Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



lunes, 31 de mayo de 2010

LA VISITA DE MARIA A ISABEL MAYO 31, 2010

PALABRA DE VIDA
Lectura de la profecía de Sofonías 3, 14-18

El Señor será el rey de Israel, en medio de ti
Regocíjate, hija de Sión; grita de júbilo, Israel; alégrate y gózate de todo corazón, Jerusalén. El Señor ha cancelado tu condena, ha expulsado a tus enemigos. El Señor será el rey de Israel, en medio de ti, y ya no temerás. Aquel día dirán a Jerusalén: «No temas, Sión, no desfallezcan tus manos. El Señor, tu Dios, en medio de ti, es un guerrero que salva. Él se goza y se complace en ti, te ama y se alegra con júbilo como en día de fiesta.» Apartaré de ti la amenaza, el oprobio que pesa sobre ti.
Salmo de Isaías 12, 2-3. 4bcd. 5-6
Qué grande es en medio de ti el Santo de Israel.
El Señor es mi Dios y salvador: confiaré y no temeré, porque mi fuerza y mi poder es el Señor, él fue mi salvación. Y sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación.
Dad gracias al Señor, invocad su nombre, contad a los pueblos sus hazañas, proclamad que su nombre es excelso.
Tañed para el Señor, que hizo proezas, anunciadlas a toda la tierra; gritad jubilosos, habitantes de Sión: «Qué grande es en medio de ti el Santo de Israel.» Lectura del santo evangelio según
San Lucas 1, 39-56

¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?
En aquellos días, Maria se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito: -« ¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.» María dijo: -«Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mi: su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia -como lo había prometido a nuestros padres en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.» María se quedó con Isabel unos tres meses y después volvió a su casa.
HOMILIA
Sofonías 3,14-18: El Señor será el rey de Israel, en medio de ti Salmo de Is 12,2-6: Qué grande es en medio de ti el Santo de Israel. Lucas 1,39-56: Visita de María a su prima Isabel

Nos encontramos ante una historia entre dos mujeres embarazadas que se nos presenta llena de ternura por parte de Lucas. Es una historia llena de alegría, de vida y esperanza que nos recuerda historias del Antiguo Testamento. Por un lado nos ofrece una historia de María que cree en el nacimiento de Jesús, el Hijo de Dios. ?Qué pasó y como pasó no lo sabemos, pero es una noticia tan buena y tan grande que hay que compartirla y anunciarla a otras personas, que es lo que hace María. Qué Zacarías e Isabel sean presentadas como personas ancianas es típico de la Biblia. Nos basta recordar a Abrahán y Sara, donde todo es obra de Dios y solamente Dios y no de los seres humanos, ellos lo celebran y lo comparten con alegría.

María se pone en viaje para compartir con otra mujer que espera un niño, cuando menos lo esperaba y en ambas mujeres pone Dios un proyecto salvador, como sólo él es capaz de hacerlo. Un niño salta de gozo y María responde con una canto de alegría, donde ella canta la grandeza del Señor que siempre se manifiesta de generación en generación y donde el Espíritu Santa derramado lo llena todo.

Dios repite las promesas y realidades del Antiguo Testamento, allí en este hecho se ve la comunicación de la Buena Noticia a los pobres y esto se realiza en la vida de estas dos mujeres. Y donde se manifiesta la fortaleza y la sensibilidad y la lucidez que encuentran en las dos mujeres la manera como Dios va al encuentro de los sufrientes y donde se hace realidad el nuevo Reino de Dios.

Con la primera lectura de hoy, tomada del profeta Sofonías nos encontramos en el siglo VI antes de Cristo en tiempo del rey Josías. El rey es fiel a Yavé pero es un tiempo de infidelidad en la nación de Israel, ya que la nación se ata más a sus aianzas humanas en tiempo de modas y a culto extranjeros. Y el profeta tiene ante sus ojos esta situación, y aunque proclama “el día terrible de Yavé” sobre todas las naciones, incluida Israel, es un tiempo de invitación a la conversión. Sofonías abre un claro de luz y de espera: “la hija de Sión” es invitada a alegrarse y a exultar en vista de “aquel día” (16b), el día mesiánico. Ya no es el día de la ira, sino el día de la misericordia, el día del nuevo amor entre Dios y su pueblo. Israel está llamado ahora a ver que “el Señor es rey de Israel en medio de ti” (15).
La hija de Sión debe exultar, alegrarse “de todo corazón”, es decir, con todo su ser, porque “gran misterio”, el Dios que parecía alejado ha revocado la condena. Y el gozo ya con esto. Dios exulta, Dios realizará el milagro de hacer cosas nuevas. Dios se alegrará con la hija de hija de Sión. Sólo la presencia de Yavé en medio de su pueblo es fuente y motivo de una renovada esperanza. “No tengas miedo, Sión, que tus brazos no flaqueen” (16), porque Yavé es un “salvador poderoso” (17), “ Y, el Señor, tu Dios, en medio de ti” es el Emmanuel.

Los fragmentos del anuncio de Juan Bautista y Jesús, en Lucas, convergen en la narración de la visita de María a Isabel. María, como nuestro padre en la fe Abrahán, se levanta y se apresura a ir a la montaña (39), María Isabel son dos mujeres que acogen la acción de Dios: la primera de modo activo, con su consentimiento; la segunda de modo pasivo. Ambas, agraciadas, experimentan la acción poderosa del Espíritu Santo. Isabel lleva en su seno al Precursor y en virtud de esta presencia en ella, da voz al hijo que lleva en sus entrañas indicando en la Madre del Hijo. Proclama lo que ha hecho grande y bienaventurada a María, la fe: “!Dichosa tú, que has creído! (45). Al cántico de Isabel (42-45) le sigue el cántico de maría, que revela la acción poderosa de Dios en ella, la misma que de cumplimiento a las antiguas promesas hechas a Abrahán a favor de Israel. Dios ha hecho maravillas y despliega su poder a partir de la humildad –que es reconocimiento de la propia pobreza radical- de su criatura y de su pueblo (48).

El Canto de María es la primera manifestación pública de Jesús, de esta realidad aún escondida que se impone ya y obra en los que la acogen, como María: la realidad viva del Verbo encarnado en ella la impulsa a no detenerse en sí misma y la abre a la dimensión del servicio: “María tuvo con Isabel unos tres meses” (56).

ORACION

Daré gracias al Señor de todo corazón (Salmo 111,1ª).
¡O profundidad de la riqueza, de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Que insondables son tus decisiones y inescrutable tus caminos! (Romanos 11,33)
Justo es el Señor en todos sus caminos, santo en todas sus obras (Salmo 145,17).
¿Qué devolveré al Señor por todo lo que me ha dado? (Salmo 115,12) Entonces yo digo: Aquí estoy para hacer lo que está escrito en el libro sobre mí. Amo tu voluntad, Dios mío, llevo tu Ley en mis entrañas (Salmo 40,8ss).

Alabanza, gloria, sabiduría, acción de gracias, honor, poder y fuerza a nuestro Dios por los siglos de los siglos. Amen. (Apocalipsis 7,12).
Lectura de la profecía de Sofonías 3, 14-18
El Señor será el rey de Israel, en medio de ti
Regocíjate, hija de Sión; grita de júbilo, Israel; alégrate y gózate de todo corazón, Jerusalén. El Señor ha cancelado tu condena, ha expulsado a tus enemigos. El Señor será el rey de Israel, en medio de ti, y ya no temerás. Aquel día dirán a Jerusalén: «No temas, Sión, no desfallezcan tus manos. El Señor, tu Dios, en medio de ti, es un guerrero que salva. Él se goza y se complace en ti, te ama y se alegra con júbilo como en día de fiesta.» Apartaré de ti la amenaza, el oprobio que pesa sobre ti.

Salmo de Isaías 12, 2-3. 4bcd. 5-6
Qué grande es en medio de ti el Santo de Israel.
El Señor es mi Dios y salvador: confiaré y no temeré, porque mi fuerza y mi poder es el Señor, él fue mi salvación. Y sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación.
Dad gracias al Señor, invocad su nombre, contad a los pueblos sus hazañas, proclamad que su nombre es excelso.
Tañed para el Señor, que hizo proezas, anunciadlas a toda la tierra; gritad jubilosos, habitantes de Sión: «Qué grande es en medio de ti el Santo de Israel.»
Lectura del santo evangelio según san Lucas 1, 39-56

¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?
En aquellos días, Maria se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito: -« ¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.» María dijo: -«Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mi: su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia -como lo había prometido a nuestros padres en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.» María se quedó con Isabel unos tres meses y después volvió a su casa.

HOMILIA

Sofonías 3,14-18: El Señor será el rey de Israel, en medio de ti Salmo de Is 12,2-6: Qué grande es en medio de ti el Santo de Israel. Lucas 1,39-56: Visita de María a su prima Isabel

Nos encontramos ante una historia entre dos mujeres embarazadas que se nos presenta llena de ternura por parte de Lucas. Es una historia llena de alegría, de vida y esperanza que nos recuerda historias del Antiguo Testamento. Por un lado nos ofrece una historia de María que cree en el nacimiento de Jesús, el Hijo de Dios. “?Qué pasó y como pasó no lo sabemos, pero es una noticia tan buena y tan grande que hay que compartirla y anunciarla a otras personas, que es lo que hace María. Qué Zacarías e Isabel sean presentadas como personas ancianas es típico de la Biblia. Nos basta recordar a Abrahán y Sara, donde todo es obra de Dios y solamente Dios y no de los seres humanos, ellos lo celebran y lo comparten con alegría.
María se pone en viaje para compartir con otra mujer que espera un niño, cuando menos lo esperaba y en ambas mujeres pone Dios un proyecto salvador, como sólo él es capaz de hacerlo. Un niño salta de gozo y María responde con una canto de alegría, donde ella canta la grandeza del Señor que siempre se manifiesta de generación en generación y donde el Espíritu Santa derramado lo llena todo.
Dios repite las promesas y realidades del Antiguo Testamento, allí en este hecho se ve la comunicación de la Buena Noticia a los pobres y esto se realiza en la vida de estas dos mujeres. Y donde se manifiesta la fortaleza y la sensibilidad y la lucidez que encuentran en las dos mujeres la manera como Dios va al encuentro de los sufrientes y donde se hace realidad el nuevo Reino de Dios.
Con la primera lectura de hoy, tomada del profeta Sofonías nos encontramos en el siglo VI antes de Cristo en tiempo del rey Josías. El rey es fiel a Yavé pero es un tiempo de infidelidad en la nación de Israel, ya que la nación se ata más a sus aianzas humanas en tiempo de modas y a culto extranjeros. Y el profeta tiene ante sus ojos esta situación, y aunque proclama “el día terrible de Yavé” sobre todas las naciones, incluida Israel, es un tiempo de invitación a la conversión. Sofonías abre un claro de luz y de espera: “la hija de Sión” es invitada a alegrarse y a exultar en vista de “aquel día” (16b), el día mesiánico. Ya no es el día de la ira, sino el día de la misericordia, el día del nuevo amor entre Dios y su pueblo. Israel está llamado ahora a ver que “el Señor es rey de Israel en medio de ti” (15).
La hija de Sión debe exultar, alegrarse “de todo corazón”, es decir, con todo su ser, porque “gran misterio”, el Dios que parecía alejado ha revocado la condena. Y el gozo ya con esto. Dios exulta, Dios realizará el milagro de hacer cosas nuevas. Dios se alegrará con la hija de hija de Sión. Sólo la presencia de Yavé en medio de su pueblo es fuente y motivo de una renovada esperanza. “No tengas miedo, Sión, que tus brazos no flaqueen” (16), porque Yavé es un “salvador poderoso” (17), “ Y, el Señor, tu Dios, en medio de ti” es el Emmanuel.
Los fragmentos del anuncio de Juan Bautista y Jesús, en Lucas, convergen en la narración de la visita de María a Isabel. María, como nuestro padre en la fe Abrahán, se levanta y se apresura a ir a la montaña (39), María Isabel son dos mujeres que acogen la acción de Dios: la primera de modo activo, con su consentimiento; la segunda de modo pasivo. Ambas, agraciadas, experimentan la acción poderosa del Espíritu Santo. Isabel lleva en su seno al Precursor y en virtud de esta presencia en ella, da voz al hijo que lleva en sus entrañas indicando en la Madre del Hijo. Proclama lo que ha hecho grande y bienaventurada a María, la fe: “!Dichosa tú, que has creído! (45). Al cántico de Isabel (42-45) le sigue el cántico de maría, que revela la acción poderosa de Dios en ella, la misma que de cumplimiento a las antiguas promesas hechas a Abrahán a favor de Israel. Dios ha hecho maravillas y despliega su poder a partir de la humildad –que es reconocimiento de la propia pobreza radical- de su criatura y de su pueblo (48).
El Canto de María es la primera manifestación pública de Jesús, de esta realidad aún escondida que se impone ya y obra en los que la acogen, como María: la realidad viva del Verbo encarnado en ella la impulsa a no detenerse en sí misma y la abre a la dimensión del servicio: “María tuvo con Isabel unos tres meses” (56).
ORACION

