia.

El evangelio proyecta el perdón de Dios desde la singularidad más genuina del hombre Jesús. Por eso pone en boca de de Jesús: “No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados.
Rut 3,15 Den, y se les dará.”

Nos indica el Señor que experimentemos la compasión. Y esto significa la necesidad de sentir con el otro, por eso agrega Jesús “como es compasivo el Padre de ustedes”. Y luego nos dice que dar el perdón es "no juzgar”
El gozo del perdón va por etapas: primero, experimentando la compasión, que según el concepto del Evangelio es “sentir-con-el-otro”. Con esto nos dice algo muy importante, en el fondo Dios ni juzga ni condena. Por eso a nuestro juicio sigue la condena. Y esa no es actitud divina.
Siguiendo la actitud de Jesús y sus pasos encontramos en el perdón el termómetro que mide el grado de verdad, el grado de crecimiento. Por eso entendemos que muchas veces el más necesitado del perdón es quien es más duro en perdonar.


Oremos como lo hacemos todos los días en la Misa cuando invocamos que Dios no nos niegue el perdón, porque nosotros no nos hemos cerrado a ese perdón a los hermanos.

ORACION


Te damos gracias por todas las cosas bellas que has hecho en el mundo y por la alegría que has dado a nuestros corazones. Te alabamos por la luz del sol y por tu Palabra que ilumina nuestras vidas.


Te damos gracias por esta tierra tan hermosa que nos has dado, por los hombres que la habitan y por habernos hecho el regalo de la vida. De veras, Señor, tú nos amas, eres buenop y haces maravillas por nosotros.


Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria. Por eso Padre, te estamos agradecidos y te aclamamos, bendito el que viene en el nombre del Señor.

FEBRERO 28, 2010

PALABRA DE VIDA
Lectura del libro del Génesis 15, 5-12. 17-18
Dios hace alianza con Abrahán, el creyente
En aquellos días, Dios sacó afuera a Abran y le dijo: - «Mira al cielo; cuenta las estrellas, si puedes.» Y añadió: - «Así será tu descendencia.» Abran creyó al Señor, y se le contó en su haber. El Señor le dijo: «Yo soy el Señor, que te sacó de Ur de los Caldeos, para darte en posesión esta tierra.» Él replicó: - «Señor Dios, ¿cómo sabré yo que voy a poseerla?» Respondió el Señor: - «Tráeme una ternera de tres años, una cabra de tres anos, un carnero de tres años, una tórtola y un pichón.» Abran los trajo y los cortó por el medio, colocando cada mitad frente a la otra, pero no descuartizó las aves. Los buitres bajaban a los cadáveres, y Abran los espantaba. Cuando iba a ponerse el sol, un sueño profundo invadió a Abran, y un terror intenso y oscuro cayó sobre él. El sol se puso, y vino la oscuridad; una humareda de horno y una antorcha ardiendo pasaban entre los miembros descuartizados. Aquel día el Señor hizo alianza con Abran en estos términos: - «A tus descendientes les daré no de Egipto al Gran Río Éufrates.»

Salmo 26, 1. 7-8a. 8b-9abc. 13-14
El Señor es mi luz y mi salvación
El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién me hará temblar?
Escúchame, Señor, que te llamo; ten piedad, respóndeme. Oigo en mí corazón: «Buscad mi rostro.»
Tu rostro buscaré, Señor, no me escondas tu rostro. No rechaces con ira a tu siervo, que tú eres mi auxilio.
. Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida. Espera en el Señor, sé valiente, ten ánimo, espera en el Señor.

Filipenses 3, 17-4, 1

Cristo nos transformará, según el modelo de su cuerpo glorioso
Seguid mi ejemplo, hermanos, y fijaos en los que andan según el modelo que tenéis en nosotros. Porque, como os decía muchas veces, y ahora lo repito con lágrimas en los ojos, hay muchos que andan como enemigos de la cruz de Cristo: su paradero es la perdición; su Dios, el vientre; su gloria, sus vergüenzas. Sólo aspiran a cosas terrenas. Nosotros, por el contrario, somos ciudadanos del cielo, de donde aguardamos un Salvador: el Señor Jesucristo. Él transformará nuestro cuerpo humilde, según el modelo de su cuerpo glorioso, con esa energía que posee para sometérselo todo. Así, pues, hermanos míos queridos y añorados, mi alegría y mi corona, manteneos asi, en el Señor, queridos.
Lucas 9, 28b-36
Mientras oraba, el aspecto de su rostro cambió
En aquel tiempo, Jesús cogió a Pedro, a Juan y a Santiago y subió a lo alto de la montaña, para orar. Y, mientras oraba, el aspecto de su rostro cambió, sus vestidos brillaban de blancos. De repente, dos hombres conversaban con él: eran Moisés y Elías, que, apareciendo con gloria, hablaban de su muerte, que iba a consumar en Jerusalén. Pedro y sus compañeros se calan de sueño; y, espabilándose, vieron su gloria y a los dos hombres que estaban con él. Mientras éstos se alejaban, dijo Pedro a Jesús: - «Maestro, qué bien se está aquí. Haremos tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.» No sabia lo que decía. Todavía estaba hablando, cuando llegó una nube que los cubrió. Se asustaron al entrar en la nube. Una voz desde la nube decia: - «Éste es mi Hijo, el escogido, escuchadle.» Cuando sonó la voz, se encontró Jesús solo. Ellos guardaron silencio y, por el momento, no contaron a nadie nada de lo que hablan visto.

Génesis 15, 5-12. 17-18: “Abrán creyó al Señor, y se le contó en su haber” Salmo 26: “El Señor es mi luz y mi salvación” Filipenses 3,20-4,1: “Nosotros somos ciudadanos del cielo, de donde aguardamos un Salvador” Lucas 9,28b-36: La transfiguración

¡Jesús es tan extraño...! Después de tirar abajo todas las expectativas propias de su tiempo, y remarcar que como Mesías lo van a matar, y así salvará a todos, -después de eso-, dice que sus seguidores deben caminar su mismo camino, deben pasar las mismas cruces, y hasta el mismo martirio, y esto ¡cada día!... ¿Quién lo entiende? Pero cuando todo parece, casi, una invitación al masoquismo, se nos manifiesta transfigurado... "¡esto es lo que les espera!", nos señala, como en un relámpago en medio de la noche. Cruz y resurrección, van tan de la mano, que se hace imposible separarlas. La resurrección da un sentido nuevo y fructífero a una vida que quiere gastarse y entregarse, como el fruto da sentido al entierro del grano. Pero también, la muerte da un sentido nuevo a la resurrección, ¡¡¡el amor nunca se hace tan generoso como cuando da la vida!!!, y Jesús no será un Mesías “allá en las nubes”, sino uno que camina nuestros pasos, uno que pasó por la cruz y que se dirige a Jerusalén, tierra de Pascua, y tierra que es punto de partida de la misión.
La transfiguración es un anticipo; es un "eclipse al revés": una luz en medio de la noche. Da un sentido completamente nuevo a la vida, ¡y a la muerte! Hace comprensible la maravillosa reflexión del obispo brasilero, Hélder Câmara: "El que no tiene una razón para vivir, no tiene una razón para morir”.

¡Pobres de nosotros si queremos aburguesarnos, instalarnos o acomodarnos! El «qué bien estamos aquí» es, evidentemente, "no saber qué se está diciendo". "Cambia, todo cambia" dice una canción... la Cuaresma es "tiempo de cambio" dice la Iglesia... En cambio, Pedro quiere quedarse: "quedémonos aquí" ... Muchos, no quieren saber nada con los cambios: "más vale malo conocido, que bueno por conocer", sentencian ¡Qué diferencia!

La Transfiguración es decirnos "esto es lo que les espera”, es decirnos que "dar la vida vale la pena". Todo proceso de conversión y cambio tiene sentido porque tenemos una roca firme, tenemos uno que no cambia, y garantiza nuestra vida fecunda, un "resucitado que es el crucificado" (dice el teólogo Juan Sobrino). Por eso la importancia que tiene “escuchar” a Jesús. Es la voz del profeta de los tiempos finales, del profeta como Moisés, que nos enseña el camino de la vida, el camino del éxodo que es camino de Pascua.
Lo que celebramos en la Cuaresma, no es un hecho "piadoso" en el sentido común del término; es un hecho vital, de vida; un jugarse y comprometerse, un dar la vida. Es un volverse a Cristo presente en los hermanos. Como todas las alianzas de la Biblia, la alianza con Abraham se sella con sangre; Jesús, selló -en su sangre- una alianza "nueva y eterna”... Ya no es sangre de animales la que da vida y es signo de la alianza, ahora es la sangre de Cristo, su amor, su vida unida a la sangre de tantos mártires que, con su muerte transfigurada, dan vida a tantos muertos por la violencia y la injusticia. No es que Dios quiera sangre, ciertamente, sino que el amor nunca es más verdadero como cuando llega hasta el final, y en el caso de Jesús, hasta dar la vida, que es el signo de amor por excelencia. Estamos ante una alianza que es amor ofrecido en generosidad, y que cada creyente confirma y reafirma “cada día” en su derramamiento de sangre, sea en el amor cotidiano, como en el martirio doloroso de tantos hermanos nuestros latinoamericanos. Y, si la muerte es el mayor de los absurdos, desde Cristo, desde su muerte y su resurrección (hoy vislumbrada en la Transfiguración), jugarse la vida, gastarla en la lucha por la justicia y la solidaridad, por la verdad y la vida, es el acontecimiento fructífero por excelencia, ya que Cristo asocia a sí mismo a una multitud de hermanos... No es que Dios quiera -hay que repetirlo- que nadie muera, Él es Dios de vida, no de muerte- pero nada hay más dador de vida que el amor, por eso es Dios de amor. Dios nos quiere siempre, cada día, dando vida, aunque frente a la injusticia, la violencia y el pecado, esa búsqueda de dar vida pueda implicar tener que dar la vida. Pero como siempre, es la vida y el amor lo que cuenta, es la vida por el reino, es un dar la vida para que otros vivan. Una muerte que da vida, da sentido a tantas vidas muertas...

Por eso hoy oramos con lo que rezamos como comunidad, como Iglesia en la Cuaresma.
ORACION

Porque él, después de anunciar su muerte a los discípulos, les mostró en el monte santo el esplendor de su gloria, para testimoniar, de acuerdo con la ley y los profetas que la pasión es el camino de la resurrección.

