Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



jueves, 17 de junio de 2010

TIEMPO ORDINARIO, JUNIO 17, 2010

PALABRA DE VIDA
Lectura del libro del Eclesiástico (48,1-15):
Surgió Elías, un profeta como un fuego, cuyas palabras eran horno encendido. Les quitó el sustento del pan, con su celo los diezmó; con el oráculo divino sujetó el cielo e hizo bajar tres veces el fuego. ¡Qué terrible eras, Elías!; ¿quién se te compara en gloria? Tú resucitaste un muerto, sacándolo del abismo por voluntad del Señor; hiciste bajar reyes a la tumba y nobles desde sus lechos; ungiste reyes vengadores y nombraste un profeta como sucesor.Escuchaste en Sinal amenazas y sentencias vengadoras en Horeb. Un torbellino te arrebató a la altura; tropeles de fuego, hacia el cielo.Está escrito que te reservan para el momento de aplacar la ira antes de que estalle, para reconciliar a padres con hijos, para restablecer las tribus de Israel.Dichoso quien te vea antes de morir, y más dichoso tú que vives.Elías fue arrebatado en el torbellino, y Eliseo recibió dos tercios de su espíritu. En vida hizo múltiples milagros y prodigios, con sólo decirlo; en vida no temió a ninguno, nadie pudo sujetar su espíritu; no hubo milagro que lo excediera: bajo él revivió la carne; en vida hizo maravillas y en muerte obras asombrosas.
Salmo 96,1-2.3-4.5-6.7
Alegraos, justos, con el SeñorEl Señor reina, la tierra goza, se alegran las islas innumerables. Tiniebla y nube lo rodean, justicia y derecho sostienen su trono. Delante de él avanza fuego, abrasando en torno a los enemigos; sus relámpagos deslumbran el orbe, y, viéndolos, la tierra se estremece.Los montes se derriten como cera ante el dueño de toda la tierra; los cielos pregonan su justicia, y todos los pueblos contemplan su gloria. R/.Los que adoran estatuas se sonrojan, los que ponen su orgullo en los ídolos;ante él se postran todos los dioses.

Lectura del santo evangelio según san Mateo (6,7-15):
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando recéis, no uséis muchas palabras, como los gentiles, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. No seáis como ellos, pues vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes que lo pidáis. Vosotros rezad así:Padre nuestro del cielo, santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo, danos hoy el pan nuestro de cada día, perdónanos nuestras ofensas, pues nosotros hemos perdonado a los que nos han ofendido, no nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del Maligno."Porque si perdonáis a los demás sus culpas, también vuestro Padre del cielo os perdonará a vosotros. Pero si no perdonáis a los demás, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras culpas.»
HOMILIA

Eclesiástico 48, 1-15: Elías fue arrebatado en el torbellino, y Eliseo recibió dos tercios de su espíritu Salmo:96: Mateo 6, 7-15: Ustedes oren así

Jesús nos hablaba ayer de oración y hoy nos enseña su oración que debemos rezar siempre y nos da las razones de por qué orar. Nos habla de Dios Padre-madre de toda la humanidad, es que él habita dentro de nosotros, de todo hombre y mujer. Y que esa vida se santifique y que esa vida santifique a los demás. Nos pide hacer acciones concretad en este mundo nuevo, un mundo de justicia, de solidaridad y de paz, que quiere lo mejor para mí y los demás, en mi vida de familia, de trabajo, de país, en la vida de aquellos que no conozco, los que están lejos, que hablan otros idiomas y creen de otra manera, para que todos tengan el pan de cada día, el pan de un corazón nuevo, que nos favorece a todos y nos hace más fuertes como seres humanos. Me esfuerza a que cada día se un día de perdón un día y otro y me compromete porque soy su imagen, como un Padre y una Madre siempre perdonan a sus hijos. Nos fortalece siempre ante la tentación sobre todo de poder y egoísmo para hacer frente al mal con el bien, a la injusticia con la solidaridad y al odio con el amor.

No tenemos que aprender por nosotros mismos, él ha venido a mostarnos como vivir cada día. Es que nosotros tenemos que imitar al Señor que vino como Maestro de verdad y nos dio en ejemplo, modlo y modo de vivir en la gloria de su Padre.

A dos que nos an enseñado, también, nos dedicamos a celebrar su ministerio en el reino del Norte (siglo IX antes de Cristo), es un momento im0ortante para yhavismo. De Elías, el profeta de fuego, se nos muestra el su reacción frente a la caestía y sequía. Elías desarrolla su acción en el monte Carmelo, se nos mostró la ayuda prestada por Elías con la viuda de Sarepta, la oposición que realizó contra Acab, con otros dos reyes, Ocacías y Jorán, la unción y el repudio del rey, la investidura de profetas y, por último, su ascensión al cielo.

De Eliseo, cuyo nombre significa “Dios salva”, se recuerda el papel político. Este último aspecto a sido repetido en distintas circunstancias, y hechos milagrosos realizados por Eliseo, la sunamita y el nacimiento del hijo (Reyes 4,42-44) y la curaqción de Naaman, el sirio.

Y el evangelio nos encontramos con el Padrenuestro. Lo sabemos que todo guía y todo grupo de discípulos tenía sus modalidades de oración. La oración del cristiano debe evitar la ostentación farisaica, pero también los tipos de oración de los paganos, algo parecido con el desagradable del bla, bla, bla. Si el pagano habla mucho en la oración, de ahí se sigue que el cristiano debe hablar poco.

Algunos podría objetar que si Dios conoce rl objeto de nuestra oración, y si concoe, antes que formulemos nuestra oración, aquello de lo que tenemos necesidad, es inútil que dirijamos nuestras palabras a quien ya lo sabe todo. A esos se les puede responder de manera breve como sigue, nosotros, no somos gente que cuenta sino hombres que suplican. Una cosa es expresar nuestras necesidades a quien no las conoce, y ota a pedir ayuda a quien las conoce.

La oración del Señor, que San Agustín define como “regla de la oración,” contiene “una inmensidad de misterios”. El “Padre nuestro” se presenta antes que nada como la formula de la alianza en la que están recogidos todos los que el hombre está llamado a asumir (santificación del nombre, edificación del Reino y cumplimiento de la voluntad divina) y los dones que recibe (el pan de vida, remisión de los pecados, liberación del maligno). En segundo lugar, los modos verbales típicos, intraducibles a las lenguas modernas, indican que los designios divinos ensalzan un cumplimiento absoluto e incondicional, aunque su traducción a la vida real de los hombres a lo largo de la historia puede sufrir desmentidos y retrasos.

ORACION
“Padre nuestro”, excelso en la creación, suave en el amor, rico en herencia, tú habitas “en el cielo” y eres espejo de eternidad, corona del júbilo, tesoro de la felicidad. “Santificado sea tu nombre”, de suerte que se vuelva miel en la boca, melodía en el oído, devoción en el corazón. “Venga a nosotros tu reino”, alegres sin contrariedad, tranquilo sin turbación, seguro sin pérdidas. “hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo”, de suerte que rechacemos lo que tú abominas, que amemos lo que tú amas, de modo que cumplamos lo que es grato. “Danos hoy nuestro pan de cada día”, el pan de la doctrina, de la penitencia, de la virtud. “Perdona nuestras deudas”, contraídas contigo, con el prójimo y con nosotros mismos. “Como también nosotros perdonamos a nuestros deudores”, que nos han ofendido con palabras o en nuestra persona o en las cosas. “No nos dejes caer en la tentación” que procede del mundo, de larne y del demonio. “Y líbranos del mal” presente pasado y futuro. Amén.

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