Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



lunes, 3 de mayo de 2010

TIEMPO PASCUAL, MAYO 3, 2010

PALABRA DE VIDA
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 15, 1-8

El Señor se le apareció a Santiago, después a todos los apóstoles
Os recuerdo, hermanos, el Evangelio que os proclamé y que vosotros aceptasteis, y en el que estáis fundados, y que os está salvando, si es que conserváis el Evangelio que os proclamé; de lo contrario, se ha malogrado vuestra adhesión a la fe. Porque lo primero que yo os transmití, tal como lo había recibido, fue esto: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se le apareció a Cefas y más tarde a los Doce; después se apareció a más de quinientos hermanos juntos, la mayoría de los cuales viven todavía, otros han muerto; después se le apareció a Santiago, después a todos los apóstoles; por último, se me apareció también a mí.
Salmo 18, 2-3. 4-5
A toda la tierra alcanza su pregón.
El cielo proclama la gloria de Dios, el firmamento pregona la obra de sus manos: el día al día le pasa el mensaje, la noche a la noche se lo susurra.
Sin que hablen, sin que pronuncien, sin que resuene su voz, a toda la tierra alcanza su pregón, y hasta los límites del orbe su lenguaje.

Juan 14, 6-14

Hace tanto tiempo que estoy con vosotros, ¿y no me conoces?
En aquel tiempo, dijo Jesús a Tomás: -«Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre, sino por mí. Si me conocéis a mi, conoceréis también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto.» Felipe le dice: -«Señor, muéstranos al Padre y nos basta.» Jesús le replica: -«Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mi ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: "Muéstranos al Padre" ? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, hace sus obras, Creedme: yo estoy en el Padre, y el Padre en mí. Si no, creed a las obras. Os lo aseguro: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aún mayores. Porque yo me voy al Padre; y lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré. »

HOMILIA

1 Corintios 15,1-8: El Señor se le apareció a Santiago, después a todos los apóstoles Salmo 18: A toda la tierra alcanza su pregón Juan 14,6-14: Yo soy el camino, la verdad y la vida.

Las lecturas de la fiesta de San Felipe y Santiago nos presenta las dificultades de los discípulos en entender la realidad de Jesús. Porque aquí se presenta el Señor como el camino para llegar al Padre. Al hablar de que él es el Camino para llegar al Padre ya que esto le permite asegurar “quien me ve, ved al Padre.” ¿Por qué Felipe no le entiende? Podemos decir que Felipe es el discípulo que está fascinado con la personalidad del maestro, pero se le hace difícil asumir su proyecto, su plan de vida. Por eso Jesús tiene que decirle “Créanlo por las obras:” Se refiere, a la práctica liberadora del Reino que Jesús la presenta como prueba indiscutible de que el Padre anima y sostiene la búsqueda y la lucha por una vida digna y feliz para todos sus hijos e hijas.

En esa línea va su afirmación de que para llegar al Padre se camina por la práctica de la justicia, la paz, el amor, la fraternidad universal, la solidaridad, la opción irrenunciable por los más pobres, débiles y excluidos. Es verdad, él acoge, soportas el camino, herramienta para la libertad. Y supone la vida plena, y él es la vida plena, dada abundantemente.

Y es Vida plena y abundante, dada gratuitamente, dinamismo que impulsa el compromiso con el Reino. Jesús es al camino, la verdad y la vida. Seguirle es introducirse completamente en la experiencia de identificación con el Padre que nos comunica la vida en plenitud. Cuando hablamos de esto hablamos que Jesús camino de vida y verdad que lleva a la humanidad a la plena realización, camino vital que nos conduce a la identificación con el proyecto de Dios.

Al entrar en las lecturas debemos entrar en los dos discípulos que hoy celebramos. Según los evangelios Felipe es de Besaida y de los primeros discípulos llamados por Jesús (Juan 1,43-44). Predica en Turquía donde muere y con Santiago fueron declarado por la Iglesia, como patronos de mi tierra, Uruguay, y por eso su capital Montevideo es la ciudad de “San Felipe y Santiago” desde su fundación. Santiago es el hijo de Alfeo y es llamado “hermano (primo) del Señor” o el justo, por su piedad, fue el líder de la Iglesia de Jerusalén, su fiesta es el 25 de julio y fue asesinado por Herodes, es el primeo de los apóstoles en morir mártir.

Por eso Pablo en la lectura que leemos hoy afirma la importancia de la tradición “”yo os trasmití, en primer lugar lo que a mi vez recibí.”. A través de la tradición apostólica las noticias de los fundamentos de la Iglesia. Y encontraos aquí también a los orígenes cristianos que nos insertan en el flujo salvífico de la gracia de Jesús.

Enocntraos también una antiquísima profesión de fe que, con bastante probabilidad, se remonta a los primeros momentos de la vida de los cristianos: “que Cristo murió por nuestros pecados según las Escrituras; que se apareceió a Pedro y luego a los once (3-5).
Pablo se preocupa también en citar a los primeros grandes testigos del Señor resucitado, Pedro en primer lugar y, Santiago y todos los demás apóstoles; al final se encuentra el mismo Pablo, último entre todos, aunque es un eslabón importante de esta tradición.

Si la primera lectura nos habla de Santiago, el evangelio nos presenta un diálogo entre Felipe y Jesús, precedido de una auto revelación a Tomás. “Yo soy el camino, la verdad y la vida” (6), de este modo a través del apóstol Tomás, Jesús nos indica a todos nosotros el camino que debemos recorrer para alcanzar la comunión con el Padre. Jesús es el único mediador entre el Padre y nosotros, y lo es desde siempre y para siempre.

También a Felipe le habla Jesús del Padre: Jesús es el único mediador entre el Padre y nosotros: éste es el punto de conexión entre las dos partes del fragmento evangélico.

Jesús confirma que, ya desde ahora y a través de su persona, podemos conocer a Dios; es más, podemos “verle”, y de este modo creer en la plena comunión que une a Jesús con el Padre. Y no sólo esto, sino que sus mismas palabras nos revelan la comunión que una a Jesús con el Padre y nuestra relació9n filial con el Padre. Escuchar y acoger la Palabra de Dios que llega que llega a nosotros por medio del evangelio significa allanar el camino que nos conduce al Padre.
Además de sus palabras, también las obras de Jesús –de las que recordamos un vivo recuerdo en todos los relatos evangélicos- acogida en la fe, constituyen otros tantos caminos que se abren ante nosotros para comprender la verdadera identidad de Jesús, su relación con el Padre y nuestra relación con ambos.

Los dos apóstoles que celebramos hoy nos recuerdan dos aspectos fundamentales de nuestra experiencia de fe. Por un lado, Santiago nos conduce al carácter fundamental de la “tradición apostólica”. Esto es importante porque es de origen divino, ya que ha sido establecida por el mismo Jesús.

El apóstol Felipe sugiere otra pista, el desea ver el rostro del Padre, y Jesýs le responde que los rasgos de aquel rostro está ya presentees en él.

ORACION

¡Muéstranos tu rostro y estaremos salvador! Tu rostro busco, Señor, muéstranos tu rostro.
Tu gloria, oh Dios, brilla en el rostro de Cristo. El de Jesús es un rostro humano, como el mío y de muchos hermanos en la fe. Concédeme, oh Dios, reconocer tu presencia en la imagen tuya que has estampado en el rostro de mis hermanos: los que caminan junto a mí, los que habitan cerca de mi, los que sufren en este valle de lágrimas.

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