Te damos gracias, Señor, porque al darnos en este sacramento el cuerpo glorioso de tu Hijo, nos haces partícipes, ya en este mundo, los bienes eternos de tu reino. Por Cristo tu Hijo.


sábado, 27 de febrero de 2010

FEBRERO 27, 2010

PALABRA DE VIDA

Deuteronomio 26, 16-19
Serás el pueblo santo del Señor
Moisés habló al pueblo, diciendo: - «Hoy te manda el Señor, tu Dios, que cumplas estos mandatos y decretos. Guárdalos y cúmplelos con todo el corazón v con toda el alma. Hoy te has comprometido a aceptar lo que . el Señor te propone: Que él será tu Dios, que tú irás por sus caminos, guardarás sus mandatos, preceptos y decretos, y escucharás su voz. Hoy se compromete el Señor a aceptar lo que tú le propones :Que serás su propio pueblo, como te prometió, que guardarás todos sus preceptos, que él te elevará en gloria, nombre y esplendor, por encima de todas las naciones que ha hecho, y que serás el pueblo santo del Señor, como ha dicho.»
Salmo 118, 1-2. 4-5. 7-8
Dichoso el que camina en la voluntad del Señor.
Dichoso el que, con vida intachable, camina en la voluntad del Señor; dichoso el que, guardando sus preceptos, lo busca de todo corazón.
Tú promulgas tus decretos para que se observen exactamente. Ojalá esté firme mi camino, para cumplir tus consignas.
Te alabaré con sincero corazón cuando aprenda tus justos mandamientos. Quiero guardar tus leyes exactamente, tú, no me abandones. Lectura del santo evangelio según san Mateo 5, 43-48
Sed perfectos como vuestro Padre celestial
MATEO 5,43-48
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: - «Habéis oído que se dijo: "Amarás a tu prójimo" y aborrecerás a tu enemigo. Yo, en cambio, os digo: Amad a vuestros enemigos, y rezad por los que os persiguen. Así seréis hijos de vuestro Padre que está en el cielo, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos. Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y si saludáis sólo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los gentiles? Por tanto, sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto
“Hoy te has comprometido a aceptar lo que el Señor te propone” Salmo 118: “Dichoso el que camina en la voluntad del Señor” Mateo 5,43-48: “Sean perfectos como vuestro Padre celestial”
Las lecturas de hoy las actitudes que tenemos que tomar y meditar en la Cuaresma y cual es modelo a seguir. Jesús nos va a decir que el modelo es “el Padre y su perfección.” Pues lo sabemos pero es el tiempo en Cuaresma de reflexionar sobre eso y ponerlo en acción. Se nos habla del modelo de Jesús. Para el amor se nos plantea el modelo de Jesús: “Amarse como yo los he amado…” y nos vuelv a recordar lo que nos enseñó hace dos días, “tratar a los demás como deseamos que nos traten.” Estos son los modelos los espejos en que debemos mirarnos y esto nos hará llegar al objetivo de Jesús, interés sin límites, oración por los enemigos y perdón para todos. Esto es lo práctico que nos enseña Jesús hoy y debe ser el orden del día del tiempo de Cuaresma y en la comunidad..
Y desde esta perspectiva el mandamiento del amor llega al clímax total y a la cumbre: desinterés, amor sin límites, oración por los enemigos y perdón para todos. Son las cosas prácticas que hoy nos en-seña Jesús y que deben estar al orden del día en esta cuaresma y en la comunidad.
No andemos preocupados por las cosas que suceden a todos los hombres del mundo. No perdonemos un error de un compañero concreto, de ese que está a nuestro lado, dejemos de lado el comentario que nos hizo este o aquel de nuestros vecinos, justifiquemos a la persona aunque no estemos de acuerdo con la acción, saludemos al que pasa a nuestro lado, que es más difícil que amar a todos en el mundo. Amemos a los amigos, a “ese” o “esa” persona concreta, no a los vecinos que nos vemos o que no se cruzan en nuestro camino. Aterricemos porque solo el que ama a su hermano que ve, sin buscar recompensa, realiza el proyecto de Dios en su vida personal y en su comunidad aunque parezca imposible. No nos preocupemos por el que está lejos, y estemos seguros que cuando sea nuestro vecino tendremos la misma actitud que nos recuerda Jesús y que debe ser nuestra actitud cuaresmal y crearemos una nueva comunidad y una nueva humanidad.
Nos lo dicen las lecturas de hoy, cuando Dios elige su pueblo lo que lo mueve es el infinito amor de Dios. El Deuteronomio nos dice que Dios elige a Israel entre los pueblos de la tierra. Tiene una especial razón, porque es un pueblo pequeño. Se enamora de Israel y lo busca entre las naciones. Tiene una razón haced una alianza con él y lo ama. El hecho de que Israel siga los mandatos y normas del Señor hace que Israel se sienta un pueblo santo. Esto quiere decir, no que ellos sean santos, no, sino que el pueblo pertenece a Dios, él es el propietario del pueblo. Por eso el Señor es el Señor del pueblo.

Y Dios espera simplemente tres cosas de su pueblo, caminar en sus caminos, observar sus preceptos y escuchar su voz. Lo mismo pasa con nosotros, nos ha reunido hoy eso mismo, porque somos la propiedad del Señor y llamados a ser santos. La perfección la constituye la relación del pueblo de Dios La realidad amorosa de Israel fundamenta la iniciativa divina, sellada en la libertad más genuina (Deuteronomio 26, 16-19).

La Cuaresma nos da una oportunidad, al menos un vez al año, que somos elegidos. Es elección y consagración nace del bautismo, por él llegamos a ser santos. Que no se debe a nuestra acción sino a la acción y elección de Dios, el bautismo nos confirma en esa vocación a la santidad, que nace absolutamente de Dios no de nuestras buenas obras. La ley de la santidad que encontramos en el Levítico 19,2 encuentra su actualidad en el llamado de Cristo a la perfección. Por supuesto que los cristianos tenemos un nuvo código a la santidad, las bienaventuranzas.

Es decir, Dios nos elige en la persona de Cristo, no por nuestra santidad, a realizar bien las actividades de nuestra vida, que es nuestra vocación a la santidad. El trabajo del cristiano se basa en realizar bien las bienaventuranzas. Es el llamado del bautismo a nuestra condicional sumisión a la voluntad de Dios, expresada en la ley de la Nueva Alianza, la ley del amor. El evangelista expresa claramente el nuevo anuncio del cumplimiento de la ley del Antiguo Testamento llevada a cabo por Jesús. El profeta de Nazaret supera la interpretación de los Diez Mandamientos. Con eso no cambia la Ley de Moisés, no destruye ningún elemento ni hace desparecer ningún detalle, sino que todo parte de la misma Ley de Dios. Simplemente Cristo inaugura una nueva interpretación de la ley con el amor a los enemigos. Y esto no cambia ni deroga la Antigua Alianza, sino que la lleva a su plenitud llamando a los miembros del nuevo Israel a una relación fraternal que es el marca de la perfección cristiana. Pero todo eso no es obra nuestra, es obra solo de Cristo, esto es el desarrollo de la ley mateana “sed bueno como es bueno el Señor”, es decir es una justicia superior y esta ley de justicia nueva rompe las leyes estrechas del judaísmo. El profeta de Nazaret radicaliza su espíritu, aún cambiando la letra. La ley y los profeta se centrar y recapitulan en el mandamiento del amor. Jesús lo dice de muchas veces, por eso, si lo pensamos bien, tiene que sorprendernos los que nos dice “si vas a presentar tu ofrenda al altar y te recuerdas que tu hermano tiene algo contra ti, deja la ofrenda allí sobre el altar y te vas y te reconcilias con tu hermano, y luego vienes y haces la ofrenda.” Tal vez nunca nos ha impresionado o le demos dado toda su importancia porque es mucha más importante reconciliarnos con nuestro hermano que cumplir con la ofrenda, porque la verdadera ofrenda es reconciliarnos con el hermano.

Dejemos que la ley de Jesús entre en nuestro corazón y cambiemos la orientación de la ofrenda porque entonces estaremos viviendo en su pleno sentido nuestra Cuaresma.

Oremos al Señor con el espíritu de nuestra liturgia, tal vez hoy lo podemos entender por primera vez.

ORACION

Por medio de de Jesucristo, te podemos alabar por la admirable obra de la redención.
Pues, en una humanidad dividida por las enemistados y discordias tú diriges las voluntades para que se dispongan a la reconciliación. Tu Espíeiru mueve los corazones para que los enemigos vuelvan a la amistad, los adversarios se den la mno y los pueblos busquen la unión.

Con tu acción eficaz consigues que las luchas se apaguen, y crezca el deseo de la paz, que el perdón venza al odio y la indulgencia a la venganza.

Por eso debemos darte gracias continuamente y alabarte con los coros celestiales que te alaban sin cesar.

viernes, 26 de febrero de 2010

FEBRERO 26, 2010

PALABRA DE VIDA

Ezequiel 18,21-28

¿Acaso quiero yo la muerte de¡ malvado, y no que se convierta de su conducta y que viva?
Así dice el Señor Dios: «Si el malvado se convierte de los pecados cometidos y guarda mis preceptos, practica el derecho y la justicia, ciertamente vivirá y no morirá. No se le tendrán en cuenta los delitos que cometió, por la justicia que hizo, vivirá. ¿Acaso quiero yo la muerte del malvado -oráculo del Señor-, y no que se convierta de su conducta y que viva? Si el justo se aparta de su justicia y comete maldad, imitando las abominaciones del malvado, ¿vivirá acaso?; no se tendrá en cuenta la justicia que hizo: por la iniquidad que perpetró y por el pecado que cometió, morirá. Comentáis: "No es justo el proceder del Señor. " Escuchad, casa de Israel: ¿Es injusto mi proceder?, ¿o no es vuestro proceder el que es injusto? Cuando el justo se aparta de su justicia, comete la maldad y muere, muere por la maldad que cometió. Y cuando el malvado se convierte de la maldad que hizo y practica el derecho y la justicia, él mismo salva su vida. Si recapacita y se convierte de los delitos cometidos, ciertamente vivirá y no morirá.»
Salmo 129, 1-2. 3-4. 5-7a. 7bc-8

Si llevas cuenta de los delitos, Señor, ¿quién podrá resistir?
Desde lo hondo a ti grito, Señor; Señor, escucha mi voz; estén tus oídos atentos a la voz de mi súplica.
Si llevas cuenta de los delitos, Señor, ¿quién podrá resistir? Pero de ti procede el perdón, y así infundes respeto.
. Mi alma espera en el Señor, espera en su palabra; mi alma aguarda al Señor, más que el centinela la aurora. Aguarde Israel al Señor, como el centinela la aurora.
Porque del Señor viene la misericordia, la redención copiosa; y él redimirá a Israel de todos sus delitos.

