Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



lunes, 15 de marzo de 2010

MARZO 15, 2010

PALABRA DE VIDA
Isaías 65, 17-2

Ya no se oirán gemidos ni llantos
Así dice el Señor: «Mirad: yo voy a crear un cielo nuevo y una tierra nueva: de lo pasado no habrá recuerdo ni vendrá pensamiento, sino que habrá gozo y alegría perpetua por lo que voy a crear. Mirad: voy a transformar a Jerusalén en alegría, y a su pueblo en gozo; me alegraré de Jerusalén y me gozaré de mi pueblo, y ya no se oirán en ella gemidos ni llantos; ya no habrá allí niños malogrados ni adultos que no colmen sus años, pues será joven el que muera a los cien años, y el que no los alcance se tendrá por maldito. Construirán casas y las habitarán.

Salmo 29, 2 y 4. 5-6. 11-12a y 13b
Te ensalzaré, Señor, porque me has librado.
Te ensalzaré, Señor, porque me has librado y no has dejado que mis enemigos se rían de mí. Señor, sacaste mi vida del abismo, me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa.
Tañed para el Señor, fieles suyos, dad gracias a su nombre santo; su cólera dura un instante; su bondad, de por vida; al atardecer nos visita el llanto; por la mañana, el júbilo.
Escucha, Señor, y ten piedad de mí; Señor, socórreme. Cambiaste mi luto en danzas. Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre.

Juan 4, 43-54

Anda, tu hijo está curadoEn aquel tiempo, salió Jesús de Samaria para Galilea. Jesús mismo había hecho esta afirmación: «Un profeta no es estimado en su propia patria.» Cuando llegó a Galilea, los galileos lo recibieron bien, porque habían visto todo lo que había hecho en Jerusalén durante la fiesta, pues también ellos habían ido a la fiesta. Fue Jesús otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Había un funcionario real que tenía un hijo enfermo en Cafarnaún. Oyendo que Jesús había llegado de Judea a Galilea, fue a verle, y le pedía que bajase a curar a su hijo que estaba muriéndose. Jesús le dijo: - «Como no veáis signos y prodigios, no creéis.» El funcionario insiste: - «Señor, baja antes de que se muera mi niño.» Jesús le contesta: - «Anda, tu hijo está curado.» El hombre creyó en la palabra de Jesús y se puso en camino. Iba ya bajando, cuando sus criados vinieron a su encuentro diciéndole que su hijo estaba curado. Él les preguntó a qué hora había empezado la mejoría. Y le contestaron: - «Hoy a la una lo dejó la fiebre.» El padre cayó en la cuenta de que ésa era la hora cuando Jesús le había dicho: «Tu hijo está curado.» Y creyó él con toda su familia. Este segundo signo lo hizo Jesús al llegar de Judea a Galilea.
HOMILIA
Isaías 65,17-21: Ya no se oirán gemidos ni llantos Salmo 29: Te ensalzaré, Señor, porque me has librado. Juan 4,43-54: Regresa tranquilo, que tu hijo sigue vivo.

Las palabras de Evangelio nos presenta una apuesta a la vida. Generalmente no le damos valor a la vida que vivimos todos los días, a no ser que nos hable de ganancias o intereses materiales o espirituales, a no ser que ellos se manifiesten en nuestra vida. Pero el gran problema es que la promesa es para el final, por eso hablamos del futuro y lo llamamos cielo o reino de Dios, lo que un día viviremos.

Por eso Juan nos presenta la curación del hijo de un funcionario, que también en el pensamiento de Juan tiene otro sentido. La acción de Jesús no se puede quedarse encerrado en el pueblo judío, porque está abierto para todos aquellos que lo acepten. Es decir, que acepten que también para ellos, para todos están destinadas las promesas de las obras del Padre. Pues este plan envuelve a todos, tanto los habitantes del pueblo judío, como al resto de las nac iones. Este hombre que le pide por su hijo, no pertenece al pueblo judío, ya que él es un romano. Y en el pensamiento judío la salvación es sólo para el pueblo judío.

Jesús realiza, entonces, la obra de Dios que es la vida. Sin muchas consideraciones, a no ser la de la misericordia, Jesús cura al hijo del funcionario, y como es a distancia, Jesús ni siquiera ha visto al niño y no haced ningún signo especial sobre él, porque simplemente ha atendido el pedido del padre del niño. Por otra parte hay toda una expresión de fe, porque el padre apenas escucha las palabras de Jesús, emprende viaje a su casa completamente convencido en las palabrfas de Jesús sobre la salud de su hijo. Tenemos que entender que no es casual que la y la confianza del funcionario se convierta en el diálogo de Jesús con la samaritana.

