Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



viernes, 26 de febrero de 2010

FEBRERO 26, 2010

PALABRA DE VIDA

Ezequiel 18,21-28

¿Acaso quiero yo la muerte de¡ malvado, y no que se convierta de su conducta y que viva?
Así dice el Señor Dios: «Si el malvado se convierte de los pecados cometidos y guarda mis preceptos, practica el derecho y la justicia, ciertamente vivirá y no morirá. No se le tendrán en cuenta los delitos que cometió, por la justicia que hizo, vivirá. ¿Acaso quiero yo la muerte del malvado -oráculo del Señor-, y no que se convierta de su conducta y que viva? Si el justo se aparta de su justicia y comete maldad, imitando las abominaciones del malvado, ¿vivirá acaso?; no se tendrá en cuenta la justicia que hizo: por la iniquidad que perpetró y por el pecado que cometió, morirá. Comentáis: "No es justo el proceder del Señor. " Escuchad, casa de Israel: ¿Es injusto mi proceder?, ¿o no es vuestro proceder el que es injusto? Cuando el justo se aparta de su justicia, comete la maldad y muere, muere por la maldad que cometió. Y cuando el malvado se convierte de la maldad que hizo y practica el derecho y la justicia, él mismo salva su vida. Si recapacita y se convierte de los delitos cometidos, ciertamente vivirá y no morirá.»
Salmo 129, 1-2. 3-4. 5-7a. 7bc-8

Si llevas cuenta de los delitos, Señor, ¿quién podrá resistir?
Desde lo hondo a ti grito, Señor; Señor, escucha mi voz; estén tus oídos atentos a la voz de mi súplica.
Si llevas cuenta de los delitos, Señor, ¿quién podrá resistir? Pero de ti procede el perdón, y así infundes respeto.
. Mi alma espera en el Señor, espera en su palabra; mi alma aguarda al Señor, más que el centinela la aurora. Aguarde Israel al Señor, como el centinela la aurora.
Porque del Señor viene la misericordia, la redención copiosa; y él redimirá a Israel de todos sus delitos.

Mateo 5, 20-26
Vete primero a reconciliarte con tu hermano

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: - «Si no sois mejores que los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. Habéis oído que se dijo a los antiguos: "No matarás", y el que mate será procesado. Pero yo os digo: Todo el que esté peleado con su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano "imbécil", tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama "renegado", merece la condena del fuego. Por tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda. Con el que te pone pleito, procura arreglarte en seguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez, y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último cuarto.»
HOMILIA

Ezequiel 18,21-28: “Si recapacita y se convierte de sus delitos, vivirá y no morirá”Salmo 129: “Si llevas cuenta de los delitos, Señor, ¿quién podrá resistir? Mateo 5,20-26: “Si no sois mejores que los escribas y fariseos, no entraréis en el reino”

Jesús vuelve a advertirnos de la malicia de los fariseos y de evitar el caer en sus maneras de enfrentar las malicias de las cuales son la tentación si no seguimos la enseñanza y actitudes de Jesús. Con los cual nos quiere advertir de las actitudes con que los fariseos nos quieren hacer canonizar enseñanzas y actitudes que no tienen nada que ver con sus la comunidad de Jesús, pero que nos pueden engañar. Las leyes de Jesús tienen otro fin y otra orientación. Por eso es bien importante que revisemos y que busquemos superar en la comunidad cristiana. Porque en esto se funda el hacer esta revisión en esta Cuaresma 2010 para que nos comprometamos a tomar las decisiones de Jesús. Tenemos que hacer decisiones básicas en esta Cuaresma, y que supone cambios radicales y concordes con el evangelio de Jesús y a las exigencias de la comunidad.
Parece que el evangelio de hoy está escrito en clave personal, pero no excluye que los cambios tengan un desarrollo o tónica de comunidad, o un proyecto de grupo, donde todos tenemos que hacer cambios en nuestras propias vidas. Es decir todo lo que hacemos o decimos tiene una repercusión en el ámbito comunitario y repercusión en la familia. En el grupo, en la comunidad y en el ambiente. Y en esto tenemos la responsabilidad y la misión de ser creadores de armonía y paz, recomponiendo las relaciones rotas y abandonando tensiones y discordias.

El profeta Ezequiel nos habla del pecado personal y Mateo pone el tema en el insulto y la reconciliación. Es muy simple porque el cristia-nismo es la religión del encuentro. El tiempo de cuaresma debe ser un grito a la reconciliación con los hermanos. La Cuaresma es tiempo de en-cuentro. Dios no tiene otro rostro si no el rostro de los hombres en el infinito cosmo de la existencia.

La humanidad está infesta del odio y la guerra, el hambre y la muerte. Los hombres somos los obstáculos para la paz y el perdón. Este inicio del siglo se retuerce aún con viejas heridas en todos los conti-nentes de la tierra. El hombre científico ha adelantado con la técnica de la revolución y la velocidad, en la fluidez de las comunicaciones, en el progreso enorme de la medicina y la cirugía. El lenguaje se ha hecho uniersal. Pero y ¿los hombres? ¿Y el encuentro con los otros dónde está? Los hombres aún no hemos aprendido la lectura del perdón, de la reconciliación y de la paz. Los hombres de la ciencia contribuyen a la humanización y a la tolerancia universal, sin embargo, sin embargo

El signo del encuentro es la amistad. La amistad va unida al amor, y el amor lleva necesariamente al perdón. La barrera del perdón no deben ser el rito o las ofrendas. El perdón es la señal indeleble de la fraternidad y el gozo de compartir es la esperanza. La necesidad del encuentro es el dictado evangélico de Cristo. El Señor invita a dejar la ofrenda en el altar de la vida y buscar al hermano.
El rencor personal detiene al creyente en la puerta del templo y le ditúa en el umbral de la angustia, la desesperanza y el miedo. Por eso el evangelio es consciente de la Buena Nueva de Jesús y exhorta a los cristianos a la amistad y al amor. Un cristiano se define como la persona abierta siempre al amor incondicional que no espera nada a cambio. La ofrenda debe ir precedida de la reconciliación fraterna. La eucaristía de inicia con el reconocimiento de los pecados. Elo amor está por encima de toda Acción, y donde no hay justicia no hay eucaristía. La práctica del amor sólo se expresa con gestos de amor. El gesto singular del creyente es el encuentro del perdón con los hermanos. Y el encuentro con el otro conduce a la relación múltiple y coherente con quien es una persona como yo mismo. Ella o él, aquél o aquélla, el otro, la otra. Necesita de mí y yo yo tengo una oportunidad preciosa, brindada siempre por la gratuidad en la más simple libertad. Yo lo considero necesario, me es necesario, el otro y los otros, aquél y aquélla, la más próxima o lejana, mi conocido y el vecino, al que siempre encuentro extendiendo la mano, suplicando no una limosna, ni una palabra, sino una caricia, un pequeño detalle, una sonrisa. Mirar simplemente eso es también tener y ejercitar la misericordia. Así me encuentro con Dios en mis hermanos.

Oramos con el espíritu de la liturgia del tiempo cuaresmal.

ORACION
Tu, Dios de misericordia, ofreces siempre tu perdón y invitas a los pecadores a recorrer confiadamente a tu tu clemencia.
Muchas veces los hombres hemos quebrantado tu alianza; pero tú en vez de abandonarnos has sellado de nuevo con la familia humana, por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, un pacto tan sólido, que ya nada podrá romper.
Y ahora, mientras ofreces a tu pueblo un tiempo de gracia y reconciliación lo alientas en Cristo para que vuelva a ti, obedeciendo más plenamente al Espíritu Santo, y se entregue al servicio de todos los hombres.
Por eso, llenos de admiración y agradecimiento unimos nuestras voces a los coros angélicos para cantar la grandeza de tu amor y proclamar la alegría de nuestra salvación.

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