Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



viernes, 9 de julio de 2010

TIEMPO ORDINARIO JULIO 9, 2010

PALABRA DE VIDA
Lectura de la profecía de Oseas (14,2-10):
Así dice el Señor: «Israel, conviértete al Señor Dios tuyo, porque tropezaste por tu pecado. Preparad vuestro discurso, volved al Señor y decidle: "Perdona del todo la iniquidad, recibe benévolo el sacrificio de nuestros labios. No nos salvará Asiria, no montaremos a caballo, no volveremos a llamar Dios a la obra de nuestras manos. En ti encuentra piedad el huérfano." Yo curaré sus extravíos, los amaré sin que lo merezcan, mi cólera se apartará de ellos. Seré para Israel como rocío, florecerá como azucena, arraigará como el Líbano. Brotarán sus vástagos, será su esplendor como un olivo, su aroma como el Líbano. Vuelven a descansar a su sombra: harán brotar el trigo, florecerán como la viña; será su fama como la del vino del Líbano. Efraín, ¿qué te importan los ídolos? Yo le respondo y le miro: yo soy como un ciprés frondoso: de mí proceden tus frutos. ¿Quién es el sabio que lo comprenda, el prudente que lo entienda? Rectos son los caminos del Señor: los justos andan por ellos, los pecadores tropiezan en ellos.»

Salmo 50
Mi boca proclamará tu alabanza, SeñorMisericordia, Dios mío, por tu bondad, por tu inmensa compasión borra mi culpa; lava del todo mi delito, limpia mi pecado. Te gusta un corazón sincero, y en mi interior me inculcas sabiduría. Rocíame con el hisopo: quedaré limpio; lávame: quedaré más blanco que la nieve. Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme; no me arrojes lejos de tu rostro, no me quites tu santo espíritu.Devuélveme la alegría de tu salvación, afiánzame con espíritu generoso. Señor, me abrirás los labios, y mi boca proclamará tu alabanza.

Lectura del santo evangelio según san Mateo (10,16-23)
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: «Mirad que os mando como ovejas entre lobos; por eso, sed sagaces como serpientes y sencillos como palomas. Pero no os fiéis de la gente, porque os entregarán a los tribunales, os azotarán en las sinagogas y os harán comparecer ante gobernadores y reyes, por mi causa; así daréis testimonio ante ellos y ante los gentiles. Cuando os arresten, no os preocupéis de lo que vais a decir o de cómo lo diréis: en su momento se os sugerirá lo que tenéis que decir; no seréis vosotros los que habléis, el Espíritu de vuestro Padre hablará por vosotros. Los hermanos entregarán a sus hermanos para que los maten, los padres a los hijos; se rebelarán los hijos contra sus padres, y los matarán. Todos os odiarán por mi nombre; el que persevere hasta el final se salvará. Cuando os persigan en una ciudad, huid a otra. Porque os aseguro que no terminaréis con las ciudades de Israel antes de que vuelva el Hijo del hombre.»
HOMILIA

Oseas 14, 2-10: No volveremos a llamar Dios a la obra de nuestras manos Salmo 50: Mi boca proclamará tu alabanza, Señor Mateo 10, 16-23: Yo los envío
HOMILIA
Las instrucciones de Jesús acerca de la misión se va poniendo más dura y va poniendo en más dificultad el trabajo de la misión, pero tienen una advertencia en la vida de los profetas que proclamaron el mensaje de Dios en el pasado y ahora le corresponde a los apóstoles al seguir la enseñanza de Jesús,. Y es lo mismo que es-peran los discípulos y que tienen que enfrentar que están entregado según la adver-tencia de Jesús en las sinagogas y enfrentados con los tribunales por quebrantar las tradiciones legales o animarlos a otros a hacerlo como lo hicieron los profetas y como los apóstoles lo están demostrando siguiendo el consejo de Jesús.

Es mensaje para los fariseos se transforma en una disciplina contra la Ley. Como consecuencia de eso los discípulos vivirán en la práctica de la persecución, y eso estaba en las normas y enseñanzas e Jesús y para los enemigos de Jesús eso era contra la Ley.

Cuando Jesús menciona gobernantes, para los fariseos y escribas la proclamación que hacen del reino es una disciplina en contra de la Ley. Como su maestro los discípulos vivirán en la práctica de la persecución, eso estaba entre las normas y las enseñanzas de Jesús. La mención de Jesús de gobernantes y reyes hace referencia, en términos generales y seguros a las autoridades oficiales de aquel tiempo, porque las advertencias de Jesús prevé rupturas en todos los planos de la sociedad, incluida la familia. Y esto es perfectamente en la primera misión de los Doce, pero refleja más aún la difícil situación que comporta la misión. Los discípulos dice Jesús “serán odiados por mi causa hasta el punto de ser excluidos, detenidos encarcelados y finalmente ejecutados.” Esta visión presupone que Jesús ha sido tratado de este modo. No es nada nuevo y sus discípulos participarán de su misión y las consecuencias de su misión. Y todo esto supone que Jesús ha sido tratado de esta manera.

Este mensaje es una invitación a permanecer fieles a la misión encomendada por Jesús, hoy ciertamente la Iglesia en general vive un contexto diferente a la comunidad de Mateo donde se percibe a través de este pasaje una encarnada persecución de parte de los judíos.
Cada seguidor de Jesús debe ser conocedor de las dificultades que comporta el anuncio del evangelio en cada pueblo y en cada cultura, sin embargo esos obstáculos deben ser vencidos porque la misión está en el proyecto de Dios y él hará posible que ella continué a través de nuestra palabra y nuestro testimonio.

Por eso, cada día las lecturas y especialmente hoy la lectura del profeta Oseas, la podemos ver como el último vaticinio del profeta. El profeta proclama una vez más el amor apasionado de Dios por Israel, expresado en primer lugar, la invitación a volver al Señor con conciencia del propio pecado (2ss). Se trata, en el fondo, de la llamada repetida por otros profetas para que Israel se muestre esencialmente con el espíritu de la alianza (Amós 5,21-24; Isaías 1,10-7; Salmo 50,8-21; 51,18ss). En respuesta al compromiso penitencial del pueblo, que se entrega a Yavhé persuadido de la inutilidad y del daño de cualquier recurso a las potencias extranjeras (Asiria) y de toda confianza ilusoria en las propias iniciativas al margen de Dios (4) en respuesta a esto, decíamos, el Señor mismo saldrá garante de un futuro de esperanza para el pueblo (5).

El punto decisivo de la historia reside en el despliegue de unas imágenes bellísimas de la naturaleza: Oseas compara Dios con el rocío, que vivifica lo que era árido. De esta suerte, el pueblo vuelve a tener la lozanía de la flor del lirio. Se parte de la magnificencia del próvido olivo y de la fragancia del Líbano, cuyos cedros difunden perfume, para expresar el reflorecimiento de Israel en cuanto acepta volver al Señor (6ss). Pero, a continuación, se compara al Señor mismo con un árbol a cuya sombra descansará la gente, sacando nuevas fuerzas para hacer florecer, como la vid, toda la nación (8). Dios es, para Israel renovado por completo, porque Dios es alguien que vigila y escucha. Es como el ciprés, el árbol firme, fuerte, perennemente verde: metáfora de omnipotencia de Dios, que permite a Israel dar frutos todavía (9) El versículo 9 cierra el texto confiando a los sabios la comprensión de todos los vaticinios. Para el autor de esta expresión conclusiva (que tal vez no es Oseas), la sabiduría es caminar con rectitud por los caminos del Señor.

El punto central del evangelio hoy está centrado en la pertenencia a Cristo. El “he aquí” inicial introduce una nueva enseñanza sobre la misión. Se trata de trillar los caminos de la mansedumbre y de la no violencia, aun siendo conscientes de estar rodeados por un mundo feroz y agresivo.

La imagen de la oveja asimila al evangelizador con el Cordero “que quita el pecado del mundo” (Juan 1,29) aquel que cargó con nuestras iniquidades y nuestros dolores (Isaías 59,11), para realizar el proyecto de un Dios que quiere que todos los hombres se salven (1 Timoteo 2,4). La mansedumbre y la no violencia del evange-lizador no son nunca, sin embargo, debilidad, ni simpleza menos aún, masoquismo. Se trata de vivir dos virtudes que parecen, aunque no lo son, opuestas: “ la prudencia” de la serpiente, como ejercicio de una inteligencia vigilante de la paloma, como ejercicio de una inteligencia vigilante, realista y crítica, que se sustrae al enfaño y la “sencillez” de la paloma, como ejercicio del proceder limpio y confiado, propio de quien sabe que está en las manos del Padre omnipotente y bueno.

La exhortación a llevar cuidado con los hombres (cuando se trata de “lobos” dispuestos a tramar perfidias) cae por tanto, de la parte de la prudencia, a la exhor-tación a no preocuparse por lo que haya que decir, poniendo más bien toda la confianza en el Espíritu del Padre, que se ocupará de inspirar lo que haya que decir, cae, en cambio, de la parte de la sencillez. La perspectiva de lo que tendrá lugar ante el triunfo definitivo de Cristo no es una perspectiva rosa: el mal es engendrador de mal y agita las mismas relaciones familiares, llegando hasta las raíces de la vida (2), pero quien soporte ser odiado (no a causa de sus propias fechorías, sino de Cristo soberanamente amado y seguido: (22) será libre.

Se trata, en definitiva, de perseverar en obrar contra el mal, aunque intentando huir de los perseguidores (23), con la certeza en el corazón de que, dentro del discurrir de los días, sigue siendo inminente la venida del Hijo del hombre, con su victoria definitiva sobre el mal y sobre la muerte (23b). En nuestra acción debemos repetir con frecuencia y vivir hoy la Palabra: “Sé rocío para mí, Señor. Floreceré en ti”.

ORACION

Señor, hazme volver a ti: a cada hora, en cada momento. Que dentro del torbe-llino de cosas que debo hacer, sea tu recuerdo, el de tu presencia gloriosa en mí, lo que me permita dar “fruto” en todas las obras buenas que has proyectado para mí.

Sé para mí rocío de Espíritu Santo: tanto para mi continuo “florecer” en la relación de amor vital y nupcial contigo como por el modo de relacionarme con los hermanos. No permitas que la violencia, típica de este mundo, me envenene o se mezcle conmigo. Que no me debilite en los miedos.

Hazme apacible con la fuerza de tu amor. Que el perdonar con facilidad sea el estilo con el que discurren mis días y que la humilde aceptación y comprensión del otro, incluso cuando no pueda y no deba compartir su credo y sus ideas, se convierta en mi participación en tu amor que salva.

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