Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



sábado, 13 de febrero de 2010

FEBRERO 13, 2010

PALABRA DE VIDA
Reyes 12, 26-32; 13, 33-34
En aquellos días, Jeroboán pensó para sus adentros: «Todavía puede volver el reino a la casa de David. Si la gente sigue yendo a Jerusalén para hacer sacrificios en el templo del Señor, terminarán poniéndose de parte de su señor, Roboán, rey de Judá; me matarán y volverán a unirse a Roboán, rey de Judá.» Después de aconsejarse, el rey hizo dos becerros de oro y dijo a la gente: « ¡Ya está bien de subir a Jerusalén! ¡Éste es tu Dios, Israel, el que te sacó de Egipto! » Luego colocó un becerro en Betel y el otro en Dan. Esto incitó a pecar a Israel, porque unos iban a Betel y otros a Dan. También edificó ermitas en los altozanos; puso de sacerdotes a gente de la plebe, que no pertenecía a la tribu de Levi. Instituyó también una fiesta el día quince del mes octavo, como la fiesta que se celebraba en Judá, y subió al altar que había levantado en Betel, a ofrecer sacrificios al becerro que había hecho. En Betel estableció a los sacerdotes de las ermitas que había construido. Jeroboán no se convirtió de su mala conducta y volvió a nombrar sacerdotes de los altozanos a gente de la plebe; al que lo deseaba lo consagraba sacerdote de los altozanos. Este proceder llevó al pecado a la dinastía de Jeroboán y motivó su destrucción y exterminio de la tierra.

Salmo 105, 6 7a. 19-20. 21-22
Acuérdate de mí, Señor, por amor a tu pueblo.
Hemos pecado con nuestros padres, hemos cometido maldades e iniquidades. Nuestros padres en Egipto no comprendieron tus maravillas.
En Horeb se hicieron un becerro, adoraron un ídolo de fundición; cambiaron su gloria por la imagen de un toro que come hierba. R. Se olvidaron de Dios, su salvador, que había hecho prodigios en Egipto, maravillas en el país de Cam, portentos junto al mar Rojo.
EVANGELIO San Marcos 8, 1-10

La gente comió hasta quedar satisfecha
Uno de aquellos días, como había mucha gente y no tenían qué comer, Jesús llamó a sus discipulos y les dijo: «Me da lástima de esta gente; llevan ya tres dias conmigo y no tienen qué comer., y, si los despido a sus casas en ayunas, se van a desmayar por el camino. Además, algunos han venido desde lejos.» Le replicaron sus discipulos: « ¿Y de dónde se puede sacar pan, aqui, en despoblado, para que se queden satisfechos?» Él les preguntó: «¿Cuántos panes tenéis?» Ellos contestaron: «Siete.» Mandó que la gente se sentara en el suelo, tomó los siete panes, pronunció la acción de gracias, los partió y los fue dando a sus discipulos para que los sirvieran. Ellos los sirvieron a la gente. Tenían también unos cuantos peces; Jesús los bendijo, y mandó que los sirvieran también. La gente comió hasta quedar satisfecha, y de los trozos que sobraron llenaron siete canastas; eran unos cuatro mil. Jesús los despidió, luego se embarcó con sus discipulos y se fue a la región de Dalmanuta.

HOMILIA

1 Reyes 12,26-32;13,33-34: ¡Éste es tu Dios, Israel, el que te sacó de Egipto !Salmo 105: “Acuérdate de mí, Señor, por amor a tu pueblo”Marcos 8,1-10: Multiplicación de los panes


Las lecturas de hoy nos presentan cuales son los planes de Dios iniciados por Jesús en el desierto. Así había empezado Dios la formación del pueblo en el desierto. Comienza la lectura del Libro de los Reyes con la actitud del rey del Norte que establece la manera de desunir al pueblo. Construye dos santuarios y establece una nueva religión. Ya no es Yavé el Dios que los une. Hay que evitar que el pueblo vuelva a Jerusalén al templo del Señor. Y establece el rey Jeroboan al que los sacó de Egipto, pero no es el Señor sino dos ídolos y establece un nuevo sacerdocio que no tiene nada que ver con Aarón.


