Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



miércoles, 31 de marzo de 2010

SEMANA SANTA, MIERCOLES MARZO 31, 2010

PALABRA DE VIDA

Isaías 50, 4-9:
Me ha instruido para que yo consuele a los cansados con palabras de aliento.
Salmo 68: Señor, que tu bondad me escuche en el día de tu favor Mateo 26, 14-25: ¿Soy yo, maestro?

La liturgia nos ofrece hoy otro aspecto de la traición de Judas, narrada por Mateo. Es muy importante que entendamos que estas historias vienen de la Iglesia primitiva que nos ofrecen una doble realidad de la misma historia. Nos guste o no, no se nos presentan muchas preguntas para que podamos entender la historia que se nos repite de dos maneras o fuentes similares. También se aparecen en la mente diversas preguntas, ya que la misma historia de la traición de Judas nos la narran Juan por un lado y Mateo por otro, en el día de hoy, aunque ayer era Juan el evangelista que nos ofrecía ayer la misma historia. Se nos ocurre preguntar al leer las dos historias “?era necesario que los dos nos ofrecieran la misma historia? ¿No disponía el templo de la policía secreta capaz e echarle manos a Jesús sin necesidad de que uno de los doce lo entregara? ¿No era Jesús suficientemente conocido como para tener que ser “señalado” por el traidor? Y que lo salude con un beso, “ése es”?

Por otro lado causa asombro que a estas alturas, las palabras de Jesús, al anuncio de que uno de sus íntimos lo va a entregar, produzca entre los discípulos tal inseguridad y dudas. Según la versión de Mateo “muy triste, uno por uno comenzaron a preguntarle “?Seré yo, Maestro”?, como si se tratara de un asunto de azar, algo que “algo que tenía que hacer uno de ellos, nos indica lo la propia comprensión que tenían sobre los propósitos de Jesús, su propuesta de liberación y su decisión firme de enfrentar el statu qup vigente hasta sus últimas consecuencias.

Tendríamos que fijarnos en el propósito del Maestro acerca de la humillación del Maestro considerada unas de las características propias del Mesías según la versión de Isaías. Es importante que prestemos atención que el Siervo representa al pueblo totalmente humillado por los enemigos de Israel. Dios siente uan especial predilección por los suyos. La humillación del Siervo es figura del profeta de Nazaret. Isaías no pensaba en Jesús al componer el bello poema, pero sus palabras, son características, la forma de actuar, el contenido de su mensaje, se cumplen de manra plena en la persona del Maestro. Nadie mejor que Jesús podía realizar lo que el profeta del siglo V antes de Cristo había proferido y proclamado para irradiar la esperanza de unos oyentes rotos y expuestos a los oprobios y a la burla de muchos pueblos.

Este es el pensamiento de Isaías, y podemos observar que el Señor concede al Siervo las peculiaridades para el desarrollo de su misión. Le otorga una lengua que proclama la Palabra y una actitud de escucha. El Siervo, como vocero de Dios, no se opone al Señor, sino que confía en El y experimenta el dolos sobre sí mismo sabedor de que Dios es su defensor (Isaías 50,4-9). El dolor y el sufrimiento también son experimentados por el Siervo Jesús. El Hijo del hombre es entregado a lamuerte y a El mismo se refiere toda la Escritura. Sin embargo, la diferencia entre el Siervo de que nos habla Isaías y el Siervo Jesús de la Nueva Alianza en que alguien de su grupo lo entrega.. En el evangelio vemos la humillación que sufre de uno de su grupo. La elección de un pasaje del profeta Zacarías parece evidente (Zacarías 11,12), los que maquinan son los jefes de Israel que, inconscientes de la solicitud divina, venden al profeta que ocupa el lugar de Dios por un salario irrisorio; treinta monedas de plata, el precio de un esclavo (Éxodo 21,32).

El evangelista usa la palabra “entregar”. La donación de Jesús señala que la entrega a la muerte por la salvación de los hombres. La pregunta de los discípulos “?Es que soy yo?”. Retoma eco en Judas porque Jesús redponde como un sacerdote o es un gobernador: “Tú lo has dicho” (Mateo 26,25). Judas se juzga a sí mismo en relación con Cristo. La lamentación sobe Judas no es una prtofecía, sino una invitación para que cada uno revise su propia conciencia. La “traición” es una humillación y como tal un “escándalo” en toda su gravedad. (Mateo 26,14-25).
ORACION
Ilumina, Señor, el corazón de tus fieles purificado por la penitencia de Cuaresma; y tú, que nos infundes el piadoso deseo de servirte, escucha paternalmente nuestras súplicas. Por Cristo nuestro Señor, Amén.

martes, 30 de marzo de 2010

MARTES SANTO, MARZO 30, 2010

PALABRA DE VIDA
MARTES SANTO

Isaías 49, 1-6

Te hago luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra
Escuchadme, islas; atended, pueblos lejanos: Estaba yo en el vientre, y el Señor me llamó; en las entrañas maternas, y pronunció mi nombre. Hizo de mi boca una espada afilada, me escondió en la sombra de su mano; me hizo flecha bruñida, me guardó en su aljaba y me dijo: «Tú eres mi siervo, de quien estoy orgulloso.» Mientras yo pensaba: «En vano me he cansado, en viento y en nada he gastado mis fuerzas», en realidad mi derecho lo llevaba el Señor, mi salario lo tenía mi Dios. Y ahora habla el Señor, que desde el vientre me formó siervo suyo, para que le trajese a Jacob, para que le reuniese a Israel -tanto me honró el Señor, y mi Dios fue mi fuerza-: «Es poco que seas mi siervo y restablezcas las tribus de Jacob y conviertas a los supervivientes de Israel; te hago luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra.»
Salmo 70. 1-2. 3-4a. 5-6ab. 15 y 17
Mi boca contará tu salvación, Señor.
A ti, Señor, me acojo: no quede yo derrotado para siempre; tú que eres justo, líbrame y ponme a salvo, inclina a mí tu oído, y sálvame.
Sé tú mi roca de refugio, el alcázar donde me salve, porque mi peña y mi alcázar eres tú. Dios mío, líbrame de la mano perversa.
Porque tú, Dios mío, fuiste mi esperanza y mi confianza, Señor, desde mi juventud. En el vientre materno ya me apoyaba en ti, en el seno tú me sostenías.
Mi boca contará tu auxilio, y todo el día tu salvación. Dios mío, me instruiste desde mi juventud, y hasta hoy relato tus maravillas.

Juan 13, 21-33. 36-38

Uno de vosotros me va a entregar.. No cantará el gallo antes que me hayas negado tres veces
En aquel tiempo, Jesús, profundamente conmovido, dijo: - «Os aseguro que uno de vosotros me va a entregar.» Los discípulos se miraron unos a otros perplejos, por no saber de quién lo decía. Uno de ellos, el que Jesús tanto amaba, estaba reclinado a la mesa junto a su pecho. Simón Pedro le hizo señas para que averiguase por quién lo decía. Entonces él, apoyándose en el pecho de Jesús, le preguntó: - «Señor, ¿quién es?» Le contestó Jesús: - «Aquel a quien yo le dé este trozo de pan untado.» Y, untando el pan, se lo dio a Judas, hijo de Simón el Iscariote. Detrás del pan, entró en él Satanás. Entonces Jesús le dijo: - «Lo que tienes que hacer hazlo en seguida.» Ninguno de los comensales entendió a qué se refería. Como Judas guardaba la bolsa, algunos suponían que Jesús le encargaba comprar lo necesario para la fiesta o dar algo a los pobres. Judas, después de tomar el pan, salió inmediatamente. Era de noche. Cuando salió, dijo Jesús: - «Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en él. Si Dios es glorificado en él, también Dios lo glorificará en sí mismo: pronto lo glorificará. Hijos míos, me queda poco de estar con vosotros. Me buscaréis, pero lo que dije a los judíos os lo digo ahora a vosotros: "Donde yo voy, vosotros no podéis ir"» Simón Pedro le dijo: - «Señor, ¿a dónde vas?» Jesús le respondió: - «Adonde yo voy no me puedes acompañar ahora, me acompañarás más tarde.» Pedro replicó: - «Señor, ¿por qué no puedo acompañarte ahora? Daré mi vida por ti.» Jesús le contestó: - «¿Con que darás tu vida por mí? Te aseguro que no cantará el gallo antes que me hayas negado tres veces.»
Isaías 49, 1-6: Desde el vientre de mi madre me llamó, desde antes que naciera conoció mi nombreSalmo 70: Mi boca contará tu auxilio Juan 13, 21-33. 36-38: Uno de ustedes me entregará

El tiempo de la Semana Santa nos acerca a lo que todos esperamos, “la hora de traición”. Hay una escena de la historia de hoy que nos llaman atención. Por ejemplo, Juan narra en su evangelio la “distancia” entre Pedro y Jesús y que adquiere un sentido simbólico. Todavía Pedro no es un discípulo que haya interiorizado el pleno sentido de lo que significa ser discípulo. Sí, es un miembro de los discípulos. Es miembro del grupo, pero aún “está lejos” de asumir un estilo de pensamiento y de vida acorde con lo que es. El discípulo es un testigo, y aunque Pedro en su arrebato diga que seguirá a Jesús hasta la misma muerte, no tendrá reparo en desconocerlo y negarlo “antes que el gallo cante…” Todavía Pedro tiene que madurar y la pasión de Jesús le dará la oportunidad de su vocación al apostolado, tendrá que ablandar su corazón y vaciarlo completamente para poder ser llamado por el amor de su Maestro, pues eso es lo que califica al verdadero discípulo de Jesús, el amor: “les doy un mandamiento nuevo, que se amen unos a otros. Amarse como yo lo he amado (Juas 14, 34-35) Y el amor entre los discípulo no puede ser sino el reflejo del reflejo del amor de Jesús experimentado en el corazón de cada uno.

En este tiempo de Semana Santa estamos invitamos como Pedro y los discípulos a vivir la experiencia de interiorizarnos en la experiencia de ser discípulos, por eso Isaías nos habla de de la misión de ser siervo de Dios y Jesús nos presenta por un lado la traición de Judas y las negaciones de Pedro.

La Semana Santa es el tiempo de acertar con entender lo que Jesús significa para nosotros, por eso hoy nos presenta la hora de la traición. En el evangelio de Juan “la hora” es no sólo algo interesante, es algo definitivo para nosotros. El evangelio de juan inicia el tema “de la hora”, lo vemos en la historia de Caná (Juan 2,4). Pero la hora de la traición es la hora de las tinieblas, de la incredulidad, de la noche. Dos personajes representan estos dos conceptos, Judas pertenece a las tinieblas porque prefiere como muchos, “las tinieblas” Jesús es “la luz de las naciones”, como lo dice Isaías 42,6. La luz simboliza la nueva luz del amor. También nos va a decir Isaías que Jesús es el Mesías que tiene la luz de sacar a las naciones de la oscuridad (Isaías 49, 1-6).

El motivo literario de “luz y tinieblas” es peculiar en el evangelio de Juan. El evangelista construye una escena de despedida de Jesús de los suyos. Uno de los discípulos, Judas, es por un instante el protagonista de la noche, frente a la luz representada por Jesús. La noche sale y da paso a las tinieblas, a la sombra de la traición, a la temeridad de un encuentro provocador entre el Maestro y el discípulo. El traidor es loa noche y al mismo tiempo el agente de la muerte, y pretende sofocar la luz del profeta de Nazaret de Nazaret. Judas traiciona al Maestro, Juan es el único a instancia de Pedro que conoce al traidor. Por eso después posiblemente reconoce la escena del “traidor” con motivo del bocado que Jesús ofrece a Judas de parte de Jesús.

Pedro protesta porque está dispuesto a morir por Jesús. Esta expresión del evangelista es una manera de indicar lo que supuso para la comunidad crisiana primitiva la negación no sólo de Pedro, sino de cualquier cristiano ante el proceso de Jesús. El mismo Jesús le anuncia su propia negación. Para Juan, Pedro no puede seguir a Jesús ahora, le seguirá más tarde, y así se explica que morirá del mismo modo que Jesús.

El evangelio ha actualizado un lugar del Antiguo Testamento para explicar la hida y la negación de Pedro. Se trata de la huida de David ante su hijo Absalón (2 Samuel 15,19). El paralelismo entre Jesús y David es evidente, Pedro huye de Jesús y la huida se esconde en la forma de negación, porque la misma Palabra le interpela y le denuncia. Lo más común es huir, escapar a donde sea, y sobre todo negar incluso que le conoce físicamente. La negación de Pedro es el anuncio del pecado y la afirmación de la incoherencia humana (Juan 13, 2-33,36,38).

