Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



miércoles, 30 de junio de 2010

TIEMPO ORDONARIO JUNIO 30, 2010

PALABRA DE VIDA
Lectura de la profecía de Amós (5,14-15.21-24):
Buscad el bien y no el mal, y viviréis, y así estará con vosotros el Señor Dios de los ejércitos, como deseáis. Odiad el mal, amad el bien, defended la justicia en el tribunal. Quizá se apiade el Señor, Dios de los ejércitos, del resto de José.«Detesto y rehúso vuestras fiestas –oráculo del Señor–, no quiero oler vuestras ofrendas. Aunque me ofrezcáis holocaustos y dones, no me agradarán; no aceptaré los terneros cebados que sacrificáis en acción de gracias. Retirad de mi presencia el estruendo del canto, no quiero escuchar el son de la cítara; fluya como el agua el juicio, la justicia como arroyo perenne.»
Salmo 49
Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios«Escucha, pueblo mío, que voy a hablarte; Israel, voy a dar testimonio contra ti; "yo, Dios, tu Dios".» «No te reprocho tus sacrificios, pues siempre están tus holocaustos ante mí. Pero no aceptaré un becerro de tu casa, ni un cabrito de tus rebaños.» «Pues las fieras de la selva son mías, y hay miles de bestias en mis montes; conozco todos los pájaros del cielo, tengo a mano cuanto se agita en los campos.» «Si tuviera hambre, no te lo diría: pues el orbe y cuanto lo llena es mío. ¿Comeré yo carne de toros, beberé sangre de cabritos?»«¿Por qué recitas mis preceptos y tienes siempre en la boca mi alianza, tú que detestas mi enseñanza y te echas a la espalda mis mandatos?» R/.

Lectura del santo evangelio según san Mateo (8,28-34):
En aquel tiempo, llegó Jesús a la otra orilla, a la región de los gerasenos. Desde el cementerio, dos endemoniados salieron a su encuentro; eran tan furiosos que nadie se atrevía a transitar por aquel camino. Y le dijeron a gritos: «¿Qué quieres de nosotros, Hijo de Dios? ¿Has venido a atormentarnos antes de tiempo?» Una gran piara de cerdos a distancia estaba hozando. Los demonios le rogaron: «Si nos echas, mándanos a la piara.» Jesús les dijo: «Id.» Salieron y se metieron en los cerdos. Y la piara entera se abalanzó acantilado abajo y se ahogó en el agua. Los porquerizos huyeron al pueblo y lo contaron todo, incluyendo lo de los endemoniados. Entonces el pueblo entero salió a donde estaba Jesús y, al verlo, le rogaron que se marchara de su país.

Amos 5, 14-15. 21-24: Fluya la justicia como arroyo perenne Salmo49: Al que sigue buen camino / le haré ver la salvación de Dios. Mateo 8, 28-34: ¿Qué tienes con nosotros?

En el camino que nos lleva a Jerusalén y a Jesús nos encontramos con dos y parecen ponernos miedo pero si ponemos la mirada en Jesús y no en los dos endemoniados, viene la oportunidad de vencer el enfrentamiento. Debemos tener la misma actitud de Jesús que los llama a cambiar y eso los desconcierta porque Jesús les invita a cambiar de actitud y eso es lo que le piden los dos endemoniados, cuyos demonios le piden a Jesús que les dejen el irse a los cerdos que luego se arrojaran al lago. Según la actitud cultural judía ante los cerdas, ellos eran la imagen de los impuros, y no podían ser comidos, pues se contaminaban por el hecho de comerlos. Por eso no llama la atención que le pidan a Jesús meterse en los cerdos porque en lo malo se contaminaban. Por eso también la gente, los dueños de los cerdos, le piden a Jesús que se aleje de su territorio. No eran judíos sino paganos y prefieren su propio negocio no la presencia de Jesús el profeta que ha venido a visitarlos y que ha liberado a dos de los suyos.
Pero hay otra clase de demonios entre nosotros, como nos lo hace ver la primera lectura de hoy, tomada del profeta Amós.

Y este texto pone de frente la tensión entre justicia y culto, como lo demuestra el profeta Amós. La alianza entre Dios y su pueblo exige una repuesta adecuada por parte de Israel. “Buscad el bien y no el mal”, este es un mandato de justicia, destinado a vivir en compañía del Señor, y no contradice los actos de culto, ni se opone a las ofrendas y holocaustos. Pero, dado que son éstos por excelencia el centro de la celebración en la relación con Dios, no pueden dejar de tener en modo alguno relación con la verdad. Más aún se transforman de inmediato en mentido y en hipocresía y lo hacen mucho más que cualquier otro de los actos del hombre, que son de por sí siempre ambiguos.

El culto, precisamente por su falta de ambigüedad estructural, está sometido a un riesgo mucho mayor. Detestar, no aceptar, apartar el culto ofrecido por Israel, es el único modo de que dispone el Señor para volver a llevar a Israel a la correlación originaria entre cuto y justicia, entre sacrificio y misericordia, y no a su contraposición.

Otra cosa es lo que pasa en el evangelio, la imposibilidad de llegar a Dios a causa de la oposición por parte de las fuerzas del mal encuentra en Jesús “un nuevo camino.” La imagen “de los sepulcros” en la historia del evangelio de hoy,, la fuerza de Jesús respecto a los demonios y su “debilidad”, casi dócil, respecto a los hombres, convierten esta escena en el claro reflejo de una meditación sobre la pasión, con todos los claroscuros del poder del Cristo, el Señor, así como el duro y espantado rechazo por parte de los hombres. Singularmente eficaz es la reacción de rechazo de la muchedumbre, de “toda la ciudad”, que lo aloja de su propio territorio. La expresión de los endemoniados “antes de tiempo”, expresa de manera adecuada esta relación entre la escena de la pasión (el tiempo del cumplimiento), cuando Jesús –aunque expulsado fuera del territorio de la Ciudad Santa- vencer á sobre la fuerza negativa de la muerte, sobre la dispersión de la Iglesia, y conseguirá abrir el paso para “parar por aquel camino.” El es el Señor, a quien “ha sido dado todo poder en la tierra”. (Mateo 28,18), aunque aparece como tal sólo en el misterio insondable de la cruz.

Es bueno que meditemos lo que nos dice el profeta Amós: “Buscad el bien y no el mal, para que viváis” (Amón 5,14)

La escucha de la Palabra de su Señor guía al hombre para “buscar el bien y no el mal”. La obra del hombre responde a la Palabra de Dios. Ahora bien, tales correspondencias se vuelven arraigada cuando inscritas en la acción misma del hombre. El acto de culto, la fiesta, el holocausto, el sacrificio, el don, se vuelven entonces detestables y merecen el rechazo. Cuando pierden la correspondencia con Dios y se convierten en autoseguridad para el hombre, hasta las mejores expresiones de la religión pierden su alma. El decurrir el derecho y la justicia como agua “y río inagotable” constituyen la figura de la liberación del hombre a la que se refieren los actos de culto. El cristiano tiene su nuevo culto “en el Señor Jesús”, en su cuerpo y en su sangre, en el sacrificio puro de su cumplimiento de la voluntad del Padre, que los hombres no comprenden y rechazan.

ORACION
Señor Jesús, que liberaste a los hombres endemoniados del pecado, realizando la perfecta obediencia a través del cual conocemos el bien y el mal, guíanos por los caminos de la justicia, prosigue mostrándonos la verdadera misericordia y líbranos de la hipocresía.

Oh Padre, si hemos sido capaces de echarnos a la espalda tus palabras, si nos hemos agitado inútilmente por el estruendo de nuestros cantos, si hemos llegado a rechazar a tu Hijo lejos de nuestros territorio, perdona nuestra culpa y dirígenos aún tu Palabra de verdad.

Oh Dios, envía a tu Espíritu para que ilumine nuestra oración, inspira nuestro agradecimiento y nuestro culto, a fin de que sean capaces de convertirse en “cima y fuente” de una vida de justicia y de paz inspirada por ti.

martes, 29 de junio de 2010

FIESTA DE SAN PEDRO Y SAN PABLO JUNIO 29,

PALABRA DE VIDA
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 12, 1-11
En aquellos días, el rey Herodes se puso a perseguir a algunos miembros de la Iglesia. Hizo pasar a cuchillo a Santiago, hermano de Juan. Al ver que esto agradaba a los judíos, decidió detener a Pedro. Era la semana de Pascua. Mandó prenderlo y meterlo en la cárcel, encargando de su custodia a cuatro piquetes de cuatro soldados cada uno; tenla intención de presentarlo al pueblo pasadas las fiestas de Pascua, Mientras Pedro estaba en la cárcel bien custodiado, la Iglesia oraba insistentemente a Dios por él. La noche antes de que lo sacara Herodes, estaba Pedro durmiendo entre dos soldados, atado con cadenas. Los centinelas hacían guardia a la puerta de la cárcel. De repente, se presentó el ángel del Señor, y se iluminó la celda. Tocó a Pedro en el hombro, lo despertó y le dijo: -«Date prisa, levántate.» Las cadenas se le cayeron de las manos, y el ángel añadió: -«Ponte el cinturón y las sandalias.» Obedeció, y el ángel le dijo: -«Échate el manto y sígueme.» Pedro salió detrás, creyendo que lo que hacía el ángel era una visión y no realidad. Atravesaron la primera y la segunda guardia, llegaron al portón de hierro que daba a la calle, y se abrió solo. Salieron, y a¡ final de la calle se marchó el ángel. Pedro recapacitó y dijo: -«Pues era verdad: el Señor ha enviado a su ángel para librarme de las manos de Herodes y de la expectación de los judíos.»

Salmo 33, 2-3. 4-5. 6-7. 8-9
El Señor me libró de todas mis ansias.Bendigo al Señor en todo momento, su alabanza está siempre en mi boca; mi alma se gloría en el Señor: que los humildes lo escuchen y se alegren. .Proclamad conmigo la grandeza del Señor, ensalcemos juntos su nombre. Yo consulté al Señor, y me respondió, me libró de todas mis ansias. Contempladlo, y quedaréis radiantes, vuestro rostro no se avergonzará. Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha y lo salva de sus angustias. El ángel del Señor acampa en torno a sus fieles y los protege. Gustad y ved qué bueno es el Señor, dichoso el que se acoge a él.

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo 4, 6-8. 17-18
Querido hermano: Yo estoy a punto de ser sacrificado, y el momento de mi partida es inminente. He combatido bien mi combate, he corrido hasta la meta, he mantenido la fe. Ahora me aguarda la corona merecida, con la que el Señor, juez justo, me premiará en aquel día; y no sólo a mí, sino a todos los que tienen amor a su venida. El Señor me ayudó y me dio fuerzas para anunciar íntegro el mensaje, de modo que lo oyeran todos los gentiles. Él me libró de la boca del león. El Señor seguirá librándome de todo mal, me salvará y me llevará a su reino del cielo. A él la gloria por los siglos de los siglos. Amén.Lectura del santo evangelio según san
Mateo 16, 13-19
En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: -«¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?» Ellos contestaron: -«Unos que Juan Bautista, otros que Ellas, otros que Jeremías o uno de los profetas.» Él les preguntó: -«Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?» Simón Pedro tomó la palabra y dijo: -«Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.» Jesús le respondió: -«¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo. Ahora te digo yo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo.»
HOMILIA

Hechos 12,1-11: Era verdad: el Señor me ha librado de las manos de Herodes Salmo 33: El Señor me libró de todas mis ansias 2Timoteo 4,6-8.17-18: Ahora me aguarda la corona merecida Mateo 16,13-19: Te daré las llaves del Reino de los cielos

En la primera y segunda lectura se refleja claramente la idea de adhesión y fidelidad a Jesús, como también la urgencia de la misión, sin duda pueden quedar resumidas en las palabras expresadas por Pablo a Timoteo: “El Señor estuvo a mi lado y me fortaleció, para que el mensaje fuera plenamente anunciado por mí y lo escucharan todos los paganos” (17). En la lectura del evangelio, Jesús, alaba a Pedro que ha visto en él algo más que un profeta a quien seguir, le aclara que lo que ha dicho no se lo ha revelado ningún sacerdote del templo, ni ningún doctor de la ley, sino Dios, y le pide, con todas la limitaciones y debilidades que Pedro tiene, construir junto a los otros discípulos, la asamblea o comunidad (ekklesía) que es el anticipo del Reino, también le entrega el cuidado de las llaves del nuevo reino, del nuevo tiempo. Y es la nueva comunidad encomendada y encabezada por a este laico, pobre, casado, con dudas, la que deberá dar testimonio de común-unión donde Dios es centro y todas las personas formarán una nueva familia que no está unida por los lazos de sangre sino por lazos de Fe.

