PALABRA DE VIDA
En los tiempos de Ozías, Jotam, Ajaz y Ezequías, reyes de Judá, Isaías, hijo de Amós, tuvo esta visión acerca de Judá y Jerusalén
Escuchen, jefes de Sodoma,
10 que esto es palabra de Yavé;
10 presten atención, pueblo de Gomorra,
10 a las advertencias de nuestro Dios:
16 ¡Lávense, purifíquense!
16 no me hagan el testigo de sus malas acciones,
17 dejen de hacer el mal y aprendan a hacer el bien.
17 Busquen la justicia, den sus derechos al oprimido,
17 hagan justicia al huérfano y defiendan a la viuda.»
18 Ahora Yavé les dice:
18 «Vengan, para que arreglemos cuentas.
18 Aunque sus pecados sean colorados,
18 quedarán blancos como la nieve;
18 aunque sean rojos como púrpura,
18 se volverán como lana blanca.
19 Si ustedes quieren obedecerme,
19 comerán lo mejor de la tierra;
20 pero si ustedes insisten en desobedecerme,
20 será la espada la que los devore;
20 porque ésta es palabra de Yavé.»
SALMO 50,8-9,11,13
8 No te reprendo por tus sacrificios,
8 o por tus holocaustos, que están siempre ante mí.
9 No tomaría un toro de tu establo
9 ni un chivo de tu corral,
10 pues mío es cuanto vive en la selva
10 y los miles de animales de los montes.
Pero al impío Dios le dice:
16 «¿Por qué vas repitiendo mis preceptos,
16 y andas siempre hablando de religión,
17 tú que odias mis reprensiones
17 y te echas mis palabras a la espalda?
Si tú lo haces, ¿tendré yo que callarme?,
21 ¿o piensas que yo soy como tú?
21 Te acusaré y te lo echaré en cara.
23 Me honra el que da gracias con sacrificios,
23 pero al que va por camino recto,
23 le haré ver la salvación de Dios».
MATEO 23,1-12
Entonces Jesús habló tanto para el pueblo como para sus discípulos:
2 «Los maestros de la Ley y los fariseos han ocupado el puesto que dejó Moisés. 3 Hagan y cumplan todo lo que ellos dicen, pero no los imiten, porque ellos enseñan y no practican.
4 Preparan pesadas cargas, muy difíciles de llevar, y las echan sobre las espaldas de la gente, pero ellos ni siquiera levantan un dedo para moverlas.
5 Todo lo hacen para ser vistos por los hombres. Miren esas largas citas de la Ley que llevan en la frente y los largos flecos de su manto. 6 Les gusta ocupar los primeros lugares en los banquetes y los asientos reservados en las sinagogas. 7 Les agrada que los saluden en las plazas y que la gente los llame Maestro.
8 Lo que es ustedes, no se dejen llamar Maestro, porque no tienen más que un Maestro, y todos ustedes son hermanos. 9 No llamen Padre a nadie en la tierra, porque ustedes tienen un solo Padre, el que está en el Cielo. 10 Tampoco se dejen ustedes llamar Guía, porque ustedes no tienen más Guía que Cristo.
11 El más grande entre ustedes se hará el servidor de todos.
12 Porque el que se pone por encima, será humillado, y el que se rebaja, será puesto en alto.
HOMILIA
Isaías 1,10.16-20: Aprendan a obrar bien, busquen el derecho Salmo: 49: Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios. Matteo 23,1-12: Porque dicen y no hacen
La Cuaresma nos ha ido enseñando, pues es Cristo el que enseña, que los mandamientos y la ley no es lo más importante para nosotros y nos presenta una doctrina nueva. Nosotros ni somos maestros ni guías, porque ése es solamente Cristo. Nosotros si queremos ser grandes lo seremos únicamente siendo servidores de todos.
