Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



jueves, 11 de marzo de 2010

MARZO 11, 2010

PALABRA DE VIDA
Jeremías 7, 23-28

Aquí está la gente que no escuchó la voz del Señor, su Dios

Así dice el Señor: «Ésta fue la orden que di a vuestros padres: "Escuchad mi voz. Yo seré vuestro Dios, yvosotros seréis mi pueblo; caminad por el camino que os mando, para que os vaya bien." Pero no escucharon ni prestaron oído, caminaban según sus ideas, según la maldad de su corazón obstinado, me daban la espalda y no la frente. Desde que salieron vuestros padres de Egipto hasta hoy les envié a mis siervos, los profetas, un día y otro día; pero no me escucharon ni prestaron oído: endurecieron la cerviz, fueron peores que sus padres. Ya puedes repetirles este discurso, que no te escucharán; ya puedes gritarles, que no te responderán. Les dirás: "Aquí está la gente que no escuchó la voz del Señor, su Dios, y no quiso escarmentar. La sinceridad se ha perdido, se la han arrancado de la boca."»
Salmo 94, 1-2. 6-7. 8-9
Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: «No endurezcáis vuestro corazón
Venid, aclamemos al Señor, demos vítores a la Roca que nos salva; entremos a su presencia dándole gracias, aclamándolo con cantos.
Entrad, postrémonos por tierra, bendiciendo al Señor, creador nuestro. Porque él es nuestro Dios, y nosotros su pueblo, el rebaño que él guía.
Ojalá escuchéis hoy su voz: «No endurezcáis el corazón como en Meribá, como el día de Masa en el desierto; cuando vuestros padres me pusieron a prueba y me tentaron, aunque habían visto mis obras.»

Lucas 11, 14-23

El que no está conmigo está contra mí
En aquel tiempo, Jesús estaba echando un demonio que era mudo y, apenas salió el demonio, habló el mudo. La multitud Se quedó admirada, pero algunos de ellos dijeron: - «Si echa los demonios es por arte de Belzebú, el príncipe de los demonios.» Otros, para ponerlo a prueba, le pedían un signo en el cielo. El, leyendo sus pensamientos, les dijo: - «Todo reino en guerra civil va a la ruina y se derrumba casa tras casa. Si también Satanás está en guerra civil, ¿cómo mantendrá su reino? Vosotros decís que yo echo los demonios con el poder de Belzebú; y, si yo echo los demonios con el poder de Belzebú, vuestros hijos, ¿por arte de quién los echan? Por eso, ellos mismos serán vuestros jueces. Pero, si yo echo los demonios con el dedo de Dios, entonces es que el reino de Dios ha llegado a vosotros. Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros. Pero, si otro más fuerte lo asalta y lo vence, le quita las armas de que se fiaba y reparte el botín. El que no está conmigo está contra mí; el que no recoge conmigo desparrama.»
HOMILIA

Jr 7,23-28: Aquí está la gente que no escuchó la voz del Señor, su Dios Salmo 94: Ojalá escuchen hoy la voz del Señor: "No endurezcan sus corazón." Lc 11,14-23: El que no está conmigo está contra mí.

Jesús se encarga de hacernos tomar conciencia de los grados de contradiciones en que nos encontramos con frecuencia y hacernos entender del error acrca de los efectos de nuestra fe, fe con seguridad sin profundidad ni espíritu crítico.

Los judíos lo llaman endemoniado o seguidor de Belcebú, porque le exigen señales para que puedan creer, pero en el fondo son la representación, de una Proción del judaísmo que no solo en tu tiempo sino en toda su historia, se resistió a escuchar el mensaje de Dios y a obedecer a Dios, de sus mandatos y preceptos, pero nunca han hecho el esfuerzo de abrirse a la experiencia del amor de Dios que acoge y hace más libres cada día a sus hijos e hijas.

