Tú, en cambio, has seguido de cerca mi enseñanza, mi modo de vida, mis proyectos, mi fe, mi paciencia, mi caridad,
11 mi valentía, mis persecuciones y sufrimientos; sabes lo que me pasó en Antioquia, Iconio y Listra. ¡Cuántas persecuciones tuve que sufrir! Pero de todas me libró el Señor.
12 De igual manera serán perseguidos todos los que quieran servir a Dios en Cristo Jesús. 13 Mientras tanto los pecadores y los embusteros irán de mal en peor, engañando y engañados a la vez.
14 Tú, en cambio, quédate con lo que has aprendido y de lo que estás seguro, sabiendo de quiénes lo recibiste. 15 Además, desde tu niñez conoces las Sagradas Escrituras. Ellas te darán la sabiduría que lleva a la salvación mediante la fe en Cristo Jesús.
16 Toda Escritura está inspirada por Dios y es útil para enseñar, rebatir, corregir y guiar en el bien.
SALMO 25,16-18
16 Mírame y ten compasión de mí, que estoy solo y desvalido.
17 Afloja lo que aprieta mi corazón y hazme salir de mis angustias.
18 Contempla mi miseria y mi fatiga y quítame de encima todos mis pecados.
Dichosos los que sin yerro andan el camino y caminan según la Ley del
MARCOS 12,35-37
Mientras Jesús enseñaba en el Templo, preguntó: «¿Por qué los maestros de la Ley dicen que el Mesías será el hijo de David?
36 Porque el mismo David dijo, hablando por el Espíritu Santo: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha hasta que ponga a tus enemigos debajo de tus pies.
37 Si David mismo lo llama «Señor», ¿cómo puede entonces ser hijo suyo?»
37 Mucha gente acudía a Jesús y lo escuchaba con agrado.
2Timoteo 3,10-17: El que se proponga vivir piadosamente en Cristo Jesús será perseguido Salmo 118: Mucha paz tienen los que aman tus leyes, Señor. Marcos 12,35-37: ¿Cómo dicen que el Mesías es Hijo de David?
Jesús continúa discutiendo con los judíos en el templo porque le dan un sentido equivocado a las Escrituras. El Mesías que ellos esperan es un rey a a la medida de David, guerrero capaz de formar un ejército para liberarlos de la dominación romana, y hacer de Israel una gran nación. Jesús les asegura que el Mesías no es sólo un descendiente de David, y le recuerda lo que dice la Escritura que lo llama “mi Señor”, que en lenguaje judío es lo mismo que llamarlo “mi Dios”., por lo tanto el Mesías es mucho más que un hombre descendiente de un Rey, es Dios porque en él habita.
Pero para el pueblo judío hay otro problema, porque para él no se atrevía a nombrar a Dios por eso es imposible a aceptar al Dios como Mesías. Y ellos no tendrán un problema ak condenarlo a muerte. Era imposible para ellos que Dios no cae del cielo, sino que habita en un ser humano, con toda la riqueza, toda la limitación e infinitud que eso conlleva. Dios le dará al hombre y a la mujer una dimensión superior al resto de la humanidad, es entonces un dios con nosotros y un Dios en nosotros. Y todo esto era inconcebible para el judío del tiempo de Jesús. De ahí procede toda la discusión con Jesús en el templo, de parte de los fariseos, saduceos y seguidores de ellos.
Pero Jesús los enfrenta y sus enemigos acabarán con él en la cruz sin ningún problema si él es el Mesías o no.
Pero empecemos con el pensamiento que Pablo nos presenta en la lectura de la 2 Carta a Timoneo. Le re cuerda a Timoteo los dolorosos acontecimientos de su primer viaje misionero (Hecho 13,50; 14,5-6, 19, 2 Corintios 11,23-33), de lo que el mismo Timoteo, oriendo de listra, fue testigo, un testigo fuertemente impresionado. Pablo quiere recordar que el discípulo de Cristo, que el discípulo de Cristo debe ser ya desde el principio que a ejemplo y según las palabras de su Maestro, tiene que sufrir persecuciones (12), pero intenta sobre todo reconocer la fidelidad del Señor, que lo ha liberqado de todas las adversidades. Por eso no debe temer Timoteo, sino permanecer “fiel” a lo que ha aprendido y le ha sido trasmitido.