La comunidad de Mateo quizás está ya experimentado el mal de la “estratificación”, aquella que hace a unos más y a otros menos, a unos más altos y a otros más pequeños según ciertos títulos: “padre”, “maestro”, “jefe”, “señor”. Poniendo como criterio máximo para todos, la igual dignidad de cada uno, el evangelista retrotrae las enseñanzas de Jesús respecto a la comunidad de hermanos donde ni los títulos, ni la posición social pueden ser criterios de medida para establecer quién es más o quién es menos. También nos dice que el criterio tiene que ser el servicio. Quien tiene mayor capacidad de servir y de entregarse a los demás, ése será el más grande, el más importante; luego su “ascenso” en la “jerarquía” en la “jerarquía” de su comunidad, no se logra desdeñando o minusvalorando a los demás, como es común en nuestra “organización” social, sino todo lo contrario poniendo por encima a los otros, comenzando por los más débiles y desvalidos de la comunidad y hacerlos sujetos de nuestro amor traducido en servicio.
Una de las características de la comunidad cristiana es la del “primado” (primer lugar) de la práctica, la cual tiene prioridad sobre la contemplación, sobre la palabra… Hacer, no tanto decir. Servir, simplemente decir o sentir lo que se ama. De ahí que la revelación de Dios no es sólo palabras o verdades, sino, como nos recuerda el Concilio Vaticano II, “hechos y palabras y lo de Jesús “el pasó haciendo el bien.”
El Papa Juan XXIII escribió en su “Diario del Ama: “Haced siempre el bien.” Sin lugar a dudas, la interioridad del Papa expresaba toda uan vida dedicada a la Iglesia y al servicio de los hombres. La tarea humana es el ejercicio del bien.
Este ejercicio de la bondad es la exhortación de Isaías. El profeta del siglo VIII inicia su profecía con una llamada al aprendizaje o a la pedagogía del bien. Que se vuelve una exhortación a la penitencia, una concientización del amor. Jesús lo va a recordar, “si vas al altar con tu ofrenda y te recuerdas que tu hermano tiene algo contra ti, deja la ofrenda sobre el altar y ve a reconciliarte con tu hermano y luego vuelve y presenta tu ofrenda.” El ejercicio del bien (perdonar a tu hermano) llega a ser una exhortación a la penitencia y no un culto vacío y de falsa seguridad religiosa. La denuncia profética expresa la purificación de los pecados y la insistencia profética expresa la purificación de los pecados y el aprendizaje del bien como obra de justicia. La justicia significa dar a cada uno lo suyo (“ve a reconciliarte con tu hermano”. Así estarás preparado a ofrecer en realidad tu ofrenda a Dios.) Es dar a cada uno lo suyo, sobre todo al huérfano y la viuda, es decir, a los menos privilegiados de la sociedad.
Todos sabemos que la Palabra de Dios puede ser rechazada o aceptada por el hombre. Sabemos que dios propone cuatro condiciones al pecador: “saber obedecer y entonces comeréis lo bueno de la tierra, pero si “rechazáis y os rebeláis, las espada os comerá”. Dios es el único capaz de perdonar y blanquear la iniquidad humana. Pero dios exige el arre-pentimiento, la confesión de los pecados, y sobre todo, la conversión interior. (Isaías 1,10, 16-20).
Los escribas y los fariseos se sienten superiores a los demás y se adorna con las filacterias (dos correas que llevaban en una cajita dividida en cuatro departamentos que contienen otros tantos pequeñísimos pergaminos en los que están escritos cuatro textos de la ley) como medio de protección, para ser vistos por los hombres. Pero ellos buscaban los lugares de honor en las sinagogas, y sobre todo el saludo de maestro como categoría de ser los auténticos interpretes de la ley.
Jesús acusa a estos grupos porque la comunidad ha experimentado que los cristianos son hermanos por la pertenencia al Único Maestro. Dios es el que obra el honor en todos por ser el Único Creador, Defensor y Señor en la Iglesia. Cristo es el único Maestro. El único Padre y el Unico interpreta de la ley. (Mateo 23,1-10)
ORACION
Te damos gracias, Dios nuestro y Padre todopoderoso por medio de Jesucristo, nuestro Señor, y te alabamos por la obra admirable de la redención.
Con tu acción eficaz consigues que las luchas se apacigüen y crezca el deseo de la paz, que el perdón venza al odio y la indulgencia a la venganza.
Por eso, debemos darte gracias continuamente y alabarte con os coros celestiales que te aclaman sin cesar. Por eso te alabamos por Jesucristo, tu Hijo que ha venido en tu nombre. El es la Palabra que nos salva, la mano que tiendes a los pecadores, el camino que nos conduce a la paz. Amen.

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