Mateo 5, 20-26
Vete primero a reconciliarte con tu hermano

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: - «Si no sois mejores que los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. Habéis oído que se dijo a los antiguos: "No matarás", y el que mate será procesado. Pero yo os digo: Todo el que esté peleado con su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano "imbécil", tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama "renegado", merece la condena del fuego. Por tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda. Con el que te pone pleito, procura arreglarte en seguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez, y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último cuarto.»
HOMILIA

Ezequiel 18,21-28: “Si recapacita y se convierte de sus delitos, vivirá y no morirá”Salmo 129: “Si llevas cuenta de los delitos, Señor, ¿quién podrá resistir? Mateo 5,20-26: “Si no sois mejores que los escribas y fariseos, no entraréis en el reino”

Jesús vuelve a advertirnos de la malicia de los fariseos y de evitar el caer en sus maneras de enfrentar las malicias de las cuales son la tentación si no seguimos la enseñanza y actitudes de Jesús. Con los cual nos quiere advertir de las actitudes con que los fariseos nos quieren hacer canonizar enseñanzas y actitudes que no tienen nada que ver con sus la comunidad de Jesús, pero que nos pueden engañar. Las leyes de Jesús tienen otro fin y otra orientación. Por eso es bien importante que revisemos y que busquemos superar en la comunidad cristiana. Porque en esto se funda el hacer esta revisión en esta Cuaresma 2010 para que nos comprometamos a tomar las decisiones de Jesús. Tenemos que hacer decisiones básicas en esta Cuaresma, y que supone cambios radicales y concordes con el evangelio de Jesús y a las exigencias de la comunidad.
Parece que el evangelio de hoy está escrito en clave personal, pero no excluye que los cambios tengan un desarrollo o tónica de comunidad, o un proyecto de grupo, donde todos tenemos que hacer cambios en nuestras propias vidas. Es decir todo lo que hacemos o decimos tiene una repercusión en el ámbito comunitario y repercusión en la familia. En el grupo, en la comunidad y en el ambiente. Y en esto tenemos la responsabilidad y la misión de ser creadores de armonía y paz, recomponiendo las relaciones rotas y abandonando tensiones y discordias.

El profeta Ezequiel nos habla del pecado personal y Mateo pone el tema en el insulto y la reconciliación. Es muy simple porque el cristia-nismo es la religión del encuentro. El tiempo de cuaresma debe ser un grito a la reconciliación con los hermanos. La Cuaresma es tiempo de en-cuentro. Dios no tiene otro rostro si no el rostro de los hombres en el infinito cosmo de la existencia.

La humanidad está infesta del odio y la guerra, el hambre y la muerte. Los hombres somos los obstáculos para la paz y el perdón. Este inicio del siglo se retuerce aún con viejas heridas en todos los conti-nentes de la tierra. El hombre científico ha adelantado con la técnica de la revolución y la velocidad, en la fluidez de las comunicaciones, en el progreso enorme de la medicina y la cirugía. El lenguaje se ha hecho uniersal. Pero y ¿los hombres? ¿Y el encuentro con los otros dónde está? Los hombres aún no hemos aprendido la lectura del perdón, de la reconciliación y de la paz. Los hombres de la ciencia contribuyen a la humanización y a la tolerancia universal, sin embargo, sin embargo

El signo del encuentro es la amistad. La amistad va unida al amor, y el amor lleva necesariamente al perdón. La barrera del perdón no deben ser el rito o las ofrendas. El perdón es la señal indeleble de la fraternidad y el gozo de compartir es la esperanza. La necesidad del encuentro es el dictado evangélico de Cristo. El Señor invita a dejar la ofrenda en el altar de la vida y buscar al hermano.
El rencor personal detiene al creyente en la puerta del templo y le ditúa en el umbral de la angustia, la desesperanza y el miedo. Por eso el evangelio es consciente de la Buena Nueva de Jesús y exhorta a los cristianos a la amistad y al amor. Un cristiano se define como la persona abierta siempre al amor incondicional que no espera nada a cambio. La ofrenda debe ir precedida de la reconciliación fraterna. La eucaristía de inicia con el reconocimiento de los pecados. Elo amor está por encima de toda Acción, y donde no hay justicia no hay eucaristía. La práctica del amor sólo se expresa con gestos de amor. El gesto singular del creyente es el encuentro del perdón con los hermanos. Y el encuentro con el otro conduce a la relación múltiple y coherente con quien es una persona como yo mismo. Ella o él, aquél o aquélla, el otro, la otra. Necesita de mí y yo yo tengo una oportunidad preciosa, brindada siempre por la gratuidad en la más simple libertad. Yo lo considero necesario, me es necesario, el otro y los otros, aquél y aquélla, la más próxima o lejana, mi conocido y el vecino, al que siempre encuentro extendiendo la mano, suplicando no una limosna, ni una palabra, sino una caricia, un pequeño detalle, una sonrisa. Mirar simplemente eso es también tener y ejercitar la misericordia. Así me encuentro con Dios en mis hermanos.

Oramos con el espíritu de la liturgia del tiempo cuaresmal.

ORACION
Tu, Dios de misericordia, ofreces siempre tu perdón y invitas a los pecadores a recorrer confiadamente a tu tu clemencia.
Muchas veces los hombres hemos quebrantado tu alianza; pero tú en vez de abandonarnos has sellado de nuevo con la familia humana, por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, un pacto tan sólido, que ya nada podrá romper.
Y ahora, mientras ofreces a tu pueblo un tiempo de gracia y reconciliación lo alientas en Cristo para que vuelva a ti, obedeciendo más plenamente al Espíritu Santo, y se entregue al servicio de todos los hombres.
Por eso, llenos de admiración y agradecimiento unimos nuestras voces a los coros angélicos para cantar la grandeza de tu amor y proclamar la alegría de nuestra salvación.

jueves, 25 de febrero de 2010

FEBRERO 25, 2010

PALABRA DE VIDA
Ester 14, 1. 3-5. 12-14
No tengo otro auxilio fuera de ti, Señor
En aquellos días, la reina Ester, temiendo el peligro inminente, acudió al Señor y rezó así al Señor, Dios de Israel: 1 «Señor mío, único rey nuestro. Protégeme, que estoy sola y no tengo otro defensor fuera de ti, pues yo misma me he expuesto al peligro. Desde mi infancia oí, en el seno de mi familia, cómo tú, Señor, escogiste a Israel entre las naciones, a nuestros padres entre todos sus antepasados, para ser tu heredad perpetua; y les cumpliste lo que habías prometido. Atiende, Señor, muéstrate a nosotros en la tribulación, y dame valor, Señor, rey de los dioses y señor de poderosos. Pon en mi boca un discurso acertado cuando tenga que hablar al león; haz que cambie y aborrezca a nuestro enemigo, para que perezca con todos sus cómplices. A nosotros, líbranos con tu mano; y a mí, que no tengo otro auxilio fuera de ti, protégeme tú, Señor, que lo sabes todo.»

Salmo 137, 1-2a. 2bc y 3. 7c-8

Cuando te invoqué, me escuchaste, Señor.
Te doy gracias, Señor, de todo corazón; delante de los ángeles tañeré. para ti, me postraré hacia tu santuario.
Daré gracias a tu nombre, por tu misericordia y tu lealtad; cuando te invoqué, me escuchaste, acreciste el valor en mi alma.
Tu derecha me salva. El Señor completará sus favores conmigo: Señor, tu misericordia es eterna, no abandones la obra de tus manos.
Mateo 7, 7-12
Quien pide recibe
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: -«Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se s abrirá; porque quien pide recibe, quien busca encuentra y al e llama se le abre. Si a alguno de vosotros le pide su hijo pan, ¿le va a dar una piedra?; y si le pide pescado, ¿le dará una serpiente? Pues si vosotros, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre del cielo dará cosas buenas a los que le piden! En resumen: Tratad a los demás como queréis que ellos os traten; en esto consiste la Ley y los profetas.»
HOMILIA
Ester 14,1.3-5.12-14: “Atiende, Señor, muéstrate a nosotros en la tribulación” Salmo 137: “Cuando te invoqué, me escuchaste, Señor” Mateo 7,7-12: "Pidan y se les dará”

Hoy Se nos presenta la oportunidad a re clamar la presencia de Dios, se nos ofrece la oportunidad de orar con la confianza de la reina Ester. Esto nos afirma algo que paqra nosotros tiene su importancia, especialmente, el tiempo de Cuaresma donde nos encontramos, pero lo podemos pensar para cualquier momento de nuestra vida. Tiene algo de extraordinario porque nos presenta a la concubina Ester, una de las mujeres del rey persona. Pero no nos quedamos sólo con ella, también el salmo y el evangelio en bellísimas palabras nos animan a rezarle a Dios con infinita confianza. Siempre nos falta algo elemental y hoy nos da la oportunidad de pensar en eso, porque nos ofrece la oportunidad de acercarnos a Dios, el Dios de la vida.

Y nos da la oportunidad de pensar en la manera negativa que solemos usar, “tratad a los demás como nos gusta que nos traten.”
Hay algo que reconozcamos que nos hace falta porque eso opaca el valor que nos trasmite el evangelio. Siempre y especialmente en el tiempo de Cuaresma tenemos la oportunidad. Por eso debemos estar atentos a los pensamientos que hoy y en los próximos días nos ofrece la Escritura, como un gran mosaico la presencia de Dios en nuestros grupos con los valores que requiere el Reino.

Es un elemento de convivencia y de construcción comunitaria que nos hace mucha falta para evitar una serie de vivencias que opacan los valores del evangelio. Estemos atentos y atentas a los modelos que se nos plantearán los próximos días respecto a la perfección y al amor a los demás, en ellos estará la clave para completar, como en un gran mo-saico, la presencia de Dios en nuestros grupos con los valores que requiere el Reino.