Sin mucho aparato ni espectacularidad, el hijo del funcionario queda sano, es como un signo a distancia, Jesús no ha visto el niño, no ha hecho ningún signo especial sobre él, simplemente ha atendido la petición de su padre. De otra parte, hay una demostración de fe confiada en el padre del niño; a las palabras de Jesús, el funcionario toma el camino de regreso a Cafarnaúm completamente convencido de las palabras de Jesús sobre la salud de su hijo. No es casual que la fe y confianza de este funcionario se convierta en modelo justamente en el contexto del diálogo de Jesús con la samaritana, a quien ella le dice “como tú siendo judío me escuches a mí que soy samaritana.”

Ambas historias que son del evangelio de Juan, nos muestran el pryecto de Dios que consiste en la proclamación de la vida. Ya la primera lectura de Isaías nos habla del un cielo nuevo. Juan se encarga de hacer ver el cumplimiento de la profecía de Isaías realizada por Cristo en la curación del hijo del funcionario. Esto toca mucho a nuestra realidad ya que nos detenemos a hablar del futuro, las cosas que vendrán. En medio de un pueblo judío desconfiado de las promesas de Dios, Isaías dice todo lo contrario, Jerusalén es la realidad de la vida nueva y de la alegría que resuena en la ciudad de la paz, porque el mundo creado por Dios culmina con las bendiciones divinas, no tenemos que esperarlas. Están aquí en medio de nosotros y suceden hoy, no vendrán en el futuro y en la éter-nidad, es una realidad realizada hoy. Porque la vida nueva y la eternidad la vivimos hoy. Isaías nos lo recuerda hoy o tenemos oídos sordos, hoy vivimos en la nueva creación. (Isaías 65, 17-21).

Esta nueva creación está cantada en el salmo de hoy. La comunidad celebra al Señor porque dios, como lo muestra el evangelio, Dios libera a la humanidad. EL pueblo en el salmo se siente enfermo o se siente gra-vemente perseguido. Pero Dios hace salir al pueblo del abismo. Y el salmista muestra que Dios hace salir al pueblo cuando parece que todo está perdido. Por eso el pueblo celebra a Dios en el salmo con una canto de amor y salvación. Y esto es celebrado aquí y ahora, no allá en la eternidad ni en la otra vida.

La salvación entra en la casa del funcionario, no cuando Jesús llega a su casa, sino cuando el funcionario le pregunta a su siervo la situación de su hijo. Y entra simplemente por la acción del profeta de Nazaret, como éste le había dicho y lo había creído. La fe a las palabras de Jesús otorga la vida con su Palabra y engendra la fe en el funcionario. Hay un punto interesante, que nos debe sorprende, la curación es un anticipo de la vida eterna que es una realidad ahora porque Jesús resucitará porque el poder del se realiza aquí y ahora y anticipa la realidad que el futuro, la curación, está ahora, y es una afirmación de la fe y confianza del funcionario realizada en su hijo.

Jesús proclama su palabra como una gran apuesta por la vida: “Vete, tu hijo vive.” El funcionario no sólo no solamente crece en la palabra de Jesús, y esa fidelidad le lleva a constatar el signo realizado por el profeta de Nazaret, sino a reconocer a Jesús como el Señor de la vida. (Juan 4,43-54).
Por eso, la realidad de nuestras oraciones en esta Cuaresma nuestra fe en la apuesta por Jesús con que rezamos en la oración de nuestra liturgia cuaresmal. Nuestra fe es hoy y aquí.

ORACION
Bendito el que viene en el nombre del Señor.
Te glorificamos Padre santo, porque estás siempre con nosotros en el camino de la vida, sobre todo cuando Cristo, tu Hijo, nos congrega para el banquete pascual de su amor. Como hizo en otro tiempo con los discípulos de Emaús, él nos explica las Escrituras y parte para nosotros el pan.

El nunca permanció indiferente ante el sufrimiento humano; su vida y su palabra son para nosotros la prueba de tu amor; como un padre tiene ternura pos sus hijos así tú sientes ternura por tus fieles. Llenos están el cielo de tu gloria. Hosanna en el cielo.

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