Así dice el Señor: «Maldito quien confía en el hombre, y en la carne busca su fuerza, apartando su corazón del Señor. Será corno un cardo en la estepa, no verá llegar el bien; habitará la aridez del desierto, tierra salobre e inhóspita. Bendito quien confía en el Señor y pone en el Señor su confianza. Será un árbol plantado junto al agua, que junto a la corriente echa raíces; cuando llegue el estío no lo sentirá, su hoja estará verde; en año de sequía no se inquieta, no deja de dar fruto. Nada más falso y enfermo que el corazón: ¿quién lo entenderá? Yo, el Señor, penetro el corazón, sondeo las entrañas, para dar al hombre según su conducta, según el fruto de sus acciones.»
Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los impíos ni entra por la senda de los pecadores, ni se sienta en la reunión de los cínicos; sino que su gozo es la ley del Señor, y medita, su ley día y noche.
Será como un árbol plantado al borde de la acequia: da fruto en su sazón y no se marchitan sus hojas; y cuanto emprende tiene buen fin.
No así los impíos, no así; serán paja que arrebata el viento. Porque el Señor protege el camino de los justos, pero el camino fe los impíos acaba mal.
En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos: - «Había un hombre rico que se vestía de púrpura y de lino y banqueteaba espléndidamente cada día. Y un mendigo llamado Lázaro estaba echado en su portal, cubierto de llagas, y con ganas de saciarse de lo que tiraban de la mesa del rico. Y hasta los perros se le acercaban a lamerle la llagas. Sucedió que se murió el mendigo, y los ángeles lo llevaron al seno de Abrahán. Se murió también el rico, y lo enterraron. Y, estando en el infierno, en medio de los tormentos, levantando los ojos, vio de lejos a Abrahán, y a Lázaro en su seno, y gritó: "Padre Abrahán, ten piedad de mí y manda a Lázaro que moje en agua la punta del dedo y me refresque la lengua, porque me torturan estas llamas." Pero Abrahán le contestó: "Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en vida, y Lázaro, a su vez, males: por eso encuentra aquí consuelo, mientras que tú padeces. Y además, entre nosotros y vosotros se abre un abismo inmenso, para que no puedan cruzar, aunque quieran, desde aquí hacia vosotros, ni puedan pasar de ahí hasta nosotros." El rico insistió: "Te ruego, entonces, padre, que mandes a Lázaro a casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que, con su testimonio, evites que vengan también ellos a este lugar de tormento." Abrahán le dice: "Tienen a Moisés y a los profetas; que los escuchen." El rico contestó: "No, padre Abrahán. Pero si un muerto va a verlos, se arrepentirán." Abrahán le dijo: "Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no harán caso ni aunque resucite un muerto."»
Jeremías 17,5-10: Maldito quien confía en el hombre; bendito quien confía en el Señor Salmo 1: Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor. Lucas 16,19-31: Recibiste bienes, y Lázaro males.
Jesús nos pone en guardia con la necesidad de reflexionar sobre nuestra vida de todos los día. Nos presenta una imagen en la parábola sobre ver la realidad de nuestra vida. O una vida orientada al servicio de los bienes materiales o al servicio del plan divino- Dicho en las palabras de Lucas entre una vida dedicada al servicio de los bienes materiales, la riqeuza o servir a Jesús. Para esto nos presenta un a parábola que como las otras muestra también algún aspecto particular de lo que Jesús concibe como la realidad del Reino de Dios. Hay algo bien claro la advertencia sobre la imposibilidad de servicio a Dios y al dinero.
La consecuencia más inmediata es la imposibilidad de servir a Dios y al dinero. Orque trae consigo el olvido de las mínimas relaciones de justicia y la finalidad de la misma vida.
El rico de la parábola no fue a parar al lugar donde lo ubica Jesús en un lugar que él mismo escogió y no Dios, y lo hizo por su propia decisión. Los bienes materiales tienen que ser los medios por los caujes el ser humano se va realizando, pero desde el momento en que dejan de ser medios en que perdió, por su propia decisión, y se vuelve el horizonte de su destino; los bienes materiales tienen que ser los medios por los cuales el ser humano se va realizando, pero desde el momento en que deja de ser los medios.
