Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



martes, 31 de agosto de 2010

TIEMPO ORDINARIO AGOSTO 31, 2010

PALABRA DE VIDA
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (2,10b-16):
El Espíritu lo sondea todo, incluso lo profundo de Dios. ¿Quién conoce lo íntimo del hombre, sino el espíritu del hombre, que está dentro de él? Pues, lo mismo, lo íntimo de Dios lo conoce sólo el Espíritu de Dios. Y nosotros hemos recibido un Espíritu que no es del mundo, es el Espíritu que viene de Dios, para que tomemos conciencia de los dones que de Dios recibimos. Cuando explicamos verdades espirituales a hombres de espíritu, no las exponemos en el lenguaje que enseña el saber humano, sino en el que enseña el Espíritu, expresando realidades espirituales en términos espirituales. A nivel humano, uno no capta lo que es propio del Espíritu de Dios, le parece una necedad; no es capaz de percibirlo, porque sólo se puede juzgar con el criterio del Espíritu. En cambio, el hombre de espíritu tiene un criterio para juzgarlo todo, mientras él no está sujeto al juicio de nadie. «¿Quién conoce la mente del Señor para poder instruirlo?» Pues bien, nosotros tenemos la mente de Cristo.
Salmo 144, 8-9. 10-11. 12-13ab. 13cd-14
El Señor es justo en todos sus caminosEl Señor es clemente y misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad; el Señor es bueno con todos, es cariñoso con todas sus criaturas. Que todas tus criaturas te den gracias, Señor, que te bendigan tus fieles; que proclamen la gloria de tu reinado, que hablen de tus hazañas.
Explicando tus hazañas a los hombres, la gloria y majestad de tu reinado. Tu reinado es un reinado perpetuo, tu gobierno va de edad en edad.

El Señor es fiel a sus palabras, bondadoso en todas sus acciones. El Señor sostiene a los que van a caer, endereza a los que ya se doblan.

Lectura del santo evangelio según san Lucas (4,31-37):
En aquel tiempo, Jesús bajó a Cafarnaún, ciudad de Galilea, y los sábados enseñaba a la gente. Se quedaban asombrados de su doctrina, porque hablaba con autoridad. Había en la sinagoga un hombre que tenía un demonio inmundo, y se puso a gritar a voces: «¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios.»Jesús le intimó: «¡Cierra la boca y sal!»El demonio tiró al hombre por tierra en medio de la gente, pero salió sin hacerle daño. Todos comentaban estupefactos: «¿Qué tiene su palabra? Da órdenes con autoridad y poder a los espíritus inmundos, y salen.»Noticias de él iban llegando a todos los lugares de la comarca.

HOMILIA

1 Corintio 2, 10b-16: Hemos recibido el Espíritu de Dios. Salmo 144: El Señor es justo en todos sus caminos Lucas 4, 31-37: Sé quién eres: ¡el Consagrado de Dios!

La acción de Jesús lo enfrenta con las obras del mal y ahora un demonio lo ha reconocido ahora Jesús manifiesta su poder de autoridad aún sobre los demonios, la santidad de Jesús es a la que temen los demonios porque su persona y ante la autoridad de Jesús los demonios saben que están perdidos.

El relato de Lucas de la liberación frente a las fuerzas del mal. La relación es de de poder y autoridad y está fundada en su testimonio de que a su autoridad temen los demonios, ellos saben que ante la autoridad de Jesús están perdidos.

La Palabra de Jesús está impregna da de autoridad y su vida entera es manifestación directa de Dios, y esto se siente y genera incomodidad en los verdaderos representantes del demonio, que son los fariseos y los maestros de la Ley.

Jesús se muestra como liberador auténtico con el poder de la palabra y rompe las cadenas que atan y deshumanizan a un hombre a quien Jesús le devuelve la dignidad.

Hoy cuando la palabra humana tiende a perder valor, al no estar respaldada con e testimonio de vida es de capital importancia velar por la coherencia entre la palabra y a acción, solo las acciones le devuelven a la palabra su verdadero valor profético y liberador. La realidad actual nos reclama con urgencia, palabras de vida que sean capaces de romper toda cadena que quite dignidad.

La preocupación de Jesús de nuestro enfrentarnos con el bien y el mal, comenzamos viéndolo lo encontramos hoy en Pablo queriendo profundizar en su propio pensamiento algo que a primera vista nos parece difícil. Pablo afirma, que ninguna persona, contando sólo con sus propias fuerzas, puede conocer a dios, ni tampoco el misterio d la salvación, pero el afirma, Que todo es gracia de Dios, y sólo en la gracia podemos participar nosotros en la salvación.