No comparte con ellos la idea de que les ofrezca un signo extraordinario para creer. Es muy frágil la fe y además débil e infantil la de quienes sustentarla con signos o milagros. La fe es en realidad un don de la gracia divina, es un camino que conduce a la aceptación confiada del plan de Dios como la mejor alternativa de vida.

En cuanto camino, habrá tropiezos, caídas y levantadas, pro allí está siempre el Dios fiel que se levanta y tiende su mano para que el creyente siga su marcha.

Por eso hoy nos presente a la vigilancia como actitud cristiana ante la Palabra y sobre todo frente a la salvación o condenación. Por eso afirma Jeremías que la obediencia es mejor que el sacrificio y Jesús tiene que defenderse contra la acusación de magia. Dios es el que invita al ser humano a la vigilancia constante para esperar la salvación divina. La vigilancia consiste en estar siempre preparado para la venida del Señor. El Evangelio invita constantemente a los cristianos a estar preparados a la venida del Señor, la parusía, y para la vida eterna. Por so invita a la oración y a la vigilancia para salir al encuentro de Cristo.

Lo sabemos, el pueblo de Dios es de dura cerviz. El pueblo de Israel no escuchó al Señor ni caminó según los ideales de Dios. Se fue tras los ídolos y transformó los planes de dios en sus propias ideas y egoísmo. Israel huye de la Palabra divina. La Palabra le invitaba a la perseverancia, el diálogo de compromiso y, sobre todo, y sobretodo a la fidelidad al Dios de la Alianza. El profeta describe las palabras de juicio. El pueblo se sitúa de espaldas a Dios y se refugia en una falsa seguridad religiosa. Los judíos se apoyaban en los sacrificios y olvidaban la obediencia al Señor (Jeremías 7,23-28).

El salmista invita al pueblo a la escucha de la Palabra de Dios. La Palabra invoca al pueblo a reconocer la acción liberadora del Dios salvador. La experiencia del destierro fue dura y al mismo tiempo enriquecedora. Por eso el pueblo goza de la libertad, de la posesión de la tierra, y no puede endurecer el corazón, sino abrir lamente para que la palabra de dios penetre en el interior y la comunidad se sienta transformada (Salmo 94,1-,6-9).

En el Evangelio toda la acción del creyente consiste en “caminar” junto a Jesús. La perseverancia y la vigilancia forman los dos rasgos singulares ante la inminencia del Reino de Dios. Jesús realiza un exorcismo expulsando a un demonio mudo. Y enseguida es acosado por pertenecer a la raza de Belcebú.

Jesús reacciona con las imágenes del reino dividido y la casa arruinada. La acción de Jesús viene de Dios y el mal no tien e nada que ver con El. La acción de Jesús frente a la muchedumbre qued se siente admirada por sus maravillas es la señal inconfundible de la llegada del Reino. La llegada del Reino se ha iniciado con la preidcación y la actividad de Jesús. Alguien más fuerte que Belcebú ha llegado y está librfando del mal de la humanidad (Lucas 11, 14-23).
Volvemos a la oración de la comunidad en el tiempo de Cuaresma, ella nos conducirá por escuchar la Palabra al Reino de Dios.

ORACION

Te damos gracias, Señor, porque haces cosas maravillosas para darnos a conocer lo bueno que eres. No sólo a los buenos también a los malos les concedes días repletos de flores, de frutos y de muchas cosas buenas, para que las admiremos y juntos gocemos de ellas. Como Padre bueno tienes paciencia con los que caen en pecado y esperas que se conviertan y sean mejores.Tú has resucitado a Jesús de entre los muertos, el primero entre todos y le has dado una vida nueva. A nosotros nos has prometido lo mismo, una vida sin fin, sin penas ni dolores. Por eso estamos contentos y te damos gracias. Nos unimos a todos los que creen en ti. Tú eres siempre bueno con nosotros y misericordioso con todos. Por eso te damos gracias por Jesucristo.

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