Esto lo vamos a rezar en la oración de hoy en el Martes Santo.

ORACION
Dios todopoderoso y eterno, concédenos participar tan vivamente en las celebraciones de la pasión del Señor, que alcancemos su perdón. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

lunes, 29 de marzo de 2010

LUNES SANTO. MARZO 29, 2010

PALABRA DE VIDA
SEMANA SANTA
Lectura del libro de Isaías 42, 1-7

No gritará, no voceará por las calles
Así dice el Señor: «Mirad a mi siervo, a quien sostengo; mi elegido, a quien prefiero. Sobre él he puesto mi espíritu, para que traiga el derecho a las naciones. No gritará, no clamará, no voceará por las calles. La caña cascada no la quebrará, el pábilo vacilante no lo apagará. Promoverá fielmente el derecho, no vacilará ni se quebrará, hasta implantar el derecho en la tierra, y sus leyes que esperan las islas.» Así dice el Señor Dios, que creó y desplegó los cielos, consolidó la tierra con su vegetación, dio el respiro al pueblo que la habita y el aliento a los que se mueven en ella: «Yo, el Señor, te he llamado con justicia, te he cogido de la mano, te he formado, y te he hecho alianza de un pueblo, luz de las naciones. Para que abras los ojos de los ciegos, saques a los cautivos de la prisión, y de la mazmorra a los que habitan las tinieblas.»
Salmo 26, 1. 2. 3. 13-14
El Señor me ha coronado, sobre la columna me ha exaltado
El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es la defensa de mí vida, ¿quién me hará temblar?
Cuando me asaltan los malvados para devorar mi carne, ellos, enemigos y adversarios, tropiezan y caen. .
Si un ejército acampa contra mí, mi corazón no tiembla; si me declaran la guerra, me siento tranquilo.
Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida. Espera en el Señor, sé valiente, ten ánimo, espera en el Señor.

Juan 12,1-11

Déjala; lo tenía guardado para el día de mi sepultura
Seis días antes de la Pascua, fue Jesús a Betania, donde vivía Lázaro, a quien había resucitado de entre los muertos. Allí le ofrecieron una cena; Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban con él a la mesa. María tomó una libra de perfume de nardo, auténtico y costoso, le ungió a Jesús los pies y se los enjugó con su cabellera. Y la casa se llenó de la fragancia del perfume. Judas Iscariote, uno de sus discípulos, el que lo iba a entregar, dice: «¿Por qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios para dárselos a los pobres? .» Esto lo dijo, no porque le importasen los pobres, sino porque era un ladrón; y como tenía la bolsa llevaba lo que iban echando. Jesús dijo: - «Déjala; lo tenía guardado para el día de mi sepultura; porque a los pobres los tenéis siempre con vosotros, pero a mí no siempre me tenéis.» Una muchedumbre de judíos se enteró de que estaba allí y fueron, no sólo por Jesús, sino también para ver a Lázaro, al que había resucitado de entre los muertos. Los sumos sacerdotes decidieron matar también a Lázaro, porque muchos judíos, por su causa, se les iban y creían en Jesús.
HOMILIA
Isaías 42, 1-7: Para abrir los ojos ciegosSalmo 26: El señor me ha coronado, sobre la columna me ha exaltado Juan 12, 1-11: Había resucitado de entre los muertos.

Las lecturas que lemos hoy continúa lo que leímos en el Domingo de Ramos. Continuamos con el tema de la misericordia de Jesús que leímos ayer en el evangelio de Lucas, aunque hoy es Juan el que nos habla. En el fondo la misericordia con que empezamos la Semana Santa hoy nos habla de la suerte del profeta Jesús, para eso la palabra nos habla hoy en Isaías de la relación que existe entre Dios y su siervo, y Jesús en el evangelio nos habla de la misericordia que nos hablaba ayer Lucas, pero hoy es Juan. Nos sigue ofreciendo el pensamiento equivocado de los judíos que pensaban en un Mesías y, gobernador fuerte, emprendedor y poderoso, al estilo de los monarcas de la familia de David. El pensamiento daba vuelta a la idea de que el Mesías devolvería la esperanza alo pueblo, lo cual era cierto, pero a la idea del pueblo sino a la ide de Dios. Y nos presenta la visita de Jesús a Betania, por supuesto que en el pensamiento de Juan es la comunidad, des decir, el lugar de la comunidad, lugar que anunciaba siempre, aunque el pueblo no lo entendiera, era el lugar donde Jesús devolvería la esperanza al pueblo y la felicidad y el esplendor a su pueblo, que era la obra del mesías. Nos podríamos preguntar “¿por qué Betania y no otro lugar. SI nos fijamos bien, el rechazo de Jesús y su propuesta de vida. Está localizado en Jerusalén, el centro mismo de la oficialidad judía; allí es donde se cuestiona su autoridad y lo quieren lapidar; en fin se trata el centro en su más alto grado de exclusivismo. Luego no puede ser “ése” el lugar de la comunidad de Jesús; “Betania” llega a ser entonces, un lugar de referencia simbólico, se trata de cualquier lugar que no sea el “centro” en su más alto grado que celebre ese encuentro con Jesús y se celebre ese encuentro como se debe celebrar la vida.

La acogida y encuentro con Jesús es lo que da sentido y razón de ser a la comunidad, dispone a todos los miembros para que una mutua y generosa donación con al función de servirse mutuamente. Esta actitud la ilustra el evangelio con el detalle de Juan que Marta es la que sirve y María, sin reparar en el precio del perfume lo derrama a los pies del Señor.

Aunque el pueblo pensaba en la vengan sobre sus opresores, sin embargo, el Mesías no viene con el poder de un rey, sino de siervo. Bien claro, la suerte del Mesías está en el servicio. El profeta viene a servir y sus seguidores vienen con la misma vocación de su Maestro, pues el profeta es un servidor, que es la vocación que nos enseña el Señor en toda la semana santa de una manera especial. El va a perdonar nuestros pecados por la actitud que tomemos de servir, a los hermanos, no porque nos perdone nuestros pecados. como él nos ha servido y eso es nuestra Pascua.

Por eso se encarga de presentarnos al “siervo” a quien el Señor le da vida como aparece en canto del profeta, (Isaías 42,1-4; 49,17¸50, 4-11; 52,13, 53,12). El siervo es el elegido del Señor que sse complace en él. Esta manera de evangelizar “del siervo” no es como los profetas estáticos populares, no se presenta en las calles, ni en las plazas gritando o vociferando, ni tampoco anuncia ruina y destrucción. “?hemos aprendido? Simplemente notifica la salvación. Es decir las características del siervo son las propias del “evangelizador”. Por ello no quebrará la caña quebrada sino que ésta volverá a erquirse y el pabilo vacilante se encendrá no extinguirá.

Estqa ley es la expresión de la voluntad divina y esta doctrina será expuesta como misión constante y fresonará en todo los lugares de la tierra La voz del siervo suena y hace eco en todos los lugares de la tierra, a fin de q ue todos escuchen y conozcan su voz, la del evangelizador de la buena Noticia de la salvación. La figura del “siervo” se cumple en la persona del Profeta de Nazaret. La suerte del profeta es la suerte de los malditos. Jesús debe morir en la cruz. La unción de Jesús en Batania es un anuncio de su sepultura. La unción de Jesús está prefigurada en el día de su sepultura, no la sepultura física, porque Jesús habla de su resurrección gloriosa con los frutos que de ella se derivan. La unción de María es anticipo de su pasión y el anuncio profético de su realeza. Judas, el traidor, se convierte en antagonista de Jesús y María de Betania. Judas es elk protagonista de cuantos traicionan la amistad de Jesús por un puñado de monedas. María representa a los que aman a Jesús con un corazón sincero y agradecido. Por ella, María laba los pies de su amigo Jesús con perfume y lo seca con su amor. El profeta lava los pies del traidor, amándolo hasta el extrema. La unción de María es un gesto profético de la “hora” de Jesús. Esta es la suerte del profeta (Juan 12, 1-11).

Oramos con la oración con que la Iglesia rogamos hoy en el martes santo de la Semana Santa.

ORAMOS
Dios todopoderoso, mira la fragilidad de nuestra naturaleza, y con la fuerza de la pasión de tu Hijo, levanta nuestra débil esperanza. Por Cristo, el Señor. Amén.

domingo, 28 de marzo de 2010

Lectura del libro de Isaías 50, 4-7

No me tapé el rostro ante los ultrajes, sabiendo que no quedaría defraudado
Mi Señor me ha dado una lengua de iniciado, para saber decir al abatido una palabra de aliento. Cada mañana me espabila el oído, para que escuche como los iniciados. El Señor me abrió el oído. Y yo no resistí ni me eché atrás: ofrecí la espalda a los que me apaleaban, las mejillas a los que mesaban mi barba; no me tapé el rostro ante ultrajes ni salivazos. El Señor me ayuda, por eso no sentía los ultrajes; por eso endurecí el rostro como pedernal, sabiendo que no quedaría defraudado.

Salmo 21, 8-9. 17-18a. 19-20. 23-24
Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?
Al verme, se burlan de mí, hacen visajes, menean la cabeza: «Acudió al Señor, que lo ponga a salvo; que lo libre, si tanto lo quiere.»
Me acorrala una jauría de mastines, me cerca una banda de malhechores; me taladran las manos y los pies, puedo contar mis huesos.
Se reparten mi ropa, echan a suertes mi túnica. Pero tú, Señor, no te quedes lejos; fuerza mía, ven corriendo a ayudarme.
Contaré tu fama a mis hermanos, en medio de la asamblea te alabaré. Fieles del Señor, alabadlo; linaje de Jacob, glorificadlo; temedlo, linaje de Israel.
Se rebajó, por eso Dios lo levantó sobre todo.
CARTA del apóstol san Pablo a los Filipenses 2, 6-11

Cristo, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos. Y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz. Por eso Dios lo levantó sobre todo y le concedió el «Nombre-sobre-todo-nombre»; de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo, y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.

