Salmo 47
Lectura del santo evangelio según san Mateo (11,20-24):
HOMILIA
Isaías 10, 5-7. 13-16: ¿Se envanece el hacha contra quien la blanda?Salmo 93: El Señor no rechaza a su pueblo. Mateo 11, 25-27: Sí, Padre esa ha sido tu elección
Jesús empieza a sacar las consecuencias de los pueblos donde no sólo había predicado sino hecho muchos signos, pero el pueblo no aceptó el mensaje del Señor y Jesús comienza a mostrar las consecuencias de esa actitud negativa. Jesús habla de los “cansados y agobiados” que no son otros que los ignorantes del mensaje del Señor. El ”peso del yugo” que recuerda a Israel el incumplimiento de la Ley, los escribas habían sobrecargado al pueblo con innumerables prescripciones y los pequeños los habían aceptado como la Ley de Dios y se esforzaban en sin tener la capacidad especial de decidir que era la fundamental y lo accidental. Los que Jesúshabían acogido no son tanto los afligidos como los simples e ignorantes, esclavos de las prescripciones del legalismo judío.
Para llevar a cabo el yugo que Jesús les propone, llama a los cansados y agobiados pero no para darles descanso sino para que carguen con un yugo diferente. El evangelio se basa de este recurso para señalar que cada persona debe asumir en la vida una carga, un peso, un yugo, una preocupación. Este cargo debe ser el de las ambiciones personales, el de los problemas económicos de cada día, el de la violencia que nos rodea. Para llegar a cabo del yugo de Jesús nos propone el de la solidaridad y la fraternidad universal, y entonces, debemos prepararnos. No basta la buena voluntad, es necesario aprender algo: la humildad y la mansedumbre. Impone un yogo suave de llevar porque El también ha formado parte de la comunidad de los pobres anunciada por los profetas.
Sobre el fondo de la guerra entre el pueblo de Judá y los sirios y el pueblo de Israel, nos encontramos en el capítulo 7 de Isaías que es llamado El Libro del “Emmanuel”, el Dios-con-nosotros, que es el hijo anunciado a Ajaz como signo de garantía de la intervención salvadora de Yavhé, a pesar de la incredulidad del soberano y de los grandes del reino.
En torno a esta figura se agrupan los oráculos de los capítulos 7-11, en los que se atribuye al hijo que ha de nacer prerrogativas que superan los confines de su historia contemporánea y lo elevan a símbolo e imagen del mesías futuro de la dinastía davídica. Al rey y al pueblo le corresponde esta adhesión de fe, condición indispensable para participar de la promesa misma.
Frente a la inminente amenaza de Israel y Siria que no perdonan a Judá su no participación en la coalición anti-asiria, el rey Acaz por un lado, dota a Jerusalén de defensas que puedan asegurarle la supervivencia en caso de asedio y, por otro, instante aliarse con el más fuerte, en este caso precisamente Asiria.
El profeta va al encuentro del rey para recordarle lo que cuenta y marca la diferencia no es tanto la estrategia política y militar como la fe en Dios (9b) único y auténtico soberano de Judá, a quien el profeta representa. El Señor garantiza la victoria sobre los dos reyes, cuyo poder es comparable a “dos tizones humeantes” (4).
El evangelio presenta tres acusaciones, de sello profético, dirigidas por Jesús a algunas ciudades de Galilea. Corazaín, Betsaida y Cafarnaún, que constituyeron el primer espacio del operativo de Jesús, fueron espectadores y beneficiarias de su actividad milagrosa y el primer anuncio del Reino (21-23). Sin embargo, las cita como prototipos de la ”generación caprichosa”, que se parece a los niños en las plazas. Estos últimos, en vez de participar en el juego, se quedan sentados, como dice la parábola que procede al pasaje de hoy (Mateo 11,16-19).
Los milagros que realiza Jesús no son fines en sí mismos, sino “signos” que levantan el velo sobre la verdadera identidad de aquel que los realiza. Son como “acciones pedagógicas” cuyo objetivo es la acogida de Jesús y de su mensaje en la fe: “convertíos y creed en el evangelio”. (Marcos 1,15). Esto supone una disponibilidad radical que germina en la conciencia de nuestra propia necesidad de ser salvados, ser liberados del mal. Por eso a las ciudades paganas y pecadoras, emblema de las cuales son Tiro, Sidón y Sodoma, se las considera, potencialmente, más dóciles para abrirse al anuncio del Evangelio y a la consiguiente conversión.
La fe ensancha elo horizonte más allá de las apariencias y permite reconocer la obra del Espíritu Santo, que guía al hombre hacia la plena revelación del Padre en Cristo. Abrirse a este reconocimiento es abrirse a la alegría, aún en medio de las dificultades y los sufrimientos que nos presenta la historia, aún en medio de las dificultades y los sufrimientos que presenta la historia: alegría por la seguridad dee que, incluso en la adversi8dad, el Señor está con nosotros, con tal que nosotros, con tal que nosotros no nos cerremos a los signos que revelan su presencia. Por eso nos invita a repetir con frecuencia y vivir hoy en la Palabra: “Señor, creo en ti.” (Isaías 7,9b).
ORACION
Perdona, Señor, mi dureza de corazón. No es tanto la de quien elige pasar de ti, sino el polémico carácter refractario de quien de quien te quiere distinto: o con una potencia más evidente, o menos embarazoso. . Perdóname, Padre, por sentirme escandalizado por tu modo de revelarte en la viuda de Jesús y por aceptar darte a conocer hoy a través de la vida de tu Iglesia, de los cristianos, es decir, también a través de la mía: una vida llena con frecuencia de contradicciones, de incoherencias, de fragilidad y de infidelidad.
Necesito hacerme sencillo y humilde para comprender algo de tu modo de manifestarte o, por lo menos, para acoger con fe y respeto los signos de tu presencia, esos que tú mismo nos has indicado –el pan, la Palabraq, el hermano- y los tejidos en la trama de la trama de la historia . ¡Ven, Espíritu Santo, padre de los pobres, luz de los corazones!

No hay comentarios.:
Publicar un comentario