Debemos estar atentos y pedir a Dios “cosas” porque podemos engañarnos. Jesús nos invita a que pidamos, pero no garantiza que nos darán exactamente lo que hemos pedido, si no que nos darán “cosas buenas”, ¿qué otras cosas podemos esperar de Dios
Y estemos atentos cuando pidamos “cosas” a Dios, porque podemos engañarnos. Jesús nos invita a que pidamos, pero no garantiza que nos darán exactamente lo que hemos pedido, sino que se nos darán “cosas buenas”. Nos lo recuerda Ester en su oración: “A nosotros, líbranos con tu mano; y a mí, que no tengo otro auxilio fuera de ti, protégeme tú, Señor, que lo sabes todo.»

Es que, el diálogo, y eso es la oración, es una forma e comunicación, como la conversación de dos personas amadas pues eso conduce a compartir sugerencias, expresar realidades, manifestaciones internas. Porque esto es comprensión mutua. Las personas necesitamos la fuerza de la expresión, y ésta debe llevarnos a la contemplación de otras realidades más sublimes y profundas en las que el ser se encuentra consigo mismo y se abre a la comunicación con los demás.
Las necesidades de cada día obliga al creyente a buscar la forma adecuada de hablar con Dios. El Señor escucha la súplica de los que sufren y gimen. Dios está en contacto con su pueblo y escucha el lamento, el grito y hasta el susurro. Los hombres suplicamos a Dios en el momento del dolor. Dios escucha por ser misericordioso y sobretodo porque somos sus pueblo y su heredad (salmo 137). La acción de gracias a Dios significa alabar el nombre del Señor, porque dios se ha rebelado con la graia y la fidelidad (Éxodo 36,6). La comunidad ha invocado a Dios porque El es un Dios cercano al hombre (Isaías 55,6) y da fuerza y vigor a los débiles (Isaías 40,29).
Pero la misericordia resuena especialmente en la plenitud de los tiempos, Cristo rico en misericordia exhorta a los creyentes a la oración de petición al Padre Dios. El evangelio de Mateo insiste en la necesidad de la oración con el verbo “pedir”. El evangelista nos descubre una rasgo de la paternidad de Dios. Así los cristianos tenemos una verdadera relación filial con el Padre. Dios obra con nosotros la bondad, y nosoros comenzamos a recibirla, es decir, a dejar que la acción misteriosa de Dios venga a nosotros.

El hombre busca a Dios, siente la imperiosa necesidad de comunicarse con alguien que le proporcione la fidelidad y colme sus aspiraciones humanas. El hombre necesita de Dios como el alimento interno de su corporalidad más genuina. El hombre puede y debe buscar y encontrar a Dios, porque Dios con su infinita misericordia se ha acercado al hombre y quiere demostrarle su gracia.
Dios se ha revelado en Cristo y el hombre cristiano tiende a ir a Cristo y busca, llama y pide según sus necesidades. La oración del creyente es una continua petición sabedora del don bondadoso de Dios que siempre da y otorga gratuitamente. Dios se entrega y se ofrece siempre. Llamar a Dios sipone salir al encuentro a los hermanos y encuentra el rostro de Dios. (Mateo 7,7-12).

Oramos como nos enseña la Cuaresma.

ORACION
Por eso, celebramos ahora el memorial de nuestra reconciliación, y proclamamos la obra de tu amor, Cristo, tu Hijo a través del sufrimiento y muerte en la cruz, ha resucitado a la vida nueva, y ha sido glorificado a tu derecha.

Dirige tu mirada, Padre santo sobre esta ofrenda, es Jesucristo que se ofrece con su Cuerpo y con su Sangre, en Jesucristo, y por este sacrificio nos abre el camino hacia ti.

Señor, de misericordia, derrama sobre nosotros el Espíritu del amor, el Espíritu de tu Hijo. Haz que nuestra Iglesia se renueve constantemente a la luz del Evangelio y encuentre nuevos impulsos de vida, consolida los vínculos de la unidad. Te invocamos, Padre, y glorificamos, por Cristo, Señor nuestro.

miércoles, 24 de febrero de 2010

FEBRERO 24, 2010

PALABRA DE VIDA
Lectura de la profecía de Jonás 3, 1 -10

Los ninivitas se convirtieron de su mala vida
Vino la palabra del Señor sobre Jonás: - «Levántate y vete a Ninive, la gran ciudad, y predícale el mensaje que te digo.» Se levantó Jonás y fue a Nínive, como mandó el Señor. Nínive era una gran ciudad, tres días hacían falta para recorrerla. Comenzó Jonás a entrar por la ciudad y caminó durante un día, proclamando: - «¡Dentro de cuarenta días Nínive será destruida!» Creyeron en Dios los ninivitas; proclamaron el ayuno y se vistieron de saco, grandes y pequeños. Llegó el mensaje al rey de Nínive; se levantó del trono, dejó el manto, se cubrió de saco, se sentó en el polvo y mandó al heraldo a proclamar en su nombre a Ninive: -«Hombres y animales, vacas y ovejas, no prueben bocado, no pasten ni beban; vístanse de saco hombres y animales; invoquen fervientemente a Dios, que se convierta cada cual de su mala vida y de la violencia de sus manos; quizá se arrepienta, se compadezca Dios, quizá cese el incendio de su ira, y no pereceremos.» Y vio Dios sus obras, su conversión de la mala vida; se compadeció y se arrepintió Dios de la catástrofe con que había amenazado a Nínive, y no la ejecutó.

Salmo 50, 3-4. 12-13. 18-19
Un corazón quebrantado y humillado, tú, Dios mío, no lo desprecias.
Misericordia, Dios mío, por tu bondad, por tu inmensa compasión borra mi culpa; lava del todo mi delito, limpia mi pecado.
Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme; no me arrojes lejos de tu rostro, no me quites tu santo espíritu.
Los sacrificios no te satisfacen: si te ofreciera un holocausto, no lo querrías. Mi sacrificio es un espíritu quebrantado; un corazón quebrantado y humillado, tú no lo desprecias. .

Lucas 11, 29-32

A esta generación no se le dará más signo que el signo de Jonás
En aquel tiempo, la gente se apiñaba alrededor de Jesús, y él se puso a decirles: - «Esta generación es una generación perversa. Pide un signo, pero no se le dará más signo que el signo de Jonás. Como Jonás fue un signo para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para esta generación. Cuando sean juzgados los hombres de esta generación, la reina del Sur se levantará y hará que los condenen; porque ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón. Cuando sea juzgada esta generación, los hombres de Nínive se alzarán y harán que los condenen; porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás.»
Jonás 3,1-10: “Y vio Dios sus obras, su conversión de la mala vida; se compadeció y se arrepintió
Lucas 11,29-32
“Un corazón quebrantado y humillado, tú, Dios mío, no lo desprecias”
Lucas 11,29-32: “No se le concederá más señal que la de Jonás”
Hoy se nos ofrece la posibilidad de contemplar la capacidad y la actitud de conversión. Se nos ofrece una comunidad no judía que se convierte ante la predicación del profeta Jonás y otra comunidad, ésta judía, que exige signos novedosos. Jesús no dará estos nuevos signos simplemente se limitará a redescubrir el comportamiento de ambos grupos y a plantearnos la novedad de la presencia de Cristo al decirles simplemente quer él es mayor que el profeta Jonás. Se nos ofrece la posibilidad los signos comunes y las diferencias entre Jonás y Jesús. Tendríamos que ver los signos de Jonás que quiere escapar, y Jesús que asume hasta las últimas consecuencias su misión después de tres días en el vientre del pez, tres días en la tumba. Desde luego que Jonás es signo para esta generación y Jesús es el único signo. Jonás es un signo de amenaza de muerte y destrución y Jesús que solo trae signos de vida y esperanza.

Este signo de Jesús para esta generación “malvada y perversa” es el llamado que tenemos los discípulos y misioneros de Jesús enla comunidad de sus seguidores. Pero no nos podemos encerrar así como lo intenta el profeta Jonás, también puede haber otros signos en otras latitudes, los ninivitas,. Tenemos que abrir los signos que no vio Jonás, porqu entre nosotros hay otro que es mayor que Jonás y Salomón, una que puede ver la semilla de la vida y el Espíritu en tantas personas que son hoy la manifestación de Dios entre nosotros.

En la Cuaresma Dios nos muestra que él no quiere la muerte del pecador sino que se convierta y viva. Dios es Padre y siempre tiene entrañas de miseri-cordia. Dios está en el corazón de cada hombre y espera pacientemente hasta que el hombre abra de par en par las puertas de su casa, para que abra la inteligencia y la mente y el corazón.

El hombre quiere encontrar el espacio infinito de Dios en el universo entero. Es que el hombre necesita a Dios. El Señor viene y saluda al hombre en el centro de su vida e inteligencia, en la sintonía alegre del encuentro, en la capacidad de la capacidad de la nueva existencia establecida desde la esperanza y la conversión.

La conversión es un volver sobre los pasos andados, la conversión es la actitud cristiana del hombre creyente porque Dios quiere hacernos caminar con El a través de la realidad de cada día y en medio de las soledades de la sociedad y la comunidad. Los cristianos sentimos el desfallecimiento, el desencanto, el ritmo perdido y la intolerancia como la del profeta Jonás. Las personas nos volvemos recalcitrantes cuando Dios nos interpela y nos llama, nos interroga y nos compromete. Así es como los hombres huimos de Dios y nos abocamos continuamente al misterios (Jonás 3.1’10).

Dios quiere nuestra sencillez y humildad para hacer de nosotros el reposo del perdón y la reconciliación., Dios quiere de nosotros la verdad porque el hombre está harto de mentiras y de falsedad que enturbian la convivencia y hacen a la persona intolerable. Dios quiere lavar el pecado individual y colectivo. Dios borra y tacha nuestras miserias y límites porque conoce el barro en que hemos sido modelados. Dios quiere ser nuestro alfarero, la mano que modele nuestra imagen para parecernos más a él. Dios es perdón y misericordia, compasión y consuelo, inmensidad y dicha. Dios es nuestro y nuestra paz (Salmo 50)
El signo de Dios es la paz y el perdón, y este es el texto que nos ofrece el profeta Jonás, aunque el profeta no crea en la misión que el Señor le ha enviado a completar en Níneve. El evangelista conoce la preferencia de Jesús por la multitud (Lucas 4,42; 5,1; 6,7; 8,4; 9,37; 12,1; 14,25). Lucas presenta a Jesús como el predicador de la Palabra. El Señor ha dado a los judíos signos de la llegada del Reino. Las curaciones y los exorcismos, la multiplicación de los panes, la resurrección de los muertos, eran señales evidentes de la llegada del Reino de Dios. Cristo. Ofrece un signo no es espectacular, sino más bien el signo misterioso de la resurrección, pero antes de sufrir la muerte, y experimentar el dolor y padecer la cruz (Lucas 11,29-32).