Psión de Nuestro Señor según Lucas 22,14-23,56

He deseado enormemente comer esta comida pascual con vosotros, antes de padecer
C. Llegada la hora, se sentó Jesús con sus discípulos y les dijo: + - «He deseado enormemente comer esta comida pascual con vosotros, antes de padecer, porque os digo que ya no la volveré a comer, hasta que se cumpla en el reino de Dios.» C. Y, tomando una copa, pronunció la acción de gracias y dijo: + - «Tomad esto, repartidlo entre vosotros; porque os digo que no beberé desde ahora del fruto de la vid, hasta que venga el reino de Dios.» Haced esto en memoria mía C. Y, tomando pan, pronunció la acción de gracias, lo partió y se lo dio, diciendo: + - «Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros; haced esto en memoria mía.» C. Después de cenar, hizo lo mismo con la copa, diciendo: + - «Esta copa es la nueva alianza, sellada con mi sangre, que se derrama por vosotros.» ¡Ay de ése que entrega al Hijo del hombre! «Pero mirad: la mano del que me entrega está con la mía en la mesa. Porque el Hijo del hombre se va, según lo establecido; pero, ¡ay de ése que lo entrega!» C. Ellos empezaron a preguntarse unos a otros quién de ellos podía ser el que iba a hacer eso. Yo estoy en medio de vosotros como el que sirve C. Los discípulos se pusieron a disputar sobre quién de ellos debía ser tenido como el primero. Jesús les dijo: + - «Los reyes de las naciones las dominan, y los que ejercen la autoridad se hacen llamar bienhechores. Vosotros no hagáis así, sino que el primero entre vosotros pórtese como el menor, y el que gobierne, como el que sirve. Porque, ¿quién es más, el que está en la mesa o el que sirve? ¿Verdad que el que está en la mesa? Pues yo estoy en medio de vosotros como el que sirve. Vosotros sois los que habéis perseverado conmigo en mis pruebas, y yo os transmito el reino como me lo transmitió mi Padre a mí: comeréis y beberéis a mi mesa en mi reino, y os sentaréis en tronos para regir a las doce tribus de Israel.» Tú, cuando te recobres, da firmeza a tus hermanos C. Y añadió: + - «Simón, Simón, mira que Satanás os ha reclamado para cribaros como trigo. Pero yo he pedido por ti, para que tu fe no se apague. Y tú, cuando te recobres, da firmeza a tus hermanos.» C. Él le contesto: S. -«Señor, contigo estoy dispuesto a ir incluso a la cárcel y a la muerte.» C. Jesús le replicó: + - «Te digo, Pedro, que no cantará hoy el gallo antes que tres veces hayas negado conocerme.» Tiene que cumplirse en mí lo que está escrito C. Y dijo a todos: + - «Cuando os envié sin bolsa, ni alforja, ni sandalias, ¿os faltó algo?» C. Contestaron: S. - «Nada.» C. Él añadió: + - «Pero ahora, el que tenga bolsa que la coja, y lo mismo la alforja; y el que no tiene espada, que venda su manto y compre una. Porque os aseguro que tiene que cumplirse en mí lo que está escrito: Fue contado con los malhechores." Lo que se refiere a mí toca a su fin.» C. Ellos dijeron: S. - «Señor, aquí hay dos espadas.» C. Él les contesto: + - «Basta.» En medio de su angustia, oraba con más insistencia C. Y salió Jesús, como de costumbre, al monte de los Olivos, y lo siguieron los discípulos. Al llegar al sitio, les dijo: - «Orad, para no caer en la tentación.» C . Él se arrancó de ellos, alejándose como a un tiro de piedra y, arrodillado, oraba, diciendo: + - «Padre, si quieres, aparta de mí ese cáliz; pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya.» C - Y se le apareció un ángel del cielo, que lo animaba. En medio de su angustia, oraba con más insistencia. Y le bajaba hasta el suelo un sudor como de gotas de sangre. Y, levantándose de la oración, fue hacia sus discípulos, los encontró dormidos por la pena, y les dijo: + - «¿Por qué dormís? Levantaos y orad, para no caer en la tentación.» Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del hombre? C. Todavía estaba hablando, cuando aparece gente; y los guiaba el llamado Judas, uno de los Doce. Y se acercó a besar a Jesús. Jesús le dijo: + - «Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del hombre?» C. Al darse cuenta los que estaban con él de lo que iba a pasar, dijeron: S. - «Señor, ¿herimos con la espada?» C. Y uno de ellos hirió al criado del sumo sacerdote y le cortó la oreja derecha. Jesús intervino, diciendo: + - «Dejadlo, basta.» C. Y, tocándole la oreja, lo curó. Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los oficiales del templo, y a los ancianos que habían venido contra él: + - «¿Habéis salido con espadas y palos, como a caza de un bandido? A diario estaba en el templo con vosotros, y no me echasteis mano. Pero ésta es vuestra hora: la del poder de las tinieblas.» Pedro, saliendo afuera, lloró amargamente C. Ellos lo prendieron, se lo llevaron y lo hicieron entrar en casa del sumo sacerdote. Pedro lo seguía desde lejos. Ellos encendieron fuego en medio del patio, se sentaron alrededor, y Pedro se sentó entre ellos. Al verlo una criada sentado junto a la lumbre, se lo quedó mirando y dijo: S. - «También éste estaba con él.» C. Pero él lo negó, diciendo: S. - «No lo conozco, mujer.» C. Poco después lo vio otro y le dijo: S. - «Tú también eres uno de ellos.» C. Pedro replicó: S. - «Hombre, no lo soy.» C. Pasada cosa de una hora, otro insistía: S. - «Sin duda, también éste estaba con él, porque es galileo.» C. Pedro contestó: S. - «Hombre, no sé de qué me hablas.» C. Y, estaba todavía hablando, cuando cantó un gallo. El Señor, volviéndose, le echó una mirada a Pedro, y Pedro se acordó de la palabra que el Señor le había dicho: «Antes de que cante hoy el gallo, me negarás tres veces.» Y, saliendo afuera, lloró amargamente. Haz de profeta; ¿quién te ha pegado? C. Y los hombres que sujetaban a Jesús se burlaban de él, dándole golpes. Y, tapándole la cara, le preguntaban: S. - «Haz de profeta; ¿quién te ha pegado?» C. Y proferían contra él otros muchos insultos. Lo hicieron comparecer ante su Sanedrín C. Cuando se hizo de día, se reunió el senado del pueblo, o sea, sumos sacerdotes y escribas, y, haciéndole comparecer ante su Sanedrín, le dijeron: S. - «Si tú eres el Mesías, dínoslo.» C. Él les contesto: + - «Si os lo digo, no lo vais a creer; y si os pregunto, no me vais a responder. Desde ahora, el Hijo del hombre estará sentado a la derecha de Dios todopoderoso.» C. Dijeron todos: S. - «Entonces, ¿tú eres el Hijo de Dios?» C. Él les contestó: + - «Vosotros lo decís, yo lo soy.» C. Ellos dijeron: S. - «¿Qué necesidad tenemos ya de testimonios? Nosotros mismos lo hemos oído de su boca.» C. Se levantó toda la asamblea, y llevaron a Jesús a presencia de Pilato. No encuentro ninguna culpa en este hombre C. Y se pusieron a acusarlo, diciendo: S. - «Hemos comprobado que éste anda amotinando a nuestra nación, y oponiéndose a que se paguen tributos al César, y diciendo que él es el Mesías rey.» C. Pilato preguntó a Jesús: S. - «¿Eres tú el rey de los judíos?» C. Él le contestó: +, - «Tú lo dices.» C. Pilato dijo a los sumos sacerdotes y a la gente: S. - «No encuentro ninguna culpa en este hombre.» C. Ellos insistían con más fuerza, diciendo: S. - «Solivianta al pueblo enseñando por toda Judea, desde Galilea hasta aquí.» C. Pilato, al oírlo, preguntó si era galileo; y, al enterarse que era de la jurisdicción de Herodes, se lo remitió. Herodes estaba precisamente en Jerusalén por aquellos días. Herodes, con su escolta, lo trató con desprecio C. Herodes, al ver a Jesús, se puso muy contento; pues hacía bastante tiempo que quería verlo, porque oía hablar de él y esperaba verle hacer algún milagro. Le hizo un interrogatorio bastante largo; pero él no le contestó ni palabra. Estaban allí los sumos sacerdotes y los escribas acusándolo con ahínco. Herodes, con su escolta, lo trató con desprecio y se burló de él; y, poniéndole una vestidura blanca, se lo remitió a Pilato. Aquel mismo día se hicieron amigos Herodes y Pilato, porque antes se llevaban muy mal. Pilato entregó a Jesús a su arbitrio C. Pilato, convocando a los sumos sacerdotes, a las autoridades y al pueblo, les dijo: S. - «Me habéis traído a este hombre, alegando que alborota al pueblo; y resulta que yo lo he interrogado delante de vosotros, y no he encontrado en este hombre ninguna de las culpas que le imputáis; ni Herodes tampoco, porque nos lo ha remitido: ya veis que nada digno de muerte se le ha probado. Así que le daré un escarmiento y lo soltaré.» C. Por la fiesta tenía que soltarles a uno. Ellos vociferaron en masa, diciendo: S. - «¡Fuera ése! Suéltanos a Barrabás.» C. A éste lo habían metido en la cárcel por una revuelta acaecida en la ciudad y un homicidio. Pilato volvió a dirigirles la palabra con intención de soltar a Jesús. Pero ellos seguían gritando: S. - «¡Crucifícalo, crucifícalo!» C. Él les dijo por tercera vez: S. - «Pues, ¿qué mal ha hecho éste? No he encontrado en él ningún delito que merezca la muerte. Así es que le daré un escarmiento y lo soltaré.» C. Ellos se le echaban encima, pidiendo a gritos que lo crucificara; e iba creciendo el griterío. Pilato decidió que se cumpliera su petición: soltó al que le pedían (al que había metido en la cárcel por revuelta y homicidio), y a Jesús se lo entregó a su arbitrio. Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí C. Mientras lo conducían, echaron mano de un cierto Simón de Cirene, que volvía del campo, y le cargaron la cruz, para que la llevase detrás de Jesús. Lo seguía un gran gentío del pueblo, y de mujeres que se daban golpes y lanzaban lamentos por él. Jesús se volvió hacia ellas y les dijo: + - «Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, llorad por vosotras y por vuestros hijos, porque mirad que llegará el día en que dirán: "Dichosas las estériles y los vientres que no han dado a luz y los pechos que no han criado." Entonces empezarán a decirles a los montes: "Desplomaos sobre nosotros", y a las colinas: "Sepultadnos"; porque, si así tratan al leño verde, ¿qué pasara con el seco?» C. Conducían también a otros dos malhechores para ajusticiarlos con él. Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen C. Y, cuando llegaron al lugar llamado «La Calavera», lo crucificaron allí, a él y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda. Jesús decía: + - «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.» C. Y se repartieron sus ropas, echándolas a suerte. Éste es el rey de los judíos C. El pueblo estaba mirando. Las autoridades le hacían muecas, diciendo: S - «A otros ha salvado; que se salve a sí mismo, si él es el Mesías de Dios, el Elegido.» C. Se burlaban de él también los soldados, ofreciéndole vinagre y diciendo: S. - «Si eres tú el rey de los judíos, sálvate a ti mismo.» C. Había encima un letrero en escritura griega, latina y hebrea: «Éste es el rey de los judíos.» Hoy estarás conmigo en el paraíso C. Uno de los malhechores crucificados lo insultaba, diciendo: S. - «¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros.» C. Pero el otro le increpaba: S. - «¿Ni siquiera temes tú a Dios, estando en el mismo suplicio? Y lo nuestro es justo, porque recibimos el pago de lo que hicimos; en cambio, éste no ha faltado en nada.» C Y decía: S. - «Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino.» C. Jesús le respondió: + - «Te lo aseguro: hoy estarás conmigo en el paraíso.» Padre,a tus manos encomiendo mi espíritu C. Era ya eso de mediodía, y vinieron las tinieblas sobre toda la región, hasta la media tarde; porque se oscureció el sol. El velo del templo se rasgó por medio. Y Jesús, clamando con voz potente, dijo: + - «Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu.» C. Y, dicho esto, expiró. Todos se arrodillan, y se hace una pausa C. El centurión, al ver lo que pasaba, daba gloria a Dios, diciendo: S. - «Realmente, este hombre era justo.» C. Toda la muchedumbre que había acudido a este espectáculo, habiendo visto lo que ocurría, se volvía dándose golpes de pecho. Todos sus conocidos se mantenían a distancia, y lo mismo las mujeres que lo habían seguido desde Galilea y que estaban mirando. José colocó el cuerpo de Jesús en un sepulcro excavado C. Un hombre llamado José, que era senador, hombre bueno y honrado (que no había votado a favor de la decisión y del crimen de ellos), que era natural de Arimatea, pueblo de Judea, y que aguardaba el reino de Dios, acudió a Pilato a pedirle el cuerpo de Jesús. Y, bajándolo, lo envolvió en una sábana y lo colocó en un sepulcro excavado en la roca, donde no habían puesto a nadie todavía. Era el día de la Preparación y rayaba el sábado. Las mujeres que lo habían acompañado desde Galilea fueron detrás a examinar el sepulcro y cómo colocaban su cuerpo. A la vuelta, prepararon aromas y ungüentos. Y el sábado guardaron reposo, conforme al mandamiento.
HOMILIA

Salmo 21, 8-9.17 El tema central del Domingo de Ramos es el Mesianismo. Éste tiene varias etapas en la Biblia. Pero en sí, la idea más profunda de Mesías que el pueblo de Israel asumió es la espera de la aparición salvífica de un líder carismático descendiente de David que habría de instaurar definitivamente en la tierra «el derecho y la justicia».
En el Primer Testamento es Isaías el profeta quien más profetiza y anuncia la llegada del Mesías de Dios. Mesías que él entiende como el Siervo de Yavé que llega. El Mesías es para el profeta la gran realidad de Dios viviendo con nosotros, la realidad del gran restaurador que libera de la esclavitud, de la gran violencia (violencia estructural diríamos hoy), de la gran miseria (pobreza extrema y masiva diríamos actualmente) a la que ha sido condenado el pueblo de Dios (los muchos pueblos de Dios). El Mesías, en su calidad de Ungido de Yavé, no es sino su enviado, su representante, el encargado de promulgar sus designios.
La idea del Mesías y de los tiempos mesiánicos estaba fundada en la esperanza de que Dios cumpliera plenamente las promesa hechas al pueblo elegido, a la nación que se creía a sí misma como elegida por Dios. La llegada del «Mesías» -que significa ungido, siervo, enviado- es la instauración del reinado de Dios en la historia y en el tiempo, y es allí donde, según la concepción judía (según, pues, un pensamiento muy humano, no según una revelación divina), Israel se vengaría de los «paganos» (la mayor parte de ellos tan religiosos como los propios israelitas), de los no judíos.