Si no queremos matar su significado, la fiesta de hoy no es la celebración de la superioridad de unos apóstoles sobre otros, ni la justificación de la autoridad eclesiástica de nuestra iglesia. Desde este punto de vista ¿qué sentido tiene para mí la celebración de la fiesta de San Pedro y San Pablo? ¿Veo en ellos a dos santos como predestinados por Dios con cuyas vidas la mía nunca se podrá asemejar? ¿Cómo debería comprender el testimonio de sus vidas y cómo debería afectar en mí?En los textos de hoy se da mucha importancia al sufrimiento y la persecución ejercida sobre las comunidades o los personajes más importantes, ¿se dan situaciones de dolor en mi vida por causa de mi fe? ¿Cómo las comprendo? El testimonio de vida es, junto con el punto anterior, otro de los aspectos importantes, ¿hasta dónde apoyo en mi comunidad a las personas que, aunque no tengan autoridad visible, tienen la autoridad que se les debería conceder por el testimonio de sus vidas? ¿De qué modo me siento agradecido/a por la presencia de estas personas?¿Qué actitudes deberían tener los que están al frente de nuestras comunidades? ¿Me conformo con lo que siempre he visto y se me ha dicho? ¿Qué debo cambiar en mi forma de ver las cosas?

La reunión de la Iglesia como grupo- Tradicionalmente la fiesta de San Pedro y San Pablo se ha venido comprendiendo como la celebración de los apóstoles más importantes de Jesús, de los que la jerarquía católica es heredera directa. Con los textos bíblicos se ha corroborado esta idea y se ha dado razón de cómo existe una continuidad indiscutible entre ellos dos y lo que el mismo Jesús tenía en mente. No es muy acertado entender de este modo la figura de Pedro y Pablo. Se pueden analizar, sin ayuda de los textos, cuál es la imagen de iglesia que se tiene desde esta perspectiva (piramidal, comunitaria, etc.). Se pueden ver otros casos en los que se mira al pasado para justificar el presente.- ¿Qué función tiene la comunidad de creyentes que se vislumbra en cada uno de los textos? ¿Qué características tiene? ¿De qué modo los personajes más importantes que aparecen están ligados a dichas comunidades? ¿Qué imagen de Iglesia es la que se puede percibir?- Un elemento que se repite en torno a los personajes de los textos de hoy es el sufrimiento. ¿Cuál es la relación que guarda éste con su fe? ¿Cómo podemos ver relacionada en los textos la cadena sufrimiento-acción salvadora de Dios-testimonio?- A partir de los tres puntos anteriores se pueden detallar las nuevas características y consecuencias que tiene la celebración de San Pedro y San Pablo para nuestras comunidades, y se puede comparar con el primer ejercicio propuesto.

ORACION

Señor, te damos gracias por poder celebrar en este día la fiesta de San Pedro y San Pablo. Te agradecemos el testimonio de sus vidas, su fe, y sus trabajos, que son un estímulo para cada uno de nosotros. Te pedimos, que nos ayudes a tener un corazón generoso, dispuesto a dar testimonio de Ti con nuestro comportamiento. Concédenos también, Señor, que seamos una comunidad que esté cerca de quienes sufren por causa de su fe.

lunes, 28 de junio de 2010

FIESTA DE SAN PEDRO Y SAN PBLO, JUNIO 29, 2010

PALABRA DE VIDA
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 12, 1-11
En aquellos días, el rey Herodes se puso a perseguir a algunos miembros de la Iglesia. Hizo pasar a cuchillo a Santiago, hermano de Juan. Al ver que esto agradaba a los judíos, decidió detener a Pedro. Era la semana de Pascua. Mandó prenderlo y meterlo en la cárcel, encargando de su custodia a cuatro piquetes de cuatro soldados cada uno; tenla intención de presentarlo al pueblo pasadas las fiestas de Pascua, Mientras Pedro estaba en la cárcel bien custodiado, la Iglesia oraba insistentemente a Dios por él. La noche antes de que lo sacara Herodes, estaba Pedro durmiendo entre dos soldados, atado con cadenas. Los centinelas hacían guardia a la puerta de la cárcel. De repente, se presentó el ángel del Señor, y se iluminó la celda. Tocó a Pedro en el hombro, lo despertó y le dijo: -«Date prisa, levántate.» Las cadenas se le cayeron de las manos, y el ángel añadió: -«Ponte el cinturón y las sandalias.» Obedeció, y el ángel le dijo: -«Échate el manto y sígueme.» Pedro salió detrás, creyendo que lo que hacía el ángel era una visión y no realidad. Atravesaron la primera y la segunda guardia, llegaron al portón de hierro que daba a la calle, y se abrió solo. Salieron, y a¡ final de la calle se marchó el ángel. Pedro recapacitó y dijo: -«Pues era verdad: el Señor ha enviado a su ángel para librarme de las manos de Herodes y de la expectación de los judíos.»
Salmo 33, 2-3. 4-5. 6-7. 8-9
El Señor me libró de todas mis ansias.Bendigo al Señor en todo momento, su alabanza está siempre en mi boca; mi alma se gloría en el Señor: que los humildes lo escuchen y se alegren. .Proclamad conmigo la grandeza del Señor, ensalcemos juntos su nombre. Yo consulté al Señor, y me respondió, me libró de todas mis ansias. Contempladlo, y quedaréis radiantes, vuestro rostro no se avergonzará. Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha y lo salva de sus angustias. El ángel del Señor acampa en torno a sus fieles y los protege. Gustad y ved qué bueno es el Señor, dichoso el que se acoge a él.

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo 4, 6-8. 17-18
Querido hermano: Yo estoy a punto de ser sacrificado, y el momento de mi partida es inminente. He combatido bien mi combate, he corrido hasta la meta, he mantenido la fe. Ahora me aguarda la corona merecida, con la que el Señor, juez justo, me premiará en aquel día; y no sólo a mí, sino a todos los que tienen amor a su venida. El Señor me ayudó y me dio fuerzas para anunciar íntegro el mensaje, de modo que lo oyeran todos los gentiles. Él me libró de la boca del león. El Señor seguirá librándome de todo mal, me salvará y me llevará a su reino del cielo. A él la gloria por los siglos de los siglos. Amén.Lectura del santo evangelio según san Mateo 16, 13-19En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: -«¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?» Ellos contestaron: -«Unos que Juan Bautista, otros que Ellas, otros que Jeremías o uno de los profetas.» Él les preguntó: -«Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?» Simón Pedro tomó la palabra y dijo: -«Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.» Jesús le respondió: -«¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo. Ahora te digo yo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo.»
HOMILIA

Hechos 12,1-11: Era verdad: el Señor me ha librado de las manos de Herodes Salmo 33: El Señor me libró de todas mis ansias 2Timoteo 4,6-8.17-18: Ahora me aguarda la corona merecida Mateo 16,13-19: Te daré las llaves del Reino de los cielos

En la primera y segunda lectura se refleja claramente la idea de adhesión y fidelidad a Jesús, como también la urgencia de la misión, sin duda pueden quedar resumidas en las palabras expresadas por Pablo a Timoteo: “El Señor estuvo a mi lado y me fortaleció, para que el mensaje fuera plenamente anunciado por mí y lo escucharan todos los paganos” (17). En la lectura del evangelio, Jesús, alaba a Pedro que ha visto en él algo más que un profeta a quien seguir, le aclara que lo que ha dicho no se lo ha revelado ningún sacerdote del templo, ni ningún doctor de la ley, sino Dios, y le pide, con todas la limitaciones y debilidades que Pedro tiene, construir junto a los otros discípulos, la asamblea o comunidad (ekklesía) que es el anticipo del Reino, también le entrega el cuidado de las llaves del nuevo reino, del nuevo tiempo. Y es la nueva comunidad encomendada y encabezada por a este laico, pobre, casado, con dudas, la que deberá dar testimonio de común-unión donde Dios es centro y todas las personas formarán una nueva familia que no está unida por los lazos de sangre sino por lazos de Fe.

Si no queremos matar su significado, la fiesta de hoy no es la celebración de la superioridad de unos apóstoles sobre otros, ni la justificación de la autoridad eclesiástica de nuestra iglesia. Desde este punto de vista ¿qué sentido tiene para mí la celebración de la fiesta de San Pedro y San Pablo? ¿Veo en ellos a dos santos como predestinados por Dios con cuyas vidas la mía nunca se podrá asemejar? ¿Cómo debería comprender el testimonio de sus vidas y cómo debería afectar en mí?En los textos de hoy se da mucha importancia al sufrimiento y la persecución ejercida sobre las comunidades o los personajes más importantes, ¿se dan situaciones de dolor en mi vida por causa de mi fe? ¿Cómo las comprendo? El testimonio de vida es, junto con el punto anterior, otro de los aspectos importantes, ¿hasta dónde apoyo en mi comunidad a las personas que, aunque no tengan autoridad visible, tienen la autoridad que se les debería conceder por el testimonio de sus vidas? ¿De qué modo me siento agradecido/a por la presencia de estas personas?¿Qué actitudes deberían tener los que están al frente de nuestras comunidades? ¿Me conformo con lo que siempre he visto y se me ha dicho? ¿Qué debo cambiar en mi forma de ver las cosas?

La reunión de la Iglesia como grupo- Tradicionalmente la fiesta de San Pedro y San Pablo se ha venido comprendiendo como la celebración de los apóstoles más importantes de Jesús, de los que la jerarquía católica es heredera directa. Con los textos bíblicos se ha corroborado esta idea y se ha dado razón de cómo existe una continuidad indiscutible entre ellos dos y lo que el mismo Jesús tenía en mente. No es muy acertado entender de este modo la figura de Pedro y Pablo. Se pueden analizar, sin ayuda de los textos, cuál es la imagen de iglesia que se tiene desde esta perspectiva (piramidal, comunitaria, etc.). Se pueden ver otros casos en los que se mira al pasado para justificar el presente.- ¿Qué función tiene la comunidad de creyentes que se vislumbra en cada uno de los textos? ¿Qué características tiene? ¿De qué modo los personajes más importantes que aparecen están ligados a dichas comunidades? ¿Qué imagen de Iglesia es la que se puede percibir?- Un elemento que se repite en torno a los personajes de los textos de hoy es el sufrimiento. ¿Cuál es la relación que guarda éste con su fe? ¿Cómo podemos ver relacionada en los textos la cadena sufrimiento-acción salvadora de Dios-testimonio?- A partir de los tres puntos anteriores se pueden detallar las nuevas características y consecuencias que tiene la celebración de San Pedro y San Pablo para nuestras comunidades, y se puede comparar con el primer ejercicio propuesto.

