GENESIS 8,20-32Dijo entonces Yavé: «La denuncia contra Sodoma y Gomorra es terrible, y su pecado es grande. 21 Voy a visitarlos, y comprobaré si han actuado según esas denuncias que han llegado hasta mí. Si no es así, lo sabré.»
22 Los hombres partieron y se dirigieron a Sodoma, mientras Yavé se quedaba de pie delante de Abraham. 23 Se acercó entonces Abraham y le dijo: «¿Es cierto que vas a exterminar al justo junto con el malvado?
24 Tal vez haya cincuenta justos dentro de la ciudad: ¿es cierto que vas a acabar con todos y no perdonar el lugar en atención a esos cincuenta justos? 25 ¡Tú no vas a hacer algo semejante, permitir que el bueno sea tratado igual que el malvado! ¿O es que el juez de toda la tierra no aceptará lo que es justo?» 26 Yavé le dijo: «Si encuentro en Sodoma cincuenta justos dentro de la ciudad, perdonaré a todo el lugar en atención a ellos.»
27 Abraham volvió a hablar: «Sé que a lo mejor es un atrevimiento hablar a mi Señor, yo que soy polvo y ceniza, 28 pero si faltan cinco justos para llegar a los cincuenta, ¿destruirás la ciudad por esos cinco que faltan?» Yavé respondió: «No habrá destrucción si encuentro allí cuarenta y cinco hombres justos.»
29 Abraham insistió: «Pero a lo mejor se encuentran allí sólo cuarenta justos.» Yavé contestó: «En atención a esos cuarenta, no lo haré.» 30 Abraham continuó todavía: «No se enoje mi Señor si sigo hablando, pero tal vez no se encuentren más que treinta justos.» Yavé contestó: «No lo haré si encuentro allí treinta justos.» 31 Abraham insistió: «Sé que es una osadía por mi parte hablar así a mi Señor; pero, ¿y si se encuentran allí solamente veinte justos?» Yavé contestó: «No destruiré el lugar, en atención a esos veinte.»
32 Abraham dijo: «Vaya, no se enoje mi Señor, y hablaré por última vez. Puede ser que se encuentren allí sólo diez.» Yavé dijo: «En atención a esos diez, no destruiré la ciudad.»
33 Cuando Yavé terminó de hablar con Abraham se fue, mientras Abraham volvió a su casa.
SALMO 138, 1-3,6-8
1 Te doy gracias, Señor, de todo corazón,
1 pues oíste las palabras de mi boca.
1 Canto para ti en presencia de los ángeles,
2 y me postro ante tu Templo santo.
2 Doy gracias a tu nombre por tu amor y tu verdad,
2 pues tu palabra ha superado tu renombre.
6 Desde arriba el Señor ve a los humildes
6 y de lejos distingue al orgulloso.
7 Si en medio de angustias caminare,
7 tú me harías vivir;
7 con tu mano paras al enemigo
7 y tu diestra me salva.
8 El Señor lo hará todo por mí,
8 Señor, tu amor perdura para siempre,
8 no abandones la obra de tus manos.
COLOSENSES 2,12-14
Hermanos: Por el bautismo, en el cual fueron sepultados con Cristo. Y en él fueron luego resucitados por haber creído en el poder de Dios que lo resucitó de entre los muertos.
13 Ustedes estaban muertos por sus pecados y su misma persona no estaba circuncidada, pero Dios los hizo revivir junto a Cristo: ¡nos perdonó todas nuestras culpas!
Ef 2,151Pe 3,2214 Anuló el comprobante de nuestra deuda, esos preceptos que nos acusaban; lo clavó en la cruz y lo suprimió.
15 Les quitó su poder a las autoridades del mundo superior, las humilló ante la faz del mundo y las llevó como prisioneros en el cortejo triunfal de su cruz.
LUCAS 11, 1-13
Un día estaba Jesús orando en cierto lugar. Al ter minar su oración, uno de sus discípulos le dijo: «Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos.»
2 Les dijo: «Cuando recen, digan:
2 Padre, santificado sea tu Nombre,
2 venga tu Reino.
3 Danos cada día el pan que nos corresponde.
4 Perdónanos nuestros pecados,
4 porque también nosotros perdonamos
4 a todo el que nos debe.
4 Y no nos dejes caer en la tentación.»
5 Les dijo también: «Supongan que uno de ustedes tiene un amigo y va a medianoche a su casa a decirle: “Amigo, préstame tres panes, 6 porque un amigo mío ha llegado de viaje y no tengo nada que ofrecerle”. 7 Y el otro le responde a usted desde adentro: «No me molestes; la puerta está cerrada y mis hijos y yo estamos ya acostados; no puedo levantarme a dártelos».
Lc 18,48 Yo les digo: aunque el hombre no se levante para dárselo porque usted es amigo suyo, si usted se pone pesado, al final le dará todo lo que necesita.
9 Pues bien, yo les digo: Pidan y se les dará, busquen y hallarán, llamen a la puerta y les abrirán. 10 Porque todo el que pide recibe, el que busca halla y al que llame a la puerta se le abrirá.
11 ¿Habrá un padre entre todos ustedes que dé a su hijo una serpiente cuando le pide pan? 12 Y si le pide un huevo, ¿le dará un escorpión?
13 Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre del Cielo dará espíritu santo a los que se lo pidan!»
HOMILIA
Pues como todos los domingos nos hemos reunidos para la oración de la comunidad y para la celebración de la Eucaristía. Y la primera lectura nos abre a la comunicación del Dios con Abrahán. Abrahán, como la hacemos nosotros hopy, se comunicó con Dios y obtuvo su misericordia. En la lectura del Evangelio, Jesús nos enseña a pedir, y sigue el pensamiento de la primera lectura y nos enseña a orar. Más aún.nos especifica cómo debemos orar, llamando al Dios Padre porque nos dice que lo que pedimos se nos dará, porque cuando buscamos encontramos. Tenemos esa seguridad. Vengamos de donde vengamos, vivamos la situación donde nos encontremos, nos va a decir y hablo de la Carta a los Colosenses, Dios ha borrado la constancia de nuestros pecados., Pase lo que pase en nuestra vida siempre le podemos pedir a Dios como lo hizo Abrahán con confianza y nos dará su misericordia.
Vamos a dejarnos enseñar por el Señor en la oración, porque hoy tenemos al alcance de nuestra mano para imitar e imitar “aquella oración insistente, confiada de Abrahán modelo de la fe que él le manifiesta a Dios, pero la tenemos todos al alcance de la enseñanza del Maestro de oración, Jesús de Nazaret, es El quien revela las más íntimas actitudes del “amor y confianza” que le son propias a la oración hecha en su nombre, que es su enseñanza en el Evangelio de hoy. Pero junto a la enseñanza de Abrahán y la de Jesús también nos encontramos con la enseñanza de Pablo, en la carta a los Colosenses, donde Pablo insiste por su parte, en presentar a loos creyentes, cada uno de nosotros, “el cuadro vivo del crucificado, quien pagó por nuestros pecados, y ha hecho posible de esta manera, que nuestra oración pueda llegar a lo más alto de los cielos.
Aquí tenemos que pensar cómo no nos fijamos en aquel que es el que perdona nuestros pecados. Piensen, la mayoría o siempre comenzamos nuestra confesión diciendo equivocadamente “Ave María purísima” pero no es ella la que nos perdona, es Cristo el Señor, pero no lo pensamos, pero es el Señor Jesús quien en realidad y el único que perdona nuestros pecados. Será bueno, que de vez en cuando lo pensemos.
