Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



lunes, 26 de julio de 2010

TIEMPO ORDINARIO, JULIO 23, 2010

PALABRA DE VIDA
JEREMIAS 3,1-11

Yavé me dijo así: «Anda a comprarte un cinturón de lino y póntelo a la cintura, pero no lo metas al agua.»
2 Compré el cinturón, según la orden de Yavé, y me lo puse a la cintura. 3 Por segunda vez me llegó una palabra de Yavé: «Toma el cinturón que compraste y que llevas a la cintura, baja al torrente Para y escóndelo en la grieta de una roca.» 4 Y fui a esconderlo, conforme a la orden de Yavé.
5 Después de muchos días, Yavé me dijo: 6 «Anda al torrente y busca el cinturón que te mandé esconder.» 7 Fui al torrente Para, recogí el cinturón del sitio donde lo había escondido, pero estaba podrido y no servía para nada. 8 Entonces Yavé me dijo:
9 «De este modo destruiré el orgullo de Judá y la fama de Jerusalén. 10 Este pueblo malvado que no quiere escuchar mi palabra y se deja llevar por su corazón endurecido y va tras otros dioses para servirlos y adorarlos, quedará como el cinturón que ya no vale nada. 11 De la misma manera que un hombre se ciñe un cinturón a la cintura, así quise tener junto a mí a la gente de Judá para que fueran mi pueblo, mi honra, mi gloria y mi adorno, pero ellos no han escuchado.»

SALMO DE DEUTERONOMIO 32,8-21

¿Cómo? Olvidas a la Roca que te creó,
18 ignoras al Dios que te engendró?
19 Yavé lo ha visto, y desprecia
19 a sus hijos e hijas que lo han ofendido.
20 Les voy a esconder mi rostro,
20 a ver qué será de ellos.
20 Estos son una generación perversa,
20 hijos de los que uno no se puede fiar.
21 Me pusieron celoso con lo que no es Dios,
21 Por eso yo los pondré celosos
21 de una gente que no es pueblo,
21 y los molestará una nación que no sirve.

Lectura del santo evangelio según san Mateo (13,16-17): 31 Jesús les propuso otra parábola: «Aquí tienen una figura del Reino de los Cielos: el grano de mostaza que un hombre tomó y sembró en su campo.
32 Es la más pequeña de las semillas, pero cuando crece, se hace más grande que las plantas de huerto. Es como un árbol, de modo que las aves vienen a posarse en sus ramas.»
33 Jesús les contó otra parábola: «Aquí tienen otra figura del Reino de los Cielos: la levadura que toma una mujer y la introduce en tres medidas de harina. Al final, toda la masa fermenta.»
34 Todo esto lo contó Jesús al pueblo en parábolas. No les decía nada sin usar parábolas,
35 de manera que se cumplía lo dicho por el Profeta: Hablaré en parábolas, daré a conocer cosas que estaban ocultas desde la creación del mundo.
HOMILIA

Jeremías 13, 1-11: El pueblo será como ese cinturón, que ya no sirve para nada Salmo de Deuteronomio 32: Despreciaste a la Roca que te engendró. Mateo 13, 31-35: Los pájaros a anidar en sus ramas
Jesús sorprende a sus discípulos con dos parábolas y que nos muestra el resultado entre el comienzo y s final. El grano de mostaza siendo la pequeña de las semillas puede hacer surgir un gran árbol, lo mismo que ocurre con la levadura, que tiene la capacidad de hacer fermentar una gran cantidad de masa. A través de estas comparaciones Jesús habla de la presencia del reino, el que está comenzando a llegar con su predicación. El reino que llega por o9bra de Jesús y lo compara con las presencia de la apariencia de la semilla, y la levadura, insignificantes en su comienzo pero su resultado es fermentar una cantidad de masa como las semillas que son insignificantes pero tienen una gran fuerza transformadora, que hará que las realidad se vea de distinta manera, sólo tenemos que observarlas crecer. EL mensaje de Jesús y el anuncio que él realiza, necesita un tiempo de maduración y se mostrará a su debido tiempo, sí, necesita un tiempo de maduración y una fuerza transformadora que hará que toda la realidad se vea de distinta manera.