Pero Jesús va en otra línea, reúne al pueblo pero no en Dan y Betel sino en el desierto y comparte con ellos tres días. Dios había acompañado en el desierto al pueblo por cuarenta años y acabó con ellos con una comida de comunión. Jesús reúne al pueblo en la Palabra que enseña y termina con una reunión en la Mesa donde le da pan y pescado a todos, unos cuatro mil y vuelve a alimentar al pueblo en el desierto. Encuentra un espacio de comunión. Y esto es lo que nos advierte hoy el evangelio, tenemos que crear espacios de comunión. Jesús nos llama, nos enseña y nos alimenta y nos une. No hay divisiones porque tenemos que encontrar espacios para todos los que han compartido en la Palabra de Jesús, como el pueblo en el desierto que comparte con Jesús tres días de reunión y eran cuatro mil.


Pero volvamos a lo que nos enseña hoy. El reino está dividido, Jeroboán reúne a las 10 tribus en el norte, mientras que las tribus de Judá y Benjamín queda con Roboán, Pues es evidente que al cisma político le sigue el cisma religioso. Jeroboam no es ningún tonto y sabe muy bien el factor religioso en la historia de Israel. Las visitas y las peregrinaciones al templo de Jerusalén habrían vuelto al corazón del pueblo y por consecuencia el reino- y por consiguiente al reino y a la casa de David y el lógico la influencia económica del reino del Sur. Jeroboán tiene miedo por su propia vida y reorganiza el santuario religioso en su reino dando estima a los lugares que ya eran memoria en el pueblo, Betel, donde Abrahán había levantado un santuario al Señor y también Jacob después del sueño de la escalera, y Dan, la ciudad-santuario desde el tempo de los jueces.
Y eleva dos becerros de oro, que según la antigua tradición desde el tiempo de Moisés que atribuí al becerro la función de pedestal de loa divinidad invisible, del mismo modo que el arca constituía el trono de Yavhé en el templo de Jerusalén. Prescinde de los sacerdotes de la tribu de Leví, previó la posible nostalgia “de la fiestas de las chozas” que atrapía al pueblo en peregrinación al templo de Salomón e instituye una fiesta parecida en sus santuarios.-

El sigue la inspiración de su corazón, una amor ciego en sí mismo, que vicia su reino desde el nacimiento, destinándolo a la destrucción.

Marcos nos ofrece hoy en su evangelio una segunda multiplicación de los panes. Se puede afirmar que se trata de una segunda versión de Marcos 6,30-44) o, bien, se trata de un nuevo milagro.. Pero ambas historias tienen distintos fines teológicos. Aquí da la impresión que Marcos quiere poner de manifiesto que la multiplicación de los panes, prefiguración de la eucaristía cristiana, ha tenido lugar “en favor de los paganos”. Lo hace supone entre otros elementos la afirmación de marcos “algunos han venido de lejos.” Por otra parte la compasión que siente Jesús está suscitada por la miseria física de esa gente que lleva tres días con él. Es precisamente esta íntima y entrañabñe coparticipación de Jesús en la incomodidad de la gente lo que provoca la multiplicación de los panes. Lo d a entender bien claro el mismo Jesús: “Me da lástima esta gente.”.


Si leemos los dos textos de hoy en paralelo nos podemos detener en las “diferentes” miradas que obran en la base del actuar de Jeroboán y Jesús y remontar desde aquí a su fuente, el corazón. Jeroboám se mira a sí mismo, teme la precariedad de su posición y orquesta toda uan serie de intervenciones orientadas a inducir al pueblo, para que siga su juego, sin preocuparse de su atracción del pueblo a un pecado que loe conducirá a las destrucción. Hoy llamamos a esa actitud de Jeroboám “estructuras de pecado”. La mirada de Jesús, en cambio, se dirige al hombre. Se basa en su necesidad actual, material y espiritual. La mirada que nace de la compasión y se convierte en gesto y el gesto es para la vida del otro. ¿No es ésta acaso la mirada que inaugura “la nueva civilización del amor “, la “ciudad de Dios”.

ORACION


Señor, Dios de piedad, compasivo, lento a la ira y lleno de amor. Dios fiel, vuélvete a mí y posa sobre tu siervo tu mirada tu mirada de misericordia (Salmo 86,15ss) Alcanza y toca lo profundo de mi ser. Pon al desnudo los pensamientos angostos y mezquinos de mi corazón, capaz de oír y seguir sólo la voz insistente de mi voz. Quema y purifica todo residuo de esta esclavitud mía, para que habita en mí un nuevo sentir, un auténtico compadecer, el de Jesús. Sólo su mirada, puede encender, Señor, esta vida nueva en mí para llevarme a seguir a Jesús en su ministerio de compasión.

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