Oramos como todos los días usando las oraciones de la liturgia.

ORACION

Te Damos gracias, Padre de bondad, y te glorificamos, Señor, Dios del universo, porque no cesas de convocar a los hombres de toda raza y cultura, por medio del Evangelio de tu Hijo, y los reúnes en un sólo cuerpo que es la Iglesia.

Esta Iglesia vivificada por tu Espíritu, resplandece como signo de unidad de todos los hombres, testimonio de tu amor en el mundo y abre a todos las puertas de la esperanza.

lunes, 22 de febrero de 2010

FEBRERO 23, 2010

PALABRA DE VIDA




Isaías 55, 10-11

Mi palabra hará mi voluntad
Así dice el Señor: «Como bajan la lluvia y la nieve del cielo, y no vuelven allá sino después de empapar la tierra, de fecundarla y hacerla germinar, para que dé semilla al sembrador y pan al que come, así será mi palabra, que sale de mi boca: no volverá a mi vacía, sino que hará mi voluntad y cumplirá mi encargo.»


Salmo 33, 4-5. 6-7. 16-17. 18-19


El Señor libra de sus angustias a los justos.
Proclamad conmigo la grandeza del Señor, ensalcemos juntos su nombre. Yo consulté al Señor, y me respondió, me libró de todas mis ansias.
Contempladlo, y quedaréis radiantes, vuestro rostro no se avergonzará. Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha y lo salva de sus angustias.
. Los ojos del Señor miran a los justos, sus oídos escuchan sus gritos; pero el Señor se enfrenta con los malhechores, para borrar de la tierra su memoria.
Cuando uno grita, el Señor lo escucha y lo libra de sus angustias; el Señor está cerca de los atribulados, salva a los abatidos.


Mateo 6, 7-15


Vosotros rezad así
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: - «Cuando recéis, no uséis muchas palabras, como los genti-les, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. No seáis como ellos, pues vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes de que lo pidáis. Vosotros rezad así: "Padre nuestro del cielo, santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo, danos hoy el pan nuestro de cada día, perdónanos nuestras ofensas, pues nosotros hemos perdonado a los que nos han ofendido, no nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del Maligno." Porque si perdonáis a los demás sus culpas, también vuestro Padre del cielo os perdonará a vosotros. Pero si no perdonáis a los demás, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras culpas.»


HOMILIA


Isaías 55,10-11: “Así será mi palabra, que sale de mi boca: no volverá a mí vacía” Salmo 33: “El Señor libra de sus angustias a los justos” Mateo 6,7-15: El padrenuestro

Todos sabemos que Cuaresma es un tiempo de oración y qué mejor recordar lo que hemos aprendido de Jesús sobre la oración. Esto nos va a recordar lo que hemos aprendido el primer día de Cuaresma. Allá Jesús nos enseño “cuando recen se encierran en el cuarto de ustedes y le rezan a au Padre, Dios.” Nos centramos en el Padrenuestro, pero se nos recuerda que no es una oración de repetir y repetir, como cumplimiento o como espiritualismo.


Meditemos y vemos a la siete peticiones que nos recuerda Mateo y hagamos oración con intensidad; esto quiere decir, saber que Dios nos escucha y entramos en diálogo y conversación con nuestro Padre, es que El nos escucha. No es algo individualista, sino vayamos a la comunidad y viva-mos y vibremos con la comunidad, ya nos empieza diciendo “Padrenuestro.”
Tal vez el Padrenuestro, la oración del Señor, la oración del cristiano es lo que más repetimos y hacemos desde niños, con mayor o menor devoción, concentrados o mecánicamente, desde el corazón o solamente de los labios, solos o en comunidad, pero es la oración que más nos une a Dios, nuestro Padre, nuestro “abbá”. Deberíamos poner atención y rezarla como hijos e hijas de Dios, o en comunidad sintiendo en nuestro interior el plural de la respon-sabilidad que tenemos en la misión de todos, de la urgencia de asumir nuestra parte en la tarea diaria de hacer realidad el Reinado de Dios.


Los hombres nos expresamos en “palabras” y los cristianos nos expresamos en “el Padrenuestro”. Nuestra vida está expresada por expresio-nes, signos, símbolos e imágenes. El hombre de nuestros días ha encontrado la fluidez de las palabras en la rapidez de nuestras comunicaciones. El hombre de hoy neesita de la palabra, se vale de las palabras, se expresa en palabras para su comunicación y su lenguaje, invita a la conversación pero no dialoga. El hombre de neustro tiempo tiene un gran vacío en la inmensidad del mundo, de la sociedad, de la ciudad donde vive y de la familia que forma. El hombre de nuestro tiempo necesita palabras consoladoras. La Palabra de Dios llena la sintonía de la profundidad, el isterio que nos da la vida, el gozo que aumenta nuestra esperanza, necesita la buena noticia de Dios.


Los profetas son los hombres y las expresiones de la Palabra. La Palabra es divina porque nace de Dios y surge de la boca misma de la divinidad. La palabra es humana porque se susurra a la mente humana, un mensaje de paz, un mensaje de luz, un mensaje de esperanza. Por eso la Palabra de Dios necesita de una respuesta del ser humano. Lo recuerda Isaías hoy, (55,10-11).


Lo sabemos, el hombre de nuestro tiempo, ha perdido la ocasión de la comunicación. Los hombres hemos roto los horizontes del encuentro, el sosiego inusitado del diálogo, la cercanía admirable del misterio de Dios que es Palabra, comunicación, encuentro. Las personas hablamos muchos pero en realidad hemos perdido el poder de la conversación, de la oración y con ello nos hemos arruinados. Nos falta la calma necesaria para encontrar el misterio, el misterio del hombre en el horizonte infinito de Dios.


Lo discípulos de Jesús eran grandes comunicadores de alegría, de fe, de proyectos infinitos y fraternos. Los amigos de Jesús, de todos los tiempos necesitan, como lo necesitamos nosotros, el aliento vivo del Espíritu para musitar, para nombres el nombre de Dios como Padre. Necesitan, como necesitamos nosotros y nos podemos engañar con repetir el Padrenuestro. Necesitan y necesitamos gozar de que dios es nuestro Padre, pero el de todos, y ser conscientes de su amor y conocedores de que El da siempre a cambio de nada.. Dios obra sin esperar nada, sin comprometernos con nada porque fue él, sólo é quien se comprometió hasta el final con nosotros. Es decir, se hizo nosotros, y ésa es la grandeza de su Palabra, no nuestras palabras vacías a veces sin sentido otras, sino la suya, esa que llama, que invita y siempre conduce al amor. La fuerza de la Palabra penetró en los resquicios de la historia, de nuestra historia, se hizo una canción que todos debemos inter-pretar por la alegría de sentirnos salvados, reconciliados, fortalecidos, espe-ranzados, porque somos la vida en plenitud. Vivir en esta aventura significa embarcarnos en los mares de Dios, en los océanos de la vida, aunque parezca zozobra la nave en que nos hemos embarcados en nuestra propia vida.

Los hombres de nuestro tiempo necesitamos hoy más que nunca orar, pero no repetir Padrenuestros, porque orar supone hablar, pedir, perdonar, hacer la voluntad de Dios, salir, cumplir y salir como fiadores de otros, perdonar deudas, desterrar envidias y celos. Las zancadillas y las barreras impiden hablar con Dios y gritar todos juntos “Padrenuestro”.


Te recordamos como lo hace hoy Isaías, para que podamos vivir y realizar tu voluntad: “Como bajan la lluvia y la nieve del cielo, y no vuelven a ella sino después de empapar la tierra, así será mi Palabra que sale de mi boca no volverá a mí vacía, sino que hará mi voluntad y cumplirá mi encargo.”
Oramos con la liturgia de este tiempo.


ORACION


Y ahora, mientras ofreces a tu pueblo, un tiempo de gracia y reconciliación, lo alientas en Cristo para que vuelva a ti, obedeciendo más plenamente al Espíritu santo y se entregue a la salvación de todos los hombres.


Por eso, llenos de admiración y agradacimiento, unimos nuestras voces a los de los coros celestiales para cantar la grandeza de tu amor y proclamar la alegría de nuestra salvación.

FEBRERO 22, 2010

PALABRA DE VIDA
1ª semana de Cuaresma. La Cátedra del apóstol San Pedro

Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro 5, 1-4

Presbítero como ellos y testigo de los sufrimientos de Cristo
Queridos hermanos: A los presbíteros en esa comunidad, yo, presbítero como ellos, testigo de los sufrimientos de Cristo y participe de la gloria que va a manifestarse, os exhorto: Sed pastores del rebaño de Dios que tenéis a vuestro cargo, gobernándolo no a la fuerza, sino de buena gana, como Dios quiere; no por sórdida ganancia, sino con generosidad; no como déspotas sobre la heredad de Dios, sino convirtiéndoos en modelos del rebaño. Y cuando aparezca el supremo Pastor, recibiréis la corona de gloría que no se marchita.
Salmo 22, 1-3. 4. 5. 6
El Señor es mi pastor, nada me falta.
El Señor es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace recostar; me conduce hacia fuentes tranquilas y repara, mis fuerzas; me guía por el sendero justo, por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras, nada terno, porque tú vas conmigo: tu vara y tu cayado me sosiegan
Preparas una mesa ante mí, enfrente de mis enemigos; me unges la cabeza con perfume, y mi copa rebosa.
Tu bondad y tu misericordia me acompañan todos los días de mi vida, y habitaré en la casa del Señor por años sin término.
Evangelio según san Mateo 16, 13-19

Tú eres Pedro, y te daré las llaves del reino de los cielos
En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: -«¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?» Ellos contestaron: -«Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas.» Él les preguntó: -«Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?» Simón Pedro tomó la palabra y dijo: -«Tú eres el Mesías, el Hijo de Jesús le respondió: Dios vivo. » -«¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo. Ahora te digo yo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo. »

HOMILIA
1 Pedro 5,1-4: “Sean pastores del rebaño de Dios que tienen a su cargo”Salmo 22: “El Señor es mi pastor, nada me falta”Mateo 16,13-19: Confesión de Cesarea.