Hagamos como Abrahán, fue él el que suplicó a Dios y obtuvo misericordia, como nos dice hoy la primera lectura que contiene la escena de la súplica de Abrahán por las ciudades condenadas de Sodoma y Gomorra. Por supuesto que el autor sagrado nos presenta el trapo de gran cercanía entre el patriarca Abrahán y Dios. Es importante observar que es muy antiguo, tal vez del siglo VIII antes de Cristo, y el autor llamado “yahvista”, quien gusta de presentar a Dios en actitudes similares a las actitudes humanas: dialogando, dejándose convencer, etc, con lo cual enseña que Dios es cercano y dispuesto al encuentro con la Sodoma y Gomorra de la Biblia. Aunque estas ciudades eran parte del mundo pagano, ignorante del verdadero Dios, el relato deja claro el juicio de Dios sobre la perversión humana en que había sido creado a imagen y semejanza de Dios.
Es importante dejarnos entender por la pregunta de Abrahán: “?Para ti lo mismo el justo que el pecador?” Por supuesto que recuerda un tipo de pensamiento oriental. Resulta en todo momento este hombre solidario, Abrahán, con aquellos hombres justos a los que no conoce, pero sabe que están como Lot, su pariente que vive en esa ciudad, pero sumergidos en un período de mal. La actitud de Abrahán es figura del torrente de gracia y perdón que vendrá al final de los tiempos con Aquel que se ofreció a sí mismo para librarnos del castigo merecido. Y esto no es afirmación mía, no, es de Pablo en la Primera Carta a los Tesalonicenses 1,10.
Y a esta actitud de Abrahán se dirige el pensamiento del Evangelio de hoy, “pidan y se les dará, busquen y encontrarán.”Por eso el evangelio concentra una fuerte enseñanza sobre la oración, a partir” de Aquel que es para los discípulos y hoy para nosotros “el modelo de una oración constante, porque no sólo lo dice sino lo está orando. Interesa observar que “son los discípulos” y Jesús es para ellos “el modelo de una oración constante”. Conviene entender que son los discípulos lo que quieren ser enseñados”, aquellos que logran que se les comunique y que será para ellos “escuela de oración para los discípulos de todos los tiempos”.
Por eso el Padrenuestro, centro de la enseñanza de Jesús y forma novedosa de dirigirnos a Dios. Por eso comienza llamando a Dios “abbá”, traducible como “querido papá”, una forma de relación que surge al al descubrir en El un ser cercano, dispuesto a escuchar inmediatamente, sin hacer esperar, es una relación de amor y de vida, la misma relación que ha tenido el Padre con el Hijo.
Tenemos que entender y por eso la Iglesia es escuela de oración, se trata al orar el Padrenuestro, de imitar a Jesús en su confianza, pero también en su obediencia al Padre. Es el diálogo optimista de Abrahán, en que actuamos como verdaderos hijos de Dios, del Padre bueno del cielo que vela por todos los que ha creado.
Por eso Pablo nos dice algo tan simple, “él ha borrado la constancia de nuestros pecados. En el mensaje de este domingo la Carta a los Colosenses invita ahora a fijar la atención en la obra maravillosa de nuestra redención.
Y el punto de partida es nuestro bautismo, allí se inició para cada uno de nosotros la apropiación que ha hecho de nosotros en Cristo, nuestro bautismo debe vivirse entonces “como vida nueva” que nos aleja del peso de la muerte. Y tenemos que observar a Pablo como usa “un lenguaje comercial” “borrar la constancia de la deuda”, el lenguaje es fuerte.
Debemos preguntarnos hoy: “ocupa el hacer oración un tiempo importante y suficiente en nuestra jornada cristiana?” ¿”O hemos convertido el orar como “el último recurso y actividad de cada día?”
¿Cuántas actividades realmente importante y suficiente en nuestro día tienen su motor en nuestra relación con Dios?
Y nuestro última pensamiento: ¿La oración nos lleva a amar y a realizar la voluntad de Dios, al que llamamos Padrenuestro? ¿Somos imitadores de Jesús cuando oraba?
ORACION Padre Santo, tú que estás en el cielo y en todo lugar… tú que llenas la tierra de tu gloria, a Ti y ahora, fervientemente te suplicamos.