Daré gracias al Señor de todo corazón (Salmo 111,1ª).
¡O profundidad de la riqueza, de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Que insondables son tus decisiones y inescrutable tus caminos! (Romanos 11,33)
Justo es el Señor en todos sus caminos, santo en todas sus obras (Salmo 145,17).
¿Qué devolveré al Señor por todo lo que me ha dado? (Salmo 115,12) Entonces yo digo: Aquí estoy para hacer lo que está escrito en el libro sobre mí. Amo tu voluntad, Dios mío, llevo tu Ley en mis entrañas (Salmo 40,8ss).
Alabanza, gloria, sabiduría, acción de gracias, honor, poder y fuerza a nuestro Dios por los siglos de los siglos. Amen. Apocalipsis 7,12).

domingo, 30 de mayo de 2010

FIESTA DE LA SANTISIMA TRINIDAD, MAYO 30, 2010

PALABRA DE VIDA
Lectura del libro de los Proverbios 8, 22-31

Antes de comenzar la tierra, la sabiduría fue engendrada
Así dice la sabiduría de Dios: «El Señor me estableció al principio de sus tareas, al comienzo de sus obras antiquísimas. En un tiempo remotísimo fui formada, antes de comenzar la tierra. Antes de los abismos fui engendrada, antes de los manantiales de las aguas. Todavia no estaban aplomados los montes, antes de las montañas fui engendrada. No había hecho aún la tierra y la hierba, ni los primeros terrones del orbe. Cuando colocaba los cielos, allí estaba yo; cuando trazaba la bóveda sobre la faz del abismo; cuando sujetaba el cielo en la altura, y fijaba las fuentes abismales. Cuando ponla un límite al mar, cuyas aguas no traspasan su mandato; cuando asentaba los cimientos de la tierra, yo estaba junto a él, como aprendiz, yo era su encanto cotidiano, todo el tiempo jugaba en su presencia: jugaba con la bola de la tierra, gozaba con los hijos de los hombres.»

8almo, 4-5. 6-7a. 7b-9.

Señor, dueño nuestro, ¡qué admirable es tu nombre en toda la tierra!
Cuando contemplo el cielo, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que has creado, ¿qué es el hombre, para que te acuerdes de él, el ser humano, para darle poder?
Lo hiciste poco inferior a los ángeles, lo coronaste de gloria y dignidad, le diste el mando sobre las obras de tus manos.
Todo lo sometiste bajo sus pies: rebaños de ovejas y toros, y hasta las bestias del campo, las aves del cielo, los peces del mar, que trazan sendas por el mar.
ROMANOS 5,1-5

Hermanos: Ya que hemos recibido la justificación por la fe, estamos en paz con Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo. Por él hemos obtenido con la fe el acceso a esta gracia en que estamos; y nos gloriamos, apoyados en la esperanza de alcanzar la gloria de Dios. Más aún, hasta nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce constancia, la constancia, virtud probada, la virtud, esperanza, y la esperanza no defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones con el Espíritu Santo que se nos ha dado.

Lectura del santo evangelio según san Juan 16, 12-15

Todo lo que tiene el Padre es mío; el Espíritu tomará de lo mío y os lo anunciará
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: - «Muchas cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar con ellas por ahora; cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena. Pues lo que hable no será suyo: hablará de lo que oye y os comunicará lo que está por venir. Él me glorificará, porque recibirá de mí lo que os irá comunicando. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso os he dicho que tomará de lo mío y os lo anunciará. »

HOMILIA
Proverbios 8, 22-31: Antes de comenzar la tierra, la sabiduría fue engendrada Salmo 8: Señor, dueño nuestro, ¡qué admirable es tu nombre! Romanos 5, 1-5: A Dios, por medio de Cristo, en el amor derramado con el Espíritu Juan 16, 12-15: Cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os llevará a la verdad completa.
La revelación de Dios como misterio trinitario constituye el núcleo fundamental y estructurante de todo el mensaje del Nuevo Testamento. El misterio de la Santísima Trinidad antes que doctrina ha sido evento salvador. El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo han estado siempre presentes en la historia de la humanidad, donando la vida y comunicando su amor, introduciendo y transformando el devenir de la historia en la comunión divina de las Tres personas. Por eso se puede hablar de una preparación de la revelación de la Trinidad divina antes del cristianismo, tanto en la experiencia del pueblo de la antigua alianza tal como lo atestiguan los libros del Antiguo Testamento, como en las otras religiones y en los eventos de la historia universal.

El Nuevo Testamento, más que una doctrina elaborada sobre la Trinidad, nos muestra con claridad una estructura trinitaria de la salvación. La iniciativa corresponde al Padre, que envía, entrega y resucita a su Hijo Jesús; la realización histórica se identifica con la obediencia de Jesús al Padre, que por amor se entrega a la muerte; y la actualización perenne es obra del don del Espíritu, que después de la resurrección es enviado por Jesús de parte del Padre y que habita en el creyente como principio de vida nueva configurándolo con Jesús en su cuerpo que es la Iglesia.

La primera lectura (Proverbios 8,22-31) es un himno a la sabiduría divina considerada en su doble dimensión trascendente e inmanente. La Sabiduría es trascendente pues ella es el proyecto de Dios, su voluntad, sus designios, su Palabra, su Espíritu; pero también es encarnada ya que el proyecto divino se realiza en la creación y en la historia, la voluntad de Dios se manifiesta en la Escritura y a través de su Espíritu se convierte en una realidad interior al ser humano. De esta forma la reflexión sapiencial bíblica supera la simplificación panteísta o dualista en su visión de Dios.

En los vv. 22-25 el autor bíblico nos sitúa “antes” de la creación, en la eternidad de Dios, presentando la Sabiduría como una realidad divina y trascendente, anterior a todas las realidades cósmicas: “El Señor me creó al principio de sus tareas, antes de sus obras más antiguas... cuando no había océanos, fui engendrada, cuando no existían los manantiales ricos de agua”. En los vv. 26-31 la Sabiduría parecer ser una realidad creada pues aparece contemporánea a la creación. La Sabiduría está presente también en el ser humano, en su inteligencia, en su felicidad: “Cuando consolidaba los cielos allí estaba yo, cuando trazaba la bóveda sobre la superficie del océano, cuando señalaba al mar su límite... a su lado estaba yo como confidente, día tras día lo alegraba y jugaba sin cesar en su presencia; jugaba con el orbe de la tierra, y mi alegría era estar con los seres humanos”.
Este himno ha llegado a ser en la tradición cristiana un preanuncio de la encarnación de la Palabra (Juan 1), que “al principio estaba junto a Dios, todo fue hecho por ella y sin ella no se hizo nada de cuando llegó a existir” (Juan 1,2-3), y que al final de los tiempos “se hizo carne y habitó entre nosotros y hemos visto su gloria, la gloria propia del Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad” (Jn 1,14).
La segunda lectura (Romanos 5,1-5) es una especie de declaración paulina de sabor trinitario sobre la situación del ser humano que ha sido justificado gracias a la fe en Cristo: “Habiendo, pues, recibido de la fe nuestra justificación, estamos en paz con Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo... y la esperanza no falla, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado” (vv. 1.5). Pablo afirma la dimensión trinitaria de la vida creyente. Reconciliados con Dios por la fe, estamos en una situación de “paz” y de “esperanza”, paz que supera la tribulación y esperanza que transforma el presente.
El evangelio (Juan 16,12-15) constituye la quinta promesa del Espíritu en el evangelio de Juan. Se habla del Espíritu como defensor (“Paráclito”) y como maestro, llamándolo “Espíritu de la verdad”. La verdad es la palabra de Jesús y el Espíritu aparece con la misión de “llevar a la verdad completa”, es decir, ayudar a los discípulos a comprender todo lo dicho y enseñado por Jesús en el pasado, haciendo que su palabra sea siempre viva y eficaz, capaz de iluminar en cada situación histórica la vida y la misión de los discípulos.

El Espíritu tiene una función “didáctica” y “hermenéutica” con relación a la palabra de Jesús. El Espíritu Santo no propone una nueva revelación, sino que conduce a una total comprensión de la persona e del mensaje del Señor Resucitado. El Espíritu, por tanto, “guía” (v. 13) hacia la “Verdad” de Jesús, es decir, hacia su revelación, de tal forma que la podamos conocer en plenitud.

Esta función del Espíritu con relación a Jesús y a su palabra define la profunda relación entre el Padre, el Hijo y el Espíritu: la Revelación es perfectamente una porque tiene su origen en el Padre, es realizada por el Hijo y se perfecciona en la Iglesia con la interpretación del Espíritu. Por eso Jesús dice que “el Espíritu no hablará por su cuenta, sino que dirá únicamente lo que ha oído... todo lo que les dé a conocer, lo recibirá de mí”. Jesús será siempre el Revelador del Padre; el Espíritu de la Verdad, en cambio, hace posible que la revelación de Cristo penetre con profundidad en el corazón del creyente.

ORACION

Dios Todopoderoso, que has enviado al mundo la Palabra de la verdad y al Espíritu de la santificación para revelar a los hombres tu admirable misterio; concédenos profesar la fe verdadera, conocer la gloria de la eterna Trinidad y adorar la Unidad todopoderosa. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amen.

sábado, 29 de mayo de 2010

TIEMPO ORDINARIO MAYO 29, 2010

PALABRA DE VIDA
Lectura Judas 17.20b-25

Dios puede preservaros de tropiezos y presentaros ante su gloria sin mancha
Queridos hermanos, acordaos de lo que predijeron los apóstoles de nuestro Señor Jesucristo. Idos asentando sobre el cimiento de vuestra santa fe, orad movidos por el Espíritu Santo y manteneos así en el amor de Dios, aguardando a que la misericordia de nuestro Señor Jesucristo os dé la vida eterna. ¿Titubean algunos? Tened compasión de ellos; a unos, salvadlos, arrancándolos del fuego; a otros, mostradles compasión, pero con cautela, aborreciendo hasta el vestido que esté manchado por la carne. Al único Dios, nuestro salvador, que puede preservaros de tropiezos y presentaros ante su gloria exultantes y sin mancha, gloria y majestad, dominio y poderío, por Jesucristo, nuestro Señor, desde siempre y ahora y por todos los siglos. Amén.
Salmo 62,2. 3-4. 5-6
Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío.
Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo, / mi alma está sedienta de ti; / mi carne tiene ansia de ti, / como tierra reseca, agostada, sin agua.
¡Cómo te contemplaba en el santuario / viendo tu fuerza y tu gloria! / Tu gracia vale más que la vida, / te alabarán mis labios.
Toda mi vida te bendeciré / y alzaré las manos invocándote. / Me saciaré como de enjundia y de manteca, / y mis labios te alabarán jubilosos.

Lectura del santo evangelio según san Marcos 11, 27-33

¿Con qué autoridad haces esto?
En aquel tiempo, Jesús y los discípulos volvieron a Jerusalén y, mientras paseaba por el templo, se le acercaron los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos y le preguntaron: -«¿Con qué autoridad haces esto? ¿Quién te ha dado semejante autoridad? » Jesús les respondió: -«Os voy a hacer una pregunta y, si me contestáis, os diré con qué autoridad hago esto: El bautismo de Juan ¿era cosa de Dios o de los hombres? Contestadme.» Se pusieron a deliberar: -«Si decimos que es de Dios, dirá: "¿Y por qué no le habéis creído?" Pero como digamos que es de los hombres ... » (Temían a la gente, porque todo el mundo estaba convencido de que Juan era un profeta.) Y respondieron a Jesús: -«No sabemos.» Jesús les replicó: -«Pues tampoco yo os digo con qué autoridad hago esto.»

HOMILIA

Judas 17.20b-25: Dios puede preservarnos de tropiezos Salmo 62: Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío. Marcos 11,27-33: ¿Con qué autoridad haces esto?

Los sumos sacerdotes, letrados y ancianos que representan al sanedrín cuestionan a Jesús: “¿Con qué autoridad haces eso? ¿Quién te ha dado tal autoridad para hacerlo?”.

Jesús tiene la oportunidad de responderles con aquella misma realidad que ellos, los líderes del pueblo se han olvidado. Jesús les va a recordar que él ha sido enviado para llevar la Buena Noticia a los pobres. Y esto quiere afirmarles que la autoridad viene de Dios y que él la ejerce desde el servicio a los pobres. Las autoridades estaban equivocados con él como lo habían estado con Juan Bautista, pero el pueblo, como a Juan, lo considera como autoridad de Dios.

El profeta es el hombre de Dios, su vida es respuesta que surge de escuchar a Dios en su Palabra y en el clamor doloroso de su pueblo. Esta capacidad de escuchar lo adentra cada vez más en el cono-cimiento del proyecto que Dios tiene y se consagra a El sirviendo a los pobres. Para que ellos vivan, el profeta es llamado a dar toda su vida.

El pueblo ha entendido algo que no entendieron los dirigentes de Jerusalén, la autoridad no es cuestión de privilegio ni de títulos sino de aquel que es capaz de servir dando la propia vida. Y así lo hizo Jesús y deben hacerlo sus discípulos.

En la primera lectura Judas nos pone un punto importante y es que debemos creer pero con todo el corazón, y todo depende de entender que la vida cristiana tiene su fundamento en un conepto trinitario de la existencia de la fe. Es decir, tenemos una relación con el Padre, el Hijo y el Espíritu y de esta manerra seremos capaces de defendernos constructivamente los unos a los otros. Podrán usar la bondad y la comprensión hacia aquellos que están en la duda y vaci-lan. Esto nos pone en evidencia que es necesaria una lectura sapiencial de la realidad. Por eso el cristiano deberá comportarse evitando toda caída, para presentarse ante Dios sin mancha y con alegría. (Judas 17,20-25.

Judas se presenta, como debemos hacerlo todos nosotros “como siervo de Jesucristo, hermano de Santiago” (1) Desea la misericordia y la paz abundante “a los elegidos que viven en el amor a Dios Padre y han sido preservados por Jesucristo” (1ss). Lo que quiere preservar y salvaguardar la integridad y la belleza de “la fe que fue transmitida a los creyentes de un vez por todas”. (3), para exhoretarles a recordar “las cosas que fueron predicadas por los apóstoles de Jesucristo” y reconstruir sobre ella su propio edificio espiritual” (17-20).

La perla perfecta de esta tradición está fundada sobre dos polos de la vida recta: la santidad de la vida y la solicitud por las personas cuya fe está en peligro. La santidad va creciendo con las personas divinas, cuya relación cultivada con comportamientos específicos: la oración y la docilidad al Espíritu Santo, el amor a Dios Padre, la esperanza en la misericordia de Jesús para la vida eterna. Diferente es la actitud con los que se encuentran más o menos directamente en dificultades de fe. La petición de comparecer a las personas vacilantes de comportarse con misericordia y firmeza con los que correr el riesgo de ser arrollados por el error, se empareja con la del rigor para no caer en compromisos con los que se encuentran obstinados en su terquedad.
Juds al terminar con una doxología de sentido litúrgico (24ss), a alaba a Dios, único Salvador por medio de Jesucristo nuestro Señor, y concluye con esta afligida exhortación a la perseverancia: sólo Dios tiene el poder de preservarnos de las caídas y de hacernos comparecer ante su su gloria sin defectos y llenos de alegría. A él, en Jesucristo nuestro Señor, gloria, majestad, soberanía y poder desde antes de todos los tiempos, ahora y por todos los siglos.

La misericordia que había inspirado la actitud de Jesús respecto a Bartimeo muestra otro rostro frente a personas que, aunque están en conflictos entre ellas, se encuentran unidas por la arrogancia, por la animosidad contra Jesús. Esta actitud las conduce a interpretarle bruscamente y a manifestar dudas en torno a su autoridad. Jesús pone en práctica una sagacidad que podría provocar su arrepen-timiento o, por lo menos, inducirlas a reconocer que no buscan la verdad sino sólo desembarazarse de él, poniéndole en una situación incomoda.

La autoridad de Jesús se encuentra en la misma línea que de Juan el Bautista y, aunque la trasciende, es tal que que, si se reconoce esta última, sería menos grave la resistencia al Nazareno. Renegar de Jesús es traicionar asimismo a Juan Bautista e ignorar la confianza del pueblo para el que Juan era un verdadero profeta. El pueblo está más dispuesto a admitir la intervención de Dios en la historia humana y desenmascara también las resistencia de los poderosos. Estos para imponerse, deben recurrir a embustes y falsedades de todo tipo. El seguimiento de Jesús no es un acontecimiento emotivo, no madura en cada situación Jesús nos invita a enriquecernos con su presencia, pero no se muestra estar de acuerdo con los despotismos hipócritas.

ORACION
Concédenos tu Espíritu de consejo para discernir las situaciones y ver cuándo está bien erigirse en voz de las personas que no tienen cuidado, en cambio, nuestra recriminación es fruto de la impiedad y de la dureza del corazón. Sabemos que existe un problema en le rechazo del ejercicio de la autoridad con la resistencia a ejercerla. Y, de este modo, tu pueblo o bien se ha sometido al arbitrio de personas que usurpan el poder, ejercido por poderosos medios de comunicación, o bien se ha frustrado en la espera de tu Palabra, que no llega a ellos por desidia o por incompetencia y manipulación. Envía a tu cuervo que aleimente el hambre de sus fieles. Dales la fuerza de Elías para que, confiados en tu Nombre, se convierta en misionero misericordioso de tu Verdad.

Ojalá no me olvide de las necesidades ajenas. Mantenme en tu amor, así como quieres que todos moren en el mío. Ojaá todo lo que hay en mi ser pueda ser dirigido a tu gloria y ojalá no me desespere yo nunca. Porque estoy en tu mano, y en ti toda fuerza es bondad. Ojalá que todos puedan verte también en mí, ojalá pueda preparar yo el camino hacia ti, ojalá pueda yo dar gracias por todo lo que tocará entonces.

viernes, 28 de mayo de 2010

TIEMPO ORDINARIO MAYO 28, 2010

PALABRA DE VIDA
Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro 4,7-13

Sed buenos administradores de la múltiple gracia de Dios
Queridos hermanos: El fin de todas las cosas está cercano. Sed, pues, moderados y sobrios, para poder orar. Ante todo, mantened en tensión el amor mutuo, porque el amor cubre la multitud de los pecados. Ofreceos mutuamente hospitalidad, sin protestar. Que cada uno, con el don que ha recibido, se ponga al servicio de los demás, como buenos administradores de la múltiple gracia de Dios. El que toma la palabra, que hable palabra de Dios. El que se dedica al servicio, que lo haga en virtud del encargo recibido de Dios. Así, Dios será glorificado en todo, por medio de Jesucristo, a quien corresponden la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén. Queridos hermanos, no os extrañéis de ese fuego abrasador que os pone a prueba, como si os sucediera algo extraordinario. Estad alegres cuando compartís los padecimientos de Cristo, para que, cuando se manifieste su gloria, reboséis de gozo.

Salmo 95, 10.11-12. 13
Llega el Señor a regir la tierra.
Decid a los pueblos: "El Señor es rey, / él afianzó el orbe, y no se moverá; / él gobierna a los pueblos rectamente."
Alégrese el cielo, goce la tierra, / retumbe el mar y cuanto lo llena; / vitoreen los campos y cuanto hay en ellos, / aclamen los árboles del bosque.
Delante del Señor, que ya llega, / ya llega a regir la tierra: / regirá el orbe con justicia / y los pueblos con fidelidad.

