Salmo 93
Jesús ha pasado del misterio que a realizado por toda Galilea y Judea, lo ha terminado y lo que le queda es la enseñanza de lo él realmente quiere y ahora quiere preparar a los discípulos en la verdadera enseñanza de lo que profetas han hecho antes en el pueblo de Dios. Por eso se centra ahora entre los “cansados y agobiados”, él quiere cambiar ahora todo lo que los fariseos y los saduceos y todo el pensamiento de los dirigentes han cargado en el pueblo. El quiere que el pueblo se convenza que lo que importa es lo fundamental no lo accidental. El quiere retomar a los afligidos, a los simples e ignorantes, esclavos de las prescripciones del legalismo. Llama a los cansados y agobiados no para darles descanso. Quiere enseñarles un nuevo yugo que se basan en la solidaridad y la fraternidad universal, vuelve a decirnos que no basta la buena voluntad es ne3cesario aprender algunas cualidades: la humildad y la mansedumbre. Les impone un yugo fácil de llegar porque el también ha formado parte de la comunidad de los pobres anunciada por los profetas.
Ellos tienen que ver la historia con otro ojos por eso nos encontramos con el profeta Isaías y los va a enfrentar con la amenaza de los asirios, que marca la época del profeta Isaías. Los reyes de Judá, primero Ajaz y su hijo Ezequías adaptan una política diferente frente a las potencias extranjeras: de alianza-vasallaje el primero y de oposición el segundo. Pero ninguno de los dos siguen los consejos de los proefetas, que buscan a buscar la fe en Dios y no en la alianza política la estabilidad y seguridad del Reino. De este modo, Isaías considera a Asiria unas veces como enemiga que debe ser castigada, y otras, como instrumentos del que se sirve Dios para amonestar a su pueblo e incitarle al arrepentimiento.
En el oráculo se llama a Asiria “vara” y “bastón” de la cólera de Dios (5), instrumento eficaz destinado a que el pueblo tome conciencia de la impiedad en que vive. Sin embargo, Asiria trueca en ventaja suya la tarea que le ha sido confiada: el castigo que debe infligir a Israel y Judá se está transformando en su propia destrucción. Se ha puesto a sí misma como árbitro de sus propias opciones. De este modo, el “bastón del furor” de Yavhé (5b) pretende “mover a quien lo lleva” (5c). El destino que le está reservado, siguiendo la lógica de la retribución temporal, será un castigo ejemplar (16).
Por otro lado Jesús alaba al Padre y le da gracias por su obrar, tan diverso y sorprendente con respeto a la lógica humana, que exalta el poder y la fuerza en todos los ámbitos de la existencia. No son los que cuentan exclusivamente con su propia sabiduría, no son los que ponen el fundamento de su propia seguridad sobre las capacidades en continuo devenir de la inteligencia, sino son los “pequeños” los beneficiarios de la revelación del Padre (25). Así el grito de dolor de Corozaín, Betsaida tu Cafarnaún, indiferentes con respecto a su palabra (Mateo 11,20’24), van seguido del grito de alegría de Jesús por aquellos, que po el contrario, han abierto su corazón a la Palabra. A las ciudades galileas, que conocían bien al “hijo del carpintero) (Mateo 13,55) porque era su patria, les resulta incomprensible la novedad del Evangelio, que se revela, en cambio, a quienes, privados de títulos de méritos y sin estar en condiciones de apoyarse en prerrogativas humanas, son capaces de confiar en Dios, seguros de su fidelidad, Jesús constata con alegría la elección preferencial del Padre, jamás desmentida a lo largo de toda la revelación, por los que son pequeños, pobres, sencillos. Así le parece bien al Padre (26) y así le parece a Jesús.
El evangelista aprovecha esta ocasión para declarar la conciencia de Jesús y la fe de la Iglesia en el misterio de las relaciones trinitarias. El Padre da al Hijo todo por “amor”, el Hijo lo acoge todo y lo restituye al Padre “por amor”. El movimiento eterno de entrega recíproca entre el Padre y el Hijo sigue siendo desconocido para la criatura. Sin embargo, por obra del Espíritu Santo, perenne efusión de amor, el Padre se hace accesible en el Hijo y se revela a sí mismo (27) Tal manifestación es incomprensible para la sabiduría racional humana. Sólo quien se hace “pequeño” en el corazón, en toda su existencia, sólo quien se vuelve disponible para entrar en loa lógica del don gratuito de Dios, puede comprenderla. El apóstol Pablo dirá con otras palabras: “Lo que en Dios parece debilidad es más fuerte que los hombres”. (1 Corintios 1,25ª).
Es “pequeño” quien reconoce haber recibido todo como don y lo usa no como dueño, sino como siervo, con gratitud. Quien es “pequeño” de este modo conocenalgo del amor del Padre y del Hijo.
ORACION
Bendito seas, Padre, que nos has dado a Jesús, tu Hijo, y en él nos has hicho y mostrado lo mucho que nos quieres. Nunca hubiéramos podido imaginarlo. Si tú no hubieras decidido manifestarte a nosotros, no hubiera sido posible que yo estuviera ahora aquí, hablando contigo con la confianza de un hijo.
Te lo ruego, Padre: renueva también en mi corazón la certeza de la presencia de tu Espíritu. Que él me dé la certeza de que tú eres mi Padre, de que Jesús es el Señor, de que estoy llamado a la comunión contigo para la eternidad. Que él me haga gustar la belleza de ser criatura, pequeña, pero preciosa, y me libere de la presunción de la autosuficiencia, de quien quiere darte consejos, considerándolos como los mejores.

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