En aquellos días, habiendo llegado Pablo a Antioquía de Pisidia, decía en la sinagoga: - «Hermanos, descendientes de Abrahán y todos los que teméis a Dios: A vosotros se os ha enviado este mensaje de salvación. Los habitantes de Jerusalén y sus autoridades no reconocieron a Jesús ni entendieron las profecías que se leen los sábados, pero las cumplieron al condenarlo. Aunque no encontraron nada que mereciera la muerte, le pidieron a Pilato que lo mandara ejecutar. Y, cuando cumplieron todo lo que estaba escrito de él, lo bajaron del madero y lo enterraron. Pero Dios lo resucitó de entre los muertos. Durante muchos días, se apareció a los que lo habían acompañado de Galilea a Jerusalén, y ellos son ahora sus testigos ante el pueblo. Nosotros os anunciamos la Buena Noticia de que la promesa que Dios hizo a nuestros padres, nos la ha cumplido a los hijos resucitando a Jesús. Así está escrito en el salmo segundo: "Tú eres mi Hijo: yo te he engendrado hoy."»
Salmo 2,6-7.8-9. 10-11
Yo mismo he establecido a mi rey en Sión, mi monte santo.» Voy a proclamar el decreto del Señor; él me ha dicho: «Tú eres mi Hijo: yo te he engendrado hoy.»
«Pídemelo: te daré en herencia las naciones, en posesión, los confines de la tierra: los gobernarás con cetro de hierro, los quebrarás como jarro de loza.» R. Y ahora, reyes, sed sensatos; escarmentad, los que regís la tierra: servid al Señor con temor, rendidle homenaje temblando.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: - «Que no tiemble vuestro corazón; creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas estancias; si no fuera así, ¿os habría dicho que voy a prepararos sitio? Cuando vaya y os prepare sitio, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo, estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino.» Tomás le dice: - «Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?» Jesús le responde: - «Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre, si no por mí.»
Hechos 13,26-33: Dios ha cumplido la promesa resucitando a Jesús Salmo 2: Tú eres mi Hijo: yo te he engendrado hoy. Juan 14,1-6: Jesús, camino de verdad que lleva a la vida
Si lo pensamos bien, al leer las lecturas de hoy, nosotros, nos encontramos en las mismas circunstancias en que se encontraban los judíos con las enseñanzas de los Jesús. Jesús en encuentra mostrándoles a los judíos. Jesús está sustituyendo la Ley de Moisés con su propia persona. Pero les ayuda, les dice: a
Jesús está sustituyendo la Ley de Moisés por su propia persona. Esto podía ser fácil para los creyentes no judíos, pero muy difícil para los creyentes judíos. Por eso Jesús les dice: “No se inquieten. No teman. Créanle al Padre y créanme a mí”. Esto nos está lo que entendemos por las tres palabras: camino, verdad y vida, ¿por qué? Porque Jesús es camino de verdad que lleva a la vida. El camino quiere decir que tenemos que recorrerlo y reconocerlo en la verdad. El camino que significa que tenemos que recorrerlo y recorrerlo en la verdad. El modo de vida que es Jesús, es la verdad. Siempre ester camino de vida es imprevisto, porque nos desinstala. Tenemos que basarlo en la verdad para no equivocarnos. Como camino avanza siempre y no se renueva no vuelve a viejos esquemas. El cmino empuja a avanzar siempre, porque es creatividad y búsqueda, y fundamentalmente no se camino sólo sino en comunidad,. Necesitamos con urgencia de reconstruir las comunidades de hermanos-as caminantes del Reino, en búsqueda de horizontes nuevos y capaces de recrear personas, instituciones y el medio ambiente. El único camino es Jesús que es camino de verdad, a la casa de verdad que lleva a la vida y la casa del Padre, donde hay muchos lugares preparados por Jesús y donde nos esperan co los brazos abiertos.
Al leer el primer discurso programático de Pablo desarrolla los mismos argumentos de fondo del primer discurso de Pedro en Pentecostés. Era el esquema habitual en que anuncia la Buena Noticia en los ambientes judíos: las antiguas promesas se han cumplido ahora, a pesar del rechazo de los habitantes de Jerusalén, que entregaron a Pilato a un inocente, al que Dios despertó de los muertos. Los matices del discurso sons distintos pero al sustancia es loa misma. Jesús, injustamente condenado, ha sido reconocido justo por Dios mediante la resurrección. Y ésta es la “palabra de salvación”, ésta es “la Buena Nueva”, ésta es la realización de las “promesas hechos a nuestros antepasados”: Dios es lo suficientemente fuerte para vencer el mal, incluso el más horrible. Dios dará la salvación a los que crean en su poder, el mismo poder que se manifestó en el acontecimiento pascual de Jesús.
Hemos de señalar que pablo fundamenta el anuncio de la resurrección en las declaraciones “de testigos”. Pablo tiene mucho cuidado en no introducirse en el número de estos, con lo que reconocer su el poder insustituible. Es es sólo el portador de “lo que ha recicido”. Con todo se apresura a añadir: “Y nosotros os anunciamos la Buena Nueva”, introduciéndose en el grupo de los evangelizadores. Nos anuncia la Palabra de salvación a nosotros que somos los verdaderos hijos de Abrahán (Mateo 3,9), los herederos de las promesas (Gálatas 3,16-29), el verdadero Israel de Dios (Gálatas 6,16), hoy, en este contexto concreto que es el nuestro.
En el evangelio vemos a los discípulos reunidos en torno a Jesús en el cenáculo, después del anuncio de la traición de Judas, de las negaciones de Pedro y de la inminente partido del Maestro, han mudado profundamente afectados. El descocierto y el miedo han inundado la comunidad. Jesús lee en el rostro de los discípulos una fuerte turbación, un peligro para la fe, y por eso les anima a que tengan fe en el Padre y en él (1).
Si el Maestro exhorta a sus discípulos a la confianza es porque él está a punto de irse a la casa del Padre y prepararles un lugar. No deben entristecerse por su partida, porque no los abandona: más aún, volverá para llevarlos con él (3ss.)
Los apóstoles no comprenden las palabras de Jesús. Tomás expresa su absoluta incomprensión: no sabe la meta a la que se dirige Jesús ni el camino para llegar a ella es que entiende las cosas en su sentido material. Jesús, en cambio va al Padre y precisa el medio para entrar en contacto personal con Dios: “Yo soy el camino, la verdad y la vida” (6)
Esta fórmula de revelación es una de las cumbres más elevadas del misterio de Cristo y de la vida trinitaria: el hombre-Jesús es el mediador hacia el Padre. La función mediadora está fundada por la verad y por la vida del Señor y ésta se vuelve así, pazra todos sus discípulos, el camino al Padre, por ser la verdad y vida. El es el revelador del Padre y conduce a Dios, porque el Padre está presente en él y habla en verdad. El es el “lugar” donde se vuelve disponible la salvación para los hombres y éstos entran en comunión con Dios.
ORACION
Haz, Señor, que las palabras que dirigiste a Tomás venzan todo mi desánimo y triunfen sobre la debilidad, porque estoy seguro de que eres tú quien tiene la última palabra: “A ti, Señor, me acojo,}; no quede yo avergonzado para siempre.” Tú lo dijiste: “Yo soy el camino, la verdad y la vida.” (Juan 14,6)

No hay comentarios.:
Publicar un comentario