Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



lunes, 22 de febrero de 2010

FEBRERO 22, 2010

PALABRA DE VIDA
1ª semana de Cuaresma. La Cátedra del apóstol San Pedro

Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro 5, 1-4

Presbítero como ellos y testigo de los sufrimientos de Cristo
Queridos hermanos: A los presbíteros en esa comunidad, yo, presbítero como ellos, testigo de los sufrimientos de Cristo y participe de la gloria que va a manifestarse, os exhorto: Sed pastores del rebaño de Dios que tenéis a vuestro cargo, gobernándolo no a la fuerza, sino de buena gana, como Dios quiere; no por sórdida ganancia, sino con generosidad; no como déspotas sobre la heredad de Dios, sino convirtiéndoos en modelos del rebaño. Y cuando aparezca el supremo Pastor, recibiréis la corona de gloría que no se marchita.
Salmo 22, 1-3. 4. 5. 6
El Señor es mi pastor, nada me falta.
El Señor es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace recostar; me conduce hacia fuentes tranquilas y repara, mis fuerzas; me guía por el sendero justo, por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras, nada terno, porque tú vas conmigo: tu vara y tu cayado me sosiegan
Preparas una mesa ante mí, enfrente de mis enemigos; me unges la cabeza con perfume, y mi copa rebosa.
Tu bondad y tu misericordia me acompañan todos los días de mi vida, y habitaré en la casa del Señor por años sin término.
Evangelio según san Mateo 16, 13-19

Tú eres Pedro, y te daré las llaves del reino de los cielos
En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: -«¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?» Ellos contestaron: -«Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas.» Él les preguntó: -«Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?» Simón Pedro tomó la palabra y dijo: -«Tú eres el Mesías, el Hijo de Jesús le respondió: Dios vivo. » -«¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo. Ahora te digo yo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo. »

HOMILIA
1 Pedro 5,1-4: “Sean pastores del rebaño de Dios que tienen a su cargo”Salmo 22: “El Señor es mi pastor, nada me falta”Mateo 16,13-19: Confesión de Cesarea.

Interrumpimos la lectura continuada de la cuaresma para adentrar-nos en la celebración de una fiesta de Pedro. Pedro es el primero de los discípulos que se reconoce “pecador” en la presencia de Jesús, y con seguridad fue la razón de elegir Jesús a Pedro como el encargado de la comunidad que él vino a formar.
Tal vez hoy es el momento oportuno de enfrentarnos de quien es Jesús para nosotros yoy.. Alguien escribió un libro que le dio por título “Aproximación histórica”. Y este título nos puede ayudar a ver cuales son los conceptos que tenemos de Jesús
El evangelio se centra en la figura de Pedro, con la “confesión” conocida. Estamos en Cesarea de Filipo, por supuesto región pagana donde llegan los discípulos con Jesús ya que siguen al Maestro a donde quiera que vaya. Y Jesús hace la pregunta general cuya respuesta nos va a informar de la opinión de aquellos a quienes fue dirigida: “?Quién dice la gente que soy yo? Y Luego sigue la respuesta más personal: “?Quién dicen ustedes que soy yo?” Pedro responde diciendo que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios”
Esto cambia la orientación de la respuesta, pues habla de una vocación y una misión en sus vidas. Se hacen compañeros como él y con él, ellos son lo que es Jes+us, el misionero, compañeros con Jesús para el anuncio del Reino. Y aquí encontramos la importancia de esta fiesta de hoy, a partir de Pedro todos los discípulos son enviados, y mientras permanecen fieles a este servicio, ningún poder, nio terreno ni soebre humano los podrá acabar.

Simón Pedro natural de Cafarnaún y pescador de oficio se encontró con Jesús en su trabajo de pescador junto al lago. Lo abandonó todo para poder seguirlo. Al llamar a la fiesta de hoy “la cátedra de Pedro” da un sentido a la misión de maestro y Pastor que Cristo confió a Pedro sobre él, como sobre una piedra, fundó Cristo su Iglesia.