Y esto es posible dice Pablo porque teneos “la revelación del Padre”; es más por Jesucristo podemos decir que conocemos en cierto modo hasta los secretos de Dios, y nuestro lenguaje, apoyado por el Espíritu Santo, consigue balbucear algo verdadero y auténtico de lo que se refiere a la vida de Dios. Ahora bien, nosotros hemos recibido siempre “el Espíritu que viene de Dios”, es decir, el don de Dios por excelencia, del que nos viene el don de la sabiduría De este modo entramos en sintonía con el mensaje reveado; más aún, se establece una simpatía entre nosotros y todo lo que nos es comunicado. Quien no acoge este don no lo saborea a fondo y no puede comprender el misterio, los secretos de Dios, sino que queda escandalizado. Lo que debería ser sabiduría se concierte para ellos simplemente en locura.

Por último, nosotros poseemos también “el modo de pensar de Cristo” (16), a saber: estamos iluminados por la luz del Evangelio sobre lo que complace a Dios simplemente porque es verdadero, justamente porque se ha realizado en Cristo Jesús: en su vida terrena y de modo señalado en su muerte y resurrección. Poseer el modo de p0ensar de Cristo es una expresión cargada de significado apocalíptico, es decir, revelador, y no debe ser entendida en una acepción básicamente moral, ética.

Salimos de Nazaret y nos adentramos en Cafarnaún, y la distancia es relativamente corta y Jesús la recorre con un splo objetivo de enseñar y curar. Estos son, según Lucas, los dos modos con lo que Jesús muestra su autoridad de la que está in vestido. La de Jesús es una palabra eficaz: realiza lo que significa . Los gestos de Jesús son terapéuticos: llevan consuelo y vida a todos los que los necesitan.
Las palabras y los gestos son tejido conectivo de todo el evangelio. Lucas lo afirma tanto en Lucas 24,19 como en Hechos 1,1. En el fragmento de hoy, que da testimonio del comienzo del ministerio público de Jesús, encontramos una confirmación más que evidente de lo que decimos. Jesús quiere swer escuchado acogido por el hombre, por todo hombre, también nosotros: por eso haba a su corazón y, al mismo tiempo, cura su cuerpo. La eficacia de la Palabra de Jesús se traduce en una “intervención de liberación”: un pobre enfermo es liberado de un demonio imundo. Comienza así el combate frontal entre Jesús y el demonio, algo necesario para que Jesús pueda manifestar a cada persona que pél ha venido como salvador en el sentido más cabal del término, esto es, como el que redime del reino de Satanás y nos rescata para Dios y para su Reino.

Será bueno destacar por último, dos efectos secundarios de la intervención de Jesús: de este modo suscita “asombro” (36) en algunos y su fama se difunde por por toda la comarca. Es posible que aquí se entienda por asombro el sentimiento de estupor y temer que le asalta a toda criatura frente a la manifestación del misterio de Dios tremendo de gran de presencia salvadora.

Por eso tenemos que reconocer el pensamiento de Pablo: “Nosotros poseemos el modo de pensar de Cristo.” (1 Corintios 2,16).

ORACION
Señor, tus planes son inescrutables. Tomaste a un asesino como Pablo para difundir tu nombre, elegiste a un pecador como Pedro para hacerle jefe de tu Iglesia, recurriste a una adúltera para manifestar tu misericordia. ¡Oh Señor, tus caminos son misteriosos!

Agustín sigue siendo un ejemplo de conversión para aquellos que están atormentados y encallados en el mal.

Francisco de libertino se hizo promotor de la paz¸ Gorbachov, el comunista, se convirtió en tu instrumento para acabar con la guerra fría.

¡Oh Señor, tus gestos son locuras para la sabiduría humana!

Asumes la debilidad de un niño para destruir a los poderosos; pones la otra mejilla a quien te golpea y perdonas a quien te ofende; mueres para dar a todos la vida de la salvación.
¡Oh Señor, eres justamente incomprensible!