ORACION

Señor, te damos gracias por poder celebrar en este día la fiesta de San Pedro y San Pablo. Te agradecemos el testimonio de sus vidas, su fe, y sus trabajos, que son un estímulo para cada uno de nosotros. Te pedimos, que nos ayudes a tener un corazón generoso, dispuesto a dar testimonio de Ti con nuestro comportamiento. Concédenos también, Señor, que seamos una comunidad que esté cerca de quienes sufren por causa de su fe.

domingo, 27 de junio de 2010

TIEMPO ORDINARIO JUNIO 27, 2010

PALABRA DE VIDA
1 REYES 19,16,19-21

Consagrarás a Jehú, hijo de Nimsi, como rey de Israel, y consagrarás a Eliseo, hijo de Safat, de Abel-Mejolá, como profeta en vez de ti.
17 Al que escape a la espada de Jazael, lo hará morir Jehú. Al que escape a la espada de Jehú, lo hará morir Eliseo. 18 Pero dejaré con vida a siete mil hombres en Israel, que son todos aquellos cuyas rodillas no se doblaron delante de Baal y cuya boca no le dio un beso».
19 Partió de allí Elías y encontró a Eliseo, hijo de Safat, quien estaba arando; tenía doce medias hectá reas de tierra para arar y estaba en la duodécima. Elías se le acercó y le tiró encima su manto. 20 Inmediatamente, dejando sus bueyes, Eliseo corrió tras Elías: «Permíteme, le dijo, que vaya a abrazar a mi padre y te seguiré». Pero Elías le respondió: «¡Puedes volverte, era algo sin importancia!»
21 Eliseo se alejó pero para tomar la yunta de bueyes y sacrificarlos; asó su carne con el yugo y se la sirvió a su gente, luego se levantó, salió tras Elías y entró a su servicio.

SALMO 16, 1-2,5,7-11

Guárdame, oh Dios, pues me refugio en ti. Yo le he dicho: «Tú eres mi Señor, no hay dicha para mí fuera de ti.
5 El Señor es la herencia que me toca y mi buena suerte: ¡guárdame mi parte! 7 Yo bendigo al Señor que me aconseja, hasta de noche me instruye mi conciencia. 8 Ante mí tengo siempre al Señor, porque está a mi derecha jamás vacilaré.
9 Por eso está alegre mi corazón, mis sentidos rebosan de júbilo y aún mi carne descansa segura: 10 pues tú no darás mi alma a la muerte, ni dejarás que se pudra tu amigo.
11 Me enseñarás la senda de la vida, gozos y plenitud en tu presencia, delicias para siempre a tu derecha.

GALATAS 5,1,13-18
Cristo nos liberó para ser libres. Manténganse, pues, firmes y no se sometan de nuevo al yugo de la esclavitud. 13 Nuestra vocación, hermanos, es la libertad. No hablo de esa libertad que encubre los deseos de la carne, sino del amor por el que nos hacemos esclavos unos de otros.
14 Pues la Ley entera se resume en una frase: Amarás al prójimo como a ti mismo. 15 Pero si se muerden y se devoran unos a otros, ¡cuidado!, que llegarán a perderse todos.
16 Por eso les digo: caminen según el espíritu y así no realizarán los deseos de la carne. 17 Pues los deseos de la carne se oponen al espíritu y los deseos del espíritu se oponen a la carne. Los dos se contraponen, de suerte que ustedes no pueden obrar como quisieran. 18 Pero si se dejan guiar por el Espíritu ya no están sometidos a la Ley.

LUCAS 9,51-62

51 Como ya se acercaba el tiempo en que sería llevado al cielo, Jesús emprendió resueltamente el camino a Jerusalén.
52 Envió mensajeros delante de él, que fueron y entraron en un pueblo samaritano para prepararle alojamiento. 53 Pero los samaritanos no lo quisieron recibir porque se dirigía a Jerusalén.
54 Al ver esto sus discípulos Santiago y Juan, le dijeron: «Señor, ¿quieres que mandemos bajar fuego del cielo que los consuma?» 55 Pero Jesús se volvió y los reprendió. 56 Y continuaron el camino hacia otra aldea.
57 Mientras iban de camino, alguien le dijo: «Maestro, te seguiré adondequiera que vayas.» 58 Jesús le contestó: «Los zorros tienen cuevas y las aves tienen nidos, pero el Hijo del Hombre ni siquiera tiene donde recostar la cabeza.»
59 Jesús dijo a otro: «Sígueme». El contestó: «Señor, deja que me vaya y pueda primero enterrar a mi padre.» 60 Jesús le dijo: «Sígueme, y deja que los muertos entierren a sus muertos. Tú vé a anunciar el Reino de Dios.»
61 Otro le dijo: «Te seguiré, Señor, pero antes déjame despedirme de mi familia.»
62 Jesús le contestó: «El que pone la mano en el arado y mira hacia atrás, no sirve para el Reino de Dios.»
HOMILIA

1Reyes 19, 16b. 19-21: Eliseo se levantó y marchó tras Elías Salmo 15: Tú, Señor, eres el lote de mi heredad. Gálatas 5, 1. 13-18: Vuestra vocación es la libertad Lucas 9, 51-62: Te seguiré adonde vayas

Narra la vocación de un profeta, Eliseo. Es un rico campesino. Estaba arando su finca con doce yuntas de bueyes cuando lo encuentra Elías. Éste le echa encima su manto y con esto adquiere sobre él como cierto derecho. Eliseo no sabe negarse; sacrifica la pareja de bueyes con que araba, abandona su familia y se pone al servicio de Dios. Se dan en el caso de Eliseo las condiciones de una vocación especial: llamada de Dios, respuesta a la llamada, ruptura con el pasado y nuevo género de vida al servicio de su misión.

Nunca como hoy el ser humano ha sido tan sensible a la libertad; el ser humano prefiere la pobreza y la miseria antes que la falta de libertad. Pablo dice con relación a este tema: el cristiano es libre: la vocación cristiana es vocación a la libertad, esta libertad nos la conquistó Cristo; la libertad se expresa y alcanza su plenitud en el amor; ante el peligro de que muchos seres humanos caigan en el libertinaje so pretexto de libertad, Pablo les advierte que la verdadera libertad, la que viene del Espíritu, libera de la esclavitud de la carne y del egoísmo.
El tema fundamental del evangelio es la presentación de tres vocaciones. Lucas las coloca en el marco del viaje de Jesús y sus discípulos hacia Jerusalén. Jesús, al que quiere seguirle le exige: despego de los bienes y comodidades materiales, pues el Hijo del Hombre no tiene dónde reclinar su cabeza; llamamiento de Dios; ruptura con el pasado y el presente, incluso con la propia familia, y seguimiento. Todo esto para que el discípulo quede libre y disponible para poder anunciar el Reino de Dios.

Las lecturas de hoy tienen un tema común: las exigencias de la vocación. En ellas descubrimos cómo subyace la necesidad del desprendimiento, de la renuncia, del abandono de las cosas y personas como exigencia para seguir a Jesús. Por eso, no existe respuesta a la llamada para ponerse al servicio del Reino de Dios, en aquellos que anteponen a Jesús condiciones o intereses personales.

El Evangelio nos dice que el desprendimiento exigido por Jesús a los tres candidatos a su seguimiento, es radical e inmediato. Se tiene, incluso, la impresión de una cierta dureza de parte de Jesús. Pero todo está puesto bajo el signo de la urgencia. Jesús ha iniciado “el viaje hacia Jerusalén”. Esta “subida” interminable (que ocupa 10 capítulos en el evangelio de Lucas) no se encuadra en una dimensión estrictamente geográfica, sino teológica: Jesús se encamina decididamente hacia el cumplimiento de su misión.

El viaje de Jesús a Jerusalén no es un viaje turístico. Por eso el maestro exige a los discípulos la conciencia del riesgo que comparte esa aventura: “la entrega de la propia vida”.

Se diría que Jesús hace todo lo posible para desanimar a los tres que pretenden seguirle a lo largo del camino. Parece que su intención es más la de rechazar que la de atraer, desilusionar más que seducir. En realidad, él no apaga el entusiasmo, sino las falsas ilusiones y los triunfalismos mesiánicos. Los discípulos deben ser conscientes de la dificultad de la empresa, de los sacrificios que comporta y de la gravedad de los compromisos que se asumen con aquella decisión.

Por tanto, seguir a Jesús exige: - Disponibilidad para vivir en la inseguridad: “No tener nada, no llevar nada”. No se pone el acento en la pobreza absoluta, sino en la itinerancia. El discípulo lo mismo que Jesús, no puede programar, organizar la propia vida según criterios de exigencias personales, de .- Ruptura con el pasado, con las estructuras sociales, políticas, económicas y culturales que atan y generan la muerte. Es necesario que los nuevos discípulos miren adelante, que anuncien el Reino, para que desaparezca el pasado y viva el proyecto de Jesús.

- Decisión irrevocable. Nada de vacilaciones, nada de componendas, ninguna concesión a las añoranzas y recuerdos del pasado, el compromiso es total, definitivo, la elección irrevocable.
Hoy como ayer, Jesús sigue llamando a hombres y mujeres que dejándolo todo se comprometen con la causa del Evangelio y, tomando el arado sin mirar hacia atrás, entregan la propia vida en la construcción de un mundo nuevo donde reine la justicia y la igualdad entre los seres humanos.

Por otra parte, observamos una nota de tolerancia y paciencia pedagógica en el evangelio de hoy. Un celo apasionado de los discípulos es capaz de pensar en traer fuego a la tierra para consumir a todos los que no acepten a Jesús... Llevados por su celo no admiten que otros piensen de manera diversa, ni respetan el proceso personal o grupal que ellos llevan. Jesús «les reprocha» ese celo. Simplemente marcha a otra aldea, sin condenarlos y, mucho menos, sin querer enviarles fuego.

El seguimiento de Jesús es una invitación y un don de Dios, pero al mismo tiempo exige nuestra respuesta esforzada. Es pues un don y una conquista. Una invitación de Dios, y una meta que nos debemos proponer con tesón. Pero sólo por amor, por enamoramiento de la Causa de Jesús, podremos avanzar en el seguimiento. Ni las prescripciones legales, ni los encuadramientos jurídicos, ni las prescripciones ascéticas pueden suplir el papel que el amor, el amor directo a la Causa de Jesús y a Dios mismo a través de la persona de Jesús, tiene que jugar insustituiblemente en nuestras vidas llamadas.

Una vez que ese amor se ha instalado en nuestras vidas, todo lo legal sigue teniendo su sentido, pero es puesto en su propio lugar: relegado a un segundo plano. «Ama y haz lo que quieras», decía san Agustín; porque si amas, no vas a hacer «lo que quieras», sino lo que debes, lo que Dios amado espera de ti. Es la libertad del amor, sus dulces ataduras.

ORACION

Padre de bondad, que por medio de tu gracia nos ha hecho hijos de la luz, concédenos vivir fuera de las tinieblas del error y permanecer siempre en el esplendor de la verdad. Por nuestro Señor Jesucristo tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es dios por los siglos de los siglos. Amén

sábado, 26 de junio de 2010

TIEMPO ORDINARIO 26 DE JUNIO 2010

PALABRA DE VIDA
Lectura del libro de las Lamentaciones (2, 2.10-14.18-19)

El Señor ha destruido sin piedad todas las moradas de Jacob; en su furor ha destruido las fortalezas de Judá; ha echado por tierra y deshonrado al rey y a sus príncipes.
En el suelo están sentados, en silencio, los ancianos de Sión; se han echado ceniza en la cabeza y se han vestido de sayal. Humillan su cabeza hasta la tierra las doncellas de Jerusalén. Mis ojos se consumen de tanto llorar y el dolor me quema las entrañas; la bilis me amarga la boca por el desastre de mi pueblo, al ver que los niños y lactantes desfallecen en las plazas de la ciudad.
Los niños les preguntan a sus madres: “¿Dónde hay pan?” Y caen sin fuerzas, como heridos, en las plazas de la ciudad, y expiran en brazos de sus madres.
¿Con quién podré compararte, Jerusalén? ¿Con quién te podré asemejar? ¿O qué palabras te podré decir para consolarte, virgen, hija de Sión? Inmensa como el mar es tu desgracia. ¿Quién podrá curarte? Tus profetas te engañaron con sus visiones falsas e insensatas. No te hicieron ver tus pecados para evitarte así el cautiverio, y sólo te anunciaron falsedades e ilusiones.
Clama, pues, al Señor con toda el alma; gime, Jerusalén; deja correr a torrentes tus lágrimas de día y de noche; no te concedas descanso; que no dejen de llorar las niñas de tus ojos.
Levántate y clama al Señor durante toda la noche; derrama como agua tu corazón en la presencia de Dios; alza tus manos hacia él y ruega por la vida de tus pequeñuelos.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 73

No te olvides, Señor,
de nosotros.
¿Por qué, Dios nuestro, nos has abandonado y está ardiendo tu cólera contra las ovejas de tu rebaño? Acuérdate de la comunidad que adquiriste desde antiguo, de la tribu que rescataste para posesión tuya, del monte Sión, donde pusiste tu morada.
No te olvides, Señor,
de nosotros.
Ven a ver estas ruinas interminables: el enemigo ha arrasado todo el santuario; rugieron los agresores en medio de tu asamblea, levantaron sus estandartes.
No te olvides, Señor,
de nosotros.
Parecía que se abrían paso a hachazos en medio de la maleza. Con martillos y mazos destrozaron todas las puertas; prendieron fuego a tu santuario, derribaron y profanaron tu morada.
No te olvides, Señor,
de nosotros.
Acuérdate de tu alianza, Señor, pues todo el país está lleno de violencia. Que el humilde no salga defraudado, y los pobres y afligidos alaben tu nombre.
No te olvides, Señor,
de nosotros.