Interrumpimos la lectura continuada de la cuaresma para adentrar-nos en la celebración de una fiesta de Pedro. Pedro es el primero de los discípulos que se reconoce “pecador” en la presencia de Jesús, y con seguridad fue la razón de elegir Jesús a Pedro como el encargado de la comunidad que él vino a formar.
Tal vez hoy es el momento oportuno de enfrentarnos de quien es Jesús para nosotros yoy.. Alguien escribió un libro que le dio por título “Aproximación histórica”. Y este título nos puede ayudar a ver cuales son los conceptos que tenemos de Jesús
El evangelio se centra en la figura de Pedro, con la “confesión” conocida. Estamos en Cesarea de Filipo, por supuesto región pagana donde llegan los discípulos con Jesús ya que siguen al Maestro a donde quiera que vaya. Y Jesús hace la pregunta general cuya respuesta nos va a informar de la opinión de aquellos a quienes fue dirigida: “?Quién dice la gente que soy yo? Y Luego sigue la respuesta más personal: “?Quién dicen ustedes que soy yo?” Pedro responde diciendo que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios”
Esto cambia la orientación de la respuesta, pues habla de una vocación y una misión en sus vidas. Se hacen compañeros como él y con él, ellos son lo que es Jes+us, el misionero, compañeros con Jesús para el anuncio del Reino. Y aquí encontramos la importancia de esta fiesta de hoy, a partir de Pedro todos los discípulos son enviados, y mientras permanecen fieles a este servicio, ningún poder, nio terreno ni soebre humano los podrá acabar.

Simón Pedro natural de Cafarnaún y pescador de oficio se encontró con Jesús en su trabajo de pescador junto al lago. Lo abandonó todo para poder seguirlo. Al llamar a la fiesta de hoy “la cátedra de Pedro” da un sentido a la misión de maestro y Pastor que Cristo confió a Pedro sobre él, como sobre una piedra, fundó Cristo su Iglesia.

Esto lo vemos claro en la Primera Lectura de sus cartas donde Pedro habla en primera persona y se presenta como “el responsable, testigo de los padecimientos de Cristo, partícipe ya de la gloria que está a punto de revelarse” (1) Luego siguen algunas recomendaciones, con las que Pedro desea compartir con los responsables a los que dirige su palaba de peso y valor a las responsabilidades que Jesús ha puesto sobe sus hombros. Las invitaciones apacentar, a vigilar y a ser modelos para el rebaño (2ss) si siguen como insistencia: señal de que el apóstol no trasmite algo de su propia cosecha, sino de una misión que le ha sido confiada, para ser compartida y participada.

No es el interés sino el amor, lo que debe animar y sostener a los “responsables”, es decir, a los que han sido llamados en la Iglesia a ejercer un ministerio de guía. Su espiritualidad es la de un servicio total, el ple, la entrega y la fidelidad incondicionada. Las últimas palabras de esta lectura contienen una promesa: a los que permanezcan fieles hasta el final se les asegura “la corona de gloria” (4) y será el Pastor supremo quien corone a los pastores de la Iglesia.

Esta página del evangelio se subdivide en “dos partes”: en primer lugar, es Jesús quien quiere saber lo que la gente dice de él, y se lo pregunta a los discípulos (13ss). Conocemos bien las diferentes respuestas que le da: todas ellas son válidas en parte, pero ninguna es exacta. De estga manera, Jesús ha abierto el paso a la pregunta ulterior (15), pero esta vez la respuesta viene directamente de Pedro (16). La respuesta de Pedro es una profesión de fe plena, completa, que tiene todo el sabor de una fe pascual. Al mismo tiempo que define quiés es Jesús. Pedro manifiesta plenamente también su propia identidad de creyente, y en esto nos representa a todos.
La “segunda parte” de esta página evangélica contiene una serie de enunciados con los que Jesús define su relación personal con Pedro y el ministerio de Pedro con relación a la Iglesia (17-19) La bienaventuranza de Pedro, solemnemente pronunciada por Jesús, está motivada por el hecho de que Pedro ha hablado bajo la inspiración de Dios: la profesión de de Pedro corresponde a una plena revelación divina. El nuevo nombre que Jesús le da a Pedro, de “piedra”, no Simón, una piedra firme y sólida sobre la que el mismo Cristo pretende edificar su Iglesia, su comunidad de salvados. Por último Jesús dirige a Pedro una promesa absolutamente especial: a él se le entrega las llaves del Reino de los cielos, la llaves que sólo Jesús puede usar y que él mismo abre y cierra, ata y desata, entra y sale. Con Pedro y por medio de Pedro, es el Cristo mismo el que lleva a cabo la salvación para todos.

El mismo Pedro, desde el primer discurso que pronunció el día de Pentecostés (Hechos 2,14-41) se presenta en el escenario de la historia como testigo, intérprete y exhortador.

Ante todo, es “testigo” del ran acontecimiento pentecostal, en el que el Padre, por medio de Jesús envió el don del Espíritu Santo sobre los primeros cristianos.
A la luz de la Pascua-Pentecostés, Pedro se encarga de interpretar el valor salvador de la Pascua de Jesús, explicando para sus oyentes el significado actual, que no permite fugas ni evasiones.

ORACION

Seños, alejate de mí, que soy un pecador, pero por tu palabra echaré las redes, porque sólo tú, Jesús, eres el Hijo de Dios vivo: sólo tú, Jesús, tienes palabras de vida eterna; sólo tú, Jesús, eres la roca y yo sólo la piedra; sólotú, Jesús, eres el Señor y el Maestro.

Soy débil, Jesús, mas por tu gracia daré mi vida por ti, porque tú los sabes todo, tú sabes que te amo.

domingo, 21 de febrero de 2010

FEBREO 21, 2110

PALABRA DE VIDA
Deuteronomio 26, 4-10

Profesión de fe del pueblo escogido
Dijo Moisés al pueblo: - «El sacerdote tomará de tu mano la cesta con las primicias y la pondrá ante el altar del Señor, tu Dios. Entonces tú dirás ante el Señor, tu Dios: "Mi padre fue un arameo errante, que bajó a Egipto, y se estableció allí, con unas pocas personas. Pero luego creció, hasta convertirse en una raza grande, potente y numerosa. Los egipcios nos maltrataron y nos oprimieron, y nos impusieron una dura esclavitud. Entonces clamamos al Señor, Dios de nuestros padres, y el Señor escuchó nuestra voz, miró nuestra opresión, nuestro trabajo y nuestra angustia. El Señor nos sacó de Egipto con mano fuerte y brazo extendido, en medio de gran terror, con signos y portentos. Nos introdujo en este lugar, y nos dio esta tierra, una tierra que mana leche y miel. Por eso, ahora traigo aquí las primicias de los frutos del suelo que tú, Señor, me has dado." Lo pondrás ante el Señor, tu Dios, y te postrarás en presencia del Señor, tu Dios.»
Salmo 90, 1-2. 10-11. 12-13. 14-15.
Está conmigo, Señor, en la tribulación.
Tú que habitas al amparo del Altísimo, que vives a la sombra del Omnipotente, di al Señor: «Refugio mío, alcázar mío, Dios mío, confío en ti.»
No se te acercará la desgracia, ni la plaga llegará hasta tu tienda, porque a sus ángeles ha dado órdenes para que te guarden en tus caminos.
Te llevarán en sus palmas, para que tu pie no tropiece en la piedra; caminarás sobre áspides y víboras, pisotearás leones y dragones.
«Se puso junto a mí: lo libraré; lo protegeré porque conoce mi nombre, me invocará y lo escucharé. Con él estaré en la tribulación, lo defenderé, lo glorificaré.»

Carta del apóstol san Pablo a los Romanos 10, 8-13

Profesión de fe del que cree en Jesucristo
Hermanos: La Escritura dice: «La palabra está cerca de ti: la tienes en los labios y en el corazón. » Se refiere a la palabra de la fe que os anunciamos. Porque, si tus labios profesan que Jesús es el Señor, y tu corazón cree que Dios lo resucitó de entre los muertos, te salvarás. Por la fe del corazón llegamos a la justificación, y por la profesión de los labios, a la salvación. Dice la Escritura: «Nadie que cree en él quedará defraudado.» Porque no hay distinción entre judío y griego; ya que uno mismo es el Señor de todos, generoso con todos los que lo invocan. Pues «todo el que invoca el nombre del Señor se salvará
EVANGELIO San Lucas 4, 1-13

El Espíritu lo fue llevando por el desierto, mientras era tentado
En aquel tiempo, Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán y, durante cuarenta días, el Espíritu lo fue llevando por el desierto, mientras era tentado por el diablo. Todo aquel tiempo estuvo sin comer, y al final sintió hambre. Entonces el diablo le dijo: - «Si eres Hijo de Dios, dile a esta piedra que se convierta en pan.» Jesús le contestó: - «Está escrito: "No sólo de pan vive el hombre".» Después, llevándole a lo alto, el diablo le mostró en un instante todos los reinos del mundo y le dijo: - «Te daré el poder y la gloria de todo eso, porque a mi me lo han dado, y yo lo doy a quien quiero. Si tú te arrodillas delante de mi, todo será tuyo. » Jesús le contestó: - «Está escrito: "Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto".» Entonces lo llevó a Jerusalén y lo puso en el alero del templo y le dijo: - «Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, porque está escrito: "Encargará a los ángeles que cuiden de ti", y también: "Te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras".» Jesús le contestó: - «Está mandado: "No tentarás al Señor, tu Dios".» Completadas las tentaciones, el demonio se marchó hasta otra ocasión.
HOMILIA

Deuteronomio 26,4-10: “Y el Señor miró nuestra opresión, nuestro trabajo y nuestra angustia” Salmo 90: “Acompáñame, Señor, en la tribulación” Romanos 10,8-13: "La palabra está cerca de ti: la tienes en los labios y en el corazón" Lucas 4,1-13: Las tentaciones de Jesús según Lucas

Tiempo lindo la Cuaresma. Tiempo de "parar la máquina", de serenidad, de "mirar para adentro"... y ¡¡¡preguntarnos tantas cosas!!! En nuestros días, ¡cuántas caídas!, ¡cuántas infidelidades!, ¡cuántas injusticias! Es tiempo de descubrir cuánto tenemos que cambiar.
El Evangelio de Lucas, nos pone a Jesús en paralelo con el pueblo de Israel. En las mismas circunstancias en las que el pueblo fue infiel, Jesús sale adelante; y para resaltar el paralelo entre ambas situaciones, el evangelista recurre al desierto y a citas del Deuteronomio. Allí donde Israel cayó, allí Jesús sale adelante. Más que un acontecimiento es una plataforma, un programa: unidos a Jesús nada tenemos que temer, sólo el amor cuenta. Deberíamos aprovechar la Cuaresma para revisar cuántos desencuentros, cuántas infidelidades, cuántas injusticias... Pero, al revisarlas, corregirlas; es que la Cuaresma es tiempo de conversión, y conversión significa caminar, camino de vuelta al Padre.