La idea mesiánica del Primer Testamento está basada en la fuerza político-militar de un enviado del Dios de Israel para dominar a todas las naciones de la tierra y hacer que Israel se convierta en una nación fuerte y poderosa capaz de someter a todos los pueblos que no tienen a Yavé por Dios. Como se ve, un mesianismo muy humanamente comprensible...

El Mesianismo es una de las herencias que el Segundo Testamento recibe de la tradición veterotestamentaria. En tiempo de este Nuevo Testamento, gobernado el mundo de entonces por Roma con toda su fuerza, riqueza y pretensiones, también hay grupos mayoritarios que esperan la llegada definitiva del Mesías que los liberará del domino explotador romano. Todos esperaban entonces la intervención de Dios en la historia a través de un líder que fuera capaz de derrocar el poder imperial y hacer de Jerusalén la gran capital de Israel.

En el ciclo C de la liturgia leemos el relato de la Pasión del Señor según Lucas. Consideremos las características teológicas que nos presenta este relato.

Lucas, como es sabido, es considerado como el evangelista de la misericordia, o lo que es lo mismo, como el evangelista que ha marcado toda la tradición que nos entrega, con el pensamiento del amor infinito de Dios que se ha manifestado en Jesucristo. Ninguno de los evangelistas ha percibido como él la sensibilidad del amor del Padre, que se deja sentir de manera especial entre los pobres, entre los que sufren, entre los marginados. No es difícil constatar en el evangelio de Lucas la preocupación de Jesús por los débiles, por las viudas, por los huérfanos, por los pecadores, por las mujeres.

Este mismo interés se manifiesta en la narración de los acontecimientos de la Pasión del Señor. En primer lugar, porque todo este relato está sustentado por un conocimiento del alma de Jesús, cuya intimidad nos es desvelada por el evangelista cuando nos deja ver su estrecha relación con el Abba misericordioso, en los momentos de oración (Lc 22,42); o cuando su Padre le da valor en medio del sufrimiento (Lc 22,43).

En segundo lugar, la cruz aparece en este relato de la Pasión como un verdadero sacramento del amor divino: la revelación de la misericordia en medio del sufrimiento. Lucas no pone la atención en los aspectos negativos y crueles de esta situación. En su narración se omiten recuerdos o referencias que aparecen en los otros evangelistas como la flagelación o la coronación de espinas que sirven para inculpar a los que llevaron a Jesús a la muerte. Lucas nos quiere hacer descubrir el amor del Padre hacia su Hijo y hacia todos los hombres, aún en esta situación de dolor. Jesús no aparece abandonado en el Calvario (no se cita a Zac 13,6 sobre la dispersión del rebaño): está acompañado de amigos y conocidos (Lc 23,49 en contraposición con Mt 27,55-56 y Mc 15,40-41). Y reemplaza el grito del Salmo 21 (22) que cita Mateo por la manifestación ilimitada de confianza del Salmo 30,6 (31,6): “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”.

A la luz de todo esto es comprensible el papel que desempeña en este relato de la Pasión la actitud del perdón, sólo explicable desde el misterio de la misericordia. En definitiva todo el mundo queda limpio y se insiste en hechos positivos, sólo explicables desde la virtud reconciliadora del sufrimiento de Jesús o desde su actitud de perdón: el caso de Pilato (Lc 23,4.13-15.20-22); el del agresor a quien Pedro cercenó una oreja y que es sanado por Jesús (Lc 22,51); el de Pedro (Lc 22,61); el de todos los judíos(Lc 23,34); el del malhechor bueno (Lc 23,39-43); el del centurión (Lc 23,47); el de la reconciliación entre Herodes y Pilato (Lc 23,6-12).

Jesús aparece claramente como el inocente, el justo perseguido. Aún en el proceso de los romanos, Pilato proclama la inocencia de Jesús. El centurión también reconoce su inocencia.
Sólo en Lucas Jesús se dirige con palabras consoladoras a las mujeres que de lejos los siguen. Realmente, Lucas ha sido llamado el evangelio de las mujeres y de la misericordia con los más pobres e ignorados, y las mujeres hacían parte de la clase marginada en Israel. Pero, para Jesús, en todo el evangelio de Lucas, las mujeres hacen parte del discipulado y merecen un trato respetuoso. Ahora, camino del Calvario, la fidelidad de las mujeres a su maestro es reconocida por el Señor.

La Pasión y la muerte de Jesús son una verdadera revelación: la manifestación de la misericordia del Padre. Sólo quien ha comprendido una actitud tan conmovedora, como la que nos trae este evangelio en la parábola del padre misericordioso, podrá entender por qué el evangelista ha mirado así el misterio del sufrimiento y de la muerte de Jesús.

Lucas concibió el relato de la Pasión como una contemplación de Jesús. Por eso este relato es una invitación al lector-oyente a aproximarse al Señor, a seguirlo, a llevar con él la cruz de cada día (9,23). En la palabra que dirige en la cruz al malhechor arrepentido, ese ‘hoy’ nos remonta a Lc 4,21 cuando en la sinagoga de Nazaret, Jesús declara que “hoy se ha cumplido” el pasaje de Is 61,1-2 que acababa de leer. El tiempo se ha cumplido y él, que ha venido para anunciar la libertad a los cautivos y la vista a los ciegos, para poner en libertad a los oprimidos y para proclamar el año de gracia del Señor” ha cumplido su misión, porque va a morir colgado de la cruz pero seguirá viviendo en medio de nosotros.
-18a.19-20.23-24: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? Filipenses 2, 6-11: Se rebajó, por eso Dios lo levantó sobre todo Lucas 22, 14-23, 56: Pasión de Nuestro Señor Jesucristo según San Lucas

El tema central del Domingo de Ramos es el Mesianismo. Éste tiene varias etapas en la Biblia. Pero en sí, la idea más profunda de Mesías que el pueblo de Israel asumió es la espera de la aparición salvífica de un líder carismático descendiente de David que habría de instaurar definitivamente en la tierra «el derecho y la justicia».

En el Primer Testamento es Isaías el profeta quien más profetiza y anuncia la llegada del Mesías de Dios. Mesías que él entiende como el Siervo de Yavé que llega. El Mesías es para el profeta la gran realidad de Dios viviendo con nosotros, la realidad del gran restaurador que libera de la esclavitud, de la gran violencia, de la gran miseria a la que ha sido condenado el pueblo de Dios El Mesías, en su calidad de Ungido de Yavé, no es sino su enviado, su representante, el encargado de promulgar sus designios.

La idea del Mesías y de los tiempos mesiánicos estaba fundada en la esperanza de que Dios cumpliera plenamente las promesa hechas al pueblo elegido, a la nación que se creía a sí misma como elegida por Dios. La llegada del «Mesías» -que significa ungido, siervo, enviado- es la instauración del reinado de Dios en la historia y en el tiempo, y es allí donde, según la concepción judía (según, pues, un pensamiento muy humano, no según una revelación divina), Israel se vengaría de los «paganos» (la mayor parte de ellos tan religiosos como los propios israelitas), de los no judíos.
La idea mesiánica del Primer Testamento está basada en la fuerza político-militar de un enviado del Dios de Israel para dominar a todas las naciones de la tierra y hacer que Israel se convierta en una nación fuerte y poderosa capaz de someter a todos los pueblos que no tienen a Yavé por Dios. Como se ve, un mesianismo muy humanamente compren-sible...
El Mesianismo es una de las herencias que el Segundo Testamento recibe de la tradición veterotestamentaria. En tiempo de este Nuevo Testamento, gobernado el mundo de entonces por Roma con toda su fuerza, riqueza y pretensiones, también hay grupos mayoritarios que esperan la llegada definitiva del Mesías que los liberará del domino explotador romano. Todos esperaban entonces la intervención de Dios en la historia a través de un líder que fuera capaz de derrocar el poder imperial y hacer de Jerusalén la gran capital de Israel.
En el ciclo C de la liturgia leemos el relato de la Pasión del Señor según Lucas. Consideremos las características teológicas que nos presenta este relato.
Lucas, como es sabido, es considerado como el evangelista de la misericordia, o lo que es lo mismo, como el evangelista que ha marcado toda la tradición que nos entrega, con el pensamiento del amor infinito de Dios que se ha manifestado en Jesucristo. Ninguno de los evangelistas ha percibido como él la sensibilidad del amor del Padre, que se deja sentir de manera especial entre los pobres, entre los que sufren, entre los marginados. No es difícil constatar en el evangelio de Lucas la preocupación de Jesús por los débiles, por las viudas, por los huérfanos, por los pecadores, por las mujeres.
Este mismo interés se manifiesta en la narración de los acontecimientos de la Pasión del Señor. En primer lugar, porque todo este relato está sustentado por un conocimiento del alma de Jesús, cuya intimidad nos es desvelada por el evangelista cuando nos deja ver su estrecha relación con el Abba misericordioso, en los momentos de oración (Lc 22,42); o cuando su Padre le da valor en medio del sufrimiento (Lc 22,43).
En segundo lugar, la cruz aparece en este relato de la Pasión como un verdadero sacramento del amor divino: la revelación de la misericordia en medio del sufrimiento. Lucas no pone la atención en los aspectos negativos y crueles de esta situación. En su narración se omiten recuerdos o referencias que aparecen en los otros evangelistas como la flagelación o la coronación de espinas que sirven para inculpar a los que llevaron a Jesús a la muerte. Lucas nos quiere hacer descubrir el amor del Padre hacia su Hijo y hacia todos los hombres, aún en esta situación de dolor. Jesús no aparece abandonado en el Calvario (no se cita a Zac 13,6 sobre la dispersión del rebaño): está acompañado de amigos y conocidos (Lc 23,49 en contraposición con Mt 27,55-56 y Mc 15,40-41). Y reemplaza el grito del Salmo 21 (22) que cita Mateo por la manifestación ilimitada de confianza del Salmo 30,6 (31,6): “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”.
A la luz de todo esto es comprensible el papel que desempeña en este relato de la Pasión la actitud del perdón, sólo explicable desde el misterio de la misericordia. En definitiva todo el mundo queda limpio y se insiste en hechos positivos, sólo explicables desde la virtud reconciliadora del sufrimiento de Jesús o desde su actitud de perdón: el caso de Pilato (Lc 23,4.13-15.20-22); el del agresor a quien Pedro cercenó una oreja y que es sanado por Jesús (Lc 22,51); el de Pedro (Lc 22,61); el de todos los judíos(Lc 23,34); el del malhechor bueno (Lc 23,39-43); el del centurión (Lc 23,47); el de la reconciliación entre Herodes y Pilato (Lc 23,6-12).
Jesús aparece claramente como el inocente, el justo perseguido. Aún en el proceso de los romanos, Pilato proclama la inocencia de Jesús. El centurión también reconoce su inocencia.
Sólo en Lucas Jesús se dirige con palabras consoladoras a las mujeres que de lejos los siguen. Realmente, Lucas ha sido llamado el evangelio de las mujeres y de la misericordia con los más pobres e ignorados, y las mujeres hacían parte de la clase marginada en Israel. Pero, para Jesús, en todo el evangelio de Lucas, las mujeres hacen parte del discipulado y merecen un trato respetuoso. Ahora, camino del Calvario, la fidelidad de las mujeres a su maestro es reconocida por el Señor.
La Pasión y la muerte de Jesús son una verdadera revelación: la manifestación de la misericordia del Padre. Sólo quien ha comprendido una actitud tan conmovedora, como la que nos trae este evangelio en la parábola del padre misericordioso, podrá entender por qué el evangelista ha mirado así el misterio del sufrimiento y de la muerte de Jesús.
Lucas concibió el relato de la Pasión como una contemplación de Jesús. Por eso este relato es una invitación al lector-oyente a aproximarse al Señor, a seguirlo, a llevar con él la cruz de cada día (9,23). En la palabra que dirige en la cruz al malhechor arrepentido, ese ‘hoy’ nos remonta a Lc 4,21 cuando en la sinagoga de Nazaret, Jesús declara que “hoy se ha cumplido” el pasaje de Is 61,1-2 que acababa de leer. El tiempo se ha cumplido y él, que ha venido para anunciar la libertad a los cautivos y la vista a los ciegos, para poner en libertad a los oprimidos y para proclamar el año de gracia del Señor” ha cumplido su misión, porque va a morir colgado de la cruz pero seguirá viviendo en medio de nosotros.
Hoy oramos con la misma oración que nos ha reunido y en el nombre de Jesús la presentamos.
ORACION
Dios todopoderoso y eterno, tú quisiste que nuestra salvador se anonadase. Haciéndose hombre y muriendo en al cruz para que todos segamos su ejemplo; concédenos que las enseñanzas de su pasión nos sirva de testimonio, y que un día participemos en su resurrección gloriosa. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén

sábado, 27 de marzo de 2010

MARZO 27, 2010

PALABRA DE VIDA


Ezequiel 37, 21-28
Así dice el Señor: «Yo voy a recoger a los israelitas por las naciones adonde marcharon, voy a congregarlos de todas partes y los voy a repatriar. Los haré un solo pueblo en su país, en los montes de Israel, y un solo rey reinará sobre todos ellos. No volverán a ser dos naciones ni a desmembrarse en dos monarquías. No volverán a contaminarse con sus ídolos y fetiches y con todos sus crímenes. Los libraré de sus pecados y prevaricaciones, los purificaré: ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios. Mi siervo David será su rey, el único pastor de todos ellos. Caminarán según mis mandatos y cumplirán mis preceptos, poniéndolos por obra. Habitarán en la tierra que le di a mi siervo Jacob, en la que habitaron vuestros padres; allí vivirán para siempre, ellos y sus hijos y sus nietos; y mi siervo David será su príncipe para siempre. Haré con ellos una alianza de paz, alianza eterna pactaré con ellos. Los estableceré, los multiplicaré y pondré entre ellos mi santuario para siempre; tendré mi morada junto a ellos, yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. Y sabrán las naciones que yo soy el Señor que consagra a Israel, cuando esté entre ellos mi santuario para siempre.»

Salmo de Jeremías 31, 10. 11-12ab. 13
El Señor nos guardará como un pastor a su rebaño
Escuchad, pueblos, la palabra del Señor, anunciadla en las islas remotas: «El que dispersó a Israel lo reunirá, lo guardará como un pastor a su rebaño.»
Porque el Señor redimió a Jacob, lo rescató de una mano más fuerte. Vendrán con aclamaciones a la altura de Sión, afluirán hacia los bienes del Señor.
Entonces se alegrará la doncella en la danza, gozarán los jóvenes y los viejos; convertiré su tristeza en gozo, los alegraré y aliviaré sus penas.
EVANGELIO

Juan 11,45-57

Para reunir a los hijos de Dios dispersos
En aquél tiempo, muchos judíos que habían venido a casa de María, al ver lo que había hecho Jesús, creyeron en él. Pero algunos acudieron a los fariseos y les contaron lo que había hecho Jesús. Los sumos sacerdotes y los fariseos convocaron el Sanedrín y dijeron: - «¿Qué hacemos? Este hombre hace muchos signos. Si lo dejamos seguir, todos creerán en él, y vendrán los romanos y nos destruirán el lugar santo y la nación.» Uno de ellos, Caifás, que era sumo sacerdote aquel año, les dijo: _ «Vosotros no entendéis ni palabra; no comprendéis que os conviene que uno muera por el pueblo, y que no perezca la nación entera.» Esto no lo dijo por propio impulso, sino que, por ser sumo sacerdote aquel año, habló proféticamente, anunciando que Jesús iba a morir por la nación; y no sólo por la nación, sino también para reunir a los hijos de Dios dispersos. Y aquel día decidieron darle muerte. Por eso Jesús ya no andaba públicamente con los judíos, sino que se retiró a la región vecina al desierto, a una ciudad llamada Efraín, y pasaba allí el tiempo con los discípulos. Se acercaba la Pascua de los judíos, y muchos de aquella región subían a Jerusalén, antes de la Pascua, para purificarse. Buscaban a Jesús y, estando en el templo, se preguntaban: - «¿Qué os parece? ¿No vendrá a la fiesta?» Los sumos sacerdotes y fariseos habían mandado que el que se enterase de dónde estaba les avisara para prenderlo.

Ezequiel 37,21-28: Los haré un solo pueblo Salmo de Jeremías 31: El Señor nos guardará como un pastor a su rebaño. Juan 11,45-57: Para reunir a los hijos de Dios dispersos

El templo de Jerusalén era el centro del pueblo judío, y en tiempo de Jesús era la mismo, el templo era el lugar donde todo acontecimiento importante sucediera en el templo. Y era el lugar perfecto para que las autoridades tuvieran absoluto dominio sobre la vida del pueblo. Toda la vida de Israel giraba en torno a las disposiciones del templo. Y había una consecuencia, las políticas del “lugar santo” y había realizado de Jerusalén una sociedad piramidal, donde cada vez era más estrecha la punta de la pirámide y más amplia su base de la misma y esto había absorbido el dinero, sus bienes y finalmente su propia libertad, gracias al sistema tributario que no perdonaba a nadie. Ya el mismo texto bíblico hacía mención de esto Génesis 47,13-26 y también el libro 1 de Samuel, 8,11-18. Otra de kas cosas importantes que lo que mueve a los miembros del Sanedrín, no es el celo religioso, lo que hay verda-deramente es el miedo externo que sirve como excusa para oprimir, controlar y explotar al pueblo. Hay un miedo, un terror, no infundado. Lo vemos en el juicio del Sanedrín, “Este hombre hace muchos milagros. Si lo dejamos que siga así, todos van a creer en él…” (Juan 11,47-48). Hay dos temas de la Lecturas que se unen, Ezequiel habla de la reunificación de Israel y Juda, y el sumo sacerdote profetiza “que conviene que muera uno solo. Todo esto es consecuencia inevitable.

Luego, lo que mueve a los miembros del Sanedrín, no es el celo religioso; lo que hay verdaderamente es miedo, terror a perder el medio externo que sirve como excusa para oprimir, controlar y explotar al pueblo. Hay un miedo, un terror -no infundado-, “Este hombre hace muchos milagros. Si lo dejamos que siga así, todos van a creer en él…” (Jn 11,47-48).
Miremos un poco nuestra realidad de hoy, nuestra Cuaresma está tocando a su fin. La ciudad de Jerusalén como el centro de nuestra Cuaresma se percibe en el caminar de los peregrinos en el tiempo de Jesús y de los creyentes en nuestro tiempo. Los cristianos queremos subir con Jesús con la cruz a cuesta entre el desierto de la vida y la aridez (ayuno, penitencia de nuestro caminar cuaresmal.

Todo el camino e Jesús camina en la misma dirección, cura a muchos, conforta, limpia y perdona. El camino sirve para reunir esfuerzos, crear inquietudes y aúnan intenciones. El camina de Jesús a Jerusalén y el nosotros a la Pascua implica un programa de vida. Miremos para atrás. Desde Navidad a la Pascua es el camino hacia Jerusalén, aunque le demos otros nombres y el programa es el mismo lo llamados “seguir a Jesús”, “vida eterna, el tiempo de la Pascua”.
La palabra del profeta es la misma, ha conquistado a unos, ha interpelado a otros y otros han renegado del profeta porque su palabra y su programa ha interpelado a muchos y los que han renegado del profeta porque sus palabras y su programa ha creado inseguridad y riesgo. El compromiso lleva consigo entrega, la aventura y la ilusión, la gracia y el encuentro, la comunión y la vida. El profeta vive de la Palabra, debe ser la Palabra regeneradora de encuentros y sorpresas, aquellas del diálogo cálido y sincero que conduce a la amistad y al amor.

Dios repite la historia del Éxodo a través del profeta (Éxodo 19,6)´. Dios recrea la Alianza, las promesas y los dones. La promesa se concreta en una tierra de lehe y miel y una descendencia numerosa. La Alianza será de paz y así se producirá la identidad del pueblo y la santidad de Dios (Ezequiel 37,21-28).

El pueblo está constituido por pueblos de todas las razas, de todas las lenguas, pueblo y nación. La vida de Cristo y su ofrecimiento de salvación rompió diques y barreras y anuló lo que impedía la libertad, la responsabilidad de saberse auténticos y coherentes. Su ofrecimiento y donación de sí mismo hizo que todos se reconciliaran con Dios. El se hizo pecado para llevar a todos a la gracia de Dios que transforma a los hombres.

La suerte del profeta es disponibilidad. El profeta anuncia su muerte y apuesta fuerte por todos los hombres. La personalidad humana tiene desde Cristo una nueva perspectiva: dar la vida en rescate por muchos. (Juan 11,45-57.

Y así nos encontramos en la entrada al camino de la Pascua, que esta semana comenzando el domingo de Ramos nos ha llevado a la entrada solemne del tiempo de Pascua.
ORACION

Tú que realizas sin cesar la salvación de los hombres y concedes a tu pueblo, en los días de Cuaresma, gracias más abundantes, dígnate mirar con amor a tus elegidos y concede tu auxilio protector a los catecúmenos y a los bautizados. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

viernes, 26 de marzo de 2010

MARZO 26, 2010

PALABRA DE VIDA
Jeremías 20,10-13

El Señor está conmigo, como fuerte soldado
Oía el cuchicheo de la gente: «Pavor en torno; delatadlo, vamos a delatarlo.» Mis amigos acechaban mi traspié: «-A ver si se deja seducir, y lo abatiremos, lo cogeremos y nos vengaremos de él.» Pero el Señor está conmigo, como fuerte soldado; mis enemigos tropezarán y no podrán conmigo. Se avergonzarán de su fracaso con sonrojo eterno que no se olvidará. Señor de los ejércitos, que examinas al justo y sondeas lo íntimo del corazón, que yo vea la venganza que tomas de ellos, porque a ti encomendé mi causa. Cantad al Señor, alabad al Señor, que libró la vida del pobre de manos de los impíos.
Salmo 17, 2-3a. 3bc-4. 5-6. 7
En el peligro invoqué al Señor, y me escuchó.
Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza; Señor, mi roca, mi alcázar, mi libertador.
Dios mío, peña mía, refugio mío, escudo mío, mi fuerza salvadora, mi baluarte. Invoco al Señor de mi alabanza y quedo libre de mis enemigos.
Me cercaban olas mortales, torrentes destructores me aterraban, me envolvían las redes del abismo, me alcanzaban los lazos de la muerte.
En el peligro invoqué al Señor, grité a mi Dios: desde su templo él escuchó mi voz, y mi grito llegó a sus oídos.

Juan 10,31-42

Intentaron detenerlo, pero se les escabulló de las manos
En aquel tiempo, los judíos agarraron piedras para apedrear a Jesús. Él les replicó: - «Os he hecho ver muchas obras buenas por encargo de mi Padre: ¿por cuál de ellas me apedreáis?» Los judíos le contestaron: - «No te apedreamos por una obra buena, sino por una blasfemia: porque tú, siendo un hombre, te haces Dios.» Jesús les replicó: - «¿No está escrito en vuestra ley: "Yo os digo: Sois dioses"? Si la Escritura llama dioses a aquellos a quienes vino la palabra de Dios (y no puede fallar la Escritura), a quien el Padre consagró y envió al mundo, ¿decís vosotros que blasfema porque dice que es hijo de Dios? Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis, pero si las hago, aunque no me creáis a mí, creed a las obras, para que comprendáis y sepáis que el Padre está en mí, y yo en el Padre.» Intentaron de nuevo detenerlo, pero se les escabulló de las manos. Se marchó de nuevo al otro lado del Jordán, al lugar donde antes había bautizado Juan, y se quedó allí. Muchos acudieron a él y decían: - «Juan no hizo ningún signo; pero todo lo que Juan dijo de éste era verdad.» Y muchos creyeron en él allí.
HOMILIA

Jeremías 20,10-13: El Señor está conmigo, como fuerte soldado Salmo 17: En el peligro invoqué al Señor, y me escuchó. Juan 10,31-42: Intentaron detenerlo, pero se les escabulló de las manos

Jesús se presenta de nuevo y enfrenta a sus oyentes judíos que se presentan contra el proyecto de Jesús. Todas las palabras de Jesús son absolutamente contrarias a las obras y palabras de sus adversarios y aunque les explica cómo pueden entender sus palabras o obras, sin embargo ellos piensan “tomar piedras para apedrearlo”. Le dicen bien claro después de escucharlo, “no queremos apedrearte por ninguna obra buena, sino por una blasfemia y porque tú, siendo hombre, te haces a ti mismo Dios.” Si Jesús proclamara sin más que es el hijo de Dios, podrían juzgarlo como loco, pero aquí es el caso que al proclamarse como hijo de Dios, pero no le creen porque lo hace a través de sus obras, y aún así, los judíos no le creen, en continúan en rechazarlo sencillamente porque sus signos y palabras no coinciden para nada con los moldes afirmados por ellos mismos para el Mesías venidero.

