Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



viernes, 19 de marzo de 2010

MARZO 19, 2010

PALABRA DE VIDA

Segundo libro de Samuel 7, 4-5a. 12-14a. 16

Segundo libro de Samuel 7, 4-5a. 12-14a. 16
El Señor Dios le dará el trono de David, su padre
En aquellos días, recibió Natán la siguiente palabra del Señor: -«Ve y dile a mi siervo David: "Esto dice el Señor: Cuando tus días se hayan cumplido y te acuestes con tus padres, afirmaré después de ti la descendencia que saldrá de tus entrañas, y consolidaré su realeza. Él construirá una casa para mi nombre, y yo consolidaré el trono de su realeza para siempre. Yo seré para él padre, y él será para mí hijo. Tu casa y tu reino durarán por siempre en mi presencia; tu trono permanecerá por siempre." »
Salmo 88, 2-3. 4-5. 27 y 29
Su linaje será perpetuo.
Cantaré eternamente las misericordias del Señor, anunciaré tu fidelidad por todas las edades. Porque dije: «Tu misericordia es un edificio eterno, más que el cielo has afianzado tu fidelidad.»
Sellé una alianza con mi elegido, jurando a David, mi siervo: «Te fundaré un linaje perpetuo, edificaré tu trono para todas las edades.»
Él me invocará: «Tú eres mi padre, mi Dios, mi Roca salvadora.» Le mantendré eternamente mi favor, y mi alianza con él será estable. .
Carta del apóstol san Pablo a los Romanos 4, 13. 16-18. 22

Apoyado en la esperanza, creyó, contra toda esperanza
Hermanos: No fue la observancia de la Ley, sino la justificación obtenida por la fe, la que obtuvo para Abrahán y su descendencia la promesa de heredar el mundo. Por eso, como todo depende de la fe, todo es gracia; así, la promesa está asegurada para toda la descendencia, no solamente para la descendencia legal, sino también para la que nace de la fe de Abrahán, que es padre de todos nosotros. Así, dice la Escritura: «Te hago padre de muchos pueblos.» Al encontrarse con el Dios que da vida a los muertos y llama a la existencia lo que, no existe, Abrahán creyó. Apoyado en la esperanza, creyó, contra toda esperanza, que llegaría a ser padre de muchas naciones, según lo que se le había dicho: «As1 será tu descendencia.» Por lo cual le valió la justificación.
Mateo 1, 16. 18-21. 24ª

José hizo lo que le había mandado el ángel del Señor
Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo. El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera: Maria, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: -«José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados.» Cuando José se despertó, hizo lo que le habla mandado el ángel del Señor.

2 Samuel 7,4-5a.12-14a.16: El Señor Dios le dará el trono de David, su padre Salmo 88: Su linaje será perpetuo. Romanos 4,13.16-18.22: Apoyado en la esperanza, creyó, contra toda esperanza Mateo 1,16.18-21.24a: José hizo lo que le había mandado el ángel del Señor

Nos interrumpimos con el tiempo de Cuaresma para celebrar la fiesta de San José, el esposo de María y el padre adoptivo de Jesús, que se introduce en nuestra reflexión que hemos tenido en este tiempo Cuaresmal. Y lo primero que nos trae esta celebración. Y nos ofrece lo que hemos ido reflexionando todo este tiempo de Cuaresma. Como José nosotros “los últimos que nos enteramos, como hizo José”, él también es el último que se entera de todo. No rechaza de entrada la acción de Dios, que por supuesto no la entiende de entrada, pero que de todas maneras se compromete y coopera con todo lo que le manifiesta Dios. Coopera en todo en el plan que le ha propuesto Dios.

No es fácil entender todo lo que Dios nos ofrece diariamente, marcado con “pruebas”, no es fácil entender lo que hoy nos presenta Mateo. Por para la comunidad cristiana primitiva era lo lógico y lo normal. Esta manera de presentarnos los evangelistas las historias de José nos ayudan a darnos cuenta de la mnera de ejercitar nuestra fe; no debemos renunciar a la necesidad que tenemos nosotros hoy, como lo tuvo José ayer, no hay necesidad de renunciar al cultivo de una fe crítica y madura. Pero es importante no confundir el cultivo de la fe, pero tampoco debemos llegar al extremo de confundir con la “necesidad de pruebas”, para poder cereer. Sabemos que el siggno de madurez en la fe es la aceptación humilde y sencilla de que dios actúa en nuestra historia de una manera a veces imperceptible, y que tal vez nos está invitando a que participemos de una manera menos complicada en este proyecto salvífico liberador. Es que siempre llegamos a lo mismo, no es la decisión de José como no lo es la nuestra, lo que nos ofrece la misericordia generosa y simple de Dios.

José, descendiente de David, era probablemente, de Belén. Por motivos familiares o de trabajo se trasladó a Nazaret, y allí se convirtió en el esposo de María. El ángel del Señor le trasmitió el misterio, el proyecto de Dios, de la encarnación de Jesús, el Mesías en el seno de María y, José hombre justo, aceptó, aunque aceptó sin haber padecido una duda y crisis interior. Todos pasamos por allí. Lo que sigue de la vida de José junto a María y al Niño, el nacimiento en Belén, la ida a Egipto y la vuelta a Nazaret, simplemente nos recuerda que lo que sucedió no fue decisión de José sino de Dios, la ifa al templo a los doce años, el encuentro con los sabios judíos del templo, nos van indicando el plan, proyecto y designio de Dios. Los evangelistas no nos dicen nada de la muerte de José, que es la muerte de todo justo, que nos va a indicar todo el trabajo de la vida y misión de Jesús y la nuestra.

Por eso nos encontramos con los acentos teológicos, en la primera lectura de Samuel. La historia de Samuel se relaciona y alude a Salomón, hijo de David y constructor del templo, pero si nos fijamos en el versículo 12 “consolidaré su reino” indican una larga descendencia sobre el trono de Judá. Y esta visión indican una larga descendencia que tuvo una finalidad his-tórica y el oráculo recibió un fuerza profética con una velada alusión refe-rente al Mesías, descendiente de David, aplicada a Jesús, el Mesías descendiente de David, t referida de modo indirecto a José, el último eslabón de la genealogía davídica y transmisor de la herencia histórica de la promesa divina hecha a Israel.

Pablo pone la relación del acontecimiento de Abrahán, una relación de la fe y la justicia que viene de la fe. Las promesas de Dios a Abrahán no provienen de la de la ley sino de la fe. Y esto se aplica a José el hombre justo. Los verdaderos descendientes de Abrahán son no tanto los que viven según las exigencias y las pretensiones de la de loa ley, sino más bien de los que acogen el don de la fe y viven de él con ánimo agradecido.. Pablo define a los descendientes de Abrahán a los que han aprendido de la lección de la fe y no sólo de la obediencia de la ley. Estos son loos verdaderos “descendientes” de Abrahán. Y unido a la fe está la esperanza, por eso Pablo dice “contra toda esperanza creyó Abrahán” (18), Y este es el caso de José.

Por eso se usa el evangelio de Mateo, quien anuncia la buena noticia a José y no a Lucas como lo hace Lucas. El ángel le anuncia a José su misión de padre “davídico”, del hijo que concebido por María “por la acción del Espíritu Santo” será el Mesías de Israel, el salvador (que es el significado del nombre Jesús).

El evangelio suprime los versículos 22-23,24-25) donde su alude al cumplimiento de la Escritura en la célebre profecía de Isaías sobre la Madre del Mesías, al significado del nombre “Emanuel” y al nacimiento de Jesús, al que José impuso el nombre recibido del ángel.

José brilla sobre todo por sus actitudes radicalmente bíblicas, propi, que siempre se consideraban indignos e incapaces de las tareas que Dios les había confiado a los grandes hombres elegidos por Dios para misiones importantes (pensemos en Abrahán, Moisés, Isaías, Jeremías…. José…) Dios sale al encuentro de estos grandes amigos suyos otorgándoles fortaleza y fidelidad.

ORACION POPULAR A SAN JOSE
San José, mi predilecto, /ven a mis casa que te espero. / Ven y mira, tú sabes que falta, ven y fíjate, trae lo que falta./ Y si algo no es para mi casa,/ ven y llévatelo…”/ “San José, maestro de la vida interior,/ enséñame a orar, a sufrir y a callar.

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