Cuaresma, ¡tiempo lindo! Tiempo de volverse a Dios, y de volverse a tantos hermanos despreciados, olvidados, oprimidos... Tiempo de justicia, de verdad, de liberación...

Mientras el pueblo de Israel, en la tentación no fue fiel y cedió, ahora nos encontramos a Jesús en la misma situación, en la misma tentación. ¡Y triunfa! Jesús aparece en el Evangelio de hoy como el que vence la tentación. Porque es posible vencerla. Muchas voces, de dentro y de fuera buscan separarnos de Dios, de sus proyectos, de sus caminos. Pero hay una voz más fuerte, más firme, que puede vencer esas otras voces si disponemos el corazón para escucharla. Hace falta tener un oído muy fino, un silencio atento, un corazón dócil.

Para eso existe la Cuaresma, para que sepamos mirar la vida, y mirarnos en la vida; para que sepamos prestar atención a los caminos y proyectos que nos rodean, y enfrentarlos con los caminos y proyectos de Dios. Para eso existe la Cuaresma, para que apaguemos los ruidos que aturden y ensordecen, para que acallemos las voces que esconden la voz de Dios, para no escuchar cantos de sirenas que nos hablan de la felicidad de comprar, de poseer o de determinados caminos, sino que podamos oír la voz del amor, la voz que se grita en el silencio y el desierto. Para eso existe la Cuaresma, para dejarnos seducir por Dios en el desierto, para volver a las fuentes, para volver a la fidelidad primera, “como un niño frente a Dios". Para eso existe la Cuaresma.
¿Y nuestra Cuaresma? Tantas veces habremos dicho: “Cuaresma, tiempo de confesión”, pero ¿de qué sirve si no es un cambio de vida, un cambio de camino? ¿Qué Cuaresma vive el que no vive? La Cuaresma es tiempo de desierto, pero de desierto en medio del ruido y del mundo, en medio del pecado y la infidelidad, en medio de la gente... Es allí donde estoy invitado a encontrarme con Dios y los hermanos, allí donde debo retomar la fidelidad... El recuerdo del desierto, terminó siendo recuerdo de la fidelidad de los israelitas: tiempo de fe, como recuerda el "Credo primitivo" de la primera lectura; se nos invita a creer de corazón en la Palabra (2a. lectura), no con los labios, sino con la vida, una vida de fidelidad y servicio. Aquí tenemos el centro, el corazón de la Cuaresma: ¡los hermanos! Revisemos nuestro servicio, nuestro amor, nuestro compromiso liberador; así revisaremos nuestra fe; así viviremos religiosamente nuestra Cuaresma.

Quien afirme no tener pecado es un mentiroso dice san Juan. Quien se reconoce pecador, y se decide a devolverle a Dios su lugar, empieza a preparar el camino para una vida coherente con los proyectos de Dios. El problema con los que no se reconocen pecadores, o con quienes no están dispuestos a dejar entrar a Dios en sus vidas, es que permanecen en el pecado. El tiempo de la cuaresma que comenzamos, es un ¡detente!, un mirar para adentro, es reconocer que hemos caminado sin Dios buena parte de nuestra vida... Pero, casi podemos decir que a Dios no le importa: no le importa la gravedad de nuestra ruptura, no le importa qué tan dios nos sentimos. Le importa que estemos decididos a vencer el pecado en el seguimiento de Jesús, a vencer el pecado con la Palabra de Dios.

En toda historia hay tiempos y momentos de fidelidad, y momentos de caídas. La Cuaresma es tiempo de recobrar fuerzas para retomar el camino, para "hacer camino al andar”. La Cuaresma es el tiempo oportuno para revisar, corregir y fortalecer todo esto; es tiempo de desierto, tiempo de encuentro con Dios frente a tantos desencuentros. Pero ¡cuidado! "¿Cuántas veces se ha empujado a las multitudes hacia el desierto, como si Tú sólo fueses accesible allá... Ábrenos los ojos para irte encontrando en cada rostro, para comulgarte cada vez que estrechamos una mano o sonreímos"

Oramos hoy como nos enseña la liturgia.
ORACION
Muchas veces los hombres hemos quebrantado tu alianza, pero tú en vez de abandonarnos has sellado de nuevo con la familia humana, por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, un pacto tan sólido, que ya no se pude romper.

Y ahora, mientras ofreces a tu pueblo un tiempo de gracia y reconciliación lo alientas en Cristo para que vuelva a ti, obedeciendo más plenamente al Espíritu Santo y se entregue al servicio de todos los hombres. Por eso proclamamos la alegría de nuestra salvación. Amen.

sábado, 20 de febrero de 2010

FEBRERO 20, 2010

PALABRA DE VIDA
Isaías 58, 9b-14
Cuando partas tu pan con el hambriento..., brillará tu luz en las tinieblas
Así dice el Señor Dios: «Cuando destierres de ti la opresión, el gesto amenazador y la maledicencia, cuando partas tu pan con el hambriento y sacies el estómago del indigente, brillará tu luz en las tinieblas, tu oscuridad se volverá mediodía. El Señor te dará reposo permanente, en el desierto saciará tu hambre, hará fuertes tus huesos, serás un huerto bien regado, un manantial de aguas cuya vena nunca engaña; reconstruirás viejas ruinas, levantarás sobre cimientos de antaño; te llamarán reparador de brechas, restaurador de casas en ruinas. Si detienes tus Pies el sábado y no traficas en mi día santo, si llamas al sábado tu delicia, y lo consagras a la gloria del Señor, si lo honras absteniéndote de viajes, de buscar tu interés, de tratar tus asuntos, entonces el Señor será tu delicia. Te asentaré sobre mis montañas, te alimentaré con la herencia de tu padre Jacob.» Ha hablado la boca del Señor.
Palabra de Dios.
Salmo 85, 1-2. 3-4. 5-6
Enséñame, Señor, tu camino, para que siga tu verdad.
Inclina tu oído, Señor, escúchame, que soy un pobre desamparado; protege mi vida, que soy un fiel tuyo; salva a tu siervo, que confía en ti.
Tú eres mi Dios, piedad de mí, Señor, que a ti te estoy llamando todo el día; alegra el alma de tu siervo, pues levanto mi alma hacia ti.
Porque tú, Señor, eres bueno y clemente, rico en misericordia con los que te invocan. Señor, escucha mi oración, atiende a la voz de mi súplica.
Lucas 5, 27-32
No he venido a llamar a los justos, sino a tos pecadores a que se conviertan
En aquel tiempo, Jesús vio a un publicano llamado Leví, sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo: - «Sígueme.» Él, dejándolo todo, se levantó y lo siguió. Leví ofreció en su honor un gran banquete en su casa, y estaban a la mesa con ellos un gran número de publicanos y otros. Los fariseos y los escribas dijeron a sus discípulos, criticándolo: - «¿Cómo es que coméis y bebéis con publicanos y pecadores?» Jesús les replicó: «No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores a que se conviertan.»
HOMILIA
Isaías 58,9b-14: “Cuando partas tu pan con el hambriento..., brillará tu luz en las tinieblas”Salmo 85: “Enséñame, Señor, tu camino, para que siga tu verdad”Lucas 5,27-32: "¿Cómo es que comen y beben con publicanos y pecadores?"
El Señor dirige nuestro caminar por la Cuaresma a su estilo y con los proyectos que él ha venido a trasmitirnos de parte de su Padre. Y hoy nos encontramos con Jesús en un día de sábado sentado a la mesa con los pecadores, no para él, por supuesto, pero sí para la mentalidad de los fariseos y enemigos de Jesús. El ha vendió a sentarse con nosotros y reunirse con nosotros en la mesa. A éstos ha venido a buscar y los busca, come con ellos y los busca, él sabe bien claro cuál es su misión. El la tiene bien clara en su mente y corazón y de lleno se dedica a esa misión y la realiza.
Isaías hablando de los tiempos mesiánicos, los tiempos de Jesús y exige para nosotros un tiempo de salvación. Lo dice bien claro, “cuando destierres de ti la opresión, el gesto amenazador y la maledicencia, cuando partas tu pan con el hambriento y sacies el estómago del indigente, brillará tu luz en las tinieblas, tu oscuridad se volverá mediodía.”
Jesús nos acoge en el banquete del Reino, come con los pecadores, pero nos exige un vestido de liberación personal y comunitaria, gestos y hechos, pan partido, compartido y repartido con el hambriento. Es la señal de entrada al banquete y la posibilidad de ver brillar la luz de Dios. La justicia y la bondad con los demás hacen posible esa luz.

Cuaresma es el tiempo propicio para la conversión y el evangelio de hoy nos ofrece un modelo de conversión. Se nos invita a ser publicano y pecador, como lo dice Mateo. Por supuesto criticados por los de su pueblo, pero arriesgado y abierto al cambio, sentarnos si preguntarnos quién es nuestro vecino de asiento. Por eso nos pide hoy ser arriesgados y abiertos al cambio. Hagamos como él, abramos la puerta de nuestra casa y corazón y no nos preguntemos quien se ha sentado a nuestra mesa, él es nuestro vecino, con él caminamos porque esto define nuestra Iglesia y nuestra comunidad.