Por eso es importante ver el juicio que ellos mismos tienen del mismo Jesús, que les hace negar cualquier afirmación y verdad que Jesús hace y que ellos no pueden aceptar, porque son los verdaderos moldes de Dios acerca de su Hijo, pero que ellos no tienen interés en escuchar y juzgar- Las lecturas nos lo dicen, Jeremías nos dice que ese es el destino de los profetas. Pero ellos no entienden que la suerte del profeta va unida a la del pueblo, pero el hombre de Dios se siente amenazado por el mismo pueblo. La Palabra de Dios no le ocasione sino oprobios y burlas (Jeremías 20, 8) pero es en su interior como fuego abrasador, prendido en sus huesos (Jeremías 20,9).
La respuesta de los que escuchan al profeta y lo calumnian y lo convierten en amenaza. Por eso las acechanzas de todos están contra Jeremías. El había escuchado y denunciado las injusticias de los poderosos, los atropellos de los príncipes sus injurias contra Dios, Y ahora sólo y abandonado por todos, siente en su interior el cuchicheo de las turbas, la denuncia contra su persona y l suerte de todos los profetas, la muerte. La única confianza del profeta es el Señor, que salva su vida por la fuerza de su Palabra.

La suerte de loos profetas está en las manos de Dios. El Señor llama, envía conforta y alienta al hombre inspirado para que proclame su Palabra. Pero el pueblo mu has veces responde mofándose del profeta, lo marguina pretende acallar su voz, porque el profeta amenazado es la conciencia del pueblo ante Dios (Jeremías 20,10-13).

El salmista recuerda hoy su confianza en el Señor, al sentirse derrotado, amenazado por las denuncias de todos. El peligro acecha siempre, la suerte de los profetas está en las manos de Dios, y su fuerza es el libertador de Israel (Salmo 17,2-7).

La amenaza llega hoy también al profeta de Nazaret grande en obras y palabras en medio del pueblo. Pero encuentra en el pueblo el rechazo, porque pretenden lapidarlo porque sed hace igual a Dios. Pero Jesús se defiende con un texto de la Escritura y así justifica sus palabras, “Vosotros sois dioses” (Salmo 81,6). La Palabra de dios llama dioses a los que ejercen la justicia en Israel. Y este es el primer argumento usado por Jesús. La segunda prueba es que Jesús prueba su evidencia con la unidad de Jesús con el Padre, porque las obras realizadas por Jesús manifiesta su identidad con el Padre. La suerte del profeta está en mano de sus enemigos y acusadores. El profeta es siempre un amenazado por sus mismos paisanos. Jesús provoca su detención, su aniquilamiento. Las palabras del profeta no interesan; hay que amordazarlo, encerrarlo y darel muerte por su blasfemia. Jesús se hace llamar Hijo de Dios y escapa de sus manos porque necesita evangelizar y el eco de su voz resuela en las orillas del río Jordán, para que muchos vengan a la fe por su Palabra. (Juan 10,31-42).

El profeta Jeremías es acusado por su destino de profeta, y Jesús, el profeta de Nazaret, es rechazado por los dirigentes.Dejemos que esta realidad nos prepare en nuestro caminar hacia la Pascua.

ORACION
Te damos gracias, Dios nuestro y Padre todopoderoso por medio de Jesucristo, nuestro Señor, y te alabamos por la obra admirable de la redención.

Pues, en una humanidad dividido por las enemistades y discordias, tú diriges las voluntades para que se dispongan a la reconciliación. Tu Espíritu mueve los corazones para que los enemigos vuelvan a la amistad, los adversarios se den la mano y los pueblos busquen la unidad.

Que las luchas se apacigüen y crezca el deseo por la paz; y el perdón venza el odio y la indulgencia a la venganza, y todos te aclamen sin cesar.

jueves, 25 de marzo de 2010

MARZO 25, 2010

PALABRA DE VIDA
Isaías 7, 10-14; 8, 10
Mirad: la Virgen está encinta
En aquel tiempo, el Señor habló a Acaz: -«Pide una señal al Señor, tu Dios: en lo hondo del abismo o en lo alto del cielo.» Respondió Acaz: -«No la pido, no quiero tentar al Señor.» Entonces dijo Dios: -«Escucha, casa de David: ¿No os basta cansar a los hombres, que cansáis incluso a mi Dios? Pues el Señor, por su cuenta, os dará una señal: Mirad: la virgen está encinta y da a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa "Dios-con-nosotros".»
Salmo 39, 7-8a. 8b-9. 10. 11 Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, y, en cambio, me abriste el oído; no pides sacrificio expiatorio, entonces yo digo: «Aquí estoy
«Como está escrito en mi libro para hacer tu voluntad.» Dios mío, lo quiero, y llevo tu ley en las entrañas.
He proclamado tu salvación ante la gran asamblea; no he cerrado los labios: Señor, tú lo sabes.
No me he guardado en el pecho tu defensa, he contado tu fidelidad y tu salvación, no he negado tu misericordia y tu lealtad ante la gran asamblea.

Hebreos 10, 4-10

Está escrito en el libro: «Aquí estoy, oh Dios, para hacer tu voluntad»
Hermanos: Es imposible que la sangre de los toros y de los machos cabríos quite los pecados. Por eso, cuando Cristo entró en el mundo dijo: «Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, pero me has preparado un cuerpo; no aceptas holocaustos ni víctimas expiatorias. Entonces yo dije lo que está escrito en el libro: "Aquí estoy, oh Dios, para hacer tu voluntad." » Primero dice: «No quieres ni aceptas sacrificios ni ofrendas, holocaustos ni victimas expiatorias», que se ofrecen según la Ley. Después añade: «Aquí estoy yo para hacer tu voluntad.» Niega lo primero, para afirmar lo segundo. Y conforme a esa voluntad todos quedamos santificados por la oblación del cuerpo de Jesucristo, hecha una vez para siempre.
Lucas 1, 26-38

Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo
A los seis meses, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba Maria. El ángel, entrando en su presencia, dijo: -«Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo. » Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél. El ángel le dijo: -«No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.» Y María dijo al ángel: -«¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?» El ángel le contestó: -«El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.» María contestó: -«Aquí está la esclava del Señor; hágase en mi según tu palabra. » Y la dejó el ángel.
HOMILIA

Isaías 7,10-14; 8,10: Miren la virgen está encinta Salmo 39: Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad Hebreos 10,4-10: Aquí estoy, oh Dios, para hacer tu voluntad Lucas 1,26-38: Darás a luz un hijo
Las palabras de Isaías pone en realidad las promesas que esperan al hijo como una señal a quien aparece como el hijo de Dios con el nombre de “Emanuel”. El rey Ajaz, sin embargo rechaza la propuesta de pedir a Dios una “señal” (11). Pero rechaza “no la pido, pues no quiero poner a prueba al Señor” (12). Isaías denuncia la hipocresía del rey, pero añade que pese al rechazo Dios dará una señal, “La joven está encinta dará a luz un hijo, a quien pone el nombre de Emmanuel” (14).
Las palabras del profeta se refieren a Ezequías, el hijo de Acaz, que la reina va dar a luz y cuyo nacimiento fue considerado, en aquel particular momento histórico, cuya presencia salvífica de Dios a favor del pueblo angustiado. Sin embargo, yendo más a fondo, las palabras de Isaías son el enuncio de un rey salvador: en este oráculo de una “virgen que da a luz la tradición cristiana ha visto desde siempre el anuncio profético del nacimiento de Jesús, el hijo de María.

En la carta a los Hebreos, esto intenta demostrar que el sacrificio de Cristo es superior a los sacrificios del Antiguo Testamento. El autor de la carta a los Hebreos relee ante todo el salmo 39, usado por la liturgia por la misa de hoy como si fuera una declaración del mismo Cristo al entrar en el mundo, o sea cuando tomó carne y vino a habitar en medio de nosotros (Juan 1,14), es decir, en el acontecimiento de la encarnación. Y ésa es la actitud obediencial particular del pueblo de la antigua alianza y de todo piadoso cantor del salmo, a saber: la de un total “aquí vengo para hacer tu voluntad.”

La encarnación como actitud obediencial se lleva a cabo el día de la anunciación del Señor a María. El día del anuncio empieza la peregrinación mesiánica finalizada con la donación del cuerpo de Cristo como sacrificio salvífico, nuevo e innovación única e indispensable, que se completa en el “sacrificio de la cruz.”

En Lucas nos encontramos en el diálogo entre Dios, por medio del ángel Gabriel, y la muchacha de Nazaret, resulta un rasgo esencial: la relación viva entre lo divino y lo humano. Semejante relación se desarrolla como un recorrido en el que la propuesta de lo alto se va mostrando poco a poco, porque el mensajero respeta –en una persona humana como la muchacha de Nazaret- el carácter gradual de la comprensión de un proyecto inesperado como fue la maternidad mesiánica, transversal a su proyecto o situación del momento, que era la virginidad. La persona humana –María, la virgen prometida como esposa de José- se asuma a este recorrido y entra progresivamente en él, en la conciencia del mensaje, que pretende secundar haciéndose disponible y adecuando a él su propio proyecto personal. La firma del acuerdo relacional entre María y Dios es el disponible “aquí está la esclava del Señor” (38).
La página evangélica del anuncio a María atestigua el estilo con el que Dios se hace adelante para proponer y pedir disponibilidad a la persona humana, o sea al diálogo.
Este diálogo se desarrolla en la forma del don. El don de la alegría (“alégrate, María”): la Palabra de Dios ofrece alegría. El don de la gracias (“llena de gracia; has hecho gracia”). El don de la gracia (”llena de gracia”). El don del aliento (“no temas”): la delicadeza de Dios disuelve el miedo a él que revela un rostro misericordioso, el miedo a su comprometedora palabra. El don de la vitalidad “concebirás a luz un hijo): el hijo en señal de vida y de futuro, exigencia de custodia y de servicio, responsabilidad con la vida. El don del Espíritu (“el Espíritu Santo descenderá sobre ti”): es el primer Pentecostés de María, y el Espíritu le indica la intención de posición y custodia de parte de Dios, la demanda de colaboración. El don de la fe (“porque nada hay imposible para Dios”): palabra final, llave que abre la disponibilidad consciente. Por eso Lucas nos dice hoy: “el Señor está contigo.” Lucas 1,28).

ORACION
Salve, santa María, humilde sierva del Señor, gloriosa adre de Cristo.

