Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



sábado, 31 de julio de 2010

TIEMPO ORDINARIO, 31 DE JULIO, 2010

PALABRA DE VIDA
Lectura de la profecía de Jeremías (26,11-16.24):
En aquellos días, los sacerdotes y los profetas dijeron a los príncipes y al pueblo: «Este hombre es reo de muerte, porque ha profetizado contra esta ciudad, como lo habéis oído con vuestros oídos.»Jeremías respondió a los príncipes y al pueblo: «El Señor me envió a profetizar contra este templo y esta ciudad las palabras que habéis oído. Pero, ahora, enmendad vuestra conducta y vuestras acciones, escuchad la voz del Señor, vuestro Dios; y el Señor se arrepentirá de la amenaza que pronunció contra vosotros. Yo, por mi parte, estoy en vuestras manos: haced de mí lo que mejor os parezca. Pero, sabedlo bien: si vosotros me matáis, echáis sangre inocente sobre vosotros, sobre esta ciudad y sus habitantes. Porque ciertamente me ha enviado el Señor a vosotros, a predicar a vuestros oídos estas palabras.»Los príncipes del pueblo dijeron a los sacerdotes y profetas: «Este hombre no es reo de muerte, porque nos ha hablado en nombre del Señor, nuestro Dios.» Entonces Ajicán, hijo de Safán, se hizo cargo de Jeremías, para que no lo entregaran al pueblo para matarlo.
Salmo 68
Escúchame, Señor, el día de tu favorArráncame del cieno, que no me hunda; líbrame de los que me aborrecen, y de las aguas sin fondo. Que no me arrastre la corriente, que no me trague el torbellino,que no se cierre la poza sobre mí.
Yo soy un pobre malherido; Dios mío, tu salvación me levante. Alabaré el nombre de Dios con cantos,proclamaré su grandeza con acción de gracias. Miradlo, los humildes, y alegraos, buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón. Que el Señor escucha a sus pobres, no desprecia a sus cautivos.

Lectura del santo evangelio según san Mateo (14,1-12):
En aquel tiempo oyó el virrey Herodes lo que se contaba de Jesús, y dijo a sus ayudantes: «Ese es Juan Bautista que ha resucitado de entre los muertos, y por eso los Poderes actúan en él.» Es que Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel encadenado por motivo de Herodías, mujer de su hermano Felipe, porque Juan le decía que no le estaba permitido vivir con ella. Quería mandarlo matar, pero tuvo miedo de la gente, que lo tenía por profeta. El día del cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías danzó delante de todos, y le gustó tanto a Herodes, que juró darle lo que pidiera. Ella, instigada por su madre, le dijo: «Dame ahora mismo en una bandeja la cabeza de Juan Bautista.» El rey lo sintió; pero, por el juramento y los invitados, ordenó que se la dieran; y mandó decapitar a Juan en la cárcel. Trajeron la cabeza en una bandeja, se la entregaron a la joven, y ella se la llevó a su madre. Sus discípulos recogieron el cadáver, lo enterraron y fueron a contárselo a Jesús.

HOMILIA
Jeremías 26, 11-16. 24: El Señor me ha enviado ustedes, a predicar estas palabras.Salmo 68: Escúchame, Señor, el día de tu favor . Mateo 14, 1-12: Ése es Juan el Bautista
.
Tenemos que indicar que el Herodes de quien se habla en esta historia es Herodes Antipas, el hi8jo de Herodes el Grande. Tiene el título de tetrarca de Galilea y Perea, dode ejercía su reinado bajo el estricto control de Roma. Y la predicación de Juan Bautista ocasionó un problema a Herodes Antipas y la predicación de Juan obligó a Herodes a ponerlo en prisión. Es que Juan denunciaba la relación que Herodes mantenía con Herodías, esposa de su hermano Filipo, con la intención de apoderarse de su territorio. Juan acusaba a Herodes el adulterio y la desmedida ambición de Herodes.
Mateo al ubicar el relato, en este momento anunciaba el el destino trágico de la situación de Jesús, y la relación entre el Mesías y el Precursor. La muerte de Juan anuncia la muerte de Jesús. Juan aparece como el profet5a asesinado por los poderosos de su pueblo y su muerte pone de manifiesto la actitud hostil de Israel hacia Jesús. Esta referencia a la actitud hostil de Juan y de Jesús es clara en el evangelio de Mateo, que concluye el episodio con una nueva referencia de Jesús, a quien los discípulos de Juan anuncian la muerte de éste.

El poder de la seducción de una muchacha condujo al embriagado Herodes dictar una sentencia contra Juan, largo tiempo reprimida en el rey Herodes. Pero no psasó mucho tiempo antes que Herodes Antipas empezara a temblar frente a la voz potente de Jesús, quien recogió la insignia de Bautista y comenzó a remover los cimientos del poder que se había asentado sobre Israel. Este relato nos describe con claridad los efectos que la misión de Jesús es mantener una actitud crítica frente a la sociedad y a las formas de vida que atentan contra los valores evangélicos, los idscípulos continuadores de la misión de Jesús tendrán que seguir denunciando las injusticias, el anuncio de la buena noticia se hace incómodo para aquellos que buscan su propia seguridad. La suerte de Juan va a atraer consigo la condenación de Jesús, de quien Juan es el precursor.

Por eso tenemos que leer con atención la historia que hemos leído hoy de Jeremías y al hecho de su advertencia pronunciada por el profeta en la entrada del templo, dodne el profeta Jeremía denuncia a los jefes y ente el pueblo, y que van a terminar acusándolo de profetizar la destrucción del templo y de Jerusalén, “santos” ambos por ser morado de Dios. Anunciar su final era pronunciar era pronunciar una blasfemia que merecía la sentencia de muerte (11) y Jeremías reivindica en su defensa el mandato de Dios (12). Con esto precisa que el centro de su mensaje no es la destrucción de Jerusalén y de su templo sino la conversión de su pueblo: eso es lo que desea el Señor, y a su obtención se dirige la amenaza del castigo que, sib embargo, si la advertencia consigue el efecto esperado, no será llevada a cabo (13). Jeremías abe que es, en verdad, profeta de Yavhé: los jefes religiosos y políticos se abstienen de condenar a muerte a un inocente, cuya sangre pesaría su conciencia como una culpa ulterior que, ciertamente no quedaría si castigo (14ss). El fragmente que leemos en la misa de hoy concluye con el (24) en el que se indica que Jeremías salvó la vida gracias gracias a la protección que le otorgó un personaje dotado de autoridad frente a los jefes del pueblo, Ajican, hijo de Safán.

Lo mismo le va a pasar a Jesús, Mateo después de contar cómo rechazaron a Jesús sus paisanos, pone el relato del martirio de Juan Bautista, tomando como motivo la reacción de Herodes Antipas al oír hablar de Jesús y sus obras (1ss) Herodes, a quien los romanos le habían reconocido la gobernación sobre Galilea y Perea, había decretado el arresto y la posterior decapitación del Bautista a causa de la fuerte denuncia por parte de este último del pecado del tetrarca. Este habá repudiado a su esposa y tomado como mujer a la esposa de su hermano (3,’5) La intransigente llamada del Bautista a la observancia de la ley moral se había vuelto insoportable para la pareja adúltera. Si bien la voluntad homicida de Herodes estaba frenada por el temor de una sublevación popular –y, añade el evangelista Marcos, por cierta estima que el tetrarca alimentada por el Bautista (Marcos 6,20)- no sucedía loo mismo con Herodías. Por eso cuando Herodes le juró a su hija darle lo que le pidiera, Herdodías consiguió que el tetrarca le entregara la cabeza de Juan (6-11). La muerte del Bautista, cuya noticia llegaron a Jesús sus discípulos de Juan (2), es el último eslabón de una cadena de acontecimientos a través de los cuales ha llevado Juan a término su propia misión de precursor. Jesús comprende que está llamado a recorrer el mismo camino.

En en discurso de la despedida que siguieron a la última cena, Jesús declaró: “Yo soy el camino, la verdad y la vida” (Juan 14,6). Jesús es la verdad desconocida y combatida por los que se deja n instigar por aquel que es “mentiroso y padre de la mentira” (Juan 8,44) Ahora bien, el que sigue a éste no llega a la vida, sino a la muerte. Sin embargo, tiene tantos seguidores porque en este mundo el éxito de la elección parece producir un efecto contrario: los testigos de la verdad son aplastados, hechos callar, muertos en el campo de concentración, de ayer y de hoy. Es una constante de la historia que estallas persecuciones allí donde hay alguien que dice de modo claro, y comprensible, con su vida y con sus palabras la verdad de Dios. La verdad es incómodo, del mismo modo que es incómodo el amor, porque implica la renuncia a nuestros propios intereses egoístas y pide la apertura al otro.

La Palabra del Señor, una vez más, nos sirve de espejo. ¡?En que rostro nos reconoceremos? ¿En el Jeremías y en el de Juan Bautistas? ¿o en de los sacerdotes y el de los profetas corruptos, o en el de los sacerdotes y en el de los profetas corruptos o en el de Herodes y Herodías? Escuchemos, hoy, la voz del Señor, que es la voz de la verdad.

ORACION
Perdona, Señor, mi poco coraje. Me siento muy semejante a tu apóstol Pedro, que, que cuando le preguntaron si era uno de los tuyos, negó incluso conocerte. El miedo a perder la compañía de alguien o un mal entendido respeto humano me frenan a la hora de pronunciar las palabras, de realizar acciones coherentes con ese Evangelio que, sin embargo, deseo vivir. En ciertos lugares es motivo de vergüenza declararse cristiano.

Concédeme tu Espíritu de fortaleza: que no me deje calentar el corazón y encuentre en ti una alegría más fuerte que cualquier miedo. Haz de mí también un testigo de la verdad que tú eres.

viernes, 30 de julio de 2010

TIEMPO ORDINARIO 30 DE JULIO, 2010

PALABRA DE VIDA

Lectura de la profecía de Jeremías (26,1-9):
Al comienzo del reinado de Joaquín, hijo de Josías, rey de Judá, vino esta palabra del Señor a Jeremías: «Así dice el Señor: Ponte en el atrio del templo y di a todos los ciudadanos de Judá que entran en el templo para adorar, las palabras que yo te mande decirles; no dejes ni una sola. A ver si escuchan y se convierte cada cual de su mala conducta, y me arrepiento del mal que medito hacerles a causa de sus malas acciones. Les dirás: Así dice el Señor: Si no me obedecéis, cumpliendo la ley que os di en vuestra presencia, y escuchando las palabras de mis siervos, los profetas, que os enviaba sin cesar (y vosotros no escuchabais), entonces trataré a este templo como al de Silo, a esta ciudad la haré fórmula de maldición para todos los pueblos de la tierra.»Los profetas, los sacerdotes y el pueblo oyeron a Jeremías decir estas palabras, en el templo del Señor. Y, cuando terminó Jeremías de decir cuanto el Señor le había mandado decir al pueblo, lo agarraron los sacerdotes y los profetas y el pueblo, diciendo: «Eres reo de muerte. ¿Por qué profetizas en nombre del Señor que este templo será como el de Silo, y esta ciudad quedará en ruinas, deshabitada?»Y el pueblo se juntó contra Jeremías en el templo del Señor.
Salmo 68
Que me escuche tu gran bondad, Señor.Más que los pelos de mi cabeza son los que me odian sin razón; más duros que mis huesos, los que me atacan injustamente. ¿Es que voy a devolver lo que no he robado? Por ti he aguantado afrentas, la vergüenza cubrió mi rostro. Soy un extraño para mis hermanos, un extranjero para los hijos de mi madre; porque me devora el celo de tu templo, y las afrentas con que te afrentan caen sobre mí.Pero mi oración se dirige a ti, Dios mío, el día de tu favor; que me escuche tu gran bondad, que tu fidelidad me ayude.


Lectura del santo evangelio según san Mateo (13,54-58):
En aquel tiempo fue Jesús a su ciudad y se puso a enseñar en la sinagoga. La gente decía admirada: «¿De dónde saca éste esa sabiduría y esos milagros? ¿No es el hijo del carpintero? ¿No es su madre María, y sus hermanos, Santiago, José, Simón y Judas? ¿No viven aquí todas sus hermanas? Entonces, ¿de dónde saca todo eso?» Y aquello les resultaba escandaloso.Jesús les dijo: «Sólo en su tierra y en su casa desprecian a un profeta.» Y no hizo allí muchos milagros, porque les faltaba fe.
HOMILIA

Jeremías 26, 1-9: El pueblo se juntó contra Jeremías en el templo del Señor Salmo 68: Que me escuche tu gran bondad, Señor. Matteo 13, 54-58: ¿No es el hijo del carpintero?

Jesús vuelve a su pueblo de Nazaret, pero sus habitantes como antes no escuchan sus palabras, porque no aceptaban que las palabras que decía, pues era una vecina de pueblo, a quien todos conocían, y no podían entender que ofreciera tanta sabiduría. Y como consecuencia no aceptan su mensaje, pues tienen la equivocada actitud, porque creen conocer su origen, pero en realidad lo único que Jesús adquiere es una actitud de ceguera. Veían los admirable de su sabiduría y la realdiad de sus milagros y en vez de alegrarse y seguirlo (54) se escandalizan. Y como querían justificarse a sí mismos, le dicen que es un loco y que estaba endemoniado. Por eso Jesús les habla en parábolas (10-17), sólo los simples y los pequeños se convierten. Los otros no habrían podido oír la verdad que salía de sus labios sin enfurecerse, como sucedió que los pobres y humildes entendieron la parábola de los viñadores. Por eso Jesús es “un signo de contradicción” y lo serán también los discípulos. El camino de seguimiento de Jesús no es un camino de reconocimiento de triunfalismos, de aplausos, es un camino que incluye dificultades y renuencias, pero finalmente será una camino que lleva a la vida, y la vida plena de la que habla Jesús que la comenzamos a vivir cuando manifestamos abiertamente nuestro compromiso frente al llamado que Jesús nos hace, es la fe la que se necesita justamente porque Jesús no obra es la fe la que se necesita justamente porque Jesús no obra ningún milagro en su tierra. Es importante resaltar en este relato la actitud de Jesús, él continúa su camino a pesar de los obstáculos, el reino de dios tiene que el reino de Dios debe seguir siendo anunciado y que nada ni nadie lo podrá detener.

Este anuncio y la invitación son aceptados como lo indica el evangelio de Mateo los humildes y sencillos aquellos reciben con alegría el mensaje de Jesús.

Por eso, debemos que entender el mensaje de Jeremías, donde el profeta comienza una nueva sección de su libro (capítulos 26-29), que distingue de la precedente (capítulos 1-25). Ahora el profeta comienza la enseñanza que le dirige el Señor para el pueblo. Y aquí vemos la palabra que el profeta dirige al pueblo en la entrada del templo. Durante el reinado del impío Joaquín, que había frustrado las esperanzas de la reforma religiosa suscitadas por su padre Josías, pronuncia Jeremías el duro discurso del que aquí se nos ofrece un resumen. El Señor envía al profeta al templo, tal ve con ocasión de una fiesta religiosa que atrae a muchas personas a Jerusalén (2), a proclamar unas palabras importantes, unas palabra que deberá pronunciar sin omitir nada: está en juicio la conversión del pueblo o su castigo (3). Jeremías llama a todos a la responsabilidad respecto a la Palabra del Señor, cuya escucha constituye el punto de partida para convertirse. Precisamente con este fin ha ido enviando Dios, a lo largo de toda la historia de Israel, a los profetas, hombres de la Palabra (5). Ahora bien, quien no sigue la advertencia de los profetas y no se comporta en conformidad con la Palabra del Señor no puede pretender encontrar la salvación sólo por el hecho de frecuentar el templo. La actitud asumida respecto a la Palabra es discriminadora: el escucharla y obedecerla es vivir, no escucharla y no obedecerla es morir. El este caso, el pueblo depositario de la bendición será maldito en virtud de su elección (6).
En el evangelio, terminado el “sermón en parábolas” recorre Mateo otro material narrativo, cuyo variado contenido marca la progresiva separación entre Jesús e Israel y manifiesta la formación específica de los discípulos (Mateo 3,54-17,27).

El relato que trae la sección, y que constituye la lectura de la liturgia de hoy, narra el rechazo que opusieron a Jesús sus paisanos. Del estupor inicial producido por su enseñanza (54) se pasa se pasa al pregunta fundamental sobre la identidad del Jesús. Los fariseos habían respondido a ella declarándolo afiliado al bando del príncipe de los demonios, por cuya autoridad habría hecho los milagros (ver 12-24). Los habitantes de Nazaret, sin embargo, no dan respuesta alguna. El conocimiento que tiene de su paisano y de su familia se se convierte en un obstáculo para creer que es el Mesías no es posible a un hombre de Jesús tenga “esa sabiduría y esos poderes milagrosos” (55ss Jesús constata a través dse su propia experiencia la verdad del dicho proverbial que dice: “Nadie es profeta en su tierra” (57) La suerte de su mensaje y de su misma persona no es diferente a la reservada a los profetas del Antiguo Testamento y de todos los tiempos: rechazo, también muerte violenta. Y dado que los milagros suponen la fe, que es lo único que permite comprender su verdadero significado, la incredulidad de los habitantes de Nazaret se convierte en un impedimento para que Jesús pueda hacerlo (58).

Por eso Jeremías mismo se encarga decirnos que dsebemos repetir con frecuencia y vivir hoy la Palabra: “Que yo te escuche, Señor, y me convierta a ti.” (Jeremías 26-3) Lo entendemos cuando pensamos que la fe es cogida y adhesión total a la persona de Jesús. No es posible aceptar a Jesús en parte, sólo en aquellos aspectos que puedan parecernos más agradables y comprensibles. Si aceptar a Jesús y la Palabra del Padre que él nos comunica lanza por los aires nuestras ideas y proyectos, incluso religiosos, si descubrimos que Jesús es diferente de la imagen que nos habíamos hechos de él, entonces se nos presenta la ocasión de convertirnos, es decir, de abandonar nuestros puntos de vista y dirigir nuestra mirada sobre Jesús tal como es, disuadiéndonos de nuestros razonamientos. Si esto nos incomoda demasiado y nos mofamos de quien nos invita a no camuflar el rostro de Dios, difícilmente podremos ver los signos de su presencia vivificante entre nosotros.

La invitación a it escuchando a los profetas va revotando a lo largo de los siglos y llega hasta nosotros. En Jesús se ha pronunciado la Palabra de Dios de manera total, y desde hace dos mil años nunca han faltado en la Iglesia hombres y mujeres que con su vida, sus escritos y su predicación han reavivado entre sus contemporáneos la conciencia de la belleza y las exigencias del Evangelio. También hoy entre nosotros están presentes, pero ¿los escuchamos?

ORACION

“!Haz que te conozca, Señor!” No quiero quedar encerrado en las angustias de mis ideas sobre ti, unas ideas tan mezquinas, tan limitadas. Haz que te conozca como eres, en tu belleza, en tu verdad, en tu sencillez. Haz que te conozca. Y para ellos. Señor, libérame de los sucedáneos de los que me rodeo, de las falsas certezas en las que me apoyo. Deseo, quiero declarar mi fe en ti, Señor, siempre sorprendente, que remueves mis certezas construidas a la medida de mi tranquilo vivir.Oh Dios, a quien tengo miedo de entregarme y cuya falta me consume; Dios de mi mediocridad y de mi nostalgia de lo absoluto. Dios que caminaste en Jesús entre nosotros y exaltaste nuestra vida. Haz que te conozca, porque oh Señor de mi vida, creo en ti

jueves, 29 de julio de 2010

TIEMPO ORDINARIO, JULIO 29, 2010

PALABRA DE VIDA
Lectura del libro de Jeremías (18,1-6):
Palabra del Señor que recibió Jeremías: «Levántate y baja al taller del alfarero, y allí te comunicaré mi palabra.» Bajé al taller del alfarero, que estaba trabajando en el torno. A veces, le salía mal una vasija de barro que estaba haciendo, y volvía a hacer otra vasija, según le parecía al alfarero. Entonces me vino la palabra del Señor: «¿Y no podré yo trataros a vosotros, casa de Israel, como este alfarero? –oráculo del Señor–. Mirad: como está el barro en manos del alfarero, así estáis vosotros en mi mano, casa de Israel.»
Salmo 145

Dichoso a quien auxilia el Dios de JacobAlaba, alma mía, al Señor: alabaré al Señor mientras viva, tañeré para mi Dios mientras exista. No confiéis en los príncipes, seres de polvo que no pueden salvar; exhalan el espíritu y vuelven al polvo, ese día perecen sus planes. Dichoso a quien auxilia el Dios de Jacob, el que espera en el Señor, su Dios, que hizo el cielo y la tierra, el mar y cuanto hay en él.

Lectura del santo evangelio según san Mateo (13,47-53):
En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: «El reino de los cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces: cuando está llena, la arrastran a la orilla, se sientan, y reúnen los buenos en cestos y los malos los tiran. Lo mismo sucederá al final del tiempo: saldrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los echarán al horno encendido. Allí será el llanto y el rechinar de dientes. ¿Entendéis bien todo esto?»Ellos les contestaron: «Sí.»Él les dijo: «Ya veis, un escriba que entiende del reino de los cielos es como un padre de familia que va sacando del arca lo nuevo y lo antiguo.»Cuando Jesús acabó estas parábolas, partió de allí.

HOMILIA

Lectura del libro de Jeremías (18,1-6):Salmo 145Mateo 13,47-53: Se parece a una red que se echa al amar.
Estamos en la fiesta de Santa Marta, la hermana de María y Lázaro, ellos vivían en Betania. En los evangelios sólo se habla de ella entre episodios (mira Lucas 10,38-42; Juan 11, 1-44; Juan 12,1-11) y en todos ellos se resalta su actitud dinámica, su acogida afectuosa a Jesús y su esmero en servirle. Por otra parte, se dicde que Marta, María y Lázaro eran muy amigos de Jesús, el cual, a su vez, también les quería mucho. Entre los personajes del Evangelio, Marta, junto con Pedro, es la única en confesar de manera explícita y completa su fe en Jesús como Mesías enviado por el Padre: Marta es el modelo de mujer laboriosa y la patrona de los hoteleros.

Pero vayamos a las lecturas de hoyen la fiesta de Santa Marta. Así como la cizaña crece con el trigo hasta el día de la ciega, así también la red recoge del mar peces de todo tipo. Ni la cizaña ha de ser separada del trigo, ni los peces malos apartados de los buenos antes del momento oportuno. Los unos habrán de vivir por largo tiempo con los otros. Lo bueno para que se fortalezca, y lo malo para que tenga oportunidad de regenerarse. Jesús no apuesta por extirpar las manzanas podridas, sino porque la cosecha sea la mejor posible, aunque el esfuerzo por revertir el mal deba ser permanente y fatigoso. Durante todo este tiempo el empeño ha de orientarse a mejorar toda la cosecha, toda la pesca, todas las manzanas, sin desconocer los gérmenes de descomposición que anidan allí. Asumir el proceso ayudara a que los trabajadores comprendan lo que tantos se preguntan porque Dios permite el mal en el mundo. La parábola describe un final en que la bondad se impone en forma triunfalista.

La actitud del verdadero discípulo ante el descubrimiento del reino de Dios no puede ser otra que la conversión, el cambio de orientación de la propia vida, que tiene lugar en un clima de alegría. Es cierto que cabe la posibilidad de rechazar esta oferta como lo hizo el joven rico. Nuevamente esta parábola nos invita a la fidelidad y a la perseverancia, y sobretodo a la tolerancia, la comunidad de los elegidos no es una comunidad de perfectos, sino una comunidad que va camino a la perfección, desde allí tendrá que saber acoger y esperar a que todos puedan participar del reino de Dios.

Pero comenzamos con el texto de Jeremías. Estamos en el tiempo ordinario, y es el tiempo de leer al profeta Jeremías, y es interesante porque el texto nos recuerda a Jeremías en casa del alfarero. La actividad cotidiana del artesano aparece como símbolo del modo de obrar de Dios. El profeta, instruido port la Palabra del Señor. Comprende el mensaje que debe anunciar al pueblo, verdadero destinatario de esta acción simbólica. Como el alfarero, al modelar ls utensilios, deshace los que no salen bien y amasa de nuevo la arcilla para hacer otros. Así Yavhé que es el Creador y Señor de todos los pueblos, puede eliminar al que no vive según su voluntad. Su juicio es inapelable y no se trata de un gesto autoritario, sino pedagógico: el castigo es una ayuda para comprender el propio error y convertirse. Como la arcilla está en manos del alfarero, así está Israel en manos de Dios. La imagen además de evocar la idea de “la potestad absoluta de Dios respecto del pueblo, sugiere la de su “atento cuidado”, a fin de que el pueblo viva con rectitud, de modo semejante al del artista, al modelar un objeto, poner todo su cuidado para que salga bien.

El diálogo en el evangelio entre Jesús y Marta, aunque se refiera a la resurrección de Lázaro. Como en Lucas 10,38-43 y en Juan 12, 1ss, destacan las actitudes opuestas de Marta y maría: la primera muestra un carácter más dinámico y concreto, que se manifiesta en salir de inmediato al encuentro del Señor, la segunda, a la que siempre se describe sentada y escuchando al Maestro permanece en casa (20).

Marta asocia, en cierto modo, la muerte de su hermano a la ausencia de Jesús en aquel momento, pero confirma asimismo su firme confianza en él como mediador infalible ante dios (21ss). Empieza así un itinerario interior que la llevará a una profesión de fe plenamente cristiana (27), pasando a través de la declaración en la resurrección del último día (24), en conformidad con la tradición judía (2 Macabeos 7,9-23, 12, 42b-44; Daniel 12,1-3). Es el mismo Jesús quien le guía en este recorrido: con una expresión típica de las autor revelaciones divinas (“Yo soy”) (25ª); podemos ver Exodo 3,14, Levítico 19,1ss), Juan 6,35; 14,6;) el Señor hace comprender a Marta que la vida que él da supera también a la muerte, Jesús, resurrección y vida que él da supera también a la muerte, crea en quien la recibe una condición nueva y definitiva )vean Juan 5,24; 8,51).

Como hace en todo el evangelio, también aquí Juan recurre a términos opuestos y juega con su doble significado: cuando alguien da su plena adhesión a Jesús pasa de la “muerte física” a “la vida” definitiva, eterna (25b) porque quien en vida ha creido en él no padecerá la condena a la eterna separación de Dios (26ª). Con estas palabras se refiere el Señor al destino último y, al mismo tiempo, pone de manifiesto que, a través de él, está ya presente en el creyente el germen de la vida eterna. Jesús no se limita a revelar a Marta estas verdades, sino no que le pregunta de una manera explícita su posición ante ellas (26b), brindándole la oportunidad de manifestar plenamente su adhesión a la persona del Maestro, reconocido ahotra como el Mesías esperado por Israel y co9mo Hijo de Dios (27).

Marta no se relaciona con el Señor sólo haciendo algo por él, sino que se presenta an te él con una actitud de verdad y de diálogo; se le muestra tal como es, dolida por la muerte de su hermano, decepcionada por no haber sido escuchada )vean Juan 11,3,21), pero también firme en la fe.

Esto significa ponerse a la escucha de Dios y de su Palabra, como María, también en los momentos de incertidumbre y de duda )ver Juan 1,39-41). También a nosotros nos pide el Señor una adhesión personal: “?Crees esto”?, Marta dio su respuesta; cada uno de nosotros está llamado a dar la suya.

ORACION

Señor, no permitas que en el ritmo frenético de mis jornadas me atropelle hasta el punto de dejar de estar inspirado por el amor. Y, sobre todo, no dejes que la experiencia del dolor me aleje de ti: conviértela, más bien, en una experiencia fecunda de resurrección y de vida.
Que te respondamos como Marta: “sé que todo lo que pidas a Dios, El te lo concederá.” (Juan 11,22).

miércoles, 28 de julio de 2010

TIEMPO ORDINARIO, JULIO 28, 2010

PALABRA DE VIDA
Lectura del profeta Jeremías (15,10.16-21):
Ay de mí, ¡madre mía!, ¿por qué me diste a luz? Soy hombre que trae líos y contiendas a todo el país. No les debo dinero, ni me deben; ¡pero todos me maldicen! Cuando me llegaban tus palabras, yo las devoraba. Tus palabras eran para mí gozo y alegría, porque entonces hacías descansar tu Nombre sobre mí, ¡oh Yavé Sabaot! Yo no me sentaba con otros para bromear, sino que, apenas tu mano me tomaba, yo me sentaba aparte, pues me habías llenado de tu propio enojo. ¿Por qué mi dolor no tiene fin y no hay remedio para mi herida? ¿Por qué tú, mi manantial, me dejas de repente sin agua?Entonces Yavé me dijo: «Si vuelves a mí, yo te haré volver a mi servicio. Separa el oro de la escoria si quieres ser mi propia boca. Tendrán que volver a ti, pero tú no volverás a ellos. Haré que tú seas como una fortaleza y una pared de bronce frente a ellos; y si te declaran la guerra, no te vencerán, pues yo estoy contigo para librarte y salvarte. Te protegeré contra los malvados y te arrancaré de las manos de los violentos.»

Salmo 58,2-18
Dios es mi refugio en el peligroLíbrame de mi enemigo, Dios mío, protégeme de mis agresores; líbrame de los malhechores, sálvame de los hombres sanguinarios. Mira que me están acechando y me acosan los poderosos. Sin que yo haya pecado ni faltado, Señor, sin culpa mía, avanzan para acometerme.
Estoy velando contigo, fuerza mía, porque tú, oh Dios, eres mi alcázar; que tu favor se adelante, oh Dios, y me haga ver la derrota del enemigo.
Yo cantaré tu fuerza, por la mañana aclamaré tu misericordia: porque has sido mi alcázar y mi refugio en el peligro.
Y tañeré en tu honor, fuerza mía, porque tú, oh Dios, eres mi alcázar.

Lectura del santo evangelio según san Mateo (13,44-46):
En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: «El Reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido en el campo: el que lo encuentra, lo vuelve a esconder, y, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el campo. El Reino de los Cielos se parece también a un comerciante en perlas finas, que, al encontrar una de gran valor, se va a vender todo lo que tiene y la compra.»
HOMILIA
Jeremías 15, 10. 16-21: Si vuelves, estarás en mi presencia. Salmo 58: Dios es mi refugio en el peligro. Mateo 13, 44-46: Vende todas tus posesiones.
La enseñanza de Jesús sobre las parábolas nos lleva a entender la proposición de Jesús, que es clara porque nos descubre el valor absoluto del reino, donde todo debemos sacrificarlo, y todo para poseerlo, porque ningún precio puede ser demasiado alsto. Por eso descubrir el reino de los cielos es algo feliz aunque se vuelva una exigente sopresa. Entrar en el él implica de entrada la renuncia e inseguridad: el descubridor debe despojarse de todo. “Venderlo todo”, dirá Jesús para poseerlo todo, sin otra seguridad a no ser la fe en la conveniencia del negocio, pero la compra resultará incomparable. EN otra oportunidad Jesús nos ha enseñado el venderlo todo para poseerlo, sin otra seguridad que negarse a sí mismo, tomar la cruz y seguirlo. Es el camino de la renuncia y del dolor, del sacrificio y de la muerte.
Pero también entendámoslo bien, Jesús no contemp0la sólo el sufrimiento sino más bien es el camino para entrar en el reino. Construir el reino significa sufrimiento, despojo, negación propia, pero según las parábolas es m+ás bien el trueque de hoy por otro mayor, por otro incomparable mucho mayor. El buscador e tesoros y el comerciante tenían bienes y recursos, disfrutaban de los créditos de sus tesoros, de sus campos, y de sus perlas; gozaban podríamos decir de la vida, tenían una situación cómodoa.
Quien encuentra el sentido de su vida arriesgándose a cambios y a la novedad del reino, cambian la alegría pasajera y el éxito fortuito por otra manera de vivir desde las bienaventuranzas. Los discípulos de Jesús experimentaron esta forma de vivir, encontraron al Maestro y fueron llamados e invitados a seguirlo, su vida se transformó, cambió radicalmente ahora lo que cuenta está, está junto al Maestro.
Quienes han encontrado el sentido de sus vidas arriesgándose al cambio y a la novedad del reino, cambian la alegría pasajera y el éxito fortuito por otra manera de vivir desde las bienaventuranzas. Los discípulos de Jesús experimentaron esta forma de vivir, encontraron al Maestro, y fueron llamados e invitados a seguirlo su vida se trasformó cambio radicalmente ahora lo que cuenta es esta junto al Maestro, y fueron llamados e invitados a seguirlo, su vida se trasformó, cambio radicalmente, ahora lo que cuenta es está junto al Maestro, el que dio a sus vidas el verdadero sentido.
Pero tenemos que ver claro en el texto de Jeremías, el texto de hoy forma parte de una de las llamadas “confesiones de Jeremías”, escritos en primera persona en los que vierte el profeta sus propios sentimientos y deja ver su ánimo, rehogándose con dios por la dureza de la misión que se le ha confiado y hasta por su misma existencia, cuyo fracaso percibe. Jeremías que tanto hubiera deseado la paz, y que sin, a causa de la Palabra, es objeto de contiendas y de pleitos (10), deplora haber nacido. Recuerda el entusiasmo y la alegría del primer encuentro con la Palabra del Señor, convertido después en el centro y el sentido de toda su vida. A la iniciativa de Dios le había seguido la disponibilidad total de Jeremías, el compromiso de toda su persona en la decisión consciente de estar consagrado a Dios (16), La soledad, el dis-tanciamiento de las compañías festivas, fueron consecuencia de esta dedicación absoluta a una Palabra que va contra corriente y que sus contemporáneos rechazan e incluso combaten (17). De ahí procede el agudo sufrimiento que siente Jeremías sin posibilidad de curación y el grito de denuncia de su propia situación frente a Dios, que se le ha vuelto engañoso como una arrroyo de aguas caprichosas.

Por toda respuesta (19-21), el Señor confirma al profeta su arduo mandato, pidiéndola de nuevo su entera disponibilidad, renovándole la promesa del éxito final de su misión, garantizando por su misma presencia, La Palabra que le había seducido en un tiempo deberá “encarnarse” aún más en Jeremías. Fiel aella, recibirá la fuerza necesaria para resistir a todos los adversarios. En el evangelio, en el marco del sermón dirigido a los discípulos en la casa (Mateo 13,36), las parábolas del tesoro escondido por casualidad en el campo y la perla largo tiempo buscada y por fi encontrada ponen el acento en la alegría de quien ha comprendido el valor del Reino de Dios. Se trata de una alegría tan penetrante y profunda que hace posible la venta de cualquier otro bien para comprar el campo donde está escondido el tesoro o adquirir la perla preciosa. Acoger la Palabra de Jesús y tener acceso al misterio del Reino de Dios no es, por tanto únicamente una experiencia de contraste y de paciente tenacidad, como seguirían las parábolas del sembrador y la cizaña, sino que es también y sobre todo una experiencia de alegría.

Junto a esta enseñanza principal, las parábolas plantean la exigencia del radicalismo en la opción por el Reino: no es posible llegar a soluciones de compromiso; es preciso darle todo si queremos gozar del amor de Dios. El hombre experimenta esto como don inesperado y como fruto del empeño: Dios se ofrece en virtud de su libre iniciativa, más allá de cualquier posible mérito del hombre: Haciéndose buscar, dilata en él el espacio del deseo.

Hay dos tonalidades en las lecturas de hoy que nos ofrece la liturgia. Está la “alegría” de quien ha encontrado el sentido de su vida en una palabra, la de Dios, que le ha abierto el corazón, y por la que no vacila en comprometer toda su vida renunciando a todo lo demás, y está la “disolución” de quien siente la inutilidad de su vivir, el fracaso de sus esfuerzos, aunque sean sinceros. Con frecuencia coloreamos la vida con uno u otro color. Tal vez empleamos con mayor frecuencia la segunda.

El Señor nos dice algo importante: la alegría del encuentro con él, saboreada en un momento preciso que ha iluminado nesutra experiencia, constituye el fundamento que debemos redescubrir de continuo. Es la memoria que nos garantiza lo esencial: la certeza de que el Señor está vivo y presente junto a nosotros.

Dejémonos atraer por el Señor, que, como hizo con el profeta, nos dice hoy a nosotros: “Si vuelves a mí, haré que vuelvas y estés a mi servicio.” (Jeremías 15,19)

Por eso debemos repetir con frecuencia y vivir hoy la Palabra: “Tu Palabra es alegría de mi corazón.” (Jeremías 15,16)

ORACION

Tengo necesidad de ti, Señor, de tu presencia que da vigor a mis fuerzas e impulso a mi corazón. Necesito saborear la dulzura de tu amistad, dejarme deslumbrar por el esplendor de tu belleza. Tengo necesidad de apasionarme por tus cosas y de descubrir que sólo perteneciéndote soy de verdad yo mismo.

No es fácil encontrar a precio de saldo el coraje de arriesgar. Y, me doy cuenta de ello, no es el resultado de una operación lógica. El coraje necesario para apostarlo todo, toda la existencia por ti, Señor, apoyados en tu Palabra, es algo que pertenece al orden del corazón, y es posible si acepto dejarme abrasar interiormente por el fuego del Espíritu, por tu amor creador. Que yo también pueda saborear, Señor, tu bondad y tu dulzura… Así, lo menos que podré hacer será dejarlo todo por ti y gritarte una vez más; “Aquí estoy, Señor”.

martes, 27 de julio de 2010

TIEMPO ORDINARIO, JULIO 27, 2010

PALABRA DE VIDA
Lectura del profeta Jeremías (14,17-22):
Mis ojos se deshacen en lágrimas, día y noche no cesan: por la terrible desgracia de la Doncella de mi pueblo, una herida de fuertes dolores. Salgo al campo: muertos a espada; entro en la ciudad: desfallecidos de hambre; tanto el profeta como el sacerdote vagan sin sentido por el país. «¿Por qué has rechazado del todo a Judá? ¿Tiene asco tu garganta de Sión? ¿Por qué nos has herido sin remedio? Se espera la paz, y no hay bienestar, al tiempo de la cura sucede la turbación. Señor, reconocemos nuestra impiedad, la culpa de nuestros padres, porque pecamos contra ti. No nos rechaces, por tu nombre, no desprestigies tu trono glorioso; recuerda y no rompas tu alianza con nosotros. ¿Existe entre los ídolos de los gentiles quien dé la lluvia? ¿Soltarán los cielos aguas torrenciales? ¿No eres, Señor Dios nuestro, nuestra esperanza, porque tú lo hiciste todo?»
Salmo 78
Líbranos, Señor, por el honor de tu nombreNo recuerdes contra nosotros las culpas de nuestros padres; que tu compasión nos alcance pronto, pues estamos agotados.
Socórrenos, Dios salvador nuestro, por el honor de tu nombre; líbranos y perdona nuestros pecados, a causa de tu nombre.
Llegue a tu presencia el gemido del cautivo: con tu brazo poderoso salva a los conde-nados a muerte. Mientras, nosotros, pueblo tuyo, ovejas de tu rebaño, te daremos gracias siempre, contaremos tus alabanzas de generación en generación.

Lectura del santo evangelio según san Mateo (13,36-43):
En aquel tiempo, Jesús dejó a la gente y se fue a casa. Los discípulos se acercaron a decirle: «Acláranos la parábola de la cizaña en el campo.»Él les contestó: «El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los ciudadanos del Reino; la cizaña son los partidarios del Maligno; el enemigo que la siembra es el diablo; la cosecha es el fin del tiempo, y los segadores los ángeles. Lo mismo que se arranca la cizaña y se quema: así será el fin del tiempo: el Hijo del Hombre enviará a sus ángeles y arrancarán de su Reino a todos los corruptores y malvados y los arrojarán al horno encendido; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga.»
HOMILIA

Jeremías 14, 17-22: Recuerda, Señor, y no rompas tu alianza con nosotros Salmo: 78: Líbranos, Señor, por el honor de tu nombre. Mateo 13, 36-43: Los echarán al horno de fuego.
Los discípulos están atentos a las parábolas de Jesús y cuando terminan le piden que les explique las parábolas. Y no les explica la parábola donde se las dijo sino en la casa, donde el Maestro enseña, pues aquí ya hace su papel de Maestro. La parábola anuncian que el tiempo del Reino ha llegado ya que la ciega última se acerca, pero no es aún el tiempo del juicio, cosa que debemos entender claramente, pues, el tiempo no corresponde a los discípulos, pues estos versículos no son en el fondo una explicación de las parábolas, se trata más bien de una repetición de las parábolas, que tienen como fin acentuar su contenido. Esto lo prueban las palabras finales de Jesús, sobre todo la invitación a los oyentes “escuchen”. Si esos versículos hubieran explicado. Si hubieran explicado el final de la parábola, bastaría con la afirmación a los oyentes “escuchen”, o “el que tengo oídos que escuche”. Lo mismo sucede a propósito de la parábola. La novedad principal respecto a la parábola parece ser la siguiente: se aclara que la buena semilla no es el reino mismo, sino “los hijos del reino”. Todas estas parábolas de mateo es necesario ubicarlas en el tiempo escatológico, es decir, el tiempo final, es decir, al final de los tiempos, sin embargo se hace también necesario entender que no todos las aceptan y que algunos la rechazan, por eso el discípulo muchas veces tiene que convivir con estas realidades adversas y mantenerse fiel.
Pues, hoy, es la manera también en que la Iglesia nos ofrece por eso debemos leerlas a la interpretación de las lecturas que la iglesia nos ofrece hoy, junto a la enseñanza de Jesús, nos ofrece la enseñanza de Jeremías y ver que el tiempo es que estas enseñanzas fueron ofrecidas a Jeremías corresponde a la calamidad nacional de una sequía (Jeremías 14, 1ss) y la guerra (18) A la descripción del deplorable estado en que se encuentra el país, herido de muerte y sin nadie que pueda guiarlo (17ss) le sigue una oración de súplica. En ella intercede Jeremías ante Dios a favor del pueblo. Apela al compromiso asumida por Yavhé en elmomento de la alianza, en virtud de la cual no es posible que se haya alejado del pueblo de manera definitiva. Le recuerda la promesa de la salvación y de la paz, que que no reinan sin embargo (9); le invitra de manera acongojada a no hacer desaparecer el pacto, a no abandonar al pueblo que, por supuesto, le ha disgustado con su infidelidad pero ahora reconoce sus propios pecados. Israel no tiene méritos para jactarse, pero el profeta implora a Dios apelando a su fidelidad: el Señor fiel (ver Éxodo 34,6) no puede faltar a sí mismo (Jeremías 14,21). El es el creador de Israel y de todo lo que existe (22) Sólo él es digno de confianza (22d), y por eso se confía a él el profeta, intercesor solidario con el pueblo por cuya suerte llora ahora de manera incesante (17).
En el evangelio de hoy nos encontramos con la explicación alegórica de la parábla de la buena semilla y la cizaña donde presenta la antítesis entre “los hijos del Reino y los hijos del maligno”. Cada hombre pertenece a la familia de aquel cuya palabra ha recibido y puesto en práctica. La vida terrena es el tiempo durante el que es posible escoger. A su término tendrá lugar el juicio, representado con las imágenes escatológicas, clásicas en la Biblia, de la siega (39). En ese momento de pondrá de manifiesta la diferente suerte merecida, respectivamente, por “los malvados” y “por los justos”: llanto y rechinar de dientes eternos para unos y brillo eterno para los oros (42ss).

La invitación dirigida de nuevo a escuchar y entender la Palabra (43b) hace comprender la urgencia y carácter dramático de la decisión que hemos de tomar. Al mismo tiempo, la explicación de la parábola, explicación que tiene lugar en casa sólo para los discípulos (36) pretende aibiar la turbación de las primeras comunidades cristianas, las que constataban la presencia del mal en su interior, y frenar la impaciencia de los pretendían arrogarse el poder de hacer justicia.

La potestad de juzgar, repite Jesús, corresponde al “Hijo del hombre” y la ejercerá cuando llegue “el fin del mundo”, tal como pone de manifiesta el evangelista Mateo en su Evangelio (Mateo 25: 3-36)

El mal está presente por doquier, incluso en aquellas realidades que son signo de santidad y que, por consiguiente, quisiéramos inmunes de tal herencia humana. Agustín cuando habla de la Iglesia “santa y pecadora” habla de la presencia del mal en la comunidad de los cristianos, que es el sacramento de la presencia de Dios en el mundo. Por eso se nos invita a orar con frecuencia y a vivir hoy y siempre la Palabra: “Reconocemos, Señor, nuestra maldad” (Jeremías 4,20).
ORACION

Cuantas veces, Señor, soy uno de esos que lanzan imprecaciones porque las cosas van mal y se precipitan sobre el primer chivo expiatorio con el que se topan, encontrando con frecuencia poderosos aliados en los medios de comunicación. Hoy, sin embargo, quiero pedirte por este mundo y de esta Iglesia de la que formo parte. Hay muchas cosas que no funcionan, es cierto: veo el pecado y la injusticia, veo tomar decisiones poco respetuosas con la dignidad y la unicidad de la persona, veo que prevalecen los intereses de una parte… Veo el mal fuera de mí y antes que nade dentro de mí.

Te ruego, Señor, que no te canses de perdonar. Envíanos la luz de tu Espíritu a todos nosotros, para que realicemos el bien y no el mal, para que cada uno aporte su contribución a fin de hacer más bello este mundo y esta Iglesia.

lunes, 26 de julio de 2010

TIEMPO ORDINARIO, JULIO 23, 2010

PALABRA DE VIDA
JEREMIAS 3,1-11

Yavé me dijo así: «Anda a comprarte un cinturón de lino y póntelo a la cintura, pero no lo metas al agua.»
2 Compré el cinturón, según la orden de Yavé, y me lo puse a la cintura. 3 Por segunda vez me llegó una palabra de Yavé: «Toma el cinturón que compraste y que llevas a la cintura, baja al torrente Para y escóndelo en la grieta de una roca.» 4 Y fui a esconderlo, conforme a la orden de Yavé.
5 Después de muchos días, Yavé me dijo: 6 «Anda al torrente y busca el cinturón que te mandé esconder.» 7 Fui al torrente Para, recogí el cinturón del sitio donde lo había escondido, pero estaba podrido y no servía para nada. 8 Entonces Yavé me dijo:
9 «De este modo destruiré el orgullo de Judá y la fama de Jerusalén. 10 Este pueblo malvado que no quiere escuchar mi palabra y se deja llevar por su corazón endurecido y va tras otros dioses para servirlos y adorarlos, quedará como el cinturón que ya no vale nada. 11 De la misma manera que un hombre se ciñe un cinturón a la cintura, así quise tener junto a mí a la gente de Judá para que fueran mi pueblo, mi honra, mi gloria y mi adorno, pero ellos no han escuchado.»

SALMO DE DEUTERONOMIO 32,8-21

¿Cómo? Olvidas a la Roca que te creó,
18 ignoras al Dios que te engendró?
19 Yavé lo ha visto, y desprecia
19 a sus hijos e hijas que lo han ofendido.
20 Les voy a esconder mi rostro,
20 a ver qué será de ellos.
20 Estos son una generación perversa,
20 hijos de los que uno no se puede fiar.
21 Me pusieron celoso con lo que no es Dios,
21 Por eso yo los pondré celosos
21 de una gente que no es pueblo,
21 y los molestará una nación que no sirve.

Lectura del santo evangelio según san Mateo (13,16-17): 31 Jesús les propuso otra parábola: «Aquí tienen una figura del Reino de los Cielos: el grano de mostaza que un hombre tomó y sembró en su campo.
32 Es la más pequeña de las semillas, pero cuando crece, se hace más grande que las plantas de huerto. Es como un árbol, de modo que las aves vienen a posarse en sus ramas.»
33 Jesús les contó otra parábola: «Aquí tienen otra figura del Reino de los Cielos: la levadura que toma una mujer y la introduce en tres medidas de harina. Al final, toda la masa fermenta.»
34 Todo esto lo contó Jesús al pueblo en parábolas. No les decía nada sin usar parábolas,
35 de manera que se cumplía lo dicho por el Profeta: Hablaré en parábolas, daré a conocer cosas que estaban ocultas desde la creación del mundo.
HOMILIA

Jeremías 13, 1-11: El pueblo será como ese cinturón, que ya no sirve para nada Salmo de Deuteronomio 32: Despreciaste a la Roca que te engendró. Mateo 13, 31-35: Los pájaros a anidar en sus ramas
Jesús sorprende a sus discípulos con dos parábolas y que nos muestra el resultado entre el comienzo y s final. El grano de mostaza siendo la pequeña de las semillas puede hacer surgir un gran árbol, lo mismo que ocurre con la levadura, que tiene la capacidad de hacer fermentar una gran cantidad de masa. A través de estas comparaciones Jesús habla de la presencia del reino, el que está comenzando a llegar con su predicación. El reino que llega por o9bra de Jesús y lo compara con las presencia de la apariencia de la semilla, y la levadura, insignificantes en su comienzo pero su resultado es fermentar una cantidad de masa como las semillas que son insignificantes pero tienen una gran fuerza transformadora, que hará que las realidad se vea de distinta manera, sólo tenemos que observarlas crecer. EL mensaje de Jesús y el anuncio que él realiza, necesita un tiempo de maduración y se mostrará a su debido tiempo, sí, necesita un tiempo de maduración y una fuerza transformadora que hará que toda la realidad se vea de distinta manera.

El anuncio de Jesús necesita un tiempo de maduración y profundidad, pero todo llegará y se manifestará a su debido tiempo, no se realiza desde los éxitos y los aplausos superficiales, no, sino desde la profundidad de la semilla que tiene que desaparecer para luego manifestarse en toda su grandeza, y lo mismo sucede con la levadura que se hace imperceptible cuando se mezcla con la masa. Jesús en sus parábolas del reino nos manifiesta que el camino del discipulado se lleva adelante desde la renuncia, desde la pequeñez de la semilla de la mostaza y la levadura.
Ya comienza la admiración con la Palabra de Dios que conduce a Jeremías a realizar un acción simbólica. La acción del profeta típica del profetismo, e incluso su misma vida, se convierte en un mensaje dirigido a los presentes, a cada uno en particular o, en ocasiones, al mismo profeta. LA reacción que tales acciones sucitan son, por la general, de escarnio, de desprecio y, en cualquier caso, de incomprendión. El profeta interviene entonces explicando el mensaje o interpretando el acontecimiento que contiene, según los casos, un aviso, una amenaza o un deseo.
En este episodio se le pido a Jeremías que compre una faja de lino, que se la ponga varios días y la esconda después en una grieta de una roca del río, (1-5) El mensaje queda ilustrado por medio de una doble comparación, del mismo modo que la faja se ciñe al cuerpo de quien se la pone, así también Israel está llamado a adherirse al Señor, respondiendo de manera a la alianza con la que el Señor se habá ligado antes a él. Puesto que el pueblo ha contravenido la alianza no escuchando la Palabra del Señor, siguiendo sus propias ideas y hasta de dejando de cumplir el servicio para el que Dios lo había elegido, convirtiéndose, como una faja podrida, en algo que no sirve para nada (10ss).

Y ahora la Palabra del Señor nos lleva a las dos parábolas que encontramos en el evangelio. Con la parábola del grano de mostaza y la levadura, pretende añadir Jesús otros elementos a la comprensión del misterio del Reino de Dios. Ya ha hablado de la oposición que encuentra la Palabra )vean Mateo 13,3-7) y puesto en guardia contra la impotencia de los que pretender eliminar de inmediato los obstáculos (vean 13,27-30). Ahora pone de relieve el contraste entre unos comienzos bien modestos y desarrollos extraordinariamente grandes. En efecto, así como la semilla pequeña tiene en sí una energía capaz de hacerla germinar hasta convertirla en un árbol de notable proporciones (31ss), así también se dilatará el Reino de Dios, recibida en el corazón del hombre, le abre a la Verdad y, “escondidos” entre la gente, los cristianos de todos los tiempos se convierten en portadores del alegre anuncio y en testigos del amor de Dios por todo el mundo. Con las palabras del salmista, Mateo da una respuesta ulterior a la pregunta del “porqué” de las parábolas: con ellas no se pretende ocultar, sino ayudar, a penetrar, de una manera profunda, en el misterio de Dios y de su Reino (34ss).

Vivimos en el tiempo del hombre económico, pero la Palabra de Dios npos propone una lógica diferente para leer al hombre y su vida terrena. Dios está presente en el corazón de la realidad, puesto que es su Creador. Pablo dirá que ni quien planta ni quien riega es determinante para el resultado final; sólo lo es Dios, que da el desarrollo y el crecimiento a la semilla y, más tarde a la planta (lean 1 Corintios 3-7).
La Palabra de Dios, en su existencia en la historia, parece destinada al fracaso; el testimonio de los cristianos se presenta como un fenómeno de una minoría ilusa. Es el momento “de renovar nuestra fe en el poder del Espíritu Santo” y nuestro compromiso en la en la adhesión a su inspiración. Por eso la Palabra de Dios nos recordará: “Dios escoge lo que es pequeño” (Mateo 13,31).

ORACION
La fiebre del protagonismo hace presa en todos, oh Señor, Tampoco yo en mi pequeñez, me siento inmune a ella. Te agradezco que me hagas comprender que soy, ciertamente, necesario, pero no indispensable. A veces, las mismas circunstancias de la vida me obligan a tomar conciencia de ello, pero yo me agito, me rebelo, me siento también ofendido, porque no veo reconocido mivalor, que, a menudo, considero superior al de los demás.

Te doy gracias por repetirme que sólo en comunión contigo, oh fuerza mía, lo puedo todo (Filipenses 4,13) y participo en el milagro de producir resultados grandiosos, diferentes a los que podemos leer en los balances industriales de final de ejercicio, pero cuyos frutos nutren el ser de una manera profunda. Necesito que me lo recuerden, para aprender esa verdadera sabiduría que me hace vivir como si todo dependiera de mí y, al mismo tiempo, como si todo dependiera de ti.

domingo, 25 de julio de 2010

TIEMPO ORDINARIO 25 DE JULIO, 2010

PALABRA DE VIDA
GENESIS 8,20-32

Dijo entonces Yavé: «La denuncia contra Sodoma y Gomorra es terrible, y su pecado es grande. 21 Voy a visitarlos, y comprobaré si han actuado según esas denuncias que han llegado hasta mí. Si no es así, lo sabré.»
22 Los hombres partieron y se dirigieron a Sodoma, mientras Yavé se quedaba de pie delante de Abraham. 23 Se acercó entonces Abraham y le dijo: «¿Es cierto que vas a exterminar al justo junto con el malvado?
24 Tal vez haya cincuenta justos dentro de la ciudad: ¿es cierto que vas a acabar con todos y no perdonar el lugar en atención a esos cincuenta justos? 25 ¡Tú no vas a hacer algo semejante, permitir que el bueno sea tratado igual que el malvado! ¿O es que el juez de toda la tierra no aceptará lo que es justo?» 26 Yavé le dijo: «Si encuentro en Sodoma cincuenta justos dentro de la ciudad, perdonaré a todo el lugar en atención a ellos.»
27 Abraham volvió a hablar: «Sé que a lo mejor es un atrevimiento hablar a mi Señor, yo que soy polvo y ceniza, 28 pero si faltan cinco justos para llegar a los cincuenta, ¿destruirás la ciudad por esos cinco que faltan?» Yavé respondió: «No habrá destrucción si encuentro allí cuarenta y cinco hombres justos.»
29 Abraham insistió: «Pero a lo mejor se encuentran allí sólo cuarenta justos.» Yavé contestó: «En atención a esos cuarenta, no lo haré.» 30 Abraham continuó todavía: «No se enoje mi Señor si sigo hablando, pero tal vez no se encuentren más que treinta justos.» Yavé contestó: «No lo haré si encuentro allí treinta justos.» 31 Abraham insistió: «Sé que es una osadía por mi parte hablar así a mi Señor; pero, ¿y si se encuentran allí solamente veinte justos?» Yavé contestó: «No destruiré el lugar, en atención a esos veinte.»
32 Abraham dijo: «Vaya, no se enoje mi Señor, y hablaré por última vez. Puede ser que se encuentren allí sólo diez.» Yavé dijo: «En atención a esos diez, no destruiré la ciudad.»
33 Cuando Yavé terminó de hablar con Abraham se fue, mientras Abraham volvió a su casa.

SALMO 138, 1-3,6-8
1 Te doy gracias, Señor, de todo corazón,
1 pues oíste las palabras de mi boca.
1 Canto para ti en presencia de los ángeles,
2 y me postro ante tu Templo santo.
2 Doy gracias a tu nombre por tu amor y tu verdad,
2 pues tu palabra ha superado tu renombre.
6 Desde arriba el Señor ve a los humildes
6 y de lejos distingue al orgulloso.
7 Si en medio de angustias caminare,
7 tú me harías vivir;
7 con tu mano paras al enemigo
7 y tu diestra me salva.
8 El Señor lo hará todo por mí,
8 Señor, tu amor perdura para siempre,
8 no abandones la obra de tus manos.

COLOSENSES 2,12-14

Hermanos: Por el bautismo, en el cual fueron sepultados con Cristo. Y en él fueron luego resucitados por haber creído en el poder de Dios que lo resucitó de entre los muertos.
13 Ustedes estaban muertos por sus pecados y su misma persona no estaba circuncidada, pero Dios los hizo revivir junto a Cristo: ¡nos perdonó todas nuestras culpas!
Ef 2,15
1Pe 3,22
14 Anuló el comprobante de nuestra deuda, esos preceptos que nos acusaban; lo clavó en la cruz y lo suprimió.

15 Les quitó su poder a las autoridades del mundo superior, las humilló ante la faz del mundo y las llevó como prisioneros en el cortejo triunfal de su cruz.

LUCAS 11, 1-13
Un día estaba Jesús orando en cierto lugar. Al ter minar su oración, uno de sus discípulos le dijo: «Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos.»
2 Les dijo: «Cuando recen, digan:
2 Padre, santificado sea tu Nombre,
2 venga tu Reino.
3 Danos cada día el pan que nos corresponde.
4 Perdónanos nuestros pecados,
4 porque también nosotros perdonamos
4 a todo el que nos debe.
4 Y no nos dejes caer en la tentación.»
5 Les dijo también: «Supongan que uno de ustedes tiene un amigo y va a medianoche a su casa a decirle: “Amigo, préstame tres panes, 6 porque un amigo mío ha llegado de viaje y no tengo nada que ofrecerle”. 7 Y el otro le responde a usted desde adentro: «No me molestes; la puerta está cerrada y mis hijos y yo estamos ya acostados; no puedo levantarme a dártelos».
Lc 18,4
8 Yo les digo: aunque el hombre no se levante para dárselo porque usted es amigo suyo, si usted se pone pesado, al final le dará todo lo que necesita.
9 Pues bien, yo les digo: Pidan y se les dará, busquen y hallarán, llamen a la puerta y les abrirán. 10 Porque todo el que pide recibe, el que busca halla y al que llame a la puerta se le abrirá.
11 ¿Habrá un padre entre todos ustedes que dé a su hijo una serpiente cuando le pide pan? 12 Y si le pide un huevo, ¿le dará un escorpión?
13 Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre del Cielo dará espíritu santo a los que se lo pidan!»

HOMILIA

Pues como todos los domingos nos hemos reunidos para la oración de la comunidad y para la celebración de la Eucaristía. Y la primera lectura nos abre a la comunicación del Dios con Abrahán. Abrahán, como la hacemos nosotros hopy, se comunicó con Dios y obtuvo su misericordia. En la lectura del Evangelio, Jesús nos enseña a pedir, y sigue el pensamiento de la primera lectura y nos enseña a orar. Más aún.nos especifica cómo debemos orar, llamando al Dios Padre porque nos dice que lo que pedimos se nos dará, porque cuando buscamos encontramos. Tenemos esa seguridad. Vengamos de donde vengamos, vivamos la situación donde nos encontremos, nos va a decir y hablo de la Carta a los Colosenses, Dios ha borrado la constancia de nuestros pecados., Pase lo que pase en nuestra vida siempre le podemos pedir a Dios como lo hizo Abrahán con confianza y nos dará su misericordia.
Vamos a dejarnos enseñar por el Señor en la oración, porque hoy tenemos al alcance de nuestra mano para imitar e imitar “aquella oración insistente, confiada de Abrahán modelo de la fe que él le manifiesta a Dios, pero la tenemos todos al alcance de la enseñanza del Maestro de oración, Jesús de Nazaret, es El quien revela las más íntimas actitudes del “amor y confianza” que le son propias a la oración hecha en su nombre, que es su enseñanza en el Evangelio de hoy. Pero junto a la enseñanza de Abrahán y la de Jesús también nos encontramos con la enseñanza de Pablo, en la carta a los Colosenses, donde Pablo insiste por su parte, en presentar a loos creyentes, cada uno de nosotros, “el cuadro vivo del crucificado, quien pagó por nuestros pecados, y ha hecho posible de esta manera, que nuestra oración pueda llegar a lo más alto de los cielos.
Aquí tenemos que pensar cómo no nos fijamos en aquel que es el que perdona nuestros pecados. Piensen, la mayoría o siempre comenzamos nuestra confesión diciendo equivocadamente “Ave María purísima” pero no es ella la que nos perdona, es Cristo el Señor, pero no lo pensamos, pero es el Señor Jesús quien en realidad y el único que perdona nuestros pecados. Será bueno, que de vez en cuando lo pensemos.
Hagamos como Abrahán, fue él el que suplicó a Dios y obtuvo misericordia, como nos dice hoy la primera lectura que contiene la escena de la súplica de Abrahán por las ciudades condenadas de Sodoma y Gomorra. Por supuesto que el autor sagrado nos presenta el trapo de gran cercanía entre el patriarca Abrahán y Dios. Es importante observar que es muy antiguo, tal vez del siglo VIII antes de Cristo, y el autor llamado “yahvista”, quien gusta de presentar a Dios en actitudes similares a las actitudes humanas: dialogando, dejándose convencer, etc, con lo cual enseña que Dios es cercano y dispuesto al encuentro con la Sodoma y Gomorra de la Biblia. Aunque estas ciudades eran parte del mundo pagano, ignorante del verdadero Dios, el relato deja claro el juicio de Dios sobre la perversión humana en que había sido creado a imagen y semejanza de Dios.
Es importante dejarnos entender por la pregunta de Abrahán: “?Para ti lo mismo el justo que el pecador?” Por supuesto que recuerda un tipo de pensamiento oriental. Resulta en todo momento este hombre solidario, Abrahán, con aquellos hombres justos a los que no conoce, pero sabe que están como Lot, su pariente que vive en esa ciudad, pero sumergidos en un período de mal. La actitud de Abrahán es figura del torrente de gracia y perdón que vendrá al final de los tiempos con Aquel que se ofreció a sí mismo para librarnos del castigo merecido. Y esto no es afirmación mía, no, es de Pablo en la Primera Carta a los Tesalonicenses 1,10.
Y a esta actitud de Abrahán se dirige el pensamiento del Evangelio de hoy, “pidan y se les dará, busquen y encontrarán.”Por eso el evangelio concentra una fuerte enseñanza sobre la oración, a partir” de Aquel que es para los discípulos y hoy para nosotros “el modelo de una oración constante, porque no sólo lo dice sino lo está orando. Interesa observar que “son los discípulos” y Jesús es para ellos “el modelo de una oración constante”. Conviene entender que son los discípulos lo que quieren ser enseñados”, aquellos que logran que se les comunique y que será para ellos “escuela de oración para los discípulos de todos los tiempos”.
Por eso el Padrenuestro, centro de la enseñanza de Jesús y forma novedosa de dirigirnos a Dios. Por eso comienza llamando a Dios “abbá”, traducible como “querido papá”, una forma de relación que surge al al descubrir en El un ser cercano, dispuesto a escuchar inmediatamente, sin hacer esperar, es una relación de amor y de vida, la misma relación que ha tenido el Padre con el Hijo.
Tenemos que entender y por eso la Iglesia es escuela de oración, se trata al orar el Padrenuestro, de imitar a Jesús en su confianza, pero también en su obediencia al Padre. Es el diálogo optimista de Abrahán, en que actuamos como verdaderos hijos de Dios, del Padre bueno del cielo que vela por todos los que ha creado.
Por eso Pablo nos dice algo tan simple, “él ha borrado la constancia de nuestros pecados. En el mensaje de este domingo la Carta a los Colosenses invita ahora a fijar la atención en la obra maravillosa de nuestra redención.
Y el punto de partida es nuestro bautismo, allí se inició para cada uno de nosotros la apropiación que ha hecho de nosotros en Cristo, nuestro bautismo debe vivirse entonces “como vida nueva” que nos aleja del peso de la muerte. Y tenemos que observar a Pablo como usa “un lenguaje comercial” “borrar la constancia de la deuda”, el lenguaje es fuerte.
Debemos preguntarnos hoy: “ocupa el hacer oración un tiempo importante y suficiente en nuestra jornada cristiana?” ¿”O hemos convertido el orar como “el último recurso y actividad de cada día?”
¿Cuántas actividades realmente importante y suficiente en nuestro día tienen su motor en nuestra relación con Dios?
Y nuestro última pensamiento: ¿La oración nos lleva a amar y a realizar la voluntad de Dios, al que llamamos Padrenuestro? ¿Somos imitadores de Jesús cuando oraba?

ORACION

Padre Santo, tú que estás en el cielo y en todo lugar… tú que llenas la tierra de tu gloria, a Ti y ahora, fervientemente te suplicamos.

Ayúdanos a pedirte siempre con fe, danos tu Espíritu Santo, que él pueda suscitar en nosotros la certeza que siempre nos escuchas.

Que nuestra oración libre de todo egoísmo y temor, haya siempre en primer lugar, un sitio para nuestro hermano.

Que pidiendo, y esperando de ti lo que quieras darnos, crezcamos en confianza en compromiso con tu reino y en amor hacia todos…

sábado, 24 de julio de 2010

TIEMPO ORDINARIO 24 DE JULIO, 2010

PALABRA DE VIDA
Lectura del libro de Jeremías (7,1-11):
Palabra del Señor que recibió Jeremías: «Ponte a la puerta del templo, y grita allí esta palabra: "¡Escucha, Judá, la palabra del Señor, los que entráis por esas puertas para adorar al Señor! Así dice el Señor de los ejércitos, Dios de Israel: Enmendad vuestra conducta y vuestras acciones, y habitaré con vosotros en este lugar. No os creáis seguros con palabras engañosas, repitiendo: 'Es el templo del Señor, el templo del Señor, el templo del Señor.' Si enmendáis vuestra conducta y vuestras acciones, si juzgáis rectamente entre un hombre y su prójimo, si no explotáis al forastero, al huérfano y a la viuda, si no derramáis sangre inocente en este lugar, si no seguís a dioses extranjeros, para vuestro mal, entonces habitaré con vosotros en este lugar, en la tierra que di a vuestros padres, desde hace tanto tiempo y para siempre. Mirad: Vosotros os fiáis de palabras engañosas que no sirven de nada. ¿De modo que robáis, matáis, adulteráis, juráis en falso, quemáis incienso a Baal, seguís a dioses extranjeros y desconocidos, y después entráis a presentaros ante mí en este templo, que lleva mi nombre, y os decís: 'Estamos salvos', para seguir cometiendo esas abominaciones? ¿Creéis que es una cueva de bandidos este templo que lleva mi nombre? Atención, que yo lo he visto."» Oráculo del Señor.

Salmo 83,3.4.5-6a.8a.11
¡Qué deseables son tus moradas, Señor de los ejércitos!Mi alma se consume y anhela los atrios del Señor, mi corazón y mi carne retozan por el Dios vivo. Hasta el gorrión ha encontrado una casa; y la golondrina, un nido donde colocar sus polluelos: tus altares, Señor de los ejércitos, Rey mío y Dios mío. Dichosos los que viven en tu casa, alabándote siempre. Dichosos los que encuentran en ti su fuerza; caminan de baluarte en baluarte. Vale más un día en tus atrios que mil en mi casa, y prefiero el umbral de la casa de Dios a vivir con los malvados.

Lectura del santo evangelio según san Mateo (13,24-30):
En aquel tiempo, Jesús propuso otra parábola a la gente: «El reino de los cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero, mientras la gente dormía, su enemigo fue y sembró cizaña en medio del trigo y se marchó. Cuando empezaba a verdear y se formaba la espiga apareció también la cizaña. Entonces fueron los criados a decirle al amo: "Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde sale la cizaña?" Él les dijo: "Un enemigo lo ha hecho." Los criados le preguntaron: "¿Quieres que vayamos a arrancarla?" Pero él les respondió: "No, que, al arrancar la cizaña, podríais arrancar también el trigo. Dejadlos crecer juntos hasta la siega y, cuando llegue la siega, diré a los segadores: 'Arrancad primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo almacenadlo en mi granero.'»
HOMILIA

Jeremías 7, 1-11: ¿Creen que es una cueva de bandidos el templo que lleva mi nombre?
Salmo 83: ¡Qué deseables son tus moradas, Señor de los ejércitos! Mateo 13, 24-30: Dejen que crezcan juntos cizaña y trigo

Este pasaje nos adentra a una realidad que está presente en el ambiente de la siembra. Jesús continua de alguna manera con la parábola de la siembra y a partir de esta comparación, explica a sus discípulos, las dificultades que comporta la misión, la cizaña, como símbolo de todo lo que se opone al Reino y que está presente. Las semillas del trigo y de la cizaña crecen juntas en la realidad concreta del campo, se entremezclan sin diferencia alguna por eso hay que dejarla crecer una al lado de la otra, para evitar que al arrancar la cizaña se lleve también con ella el trigo, cuando germine el trigo la realidad será evidente, y la evidencia del fruto permitirá reconocer la diferencia. Dar fruto, o fructificar, en la mentalidad del evangelio, permite distinguir lo bueno de lo malo y la supremacía de lo uno sobre lo otro. Podríamos decir que la intención de la parábola es advertir que desde el principio que la mies mesiánica será cosechada en el día fijado. El evangelista Mateo le da al texto un tinte escatológico, porque la mención de la mies, orienta espontáneamente la atención hacia el pensamiento del juicio final, ideas que está reforzada con la alusión al fuego que quema o destruye la cizaña y al trigo que se recoge y se almacena en los graneros. Esto se constituye en dos ideas fundamentales que recorren de principio a fin toda la parábola: separación definitiva de los buenos y los malos, con el exterminio de estos últimos, y la alegría del pueblo elegido en torno al dueño de la mies. El mensaje de esta parábola invita a todos los oyentes a saber convivir con las dificultades y las situaciones poco agradables que encontramos en la vida, el permanecer fieles, finalmente será el gran signo de nuestra pertenencia al Reino.

La Palabra del Señor manda a Jeremías a la entrada del templo, lugar santo por excelencia por ser morada de Dios. El profeta condena la hipocresía de los que acercan por allí queriendo dar culto a Dios, mientras trasgreden sus mandamiento.

Nadie puede considerarse a salvo del castigo divino sólo porque entra en el templo y ofrece sacrificios, cuando, a renglón seguido, es injusto, mara, roba, comete adulterio, Jura en falso y mantiene una práctica sincretista de la fe (5-1). Ya es absurdo sólo pensar que dios puede mostrar connivencia con tales acciones abominables. El ve las obras que realiza cada uno. El templo es el lugar santo porque Dios está presente: quien entre en él debe vivir de manera conforme a esta santidad. Pero si alguien es malo, hace malo el lugar más santo, eso no puede dejar de merecer el castigo de Dios (11).
Suena de nuevo la llamada a la conversión. Consiste ésta en mejorar la propia conducta y sus propias acciones, es decir, en vivir según los mandamientos de Dios: juzgar según la justicia, establecer relaciones sociales equitativas y respetuosas con cada uno, abandonar todo compromiso con la idolatría (3-5).

La segunda parábola propuesta por Jesús presenta también una siembra llevada a cabo por dos sembradores. El primero siembre buena semilla, el otro siembra semillas de plantas nocivas que se mezclarán con el trigo. Jesús compara el Reino de Dios, por consiguiente, la Iglesia, que es su inicio, y en sentido amplio, toda la humanidad, con el campo en el que concibe la semilla y la cizaña. Si el instinto de los criados les lleva a eliminar de inmediato el elemento nocivo, la lógica del dueño es “diametralmente opuesta”. Jesús nos presenta de este modo el corazón de Dios: así como el dueño del campo deja que crezcan juntas nuevas y las nocivas, que sólo serán separadas en el tiempo de la siega para seguir una suerte diferente, así Dios tampoco interviene para desarraigar el mal que está presente en la Iglesia el mundo, en última instancia en el corazón del hombre, y sólo en el momento del juicio se hará evidente quien ha obrado mal. La acción del maligno, puesta ya de manifiesto en la explicación de la parábola del sembrador (Mateo 13,19) es acogida aquí en el despliegue de la historia.

Al exceso de celo de quien quisiera ver triunfar el bien y está dispuesto por ello a eliminar violentamente en nombre de Dios tanto el mal como al que lo hace, se contrapone la tolerancia del Padre, que, lejos de ser mero pacifismo o indiferencia, conoce los tiempos del crecimiento y el corazón de cada uno. Como cantaba ya estupefacto el autor del libro de la Sabiduría 11-23: “Tú tienes compasión de todos, porque todo lo puedes, y pasas por alto los pecados de los hombres para que se arrepientan.”

A la mentalidad de los “puros” que no quieren entrar en contacto con los “impuros”, se contrapone la de Dios tres veces Santo, que ama al pecador, come con él, lo abraza y celebra una fiesta por el retorno a casa (Lucas 15,11-24).

Por eso dice Jeremías invitándonos a repetir con frecuencia y vivir la Palabra: “Tú lo ves todo, Señor.” (Jeremías 7,11)
ORACION

Haz, Señor, por medio de tu Espíritu, que yo comprenda lo que cuenta de verdad, a saber: que el bien se difunda, crezca y vigorice. Hazme comprender que el mal no se arranca a fuerza de juicios, que, en el fondo, no me cuesta nada pronunciar, sino empezando yo mismo a no darle cobijo en mi corazón. “Hacer el bien” es algo más que una intención piadosa: ayúdame, Señor, a mejorr la calidad de mis relaciones con los otros, a hacer transparente mis acciones y sincera mi profesión de fe. Junto a ti, Señor, “que yo te alabe con mi propia vida.”

viernes, 23 de julio de 2010

TIEMPO ORDINARIO JULIO 23, 2010

PALABRA DE VIDA
Lectura del libro de Jeremías (3,14-17):
Volved, hijos apóstatas –oráculo del Señor–, que yo soy vuestro dueño; cogeré a uno de cada ciudad, a dos de cada tribu, y os traeré a Sión; os daré pastores a mi gusto que os apacienten con saber y acierto; entonces, cuando crezcáis y os multipliquéis en el país –oráculo del Señor–, ya no se nombrará el arca de la alianza del Señor, no se recordará ni mencionará, no se echará de menos ni se hará otra. En aquel tiempo, llamarán a Jerusalén «Trono del Señor», acudirán a ella todos los paganos, porque Jerusalén llevará el nombre del Señor, y ya no seguirán la maldad de su corazón obstinado.

Salmo de Jeremías 31
El Señor nos guardará como un pastor a su rebañoEscuchad, pueblos, la palabra del Señor, anunciadla en las islas remotas: «El que dispersó a Israel lo reunirá,lo guardará como un pastor a su rebaño.»
«Porque el Señor redimió a Jacob, lo rescató de una mano más fuerte.» Vendrán con aclamaciones a la altura de Sión, afluirán hacia los bienes del Señor. R/. Entonces se alegrará la doncella en la danza, gozarán los jóvenes y los viejos; convertiré su tristeza en gozo,los alegraré y aliviaré sus penas.

Lectura del santo evangelio según san Mateo (13,18-23):
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Vosotros oíd lo que significa la parábola del sembrador: Si uno escucha la palabra del reino sin entenderla, viene el Maligno y roba lo sembrado en su corazón. Esto significa lo sembrado al borde del camino. Lo sembrado en terreno pedregoso significa el que la escucha y la acepta en seguida con alegría; pero no tiene raíces, es inconstante, y, en cuanto viene una dificultad o persecución por la palabra, sucumbe. Lo sembrado entre zarzas significa el que escucha la palabra; pero los afanes de la vida y la seducción de las riquezas la ahogan y se queda estéril. Lo sembrado en tierra buena significa el que escucha la palabra y la entiende; ése dará fruto y producirá ciento o sesenta o treinta por uno.»

HOMILIA

Jeremías 3, 14-17: Les daré pastores a mi gusto; acudirán a Jerusalén todos los paganos Salmo tomado de Jeremías 31: El Señor nos guardará como un pastor a su rebaño. Mateo 13, 18-23: Ése dará fruto

La semilla se define como el mensaje del reino, expresión sinónima de buena noticia del reino. Jesús identificado como el Hijo del hombre es el sembrador, aunque en esta parábola el acento recae en la semilla y la tierra, esto es, en la palabra y su recepción por parte de los oyentes, el trasfondo de esto es la difusión de la palabra que viene tras la invitación a la celebración del reinado de Dios. La parábola y su explicación exponen por tanto, las actitudes con las que el discípulo recibe el mensaje. Son un aviso de Jesús que no se da por descontado el éxito de la siembre sino mas bien se remarcan las dificultades. El éxito de la cosecha depende de cómo se acoge este mensaje y fundamentalmente de la respuesta del hombre. El reinado de Dios no va implantarse sin la colaboración del hombre, no va a ser impuesta desde arriba ni de modo repentino, necesita ser acogido por el hombre y producir en el fruto necesario. El mensaje no es acogido sin más por todos, hace falta estar libre, preparado, en la recepción del mensaje no cabe ambiciones personales o la ambición del poder, solo el dejar que la acción de Dios vaya transformando poco a poco nuestra propia realidad, de manera que la tierra que es nuestra vida, se encuentre convenientemente preparada para dar los frutos adecuados. Esta parábola nos habla de todo una proceso el cual durara toda nuestra vida, los discípulos irán comprendiendo y madurando para luego dar una respuesta positiva frente al mensaje que se les anuncia, se hace necesario por tanto que el discípulo haga suyo el mensaje de modo que sea inseparable y penetre todas sus entrañas. Por otro lado es necesario que el discípulo se desprenda de todo agobio por la subsistencia y el deseo de acomodarse a las situaciones fáciles. Jesús invita a sus discípulos a acoger la Palabra, con el entusiasmo pasajero sino como forma de vida, con decisión, y que perdura toda la vida, la fidelidad a la Palabra, será el fruto adecuado que Jesús espera de sus seguidores.
El profeta Jeremías dirige a sus contemporáneos la exhortación a convertirse: “Volved” es la palabra clave de invitación al cambio de vida. Esto los llevará a aceptar a Yavhé como el único Dios, como verdadero guía del pueblo. Los reyes y los jefes, sus representantes, actuarán entonces de modo razonable, de acuerdo con su voluntad manifestada en la Ley del Sinaí (14ss). A la exhortación le sigue la promesa de un futuro aún más esplendido que el pasado antes anhelado (ver Jeremías 2,2ss), en el que Dios será el único rey de Jerusalén. Su presencia hará superflua la del arca de la alianza, cuya desaparición nadie echará de menos. El reconocimiento de la soberanía de Dios unirá a todos los pueblos, que, que perdida la dureza del corazón, seguirán su voluntad y no sus propios proyectos. (16ss).

La explicación de la parábola del sembrador, en el evangelio, desplaza la atención desde aquel que esparce la semilla a las causas de su diferente recepción. Al explicar la comparación, se pasa de la constatación del “resultado” combatido aunque a fin de cuentas sorprendente, de la predicación del Reino de Dios por Jesús y de los continuadores de su obra, a la consideración de “los motivos” que llevan a kis oyentes a cerrarse o abrirse al anuncio y, por consiguiente a la coversión.

El evangelista, releyendo la parábola de manera alegórica, pone de manifiesto que en fondo de la dureza del corazón es obra del maligno, del que es mentiroso desde el principio (ver Juan 2,22; 3,8) El hombre secunda esa obra cuando vive de modo que no permite a la Palabra de Jesús arraigar en su vida. De esta forma, distrae fácilmente su atención de ella y deja que los sufrimientos, las incomprensiones, las riquezas, ocupen todo el espacio de su corazón y de su mente. Da frutos abundantes, por el contrario, quien es dócil a la Palabra de Jesús: figura entre los “bienaventurados” (Mateo 13,16) a los que ha sido revelado el misterio del Reino; figura de los “pequeños” en los que se complace el Padre y a los que introduce en la comunión trinitaria )ver Mateo 11,25-27).

Por eso se nos invita a repetir con frecuencia y vivir hoy la Palabra: “Vuelvo a ti, oh Dios: tú eres mi Señor.”
ORACION
“Gracias Dios fiel”, por continuar pronunciando tu Palabra, para mi. Con la fuerza y el apoyo de tu Espíritu sé que puedo caminar por el camino de la conversión, del retorno a la verdadera casa tuya y mía. Y escuchar en ella tu voz con el corazón desembarazado de todo lo que hasta ahora me ha bloqueado para vivir como hijo, para llamarte y sentirte como eres: mi padre. Ahora comprendo, Dios mío, que ése es el fruto que puedo dar y que tú esperas de mí.

jueves, 22 de julio de 2010

TIEMPO ORDINARIO 22 DE JULIO, 2010

PALABRA DE VIDA
Lectura del libro del Cantar de los Cantares (3,1-4a):
Así dice la esposa: «En mi cama, por la noche, buscaba al amor de mi alma: lo busqué y no lo encontré. Me levanté y recorrí la ciudad por las calles y las plazas, buscando al amor de mi alma; lo busqué y no lo encontré. Me han encontrado los guardias que rondan por la ciudad: "¿Visteis al amor de mi alma?" Pero, apenas los pasé, encontré al amor de mi alma.»

Salmo 62,2.3-4.5-6.8-9
Mi alma está sedienta de ti, mi DiosOh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo, mi alma está sedienta de ti; mi carne tiene ansia de ti, como tierra reseca, agostada, sin agua.¡Cómo te contemplaba en el santuario viendo tu fuerza y tu gloria! Tu gracia vale más que la vida, te alabarán mis labios.

Toda mi vida te bendeciré y alzaré las manos invocándote. Me saciaré como de enjundia y de manteca, y mis labios te alabarán jubilosos.
Porque fuiste mi auxilio, y a la sombra de tus alas canto con júbilo; mi alma está unida a ti, y tu diestra me sostiene.

Lectura del santo evangelio según san Juan (20,1.11-18):
El primer día de la semana, María Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro. Fuera, junto al sepulcro, estaba María, llorando. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados, uno a la cabecera y otro a los pies, donde habla estado el cuerpo de Jesús. Ellos le preguntan: «Mujer, ¿por qué lloras?» Ella les contesta: «Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto.» Dicho esto, da media vuelta y ve a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús. Jesús le dice: «Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas?» Ella, tomándolo por el hortelano, le contesta: «Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo lo recogeré.» Jesús le dice: «¡María!» Ella se vuelve y le dice: «¡Rabboni!», que significa: «¡Maestro!» Jesús le dice: «Suéltame, que todavía no he subido al Padre. Anda, ve a mis hermanos y diles: "Subo al Padre mío y Padre vuestro, al Dios mío y Dios vuestro."» María Magdalena fue y anunció a los discípulos: «He visto al Señor y ha dicho esto.»
HOMILIA

Cantar de los Cantares 3, 1-4: Encontré el amor de mi alma Salmo 62, 2-6.8-9: Mi alma está sedienta de ti, mi Dios Juan 20,1.11-18: Mujer, ¿por qué lloras?

En la fiesta de Santa María Magdalena nos volvemos a las apariciones del Señor en el día de su resurrección. Juan nos muestra sus particularidades, María va al sepulcro sin miedo, empujada por su amor, tan pronto como el sábado termina y ella tiene libertad de movimiento, lo mismo que estuvo presente a los pies de la cruz también está presente en su tumba. Su primero misión de amor comienza con su mensaje a los dos discípulos y así se convierte en la intermediaria humana para que el discípulo crea sin haber visto. Cuando los dos ven la tumba vacía y los lienzos simplemente vuelven a casa, pro el amor de María la tiene atada a aquel lugar.
Un detalle importante de Juan es que Jesús mismo encomienda a María Magdalena que anuncie a sus hermanos el mensaje pascual fundamental, desde ese momento El y sus discípulos van a permanecer inseparablemente unidos como miembros de la única familia de Dios. Ella no es sólo la primera en contemplar a Cristo resucitado y el apóstol de los apóstoles sino también la portadora del mensaje de la nueva creación. Jesús se lo encomendó aunque era muy consciente de que el testimonio de las mujeres no se contaba en la cultura judía. Es que su glorificación marca el comienzo de una nueva cultura cristológica.

Es interesante observar que en los relatos de las apariciones del resucitado está presente como algo fundamental el envío misionero, se le dice también a María Magdalena que tiene que ir a anunciar a los hermanos que ha visto al Resucitado. El contemplar a Cristo resucitado nos impulsa a toda la Iglesia a ser comunicadora y anunciadora de la nueva realidad, se convierte a sí en anunciadora de una vida nueva.

No es posible leer este evangelio y decir todo esto, y no darse cuenta que la realidad de la mujer en la Iglesia no es evangélica. ¿Qué podemos hacer? Hay muchas personas, muchas mujeres sobre todo, que celebran la fiesta de María Magdalena con una reivindicación pendiente en la Iglesia. ¿Hace falta ser mujer para defender la Causa de la Mujer. ¿A quién le puede dejar indiferente esta situación?

Es bueno recordar algo de lo que nos dicen los evangelios de María Magdalena. María tal vez fue natural de Magdala, una pequeña aldea situada a orillas del lago de Genesaret, es una de las mujeres que atestiguan los evangelio que sirvieron y siguieron s Jesús durante su vida pública. De ella se dice que liberada de la opresión del demonio o los demonios, fue fiel al Maestro hasta los pies de la cruz y más allá… Mientras permanecía llorando ante el sepulcro vacio de su Señor, oyó que el Resucitado la llamaba por su nombre, y se convirtió en el primer testigo; fue enviada, en efecto, por él a anunciar a los hermanos la victoria pascual de Cristo.

El Cantar de los Cantares no sólo reconoció la consagración del amor entre el hombre y la mujer, sino mucho más: la expresión simbólica del amor de Dios por su pueblo.

En la inquietud se despierta de deseo del Señor y se vuelve búsqueda apasionada vital (2ª) Es menester perseverar en esta tensión )2b) pedir humildemente la ayuda y consejo (3) y, después, ir más allá en la conciencia de que Dios puede orientarnos a él. Entonces, él se hará presente a quien no se canse de buscarlo en la noche del corazón ardiente.

En el evangelio, nos damos cuenta que el amor de María Magdalena no muere bajo la cruz. Jesús le habíá devuelto la vida en plenitud y desde aquel momento ella había vivido para él. (ver Lucas 8,2). Tras la hora trágica del Viernes Santo, maría permanece fiel a aquella entrega absoluta, obstina-damente consagrada a la búsqueda de Aquel a quien ama. Nada puede apar-tarla de su objetivo: ni siquiera el descubrimiento de la tumba vacía.

Esta mujer es la figura de la Iglesia-esposa y de toda alma que busca a Cristo y no tiene otra cosa para ofrecer que las lágrimas del amor. El Señor se deja encontrar por quien le busca de este modo. Resucitado y vive, sed acerca a quien sabe permanecer en la soledad junto al misterio incomprensible (11ª). Sin embargo, sólo podemos reconocerle cuando nos llama por nuestro nombre y nos hace sentir que nos conoce hasta el fondo. Este mismo conocimiento de amor no está destinado a una satisfacción personal, sino que es un don que nos hace testigos ante los hermanos a fin de llevar a todos al anuncio pascual (17ss), la alegría verdadera, una vida nueva transfigurada por el encuentro con el Señor.

Por eso, se nos repite a menudo hoy estas palabras: “Si alguien vive en Cristo, es una nueva criatura” (2 Corintios 5,17).
La pregunta de Jesús ¿A quién buscas? La pregunta de Jesús resucitado a María Magdalena puede sorprendernos también a nosotros cada mañana y a cada hora de nuestra vida. ¿Eres capaz de decir a quién buscas de verdad? En efecto, no siempre está claro que buscamos a Jesús, el Señor. Si siempre aquel a quien queremos encontrar es precisamente a aquel que quiere entregarse a nosotros. María buscaba al hombre Jesús, buscaba al Maestro crucificado, por eso no veía a Jesús el Viviente delante de ella. Si tenemos una idea de Jesús a la medida de nuestra pequeña mente humana, la búsqueda acaba en un callejón sin salida. Jesús es siempre inmensamente más que lo que nosotros conseguimos pensar y desear. ¿Dónde, pues, y cómo buscar al Señor para salir del túnel de nuestros extravíos y de nuestros miedos para no engañarnos dando vueltas alrededor de nosotros mismos en vez de correr derechos hacia él? Sólo si antes tenemos una verdadera y justa valoración de nosotros mismos como criaturas pobres podremos descubrir la presencia que lo sostiene todo. Aquel a quien buscamos debe ser debe ser verdaderamente el todo al que anhela adherirse nuestra alma. Buscar a Cristo es signo de que, en cierto modo, ya le hemos encontrado, pero encontrar a Cristo es un estímulo para continuar buscándolo.
ORACION

Santa María Magdalena, viniste a Cristo, fuente de misericordia: tenías una sed ardiente de él y fuiste abundantemente saciada. Fue él, quien, siendo peca-dora, te justificó; fue él quien, en tu dolor tan amargo, te consoló dulcemente. Ardiente enamorada de Dios, en mi timidez, vengo a implorarte a ti, que eres bienaventurada; Yo que vivo en mi oscuridad, a ti, que eres luminosa, yo, que soy pecador, a ti que has sido justificada: acuérdate, en tu bondad, de lo que fuiste y de la necesidad de misericordia que tuviste. Obtenme la compunción del ánimo puro, las lágrimas de la humildad, el deseo de la patria celestial. Me sirve de ayuda la familiaridad de vida que tuviste y sigues teniendo aún con la fuente de la misericordia. Hazme llegar a ella, a fin de que pueda lavar mis pecados; dame de beber de ella, para que quede saciada mi sed. (Oración de San Anselmo de Canterbury).