Esto lo vemos claro en la Primera Lectura de sus cartas donde Pedro habla en primera persona y se presenta como “el responsable, testigo de los padecimientos de Cristo, partícipe ya de la gloria que está a punto de revelarse” (1) Luego siguen algunas recomendaciones, con las que Pedro desea compartir con los responsables a los que dirige su palaba de peso y valor a las responsabilidades que Jesús ha puesto sobe sus hombros. Las invitaciones apacentar, a vigilar y a ser modelos para el rebaño (2ss) si siguen como insistencia: señal de que el apóstol no trasmite algo de su propia cosecha, sino de una misión que le ha sido confiada, para ser compartida y participada.

No es el interés sino el amor, lo que debe animar y sostener a los “responsables”, es decir, a los que han sido llamados en la Iglesia a ejercer un ministerio de guía. Su espiritualidad es la de un servicio total, el ple, la entrega y la fidelidad incondicionada. Las últimas palabras de esta lectura contienen una promesa: a los que permanezcan fieles hasta el final se les asegura “la corona de gloria” (4) y será el Pastor supremo quien corone a los pastores de la Iglesia.

Esta página del evangelio se subdivide en “dos partes”: en primer lugar, es Jesús quien quiere saber lo que la gente dice de él, y se lo pregunta a los discípulos (13ss). Conocemos bien las diferentes respuestas que le da: todas ellas son válidas en parte, pero ninguna es exacta. De estga manera, Jesús ha abierto el paso a la pregunta ulterior (15), pero esta vez la respuesta viene directamente de Pedro (16). La respuesta de Pedro es una profesión de fe plena, completa, que tiene todo el sabor de una fe pascual. Al mismo tiempo que define quiés es Jesús. Pedro manifiesta plenamente también su propia identidad de creyente, y en esto nos representa a todos.
La “segunda parte” de esta página evangélica contiene una serie de enunciados con los que Jesús define su relación personal con Pedro y el ministerio de Pedro con relación a la Iglesia (17-19) La bienaventuranza de Pedro, solemnemente pronunciada por Jesús, está motivada por el hecho de que Pedro ha hablado bajo la inspiración de Dios: la profesión de de Pedro corresponde a una plena revelación divina. El nuevo nombre que Jesús le da a Pedro, de “piedra”, no Simón, una piedra firme y sólida sobre la que el mismo Cristo pretende edificar su Iglesia, su comunidad de salvados. Por último Jesús dirige a Pedro una promesa absolutamente especial: a él se le entrega las llaves del Reino de los cielos, la llaves que sólo Jesús puede usar y que él mismo abre y cierra, ata y desata, entra y sale. Con Pedro y por medio de Pedro, es el Cristo mismo el que lleva a cabo la salvación para todos.

El mismo Pedro, desde el primer discurso que pronunció el día de Pentecostés (Hechos 2,14-41) se presenta en el escenario de la historia como testigo, intérprete y exhortador.

Ante todo, es “testigo” del ran acontecimiento pentecostal, en el que el Padre, por medio de Jesús envió el don del Espíritu Santo sobre los primeros cristianos.
A la luz de la Pascua-Pentecostés, Pedro se encarga de interpretar el valor salvador de la Pascua de Jesús, explicando para sus oyentes el significado actual, que no permite fugas ni evasiones.

ORACION

Seños, alejate de mí, que soy un pecador, pero por tu palabra echaré las redes, porque sólo tú, Jesús, eres el Hijo de Dios vivo: sólo tú, Jesús, tienes palabras de vida eterna; sólo tú, Jesús, eres la roca y yo sólo la piedra; sólotú, Jesús, eres el Señor y el Maestro.

Soy débil, Jesús, mas por tu gracia daré mi vida por ti, porque tú los sabes todo, tú sabes que te amo.

No hay comentarios.: