Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



viernes, 28 de mayo de 2010

TIEMPO ORDINARIO MAYO 28, 2010

PALABRA DE VIDA
Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro 4,7-13

Sed buenos administradores de la múltiple gracia de Dios
Queridos hermanos: El fin de todas las cosas está cercano. Sed, pues, moderados y sobrios, para poder orar. Ante todo, mantened en tensión el amor mutuo, porque el amor cubre la multitud de los pecados. Ofreceos mutuamente hospitalidad, sin protestar. Que cada uno, con el don que ha recibido, se ponga al servicio de los demás, como buenos administradores de la múltiple gracia de Dios. El que toma la palabra, que hable palabra de Dios. El que se dedica al servicio, que lo haga en virtud del encargo recibido de Dios. Así, Dios será glorificado en todo, por medio de Jesucristo, a quien corresponden la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén. Queridos hermanos, no os extrañéis de ese fuego abrasador que os pone a prueba, como si os sucediera algo extraordinario. Estad alegres cuando compartís los padecimientos de Cristo, para que, cuando se manifieste su gloria, reboséis de gozo.

Salmo 95, 10.11-12. 13
Llega el Señor a regir la tierra.
Decid a los pueblos: "El Señor es rey, / él afianzó el orbe, y no se moverá; / él gobierna a los pueblos rectamente."
Alégrese el cielo, goce la tierra, / retumbe el mar y cuanto lo llena; / vitoreen los campos y cuanto hay en ellos, / aclamen los árboles del bosque.
Delante del Señor, que ya llega, / ya llega a regir la tierra: / regirá el orbe con justicia / y los pueblos con fidelidad.

Lectura del santo evangelio según san Marcos 11, 11-26

Mi casa se llamará casa de oración para todos los pueblos. Tened fe en Dios
Al día siguiente, cuando salió de Betania, sintió hambre. Vio de lejos una higuera con hojas y se acercó para ver si encontraba algo; al llegar no encontró más que hojas, porque no era tiempo de higos. Entonces le dijo: -«Nunca jamás coma nadie de ti.» Los discípulos lo oyeron. Llegaron a Jerusalén, entró en el templo y se puso a echar a los que traficaban allí, volcando las mesas de los cambistas y los puestos de los que vendían palomas. Y no consentía a nadie transportar objetos por el templo. Y los instruía, diciendo: -« ¿No está escrito: "Mi casa se llamará casa de oración para todos los pueblos" Vosotros, en cambio, la habéis convertido en cueva de bandidos.» Se enteraron los sumos sacerdotes y los escribas y, como le tenían miedo, porque todo el mundo estaba asombrado de su doctrina, buscaban una manera de acabar con él. Cuando atardeció, salieron de la ciudad. A la mañana siguiente, al pasar, vieron la higuera seca de raíz. Pedro cayó en la cuenta y dijo a Jesús: -«Maestro, mira, la higuera que maldijiste se ha secado.» Jesús contestó: -«Tened fe en Dios. Os aseguro que si uno dice a este monte: "Quítate de ahí y tirate al mar", no con dudas, sino con fe en que sucederá lo que dice, lo obtendrá. Por eso os digo: Cualquier cosa que pidáis en la oración, creed que os la han concedido, y la obtendréis. Y cuando os pongáis a orar, perdonad lo que tengáis contra otros, para que también vuestro Padre del cielo os perdone vuestras culpas. »
HOMILIA

1Pedro 4,7-13: Sean buenos administradores de la múltiple gracia de Dios Salmo 95: Llega el
Señor a regir la tierra. Marcos 11,11-26a: Mi casa será casa de oración

Jesús continúa enseñando a sus discípulos y hoy usa la imagen bien conocida en Israel, la higuera, llamada a ser la planta que da frutos para la vida, pues era uno de los alimentos comunes en Israel. Pero la higuera del evangelio de hoy era muy frondosa pero no tenía higos, pero también se da la explicación no era el tiempo de tenerlos. Pero la casa del Señor debe dar frutos, porque es casa de oración para todo el pueblo. La oración nos prepara para escuchar a Dios, que nos enseña en su Palabra y del clamor de los pobres. Nos ayuda, como decía un obispo latinoamericano “con el oído en el pueblo y el otro en el evangelio. Por eso la Iglesia es casa de oración. Y el discípulo que escucha de esta manera, se abrirá a dar una respuesta comprometida que de frutos abundantes.

Pero Jesús nos da otra imagen posible de la casa de oración, si se convierte en cueva de ladrones, en lugar de dar los frutos esperados, será un lugar estéril desde su misma raíz. En vez de alimentar a las naciones que tienen hambre y sed de justicia y hambre de paz terminará consumiéndose a sí misma.

Por eso si pensamos en la Iglesia, la casa de oración de Jesús, tenemos que creer que debe ser una Iglesia comunidad, servidora de los pobres; una casa acogedora, de puertas abiertas y de corazón misionero, los deseos abandonados a sí mismos obstaculizan la oración (3,7: 4,7) y nos impiden dedicarnos a la misma.

Los discípulos llamados a creer con todo el corazón tienen que ser una Iglesia comunidad, servidora de los pobres, casa acogedora, de puertas abiertas y corazón misionero.

Al leer la primera lectura de hoy, nos damos cuenta que estamos al fin de la Carta. La Palabra hoy nos invita a permanecer en Cristo, por eso nos habla de lo que es condicional en la vida de la Iglesia de Jesús, moderación, oración, caridad, hospitalidad recíproca, valoración de los carismas para la construcción del pueblo, la glorificación del Padre en Jesús: que expresa la nueva vida regenerada por Jesús. Esta es al mismo tiempo, filial, fraterna, partícipes de los sufrimientos de Cristo, y entretejida con la esperanza de la revelación de su gloria. El ejemplo de esto es la moderación (1,13: 4,7; 5,8) de los deseos (1,14; 2,11; 4,2ss) son marco de la rectitud del vivir y del obrar.

La doxología (oración de alabanza) final, caso único en el Nuevo Testamento, está dirigida al Padre por medio de Jesús, y a Jesús mismo, “a fin de que en todo, Dios sea glorificado por Jesucristo, a quien corresponde la gloria y el poder por siempre. Amén.” (11)

La maldición de la higuera se inserta en la sección, en que se describe el misterio de Jersualén. Marcos sigue una cronología distinta a la Mateo y, en parte, también a la de Lucas, poniendo de relieve un objetivo relacional inspirado por la finalidad específica que persigue en la narración de los hechos.

La liturgia sigue hoy de manera seguida tres hechos (12-14), los profanadores expulsados del templo (15-19) la exhortación a la fe (22-25), nos invita a entender su conexión. Jesús tiene hambre y busca algún fruto en la higuera, pero no lo encuentra. Marcos para subrayar el hecho, señala, “que no era tiempo de higos”. El acontecimiento tiene que ser encuadrado en el marco de la revelación que está llevando a cabo Jesús. El tiempo de la fe es salvífico, no cronológico. Jesús revela que el Padre en él, tiene hambre, tiene sed (la “sed” de la cruz) no de alimento o bebida, sino de amor, de justicia, de rectitud, de respeto, a su morada, de que se deje de profanar ese templo santo que somos nosotros.
Para saciar esa hambre y esa sed, es bueno todo tiempo y todo lugar. Dios tiene sed de nuestra fe, de nuestra confianza sincera, no calculadora, de nuestra misericordia que perdona y cultiva la esperanza. Estas virtudes de los corazones libres insensibilizan cuando no se entrega, cunado lo más profundo de nosotros mismos no es ya casa de oración, sino de tráfico ilícito, de trueques, compromisos. No podemos decir que una cosa es imposible si Jesús la pide: el conoce nuestros recursos, esos mismos que nosotros ignoramos o preferimos desatender para legitimar el hecho de que no lo usemos. Su demanda nos revela nuestro propio ser a nosotros mismos.
Los cristianos no nos distinguimos de los otros humanos con quienes vivimos ni por el lenguaje, n ipor el modo de vida. No tenemos ciudades propias, ni usan un lenguaje insólito, ni llevan una genero de vida distinto. Su sistema doctrina no ha sido inventado gracias al talento y la especulación de hombre estudiosos, ni profesan, como otros, una enseñanza basada en autoridad de hombres.

Viven la carne, pero no según la carne. Viven en la tierra, pero su ciudadanía está en el cielo. Obedecen a leyes establecidas y, con su modo de vivir, superan estas leyes. Aman a todos y todos los persiguen. Se les condena sin conocerlos. Se le da muerte y con ello reciben la vida. Sufren la deshonra y esto le sirve de gloria; sufren detrimento en su fama y esto atestigua su justicia.
Para decirle en pocaspalabras: los cristianos son en el mundo lo que el alma en el cuerpo. Por eso oramos “Exultemos juntos en el Señor, que nos salva.”

ORACION

Ma parece, Señor, que no tego alternativa. Si dejo de ser templo de oración, me convierto en cueva de ladrones. Si no administro contigo los talentos que me has dado para ser hospitalario, dispensador de su multiforme gracia, me encuentro me encuentro malvendiéndolos, aunque sea para para satisfacer la necesidad cultual de tus fieles. Sino trabajo para que en todo sea glorificado el Padre por medio de ti, busco mi glorra, mi honor, mi poder. Si vivimos en ti no podemos escoger entre tú y la humanidad; debemos permanecer con los dos.

Concédenos aprender a hablarnos a nosotros mismos y a los demás con las palabras de Dios para llevar a cabo, el ministerio que nos confías con la energía que procede de ti, para que sea glorificado en todo el Padre por medio de tu humanidad que es también la nuestra.

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