Predecían la gracia destinada a vosotros; por eso, controlaos bien, estando a la expectativa
Queridos hermanos: La salvación fue el tema que investigaron y escrutaron los profetas, los que predecían la gracia destinada a vosotros. El Espíritu de Cristo, que estaba en ellos, les declaraba por anticipado los sufrimientos de Cristo y la gloria que seguiría; ellos indagaron para cuándo y para qué circunstancia lo indicaba el Espíritu. Se les reveló que aquello de que trataban no era para su tiempo, sino para el vuestro. Y ahora se os anuncia por medio de predicadores que os han traído el Evangelio con la fuerza del Espíritu enviado del cielo. Son cosas que los ángeles ansían penetrar. Por eso, estad interiormente preparados para la acción, controlándoos bien, a la expectativa del don que os va a traer la revelación de Jesucristo. Como hijos obedientes, no os amoldéis más a los deseos que teníais antes, en los días de vuestra ignorancia. El que os llamó es santo; como él, sed también vosotros santos en toda vuestra conducta, porque dice la Escritura: «Seréis santos, porque yo soy santo.»
Salmo 97, 1. 2-3ab. 3c-4
Cantad al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas: su diestra le ha dado la victoria, su santo brazo.
El Señor da a conocer su victoria, revela a las naciones su justicia: se acordó de su misericordia y su fidelidad en favor de la casa de Israel.
Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios. Aclamad al Señor, tierra entera; gritad, vitoread, tocad.
Lectura del santo evangelio según san Marcos 10, 28-31
Recibiréis en este tiempo cien veces más, con persecuciones, y en la edad futura, vida eterna
En aquel tiempo, Pedro se puso a decir a Jesús: -«Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido.» Jesús dijo: -«Os aseguro que quien deje casa, o hermanos o hermanas, o madre o padre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, recibirá ahora, en este tiempo, cien veces más -casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y tierras, con persecuciones-, y en la edad futura, vida eterna. Muchos primeros serán últimos, y muchos últimos primeros.»
1Pedro 1,10-16: Predecían la gracia destinada a ustedes Salmo 97: El Señor da a conocer su victoria. Marcos 10,28-31: Muchos últimos serán los primeros.
El Señor nos muestra hoy lo que espera de sus discípulos si quieren entrar en el Reino. Y nos muestra a Pedro como el discípulo que lo ha dejado todo y seguido al Maestro y recibirá el ciento por uno y el Reino. Quienes de nosotros deja todo para ser el discípulo misionero de Jesús sufrirá también persecuciones en el seguimiento pero encontrará en la comunidad cristiana lo necesario para vivir en bienes materiales y afectivos. Pedro no era rico sino tenía un esfuerzo pescador pero su gesto era muy valioso. Jesús dice que los que dejaron familia, bienes y por la Buena Noticia recibieran el ciento por uno. Eso no quiere decir que dejaran de sufrir persecuciones. Y aquí es bueno recordar lo que nos ha dicho un documento de la Iglesia de estos tiempos. El Documento de Aparecida en el Documento de la Iglesia latinoamericana último: “En la generosidad de los misioneros se manifiesta la generosidad de Dios en la gratuidad de los apóstoles aparece la gratuidad del Evangelio.” ( 31).
Finalmente la Palabra nos enseña que aquellos que creen tener todo no alcanzan la vida y son los últimos, mientras que los que creen en Jesús y lo siguen compartiendo lo que son y lo que tienen encuentran todo en la comunidad cristiana y son los primeros.
La pregunta que debemos hacernos es clara “?meditamos en esto en nuestra vida dentro de la comunidad, o sólo pensamos en el pensamiento de Pedro, “Mira, nosotros lo hemos dejamos todo y te hemos seguido? No es importante el haberlo seguido lo importante es que hemos tenido la bendición de haber sigo elegido, no por nuestras obras sino por la decisión total del Señor?
El Espíritu es el origen único del anuncio que proclama la salvación que nos ha sido entregada en la resurrección de Jesucristo. El Espíritu actuaba ya en los profetas, los impulsaba a conocer y profetizar el misterio de Cristo, los sufrimientos que debía padecer y la gloria que de ellos se seguiría. Ahora, enviado desde el cielo después de la resurrección, obra en aquellosd quer predican el Evangelio, en todos que anuncian que Cristo actúa en la historia para conducir a su pleno complimiento, entre la persecución y la confianza, la obra de regeneración de la humanidad llevada a cabo en la resurrección.
El anuncio encierra tal belleza que constituye la alegría y la admiración de las criaturas angélicas y tiene el poder innato de hacer que los fieles vivan en un clima pascual en nuestras propias mentes y vigile de tal modo que centren toda su esperanza en la gracia que será entregada en la revelación de Jesús, cuando él se manifieste en la gloria. Cuando ya han pasado de la ignorancia al conocimiento de Dios (Salmo 78,6 “Para que no sean, a ejemplo de sus padres, una generación rebelde y obstinada, incapaz de mantener su decisión y cuyo espíritu no era fiel a Dios… ; Jeremías 10,25: “25 Derrama tu enojo sobre las naciones que no te conocen, sobre los pueblos que no han invocado tu Nombre. Mira cómo están devorando a Jacob y se lo comen hasta terminarlo. Ya le han arruinado su casa.” 1 Tesalonicenses 4,5) 5””y no se deje llevar por pura pasión, como hace la gente que no conoce a Dios.” Es decir, no se pueden amoldarse a deseos vanos, sino que, como hijos obedientes al Padre, que los ha regeneredado en Jesús, deben comportarse como él, santos en su conducta. La posibilidad de vivir como el Padre, se basa en la participación en su misma vida a través de Cristo y brota de la participación en la vida divina.
Pedro, que se hace eco del asombro de los discípulos ante loas reflexiones del Maestro sobre la dificultad del camino hacia el Reino, quiere saber qué va a ser de los que ya están siguiendo al Nazareno. Jesús, respondiendo a la pregunta de Pedro, confirma que dios no se deja vencer en generosidad. No sólo acoge en su bienaventuranza eterna a los que perseveran en el camino de Cristo, sino que ya, en este tiempo, los admite a gozar de la riqueza de sus dones y de protección, aunque sean perseguidos.
Marcos, que presenta con más detalles que los otros dos sinópticos (Mateo y Lucas) los bienes de los que gozan los discípulos en este tiempo, concluye con la máxima sobre los primeros y los últimos en el Reino. Mateo la presenta dos veces (19,30; 20,26) y Lucas la sitúa en otra parte. En este contexto podemos entenderla como una invitación a la vigilancia contra las falsas seguridades que pueden insinuarse en una vida en la que, pese a las dificultades y los contrastes, nuestra condición existencial general puede distraernos de la conversión permanente.
Pedro atestigua que la vida de las comunidades que marchan por los caminos del Señor, aquella que anunciaron los profetas y en la que los preanunciaron los profetas y en la que los predicadores del Evangelio nos piden que perseveremos, está entremezclada de alegría y dolor, es camino de purificación y de confianza.
La vida en el Reino no está exenta de consuelos dignos de la condición humana.
Vivir con Jesús, que vive en su Iglesia, es compartir su condición de “piedra angular”, preciosa para el Padre, aunque rechazada por la huma-nidad (ver 1 Pedro 2,6ss); es también beber su cáliz, recibir su bautismo.
Sólo tenemos dos manos. Alguien advertía que sobre una había un cero y sobre la otra un uno. Si ponemos el cedro detrás del uno, tenemos diez; si lo hacemos al revés empobrecemos la misma unidad.
ORACION
Son muchos los propósitos sinceros que siento de amarte, de seguirte con fidelidad, pero naufragan, oh Señor, mientras perdura en mi la ilusión de adherirme a ti, de buscarte al margen de la humanidad pobre y doliente en la que vives.
Sé que amas a tu Iglesia, que la lavas con tu sangre y que, a través de su Espíritu, la conduces a la conversión. Me lo repito siempre, pero cuando debo ser en ella testigo de la misericordia del Padre, que no acepta compro-misos, aunque tampoco apaga el pabilo vacilante, me da la impresión de estar siempre al comienzo del camino. Cuando te acojo con sencillez, de verdad, sobe todo en los pobres, en las personas débiles, que no cuentan con apoyo humano, todo es diferente. ¡Ese es tu camino! Concédeme reconocerlo contigo de una manera no selectiva ni arbitraria, en caridad de verdad, hasta el final.

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