Virgen fiel, seno sagrado del Verbo, enséñanos a ser dóciles a la voz del Espíritu; a vivir en la escucha de la Palabra, atentos a sus llamadas en el secreto del corazón vigilando sus manifestaciones en la vida de los hermanos, en los acontecimientos de la historia en el gemido y en el júbilo de la creación.
Irán de la escucha, creatura orante, acoge la oración de tus siervos.

miércoles, 24 de marzo de 2010

MARZO 24, 2010

PALABRA DE VIDA
Daniel 3, 14-20. 91-92. 95

Envió un ángel a salvar a sus siervos
En aquellos días, el rey Nabucodonosor dijo: -«¿Es cierto, Sidrac, Misac y Abdénago, que no respetáis a mis dioses ni adoráis la estatua de oro que he erigido? Mirad: si al oír tocar la trompa, la flauta, la citara, el laúd, el arpa, la vihuela y todos los demás instrumentos, estáis dispuestos a postraros adorando la estatua que he hecho, hacedlo; pero, si no la adoráis, seréis arrojados al punto al horno encendido, y ¿qué dios os librará de mis manos?» Sidrac, Misac y Abdénago contestaron: -«Majestad, a eso no tenemos por qué responder. El Dios a quien veneramos puede librarnos del horno encendido y nos librará de tus manos. Y aunque no lo haga, conste, majestad, que no veneramos a tus dioses ni adoramos la estatua de oro que has erigido.» Nabucodonosor, furioso contra Sidrac, Misac: y Abdénago, y con el rostro desencajado por la rabia, mandó encender el horno siete veces más fuerte que de costumbre, y ordenó a sus soldados más robustos que atasen a Sidrac, Misac y Abdénago y los echasen en el horno encendido. El rey los oyó cantar himnos; extrañado, se levantó y, al verlos vivos, preguntó, estupefacto, a sus consejeros: -«¿No eran tres los hombres que atarnos y echamos al horno? » Le respondieron: - «Así es, majestad.» Preguntó: -«¿Entonces, cómo es que veo cuatro hombres, sin atar, paseando por el horno sin sufrir nada? Y el cuarto parece un ser divino.» Nabucodonosor entonces dijo: -«Bendito sea el Dios de Sidrac, Misac y Abdénago, que envió un ángel a salvar a sus siervos que, confiando en él, desobedecieron el decreto real y prefirieron arrostrar el fuego antes que venerar y adorar otros dioses que el suyo.»
Salmo de Daniel 3, 52. 53. 54. 55. 56
A ti gloria y alabanza por los siglos.
Bendito eres, Señor, Dios de nuestros padres, bendito tu nombre santo y glorioso.
Bendito eres en el templo de tu santa gloria.
Bendito eres sobre el trono de tu reino.
Bendito eres tú, que sentado sobre querubines sondeas los abismos. R. Bendito eres en la bóveda del cielo. .
Juan 8, 31-42

Si el Hijo os hace libres, seréis realmente libres
En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos que habían creído en él: - «Si os mantenéis en mi palabra, seréis de verdad discípulos míos; conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.» Le replicaron: - «Somos linaje de Abrahán y nunca hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: "Seréis libres"~» Jesús les contestó: -«Os aseguro que quien comete pecado es esclavo. El esclavo no se queda en la casa para siempre, el hijo se queda para siempre. Y si el Hijo os hace Ubres, seréis realmente libres. Ya sé que sois linaje de Abrahán; sin embargo, tratáis de matarme, porque no dais cabida a mis palabras. Yo hablo de lo que he visto junto a mi Padre, pero vosotros hacéis lo que le habéis oído a vuestro padre.» Ellos replicaron: -«Nuestro padre es Abrahán.» Jesús les dijo: - «Si fuerais hijos de Abrahán, haríais lo que hizo Abrahán. Sin embargo, tratáis de matarme a mí, que os he hablado de la verdad que le escuché a Dios, y eso no lo hizo Abrahán. Vosotros hacéis lo que hace vuestro padre.» Le replicaron: - «Nosotros no somos hijos de prostitutas; tenemos un solo padre: Dios.» Jesús les contestó: - «Si Dios fuera vuestro padre, me amaríais, porque yo salí de Dios, y aquí estoy. Pues no he venido por mi cuenta, sino que él me envió.»
HOMILIA
Daniel 3,14-20.91-92.95: Envió un ángel a salvar a sus siervos Salmo de Daniel 3: A ti gloria y alabanza por los siglos Juan 8,31-42: Vine de parte de Dios y aquí estoy.

Nosotros nos podemos encontrar en la misma situación en que se encontró Jesús con la gente de su tiempo, especialmente los maestros de la Ley y las autoridades del templo. Cada palaba o acción de Jesús nos dan a entender la realidad que debe enfrentar en su tiempo. En realidad son un cúmulo de engaños y contradicciones. Y estos se refieren a Dios, a los designios de Dios y las promesas de Dios. ¿De dónde viene esto? Esto viene de una falsa interpretación de las Escrituras y la Tradición, y esto se debe a lo que han construido eran en realidad. En realidad habían distorsionado la imagen de Dios, que lógicamente suene a las mil maravillas para la clase religiosa, al lugar santo, a la casa de oración, y han hecho de esto el dominio y el empobrecimiento del pueblo. Y aquí se encuentran y le han creer al pueblo que Dios sólo le interesa al ser humano, es decir que a Dios sólo le interesa el cumplimiento puntual de la ley y demás obligaciones religiosas. Es decir mírense de donde se mire, la religiosidad que viven la gente y contemporáneos de Jesús está viciada de falsedad, mentira y engaño. Cosas que Jesús no acepta y se presenta como la guía de encuentro con la Verdad y condición de aceptación que Dios está aquí y aceptar a Jesús como el enviado de Dios. Por lo tanto aceptar a Jesús significa es aceptar que Dios está aquí, que camina a nuestro lado. No tienes que ir a Jerusalén, no él está aquí a nuestro lado. Podemos ir a Jerusalén y no haberlo encontrado, como las autoridades que lo veían en el templo, lo escuchaban, sí. No Jesús vive nuestras circunstancias, asume nuestra realidad todos los días, respalda nuestras iniciativas en neustra vida por una vida mejor. Jesús está aquí, camino a nuestro lado, asume nuestra realidad y respalda nuestras actitudes de la búsqueda de una vida mejor.
Como cristianos debemos ser un mejor ciudadano hoy y aquí y ser un constructor de la ciudad donde vivimos. Nuestra vida cristiana está basada en la fidelidad a Dios y en el respeto al hombre. (Hombre significa, varón y mujer.) Y ellos deben creer y luchar por una sociedad plural en la que todos los valores fundaqme3ntales te3ngan cabida. Y el valor de Dios es necesario y fundamental en una sociedad como la nuestra.

La palabra invita en el horizonte de la fidelidad y del comportameinto cristiano. La Palabra nos invita a la solidaridad, a la justicia, a la vivencia y la práctica del amor. Y esto se vive en el area del bien común, la libertad responsable, la v ivencia de la paz y del trabajo, la amistad y las relaciones donde se recree la obra creadora de Dios. Como consecuencia hay que acallar las mentiras con la transparencia de la fidelidad, con la furza del amor y con la liberta de la verdad (Daniel 3,14-20,91,92,95).

Sí, escuchaos a Daniel y sus compañeros en el horno, pero Dios envía a su Hijo al mundo que por amor salva al hombre (varón y mujer) y Jesús es el constructor de una sociedad nueva probada en la vivencia de la fidelidad del hombre a Dios.

El hombre escudriña el conocimiento de la verdad que nos rodea y que hace a los hombres libres. Cristo es la Palabra de la verdad y por ella nos hace libres en el momento en que los creyentes permanecemos unidos a Jesús y el mismo Señor nos invita al amor fraterno con los hombres, es decir los hermanos, hermanas. Las personas podemos hacer del amor la verdad interior de toda nuestra obra en medio de las vicisitudes de la vida (Juan 8,31-42).

Por eso, nunca dejamos de orar en la Iglesia con las mismas palabras que han salido de la vida y acción de Jesús.
ORACION

A ti, pes, Padre que gobiernas el universo, te bendecimos por Jesucristo, tu Hijo, que ha venido en tu nombre, El es la palabra que nos salva, la mano que tiendes a los pecadores, y el camino que nos conduce a la paz.

Dios, Padre nuestro, nos habíamos apartado de ti y nos has reconciliado por tu Hijo, a quien entregaste a la muerte para que nos convirtiéramos a tu amor y nos amáramos unos a otros.

Por eso, celebrando este misterio e reconciliación te regamos que santifiques con el rocio de tu Espíritu para que medio del cuerpo y la sangre de tu Hijo, mientras cumplimos su mandato.

martes, 23 de marzo de 2010

MARZO 23, 2010

PALABRA DE VIDA


Números 21, 4-9

Los mordidos de serpientes quedarán sanos al mirar a la serpiente de bronce
En aquellos días, desde el monte Hor se encaminaron los hebreos hacia el mar Rojo, rodeando el territorio de Edom. El pueblo estaba extenuado del camino, y habló contra Dios y contra Moisés: - «¿Por qué nos has sacado de Egipto para morir en el desierto? No tenemos ni pan ni agua, y nos da náusea ese pan sin cuerpo.» El Señor envió contra el pueblo serpientes venenosas, que los mordían, y murieron muchos israelitas. Entonces el pueblo acudió a Moisés, diciendo: - «Hemos pecado hablando contra el Señor y contra ti; reza al Señor para que aparte de nosotros las serpientes.» Moisés rezó al Señor por el pueblo, y el Señor le respondió: - «Haz una serpiente venenosa y colócala en un estandarte: los mordidos de serpientes quedarán sanos al mirarla.» Moisés hizo una serpiente de bronce y la colocó en un estandarte. Cuando una serpiente mordía a uno, él miraba a la serpiente de bronce y quedaba curado.

Salmo 101,2-3. 16-18. 19-21
Señor, escucha mi oración, que mi grito llegue hasta ti.
Señor, escucha mi oración, que mi grito llegue hasta ti; no me escondas tu rostro el día de la desgracia. Inclina tu oído hacia mí; cuando te invoco, escúchame en seguida.
Los gentiles temerán tu nombre, los reyes del mundo, tu gloria. Cuando el Señor reconstruya Sión y aparezca en su gloria, y se vuelva a las súplicas de los indefensos, y no desprecie sus peticiones.
Quede esto escrito para la generación futura, y el pueblo que será creado alabará al Señor. Que el Señor ha mirado desde su excelso santuario, desde el cielo se ha fijado en la tierra, para escuchar los gemidos de los cautivos y librar a los condenados a muerte.

Juan 8, 21-30

Cuando levantéis al Hijo del hombre, sabréis que yo soy
En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos: - «Yo me voy y me buscaréis, y moriréis por vuestro pecado. Donde yo voy no podéis venir vosotros.» Y los judíos comentaban: - «¿Será que va a suicidarse, y por eso dice: "Donde yo voy no podéis venir vosotros"?» Y él continuaba: - «Vosotros sois de aquí abajo, yo soy de allá arriba: vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo. Con razón os he dicho que moriréis por vuestros pecados: pues, si no creéis que yo SOY, moriréis por vuestros pecados.» Ellos le decían: -«¿Quién eres tú?» Jesús les contestó: - «Ante todo, eso mismo que os estoy diciendo. Podría de-cir y condenar muchas cosas en vosotros; pero el que me envió es veraz, y yo comunico al mundo lo que he aprendido de él.» Ellos no comprendieron que les hablaba del Padre. Y entonces dijo Jesús: «Cuando levantéis al Hijo del hombre, sabréis que yo soy, y que no hago nada por mi cuenta, sino que hablo como el Padre me ha enseñado. El que me envió está conmigo, no me ha dejado solo; porque yo hago siempre lo que le agrada.» Cuando les exponía esto, muchos creyeron en él.
HOMILIA
Números 21,4-9: Los mordidos de serpientes quedarán sanos al mirar a la serpiente de bronce Salmo 101: Señor, escucha mi oración, que mi grito llegue hasta ti. Juan 8,21-30: Muchos creyeron en él

Las lecturas de hoy nos ponen en claridad lo que Jesús comenzó ayer. Es típico de Jesús el hecho de su enseñanza de hoy, para probarles que sus enemigos viven en las tinieblas. Juan nos presenta a Jesús que nos trajo el relato de la mujer adultera, y esto le da a Jesús la oportunidad de proclamarse a sí mismo como la Luz, ayudado por la experiencia del templo que celebra la fiesta “de las chozas” que es el tiempo en que celebran las luchas en Israel desde Egipto a la tierra prometida. Y Jesús usa esa oportunidad en el templo de Jerusalén.

Jesús presenta su lucha contra los dirigentes judíos que no entienden el contenido profundo de sus palabras. Muestra la diferencia que existe entre sus interlocutores y él, “ustedes son de aquí abajo, pero yo soy de arriba: ustedes son de este mundo, pero yo no soy de este mundo.” Hay un gran distancia entre ellos y él, pues los intereses son tan distintos; mientras Jesús se esfuerza por la transparencia en el mundo de la obra de Dios, su proyecto de amor y de acogida para todos sin distinción; ellos se mantienen aferrados a sus propios intereses, que no les permiten descubrir en el diario acontecer la presencia y manifestaciones de Dios. Este es el pecado que Jesús considera que ellos viven, por les eso profetiza el pecado en que viven si no creen “que yo Soy.” Ambos tienen intereses distintos, Jesús busca la obra de Dios en el mundo, ellos se mantienen aferrados a sus propios intereses que no le permite ver en el diario vivir las manifestaciones de Dios, y por eso les vaticina que “morirán en sus pecados si no creen que yo Soy”

Ya lo empezamos a ver en las dos lecturas, en el libro de los Números representado en las serpientes de bronce en el desierto. Y en el evangelio el hecho de que Jesús es levantado en alto el Viernes Santo en el Calvario.
Las serpientes en el Antiguo Testamento es el producto de la opresión y la esclavitud, los desencantos y la desesperanza. Los hombres de Israel son mordidos por los mismos hombres. Las serpientes de la vida envenenan con su lengua los destinos de la humanidad y Dios tiene misericordia de los suyos. El signo de la serpiente levantada es el signo de la vida, por eso cuando los hebreos eran mordidos por las serpientes y miraban la serpiente levantada por Moisés y todos quedan curados (Números 21,4-9).
Pero también Juan usa a las serpientes para expresar la glorificación de Cristo en la cruz. Lo dice Juan “Cuando vosotros elevéis al Hijo del hombre, entonces sabréis que soy yo.” *Isaías usa el nombre revelado a Moisés en el Éxodo 3,14 y usado por Juan (8,28). No sólo él pertenece al mundo de lo alto, sino que ha descendido sobre la tierra y Dios le ha concedido “un Nombre sobre todo nombre” (Filipense 2,9). Tres veces repite Jesús la fórmula “cuando sea levantado en alto conoceréis que yo soy” (Juan 3,14: 8,24; 12,32).. En Juan se reconoce una vez que los judíos serán responsables de esta elevación sobre la cruz, cuando Juan habla de los judíos que conducen a Jesús para crucificarlo (Juan 8,28).

Cristo es el Hijo del hombre que ha descendido del cielo y “será elevado” en lo alto de la cruz. Y él podrá apropiarse el Nombre divino por excelencia “Yo soy” y es el nuevo Moisés anunciado (Deuteronomio 18,18). El pecado judío es rechazar la divinidad de Jesús, a quien Dios le ha concedido el Nombre. Y éste puede ser nuestro propio pecado al no reconocer a Jesús por el traspasado por nuestros pecados, pero librfe para redimir al hombre, como nuestro verdadero redentor. El es el Crucificado por nuestros pecados y muerto para nuestra libertad. Su muerte es un grito a la vida, como garantía de la resurrección (Juan 8,21-30).

ORACION
Por la pasión de tu Hijo sé propicio a tu pueblo, Señor, concédenos, por esta celebración que actualiza el único sacrificio de Jesucristo, la misericordia que no merecen nuestros pecados. Por Jesucristo. Amén. (Oración de las ofrendas, el Viernes Santo.

lunes, 22 de marzo de 2010

marzo 22, 2010

PALABRA DE VIDA

Daniel 13, 41c-62

Ahora tengo que morir, siendo inocente
En aquellos días, la asamblea condenó a muerte a Susana. Ella dijo gritando: - «Dios eterno, que ves lo escondido, que lo sabes todo antes de que suceda, tú sabes que han dado falso testimonio contra mí, y ahora tengo que morir, siendo inocente de lo que su maldad ha inventado contra mí.» El Señor la escuchó. Mientras la llevaban para ejecutarla, Dios movió con su santa inspiración a un muchacho llamado Daniel; éste dio una gran voz: - «¡No soy responsable de ese homicidio!» Toda la gente se volvió a mirarlo, y le preguntaron: - «¿Qué pasa, qué estás diciendo?» Él, plantado en medio de ellos, les contestó: - «Pero, ¿estáis locos, israelitas? ¿Conque, sin discutir la causa ni apurar los hechos condenáis a una hija de Israel? Volved al tribunal, porque ésos han dado falso testimonio contra ella.» La gente volvió a toda prisa, y los ancianos le dijeron: - «Ven, siéntate con nosotros y explícate, porque Dios mismo te ha nombrado anciano.» Daniel les dijo: - «Separadlos lejos uno del otro, que los voy a interrogar yo.» Los apartaron, él llamó a uno y le dijo: - «¡Envejecido en años y en crímenes! Ahora vuelven tus pecados pasados, cuando dabas sentencias injustas condenando inocentes y absolviendo culpables, contra el mandato del Señor: "No matarás al inocente ni al justo. " Ahora, puesto que tú la vis-te, dime debajo de qué árbol los viste abrazados.» Él respondió: - «Debajo de una acacia» Respondió Daniel: - «Tu calumnia se vuelve contra ti. El ángel de Dios ha recibido la sentencia divina y te va a partir por medio.» Lo apartó, mandó traer al otro y le dijo: - «¡Hijo de Canaán, y no de Judá! La belleza te sedujo y la pasión pervirtió tu corazón. Lo mismo hacíais con las mujeres israelitas, y ellas por miedo se acostaban con vosotros; pero una mujer judía no ha tolerado vuestra maldad. Ahora dime: ¿bajo qué árbol los sorprendiste abrazados?» Él contestó: - «Debajo de una encina.» Replicó Daniel: - «Tu calumnia se vuelve contra ti. El ángel de Dios aguarda con la espada para dividirte por medio. Y así acabará con vosotros.» Entonces toda la asamblea se puso a gritar bendiciendo a Dios, que salva a los que esperan en él. Se alzaron contra los dos ancianos a quienes Daniel había dejado convictos de falso testimonio por su propia confesión. Según la ley de Moisés, les aplicaron la pena que ellos habían tramado contra su prójimo y los ajusticiaron. Aquel día se salvó una vida inocente.
Salmo 22, 1-3a. 3b-4. 5. 6
Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo.
El Señor es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace recostar; me conduce hacia fuentes tranquilas y repara mis fuerzas.
Me guía por el sendero justo, por el honor de su nombre. Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo: tu vara y tu cayado me sosiegan.
Preparas una mesa ante mí, nfrente de mis enemigos; me unges la cabeza con perfume, y mí copa rebosa.
Tu bondad y tu misericordia me acompañan todos los días de mi vida, y habitaré en la casa del Señor por años sin término.
Juan 8, 1 -11

El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra
En aquel tiempo, Jesús se retiró al monte de los Olivos. Al amanecer se Presentó de nuevo en el templo, y todo el pueblo acudía a él, y, sentándose, les enseñaba. Los escribas y los fariseos le traen una mujer sorprendida en adulterio y, colocándola en medio, le dijeron: - «Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. La ley de Moisés nos manda apedrear a las adúlteras; tú, ¿qué dices?» Le preguntaban esto para comprometerlo y poder acusarlo. Pero Jesús, inclinándose, escribía con el dedo en el suelo. Como insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo: - «El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra.» E inclinándose otra vez, siguió escribiendo. Ellos, al oírlo, se fueron escabullendo uno a uno, empezando por los más viejos. Y quedó solo Jesús, con la mujer, que seguía allí delante. Jesús se incorporó y le preguntó: - «Mujer, ¿dónde están tus acusadores?; ¿ninguno te ha condenado?» Ella contestó: - «Ninguno, Señor.» Jesús dijo: 1 -«Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques más.»

Daniel 13,1-9.15-17.19-30.33-62: Ahora tengo que morir, siendo inocente Salmo 22: Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo. Juan 8,12-20: Yo soy la luz del mundo

Nosotros caminamos en el tiempo de Cuaresma y nuestro objetivo es la Pascua. Tendremos que darnos cuenta de esto si queremos entender esto que estamos recorriendo que llamamos Cuaresma. De lo contrario será siempre creernos que nos hemos decidido por el Señor, pero en el fondo estamos haciendo que los judíos que sed encontraron con Jesús, que habá venido por ellos, pero como vemos en los evangelios que hemos leído en esta cuaresma, que eran ilusiones y que no estaban decididos a aceptar lo que él vino a traerles de parte de Dios. Jesús le dijo algo que nunca lo entendieron y la confirmación de esto es que lo colgaron en la cruz, se burlaron de él y al verlo muerto unos volvieron a su casa con cierta actitud, que tampoco entendía o como los jefes de Jerusalén que se atrevieron a decirle a Pilatos, “ese impostor nos dijo que al tercer día resucitaría… y le pidieron que mandara soldados al sepulcro no fuera que los discípulos lo robaran y dijeran que había resucitado…” Pilatos que era como ellos les creyó y mandó soldados a cuidar el sepulcro de Jesús.
Nosotros no nos atrevemos a decir lo mismo, pero a lo mejor vamos a celebrar la Pascua, como si nada hubiera pasado. Y vamos a renegar de la verdad fundamental de la Pascua. “Dios salva siempre, nunca condena. Es algo e todos los días, pedimos perdón a Dios antes de comenzar la misa, perdón en el cual no creemos, lo decimos sí, pero no lo creemos. Vamos a cantarle a Dios una de las grandes mentiras “perdona a tu pueblo, perdónale, Señor…” todavía bautizamos para el perdón de los pecados, pero a los que bautizamos son infantes. Pero nos da miedo pensar en eso, él no vino a perdonar sino a abrirnos la vida que dura para siempre.
Por eso, Jesús en el templo después de la derrota de sus adversarios se proclama como la Luz del mundo. Pero Juan ha mostrado un caso de oscuridad, pero que les importaba Para ellos es una mujer pecadora y como Daniel el profeta le cuesta convencer al pueblo que ella no era una pecadora. Los judíos se encuentran con una pecadora, cosa que Jesús no niega, pero dios y él vino en nombre de Dios sólo v ino a salvar, porque él como su Padre nunca condena. Las leyes de Dios que buscaban la concordia y la armonía entre el pueblo, ellos las han convertido en un yugo que esclaviza. Pero Jesús con sue enseñanza recupero la luz para quienes creen en Dios y Jesús se autodefine como la luz y por eso ellos le exigen un testimonio; que acredite su autoridad para enseñar y para realizar las acciones que realiza. Ellos necesitan hacer cumplir la ley de Moisés, que exigir que todo testimonio tenía que ser acreditado por dos testigos. Pero Jesús se apoya en el testimonio de sus propias obras, y en el respaldo de sus propias obras y en el respaldo de su propio Padre, porque Dios salva siempre, nunca condena.

Jesús con su enseñanza recupera la luz para los que creen en Dios, y con ello da testimonio de sus propias obras y con ello da por cumplida la ley que ellos exigen, basadas en el Deuteronomio 17,6;19,15.
Nuestro mundo sigue necesitando de esa luz que es Cristo, sus enseñanzas y sus obras. Y para esto tendríamos que estar allí, los que por el bautismo hemos sido incorporado a su vida


Con su enseñanza Jesús recupera la luz para quienes creen en Dios. Jesús se apoya en el testimonio de sus propias obras y en el respaldo de su propio Padre, y con ello da por cumplida la ley que ellos exigen basados en Dt 17,6; 19,15.
Nuestro mundo sigue necesitando de esa Luz que es Jesús, sus enseñanzas y sus obras. Y para eso tendríamos que estar ahí, los que por el bautismo hemos sido incorporados a su vida.
Por eso la historia de Susana es una actualización salvífica. El profeta Daniel afirma lo que leemos a lo largo de la Biblia: Dios salva siempre, nunca condena. Los hombres somos muchas veces los jueces falsos de las acciones humanas. Juzgamos con los defectos del prójimo y murmuramos. Sabemos que la imaginación es la loca de la casa y hacemos de las apariencias juicios temerarios que hieren la intimidad de las personas, destruyen los derechos fundamentales de la personalidad, es decir, el derecho a la fama y el honor. Dios quiere una vida construida en la verdad y la esperanza para manifestar la luz y la salvación. Lo hemos escuchado hoy, (Daniel 13,1-9, 15-17, 19-30,33-62).

Juan nos muestra en el evangelio la obra de Jesús como luz del mundo. Para esto se vale del símbolo de la luz y la misión de Jesús. La Luz es el nombre propio de Jesús, se refiere a su esencia. Y la luz es símbolo de la vida. Y esas realidades se comunican a sus discípulos. Jesús mismo es la es la luz y la vida, con la cual el hombre es dignificado en su naturaleza porque Dios mismo se ha hecho hombre. Y como dice el Concilio Vaticano II ”revela al hombre al mismo hombre”. (Documento Gaudium and spes 22.)

OREMOS

Y ahora, Señor, mientras ofreces a tu pueblo un tiempo de gracia y reconciliación, lo alientas en Cristo para que vuelva a ti, obedeciendo más plenamente al Espíritu Santo, y se entregue al servicio de todos los hombres. Haz que seamos santos para que unamos nuestras voces a los de los coros celestiales para cantar la grandeza de tu amor y proclamar la alegría de nuestra salvación. Amén.