Lectura del santo Evangelio según san Mateo (8, 5-17)

En aquel tiempo, al entrar Jesús en Cafarnaúm, se le acercó un oficial romano y le dijo: “Señor, tengo en mi casa un criado que está en cama, paralítico, y sufre mucho”.
El le contestó: “Voy a curarlo”.
Pero el oficial le replicó:
“Señor, yo no soy digno de que entres en mi casa; con que digas una sola palabra, mi criado quedará sano. Porque yo también vivo bajo disciplina y tengo soldados a mis órdenes; cuando le digo a uno: ‘¡Ve!’, él va; al otro: ‘¡Ven!’, y viene; a mi criado: ‘¡Haz esto!’, y lo hace”.
Al oír aquellas palabras, se admiró Jesús y dijo a los que lo seguían: “Yo les aseguro que en ningún israelita he hallado una fe tan grande.
Les aseguro que muchos vendrán de oriente y de occidente y se sentarán con Abraham, Isaac y Jacob en el Reino de los cielos. En cambio, a los herederos del Reino los echarán fuera, a las tinieblas. Ahí será el llanto y la desesperación”.
Jesús le dijo al oficial romano:
“Vuelve a tu casa y que se te cumpla lo que has creído”. Y en aquel momento se curó el criado.
Al llegar Jesús a la casa de Pedro, vio a la suegra de éste en cama, con fiebre. Entonces la tomó de la mano y desapareció la fiebre. Ella se levantó y se
puso a servirles.
Al atardecer le trajeron muchos endemoniados. El expulsó a los demonios con su palabra y curó a todos los enfermos. Así se cumplió lo dicho por el profeta Isaías: El hizo suyas nuestras debilidades y cargó con nuestros dolores.

HOMILIA
Lamentaciones 2, 2. 10-14. 18-19: Grita al Señor, laméntate, Sión Salmo 73: No olvides sin remedio la vida de tus pobres. Mateo 8, 5-17: Y los sanó

Jesús nos muestra todo lo que ha venido a realizar y como vino a realizarlo, y poco le importa la opinión que la gente pueda tener acerca de su acción. El evangelio nos muestra la actitud de Jesús ante un soldado y a una anciana, la suegra de Pedro. El ha venido a realizar una misión que el Padre le ha entregado y no a preocuparse por lo que piensan o no los hombres. No viene a que lo alaben los judíos sino cuál es la misión que el Padre le ha dado.

Esto nos advierte lo que tenemos que pensar e la actitud de Dios y de enviado Jesús. En la primera lectura en medio de una experiencia de desolación, mujeres que lloraqn sobre la muerte de inocentes, ek abandono y la profunda herida que sufre el pueblo9, ya ninguna Palabra o promesa tiene sentido porque han dejado de creer. Por otro lado el Evangelio trae la Buena Noticia de Jesús porque sana las heridas y devuelve la fe. En el evangelio lo más importante de la historia del muchacho desahuciado de su vida no es la curación sino la fe del centurión, pues él forma parte de los excluidos de las promesas de Dios, pues es un pagano, un solado y un romano. El proclama la certeza de su fe, Jesús mismo se sorprende y concede al soldado lo que le pide, pero más aún. Lo alaba ante todos. Con al suegra de Pedro sucede algo similar, después que Jesús la toca y la levante se pone a servir, pues quien es tocdo conmovido por Jesús, no puede menos que levantarse y a volver a tener confianza, y una vez de pie sólo queda al servicio, que es la expresión máxima del amor al prójimo. No debemos perder la confianza en Dios y nunca perder la certeza por más difíciles que sean las circunstancias y nunca perder la certeza de su presencia en nuestra vida.

La Iglesia nos ofrece al terminar la lectura del Libro de los Reyes, la mejor reflexión sobre el sentido que tienen los acontecimientos narrados en esta página del libro de las Lamentaciones. Este libro es atribuido a Jeremías y es la totalidad del capítulo segundo y representa una sufrida meditación sobre el exilio, sobre la responsabilidad de los falsos profetas y de las prácticas idolátricas, sobre el inevitable hundimiento de Jerusalén y su templo. Esto conduce al arrepentimiento y a la súplica. La lejanía de la patria es la imagen palpable de la lejanía de Dios

Pues es Dios quien domina los mandamientos de la historia y revela su significado íntimo y providencial por medio de sus mensjeros. Tas haber hablado de la infausta suerte corrida por el rey, por los sacerdotes y los profetas, los ancianos y los jóvenes el canto se dirige a Sión, les recuerda los enga{os de losd que fue víctima y la invita a llorar sobre su propia suerte.

El milagro del centurión, apare también en Lucas 7,1-10 y en Juan 4,46-54. Mateo nos habla de un hijo-criado, Lucas de un criado y Juan de un hijo. Se trata de un prodigio en el confluyen el poder milagroso de Jesús, que obra de inmediato “en aquel momento”, incluso a distancia, y la fe del funcionario, elogiada por el Maestro. Esto brinda a Cristo la ocasión de condenar el rechazo de los paisanos y describir su triste desenlace. El “llanto” y “el rechinar de dientes” es una expresión idiomática que indica una gran desesperación con plena conciencia del mal realizado.

Cristo se hospeda en Cafarnaún en casa de Pedro cuya suegra tiene fiebre. Es interesante observar los diferentes rasgos, el realismo de Marcos y los matices de Lucas. Los tres concluyen que después de ser curada la mujer se puso a servir inmediatamente, es la primera “diaconisa” de la historia cristiana.

Entrar en contacto con leprosos, paganos y mujeres no era conveniente Para un rabino y, en todo caso podía de producir un estado de impureza legal. A pesar de todo Jesús no se sustrae a las peticiones de curación. Si Dios asume un cuerpo humano es para comunicarse con el cuerpo del hombre: “el cuerpo es para el Señor, y el Señor es para el cuerpo” dirá luego Pablo (1 Corintios 6,13) Jesús interviene en consideración de la fe del enfermo (el leproso) o de las comunidades (en el caso de la suegra de Pedro), pero tiene palabras de elogio sobre todo para la fe de un pagano que ha manifestado la fe en su palabra. Una fe de la que dice Jesús: “Jamás he encontrado en Israel una fe tan grande,” una fe que nadie había sido capaz de igualar hasta entonces.

Por eso nos dice Mateo 8,8: “Di una sola palabra y quedaré sano.”

ORACION

Tú, oh Señor, me has enseñado que “se redime sólo aquello que se asume”. Por eso “tomaste nuestra flaqueza y cargaste con nuestras enfermedades”, y no buscaste un “chivo expiatorio” sobre el que cargar el mal que aflige el corazón del hombre, sino que cargaste tú mismo con él.

Reavivo en mi la certeza de que tú pretendes restituir el género humano a la condición originaria de belleza y santidad con que salió de las manos del Creador. Y mientras pretendo secundar en mí tu obra milagrosa, acojo las penas y los sufrimientos que la vida me reserva, a fin de asociarme a tu pasión redentora a favor de la santa Iglesia y de toda la humanidad. (Colosenses 1,24).

viernes, 25 de junio de 2010

TIEMPO ORDINARIO JUNIO 25, 2010

PALABRA DE VIDA
Lectura del segundo libro de los Reyes (25,1-12):
El año noveno del reinado de Sedecías, el día diez del décimo mes, Nabucodonosor, rey de Babilonia, vino a Jerusalén con todo su ejército, acampó frente a ella y construyó torres de asalto alrededor. La ciudad quedó sitiada hasta el año once del reinado de Sedecías, el día noveno del mes cuarto. El hambre apretó en la ciudad, y no había pan para la población. Se abrió brecha en la ciudad, y los soldados huyeron de noche por la puerta entre las dos murallas, junto a los jardines reales, mientras los caldeos rodeaban la ciudad, y se marcharon por el camino de la estepa. El ejército caldeo persiguió al rey; lo alcanzaron en la estepa de Jericó, mientras sus tropas se dispersaban abandonándolo. Apresaron al rey y se lo llevaron al rey de Babilonia, que estaba en Ribla, y lo procesó. A los hijos de Sedecías los hizo ajusticiar ante su vista; a Sedecias lo cegó, le echó cadenas de bronce y lo llevó a Babilonia.El día primero del quinto mes, que corresponde al año diecinueve del reinado de Nabucodonosor en Babilonia, llegó a Jerusalén Nabusardán, jefe de la guardia, funcionario del rey de Babilonia. Incendió el templo, el palacio real y las casas de Jerusalén, y puso fuego a todos los palacios.El ejército caldeo, a las órdenes del jefe de la guardia, derribó las murallas que rodeaban a Jerusalén. Nabusardán, jefe de la guardia, se llevó cautivos al resto del pueblo que había quedado en la ciudad, a los que se habían pasado al rey de Babilonia y al resto de la plebe. De la clase baja dejó algunos como viñadores y hortelanos.

Salmo 136,1-2.3.4-5.6
Que se me pegue la lengua al paladar sí no me acuerdo de ti.Junto a los canales de Babilonia nos sentamos a llorar con nostalgia de Sión; en los sauces de sus orillas colgábamos nuestras cítaras. Allí los que nos deportaron nos invitaban a cantar; nuestros opresores, a divertirlos: «Cantadnos un cantar de Sión.» ¡Cómo cantar un cántico del Señor en tierra extranjera! Si me olvido de ti, Jerusalén,que se me paralice la mano derecha. Que se me pegue la lengua al paladar si no me acuerdo de ti, si no pongo a Jerusalénen la cumbre de mis alegrías.

Lectura del santo evangelio según san Mateo (8,1-4):
En aquel tiempo, al bajar Jesús del monte, lo siguió mucha gente. En esto, se le acercó un leproso, se arrodilló y le dijo: «Señor, si quieres, puedes limpiarme.»Extendió la mano y lo tocó, diciendo: «Quiero, queda limpio.»Y en seguida quedó limpio de la lepra. Jesús le dijo: «No se lo digas a nadie, pero, para que conste, ve a presentarte al sacerdote y entrega la ofrenda que mandó Moisés.»

