Se decidió que subieran a Jerusalén a consultar a los apóstoles y presbíteros sobre la controversia
En aquellos días, unos que bajaron de Judea se pusieron a enseñar a los hermanos que, si no se circuncidaban conforme a la tradición de Moisés, no podían salvarse. Esto provocó un altercado y una violenta discusión con Pablo y Bernabé; y se decidió que Pablo, Bernabé y algunos más subieran a Jerusalén a consultar a los apóstoles y presbíteros sobre la controversia. La Iglesia los proveyó para el viaje; atravesaron Fenicia y Samaria, contando a los hermanos cómo se convertían los gentiles y alegrándolos mucho con la noticia. Al llegar a Jerusalén, la Iglesia, los apóstoles y los presbíteros los recibieron muy bien; ellos contaron lo que Dios había hecho con ellos. Pero algunos de la secta de los fariseos, que habían abrazado la fe, intervinieron, diciendo: - «Hay que circuncidarlos y exigirles que guarden la ley de Moisés.» Los apóstoles y los presbíteros se reunieron a examinar el asunto.
Salmo 121, 1-2. 4-5
¡Qué alegría cuando me dijeron: «Vamos a la casa del Señor»! Ya están pisando nuestro pies tus umbrales, Jerusalén.
Allá suben las tribus, las tribus del Señor, según la costumbre de Israel, a celebrar el nombre del Señor; en ella están los tribunales de justicia, en el palacio de David.
Lectura del santo evangelio según san Juan 15, 1-8El que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante
Hechos 15,1-6: Se decidió que subieran a Jerusalén a consultar a los apóstoles Salmo 121: Vamos alegres a la casa del Señor.Juan 15,1-8: Permanezcan en mí
Juan nos continúa mostrándonos como el Antiguo Testamento utiliza una de las imágenes que volveremos a ver en el Nuevo Testamento. Y habla de la imagen de la viña. El pueblo aparece como punto importante del Nuevo Testamento. El pueblo es presentado como la imagen que produce respondiendo a Dios, que es presentado como el viñador yu el pueblo es realmente la viña. Pero la viña no produce los frtuos esperados de justicia, solidaridad y entonces el viñador se enoja y destruye la viña. Juan toma esta imagen y la reinterpreta con libertad.
Esta adhesión se demostrará permaneciendo unidos a Jesús y dando frutos, dos realidades que van íntimamente relacionados. Estar unidos a Jesús implica asumir el proyecto del Padre y la praxis liberadora del Reino. Esos son los frutos que espera el viñador. Esta nueva vid, está sacada de las entrañas mismas del Padre. Permanecer es una opción libre de los discípulos no es una decisión arbitraria del Padre. Permanecer adheridos vital y activamente y guardar las palabras de Jesús es la garantía de frutos abundantes.
Los discípulos comienzan con una preocupación que motivo a los discípulos “? hacer falta la circuncisión para salvarse, y es esto la afirmación de las columnas de la Iglesia de Jerusalén?:”.De ahí viene la decisión de ir directamente a Jerusalén. Allí, tras un viaje en el que se cuentan sus éxitos apostólicos, suscitando una “gran alegría a todos los hermanos fueron recibidos “por la Iglesia, los demás apóstoles y demás responsableas” y encuentran la misma oposición que encontraron en Antioquia por parte de los fariseos convertidos.
Su tesis es la típica de los judaizantes, contra los que Pablo tendrá que luchar durante mucho tiempo (ver sobre todo Gálatas 5,6-12). Para éstos, la ley de Moisés tenía una validez perenne y, por consiguiente, también tenía que se impuesta a los convertidos del paganismo.
La cuestión es seria: de ahí que se convoque una reunión a la que asisten los apóstoles y los demás responsables, también asistieron “el conjunto de los hermanos”. Estas son las premisas del famoso concilio de Jerusalén, la primera reunión oficial de la Iglesia para resolver unas cuestiones grave, de la podía depender la difusión de la Palabra entre el mundo pagano. No es fácil decidirlo en parte por la dificultad de armonizar los datos de Lucas con los de Pablo. Con todo, la importancia de la reunión es indudable y sus resultados serán altamente positivos.
El texto del evangelio insiste en la repetición del verbo “permanecer” que nops hace entender las palabras claves del fragmento. Si el capítulo 14, que es parte del discurso “de la despedida” pone el acento en la partida de Jesús y en la inquietud de los apóstoles, ahora aparece en la comunión profunda, real, entre Jesús y aquellos que creen en él.
Aunque va a enfrentarse con la muerte, Jesús sigue siendo para los suyos la fuente de la vida y de la santidad (“producir frutos: 15, 6) Más aún, precisamente yendo al Padre pone la condición para poder “permanecer” para siempre en los suyos. Jesús, sirviéndose de una comparfación, habla de sí mismo como de la vid verdadera: una imagen que ya se había usado a menudo por los profetas para describir a Israel, la vid infecunda, recidiva a los amorosos cuidados de Yavé (Isaías 5). Jesús se presenta como el verdadero pueblo elegido que corresponde plenamente a las atenciones de Dios. Por otra parte, se identifica con la Sabiduría, de la que se había escrito que como vid ha producido brotes, flores y frutos (Eclesiástico 24, 17).
: Con esta imaginen quiere explicar, por consiguiente, cómo es la extraordinaria realidad de la comunión vital con él que ofrece a los creyentes. Que compromiso in clouye ésta y cuáles son las expectativas de Dios. Jesús es el primogénito de una humanidad nueva en virtud del sacrificio redentor en la cruz. El es la cepa santa de la que corre a los sarmientos una misma realidad vital. Quien permanecer unido a él puede dar al Padre el fruto del amor y dar gloria a su nombre (vv5,8) A continuación para que este fruto sea copioso, el Padre-viñador realiza todos los cuidados, corta los sarmientos no fecundos y poda las fecundos. Esta obra de purificación se va realizando cuando la Palabra de Jesús es acogida en un corazón bueno (3); entonces esta Palabra guía las acciones del hombre y lo hace amigo de Dios, cooperador en su designio de salvación, colaborar de su gloria (7).
ORACION
Haz que aceptemos las podas de primavera, aunque, como tiernos sarmientos, gimamos con lágrimas, bajo los golpes decisivos de tus tijeras. Ven también a podarnos en la cumbre de la estación estival, para que los zarcillos superfluos no sustraigan linfa vital a los racimos que deben madurar.
Que el fruto de nuestra vida sea el amor, ese “amor más grande” que, desde tu corazón, y a través del corazón de Cristo, se derrama sobre nosotros en un fruto inagotable. Y que todos los hombres, hermanos nuestros en tu nombre, queden colmados de él, con espíritu de mansedumbre, de alegría y de paz.

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