Venid, lo heriremos con su propia lengua
Dijeron: - «Venid, maquinemos contra jeremías, porque no falta la ley del sacerdote, ni el consejo del sabio, ni el oráculo del profeta; venid, lo heriremos con su propia lengua y no haremos caso de sus oráculos.» Señor, hazme caso, oye cómo me acusan. ¿Es que se paga el bien con mal, que han cavado una fosa para mí? Acuérdate de cómo estuve en tu presencia, intercediendo en su favor, para apartar de ellos tu enojo.
Palabra de Dios
Sácame de la red que me han tendido, porque tú eres mi amparo. A tus manos encomiendo mi espíritu tú, el Dios leal, me librarás,
Oigo el cuchicheo de la gente, y todo me da miedo; se conjuran contra mí y traman quitarme la vida.
Pero yo confío en ti, Señor, te digo: «Tú eres mi Dios.» En tu mano están mis azares: líbrame de los enemigos que me persiguen.
Mateo 20, 17-28
En aquel tiempo, mientras iba subiendo Jesús a Jerusalén, tomando aparte a los Doce, les dijo por el camino: - «Mirad, estamos subiendo a Jerusalén, y el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas, y lo condenarán a muerte y lo entregarán a los gentiles, para que se burlen de él, lo azoten y lo crucifiquen; y al tercer día resucitará.» Entonces se le acercó la madre de los Zebedeos con sus hijos y se postró para hacerle una petición. Él le preguntó: - «¿Qué deseas?» Ella contestó: - «Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda.» Pero Jesús replicó: - «No sabéis lo que pedís. ¿Sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber?» Contestaron: - «Lo somos.» Él les dijo: - «Mi cáliz lo beberéis; pero el puesto a mi derecha o a n-ú izquierda no me toca a mí concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre.» Los otros diez, que lo habían oído, se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús, reuniéndolos, les dijo: - «Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo. Igual que el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos.»
HOMILIA
L:a Cuaresma nos indica el verdadero pensamiento de Jesús, que no sigue nuestros pensamiento o los de muchos cristianos, ya lo hemos aprendido de él mismo “él vino para hacer la voluntad del Padre”. Nosotros hablamos de otras cosas, decimos que él vino para perdonar nuestros pecados. Pero ponemos el orden de las obras de Jesús en otra dirección, en nosotros mismos. Pero Jesús nos vino a poner el sentido de su obra y mensaje en nuestro hermano. Todas las obrar que creemos que son el obrar de Jesús está puesta en nosotros. Ayer recordábamos y lo repetimos hoy. El vino a poner nuestra vida en servicio del hermano, la obra neustra es la misma de Jesús. El vino a perdonarnos porque nosotros somos misericordiosos con nuestro hermano, con la viuda y el pobre y por eso nos va a recibir la ofrenda que hemos venido a presentar en el altar.
Eso es lo que le pasa a Jeremías en la primera lectura hoy, le grita a Dios que parece ausente de su vida. Es la cuarta vez que Jeremías presenta al Señor su lamentación porque hay una variedad de personas que son adversas al profeta, los sacerdotes, los sabios, los reyes y otros profetas. Ninguno de ellos acepta el reto delprofeta Jeremías porque él se ha dedicado a la Palabra y el servicio de la Palabra le ha conducido al dolor, al sufrimiento y a la amenaza de muerte “Jeremías 18,18-20).
El objetivo de la predicación de Jesús está orientada a generar en sus oyentes la realización del Reino de Dios. Y todo esto es lo contrario a las que movían al orden social, político, económico y religioso de ese momento. Jesús quiere establecer el Reino de Dios sobre las bases del amor mutuo, el servicio y sobre la base de una sociedad justa, solidaria e igualitaria.
El sabe que semejante predicación choca de frente con los proyectos de la sociedad y es contrario al plan de Dios, y anuncia que todo esto será la causa de su padecer a manos de esas autoridades, sacerdotes y maestros de la ley. Los que deben anunciar la verdad al pueblo, que tienen una idea negativa de los proyectos por eso anuncia su padecimiento a manos de ese pueblo que no saca de su boca la religión de su Señor.
Esta opción de Jesús por el Reino le va a presentar los sufrimientos y la muerte. Este provoca el sufrimiento y el padecer de Jesús y su muerte, eso es la causa negativa de la teología mal enfocada que crea el oscuro plan de Dios que lo envía para que muera crucificado. Pero Dios tiene otro plan. Como no aceptaron al profeta Jeremías ahora no aceptan a Jesús.
Por eso el salmista (salmo 30) invoca a Dios para que sus enemigos no lo sucumban y lo dejen hundido en el abismo. La misericordia es el único bastión donde se funda el creyente, consciente de que Dios se mueve por la misericordia. El orante solamente confía en D Esto lo sumerge al orante en la tribulación pero confía en la ayuda infinita de Dios (salmo 30.)
Jesús usa el símbolo del cáliz, alusión anticipada a su a la pasión que va a sufrir como el gran servicio y la oblación que el mismo Cristo ofrece por la humanidad.
Pero aquí nos muestra quer el juego de los hermanos, los hijos de Zebedeo, cuyo pensamiento está claro en su petición y usan a su madre, porque ellos no quieren quedar al descubierto. Jesús les niega el pedido porque él no puede cumplirla, eso sí responde de una manera sorprendente “?Podéis beber el cáliz que yo voy a beber? Todo lo que Jesús hará consiste en servir a los hermanos. La palabra “cáliz” es una metáfora que designa el juicio de Dios o el destino que le cae en suerte a un cristiano y esto supone sacrificio.
Por eso le otramos al Señor cómo la liturguia nos invita a rezar cada día de Cuaresma.
ORACION
Tú nos amas tanto que has hecho para nosotros un mundo inmenso y maravilloso. Por eso te aclamamos: “!Gloria a ti, Señor, porque nos amas!”
¡Por eso, gloria a ti, Señor, porque nos amas!
Tú nops has amado tanto que nos unes en Jesús como a los hijos de una misma familia. “!Gloria a ti, Señor, porque nos amas!”
Por ese amor tan grande queremos darte gracias y cantarte con los ángeles y santos, que te adoran en el cielo. “!Gloria a ti, Señor, porque nos amas!”

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