Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



domingo, 4 de abril de 2010

DOMINGO DE PASCUA FLORIDA, ABRIL 4, 2010

PALABRA DE VIDA
DOMINDOMINGO DE PASCUA APRIL 4, 2010

HECHOS 10,34-43

Entonces Pedro tomó la palabra y dijo: «Verdaderamente reconozco que Dios no hace diferencia entre las personas.
35 En toda nación mira con benevolencia al que teme a Dios y practica la justicia.
36 Ahora bien, Dios ha enviado su Palabra a los israelitas dándoles un mensaje de paz por medio de Jesús, el Mesías, que también es el Señor de todos. 37 Ustedes ya saben lo que ha sucedido en todo el país judío, comenzando por Galilea, después del bautismo que predicó Juan.
38 Jesús de Nazaret fue consagrado por Dios, que le dio Espíritu Santo y poder. Y como Dios estaba con él, pasó haciendo el bien y sanando a los oprimidos por el diablo. 39 Nosotros somos testigos de todo lo que hizo en el país de los judíos y en la misma Jerusalén.
39 Al final lo mataron colgándolo de un madero.
40 Pero Dios lo resucitó al tercer día e hizo que se dejara ver, 41 no por todo el pueblo, sino por los testigos que Dios había escogido de antemano, por nosotros, que comimos y bebimos con él después de que resucitó de entre los muertos. 42 El nos ordenó predicar al pueblo y dar testimonio de que Dios lo ha constituido Juez de vivos y muertos.
43 A El se refieren todos los profetas al decir que quien cree en él recibe por su Nombre el perdón de los pecados.»

SALMO 118,1-2,16-18

Den gracias al Señor, pues él es bueno,
1 pues su bondad perdura para siempre.
2 Que lo diga Israel:
2 ¡su bondad es para siempre!
la diestra del Señor lo ha enaltecido,
16 la diestra del Señor hizo proezas!»
17 No, no moriré sino que viviré
17 y contaré las obras del Señor.
18 El Señor me corrigió mucho,
18 pero no me entregó a la muerte.

COLOCENSES 3,1-4

Si han sido resucitados con Cristo, busquen las cosas de arriba, donde Cristo está sentado a la derecha de Dios. 2 Preocúpense por las cosas de arriba, no por las de la tierra. 3 Pues han muerto, y su vida está ahora escondida con Cristo en Dios.
4 Cuando se manifieste el que es nuestra vida, también ustedes se verán con él en la gloria.

JUAN 20,1-9

El primer día después del sábado, María Magdalena fue al sepulcro muy temprano, cuando todavía estaba oscuro, y vio que la piedra que cerraba la entrada del sepulcro crucificado, “Dios lo esucitó” probando así la verdad de su predicación que aquí está atribuido a Dioashabía sido re mo vida. 2 Fue corriendo en bus ca de Simón Pedro y del otro discípulo a quien Jesús amaba y les dijo: «Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto.»
3 Pedro y el otro discípulo salieron para el sepulcro. 4 Corrían los dos juntos, pero el otro discípulo corrió más que Pedro y llegó primero al sepulcro. 5 Como se inclinara, vio los lienzos caidos, pero no entró. 6 Pedro llegó detrás, entró en el sepulcro y vio también los lienzos caidos. 7 El sudario con que le ha bían cubierto la cabeza no se había caído como los lienzos, sino que se mantenía enrollado en su lugar. 8 Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero, vio y creyó.
9 Pues no habían entendido todavía la Escritura: ¡él “debía” resucitar de entre los muertos!

HOMILIA

Pedro, lleno del Espíritu Santo, resume en un largo discurso tood el camino de Jesús de Nazaret- Por medio de Pedro, no habla a los judíos sino a los paganos de Cesárea en casa del centurión Cornelio, habla del anuncio de la salvación. Muchos de estos paganos llegan a Jesús, llegan a la fe en Jesús porque su corazón está abierto a la escucha.

Este texto de Lucas nos trasmite elementos auténticos del misterio de la primera evangelización de la Iglesia naciente. El tema de la predicación aquí es único: la persona misma de Jesús de Nazaret, el Mesías consagrado por Dios en el Espíritu Santo (28). Los apóstoles pueden atestiguar que Jesús durante su vida terrena, hizo milagros curó a enfermos y liberó del maligno a los que estaban bajo el poder de Satanás. Con todo, la fe, el impulso misionero y la incontenible alegría de sus discípulos proceden de la experiencia del misterio pascual, del encuentro con Cristo resucitado, al que creían muerto para siempre.