Pablo señala aquí dos dimensiones vitales de la fe saber: el hecho de que la fe es antes que nada “recibida” o bien acogida de las Escrituras (del Antiguo Testamento), que introducen a la fe en Jesucristo y, a continuación, del testimonio de otros creyentes como sus mismos familiares (su madre y su abuela en el caso de Timoteo) y otros “testigos” (Pablo sobre todo), para ser sometida, después a un proceso de aprendizaje que lleva a la convicción personal (14) esto es a la fe como “sabiduría cristiana”, síntesis de conocimiento orante y de práctica coherente, que, de todos modos, pasa a través de ls prueba:: es la presencia de la fe “probada y vivida”. La Escritura desempeña un papel decisivo para “enseñar, para persuadir, para reprender, para educar en la rectitud” al hombre de Dios” (16) creyente y maestro de la fe: ésta, en efecto “ha sido inspirada por Dios” o bien tiene su origen en Aquel, que sirviéndose de la inteligencia humana, se ha revelado al hombre y continúa comunicándosele, a través de la Palabra (vea Documento del Vaticano II, Verbo Divino 11) sosteniéndole en la prueba de la vida.
La lectura de ayer terminó con la observación “nadie de atrevía a seguir preguntándole” (14), y ahora es el mismo Jesús toma la iniciativa, encaminada a brindar una enseñanza de la máxima importancia sobre el misterio de su persona y hacer más sutil el velo de su secreto mesiánico. Según la tradición judía común, basada en la promesa de Natán (2 Samuel 7,14) y confirmada por los grandes profetas de la esperanza mesiánica, el Mesías debía ser un descendiente de David. Ahora bien, el Salmo 110, 1 llama a David “Señor” y al Mesías “¿cómo es posible que el Mesías sea hijo suyo?” (37). Con esta pregunta, de jada en suspénso, rompe Jesús una vez más ciertos esquemas previos dados por supuestos, que parecen eliminar la fatiga del creer o dar por descontada la experiencia espiritual, e invita a todos los oyentes y a todos nosotros a no dejar de buscar, de profundizar y reflexionar, a dejarnos escrutar por el misterio de esta persona y por las dudas e incertidumbres ligadas al misterio de esta persona y por las dudas e incertidumbres ligadas al misterio, a no presumir de saberlo ya todo y a interrogarnos por la calidad de nuestra presunta “experiencia de Dios”… Porque eso exige la fe.
En realidad, Jesús no rechaza en absoluto la ascendencia davídica del Mesías, sino que provoca a sus oyentes para que superen la lógica limitada de la continuidad histórica dinástica, puesto que la promesa de Dios va más allá de los criterios de la sucesión hereditaria; nos invita a no encerrarnos en una interpretación literal del dato bíblico, porque el don del Padre en el Hijo va mucho más allá de lo que nuestra mente puede comprender, y será siempre un don sorprendente e inádito. Por eso, si antes “nadie se atrevía a seguir preguntándole” ahora “la multitud le escucha con agrado.” (37).
Por eso Pablo, le recuerda a Timoteo y nos recuerda a nosotros hoy debemos vivir de la Palabra: “Permanece fiel a lo que aprendiste y aceptaste.” (1 Timoteo 3, 14)
ORACION
Te ruego que me concedas el valor de Pablo en las pruebas. Haz que aprenda como Timoteo a “permanecer fiel” a la Palabra y a lo que la Iglesia me ha enseñado, para que mi fe sea una fe recibida de la Escritura y probaba por la vida. Concédeme, Jesús, tu7 arte de saber plantear las preguntas justas, a mí y a los otros, aquellas que no dejar lugar de escape, a fin de que la Palabra me conduzca cada día más allá a la puerta del misterio de “tú” misterio, de “tu” misterio y tenga la fuerza necesaria para anunciarlo.

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