Lectura del santo evangelio según san Marcos 11, 11-26

Mi casa se llamará casa de oración para todos los pueblos. Tened fe en Dios
Al día siguiente, cuando salió de Betania, sintió hambre. Vio de lejos una higuera con hojas y se acercó para ver si encontraba algo; al llegar no encontró más que hojas, porque no era tiempo de higos. Entonces le dijo: -«Nunca jamás coma nadie de ti.» Los discípulos lo oyeron. Llegaron a Jerusalén, entró en el templo y se puso a echar a los que traficaban allí, volcando las mesas de los cambistas y los puestos de los que vendían palomas. Y no consentía a nadie transportar objetos por el templo. Y los instruía, diciendo: -« ¿No está escrito: "Mi casa se llamará casa de oración para todos los pueblos" Vosotros, en cambio, la habéis convertido en cueva de bandidos.» Se enteraron los sumos sacerdotes y los escribas y, como le tenían miedo, porque todo el mundo estaba asombrado de su doctrina, buscaban una manera de acabar con él. Cuando atardeció, salieron de la ciudad. A la mañana siguiente, al pasar, vieron la higuera seca de raíz. Pedro cayó en la cuenta y dijo a Jesús: -«Maestro, mira, la higuera que maldijiste se ha secado.» Jesús contestó: -«Tened fe en Dios. Os aseguro que si uno dice a este monte: "Quítate de ahí y tirate al mar", no con dudas, sino con fe en que sucederá lo que dice, lo obtendrá. Por eso os digo: Cualquier cosa que pidáis en la oración, creed que os la han concedido, y la obtendréis. Y cuando os pongáis a orar, perdonad lo que tengáis contra otros, para que también vuestro Padre del cielo os perdone vuestras culpas. »
HOMILIA

1Pedro 4,7-13: Sean buenos administradores de la múltiple gracia de Dios Salmo 95: Llega el
Señor a regir la tierra. Marcos 11,11-26a: Mi casa será casa de oración

Jesús continúa enseñando a sus discípulos y hoy usa la imagen bien conocida en Israel, la higuera, llamada a ser la planta que da frutos para la vida, pues era uno de los alimentos comunes en Israel. Pero la higuera del evangelio de hoy era muy frondosa pero no tenía higos, pero también se da la explicación no era el tiempo de tenerlos. Pero la casa del Señor debe dar frutos, porque es casa de oración para todo el pueblo. La oración nos prepara para escuchar a Dios, que nos enseña en su Palabra y del clamor de los pobres. Nos ayuda, como decía un obispo latinoamericano “con el oído en el pueblo y el otro en el evangelio. Por eso la Iglesia es casa de oración. Y el discípulo que escucha de esta manera, se abrirá a dar una respuesta comprometida que de frutos abundantes.

Pero Jesús nos da otra imagen posible de la casa de oración, si se convierte en cueva de ladrones, en lugar de dar los frutos esperados, será un lugar estéril desde su misma raíz. En vez de alimentar a las naciones que tienen hambre y sed de justicia y hambre de paz terminará consumiéndose a sí misma.

Por eso si pensamos en la Iglesia, la casa de oración de Jesús, tenemos que creer que debe ser una Iglesia comunidad, servidora de los pobres; una casa acogedora, de puertas abiertas y de corazón misionero, los deseos abandonados a sí mismos obstaculizan la oración (3,7: 4,7) y nos impiden dedicarnos a la misma.

Los discípulos llamados a creer con todo el corazón tienen que ser una Iglesia comunidad, servidora de los pobres, casa acogedora, de puertas abiertas y corazón misionero.

Al leer la primera lectura de hoy, nos damos cuenta que estamos al fin de la Carta. La Palabra hoy nos invita a permanecer en Cristo, por eso nos habla de lo que es condicional en la vida de la Iglesia de Jesús, moderación, oración, caridad, hospitalidad recíproca, valoración de los carismas para la construcción del pueblo, la glorificación del Padre en Jesús: que expresa la nueva vida regenerada por Jesús. Esta es al mismo tiempo, filial, fraterna, partícipes de los sufrimientos de Cristo, y entretejida con la esperanza de la revelación de su gloria. El ejemplo de esto es la moderación (1,13: 4,7; 5,8) de los deseos (1,14; 2,11; 4,2ss) son marco de la rectitud del vivir y del obrar.

La doxología (oración de alabanza) final, caso único en el Nuevo Testamento, está dirigida al Padre por medio de Jesús, y a Jesús mismo, “a fin de que en todo, Dios sea glorificado por Jesucristo, a quien corresponde la gloria y el poder por siempre. Amén.” (11)

La maldición de la higuera se inserta en la sección, en que se describe el misterio de Jersualén. Marcos sigue una cronología distinta a la Mateo y, en parte, también a la de Lucas, poniendo de relieve un objetivo relacional inspirado por la finalidad específica que persigue en la narración de los hechos.

La liturgia sigue hoy de manera seguida tres hechos (12-14), los profanadores expulsados del templo (15-19) la exhortación a la fe (22-25), nos invita a entender su conexión. Jesús tiene hambre y busca algún fruto en la higuera, pero no lo encuentra. Marcos para subrayar el hecho, señala, “que no era tiempo de higos”. El acontecimiento tiene que ser encuadrado en el marco de la revelación que está llevando a cabo Jesús. El tiempo de la fe es salvífico, no cronológico. Jesús revela que el Padre en él, tiene hambre, tiene sed (la “sed” de la cruz) no de alimento o bebida, sino de amor, de justicia, de rectitud, de respeto, a su morada, de que se deje de profanar ese templo santo que somos nosotros.
Para saciar esa hambre y esa sed, es bueno todo tiempo y todo lugar. Dios tiene sed de nuestra fe, de nuestra confianza sincera, no calculadora, de nuestra misericordia que perdona y cultiva la esperanza. Estas virtudes de los corazones libres insensibilizan cuando no se entrega, cunado lo más profundo de nosotros mismos no es ya casa de oración, sino de tráfico ilícito, de trueques, compromisos. No podemos decir que una cosa es imposible si Jesús la pide: el conoce nuestros recursos, esos mismos que nosotros ignoramos o preferimos desatender para legitimar el hecho de que no lo usemos. Su demanda nos revela nuestro propio ser a nosotros mismos.
Los cristianos no nos distinguimos de los otros humanos con quienes vivimos ni por el lenguaje, n ipor el modo de vida. No tenemos ciudades propias, ni usan un lenguaje insólito, ni llevan una genero de vida distinto. Su sistema doctrina no ha sido inventado gracias al talento y la especulación de hombre estudiosos, ni profesan, como otros, una enseñanza basada en autoridad de hombres.

Viven la carne, pero no según la carne. Viven en la tierra, pero su ciudadanía está en el cielo. Obedecen a leyes establecidas y, con su modo de vivir, superan estas leyes. Aman a todos y todos los persiguen. Se les condena sin conocerlos. Se le da muerte y con ello reciben la vida. Sufren la deshonra y esto le sirve de gloria; sufren detrimento en su fama y esto atestigua su justicia.
Para decirle en pocaspalabras: los cristianos son en el mundo lo que el alma en el cuerpo. Por eso oramos “Exultemos juntos en el Señor, que nos salva.”

ORACION

Ma parece, Señor, que no tego alternativa. Si dejo de ser templo de oración, me convierto en cueva de ladrones. Si no administro contigo los talentos que me has dado para ser hospitalario, dispensador de su multiforme gracia, me encuentro me encuentro malvendiéndolos, aunque sea para para satisfacer la necesidad cultual de tus fieles. Sino trabajo para que en todo sea glorificado el Padre por medio de ti, busco mi glorra, mi honor, mi poder. Si vivimos en ti no podemos escoger entre tú y la humanidad; debemos permanecer con los dos.

Concédenos aprender a hablarnos a nosotros mismos y a los demás con las palabras de Dios para llevar a cabo, el ministerio que nos confías con la energía que procede de ti, para que sea glorificado en todo el Padre por medio de tu humanidad que es también la nuestra.

jueves, 27 de mayo de 2010

TIEMPO ORDINARIO mAYO27, 2010

PALABRA DE VIDA
1 PEDRO 2,2-5,9-12

Como niños recién nacidos, busquen la leche no adulterada de la Palabra; gracias a ella crecerán y alcanzarán la plenitud.
Cristo es la piedra angular
3 ¿Acaso no han probado lo bueno que es el Señor?
4 Se han acercado al que es la piedra viva rechazada por los hombres, y que sin embargo es preciosa para Dios que la escogió.
5 También ustedes, como piedras vivas, se han edificado y pasan a ser un Templo espiritual, una comunidad santa de sacerdotes que ofrecen sacrificios espirituales agradables a Dios por medio de Cristo Jesús.
9 Pero ustedes son una raza elegida, un reino de sacerdotes, una nación consagrada, un pueblo que Dios hizo suyo para proclamar sus maravillas; pues él los ha llamado de las tinieblas a su luz admirable.
10 Ustedes antes no eran su pueblo, pero ahora son pueblo de Dios; no habían alcanzado su misericordia, mas ahora les ha sido concedida su misericordia.
11 Amados hermanos, por ser aquí extranjeros y gente de paso, les ruego que se abstengan de los deseos carnales que hacen la guerra al alma.
12 Lleven una vida ejemplar en medio de los que no conocen a Dios; de este modo, esos mismos que los calumnian y los tratan de malhechores notarán sus buenas obras y darán gloria a Dios el día de su visita.

SALMO 100,2-5

Sirvan al Señor con alegría, lleguen a él, con cánticos de gozo!
3 Sepan que el Señor es Dios, él nos hizo y nosotros somos suyos, su pueblo y el rebaño de su pradera.
4 ¡Entren por sus puertas dando gracias, en sus atrios canten su alabanza.
4 Denle gracias y bendigan su nombre!
5 «Sí, el Señor es bueno, su amor dura por siempre, y su fidelidad por todas las edades».

MARCOS 10,46-52

Llegaron a Jericó. Al salir Jesús de allí con sus discípulos y con bastante más gente, un ciego que pedía limosna se encontraba a la orilla del camino. Se llamaba Bartimeo (hijo de Timeo). 47 Al enterarse de que era Jesús de Nazaret el que pasaba, empezó a gritar: «¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí!» 48 Muchas personas trataban de hacerlo callar. Pero él gritaba con más fuerza: «¡Hijo de David, ten compasión de mí!»
49 Jesús se detuvo y dijo: «Llámenlo.» Llamaron, pues, al ciego diciéndole: «Vamos, levántate, que te está llamando.» 50 Y él, arrojando su manto, se puso en pie de un salto y se acercó a Jesús. 51 Jesús le preguntó: «¿Qué quieres que haga por ti?» El ciego respondió: «Maestro, que vea.» 52 Entonces Jesús le dijo: «Puedes irte, tu fe te ha salvado.» Y al instante pudo ver y siguió a Jesús por el camino.

HOMILIA

Jesús nos sigue enseñando con su vida. Nada ni nadie lo detiene de su misión de envido de Dios que prepara el hoy del Reino de Dios. A nosotros se nos hace difícil esta actitud de Jesús y muchas veces reaccionamos con la actitud la gente que se encuentra con el hombre ciego y que quiere ver a Jesús. Pero siempre prevalece ante Jesús la actitud del hombre que tiene necesidad de Dios y que ha venido a encontrarse con nosotros porue lo necesitamos y siempre nos va mandar a buscar, porque para eso vino a nosotros.

Pero necesitamos escuchar y así continúa la 1 Carta de Pedro hoy y allí encontramos un conjunto de exhortaciones y consignas operativas, pero siempre la Palabra nos enfrenta con el camino a través del cual irradia el Padre, en un pueblo reunido en Cristo que encuentran en él el camino de la salvación. Este es el camino a través del cual se ejerce ese influjo mediante el cual el Señor llama a la glorificación del Padre.

Las personas regeneradas por la resurrección (1,3) por la Palabra viva y eterna del evangelio (2,23) tiene la misma identidad. Todas y siempre son “recién nacidas”. (2,2) Pedro nos dice hoy, que la misericordia del Padre nos regenera no sólo en el momento en que nos hace nacer a su vida en Cristo, sino para todo el tiempo en que vivimos con él. Cristo está continuamente regenerándonos a las personas en la vida trinitaria. El bautismo nos hace renacer en Cristo, que como Verbo del Padre, está siempre regenerándose en la vida trinitaria. El bautismo nos hace renacer en Cristo de una vez y para siempre. Pero lo afirma de muchos modos en estas homilías bautismales que son las Cartas de Pedro. Por eso habla Pedro de la “leche pura del Espíritu”.
Jesús es la Palabra que nos hace renacer, a él remite el Espíritu (1,13) Y aceptamos con bondad esta Palabra cuando gustamos su bondad. Es él la piedra viva, elegida, preciosa de Dios. La humanidad que la ha rechazado tropieza con ella. Sin embargo, el Padre la ha puesto como piedra angular de la casa espiritual que está construyendo en él y por él, para que sea una comunidad sacerdotal que ofrece el sacrificio que le es agradable. Las personas bautizadas caminan, avanzan en él, cuando se dejan construir, cual piedras vivas, para el cumplimiento del designio del Padre en Jesucristo.

Pedro nos dice hoy claramente que somos por el bautismo, “linaje escogido, sacerdocio real, nación santa, pueblo adquirido en posesión para anunciar las grandezas del que nos llamó de las tinieblas a la luz admirable.”

En el evangelio, Jesús se tropieza con un mendigo ciego; Bartimeo, en las cercanías de Jericó. Bartimeo trata de llamar la atención del paso de Jesús, no le importa la reacción de la gente. Jesús hace que lo llamen, habla con él, escucha sus deseos, cultiva su fe. Bartimeo lo llama “Maestro” (51). Es la misma expresión usada por María den la mañana de la Pascua (Juan 20,16), expresión de vínculo, de estima, de afecto, que equivalía a “Maestro mío”. Jesús lo cura, atraviesa a la fe su curación y suscita en él el deseo de seguirle: “y le siguió por el camino”. Lucas y mateo refieren también el episodio, pero hay unos puntos diferentes, explicados de manera diferente (el número de los curados y el lugar del prodigio y otros.)

Marcos hace de la historia de un documento de pedagogía de la fe. En ella la cuiración está ligada por un doble encuentro con la imploración de la misericordia del que la lleva a cabo. El gripo “Hijo de David, ten compasión de mí” que parece un preludio las invocaciones de la entrada en Jesusalén Maros 11,1ss) implora una curación más radical que la sola adquisición de la vista y forma unidad con el comienzo del discipulado.

La ceguera más grave que nos incumbe a todos es la que nos impide vernos a nosotros mismos a la luz de la obra admirable que realiza Jesús en nosotros. Esta obra culmina en el hecho de que nos ha convertido en el pueblo de Dios que ha obtenido su misericordia..
Jesús es misericordioso, no violento. Actúa en el deseo de que su Espíritu suscita en nosotros y se despierta cuando nosotros mismos nos apartamos de testigos de la esperanza, de excavadores de pozos y de fuentes en los corazones pobres y desalentados. La misericordia es la única bienaventuranza que se regenera ejerciéndola: la experimentan los qe la ofrecen y tienen el coraje de la gratitud de las iniciativas, de la sinceridad de los gestos sencillos y pobres. El óbolo de la viuda reaviva la esperanza.

ORACION

Cuando, me parece que quiero escucharte, y olvido tu respuesta a los interlocutores que habla Jesús en Mateo 25, 31ss, me quedo bloqueado en las peguntas sobre el cómo: “Cómo” hacer para unirme a ti, “cómo” encontrarte, etc. Te busco lejos, mientras que tú me interpelas y me renueva por medio de aquellos a los que pones en mi camino y a los que me resisto a mirar, a escuchar. No te veo porque me prefiero a mí antes que a ti, y me privo de tu ternura porque me obstino en querer recibirla de las personas, y los acontecimiento que deseo yo, y no a través de lo que tú me ofreces. Tu gracia me llega a través de la persona a la que me abro con la generosidad del don “Maestro, que recobre la vista” y te siga por el camino.

miércoles, 26 de mayo de 2010

TIEMPO ORDINARIO. Mayo 26, 2010

PALABRA DE VIDA
Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro 1, 18-25

Os rescataron a precio de la sangre de Cristo, el Cordero sin defecto
Queridos hermanos: Ya sabéis con qué os rescataron de ese proceder inútil recibido de vuestros padres: no con bienes efímeros, con oro o plata, sino a precio de la sangre de Cristo, el Cordero sin defecto ni mancha, previsto antes de la creación del mundo y manifestado al final de los tiempos por vuestro bien. Por Cristo vosotros creéis en Dios, que lo resucitó de entre los muertos y le dio gloria, y así habéis puesto en Dios vuestra fe y vuestra esperanza. Ahora que estáis purificados por vuestra obediencia a la verdad y habéis llegado a quereros sinceramente como hermanos, amaos unos a otros de corazón e intensamente. Mirad que habéis vuelto a nacer, y no de una semilla mortal, sino de una inmortal, por medio de la palabra de Dios viva y duradera, porque «toda carne es hierba y su belleza como flor campestre: se agosta la hierba, la flor se cae; pero la palabra del Señor permanece para siempre.» Y esa palabra es el Evangelio que os anunciamos
Salmo 147, 12-13. 14-15. 19-20 Glorifica al Señor, Jerusalén.
Glorifica al Señor, Jerusalén; alaba a tu Dios, Sión: que ha reforzado los cerrojos de tus puertas, y ha bendecido a tus hijos dentro de ti.
Ha puesto paz en tus fronteras, te sacia con flor de harina. Él envía su mensaje a la tierra, y su palabra corre veloz.
Anuncia su palabra a Jacob, sus decretos y mandatos a Israel; con ninguna nación obró así, ni les dio a conocer sus mandatos.

Lectura del santo evangelio según san Marcos 10, 32-45

Mirad, estamos subiendo a Jerusalén, y el Hijo del hombre va a ser en, regado
En aquel tiempo, los discípulos iban subiendo camino de Jerusalén, y Jesús se les adelantaba; los discípulos se extrañaban, y los que seguían iban asustados. Él tomó aparte otra vez a los Doce y se puso a decirles lo que le iba a suceder: -«Mirad, estamos subiendo a Jerusalén, y el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas, lo condenarán a muerte y lo entregarán a los gentiles, se burlarán de él, le escupirán, lo azotarán y lo matarán; y a los tres días resucitará.» Se le acercaron los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, y le dijeron: -«Maestro, queremos que hagas lo que te vamos a pedir.» Les preguntó: -«¿Qué queréis que haga por vosotros?» Contestaron: -«Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda. » Jesús replicó: -«No sabéis lo que pedís, ¿sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber, o de bautizaros con el bautismo con que yo me voy a bautizar?» Contestaron: -«Lo somos.» Jesús les dijo: -«El cáliz que yo voy a beber lo beberéis, y os bautizaréis con el bautismo con que yo me voy a bautizar, pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mi concederlo; está ya reservado. » Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra Santiago y Juan. Jesús, reuniéndolos, les dijo: -«Sabéis que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen. Vosotros, nada de eso: el que quiera ser grande, sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos. Porque el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por todos. »
HOMILIA

1Pedro 1,18-25: Los rescataron a precio de la sangre de Cristo Salmo 147: Glorifica al Señor, Jerusalén. Marcos 10,32-45: El Hijo del Hombre va a ser entregado.

El evangelio de Marcos nos comienza a mostrar los planes de Jesús, es su mismo plan, pero los discípulos quedan en su lugar al é irse al cielo. Le anuncia con claridad lo que harán con él la autoridades religiosas y polí-ticas. El plan es simple aunque doloroso, lo matarán pero el tercer día resucitara. Pero los discípulos no lo han entendido y por eso los hijos de Zebedeo piden privilegios, no quieren aceptar lo que Jesús ha venido a realizar y ellos tampoco quieren aceptar el seguimiento de Jesús, no quieren entender ni aceptar que el Hijo del hombre no vino a ser servido sino a servir y dar la vida en rescate de muchos, él no es el Mesías triunfador sino es el Servidor sufriente.

Los puestos de los discípulos no son buscar puestos, poder ni riquezas. La actitud del servidor de Jesús debe tomar distancia de las prácticas de poder propias “de los gobernantes que dominan las naciones como si fueran sus dueños”. El camino de la Cruz es también el camino del discípulo, deben amar apasionadamente como lo hizo el Maestro, el camino de la vida es sólo el saber dar la vida.
No es cuestión de dar la espalda como lo hizo el que le pregunta a Jesús “?Qué debo hacer para ganar la vida eterna?
Algunas de las verdades sobre la relación de Jesús con nosotros, es el plan de Padre (1) y en su gran misericordia (3) y eso es ante de la fundación del mundo. Ya el Padre lo eligió como el cordero sin mancha, para que con su sangre precisosa liberara a la humanidad “de la conducta idolátrica heredada de vuestros mayores” (18).
Jesús es lo central de la historia, Pablo lo llama “plenitud de los tiempos” (Gálatas 4,4). Y gracias a su misión, a su resurrección y glori-ficación, creemos nosotros en Dios lo resucitó de los muertos, y nos ha dado la posibilidad de anclar nuestra fe y esperanza en el Padre. Entramos an relación con Jesús a través de la obediencia a la predicción del Evangelio. Y esto es fuente de nueva vida, es decir, en la caridad, o sea, no de impulsos emotivos transitorios, sino de relaciones que dan realidad al dinamismo y la misión de la comunidad.

La cristología de la Primera Carta de Pedro es rica y profunda. Es un himno de bendición a la obra que el Padre, en el Espíritu, realiza en Cristo (1,18b-21; 2,21-25: un himno sublime; 3,18-22 y 4,5ss, elementos de una antigua profesión de fe.) Jesús “padeció una sola vez por los pecados, el inocente por los culpables, para conduciros a Dios. En cuento sufrió la muerte, pero fue devuelto a la vida por la salvación” (2,24) La historia ha sido invadida en él por la sed ardiente de la alianza nueva y eterna con el Padre, y los que le obedecen han sido injertados en este movimiento de conversión que califica a todo dinamismo humano recto y lo convierte en expresión de nostalgia e inventiva de salvación universal.

En ej evangelio Jesús continúa siguiendo con su enseñanza y todo esto sucede en el camino a Jerusalén. Jesús va delante y le siguen sus discípulos atemorizados. Habla a sus discípulos de la próxima pasión y lo hace con muchos detalles (33ss). Pero la incomprensión de los discípulos es total. Y Marcos lo resalta. Mateo introduce a la madre de los hijos de Zebedeo, pero aquí en Marcos son los mismos discípulos. Y el pedido se refiere a su ubicación en el Reino: uno a la derecha y otro a la izquierda de Jesús (37). Su reacción a la respuesta de Jesús nos indica que todos los discípulos están inmerso en la posición diferente de Jesús.. Jesús está completamente en posición diferente a los discípulos. El está en el marco de la compla-cencia con el Padre.

Vivir en Jesús es crecer en la docilidad al Padre, compartir la misión para la que el Padre le ha enviado: beber su mismo cáliz, ser sumergidos con él en el mismo bautismo. Seguir a Jesús es recorrer con él el camino del Siervo de Yavhé (Isaías 52,13-53) es decir compartir con él nuestra propia vida en su servicio, entregada por la salvación de muchos, de la humanidad. Sólo Marcos con estas palabras -y con las que dice en 14,24 sobre el cáliz_ nos refiere el motivo de la muerte violenta del Señor y nos abre los horizontes del misterio del seguimiento.

ORACION

No te canses, Señor, de nuestras resistencias a tu lógica de resurrección y de cruz, de nuestros vanos razonamientos tendientes a disfrazar nuestras defensas y nuestro prejuicios. Continúa revelándonos el recorrido de nuestras vidas y envíanos testigos que nos hagan conocer tus caminos, que nos ayuden a perseverar en ellos. Perdona nuestros cansancios y nuestras dudas. Es duro amar a los enemigos, pero tú lo has hecho conmigo, con nosotros y sigues haciéndolo. Que nuestros oídos no sean sordos al remido de la creación (Romanos 8,18), que nuestros ojos no se muestren distraídos ante el sufrimiento en el que estamos inmersos, que nuestros corazones no se muestren incapaces de compartir la alegría y la esperanza que acompañan el servicio que tú pides al hombre. Que el amor y la solicitud por el bien de tu Iglesia, no queden resquebrajados y paralizados por cálculos, prejuicios, rencores. Ámanos en tu Espíritu, para gloria del Padre.

martes, 25 de mayo de 2010

TIEMPO ORDINARIO, MAYO 25, 2010

PALABRA DE VIDA
Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro 1, 10-16

Predecían la gracia destinada a vosotros; por eso, controlaos bien, estando a la expectativa
Queridos hermanos: La salvación fue el tema que investigaron y escrutaron los profetas, los que predecían la gracia destinada a vosotros. El Espíritu de Cristo, que estaba en ellos, les declaraba por anticipado los sufrimientos de Cristo y la gloria que seguiría; ellos indagaron para cuándo y para qué circunstancia lo indicaba el Espíritu. Se les reveló que aquello de que trataban no era para su tiempo, sino para el vuestro. Y ahora se os anuncia por medio de predicadores que os han traído el Evangelio con la fuerza del Espíritu enviado del cielo. Son cosas que los ángeles ansían penetrar. Por eso, estad interiormente preparados para la acción, controlándoos bien, a la expectativa del don que os va a traer la revelación de Jesucristo. Como hijos obedientes, no os amoldéis más a los deseos que teníais antes, en los días de vuestra ignorancia. El que os llamó es santo; como él, sed también vosotros santos en toda vuestra conducta, porque dice la Escritura: «Seréis santos, porque yo soy santo.»

Salmo 97, 1. 2-3ab. 3c-4
El Señor da a conocer su victoria.
Cantad al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas: su diestra le ha dado la victoria, su santo brazo.
El Señor da a conocer su victoria, revela a las naciones su justicia: se acordó de su misericordia y su fidelidad en favor de la casa de Israel.
Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios. Aclamad al Señor, tierra entera; gritad, vitoread, tocad.

Lectura del santo evangelio según san Marcos 10, 28-31

Recibiréis en este tiempo cien veces más, con persecuciones, y en la edad futura, vida eterna
En aquel tiempo, Pedro se puso a decir a Jesús: -«Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido.» Jesús dijo: -«Os aseguro que quien deje casa, o hermanos o hermanas, o madre o padre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, recibirá ahora, en este tiempo, cien veces más -casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y tierras, con persecuciones-, y en la edad futura, vida eterna. Muchos primeros serán últimos, y muchos últimos primeros.»
HOMILIA

1Pedro 1,10-16: Predecían la gracia destinada a ustedes Salmo 97: El Señor da a conocer su victoria. Marcos 10,28-31: Muchos últimos serán los primeros.

El Señor nos muestra hoy lo que espera de sus discípulos si quieren entrar en el Reino. Y nos muestra a Pedro como el discípulo que lo ha dejado todo y seguido al Maestro y recibirá el ciento por uno y el Reino. Quienes de nosotros deja todo para ser el discípulo misionero de Jesús sufrirá también persecuciones en el seguimiento pero encontrará en la comunidad cristiana lo necesario para vivir en bienes materiales y afectivos. Pedro no era rico sino tenía un esfuerzo pescador pero su gesto era muy valioso. Jesús dice que los que dejaron familia, bienes y por la Buena Noticia recibieran el ciento por uno. Eso no quiere decir que dejaran de sufrir persecuciones. Y aquí es bueno recordar lo que nos ha dicho un documento de la Iglesia de estos tiempos. El Documento de Aparecida en el Documento de la Iglesia latinoamericana último: “En la generosidad de los misioneros se manifiesta la generosidad de Dios en la gratuidad de los apóstoles aparece la gratuidad del Evangelio.” ( 31).

Finalmente la Palabra nos enseña que aquellos que creen tener todo no alcanzan la vida y son los últimos, mientras que los que creen en Jesús y lo siguen compartiendo lo que son y lo que tienen encuentran todo en la comunidad cristiana y son los primeros.

La pregunta que debemos hacernos es clara “?meditamos en esto en nuestra vida dentro de la comunidad, o sólo pensamos en el pensamiento de Pedro, “Mira, nosotros lo hemos dejamos todo y te hemos seguido? No es importante el haberlo seguido lo importante es que hemos tenido la bendición de haber sigo elegido, no por nuestras obras sino por la decisión total del Señor?

El Espíritu es el origen único del anuncio que proclama la salvación que nos ha sido entregada en la resurrección de Jesucristo. El Espíritu actuaba ya en los profetas, los impulsaba a conocer y profetizar el misterio de Cristo, los sufrimientos que debía padecer y la gloria que de ellos se seguiría. Ahora, enviado desde el cielo después de la resurrección, obra en aquellosd quer predican el Evangelio, en todos que anuncian que Cristo actúa en la historia para conducir a su pleno complimiento, entre la persecución y la confianza, la obra de regeneración de la humanidad llevada a cabo en la resurrección.

El anuncio encierra tal belleza que constituye la alegría y la admiración de las criaturas angélicas y tiene el poder innato de hacer que los fieles vivan en un clima pascual en nuestras propias mentes y vigile de tal modo que centren toda su esperanza en la gracia que será entregada en la revelación de Jesús, cuando él se manifieste en la gloria. Cuando ya han pasado de la ignorancia al conocimiento de Dios (Salmo 78,6 “Para que no sean, a ejemplo de sus padres, una generación rebelde y obstinada, incapaz de mantener su decisión y cuyo espíritu no era fiel a Dios… ; Jeremías 10,25: “25 Derrama tu enojo sobre las naciones que no te conocen, sobre los pueblos que no han invocado tu Nombre. Mira cómo están devorando a Jacob y se lo comen hasta terminarlo. Ya le han arruinado su casa.” 1 Tesalonicenses 4,5) 5””y no se deje llevar por pura pasión, como hace la gente que no conoce a Dios.” Es decir, no se pueden amoldarse a deseos vanos, sino que, como hijos obedientes al Padre, que los ha regeneredado en Jesús, deben comportarse como él, santos en su conducta. La posibilidad de vivir como el Padre, se basa en la participación en su misma vida a través de Cristo y brota de la participación en la vida divina.

Pedro, que se hace eco del asombro de los discípulos ante loas reflexiones del Maestro sobre la dificultad del camino hacia el Reino, quiere saber qué va a ser de los que ya están siguiendo al Nazareno. Jesús, respondiendo a la pregunta de Pedro, confirma que dios no se deja vencer en generosidad. No sólo acoge en su bienaventuranza eterna a los que perseveran en el camino de Cristo, sino que ya, en este tiempo, los admite a gozar de la riqueza de sus dones y de protección, aunque sean perseguidos.

Marcos, que presenta con más detalles que los otros dos sinópticos (Mateo y Lucas) los bienes de los que gozan los discípulos en este tiempo, concluye con la máxima sobre los primeros y los últimos en el Reino. Mateo la presenta dos veces (19,30; 20,26) y Lucas la sitúa en otra parte. En este contexto podemos entenderla como una invitación a la vigilancia contra las falsas seguridades que pueden insinuarse en una vida en la que, pese a las dificultades y los contrastes, nuestra condición existencial general puede distraernos de la conversión permanente.

Pedro atestigua que la vida de las comunidades que marchan por los caminos del Señor, aquella que anunciaron los profetas y en la que los preanunciaron los profetas y en la que los predicadores del Evangelio nos piden que perseveremos, está entremezclada de alegría y dolor, es camino de purificación y de confianza.

La vida en el Reino no está exenta de consuelos dignos de la condición humana.

Vivir con Jesús, que vive en su Iglesia, es compartir su condición de “piedra angular”, preciosa para el Padre, aunque rechazada por la huma-nidad (ver 1 Pedro 2,6ss); es también beber su cáliz, recibir su bautismo.

Sólo tenemos dos manos. Alguien advertía que sobre una había un cero y sobre la otra un uno. Si ponemos el cedro detrás del uno, tenemos diez; si lo hacemos al revés empobrecemos la misma unidad.

ORACION

Son muchos los propósitos sinceros que siento de amarte, de seguirte con fidelidad, pero naufragan, oh Señor, mientras perdura en mi la ilusión de adherirme a ti, de buscarte al margen de la humanidad pobre y doliente en la que vives.

Sé que amas a tu Iglesia, que la lavas con tu sangre y que, a través de su Espíritu, la conduces a la conversión. Me lo repito siempre, pero cuando debo ser en ella testigo de la misericordia del Padre, que no acepta compro-misos, aunque tampoco apaga el pabilo vacilante, me da la impresión de estar siempre al comienzo del camino. Cuando te acojo con sencillez, de verdad, sobe todo en los pobres, en las personas débiles, que no cuentan con apoyo humano, todo es diferente. ¡Ese es tu camino! Concédeme reconocerlo contigo de una manera no selectiva ni arbitraria, en caridad de verdad, hasta el final.

lunes, 24 de mayo de 2010

TEMPO ORDINARIO MAYO 24, 2010

PALABRA DE VIDA
Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro 1, 3-9

No habéis visto a Jesucristo, y lo amáis; creéis en él, y os alegráis con un gozo inefable
Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que en su gran misericordia, por la resurrección de Jesucristo de entre los muertos, nos ha hecho nacer de nuevo para una esperanza viva, para una herencia incorruptible, pura, imperecedera, que os está reservada en el cielo. La fuerza de Dios os custodia en la fe para la salvación que aguarda a manifestarse en el momento final. Alegraos de ello, aunque de momento tengáis que sufrir un poco, en pruebas diversas: así la comprobación de vuestra fe -de más precio que el oro, que, aunque perecedero, lo aquilatan a fuego-llegará a ser alabanza y gloria y honor cuando se manifieste Jesucristo. No habéis visto a Jesucristo, y lo amáis; no lo veis, y creéis en él; y os alegráis con un gozo inefable y transfigurado, alcanzando así la meta de vuestra fe: vuestra propia salvación.

Salmo 110, 1-2. 5-6. 9ab y 10c
El Señor recuerda siempre su alianza.
Doy gracias al Señor de todo corazón, en compañía de los rectos, en la asamblea. Grandes son las obras del Señor, dignas de estudio para los que las aman.
Él da alimento a sus fieles, recordando siempre su alianza; mostró a su pueblo la fuerza de su obrar, dándoles la heredad de los gentiles.
Envió la redención a su pueblo, ratificó para siempre su alianza; la alabanza del Señor dura por siempre.
Lectura del santo evangelio según san Marcos 10, 17-27

Vende lo que tienes y sígueme
En aquel tiempo, cuando salta Jesús al camino, se le acercó uno corriendo, se arrodilló y le preguntó: -«Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?» Jesús le contestó: -« ¿Por qué me llamas bueno? No hay nadie bueno más que Dios. Ya sabes los mandamientos: no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no estafarás, honra a tu padre y a tu madre.» Él replicó: -«Maestro, todo eso lo he cumplido desde pequeño.» Jesús se le quedó mirando con cariño y le dijo: -«Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dale el dinero a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo, y luego sígueme.» A estas palabras, él frunció el ceño y se marchó pesaroso, porque era muy rico. Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: -«¡ Qué difícil les va a ser a los ricos entrar en el reino de Dios! » Los discípulos se extrañaron de estas palabras. Jesús añadió: -«Hijos, ¡qué difícil les es entrar en el reino de Dios a los que ponen su confianza en el dinero! Más fácil le es a un camello pasar por todo.» el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios.» Ellos se espantaron y comentaban: -«Entonces, ¿quién puede salvarse?» Jesús se les quedó mirando y les dijo: -«Es imposible para los hombres, no para Dios. Dios lo puede.
HOMILIA

1Pedro 1,3-9: No han visto a Jesucristo, y lo aman; creen en él Salmo 110: El Señor recuerda siempre su alianza. Marcos 10,17-27: Vende lo que tienes y sígueme

Comenzamos con la misión dada a los discípulos al entregarles la misión antes de la venida del Espíritu Santo, el nuevo líder de la comunidad en nombre de Jesús, hasta que él vuelva y los discípulos y la Iglesia se encarguen del Reino de Dios bajo la dirección del Espíritu. Por eso el joven del Evangelio, ya no es Juan como en todo el tiempo de Pascual, ahora es Marcos. Pero prestemos atención a la respuesta de Jesús: “Una cosa te falta: ve, vende cuanto tienes y dáselo a los pobres y tendrás un tesoro en el cielo; después sígueme.” No pudo ser discípulo y tomó la otra alternativa, lo contrario, “se marchó triste.” Se nos comienza a indicar el camino que tenemos que seguir si queremos ser discípulos de Jesús y dejarnos conducir por su Espíritu Santo.

Se nos exige algo simple a los que creemos en Jesús y queremos seguirlo, compartir todo lo que tenemos y seguir el gozo de vivir junto a El. Lo sabemos bien claro, la alegría, no es un sentimiento de bienestar egoísta, no, es el bienestar de seguir que nos capacita para anunciar la buena noticia del amor de Dios con una actitud serena de nuestro corazón. “Conocer a Jesús es el mejor regalo que puede recibir cualquier persona; lo mejor que hemos encontrado en la vida es encontrarlo y esto es lo mejor que nos ha ocurrido, y darlo a conocer con nuestra palabra y las obras so nuestro gozo.” Este fue el mensaje de los obispos latinoamericanos en al Reunión de Aparecida (Brasil). Por eso se nos habla del gozo entre el “ya de la salvación y el “todavía no” de la manifestación de la misma. La “herencia reservada en el cielo (4) y eso es la meta de nuestra esperanza.. En virtud de ella, las personas que se han fortalecido por la fe perseveran haciendo el bien (4,19) y, tanto en la alegría como en el dolor, dan un bello testimonio de Cristo. Y al entrar en dios por la fe, él protege, consolida (5,9) y sostiene en la lucha a las personas encaminadas a la salvación, a la manifestación del Señor de la gloria (1,9)

Amar y creer sin ver es un camino en el plan personal y comunitario. No se trata de un proceso sin dolor. Lo podemos comparar con el oro acrisolado por el fuego, queda libre de las escarias (7). El Jesús de la gloria resplandecerá en la gloria del pueblo que el Padre reúne en él y éste experimentará en la plenitud la misericordia cuando sea alabanza, gloria, y honor en Jesús glorificado.

En el evangelio el diálogo de Jesús y el rico, así como la reflexión sobre el alcance del mismo, aparece en los tres evangelios sinópticos) Mateo, Mateo y Lucas) de ellos es Marcos el que presenta más detalles. Dice que el rico se acerca corriendo a Jesús y se arrodilla ante él, en señal de reverencia y respeto (17). Al final nos proporciona algunos detalles sobre la reacción de Jesús a las palabras del rico: fija en él su mirada, le ama, le habla (21). Recoge la reacción del rico: “frunció el ceño y se marchó todo triste.” (22) Jesús va camino de Jerusalén. La pregunta que le dirige es seria. Entre la realidad entre el obrar orientado por la ley del Señor y la vida eterna (en Lucas 10,29), entre el reconocimiento de la bondad de dios y la calidad de las relaciones interhumanas.

Jesús reflexiona con los apóstoles lo que ha pasado pone el acento en que la conversión del corazón, la fuente del orden en las relaciones humanas, sólo es posible a través de la docilidad a la iniciativa del Padre –sólo él- engendra para la vida divina, que acoge en su vida. No se deja acoger en ella quien tiene el corazón ocupado por los bienes, unos bienes que no nos han sido dado para sustraernos al seguimiento de Cristo.

Toda nuestra vida presente debe discurrir en la alabanza a Dios, porque en ella consistirá la vida eterna de la vida humana, nadie puede hacerse digno de la vida eterna si8 no se ejercita en esta alabanza. Ahora, alabamos a Dios, pero también le rogamos. Nuestra alabanza incluye la alegría, la oración, el gemido. Es que se nos ha prometido algo que todavía no poseemos y, porque es veraz, el que nos lo ha prometido, nos alegramos por la esperanza; mas, porque todavía no lo poseemos, gemimos por el deseo. Es cosa buena perseverar en este deseo hasta que llegue lo prometido; entonces cesará el gemido y subsistirá únicamente la alabanza. Por eso, nos dice Pedro hoy, “A través de la resurrección de Jesucristo de entre los muertos, nos ha hecho renacer.” (1 Pedro 1,3)

ORACION

Tu Palabra, Señor, es la verdad. Envía tu Espíritu para que me ilumine y pueda acogerla tal como tú la dices, para que pueda seguirte a tu modo y no al mío. Tú pides que te siga en tu cuerpo místico. La resistencia, explícita o escondida, que le opongo es grande. Todo lleva a aislarme, a pensar que los intereses de mi salvación me inclina a pensar que nadie se ocupa de ti.

Me pides que vaya a tu encuentro, pero yo siempre tengo la tentación de aislarme de todo. Me encuentro habitado por la murmuración interna, por el juicio, por la severidad y la condena. Hasta en la misma oración hablo de mí y no me acuerdo de ti, no fijo la mirada en tu rostro.

Tu Palabra me confirma que sólo en el crisol de la tribulación se libera la fe en ti de la tendencia a darse apoyos que la sostenga y que son diferentes a las que tú das a los que llevan a su complimiento tu pasión.

Convierte +, pues, mi corazón y mi mente. Deseo amarter como tú quieres, permanecer en el amor por el Padre y por la humanidad que él ama. Manténme en tu amor.

domingo, 23 de mayo de 2010

FIESTA DE PENTECOSTES. MAYO 23, 2010

PALABRA DE VIDA
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 2, 1-11

Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar
Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar. De repente, un ruido del cielo, como de un viento recio, resonó en toda la casa donde se encontraban. Vieron aparecer unas lenguas, como llamaradas, que se repartían, posándose encima de cada uno. Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar en lenguas extranjeras, cada uno en la lengua que el Espíritu le sugería. Se encontraban entonces en Jerusalén judíos devotos de todas las naciones de la tierra. Al oír el ruido, acudieron en masa y quedaron desconcertados, porque cada uno los oía hablar en su propio idioma. Enormemente sorprendidos, preguntaban: - «¿No son galileos todos esos que están hablando? Entonces, ¿cómo es que cada uno los oímos hablar en nuestra lengua nativa? Entre nosotros hay partos, medos y elamitas, otros vivimos en Mesopotamia, Judea, Capadocia, en el Ponto y en Asia, en Frigia o en Panfilia, en Egipto o en la zona de Libia que limita con Cirene; algunos somos forasteros de Roma, otros judíos o prosélitos; también hay cretenses y árabes; y cada uno los oímos hablar de las maravillas de Dios en nuestra propia lengua.»

Salmo 103, 1ab y 24ac. 29bc-30. 31 y 34
Envía tu Espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra.
Bendice, alma mía, al Señor: ¡Dios mío, qué grande eres! Cuántas son tus obras, Señor; la tierra está llena de tus criaturas.
Les retiras el aliento, y expiran y vuelven a ser polvo; envías tu aliento, y los creas, y repueblas la faz de la tierra.
Gloria a Dios para siempre, goce el Señor con sus obras. Que le sea agradable mi poema, y yo me alegraré con el Señor.

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 12, 3b-7. 12-13
Hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo
Hermanos: Nadie puede decir: «Jesús es Señor», si no es bajo la acción del Espíritu Santo. Hay diversidad de dones, pero un mismo Espíritu; hay diversidad de ministerios, pero un mismo Señor; y hay diversidad de funciones, pero un mismo Dios que obra todo en todos. En cada uno se manifiesta el Espíritu para el bien común. Porque, lo mismo que el cuerpo es uno y tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, a pesar de ser muchos, son un solo cuerpo, así es también Cristo. Todos nosotros, judíos y griegos, esclavos y libres, hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo. Y todos hemos bebido de un solo Espíritu.
SECUENCIA
Ven, Espíritu divino, manda tu luz desde el cielo. Padre amoroso del pobre; don, en tus dones espléndido; luz que penetra las almas; fuente del mayor consuelo. Ven, dulce huésped del alma, descanso de nuestro esfuerzo, tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego, gozo que enjuga las lágrimas y reconforta en los duelos. Entra hasta el fondo del alma, divina luz, y enriquécenos. Mira el vacío del hombre, si tú le faltas por dentro; mira el poder del pecado, cuando no envías tu aliento. Riega la tierra en sequia, sana el corazón enfermo, lava las manchas, infunde calor de vida en el hielo, doma el espíritu indómito, guía al que tuerce el sendero. Reparte tus siete dones, según la fe de tus siervos; por tu bondad y tu gracia, dale al esfuerzo su mérito; salva al que busca salvarse y danos tu gozo eterno

Lectura del santo evangelio según san Juan 20, 19-23

Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo. Recibid el Espíritu Santo
Al anochecer de aquel día, el día primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: - «Paz a vosotros.» Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió: - «Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo.» Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: - «Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.»
HOMILIA
Hechos 2,1-11: Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar Salmo 103, 1.24.29-31.34: Envía tu Espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra. 1Corintios 12,3b-7.12-13: Para formar un solo cuerpo Juan 20,19-23: Jesús envía al Espíritu Santo

Pentecostés no es una fiesta originariamente cristiana. Como «Fiesta de las Semanas» o «de la Cincuentena», fue instituida en Israel para celebrar el inicio de la cosecha. Se celebraba siete semanas o cincuenta días a partir de la Pascua para dar gracias a Dios por la nueva cosecha (cf. Ex 23,16;34,22; Lv 23,15-21; Dt 16,9-12). En el judaísmo tardío se transformó en festividad plenamente religiosa: pasó a ser memoria del don de la Ley en el Sinaí al pueblo liberado de Egipto.
El Espíritu es la misma vida de Dios. En la Biblia es sinónimo de vitalidad, de dinamismo y novedad. El Espíritu animó la misión de Jesús y se encuentra también a la raíz de la misión de la Iglesia. El evento de Pentecostés nos remonta al corazón mismo de la experiencia cristiana y eclesial: una experiencia de vida nueva con dimensiones universales.
La primera lectura (Hch 2,1-11) es el relato del evento de Pentecostés. En ella se narra el cumplimiento de la promesa hecha por Jesús al final del evangelio de Lucas y al inicio del libro de los Hechos (Lc 24,49: “Por mi parte, les voy a enviar el don prometido por mi Padre... quédense en la ciudad hasta que sean revestidos de la fuerza que viene de lo alto”; Hch 1,5.8: “Ustedes serán bautizados con Espíritu Santo dentro de pocos días... ustedes recibirán la fuerza del Espíritu Santo”).

Con esta narración Lucas profundiza un aspecto fundamental del misterio pascual: Jesús resucitado ha enviado el Espíritu Santo a la naciente comunidad, capacitándola para una misión con horizonte universal. El relato inicia dando algunas indicaciones relativas al tiempo, al lugar y a las personas implicadas en el evento. Todo ocurre “al llegar el día de Pentecostés” (Hch 2,1). Pentecostés es una fiesta judía conocida como “fiesta de las semanas” (Ex 34,22; Num 28,26; Dt 16,10.16; etc.) o “fiesta de la cosecha” (Ex 23,16; Num 28,26; etc.), que se celebraba siete semanas después de la pascua.

Parece ser que en algunos ambientes judíos en época tardía, en esta fiesta se celebraban las grandes alianzas de Dios con su pueblo, particularmente la del Sinaí que estaba directamente relacionada con el don de la Ley. Aunque Lucas no desarrolla esta temática en el relato de Pentecostés, seguramente conocía esta tradición y es probable que haya querido asociar el don del Espíritu, enviado por Cristo resucitado, al don de la Ley recibido en el Sinaí. En la comunidad de Qumrán, contemporánea a Jesús, Pentecostés había llegado a ser la fiesta de la Nueva Alianza que aseguraba la efusión del Espíritu de Dios al nuevo pueblo purificado (cf. Jer 31,31-34; Ez 36).

El texto de los Hechos da otra indicación: “estaban todos juntos en un mismo lugar” (Hch 2,1). Con estas palabras se quiere sugerir que los presentes estaban unidos, no sólo en un mismo sitio, sino con el corazón. Aunque no se habla de una reunión cultual, no sería extraño que Lucas imaginara a los creyentes en oración, esperando la venida del Espíritu, de la misma forma que Jesús estaba orando cuando el Espíritu bajó sobre él en el bautismo (Lc 3,21: “Mientras Jesús oraba... el Espíritu Santo bajó sobre él”; Hch 1,14: “Solían reunirse de común acuerdo para orar en compañía de algunas mujeres, de María la madre de Jesús y de los hermanos de éste”).

Lucas utiliza en primer lugar el símbolo del viento para hablar del don del Espíritu: “De repente vino del cielo un ruido, semejante a una ráfaga de viento impetuoso y llenó la casa donde se encontraban” (Hch 2,2). Aunque los discípulos estaban a la espera del cumplimiento de la promesa del Señor resucitado, el evento ocurre “de repente” y, por tanto, en forma imprevisible. Es una forma de decir que se trata de una manifestación divina, ya que el actuar de Dios no puede ser calculado ni previsto por el ser humano. El ruido llega “del cielo”, es decir, del lugar de la trascendencia, desde Dios. Su origen es divino. Y es como el rumor de una ráfaga de viento impetuoso.

El evangelista quería describir el descenso del Espíritu Santo como poder, como potencia y dinamismo y, por tanto, el viento era un elemento cósmico adecuado para expresarlo. Además, tanto en hebreo como en griego, espíritu y viento se expresan con una misma palabra (hebreo: ruah; griego: pneuma). No es extraño, por tanto, que el viento sea uno de los símbolos bíblicos del Espíritu. Recordemos el gesto de Jesús en el evangelio, cuando “sopla” sobre los discípulos y les dice: “Reciban el Espíritu Santo” (Jn 20,22), o la visión de los esqueletos calcinados narrada en Ezequiel 37, donde el viento–espíritu de Dios hace que aquellos huesos se revistan de tendones y de carne, recreando el nuevo pueblo de Dios.

“Entonces aparecieron lenguas como de fuego, que se repartían y se posaban sobre cada uno de ellos” (Hch 2,3). Lucas se sirve luego de otro elemento cósmico que era utilizado frecuentemente para describir las manifestaciones divinas en el Antiguo Testamento: el fuego, que es símbolo de Dios como fuerza irresistible y trascendente. La Biblia habla de Dios como un “fuego devorador” (Dt 4,24; Is 30,27; 33,14); “una hoguera perpetua” (Is 33,14). Todo lo que entra en contacto con él, como sucede con el fuego, queda transformado. El fuego es también expresión del misterio de la trascendencia divina. En efecto, el ser humano no puede retener el fuego entre sus manos, siempre se le escapa; y, sin embargo, el fuego lo envuelve con su luz y lo conforta con su calor. Así es el Espíritu: poderoso, irresistible, trascendente.

El evento extraordinario expresado simbólicamente en los vv. 2-3 se explicita en el v. 4: “Todos quedaron llenos del Espíritu Santo”. Dios mismo llena con su poder a todos los presentes. No se les comunica un auxilio cualquiera, sino la plenitud del poder divino que se identifica en la Biblia con esa realidad que se llama: el Espíritu. Se trata de un evento único que marca la llegada de los tiempos mesiánicos y que permanecerá para siempre en el corazón mismo de la Iglesia. Desde este momento el Espíritu será una presencia dinámica y visible en la vida y la misión de la comunidad cristiana.

La fuerza interior y transformadora del Espíritu, descrita antes con los símbolos del viento y del fuego, se vuelve ahora capacidad de comunicación que inaugura la eliminación de la antigua división entre los seres humanos a causa de la confusión de lenguas en Babel (Gen 11). “Y comenzaron a hablar en lenguas extrañas, según el Espíritu Santo les concedía expresarse” (v. 4). En Jerusalén, no en la casa donde están los discípulos, ni en el espacio cerrado de unos pocos elegidos, sino en el espacio abierto donde hay gente de todos las naciones (v. 5), en la plaza y en la calle, el Espíritu reconstruye la unidad de la humanidad entera e inaugura la misión universal de la Iglesia.

El pecado condenado en el relato de la torre de Babel es la preocupación egoísta de los seres humanos que se cierran y no aceptan la existencia de otros grupos y otras sociedades, sino que desean permanecer unidos alrededor de una gran ciudad cuya torre toque el cielo. El Espíritu debe venir continuamente para perdonar y renovar a los seres humanos para que no se repitan más las tragedias causadas por el racismo, la cerrazón étnica y los integrismos religiosos.

El Espíritu de Pentecostés inaugura una nueva experiencia religiosa en la historia de la humanidad: la misión universal de la Iglesia. La palabra de Dios, gracias a la fuerza del Espíritu, será pronunciada una y otra vez a lo largo de la historia en diversas lenguas y será encarnada en todas las culturas. El día de Pentecostés, la gente venida de todas las partes de la tierra “les oía hablar en su propia lengua” (Hch 2,6.8). El don del Espíritu que recibe la Iglesia, al inicio de su misión, la capacita para hablar de forma inteligible a todos los pueblos de la tierra.

En el evangelio se narra la aparición del Señor Resucitado a los discípulos el día de pascua. Todo el relato está determinado por una indicación temporal (es el primer día de la semana) y una indicación espacial (las puertas del lugar donde están los discípulos están cerradas).
La referencia al primer día de la semana, es decir, el día siguiente al sábado (el domingo), evoca las celebraciones dominicales de la comunidad primitiva y nuestra propia experiencia pascual que se renueva cada domingo. La indicación de las puertas cerradas quiere recordar el miedo de los discípulos que todavía no creen, y al mismo tiempo quiere ser un testimonio de la nueva condición corporal de Jesús que se hará presente en el lugar. Jesús atravesará ambas barreras: las puertas exteriores cerradas y el miedo interior de los discípulos. A pesar de todo, están juntos, reunidos, lo que parece ser en la narración una condición necesaria para el encuentro con el Resucitado; de hecho Tomás sólo podrá llegar a la fe cuando está con el resto del grupo.

Jesús “se presentó en medio de ellos” (v.19). El texto habla de “resurrección” como venida del Señor. Cristo Resucitado no se va, sino que viene de forma nueva y plena a los suyos (cf. Jn 14,28: “me voy y volveré a vosotros”; Jn 16,16-17) y les comunica cuatro dones fundamentales: la paz, el gozo, la misión, y el Espíritu Santo.

Los dones pascuales por excelencia son la paz (el shalom bíblico) y el gozo (la járis bíblica), que no son dados para el goce egoísta y exclusivo, sino para que se traduzcan en misión universal. La misión que el Hijo ha recibido del Padre ahora se vuelve misión de la Iglesia: el perdón de los pecados y la destrucción de las fuerzas del mal que oprimen al ser humano. Para esto Jesús dona el Espíritu a los discípulos. En el texto, en efecto, sobresale el tema de la nueva creación: Jesús “sopló sobre ellos”, como Yahvé cuando creó al ser humano en Gen 2,7 o como Ezequiel que invoca el viento de vida sobre los huesos secos (Ez 37).

Con el don del Espíritu el Señor Resucitado inicia un mundo nuevo, y con el envío de los discípulos se inaugura un nuevo Israel que cree en Cristo y testimonia la verdad de la resurrección. Como “seres humanos nuevos”, llenos del aliento del Espíritu en virtud de la resurrección de Jesús, deberán continuar la misión del “Cordero que quita el pecado del mundo”: la misión de la Iglesia que continúa la obra de Cristo realiza la renovación de la humanidad como en una nueva obra creadora en virtud del poder vivificante del Resucitado.

ORACION
Ven, Esp[iritu Santo,
Manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre;
Don en tus dones esplendido;
Luz que penetras las almas;
fuente del mayor consuelo.
Ven, dulce huésped del alma,
descanso de nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego,
gozo que enjugas las lágrimas
y reconforta en los duelos.
Ven, Espíritu enviado por el Padre,
En nombre de Jesús, el Hijo amado:
Haz una y santa la Iglesia
Para las nupcias eternas del Cielo.