Y de eso mismo dan testimonio: aquel Jesús que rechazado, murió crucificado, “Dios lo resucitó”, afirmando así la verdad de su predicación. La resurrección está atribuida a Dios, no al propio poder de Jesús; eso es lo que afirma desde la antigüedad el texto que hemos leído.
Y Pedro afirma que no se trata fábulas o sugestiones, sino de la realidad tan concreta que puede ser descripta con dos términos muy cotidianos “comimos y bebimos con él.” Jesús “se ha manifestado a los testigos elegidos de antemano por Dios”, pero esta elección está orientada a una afirmación católica, universal. Los apóstoles han recibido el encargo de anunciar porque todos tienen que saber que Dios resucitó a Cristo de vivos y muertos (Daniel 7,13, Mateo 26,64) que mediante su propio sacrificio, ha obtenido la remisión de los pecados para todo el que cree en él (42).
En la Carta a los Colosenses, la reflexión de Pablo parte del acontecimiento pascual, donde afirma que Cristo es creador junto con el Padre (1,16) primogénito de la creación y nuevo Adán (1,15), cabeza del cuerpo que es la Iglesia y redentor del mundo (1,16-20). El cristiano por el bautismo, que le hace partícipe de la muerte y resurrección del Señor, mediante una vida de fe que lleva a su pleno desarrollo el germen bautismal, se convierte en miembro vivo de Cristo. Esto trae consigo no solo el compromiso de renunciar al pecado para caminar en una vida nueva, sino también una orientación a las realidades celestiales, sostenida por la conciencia de nuestra propia identidad de hijos de Dios, peregrinos a la ciudad eterna, hacia la que, por una parte, tiende, mientras que, por otra –en Cristo crucificado- se encuentra ya.

De ahí la necesidad de elegir bien y de buscar “las cosas de arriba”, de acuerdo a una vida resucitada. De ahí procede asimismo la invitación a renunciar de todo lo que vuelve la vida demasiado exterior y vacía (3,3). El cristiano ha muerto “a las cosas” de la tierra” y vive en Aquel que vive resucitado. Cuando Cristo se manifieste en la gloria, entonces se revelará también, a los ojos de todos, la belleza espiritual de aquellos que, actuando por la fe en adhesión a Cristo en su vida diaria, han encontrado con él la unidad y la plenitud. (3,4).

Los discípulos, antes de encontrar al Señor resucitado pasan “por la dolorosa experiencia de la tumba vacía” experimentan la ausencia del cuerpo del Señor.

Los relatos de la resurrección se abren con dos precisiones cronológicas: “el domingo por la mañana” y “muy temprano antes de la salida del sol.” El día inicial de neustra semana se convertirá en el comienzo de una creación nueva, en el verdero “día del Señor”, en la que la fe, no iluminada por la luz del Resucitado, camina a pesar de todo en la osc uridad y va más allá de la muerte..
María es el prototipo de la fe, al llegar al sepulcro captó con la mirada que la piedra que taqpaba la entrada había sido rodada y corre enseguida a anunciar lo acontecido a Pedro y “al otro discípulo a quien el señor quería”. Este es el primero en llegar al sepulcro pero no entra, también “captó con la mirada” las vendas de lino. Llega Pedro “y se detiene a contemplar las “vendas mortuorias” y el sudario enrollado en un lugar aparte..Si comparamos esto con la resurrección de Lázaro (11,44) contada por el mismo Juan. “Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero. Vió y creyó.” Se da cuenta de lo que ha sucedido. Pasa de la realidad que tiene delante a otra realidad escondida, llega la fe, aunque se trata aún de una fe oscura, que es todo un camino de comunión con el Señor, que no es una posesión estable sino el comienzo de una camino de comunión que ha de ser mantenida viva y en la que hemos de ahondar más y más, para que llegue a a la plenitud de vida con él en el reino de la luz infinita. Entienden las palabras del ángel “para que buscan entre los muertos al que está vivo.”

Por eso se nos invita a repetir y vivir hoy la Palabra: “Si habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba.” (Colosenses 3,1).

ORACION


Haz, Señor, que nosotros también nosotros nos sintamos llamados, vistos, conocidos por ti, que eres el Presente, y podamos descubrir así el valor único de nuestra vida en medio de la inmensa multitud de las otras creaturas.

Danos un corazón humilde, abierto y disponible, para poder encontrarte como María, Pedro y Juan, la certeza de estar hechos para ti, de pertenecerte y de no poder desear otra cosa que la comunidad de vida contigo, nuestro único Señor.A ti queremos acercarnos esta mañana de Pascua con los pies desnudos de la esperanza, para tocarte con la mano vacía de la pobreza, para mirarte con los ojos puros del amor y escucharte con los oídos abiertos de la fe. Y mientras, angustiados, vamos hacia ti, invocamos tu nombre, que resuena como música y como cántico en los más íntimo de nuestro corazón, donde el Espíritu, con gemidos inefables, llora nuestro dolor y con dulzura y vigor nos envía por los caminos del amor.

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