Sin embargo, a la luz del Evangelio también yo puedo reconocer en medio de mis muchas vicisitudes la presencia de tu amor y decir, “todo es gracia".

lunes, 30 de agosto de 2010

TIEMPO ORDINARIO AGOSTO 30, 2010

PALABRA DE VIDA
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (2,1-5)
Yo, hermanos, cuando vine a vosotros a anunciaros el misterio de Dios, no lo hice con sublime elocuencia o sabiduría, pues nunca entre vosotros me precié de saber cosa alguna, sino a Jesucristo, y éste crucificado. Me presenté a vosotros débil y temblando de miedo; mi palabra y mi predicación no fue con persuasiva sabiduría humana, sino en la manifestación y el poder del Espíritu, para que vuestra fe no se apoye en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.

Salmo 118,97.98.99.100.101.102
¡Cuánto amo tu voluntad, Señor!¡Cuánto amo tu voluntad!:todo el día estoy meditando.
Tu mandato me hace más sabio que mis enemigos,siempre me acompaña.
.Soy más docto que todos mis maestros, porque medito tus preceptos. Soy más sagaz que los ancianos, porque cumplo tus leyes. Aparto mi pie de toda senda mala, para guardar tu palabra. No me aparto de tus mandamientos, porque tú me has instruido.

Lectura del santo evangelio según san Lucas (4,16-30):
En aquel tiempo, fue Jesús a Nazaret, donde se había criado, entró en la sinagoga, como era su costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura. Le entregaron el libro del profeta Isaías y, desenrollándolo, encontró el pasaje donde estaba escrito: «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad, y a los ciegos la vista; para dar libertad a los oprimidos, para anunciar el año de gracia del Señor.»Y, enrollando el libro, lo devolvió al que le ayudaba y se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos fijos en él. Y él se puso a decirles: «Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír.» Y todos le expresaban su aprobación y se admiraban de las palabras de gracia que salían de sus labios. Y decían: «¿No es éste el hijo de José?» Y Jesús les dijo: «Sin duda me recitaréis aquel refrán: "Médico, cúrate a ti mismo"; haz también aquí en tu tierra lo que hemos oído que has hecho en Cafarnaún.» Yañadió: «Os aseguro que ningún profeta es bien mirado en su tierra. Os garantizo que en Israel había muchas viudas en tiempos de Elías, cuando estuvo cerrado el cielo tres años y seis meses, y hubo una gran hambre en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, más que a una viuda de Sarepta, en el territorio de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Elíseo; sin embargo, ninguno de ellos fue curado, más que Naamán, el sirio.»Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos y, levantándose, lo empujaron fuera del pueblo hasta un barranco del monte en donde se alzaba su pueblo, con intención de despeñarlo. Pero Jesús se abrió paso entre ellos y se alejaba.

1 Corintios 2, 1-5: Les anuncié el misterio de Cristo crucificado Salmo 118: ¡Cuánto amo tu voluntad, Señor! Lucas 4, 16-30: Me ha enviado.

HOMILIA

Lo esperado, el Maestro vuelve a su pueblo y se encuentra con su pueblo reunido el sábado en la sinagoga

El evangelio de hoy nos presenta un relato programático en el ministerio de Jesús. Y alí comienza su mi misterio público y les ofrece la oportunidad de leerles la Escritura y se encuentra lo que serán sus testigos más atentos los pobres, los desterrados y ls viudas, los huérfanos y los enfermos. Una colonia de desdichados a quienes les anuncia un verdadero jubileo.

Su predicación está centrada en el profeta Isaías y termina con dos ejem-plos de las profecías de Eías y Eliseo, los primeros de la profecía entre los campesinos de Israel. Y así Jesús deja claro sus opciones, las cuaes no le agradan al pueblo, a sus paisanos, que no los comprenden al ser él uno de ellos mismos, ni a las autoridades locales que consideran atrevida su manera de interpretar la Escritura.

Nosotros mismos hoy tenemos que aceptar que Jesús deja claro la realidad social que vivimos donde debemos aceptar en lo que debe ubicarse la interpretación de la Palabra a las que se dirige la predicación, y segundo que la predicación de la Palabra tiene destinatarios específicos, los más pobres, los cautivos, los ciegos y los oprimidos; tercero, superar el anuncio para hacer realidad el anuncio con la realidad con las acciones y cuarto, asumir con valentía las consecuencias de este programa profético, que llevará a Jesús y también a nosotros a un rechazo y el ser expulsados de la sinagoga.

Y hoy nos encontramos con la misma situación de Pablo, frente a una comunidad que amenaza con profanar la pureza de la fe cristiana con algunos principios de la mentalidad grecopagana. Pablo siente la necesidad de tener que llamar la atención de todos sobre el acontecimiento central del cristianismo: el misterio pascual de Cristo, el Señor.

Afirma Pablo tres pensamientos: “Sólo Jesucristo, y éste crucificado”. (2) y esto anuncia el acontecimiento histórico en lo que debemos creer para llegar a la salvación. Y esto se basa en la “predicación” y ésta se caracteriza su “debilidad humana (“me presenté ante vosotros débil, asustado temblando de miedo” (3) y no por la prepotente doctrina de ciertos p´redicadores de otros caminos de salvación. Por último, en la “fe”, como acogida de la Palabra de la cruz, la que revela el poder de Dios que salva. La v ida cristiana no conoce otras características, y el apóstol interviene con todo el peso de su autoridad para reconducir a los cristianos de Corinto al camino recto, Aunque esto entrañe fatiga a causa del deber de abandonar determinadas prácticas, que son contrarias al carácter específico de la fe en Cristo.

Estos tres acontecimientos –Cristo crucificado, la predicación apostólica y la fe- mantienen entre sí un orden jerárquico: Pablo es muy consciente de ella, y lo experimentó personalmente en el camino de Damasco el día de su conversión. Sin embargo, desde el punto de vista histórico, el mensaje de Cristo crucificado llega a los potenciales creyentes por medio de la predicación apostólica, que se concentra y agota en la predicación del mensaje pascual de Cristo muerto y resucitado. Es precisamente en este momento providencial cuando, según Pablo, se manifiesta y se vuelve eficaz la “demostración del poder del Espíritu Santo” (4) que invade tanto al que evangeliza co9mo a los que son evangelizados.

En el evangelio la acción de Jesús comienza con un rito entra en la sinagoga, se levanta a leer, le entregan el libro y al abrirlo encuentra el pasaje (16ss). El momento es solemne y Lucs o subraya con vigor: y lo vemos en el mismo texto. La página profética es proclamada por Jesús, que no tarda en dar la interpretación de la misma: “Hoy se ha cumplido el pasaje de la Escritura que acabáis de escuchar" (11). Jesús es verdadero profeta que proclama y cumple su predicación, incluso el profeta escatológico (ver Lucas 16,16), porque la pr4ofecía que proclama se cumple en su predicación, en sus gestos, en su persona. Por eso su tiempo es “el kairós” (el tiempo anunciado y esperado que Jesús cumple) al que cualquiera se abra mediante la escucha a la acogida del misterio que salva. Y es la presencia de Jesús en persona la que justifica el vaor de este “hoy” (21). Lucas registra también la reacción de los presentes: en parte positivamente estupefactos por las cosas que decía, y el modo cómo las decía (“palabras de gracia”) (22); en parte, negativamente impresionados y, por eso, críticos respecto al mismo Jesús (28ss). Como siempre, la reacción a la propuesta de salvación es de signo doble y contrario.

Encontramos, a continuación, una larga sección polémica: Jesús intuye que el ánimo de los presentes está, por lo general, indispuestos respecto a su predicación y presenta dos proverbios, el del médico y el profeta (23’24), que dejna entender con claridad lo que Jesús quiere decir. Las dos referencias bíblicas a las viudas del tiempo de Elías y a los leprosos del tiempo de Eliseo (25-27) tienen también el objetivo polémico de desmantelar las disposiciones interiores de los presentes. Nada tiene de extraño, por consiguiente, que, al final, Jesús sea objeto de una reticencia común y del rechazo más ciego.

Por eso tenemos que repetir con frecuencia las palabras de Lucas: “Un gran profeta ha surgido entre nosotros”. (Lucas 7,16)

ORACION
Señor Jesús, hablaste ayer, pero, sordos a tu mensaje de salvación, “todos los que estaban en a sinagoga se llenaron de indignación”. Sigues hablando hoy para proclamar de nuevo el amor del Padre que nos libera de toda opresión, pero pocos te escuchan y te aceptan. Hablarás mañana y tu anuncio seguirá siendo de nuevo incómodo y muchos intentarán alejarte. ¿Por qué?

