Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



martes, 18 de mayo de 2010

TIEMPO DE PASCUA. MAYO 18, 2010

PALABRA DE VIDA
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 20, 17-27

Completo mi carrera, y cumplo el encargo que me dio el Señor Jesús
En aquellos días, desde Mileto, mandó Pablo llamar a los presbíteros de la Iglesia de Éfeso. Cuando se presentaron, les dijo: -«Vosotros sabéis que todo el tiempo que he estado aquí, desde el día que por primera vez puse pie en Asia, he servido al Señor con toda humildad, en las penas y pruebas que me han procurado las maquinaciones de los judíos. Sabéis que no he ahorrado medio alguno, que os he predicado y enseñado en público y en privado, insistiendo a judíos y griegos a que se conviertan a Dios y crean en nuestro Señor Jesús. Y ahora me dirijo a Jerusalén, forzado por el Espíritu. No sé lo que me espera allí, sólo sé que el Espíritu Santo, de ciudad en ciudad, me asegura que me aguardan cárceles y luchas. Pero a mí no me importa la vida; lo que me importa es completar mi carrera, y cumplir el encargo que me dio el Señor Jesús: ser testigo del Evangelio, que es la gracia de Dios. He pasado por aquí predicando el reino, y ahora sé que ninguno de vosotros me volverá a ver. Por eso declaro hoy que no soy responsable de la suerte de nadie: nunca me he reservado nada; os he anunciado enteramente el plan de Dios.»

Salmo 67, 10-11. 20-21
Reyes de la tierra, cantad a Dios.
Derramaste en tu heredad, oh Dios, una lluvia copiosa, aliviaste la tierra extenuada y tu rebaño habitó en la tierra que tu bondad, oh Dios, preparó para los pobres.
Bendito el Señor cada día, Dios lleva nuestras cargas, es nuestra salvación. Nuestro Dios es un Dios que salva, el Señor Dios nos hace escapar de la muerte.
Lectura del santo evangelio según san Juan 17, 1-11

Padre, glorifica a tu Hijo
En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al cielo, dijo: - «Padre, ha llegado la hora, glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique y, por el poder que tú le has dado sobre toda carne, dé la vida eterna a los que le confiaste. Ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, único Dios verdadero, y a tu enviado, Jesucristo. Yo te he glorificado sobre la tierra, he coronado la obra que me encomendaste. Y ahora, Padre, glorifícame cerca de ti, con la gloria que yo tenía cerca de ti, antes que el mundo existiese. He manifestado tu nombre a los hombres que me diste de en medio del mundo. Tuyos eran, y tú me los diste, y ellos han guardado tu palabra. Ahora han conocido que todo lo que me diste procede de ti, porque yo les he comunicado las palabras que tú me diste, y ellos las han recibido, y han conocido verdaderamente que yo salí de ti, y han creído que tú me has enviado. Te ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por éstos que tú me diste, y son tuyos. SI, todo lo mío es tuyo, y lo tuyo mío; y en ellos he sido glorificado. Ya no voy a estar en el mundo, pero ellos están en el mundo, mientras yo voy a ti.»
HOMILIA
Hechos 20,17-27: Completo mi carrera, el encargo que me dio el Señor Jesús Salmo 67: Reyes de la tierra, canten a Dios.Juan 17,1-11a: Padre, da gloria a tu hijo

En su último discurso de despedida Jesús se encuentra un diálogo entre él y el Padre y el tema es el futuro de sus discípulos. Jesús está entre su último momento de su presencia entre sus discípulos y la presencia del Padre. Y más allá del tiempo de su muerte y de su ida al Padre está hablando a los discípulos de todos los tiempos.

Es calo en su diálogo con el Padre afirma que su glorificación es para la glorificación del Padre y para dar la vida eterna a sus discípulos. Jesús es el lugar en que Dios ha puesto su nombre.

Cuando les dice “los que me confiaste”, s refiere en primer lugar a los Doce, pero desde el momento que ellos son el modelo para todos los cristianos Jesús tiene en cuenta a sus futuros discípulos, porque en ellos se revela la gloria de Jesús, en los cristianos que han aceptado la fe después de la resurrección. Siguen en el mundo pero no son del mundo. Por eso serán un problema para los que por su presencia serán amenazantes para los poderes y los sistemas de opresión y de dominación a a lo largo de la historia-.
Pablo en su situación frente a los orfebres de Efeso que le hacen partir y pasa a Grecia, en Tróade, donde devuelve la vida a un muerto durante una vigilia eucarística muy larga y pasa a Miletp, donde manda llamar a los responsables de la Iglesia. Con ellos mantiene una amplia conversación. Se trata del tercer discurso de Pablo mencionado por Lucas: el primero era la predicación dirigida a los judíos (capítulo 13), la segunda a los paganos (capítulo 17) la tercera, dirigida a los pastores de la iglesia. Se trata d un discurso clásico de despedida o de un “testamento espiritual”

Allí aparece la figura de un misionero dedicado en curpo y alma a la causa del servicio del Señor, donde se fija en el designio de Dios, no la aprobación de los hombres. En ella hay tres notas características de la acción de Pablo. “La humildad” en el servicio al Señor: se trata de una virtud desconocida en el mundo pagano basada en el ejemplo del Señor, que vino a servir y no ser servido: “el valor” Pablo ha anunciado el evangelio “con lágrimas, en medio de las pruebas”, sin dejarse condicionar por kas oposiciones; “el desinterés”, no sólo trabajando con sus propias manos, sino impulsándose hasta decir “nada me importa mi vida, ni es para mí estimable, con tal de llevar a buen término mi carrera.” El valor más importante es el Evangelio, no la conservación de su propia vida; para Pablo lo más importante es lo que recogen aquí sus últimas palabras: “nunca dejé de anunciaros todo el designio de Dios”. Para Pablo, se perfila un futuro oscuro, un fuego cargado de prisiones y tribulaciones, iluminado por la certeza de ser “forzado por el Espíritu”. Lo importante es “llevar a buen término mi carrera”: la evangelización es urgente, necesita impulso, empeño, concentración, dedica exclusiva. Es demasiado importante como para no tomarla en serio. Y entonces debemos preguntarnos hoy ¿lo es también para nosotros?

Hoy tenemos la oportunidad de escuchar la “Oración sacerdotal”, tiene dos fragmentos (1-5 y 6-11ª) La primera parte se centra en la petición de la gloria por parte del Hijo. Y estamos en la parte más importante de la conversación de Jesús y los discípulos. Jesús es consciente de que su misión está llegando a su fin y, con el gesto típico del orante _levantar los ojos al cielo, es decir, al lugar simbólico de la morada de dios, da comienzo a su oración.

Lo primero que pide es que su misión llegue a su culminación defiitiva con su propia glorificación. Y la pide para glorificar al Padre (2). Jesús ha recibido todo el poder del Padre, que ha puesto las cosas en sus manos, hasta el poder de dar la vida eterna a los que el Padre les ha confiado. Y la vida eterna consiste en esto: en conocer al Único Dios verdadero y a aquel que ha sido enviado por él a los hombres, el Hijo (3) Como es natural no se trata de la vida eterna entendida como contemplación de Dios, sino de la vida que se adquiere a través de la fe. Esta es participación de la vida íntima del Padre y del Hijo. De este modo al término de su misión, el revelador, profesa Jesús que ha glorificado al Padre en la tierra, cumpliendo en su totalidad la misión que le había confiado el Padre. Jesús no quiere la gloria como recompensa, sino sólo llegar a la plenitud de la revelación con su libre aceptación de la muerte en la cruz. Estos han respondido con la fe y así glorificarán al Hijo acogiendo la Palabra y practicándola en el amor. Por eso ha dicho: “Y la vida eterna consiste en esto: en conocer al Único Dios verdadero y a aquel que ha sido enviado por él a los hombres, el Hijo.” (Juan 17,3)

ORACION
Infunde en mi corazón, Señor, los dones de la ciencia y la sabiduría, para que pueda conocerte cada vez mejor, para que pueda gustarte cada vez mejor, para que pueda amarte cada vez mejor. Si me abandonas a mí mismo poco después de leer estas palabras tuyas, consideraré más importante algo urgente que tenga que hacer y correré el riesgo de olvidarte.
Concédeme el don de consejo, para que te busque y te conozca incluso en medio de las ocupaciones que me esperan dentro de poco. Concédeme el don de discernimiento, para que pueda optar por ti en todas las cosas, según la enseñanza de tu Hijo. Concédeme ver brillar tu rostro en todo rostro humano, para que siempre te busque a ti y sólo a ti. Concédeme el instinto divino de buscar que seas glorificado y conocido, antes y más de lo que pueda serlo yo. Y perdóname desde ahora si te olvido, si persigo de una manera impropia las cosas de esta tierra, si me lleno con frecuencia de nociones y sentimientos que no me unen a ti. No me abandones a mí mismo, señor, porque tú eres mi vida, tú eres la vida eterna.

No hay comentarios.: