Yo, como cordero manso, llevado al matadero
El Señor me instruyó, y comprendí, me explicó lo que hacían. Yo, como cordero manso, llevado al matadero, no sabía los planes homicidas que contra mí planeaban: Jalemos el árbol en su lozanía, arranquémoslo de la tierra vital, que su nombre no se pronuncie más.» Pero tú, Señor de los ejércitos, juzgas rectamente, pruebas las entrañas y el corazón; veré mi venganza contra ellos, porque a ti he encomendado mi causa.
Señor, Dios mío, a ti me acojo, líbrame de mis perseguidores y sálvame, que no me atrapen como leones y me desgarren sin remedio.
Júzgame, Señor, según mi justicia, según la inocencia que hay en mí. Cese la maldad de los culpables, y apoya tú al inocente, tú que sondeas el corazón y las entrañas, tú, el Dios justo.
Mi escudo es Dios, que salva a los rectos de corazón. Dios es un juez justo, Dios amenaza cada día.
En aquel tiempo, algunos de entre la gente, que habían oído los discursos de Jesús, decían: - «Éste es de verdad el profeta.» Otros decían: -«Éste es el Mesías.» Pero otros decían: - «¿Es que de Galilea va a venir el Mesías? ¿No dice la Escritura que el Mesías vendrá del linaje de David, y de Belén, el pueblo de David?» Y así surgió entre la gente una discordia por su causa. Algunos querían prenderlo, pero nadie le puso la mano encima. Los guardias del templo acudieron a los sumos sacerdotes y fariseos, y éstos les dijeron: - «¿Por qué no lo habéis traído?» Los guardias respondieron: - «Jamás ha hablado nadie como ese hombre.» Los fariseos les replicaron; - «¿También vosotros os habéis dejado embaucar? ¿Hay algún jefe o fariseo que haya creído en él? Esa gente que no entiende de la Ley son unos malditos.» Nicodemo, el que había ido en otro tiempo a visitarlo y que era fariseo, les dijo: - «¿Acaso nuestra ley permite juzgar a nadie sin escucharlo primero y averiguar lo que ha hecho?» Ellos le replicaron: - «¿También tú eres galileo? Estudia y verás que de Galilea no salen profetas.» Y se volvieron cada uno a su casa.
Habiendo reafirmado con la fiesta de San José nuestra experiencia religiosa cuaresmal, volvemos a reflexionar sobre lo que experiencia cuaresmal nos prepara para la Pascua de este año. Se nos vuelve a ofrecer otra oportunidad de prepararnos para la fiesta Pascual, como los judíos, a quienes Jesús encuentra, celebrando la fiesta de las chozas, el tiempo pasado en el desierto por sus padres. Y ellos los imitan celebrando estas fiestas en chozas en sus ciudades. Pero Jesús nos deja de advertirles “si alguno tiene sed que venga a mí y el que cree en mí beba… de si interior saltarán ríos de Agua viva…” (7,38). Y el evangelista dice que con ello quería decir que quien creyera en él recibiría el Espíritu. Y en realidad muchos creen en él pues lo han escuchado y visto sus obras. Para muchos Jesús es un profeta por su modo de hablar y actuar; y esto se basa en la mentalidad ya corriente para su tiempo, según la cual, el Mesías venidero sería el profeta escatológico, él de los últimos tiempos, en cuanto explicaría abiertamente “toda” la Escritura.
Pero esto es lo que piensa el pueblo, él es el profeta con vestiduras mesiánicas, pero no es lo que piensan los líderes religiosos, estos reaccionan inmediatamente. Para ellos está claro que de Galilea no podía venir nada bueno, el Mesías debe provenir de Judea. No es fácil para los enemigos de Jesús que en él se esté cumpliendo el tiempo de Dios, que las promesas de un enviado se están realizando en él.
Para mostrarnos “?quien es Jesús?, se nos presenta las maquinaciones contra Jeremías, en la primera lectura. Jesús es noticia en cada momento de la existencia humana. Entendemos la reacción contra él, es el signo de contradicción, piedra escándalo para todos los que buscan a parecer ser más que los demás. El punto de los léderes se explica con decir que ellos esperaban un rey liberador, pero se encontraron con siervo humille y sencillo. Ellos esperaban un profeta grande en signols y prodigios y Jesús sólo les ofrecía el signo de Jonás.
Anuncia su muerte con la imagen o metáfora de tala del árbol en su lozanía para que su nombre no se pronuncie jamás (Jeremías 11,18-20) El pueblo se pregunta ¿Quién es éste” ¿Por qué proclama oráculos de parte de Dios? La pregunta suscita interés y duda, desencanto y angustia (Jeremías 11,18-20).
El pueblo mantiene también su interés en el profeta de Nazaret, los judíos no querían conocer el sentido del mesianismo de Jesús, ni en su descendencia davídica ni su nacimiento en Belén. El Mesías de los judíos ha de ser descendiente de Dav id, ha de aparecer donde nadie sabe, a de realizar signos y reinar como rey y vivir para siempre. Jesús reprocha a sus oponentes que ignoran su verdadera identidad, aunque ellos imaginan que conocen sus orígenes. Los judíos juzgan según la carne y así rechazan a Jesús como Mesías que ha venido de parte del Padre (Juan 7,40-53).
Recordamos las oraciones que reza la Iglesia en este tiempo de cuaresma.
ORACION
Cuando todos estábamos perdidos y éramos incapaces de volver a ti, nos amaste hasta el extremo. Tu Hijo que es el único justo, se entregó a sí mismo en nuestras manos para ser clavado en la cruz.
Pero, antes que sus brazos extendidos entre el cielo y la tierra, trazasen el signo indeleble de tu alianza quiso celebrar la Pascua con sus discípulos.
Oh Dios, que desde el principio del mundo haces cuanto nos convieve, para que sedamos santos como tú mismo eres santo mira a tu pueblo aquí reunido, y derrama la fuerza de tu Espíritu. Amen.

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