Tu Palabra, Señor sólo encuentra morada en un corazón abierto al Espíritu y a la sorprendente novedad del Evangelio: “al que anuncia” le es imprescindible hacerse un corazón impregnado de verdad, libre de miedos, de objetivos personales, de presiones inútiles; estar preocupados únicamente de hacer conocer al Padre y su amor ilimitado por la humanidad; “al que escucha” le es indispensable tener un corazón deseoso de conocer al Señor que pasa y le invita. Tu Palabra, Señor, tiene siempre en sí misma el poder de sanar y de curar: con tal que sea acogida libremente, nos transforma por dentro y obra maravillas.

domingo, 29 de agosto de 2010

TIEMPO ORDINARIO AGOSTO 29, 2010

PALABRA DE VIDA
Lectura del libro del Eclesiástico (3,17-18.20.28-29):
Hijo mío, en tus asuntos procede con humildad y te querrán más que al hombre generoso. Hazte pequeño en las grandezas humanas, y alcanzarás el favor de Dios; porque es grande la misericordia de Dios, y revela sus secretos a los humildes. No corras a curar la herida del cínico, pues no tiene cura, es brote de mala planta. El sabio aprecia las sentencias de los sabios, el oído atento a la sabiduría se alegrará.

Salmo 67,4-5ac.6-7ab.10-11
Preparaste, oh Dios, casa para los pobresLos justos se alegran, gozan en la presencia de Dios, rebosando de alegría. Cantad a Dios, tocad en su honor; su nombre es el Señor. Padre de huérfanos, protector de viudas, Dios vive en su santa morada. Dios prepara casa a los desvalidos, libera a los cautivos y los enriquece. Derramaste en tu heredad, oh Dios, una lluvia copiosa, aliviaste la tierra extenuada; y tu rebaño habitó en la tierra que tu bondad, oh Dios, preparó para los pobres.

Lectura de la carta a los Hebreos (12,18-19.22-24a):
Vosotros no os habéis acercado a un monte tangible, a un fuego encendido, a densos nubarrones, a la tormenta, al sonido de la trompeta; ni habéis oído aquella voz que el pueblo, al oírla, pidió que no les siguiera hablando. Vosotros os habéis acercado al monte de Sión, ciudad del Dios vivo, Jerusalén del cielo, a millares de ángeles en fiesta, a la asamblea de los primogénitos inscritos en el cielo, a Dios, juez de todos, a las almas de los justos que han llegado a su destino y al Mediador de la nueva alianza, Jesús.

Lectura del santo evangelio según san Lucas (14,1.7-14):
Un sábado, entró Jesús en casa de uno de los principales fariseos para comer, y ellos le estaban espiando. Notando que los convidados escogían los primeros puestos, les propuso esta parábola: «Cuando te conviden a una boda, no te sientes en el puesto principal, no sea que hayan convidado a otro de más categoría que tú; y vendrá el que os convidó a ti y al otro y te dirá: "Cédele el puesto a éste." Entonces, avergonzado, irás a ocupar el último puesto. Al revés, cuando te conviden, vete a sentarte en el último puesto, para que, cuando venga el que te convidó, te diga: "Amigo, sube más arriba." Entonces quedarás muy bien ante todos los comensales. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.»Y dijo al que lo había invitado: «Cuando des una comida o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos; porque corresponderán invitándote, y quedarás pagado. Cuando des un banquete, invita a pobres, lisiados, cojos y ciegos; dichoso tú, porque no pueden pagarte; te pagarán cuando resuciten los justos.»
HOMILIA

Eclesiástico 3, 17-18. 20. 28-29: Hazte pequeño y alcanzarás el favor de Dios Salmo 67: Preparaste, oh Dios, casa para los pobres. Hebreos 12, 18-19. 22-24a: Se han acercado al monte Sión, ciudad del Dios vivo Lucas 14, 1.7-14: El que se enaltece será humillado.

Es humano el afán de ser, de situarse, de estar sobre los demás. Parece tan natural convivir con este deseo que lo contrario se llama en nuestra sociedad “idiotez”. Quien no aspira a más, quien no se sitúa por encima de los demás, quien no se sobrevalora, es tachado, a veces, de “tonto” en este mundo tan competitivo.

En nuestra sociedad hay un complejo sistema de normas de protocolo por las que cada uno se debe situar en ella según su valor. En los actos públicos, las autoridades civiles o religiosas ocupan uno u otro lugar según escalafón, observando una rigurosa jerarquía en los puestos. Se está ya tan acostumbrado a tales reglas, que parece normal este comportamiento jerarquizado.

