Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



lunes, 24 de mayo de 2010

TEMPO ORDINARIO MAYO 24, 2010

PALABRA DE VIDA
Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro 1, 3-9

No habéis visto a Jesucristo, y lo amáis; creéis en él, y os alegráis con un gozo inefable
Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que en su gran misericordia, por la resurrección de Jesucristo de entre los muertos, nos ha hecho nacer de nuevo para una esperanza viva, para una herencia incorruptible, pura, imperecedera, que os está reservada en el cielo. La fuerza de Dios os custodia en la fe para la salvación que aguarda a manifestarse en el momento final. Alegraos de ello, aunque de momento tengáis que sufrir un poco, en pruebas diversas: así la comprobación de vuestra fe -de más precio que el oro, que, aunque perecedero, lo aquilatan a fuego-llegará a ser alabanza y gloria y honor cuando se manifieste Jesucristo. No habéis visto a Jesucristo, y lo amáis; no lo veis, y creéis en él; y os alegráis con un gozo inefable y transfigurado, alcanzando así la meta de vuestra fe: vuestra propia salvación.

Salmo 110, 1-2. 5-6. 9ab y 10c
El Señor recuerda siempre su alianza.
Doy gracias al Señor de todo corazón, en compañía de los rectos, en la asamblea. Grandes son las obras del Señor, dignas de estudio para los que las aman.
Él da alimento a sus fieles, recordando siempre su alianza; mostró a su pueblo la fuerza de su obrar, dándoles la heredad de los gentiles.
Envió la redención a su pueblo, ratificó para siempre su alianza; la alabanza del Señor dura por siempre.
Lectura del santo evangelio según san Marcos 10, 17-27

Vende lo que tienes y sígueme
En aquel tiempo, cuando salta Jesús al camino, se le acercó uno corriendo, se arrodilló y le preguntó: -«Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?» Jesús le contestó: -« ¿Por qué me llamas bueno? No hay nadie bueno más que Dios. Ya sabes los mandamientos: no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no estafarás, honra a tu padre y a tu madre.» Él replicó: -«Maestro, todo eso lo he cumplido desde pequeño.» Jesús se le quedó mirando con cariño y le dijo: -«Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dale el dinero a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo, y luego sígueme.» A estas palabras, él frunció el ceño y se marchó pesaroso, porque era muy rico. Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: -«¡ Qué difícil les va a ser a los ricos entrar en el reino de Dios! » Los discípulos se extrañaron de estas palabras. Jesús añadió: -«Hijos, ¡qué difícil les es entrar en el reino de Dios a los que ponen su confianza en el dinero! Más fácil le es a un camello pasar por todo.» el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios.» Ellos se espantaron y comentaban: -«Entonces, ¿quién puede salvarse?» Jesús se les quedó mirando y les dijo: -«Es imposible para los hombres, no para Dios. Dios lo puede.
HOMILIA

1Pedro 1,3-9: No han visto a Jesucristo, y lo aman; creen en él Salmo 110: El Señor recuerda siempre su alianza. Marcos 10,17-27: Vende lo que tienes y sígueme

Comenzamos con la misión dada a los discípulos al entregarles la misión antes de la venida del Espíritu Santo, el nuevo líder de la comunidad en nombre de Jesús, hasta que él vuelva y los discípulos y la Iglesia se encarguen del Reino de Dios bajo la dirección del Espíritu. Por eso el joven del Evangelio, ya no es Juan como en todo el tiempo de Pascual, ahora es Marcos. Pero prestemos atención a la respuesta de Jesús: “Una cosa te falta: ve, vende cuanto tienes y dáselo a los pobres y tendrás un tesoro en el cielo; después sígueme.” No pudo ser discípulo y tomó la otra alternativa, lo contrario, “se marchó triste.” Se nos comienza a indicar el camino que tenemos que seguir si queremos ser discípulos de Jesús y dejarnos conducir por su Espíritu Santo.

Se nos exige algo simple a los que creemos en Jesús y queremos seguirlo, compartir todo lo que tenemos y seguir el gozo de vivir junto a El. Lo sabemos bien claro, la alegría, no es un sentimiento de bienestar egoísta, no, es el bienestar de seguir que nos capacita para anunciar la buena noticia del amor de Dios con una actitud serena de nuestro corazón. “Conocer a Jesús es el mejor regalo que puede recibir cualquier persona; lo mejor que hemos encontrado en la vida es encontrarlo y esto es lo mejor que nos ha ocurrido, y darlo a conocer con nuestra palabra y las obras so nuestro gozo.” Este fue el mensaje de los obispos latinoamericanos en al Reunión de Aparecida (Brasil). Por eso se nos habla del gozo entre el “ya de la salvación y el “todavía no” de la manifestación de la misma. La “herencia reservada en el cielo (4) y eso es la meta de nuestra esperanza.. En virtud de ella, las personas que se han fortalecido por la fe perseveran haciendo el bien (4,19) y, tanto en la alegría como en el dolor, dan un bello testimonio de Cristo. Y al entrar en dios por la fe, él protege, consolida (5,9) y sostiene en la lucha a las personas encaminadas a la salvación, a la manifestación del Señor de la gloria (1,9)

Amar y creer sin ver es un camino en el plan personal y comunitario. No se trata de un proceso sin dolor. Lo podemos comparar con el oro acrisolado por el fuego, queda libre de las escarias (7). El Jesús de la gloria resplandecerá en la gloria del pueblo que el Padre reúne en él y éste experimentará en la plenitud la misericordia cuando sea alabanza, gloria, y honor en Jesús glorificado.

En el evangelio el diálogo de Jesús y el rico, así como la reflexión sobre el alcance del mismo, aparece en los tres evangelios sinópticos) Mateo, Mateo y Lucas) de ellos es Marcos el que presenta más detalles. Dice que el rico se acerca corriendo a Jesús y se arrodilla ante él, en señal de reverencia y respeto (17). Al final nos proporciona algunos detalles sobre la reacción de Jesús a las palabras del rico: fija en él su mirada, le ama, le habla (21). Recoge la reacción del rico: “frunció el ceño y se marchó todo triste.” (22) Jesús va camino de Jerusalén. La pregunta que le dirige es seria. Entre la realidad entre el obrar orientado por la ley del Señor y la vida eterna (en Lucas 10,29), entre el reconocimiento de la bondad de dios y la calidad de las relaciones interhumanas.

Jesús reflexiona con los apóstoles lo que ha pasado pone el acento en que la conversión del corazón, la fuente del orden en las relaciones humanas, sólo es posible a través de la docilidad a la iniciativa del Padre –sólo él- engendra para la vida divina, que acoge en su vida. No se deja acoger en ella quien tiene el corazón ocupado por los bienes, unos bienes que no nos han sido dado para sustraernos al seguimiento de Cristo.

Toda nuestra vida presente debe discurrir en la alabanza a Dios, porque en ella consistirá la vida eterna de la vida humana, nadie puede hacerse digno de la vida eterna si8 no se ejercita en esta alabanza. Ahora, alabamos a Dios, pero también le rogamos. Nuestra alabanza incluye la alegría, la oración, el gemido. Es que se nos ha prometido algo que todavía no poseemos y, porque es veraz, el que nos lo ha prometido, nos alegramos por la esperanza; mas, porque todavía no lo poseemos, gemimos por el deseo. Es cosa buena perseverar en este deseo hasta que llegue lo prometido; entonces cesará el gemido y subsistirá únicamente la alabanza. Por eso, nos dice Pedro hoy, “A través de la resurrección de Jesucristo de entre los muertos, nos ha hecho renacer.” (1 Pedro 1,3)

ORACION

Tu Palabra, Señor, es la verdad. Envía tu Espíritu para que me ilumine y pueda acogerla tal como tú la dices, para que pueda seguirte a tu modo y no al mío. Tú pides que te siga en tu cuerpo místico. La resistencia, explícita o escondida, que le opongo es grande. Todo lleva a aislarme, a pensar que los intereses de mi salvación me inclina a pensar que nadie se ocupa de ti.

Me pides que vaya a tu encuentro, pero yo siempre tengo la tentación de aislarme de todo. Me encuentro habitado por la murmuración interna, por el juicio, por la severidad y la condena. Hasta en la misma oración hablo de mí y no me acuerdo de ti, no fijo la mirada en tu rostro.

Tu Palabra me confirma que sólo en el crisol de la tribulación se libera la fe en ti de la tendencia a darse apoyos que la sostenga y que son diferentes a las que tú das a los que llevan a su complimiento tu pasión.

Convierte +, pues, mi corazón y mi mente. Deseo amarter como tú quieres, permanecer en el amor por el Padre y por la humanidad que él ama. Manténme en tu amor.

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