Al tema de la liturgia de hoy lo podríamos llamar Jesús llama a los pecadores.” Nos encontramos en el evangelio con Leví, a quien conocemos por elnomb re de Mateo, podemos decir un hombre malo en el sentido moral, pecador como los llamaban los fariseos y los rectos. Pues era una persona condenable, pero sin embargo Jesús lo invita a seguirlo. Lucas dice que Jesús “lo vio-lo miró” e inmediatamente lo invita a seguirlo. La palabra poderosa de Jesús lo llama a la conversión. Y el publicano Levi le sigue y se sepra de todo. Esto es un distanciamiento radical, definitivo, en lo interior y en la exterior. La invitación de Jesús provoca en Leví dejarlo todo, familia, la casa y cuento posee, es decir, “todo”.
El contacto del profeta de Nazaret con los pecadores públicos, los publicanos está precedido por una llamada a la conversión a abandonar la vida de pecado. Los pecadores están invitados a la mesa con el mismo Jesús. Y esta comunión indica la alegría y reconocimiento de la salvación obtenida. Por supuesto Lucas no escapa la oportunidad de “la murmuración de los que juzgan a Jesús con criterios humanos. Ya lo sabemos que el evangelio de Lucas resalta la crítica de los fariseos. Pero Jesús invita, atiende a los pecadores para una nueva vida. Y esta nueva vida supone el seguimiento. Y esto crea el conflicto de Jesús con los fariseos y al mismo tiempo, la misión del auténtico profeta. La actitud de Jesús es la de un maestro de sabiduría como los que actuaban en el antiguo Israel con sus enseñanzas y doctrinas y se rodeaban de un grupo de colaboradores.
Jesús es el médico, lo recuerda Lucas en este evangelio de hoy, enviado a los ”malos y pecadores” y no a los “santos y justos”. El viene a llamar a la conversión. La invitación de Jesús es una invitación a conquistarlos para curarlos. Jesús es que viene de parte de Dios.

Eso es la Iglesia, somos una comunidad formada por hombres pecadores, débiles y publicanos que necesitan una comunión con Cristo. El Señor nos llama a todos a la penitencia, dejando a parte a los “justos”. El fin de Jesús es la conversión-conquista de los pecadores, para dejar claro el amor de dios. El amor se manifiesta en la misericordia y ésta actúa desde el perdón y la reconciliación. La Cuaresma es el tiempo de la gracia y la aventura para encontrarnos con la alegría del Resucitado, que reconcilió consigo todas las cosas hasta conducirnos al Reino de la vida. Este es el sentido de la Cuaresma: mirar a la vida, contemplar la vida como fin de esta peregrinación por el desierto de la existencia hasta llegar al final de nuestra propia realidad, donde siempre está Cristo, el Señor de la vida.

Nuestra responsabilidad es repartir el pan con el hambriento y no cerrarnos nunca a la carne de nuestros hermanos que claman ´por doquier. Así somos cristianos y universales.

Terminamos nuestra reflexión de la Palabra de hoy con la oración a que nos invita la liturgia en esta Cuaresma.

ORACION
Porque, Sño, con el ayuno corporal refrenas neustras pasiones, elevas nuestro espíritu, nos das fuerza y recompensa por Cristo, nuestro Señor. Por eso es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.

viernes, 19 de febrero de 2010

FEBREO 19,2010

PALABRA DE VIDA
Lectura del libro de lsaías 58, 1-9a
Así dice el Señor Dios: «Grita a plena voz, sin cesar, alza la voz como una trompeta, denuncia a mi pueblo sus delitos, a la casa de Jacob sus pecados. Consultan mi oráculo a diario, muestran deseo de conocer mi camino, como un pueblo que practicara la justicia y no abandonase el mandato de Dios. Me piden sentencias justas, desean tener cerca a Dios. "¿Para qué ayunar, si no haces caso?; ¿mortificarnos, si tú no te fijas?" Mirad: el día de ayuno buscáis vuestro interés y apremiáis a vuestros servidores; mirad: ayunáis entre riñas y disputas, dando puñetazos sin piedad. No ayunéis como ahora, haciendo oír en el cielo vuestras voces. ¿Es ése el ayuno que el Señor desea, para el día en que el hombre se mortifica?, mover la cabeza como un junco, acostarse sobre saco y ceniza, ¿a eso lo llamáis ayuno, día agradable al Señor? El ayuno que yo quiero es éste: Abrir las prisiones injustas, hacer saltar los cerrojos de los cepos, dejar libres a los oprimidos, romper todos los cepos; partir tu pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin techo, vestir al que ves desnudo, y no cerrarte a tu propia carne. Entonces romperá tu luz como la aurora, en seguida te brotará la carne sana; te abrirá camino la justicia, detrás irá la gloria del Señor. Entonces clamarás al Señor, y te responderá; gritarás, y te dirá: "Aquí estoy."»
Palabra de Dios.
Salmo 50, 3-4. 5-6a. 18-19
Un corazón quebrantado y humillado, tú, Dios mío, no lo desprecias.
Misericordia, Dios mío, por tu bondad, por tu inmensa compasión borra mi culpa; lava del todo mi delito, limpia mi pecado.
Pues yo reconozco mi culpa, tengo siempre presente mi pecado: contra ti, contra ti solo pequé, cometí la maldad que aborreces
Los sacrificios no te satisfacen: si te ofreciera un holocausto, no lo querrías. Mi sacrificio es un espíritu quebrantado; un corazón quebrantado y humillado, tú no lo desprecias. .
Lectura del santo evangelio según san Mateo 9, 14-15

Cuando se lleven al novio, entonces ayunarán
En aquel tiempo, se acercaron los discípulos de Juan a Jesús, preguntándole: - «Por qué nosotros y los fariseos ayunamos a menudo y, en cambio, tus discípulos no ayunan?» Jesús les dijo: -«¿Es que pueden guardar luto los invitados a la boda, mientras el novio está con ellos? Llegará un día en que se lleven al novio, y entonces ayunaran.»
HOMILIA

Isaías 58,1-9a: “Entonces clamarás al Señor, y te responderá" Salmo 50: “Un corazón quebrantado y humillado, tú, Dios mío, no lo desprecias” Mateo 9,14-15: ¿Por qué tus discípulos no ayunan?

Nos encontramos hoy con un tema que es muy central en nuestra liturgia y que nos viene desde el Antiguo Testamento sobre todo en el profeta Isaías, quien nos dice que sólo tenemos que invocarla para que se nos haga presente. Y esto nos introduce en el Nuevo Testamento donde esa presencia es el mismo Jesús porque él vive en medio de la comunidad y cuya presencia suscita alegría en medio de nosotros. Y si esa presencia desaparece de entre nosotros. otra será la actitud que nos mueve como comunidad porque está ausente en nosotros ese Dios que es nuestra alegría.

Nos parece algo raro que digamos hoy que debemos vivir en alegría y no podemos aceptar claramente porque estamos en Cuaresma, tiempo que generalmente lo adornamos con penitencias y ayunos.

Este es el primer viernes de Cuaresma, día que llamamos penitencial porque es una invitación a buscar un sentido más propio de este tiempo, nuestros ayunos abstinencias, comenzando con la abstinencias de carne. Pero las lecturas nos dicen hoy que tenemos que estar alegres porque estamos en Cuaresma, por eso el evangelio nos muestra a Jesús que dedfiende a los discípulos que ni ayunan ni hacen ayunos. Muchos de nosotros, como los fariseos, no entendemos la religiosidad sin ayunos y penitencias. Por eso Jesús y la Iglesia hoy nos invitan a buscar el verdadero sentido y profundidad de nuestros “ayunos y abstinencias.

Por supuesto nos podemos quedar en los signos externos y seguir nuestros ritos. Hasta podemos decir que estamos en el primer viernes de Cuaresma, pero Jesús y la Iglesia nos ofrecen otra reflexión, buscar el amor, y usar la justicia de la voluntad de Dios, nos da sugerencias claras, abrir prisiones injustas y libertad a los oprimidos, romper las cadenas, partir el pan con los hambrientos, abrir nuestra casa a los que no tienen techo, vestir al desnudo, no encerrarnos y esperar que llegue la luz y la gloria de Dios al mundo. Dejemos a un lado nuestras vanidades para que este ayuno nos lleve a ser realmente auténticos y verdaderos cristianos.
Por eso el profeta comienza con una voz autorizada que proclama la esperanza en Dios. Primero ubiquémonos, el pueblo ha vuelto del exilio, y a tenido que recorrir de nuevo el desierto, y el pueblo de Dios debe ser en todo tiempo un vocro de paz y de esperanza. El profeta devuelve al pueblo la ilusión, la creatividad y la preocupación de los unos por los otros.
El pueblo que nos rodea necesita profetas que anuncien la esperanza. Las personas de nuestro tiempo necesitamos testigos que nos recuerden los signos de Dios, las marcas de Dios, los gestos de Dios. Las personas necesitan superar el ayuno de nuestra miseria e ir en busca de los valores que hacen posible el Reino de Dios. El ayuno como tal no tiene sentido si no va acompañado de las obras de Dios, las obras de misericordia.

El ayuno que quiere el Señor es fundamentalmente el ejercicio de una vida cristiana auténtica. El mejor ayuno es el compartir el pan con el otro sobre todo con el hambriento. Es decir, ser solidario y misericordioso, ocupar el lugar del hermano. La hospitalidad como tarea de cada día es acoger, pír, respetar a todos, procurar el bien común, respetar los límites de los demás, y buscar al otr4o para vestirlo con el ropaje de la paz y la bondad.

El salmista nos introduce en la acción de Dios. El centro de la vida humana es el corazón, lugar de los afectos, de los sentimientos y el lugar por donde transcurre toda nuestra sensibilidad y se asoma el pensamiento y todo lo razonable del ser humano. Dejarnos invadirnos por Dios reconocer la generosidad sublime de su misericordia. Escuchar a Dios supone prestar una actitud preferente a Dios y su Palabra (salmo 50).

El ayuno es acompañar a Cristo en el hermano. Los hermanos tienen necesidad de perdón. La Cuaresma es el tiempo del encuentro. Cristo es como el novio que va al encuentro de la novia, la Iglesia. Los creyentes cristianos se alegran y gozan con La boda de su Señor. Por so Mateo prefiere hablar de la compañía del novio y no del ayuno de la soledad.. Para Mateo seguir a Cristo es recibirlo como el Esposo de nuestra vida. Cristo nos recuerda nuestro paso por la muerte para llevarnos a la vida.

Cristo es el Esposo, y la humanidad es la esposa. Cristo genera y exige una relación de amor, llegando a ser sujeto y modelo a imitar. “El amante imita al amado por la fuerza del amor, y es la ascesis (acercamiento a Dios) no es privación o fatiga, sino imitación mística del amor. La imagen del amor cambia todo y ofrece luz, paz y dulzura.” (San Bernardo de Claraval)
Oramos con la liturgia (Prefacio de penitencia).
ORACION

Al hombre, náufrago a casa del pecado, con el sacramento de la reconciliación le abres el puerto de la misericordia y de la paz en Cristo muerto y resucitado.

Con el poder de tu Espíritu, has dispuesto para la Iglesia, santa y al mismo tiempo necesitada de penitencia, una segunda tabla de salvación después del Bautismo, y así la renuevas incesantemente para congregarla en el banquete festivo de su amor.