HOMILIA
2 Reyes 25, 1-12: Marchó Judá al destierro Salmo 136: Que se me pegue la lengua al paladar / si no me acuerdo de ti Mateo 8, 1-4: Si quieres, puedes sanarme

Mateo continúa presentándonos el Reino que él lo ha establecido entre los desposeídos. Y hoy nos encontramos con un miembro de ese reino de los desposeídos, el leproso, que se encuentra fuera de la salvación por ser un impuro según la ley. Esto es ya un escándalo para la multitud, y segundo porque tiene lugar al llegar Jesús de la montaña, que el lugar privilegiado de la manifestación de Dios, afirmado esto por la Ley de Moisés. Al venir Jesús “desde arriba” y el leproso le está diciendo “si quieres puedes limpiarme”. Con lo cual le está diciendo “haz que mi condición de hombre vuelva, que pueda mirar, que pueda sentir, que pueda acercarme a los demás, si quieres haz de mi una persona nuevamente.”

Es un texto maravilloso, motivador, Dios no está arriba, lejos, en el monte, está con y en medio de las personas, el despreciado pide porque Jesús le inspira el deseo de cambiar, y le infunde la convicción de su derecho, le pide porque reconoce a Jesús alguien especial, y el Maestro ante aquel grito de compasión, no puede menos que sentirse junto a él, dándole al leproso lo que le pide porque es también lo que Dios quiere.

La primera lectura nos va a mostrar “al otro leproso,” el rey Sedecías que tiene un buen consejero en el profeta Isaías y que le advierte que no va a evitar la amenza de Babilonia aliándose con Egipto. Y como era de esperar la reacción de Babilonia no se hizo esperar y Jerusalén es asediada por dieciocho meses y fue sometida al saqueo, y luego a una destrucción total incluido el templo y comienza para Israel el exilio en Babilonia, durante medio siglo hasta que el rey Ciro decretó su fin

Los profetas Ezequiel y Jeremías se asocian en la predicción de la ruina de Jerusalén, mientras que el segundo Isaías acompaña a los exilados y anuncia un nuedpo éxodo para “el resto de Israel”, una nueva alianza y un n uevo templo, reavivando la esperanza mesiánica.

Es un hecho que tras el hundimiento del Reino del Norte (722) y la derrota del Reino del Sur (587), la nación de Israel perdió definitivamente su propia independencia y seguirá así tras la dominación babilónica, persa, griega y, por última romana.

En el evangelio con el capítulo 8 se abre una nueva sección dedicada a dieciocho milagros, “entendido como evangelio en actos” contrapruebas de la Palabra divina dispensada por Cristo y signos anticipadores del Reino. Hoy se inicia con el los tres primeros milagros, y tienen lugar en la primera salida de Cristo en misión (Cafarnaún y sus alrededores) realizados en favor de personas golpeadas por desgracia y en abierta violación de las normas de precaución y de defensa prevista por la ley: Jesús “toca” al leproso, y luego está dispuesto “a entrar en la casa” de un pagano, “coge de la mano a mujer” enferma.

El leproso le pide que lo “purifique”, consciente de que enfermedad es considerada como fruot del pecado y expresión de pureza legal. Por eso, Jesús que ha venido a cumplir la Ley envía al leproso al sacerdote, para que verifique la curación. El gesto, absolutamente tradicional (1 Reyes 19,18), que realiza el leproso con el Señor indica, al mismo tiempo, postración ante la divinidad y beso de su imagen. Lo volvemos a encontrar en otras ocasiones en el evangelio de Maro )2,2-8: 9,18; 14,33; 15,25; 20,20; 28,9,17).

Es bueno observar que Jesús acompaña su enseñanza con la acción. Es preciso cumplir la Ley –de ahí la orden dada al leproso de presentarse al sacerdote-pero la gracia supera a la ley. Por eso Jesús no duda en extender la mano y transmitir al enfermo la energía recreadora. El leproso representa a todo el género humano afectado por el pecado y, junto con el centurión y la suegra de Pedro (de los que habla el evangelio mañana) representa una trilogía de las situaciones sociales considera-das al margen del mundo judío: los enfermos incurables, los paganos y las mujeres.

El primer acto del leproso es la postración ante elo Taumaturgo. Se trata de la misma actitud que realizaba un adepto ante la imagen de la divinidad, inclinándose con veneración y besándola (que es el significado del término griego “postrarse”. En segundo lugar, realiza, no de modo diferente a como hará el centurión, un acto de fe. Un acto en el que encontramos una absoluta confianza en la acción “del Señor” (ese es precisamente, el título que le dirige) y es una disposición de ´panimo para recibir la intervención sanadora que favorece al máximo su eficacia.
Me identifico con el leproso: ¿cuál es la “lepra” que me afecta? (¿Cuáles son las llagas crónicas que me privan del estado de salud en el que fui creado? (Sabiduría 1,14)
ORACION

Te contemplo presente y operante en mi, oh Señor, ahora que te he recibido en la comunión. Me postro en adoración ante ti y te doy, huésped divino, aquel beso que esperaste en vano de Simeón el Fariseo, que le había invitado a comer en su casa (Lucas 7,25). Pienso en mis llagas y digo, con todo el arrebato de mi fe: “Señor, sio quieres, puedes limpiarme.” Secundo tu acción, dado que el contacto que has establecido, con mi cuerpo en la común ión va mucho más allá que el de un simple toque, aunque sea milagroso. Tú que vives en mí haz pasar a mis miembros el fruto de tu pasión y de tu resurrección.

jueves, 24 de junio de 2010

TIEMPO ORDINARIO SAN JUAN BAUTISTA 24 DE JUNIO, 2010

PALABRAS DE VIDA
Lectura del libro de Isaías (49,1-6):
Escuchadme, islas; atended, pueblos lejanos: Estaba yo en el vientre, y el Señor me llamó; en las entrañas maternas, y pronunció mi nombre. Hizo de mi boca una espada afilada, me escondió en la sombra de su mano; me hizo flecha bruñida, me guardó en su aljaba y me dijo: «Tú eres mi siervo, de quien estoy orgulloso.»Mientras yo pensaba: «En vano me he cansado, en viento y en nada he gastado mis fuerzas», en realidad mi derecho lo llevaba el Señor, mi salario lo tenía mi Dios.Y ahora habla el Señor, que desde el vientre me formó siervo suyo, para que le trajese a Jacob, para que le reuniese a Israel –tanto me honró el Señor, y mi Dios fue mi fuerza–: «Es poco que seas mi siervo y restablezcas las tribus de Jacob y conviertas a los supervivientes de Israel; te hago luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra.»
Salmo 138,1-3.13-14.15
Te doy gracias, porque me has escogido portentosamenteSeñor, tú me sondeas y me conoces; me conoces cuando me siento o me levanto,de lejos penetras mis pensamiento distingues mi camino y mi descanso,todas mis sendas te son familiares. Tú has creado mis entrañas, me has tejido en el seno materno.Te doy gracias, porque me has escogido portentosamente, porque son admirables tus obras; conocías hasta el fondo de mi alma. No desconocías mis huesos, cuando, en lo oculto, me iba formando, y entretejiendo en lo profundo de la tierra.

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (13,22-26):
En aquellos días, dijo Pablo: «Dios nombró rey a David, de quien hizo esta alabanza: "Encontré a David, hijo de Jesé, hombre conforme a mi corazón, que cumplirá todos mis preceptos." Según lo prometido, Dios sacó de su descendencia un salvador para Israel: Jesús. Antes de que llegara, Juan predicó a todo Israel un bautismo de conversión; y, cuando estaba para acabar su vida, decía: "Yo no soy quien pensáis; viene uno detrás de mí a quien no merezco desatarle las sandalias." Hermanos, descendientes de Abrahán y todos los que teméis a Dios: A vosotros se os ha enviado este mensaje de salvación.»
Lectura del santo evangelio según san Lucas (1,57-66.80):A Isabel se le cumplió el tiempo del parto y dio a luz un hijo. Se enteraron sus vecinos y parientes de que el Señor le había hecho una gran misericordia, y la felicitaban.A los ocho días fueron a circuncidar al niño, y lo llamaban Zacarías, como a su padre. La madre intervino diciendo: «¡No! Se va a llamar Juan.»Le replicaron: «Ninguno de tus parientes se llama así.» Entonces preguntaban por señas al padre cómo quería que se llamase. Él pidió una tablilla y escribió: «Juan es su nombre.» Todos se quedaron extrañados.Inmediatamente se le soltó la boca y la lengua, y empezó a hablar bendiciendo a Dios. Los vecinos quedaron sobrecogidos, y corrió la noticia por toda la montaña de Judea. Y todos los que lo oían reflexionaban diciendo: «¿Qué va a ser este niño?» Porque la mano del Señor estaba con él.El niño iba creciendo, y su carácter se afianzaba; vivió en el desierto hasta que se presentó a Israel.
HOMILIA

Isaísas 49,1-6: Te hago luz de las naciones Salmo:138: Te doy gracias, porque me has escogido portentosamente. Hechos 13,22-26: Antes de que llegara Cristo, Juan predicó Lucas 1,57-66.80: Juan es su nombre
Hoy estamos celebrando la fiesta de San Juan Bautista, nos encontramos con Zacarías su padre, aquel que ha quedado mudo por no haberse confiado en la acción del Señor, pero, el evangelio de hoy dice algo muy claro “que “el niño iba creciendo y se fortalecía en su interior. Y vivió en el desierto hasta el día de su manifestación a Israel.” Y nos presenta el desierto un lugar de soledad, reflexión y encuentro entre Dios y cada uno de nosotros, y que vuelve nuestra vida y la moldea

Sólo quien se sienta profundamente llamado en su historia de vida siente la fuerza de la misión. En el evangelio, el nacimiento de Juan el Bautista, está envuelto entre la alegría de la familia, la comunidad, y la incógnita de saber que algo especial hay en este niño. La imagen de alegría contrasta al ver la imagen de su padre Zacarías mudo, por no haberse confiado a la acción Dios; el evangelio de hoy termina diciendo que “el niño iba creciendo y se fortalecía en su interior. Y vivió en el desierto hasta el día de su manifestación a Israel.” El desierto, es un lugar de soledad, reflexión y de encuentro entre Dos y cada ser humano que decide vivir en este lugar Dios sigue llamando al desierto de nuestras vidas para encontrarnos, creciendo y fortalecernos, para moldear nuestra vida al estilo del Reino que ha inaugurado en su Hijo Jesús. Debemos descubrir cada día en la familia y comunidades, ese desierto que nos invita a encontrarnos con Dios, que al igual que a Juan el Bautista y el profeta Isaías han aprendido a conocer y presentarlos como lugar de la acción de Dios con su pueblo.

Lógico que el Señor nos llama por nuestro nombre pues cada uno de nosotros es único, y especial ser, llamados con nombre propio, por allí en nuestras vidas se manifiesta en cada uno de nosotros la presencia divina.

Pero entremos en las lecturas de hoy, que es la fiesta de San Juan Bautista y por eso es introducida por dos lecturas, un salmo y el evangelio de Jesús. A la amenaza de Asiria, que a su vez se ha acogido a Egipto, para oponerse a la expansión babilónica. Una vez caído Nínive (612) Nabucodonosor se convierte en rey de Babilonia (605), y se apodera del frágil reino de Judá con Jeconías. Reconquista Jerusalén en el año 598 y procede a una primera deportación en la que se ve implicado el profeta Daniel. En lugar de Jeconías un inexperto para las armas, se nombra a Sedecías (598-587). En este tiempo se desarrollo la acción del proeta jeremías (Jeremías 22,13-17).