El anuncio de Jesús necesita un tiempo de maduración y profundidad, pero todo llegará y se manifestará a su debido tiempo, no se realiza desde los éxitos y los aplausos superficiales, no, sino desde la profundidad de la semilla que tiene que desaparecer para luego manifestarse en toda su grandeza, y lo mismo sucede con la levadura que se hace imperceptible cuando se mezcla con la masa. Jesús en sus parábolas del reino nos manifiesta que el camino del discipulado se lleva adelante desde la renuncia, desde la pequeñez de la semilla de la mostaza y la levadura.
Ya comienza la admiración con la Palabra de Dios que conduce a Jeremías a realizar un acción simbólica. La acción del profeta típica del profetismo, e incluso su misma vida, se convierte en un mensaje dirigido a los presentes, a cada uno en particular o, en ocasiones, al mismo profeta. LA reacción que tales acciones sucitan son, por la general, de escarnio, de desprecio y, en cualquier caso, de incomprendión. El profeta interviene entonces explicando el mensaje o interpretando el acontecimiento que contiene, según los casos, un aviso, una amenaza o un deseo.
En este episodio se le pido a Jeremías que compre una faja de lino, que se la ponga varios días y la esconda después en una grieta de una roca del río, (1-5) El mensaje queda ilustrado por medio de una doble comparación, del mismo modo que la faja se ciñe al cuerpo de quien se la pone, así también Israel está llamado a adherirse al Señor, respondiendo de manera a la alianza con la que el Señor se habá ligado antes a él. Puesto que el pueblo ha contravenido la alianza no escuchando la Palabra del Señor, siguiendo sus propias ideas y hasta de dejando de cumplir el servicio para el que Dios lo había elegido, convirtiéndose, como una faja podrida, en algo que no sirve para nada (10ss).

Y ahora la Palabra del Señor nos lleva a las dos parábolas que encontramos en el evangelio. Con la parábola del grano de mostaza y la levadura, pretende añadir Jesús otros elementos a la comprensión del misterio del Reino de Dios. Ya ha hablado de la oposición que encuentra la Palabra )vean Mateo 13,3-7) y puesto en guardia contra la impotencia de los que pretender eliminar de inmediato los obstáculos (vean 13,27-30). Ahora pone de relieve el contraste entre unos comienzos bien modestos y desarrollos extraordinariamente grandes. En efecto, así como la semilla pequeña tiene en sí una energía capaz de hacerla germinar hasta convertirla en un árbol de notable proporciones (31ss), así también se dilatará el Reino de Dios, recibida en el corazón del hombre, le abre a la Verdad y, “escondidos” entre la gente, los cristianos de todos los tiempos se convierten en portadores del alegre anuncio y en testigos del amor de Dios por todo el mundo. Con las palabras del salmista, Mateo da una respuesta ulterior a la pregunta del “porqué” de las parábolas: con ellas no se pretende ocultar, sino ayudar, a penetrar, de una manera profunda, en el misterio de Dios y de su Reino (34ss).

Vivimos en el tiempo del hombre económico, pero la Palabra de Dios npos propone una lógica diferente para leer al hombre y su vida terrena. Dios está presente en el corazón de la realidad, puesto que es su Creador. Pablo dirá que ni quien planta ni quien riega es determinante para el resultado final; sólo lo es Dios, que da el desarrollo y el crecimiento a la semilla y, más tarde a la planta (lean 1 Corintios 3-7).
La Palabra de Dios, en su existencia en la historia, parece destinada al fracaso; el testimonio de los cristianos se presenta como un fenómeno de una minoría ilusa. Es el momento “de renovar nuestra fe en el poder del Espíritu Santo” y nuestro compromiso en la en la adhesión a su inspiración. Por eso la Palabra de Dios nos recordará: “Dios escoge lo que es pequeño” (Mateo 13,31).

ORACION
La fiebre del protagonismo hace presa en todos, oh Señor, Tampoco yo en mi pequeñez, me siento inmune a ella. Te agradezco que me hagas comprender que soy, ciertamente, necesario, pero no indispensable. A veces, las mismas circunstancias de la vida me obligan a tomar conciencia de ello, pero yo me agito, me rebelo, me siento también ofendido, porque no veo reconocido mivalor, que, a menudo, considero superior al de los demás.

Te doy gracias por repetirme que sólo en comunión contigo, oh fuerza mía, lo puedo todo (Filipenses 4,13) y participo en el milagro de producir resultados grandiosos, diferentes a los que podemos leer en los balances industriales de final de ejercicio, pero cuyos frutos nutren el ser de una manera profunda. Necesito que me lo recuerden, para aprender esa verdadera sabiduría que me hace vivir como si todo dependiera de mí y, al mismo tiempo, como si todo dependiera de ti.

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