El rico de la parábola no fue a parar al lugar donde Jesús lo ubica por una decisión divina, es el lugar que él mismo escogió desde el momento en que perdió, por su propia decisión, el horizonte de su destino; los bienes materiales tienen que ser los medios por los cuales el ser medios para convertirse en fines en si mismos, se comienza la curva de la deshumanización, y este el caso del hombre rico de la parábola. En el fondo es su propio decisión, no la de Dios o Jesús, que lo lleva a su propia condenación, porque dejaron de ser medio de servicio de su hermano. La condenación será la dedición de Dios sino su propio decisión.. Por eso las lecturas nos ubican en Jeremías en bendiciones o maldiciones, y la diferencia del hombre rico y Lázaro en el evangelio. Porque todo se decide en la confianza en Dios o el rechazo de ella.
Las decisiones de la sociedad ha fabricado una sociedad intransigente, donde la dimensión espiritual está ausente. Porque hemos construido para nuestro prójimo, nuestro hermano, una persona que se ve desprovista, oprimida y explotada. Por eso los creyentes somos las personas de la esperanza, de la constancia y de la libertad. Por eso el creyente pone su con fianza en Dios, porque dios es necesario para el ser humano. El profeta muestra sus cuitas en Aquel que puede liberarse de la muerte, de las asechanzas y las dificultades. El hombre confía en Dios. El Señor es el obetivo bendito de la bendición. El hombre se siente interpelad y acude a El. Dios salva y libera al profeta (Jeremías 17,5-10).
La felicidad del justo consiste en ser fiel a Dios, el Señor es fiel y verdadero. El hombre confía en Dios, sabedor de su verdad y de la fidelidad del Dios de la Alianza.. El hombre se acerca a Dios y el Señor manifiesta al ser humano sus caminos. La persona goza de la revelaión de Dios a los hombres y la comunidad es consciente de lo que Dios quiere de su creatura. (Salmo 1,1-6).
Jesús nos muestra su misericordia en la parábola de Lázaro y el rico insensato. El nombre Lázaro es la abreviación de Eliezer, que significa “Dios es ayuda”. Y Lucas nos muestra en la parábola lo que significa la misericordia de Dios, la parábola significa primero la ruptura de la solidaridad entre ricos y pobres. Según la ausencia de comunicación crea un abismo de separable entre el hombre Lázaro y el rico. Y tercero Lucas muestra la igualdad de los personajes, a través del mandamiento del amor. Y el hecho límite de la muerte indica la igualdad de los personajes. El pobre fue llevado al seno de Abrahán y el rico ha sido conducido al Hades (la condenación). Esta visión de los tormentos del rico muestra una concepción apocalíptica (el final de los tiempos de ambos) que supone el castigo de los pecadxores que ellos han decidió por si mismos.
Las bienaventuranzas prometen el Reino a los pobres y la hartura de los hambrientos. También indican la desdicha a los ricos y a los hartos (Lucas 6,20-23).
Pero queda claro que las bienaventuranzas son para pobres y ricos, soberbios y humildes, débiles y fuertes, enfermos y sanos, hombres y mujeres y tienen el sabor de aquellos que saben gustar de dios en el mundo a pesar de que el mundo no quiera sintonizar con Dios (Lucas 16, 19-31).
Y terminamos nuestra refelxión con la oración que la Iglesia reza en el tiempo de Cuaresma.
Pero, antes que sus brazos extendidos entre el cielo y la tierra trazasen el signo indelebre de tu alianza quiso celebrar la Pascua con sus discípulos.
Ú haces o que nos conviene, para que seamos santos como tú mismo eres santo mira a tu pueblo aquí reunido. Y derrama la fuerza de tu Espíritu para que estos dones sean par nosotros, cuerpo y sangre de tu Hijo Jesucrtisto en quien nosotros somos hijos tuyos. Amen

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