Los problemas políticos de Judá está relacionado con los dramas de su pueblo con la infidelidad al Señor, bajo Joaquín padre de Jeconías narrados al comienzo del capítulo 24.
Los textos que leemos tanto se dirigen tanto al libro de los Hechos como el texto de evangelio de Lucas. Tenemos que entender algo muy importante, que a veces no entendemos porque separamos el evangelio de Lucas del Libro de los Hechos y en realidad son un mismo libro. Aunque el libro de los Hechos se refiere al desarrollo de la Iglesia desde la resurrección y ascensión de Jesús, también se refiere como leímos hoy a un discurso de Pablo en Antioquía de Pisidia, que en realidad se refiere a la res-ponsabilidad judía, que al no aceptar a Jesús, Dios tiene provisto otro camino que es en realidad “la misión a los gentiles.” Y a esto va a seguir con otro discurso de Pablo el sábado siguiente en la sinagoga donde Pablo exhorta “a permanecer en la gracia de Dios” y que va a llevar “a la separación entre el evangelio y el judaísmo.”
El evangelio de hoy nace del evangelio de Lucas y es muy breve, Lucas 1,57-66 y 80. Con el nacimiento de Juan se cumple el anuncio hecho a Zacarías. A la alegría de los padres se une la de los vecinos y parientes, y todos dan gracias al Señor por haber concedido un signo tan grande de su benevolencia “misericordia”. Zacarías lo han circuncidar al niño al octavo día, con lo que se volvió plenamente miembro del pueblo de Dios. Por eso se nos invita a repetir con frecuencia y vivir la Palabra, expresado en las palabras de Zacarías: Bendito sea el Señor Dios de Israel.” (Lucas 1,68)
Se nos indica que Zacarías, invadido por el Espíritu Santo, pronuncia una “bendición”, que es en primer lugar un himno de acción de gracias dirigido “al Dios de Israel”, autor de la “historia de la salvación” que va a llegar a su realidad con el nacimiento del Mesías, en las promesas hechas a “nuestros padres”, porque el Señor es fiel a su pacto y a su juramento”.

Se expresan en el canto a la redención mesiánica como liberación “de nuestros enemigos y del poder de todos los que no odian” (71) Y la e que aquí se trata es servir al Señor “con santidad y justicia” (74s). Y que al hombre redimido lo dirige “hacia el camino de la paz” (79)

En la segunda parte del himno, esboza la futura misión de su hijo y esboza su futura misión. Será un día “profeta del Altísimo” como los antiguos profetas pero como “precursor del Mesías”. Isaías dijo de él “irá delante del Señor” (Isaías 1, 17) preparándole el camino, llamará al pueblo a la conversión y señalará a Cristo “aquel que salva de los pecados.” Si visita salvífica se describe poéticamente como la salida del sol, que ilumina a los que viven “en tiniebla y sombras de muerte” (Isaías 9,1).

El relato se cierra (80) con una noticia relacionada con el crecimiento del pequeño Juan. El Espíritu sigue actuando en él. Su misión de desarrollará en el desierto para preparar al Mesías. Su misión se desarrollará también en el desierto.

ORACION

Oh Dios, Padre bueno, tú que te dignaste alo enviar a Juan para preparar el camino de tu Hijo amado, haz que, acogiendo con prontitud y docilidad a tus designios, incluso cuando se nos presenten misteriosos, reconozcamos en ellos tu salvación. Abre nuestros corazones a la gratitud y a la bendición, para que siempre te acuerdes de tu amor y no dejes nunca de visitar desde lo alto a cuanto se encuentren en las tinieblas y en las sombra de muerte, para colmarlos de tu luz y de tu misericordia, en Jesucristo, nuestro Señor.

miércoles, 23 de junio de 2010

TIEMOPO ORDIARIO, JUNIO 23, 2010

PALABEA DE VIDA
Lectura del segundo libro de los Reyes (22,8-13; 23,1-3):
En aquellos días, el sumo sacerdote Helcias dijo al cronista Safán: «He encontrado en el templo el libro de la Ley.» Entregó el libro a Safán y éste lo leyó. Luego fue a dar cuenta al rey Josías: «Tus siervos han juntado el dinero que había en el templo y se lo han entregado a los encargados de las obras.»Y le comunicó la noticia: «El sacerdote Helcías me ha dado un libro.»Safán lo leyó ante el rey; y, cuando el rey oyó el contenido del libro de la Ley, se rasgó las vestiduras y ordenó al sacerdote Helcías, a Ajicán, hijo de Safán, a Acbor, hijo de Miqueas, al cronista Safán y a Asalas, funcionario real: «Id a consultar al Señor por mí y por el pueblo y todo Judá, a propósito de este libro que han encontrado; porque el Señor estará enfurecido contra nosotros, porque nuestros padres no obedecieron los mandatos de este libro cumpliendo lo prescrito en él.»Ellos llevaron la respuesta al rey, y el rey ordenó que se presentasen ante él todos los ancianos de Judá y de Jerusalén. Luego subió al templo, acompañado de todos los judíos y los habitantes de Jerusalén, los sacerdotes, los profetas y todo el pueblo, chicos y grandes. El rey les leyó el libro de la alianza encontrado en el templo. Después, en pie sobre el estrado, selló ante el Señor la alianza, comprometiéndose a seguirle y cumplir sus preceptos, normas y mandatos, con todo el corazón y con toda el alma, cumpliendo las cláusulas de la alianza escritas en aquel libro. El pueblo entero suscribió la alianza.Palabra de Dios

Salmo 118,33.34.35.36.37.40
Muéstrame, Señor, el camino de tus leyes. Muéstrame, Señor, el camino de tus leyes,y lo seguiré puntualmente. Enséñame a cumplir tu voluntad y a guardarla de todo corazón. Guíame por la senda de tus mandatos, porque ella es mi gozo. Inclina mi corazón a tus preceptos, y no al interés.Aparta mis ojos de las vanidades, dame vida con tu palabra. .Mira cómo ansío tus decretos: dame vida con tu justicia.

Lectura del santo evangelio según san Mateo (7,15-20):En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuidado con los falsos profetas; se acercan con piel de oveja, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. A ver, ¿acaso se cosechan uvas de las zarzas o higos de los cardos? Los árboles sanos dan frutos buenos; los árboles dañados dan frutos malos. Un árbol sano no puede dar frutos malos, ni un árbol dañado dar frutos buenos. El árbol que no da fruto bueno se tala y se echa al fuego. Es decir, que por sus frutos los conoceréis.»

HOMILIA

2 Reyes 22, 13; 23, 1-3: El rey al leer al pueblo el libro de la alianza, selló ante el Señor la alianza Salmo 118: Muéstrame, Señor, el camino de tus leyes. Mateo 7, 15-20: Por sus frutos los conocerán
La Palabra de hoy al final del evangelio nos ponen en guardia antes qué es lo queremos realizar en la comunidad como discípulos de Jesús. Este nos dice al final hoy: “Por sus frutos los conoceréis.” (Mateo 7,20). Nos dice algo que todos sabemos mientras que el árbol bueno no da frutos malos nos da a entender que debemos perseverar en la práctica de la bondad, el árbol malo continúa dando frutos de pecado hasta que no se con vierta a la penitencia. Es algo que todos sabemos, nadie que continúe siendo lo que ha sido puede empezar a ser lo que aún no es. Desear tener cosas que muchas veces engañan son falsas promesas, luces con fuegos artificiales. Jesús nos da una sencilla instrucción: “por sus frutos los conocerán”; quien saca cosas buenas de su corazón, produce acciones y consecuencias buenas, al contrario, lo malo produce cosas negativas, y de esto tenemos que estar atentos. Por eso, tenemos que seguir la enseñanza de Jesús, primero hay que sacar la mugre e nosotros, antes de sacar la mugre del ojo ajeno, es decir procurar que las buenas obras sean fruto de lo que llevamos por dentro, porque los demás están esperando cuales serán o son los frutos que nosotros entregamos.

Por eso, se nos exige seguir con ojos atentos las historias de cada día, porque allí nos dirige Dios a entender lo qué espera de nosotros.

A Ezequías curado milagrosamente por Isaías (2 Reyes 1, 11: Isaías 36,38) le siguió el largo reina do de Manasés, durante ese tiempo la apostacía llega a tal punto que se perdieron las huellas del mismo libro de la alianza (2 Reyes 23,2-219 probablemente se trata de la sección legislativa del Deuteronomio, donde se reivindicaba un solo Dios y un sólo templo. El “impío Manasés” comparable con Ajab por su ferocidad según la tradición hizo cortar en dos al profeta Isaías. Después de él vino Josías (640-609), tataranieto de Ezequías bajo cuyo gobierno fue encontrado el libro de la Ley y esto sonó a reproche por la conducta infiel del pueblo de Dios, de cuya parte la profetisa Julda anunciaba un indefectible castigo (2 Reyes 22,14-20), Eso impulso al rey a dar lectura de la Ley y a renovar loa alianza, como ya sucedió en el Sinaí (Exodo 24,7ss) y en Siquén y también a convocar una celebración solemne de la Pascua. Por otra parte, Josías continua la esperanza la deseada reforma, aprovechando asimismo una menor presión asiria. (2 Reyes 23,4-30).

En el evangelio hallamos algunos dichos del Señor reunidos por el evangelista en el “sermón del monte” donde Jesús pone en guardia contra “los falsos profetas” y les indica el criterio de la verdad de la conducta cristiana. Consiste éste en “los frutos” que se esté en condiciones de producir. Mateo denunciará de manera repetida, en el discurso escatológico del Señor, la insidia que constituyen los flsos profetas (Mateo 24, 11.24).
La imagen del árbol -y en particular del árbol de la vid- tiene aquí la unción de indicar al pueblo de Dios y era una imagen que resultaba familiar a los oyentes de Jesús (Isaías 5,1ss; Jeremías 2,31; Juan 15,1-8) Por el fruto se reconoce al árboi, del mismo modo que también el árbol produce fruto conforme a su naturaleza; puede tratarse de un árbol bueno o de un árbol viciado o enfermo. De ahí la afirmación de Jesús en el capítulo 7,20; “Por sus frutos los conoceréis.”
Por lo demás al decir el Señor que pocos son los que lo encuentran, uan vez más puso patente la desidia del pueblo, a la vez que enseñó a sus oyentes a seguir no las comodidades de los demás, sino los trabajos de los menos. Porque los más, nos dice, no sólo no caminan por ese camino, sino que no quieren caminar, lo que es locura suma. Pero no ha que mirar a los demás ni hay que dejarse impresionar por su número, sino imitar a los menos y, pertrechándose bien por todas partes, emprender así decisivamente la marcha.

Mientras el árbol bueno no dé fruto malos da a entender que persevera en la práctica de la bondad; por su parte, el árbol malo continúa dando los frutos del pecado hasta que no se convierte a la penitencia. En efecto, nadie que continúe siendo lo que ha sido, puede empezar a ser lo que aún no es.

ORACION
Señor soy un sarmiento injertado en ti, árbol de la verdadera vida. De ti me llena la lina de la Palabra y de la eucaristía. Sólo en ti puedo dar rutos para la vida eterna. Concédeme aceptar las podas que el Padre obra en mí, para que pueda fructificar más.

martes, 22 de junio de 2010

TIEMPO ORDINARIO JUNIO 22, 2010

PALABRA DE VIDA
Lectura del segundo libro de los Reyes (19,9b-11.14-21.31-35a.36):
En aquellos días, Senaquerib, rey de Asiria, envió mensajeros a Ezequías, para decirle: «Decid a Ezequias, rey de Judá: "Que no te engañe tu Dios en quien confías, pensando que Jerusalén no caerá en manos del rey de Asiria. Tú mismo has oído hablar cómo han tratado los reyes de Asiria a todos los países, exterminándolos, ¿y tú te vas a librar?"»Ezequías tomó la carta de mano de los mensajeros y la leyó; después subió al templo, la desplegó ante el Señor y oró: «Señor, Dios de Israel, sentado sobre querubines; tú solo eres el Dios de todos los reinos del mundo. Tú hiciste el cielo y la tierra. Inclina tu oído, Señor, y escucha; abre tus ojos, Señor, y mira. Escucha el mensaje que ha enviado Senaquerib para ultrajar al Dios vivo. Es verdad, Señor: los reyes de Asiria han asolado todos los países y su territorio, han quemado todos sus dioses, porque no son dioses, sino hechura de manos humanas, leño y piedra, y los han destruido. Ahora, Señor, Dios nuestro, sálvanos de su mano, para que sepan todos los reinos del mundo que tú solo, Señor, eres Dios.»Isaías, hijo de Amós, mandó a decir a Ezequías: «Así dice el Señor, Dios de Israel: "He oído lo que me pides acerca de Senaquerib, rey de Asiría. Ésta es la palabra que el Señor pronuncia contra él: "Te desprecia y se burla de ti la doncella, la ciudad de Sión; menea la cabeza a tu espalda la ciudad de Jerusalén. Pues de Jerusalén saldrá un resto, del monte Sión los supervivientes. ¡El celo del Señor lo cumplirá!" Por eso, así dice el Señor acerca del rey de Asiria: "No entrará en esta ciudad, no disparará contra ella su flecha, no se acercará con escudo ni levantará contra ella un talud; por el camino por donde vino se volverá, pero no entrará en esta ciudad –oráculo del Señor–. Yo escudaré a esta ciudad para salvarla, por mi honor y el de David, mi siervo."»Aquella misma noche salió el ángel del Señor e hirió en el campamento asirio a ciento ochenta y cinco mil hombres. Senaquerib, rey de Asiria, levantó el campamento, se volvió a Nínive y se quedó allí.

Salmo 47,2-3a.3b-4.10-11
Dios ha fundado su ciudad para siempre.Grande es el Señor y muy digno de alabanza en la ciudad de nuestro Dios,su monte santo, altura hermosa,alegría de toda la tierra. El monte Sión, vértice del cielo, ciudad del gran rey; entre sus palacios,Dios descuella como un alcázar. Oh Dios, meditamos tu misericordia en medio de tu templo: como tu renombre, oh Dios,tu alabanza llega al confín de la tierra; tu diestra está llena de justicia.

Lectura del santo evangelio según san Mateo (7,6.12-14): En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No deis lo santo a los perros, ni les echéis vuestras perlas a los cerdos; las pisotearán y luego se volverán para destrozaros. Tratad a los demás como queréis que ellos os traten; en esto consiste la Ley y los profetas. Entrad por la puerta estrecha. Ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos entran por ellos. ¡Qué estrecha es la puerta y qué angosto el camino que lleva a la vida! Y pocos dan con ellos.»
HOMILIA

2 Reyes 19, 9b-11. 14-21. 31-35a. 36: Yo escudaré a esta ciudad para salvarla. Salmo 47: Dios ha fundado su ciudad para siempre. Mateo 7, 6. 12-14: Que estrecha es la puerta.

El evangelio nos propone dos reglas simples pero b[asicas para el cristiano, discípulo de Jesús y testigo del Maestro, y estos son: “tratar a los demás como cada uno desea ser tratado”, el evangelio la llama esta “la regla de oro” que es la base del diálogo interreligioso. En esto están de acuerdo todas las religiones. Y segundo, se nos propone aceptar la puerta estrecha, el camino duro y difícil, pero también lleno de paz y esperanza tanto del cristianismo, hinduismo, Budismo, judaísmo e Islam, que nos lleva a ser mejores personas y alcanzar la vida divina desde nuestro mundo.

Y este es el principio que tenemos que seguir y vivir la Palabra. Se nos dice: “Dios os medirá con la medida con que hayáis medido a los demás.” (Mateo 7,21). Eso lo aprendimos ayer. Por eso la atención a la Palabra es el camino de reflexión diaria y el camino de aprender a ser discípulos del Señor. El leer cada día las Escrituras nos prepara a este ejercicio diario de nuestra vida.

Esa es loa reflexión que nos enseña la lectura del Libro Segundo de los Reyes.. La relación política entre el rey Ezequías ve en la relación don Egipto y Asiria. Es fácil entender la historia de la carta de Senaquerib, rey de Asiria, que envía a Ezequías estamos en los años 704 a 681. En la cvarta hay una amenaza contra Ezequías si se pone en contra de Asiria. Este rey lleva la carta al templo y recibe la respuesta del profeta Isaías (21-34) a través de un canto que anuncia la derrota de Senaquerib, por obra del Señor, a través parece de una peste que derrota al ejercito de Senaquerib.

En el evangelio nos encontramos con dchos del Señor que Mateo incluye en el sermón del monte, pero excluye “las cosas buenas” que los hombres intercambias entre ellos y que el Padre celestial concede a quienes las piden.

El primero de los dichos reeridos tiene que ver con el uso de “lo santo”. El sentido de esta expresión no está claro, aunque debe sobreenterse con ella la Palabra evangélica y, en último extrema, la eucaristía. Parece que se bosteja aquí lo que será deinida como “la disciplina del arcano”. Consiste esta en no revelar los santos misterios a los extraños y menos aún a las personas indignas. “Si cerramos nuestras puertas antes de celebrar los misterios y excluimos a los no iniciados”, precisa San Juan Crisóstomo, “es porque hay todavía muchos que están demasiado poco preparados para poder participar en estos sacramentos.”

Con el término “perros” se designa con modo despreciativo a los paganos, considerados idólatras por definición (Mateo 15,26ss), donde se atenúa loa palabra poniendo en diminutivo, “perrillos”. A los cerdos, considerados proverbialmente como animales impuros, eran equiparados los que mantenían una conducta contraria a la Ley (ambas categorías se encuentran en 2 Pedro 2,21ss). Según San Jerónimo “algunos quieren ver en los perros aquellos que, tras haber creído en Cristo, vuelven al vómito de sus pecados; y en las cerdos, a los que no han creído aún en el Evangelio y siguen revolcándose en sus vicios y en el fango de la incredulidad. En consecuencia, no conviene creer demasiado pronto a hombres de tal condición la perla del Evangelio, por miedo a que la pisoteen y, revolviéndose contra nosotros, intenten destrozarnos.”
Frente a la bondad divina, los hombres son “malos”, sin embargo son capaces de dar pan y pescado. Pues bien “?qué pan?” y qué “pescado” nos dará el Padre con el don de su Hijo? Estas “cosas buenas” son ciertamente, ante todo, los bienes superiores, el Reino y la justicia de Dios Lucas 11, 13 dice: “dará el Espíritu Santo” a los que se lo pidan. El Espíritu Santo es el don por excelencia, siempre conforme a la voluntad de Dios, y se concede siempre a los que lo piden: espíritu de vida y regeneración. Inteligencia de las Escrituras, discernimiento espiritual, carismas varios en la comunidad. Pero hay muchas otros cosas que puede ser “buenas” en el marco y desde la perspectiva del Reino y de su justicia: también una buena salud y el pan de cada día, así como la paz eterna y la tranquilidad favorable al buen trabajo. Debemos abstenernos, pues, de una excesiva timidez, de un orgullo espiritualista, de un estoicismo cristiano, o como se quiera decir, que venga a detener la espontaneidad natural de la oración de los hijos del Padre.

El versículo 12 constituye la “regla de oro” del obrar cristiano: : “tratar a los demás como cada uno desea ser tratado”. La encontramos aunque formulada de manera negativa en Tobías 4,15. Se repite de muchas manera en el último capítulo del sermón del monte ( vv 12,17; 19; 21; 24; 26.

Por último están las dos puertas y los correspondientes caminos a los que dan acceso. La doctrina de los dos caminos estaba ya formulada en el Antiguo Testamento (Deuteronomio 30,15-20) y fue recuperada en la primara catequesis cristiana (Didajé 1,1). La imagen de la puerta y el camino remite al mismo Cristo (Mateo 22,16), que se atribuye a sí mismo esta doble realidad )Juan 10,7; 14,6) así como a los Hechos de los Apóstoles, donde aparece con bastante recuencia.

La “perla” según San Juan Crisóstomo, son los “misterios de la verdad, o sea, la totalidad del patrimonio revelado. En consecuencia, dejará aparecer en qué consideración tengo la Palabras divina. El texto evangélico nos invita, por otra parte, a preguntarnos si somos si somos capaces de dar cosas buenas a los hermanos, cosas que se convierten de este modo en la medida de nuestras acciones. Por último, como consecuencia de si voy por el camino estrecho que es Cristo mismo o si intento hacerme el recorrido cómodo y gratificador al precio de compromisos y mediocridad.

ORACION

Clementísimo Señor Jesucristo, hazme entrar por la puerta de la salvación y en la vida de gloria después de haber recorrido el camino estrecho de la justicia y haber entrado y haber entrado por la estrecha puerta de la penitencia. Enséname a evitar las sugerencias de los engañadores y concédeme evitar la sencillez y la inocencia de los hombres espirituales. Que mi corazón eche sus raíces no en la tierra, sino en el cielo, de modo que sea encontrado iel en los frutos de las buenas obras más bien que en el follaje de las solas palabras.

Concédeme cumplir la voluntad del Padre celestial y traducir en obras las palabras que escucho de ti, de suerte que, arraigado en ti, no haya tentación que me separe de ti. Amén.

lunes, 21 de junio de 2010

TIEMPO ORDINARIO JUNIO 21, 2010

PALABRA DE VIDA
Lectura del segundo libro de los Reyes (17,5-8.13-15a.18):
En aquellos días, Salmanasar, rey de Asiria, invadió el país y asedió a Samaria durante tres años. El año noveno de Oseas, el rey de Asiria conquistó Samaria, deportó a los israelitas a Asiria y los instaló en Jalaj, junto al Jabor, río de Gozán, y en las poblaciones de Media. Eso sucedió porque, sirviendo a otros dioses, los israelitas habían pecado contra el Señor, su Dios, que los habla sacado de Egipto, del poder del Faraón, rey de Egipto; procedieron según las costumbres de las naciones que el Señor había expulsado ante ellos y que introdujeron los reyes nombrados por ellos mismos. El Señor había advertido a Israel y Judá por medio de los profetas y videntes: «Volveos de vuestro mal camino, guardad mis mandatos y preceptos, siguiendo la ley que di a vuestros padres, que les comuniqué por medio de mis siervos, los profetas.» Pero no hicieron caso, sino que se pusieron tercos, como sus padres, que no confiaron en el Señor, su Dios. Rechazaron sus mandatos y el pacto que había hecho el Señor con sus padres, y las advertencias que les hizo. El Señor se irritó tanto contra Israel que los arrojó de su presencia. Sólo quedó la tribu de Judá.

Salmo 59,3.4-5.12-13
Que tu mano salvadora, Señor, nos responda. Oh Dios, nos rechazaste y rompiste nuestras filas estabas airado, pero restáuranos. Has sacudido y agrietado el país: repara sus grietas, que se desmorona. Hiciste sufrir un desastre a tu pueblo, dándole a beber un vino de vértigo. Tú, oh Dios, nos has rechazado y no sales ya con nuestras tropas. Auxílianos contra el enemigo, que la ayuda del hombre es inútil. Con Dios haremos proezas, él pisoteará a nuestros enemigos.

Lectura del santo evangelio según san Mateo (7,1-5):
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No juzguéis y no os juzgarán; porque os van a juzgar como juzguéis vosotros, y la medida que uséis, la usarán con vosotros. ¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: "Déjame que te saque la mota del ojo", teniendo una viga en el tuyo? Hipócrita; sácate primero la viga del ojo; entonces verás claro y podrás sacar la mota del ojo de tu hermano.»
HOMILIA

2 Reyes 17, 5-8. 13-15a.18: El Señor arrojó de su presencia a Israel, y quedó Judá Salmo 59: Que tu mano salvadora, Señor, nos responda. Mateo 7, 1-5: Saca primero la viga de tu ojo

Jesús continúa enfocándonos en la vida de todos los días y ensenándonos a saber ver lo que se nos pide vivir como discípulos y que nuestra vida se exprese como sus testigos y constructores de un mundo nuevo, el mundo que él ha venido a inaugurar con nosotros. Y a hacernos ver los continuos errores que cometemos por no pensar y ver el presente y escaparnos a pensar en un mundo futuro, que él sabe que nunca será una realidad. Las autoridades civiles critican a los ciudadanos, a las autoridades religiosas que critican a los laicos, a sus propios hermanos, a las otras religiones. Y en general todos somos muy rápidos a la hora de hablar de otros, criticando a los hijos, a los padres, a los hermanos, a los vecinos, a los compañeros. Qué fácil nos resulto emitir juicios contra los demás, lo que aparece normal es que en tiempos de Jesús como en los nuestros las cosas no han cambiado mucho. Si en la vida de cada uno de nosotros habitara la obra de Jesús, no necesitaríamos abrir la boca. Si en cada un o de nosotros habitara el espíritu de Jesús no abriríamos la boca para juzgar duramente a cualquier persona, sin antes habernos revisado nuestra vida, o sin habernos puesto en la vida de las otras personas antes de juzgarlos. Si nos diéramos cuenta con que facilidad pasamos por la vida siendo hipócritas como nos sugiere el evangelio hoy, dejaríamos de criticar. La hipocresía es un defecto al que Jesús criticó bien duramente frente a todas las autoridades de su tiempo, pero hizo lo mismo con sus discípulos.
La primera lectura de hoy nos enfrente a ver con claridad que la muerte de Eliseo, nos hacen ver que los reyes del norte y del sur y recibieron uan serie de sucesos que van a culminar en el destierro a Babilonia del reino del Norte, después de tres años de asedio de Samaria en el 722 por parte del rey de Asiria, y lo cual suscita al autor sagrado a una reflexión sapiencial. El mismo texto que leemos hoy ha sido reducido, pero nos muestra la gravedad de la situación.
La alianza es un hecho bilateral donde están envuelto Dios y el pueblo: a la inidelidad del pueblo corrasponde el rechazo de Dios.

En el Año noveno de Oseas (726-722), Salmanasar V pone asedio a Samaria, que se había demostrado como vasalla indigna de confianza, preparando la conquista de la capital, que se llevó a cabo por su sucesor Sargón II.

San Agustín toma todo el sermón del monte, y lo entiende como el desarrollo de las bienaventuranzas. Y esto aparece sobretodo, en una invitación a no juzgar. El juicio se entiende aquí en sentido fuerte, como condena e incluye, por parte del hombre, el tomar un poder y en una papel que le corresponde sólo a Dios. Por otra parte Jesús no nos prohíbe juzgar, sino que nos enseña cómo hacerlo. Jesús nos enseña que la medida del juicio divino se conformará con lo que hagamos usado en nuestra juicio humano. En la Antigüedad, la medida con que se cesión de un bien era la misma con la que se aseguraba su restitución. Más tarde los rabinos enseñaban que dios se servía de un doble criterio parea juzgar: la justicia y la bondad.

“Aquel que juzga ante la venida de Dios “es un anticristo, porque se apodera de lo que pertenece a Cristo.”
La invitación a no juzgar se repite como un motivo martillante en el Nuevo Testamento. Cristo mismo, según el testimonio que dio en su comportamiento con la adultera (Juan 8,11) y con los que le crucificaban (Lucas 23,34) se presenta no como alguien que viene a juzgar sino a salvar (Juan 3,17) . San Pablo, a su vez, nos pone en guardia contra el riesgo que comporta el juicio: “juzgando a otros, tú mismo te condenas”. (Romanos 2,1ss). En consecuencia, nos invita a remitirnos al juicio de Dios, que tendrá lugar al final de la vida (1 Corintios 4,5). No menos exigente se muestra Santiago: “No habléis mal unos de otros, hermanos. El que habla mal de un hermano y se erige en su juez está criticando y juzgando la Ley. Y si te eriges en juez de la Ley, ya no eres cumplidor de la Ley, sino su juez. Pero una solo es el legislador y el juez: elo que puede salvar y perdonar. ¿Quién eres tú para juzgar al prójimo. (Santiago 4,11ss).

Debería bastar con la severa advertencia e Jesús sobre la medida del juicio para hacernos desistir de cualquier pretensión de erigirnos en sensores del obrar de los otros. San Agustín nos enseña “si queremos reprochar a alguien, debemos preguntarnos antes si no somos nosotros semejantes a él.” En efecto, a menudo reprochamos a otros algo que deberíamos reprocharnos antes a nosotros mismos.

ORACION

Señor Jesús, concédeme llegar a cabo lo que me has enseñado: a ser misericordioso con todos y a no juzgar a nadie. Y para que te podamos escuchar con la ayuda de tu gracia, nos exhorta a orar. En eecto, tú siempre nos invitas a pedir, para poder acoger nuestras peticiones. Por consiguiente y dado que me lo mandas, pido, busco, puesto que me lo mandas, llamo ya que me lo ordenas.

Tú que me has inducido a pedir, haz que yo sepa acoger: tú que me has dicho que buscara, haz que pueda encontrar; tú que me haz enseñado a llamar, ábreme para que pueda entrar. Tú que suscitaste en mí el deseo concédeme que pueda impetrar lo que espero. Dame todo lo que debo ofrecerte, sal garante de los que exiges, para poder premiar aquello que tú mismo me das,

domingo, 20 de junio de 2010

TIEMPO ORDINARIO JUNIO 20, 2010

PALABRA DE VIDA
Lectura de la profecía de Zacarías (12,10-11;13,1):
Así dice el Señor: «Derramaré sobre la dinastía de David y sobre los habitantes de Jerusalén un espíritu de gracia y de clemencia. Me mirarán a mí, a quien traspasaron, harán llanto como llanto por el hijo único, y llorarán como se llora al primogénito. Aquel día, será grande el luto en Jerusalén, como el luto de Hadad-Rimón en el valle de Meguido.» Aquel día, se alumbrará un manantial, a la dinastía de David y a los habitantes de Jerusalén, contra pecados e impurezas.Salmo 62Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío.Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo mi alma está sedienta de ti;mi carne tiene ansia de ti,como tierra reseca, agostada, sin agua. ¡Cómo te contemplaba en el santuario viendo tu fuerza y tu gloria! Tu gracia vale más que la vida,te alabarán mis labios. Toda mi vida te bendeciré y alzaré las manos invocándote. Me saciaré como de enjundia y de manteca, y mis labios te alabarán jubilosos. Porque fuiste mi auxilio, y a la sombra de tus alas canto con júbilo; mi alma está unida a ti, y tu diestra me sostiene.
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas (3,26-29):
Todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús. Los que os habéis incorporado a Cristo por el bautismo os habéis revestido de Cristo. Ya no hay distinción entre judíos y gentiles, esclavos y libres, hombres y mujeres, porque todos sois uno en Cristo Jesús. Y, si sois de Cristo, sois descendencia de Abrahán y herederos de la promesa.

Lectura del santo evangelio según san Lucas (9,18-24):
Una vez que Jesús estaba orando solo, en presencia de sus discípulos, les preguntó: «¿Quién dice la gente que soy yo?» Ellos contestaron: «Unos que Juan el Bautista, otros que Elías, otros dicen que ha vuelto a la vida uno de los antiguos profetas.» Él les preguntó: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?» Pedro tomó la palabra y dijo: «El Mesías de Dios.» Él les prohibió terminantemente decírselo a nadie. Y añadió: «El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día.» Y, dirigiéndose a todos, dijo: «El que quiera seguirme, que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz cada día y se venga conmigo. Pues el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa la salvará.»
HOMILIA

Zacarías 12, 10-11; 13, 1: Mirarán al que atravesaron Salmo 62: Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío. Galatas 3, 26-29: Los que habéis sido bautizados os habéis revestido de Cristo Lucas 9, 18-24: Tú eres el Mesías de Dios.

La primera lectura hace referencia a los tiempos mesiánicos. “Derramaré sobre la casa de David un espíritu de gracia y oración. Y mirarán al que traspasaron” y llorarán como quien llora a un primogénito. El “traspasado” recuerda al Siervo de Yahveh, figura de Cristo en su Pasión. San Juan concluye la crucifixión de Jesús diciendo: “para que se cumplan las Escrituras: mirarán al que traspasaron”. Dios concede la conversión del corazón por medio de una víctima que es Cristo, el Siervo paciente; su cuerpo traspasado se mirará con la mirada salvadora de la fe.

En la segunda lectura de hoy, el tema de la ley mosaica como innecesaria y abolida después de la venida de Cristo, pues la fe en él es lo que nos justifica ante Dios, es el problema básico de la carta a los Gálatas, en que Pablo responde a los judeocristianos que no acertaban a desprenderse de las formas judaizantes y que veían con recelo la doctrina y la praxis del apóstol.

Por eso, después de afirmar la función transitoria y pedagógica de la ley, afirma Pablo el paso a la realización actual de las promesas en la venida de Cristo y en la fe del Evangelio. Cristo es el acontecimiento decisivo de la historia de salvación; por la fe en él y por el bautismo somos constituidos todos en hijo de Dios, somos justificados. Al decir todos acentúa Pablo que no solamente los judíos, sino también las demás razas y pueblos.

En cuanto al Evangelio, tres partes componen la lectura: 1). La confesión mesiánica de Pedro (vv. 18-21); 2). El primer anuncio de la Pasión (v. 22); Lucas ha omitido la reprimenda que Jesús dirige a Pedro, cuando éste, ante el anuncio de la Pasión, se opone a ello; 3). Las condiciones para el seguimiento de Cristo (vv. 23-24)

Lucas es el único que nota significativamente la oración de Jesús que precede la confesión de mesianidad y al anuncio de la Pasión (v. 18). Como la figura del Mesías en la mente de los apóstoles estaba teñida de triunfalismos terrenos, Jesús les educa en ese gran misterio del Reino: su propia Pasión y Muerte (v. 22). Sigue finalmente un pasaje que nos recuerda el discurso apostólico de Mt. 10: condiciones que Jesús pide a sus seguidores: abnegación, disponibilidad absoluta y sufrimiento efectivo (vv. 23-24).

Si queremos ir con Jesús tenemos que aceptar sus condiciones y entenderlas como él las entiende. Negarse a sí mismo equivale a “no tener nada que ver” con la persona de la que se reniega. Negarse a sí mismo es descentrarse, no ser ya el centro de su propio proyecto. Es poner la vida entera al servicio del otro, en este caso el proyecto de Jesús. A esto Jesús le llama perder la vida por él. Y quien lo haga así “ganará”, salvará su vida. La condición que pone Jesús para seguirle no pretende quitarnos valor sino orientar nuestras energías y valores a la construcción del Reino que él inició negándose, también Él, a sí mismo, para cumplir en todo la voluntad del Padre.

¿En qué consiste cargar con la cruz? ¿Es acaso soportarlo toso sin chistar como si toda contrariedad nos la mandara Dios mismo? ¿Es someterse al dolor por el dolor, como si el dolor fuera un valor en sí mismo? Algo o demasiado de esto lo hemos entendido así y no tiene nada que ver con la condición que pone Jesús para que sigamos sus pasos. Jesucristo quiere decir que todos los discípulos tienen que estar dispuestos a vivir de la misma manera que él vivió, aun sabiendo que este estilo de vida les va a acarrear la persecución y quizá la muerte. Esa es la cruz de Jesús y también debe ser la nuestra. No nos inventemos cruces a la medida, no las busquemos ni nos preocupemos demasiado por ellas. Sigamos los pasos de Jesús y otros nos las pondrán encima antes de lo que pensamos.

Negarse a sí mismo y cargar con la cruz equivale a hacer suyo, cada uno de nosotros, el camino de Jesús. El se negó a tomar el poder y la fuerza y la fama como medios para servir y salvar a los hombres. Jesús escogió el único camino que conduce al corazón del hombre: la solidaridad con todos los desgraciados de la tierra. Este fue el camino de Jesús y éste tiene que ser nuestro camino si queremos estar con él, seguirle. Intentar seguir a Jesús desde la instalación, la falta de compromiso, el pacto con los poderosos, aunque pueda parecer muy razonable, es un camino falso. Es “pensar como los hombres y no como Dios”

OREMOS

Concédenos, Señor, vivir siempre, en el amor y respeto a tu santo nombre, porque jamás dejas de dirigir a quienes estableces en el sólido fundamento de tu amor. Por Cristo nuestro Señor.