Jesús acaba con este tipo de protocolo, invitando a la sensatez y al sentido común a sus seguidores. Es mejor, cuando se es invitado, no situarse en el primer puesto, sino en el último, hasta tanto venga el jefe de protocolo y coloque a cada uno en su lugar.
El consejo de Jesús debe convertirse en la práctica habitual delcristiano. El lugar del discípulo, del seguidor de Jesús es, por libre elección, el último puesto. Lección magistral del evangelio que no suele ponerse en práctica con frecuencia. No hay que darse un puesto; deben ser los demás quienes nos den la merecida importancia; lo contrario puede traer malas consecuencias. El cristiano no debe situarse nunca por propia voluntad en lugar preferente.

No sólo no darse importancia, sino actuar siempre desinteresadamente. Jesús denuncia la práctica de aquellos que invitan a quienes los invitan, del “hacer o que hacen otros”, del “te doy para que me des” y anima a invitar a pobres, lisiados, cojos y ciegos, gente a la que nadie invita, cuando se da un banquete; quien actúe así será dichoso, porque no tendrá recompensa humana, sino divina “cuando resuciten los justos”. Las palabras de Jesús son una invitación a la generosidad que no busca ser compensada, al desinterés, a celebrar la fiesta con quienes nadie la celebra y con aquellos de los que no se puede esperar nada. El cristiano debe sentar a su mesa, o lo que es igual, compartir su vida con los marginados de la sociedad, que no tienen, por lo común, lugar en la mesa de la vida: pobres, lisiados, cojos y ciegos. Quien así actúa sentirá la dicha verdadera de quien da sin esperar recibir.
Las palabras de Jesús en el evangelio de hoy muestran las reglas de oro del protocolo cristiano: renunciar a darse importancia, invitar a quienes no pueden corresponder; dar la preferencia a los demás, sentar a la mesa de la vida a quienes hemos arrojado lejos de la sociedad.
Quien esto hace, merece una bienaventuranza que viene a sumarse al catálogo de las ocho del sermón del monte: «Dichoso tú, porque no pueden pagarte; te pagarán cuando resuciten los justos.»

Para Jesús adquiere el verdadero honor quien no se exalta a sí mismo sobre los demás, sino quien se abaja voluntariamente. Paradójicamente, se adquiere el verdadero honor no exaltándose a sí mismo sobre los demás, sino poniéndose el último a su servicio. La generosidad se debe compartir con los “pobres”! que no pueden pagar con la misma moneda, porque no tienen nada. Honor y vergüenza adquieren en boca de Jesús un contenido diferente: el honor consiste en servir ocupando los últimos puestos y esto ya no es motivo de vergüenza sino señal verdadera de que se está ya dentro del grupo de los verdaderos seguidores de un Jesús que no ha venido para ser servido, sino para servir y dar la vida por muchos.

Las restantes lecturas de este domingo van en la misma línea del evangelio; en la primera, del libro del Eclesiástico se dan consejos de sentido común: la conveniencia de proceder siempre con humildad, de hacerse pequeño en las grandezas humanas, de no darse demasiada importancia, tanto en la línea del comportamiento y los consejos de Jesús que se ha hecho asequible, menos solemne, menos accesible y ya no se manifiesta, como Dios en el Antiguo Testamento, con señales de fuego, nubarrones, tormenta y estruendo, sino como mediador de la Nueva Alianza, como puente entre la comunidad y Dios. Para llegar a Dios, los cristianos tienen que pasar por Jesús, verdadero camino para el Padre y el único sendero que debe practicar la comunidad cristiana. El se ha definido en el evangelio de Juan como camino, verdad y vida, o como camino que lleva a la verdad que es y conduce a la vida. Y la vida florece en plenitud cuando está impregnada de amor sin aspavientos ni deseos de protagonismo, cuando se sabe ocupar el único lugar de libre elección del cristiano: el último puesto, para que no haya últimos, para que no haya quienes estén arriba y abajo, como Jesús se propuso. Maravillosa utopía que nos empuja para conseguir cuanto antes la única aspiración o meta que debe ponerse el cristiano: la de hacer un mundo de hermanos, igualados en el servicio mutuo.

ORACION

Señor, Padre bueno… Tú eres quien continuamente otorgas tus bienes a los pobres y sencillos. Tú, quien tienes para tus hijos, una mirada constante de misericordia y un corazón de cercanía…

En tu providencia continua, descubrimos la invitación a tu Reino de vida, haz que nuestro corazón sepa imitarte: en el cuidado por los pequeños y senci-llos, en la donación a quien no puede devolvernos, en el amor hacia quienes son la imagen misma de Jesús mando y humilde…

Que en nuestro corazón no anide la soberbia, para que te reconozcamos a Ti solo como el único que puedes darnos parte en el banquete generoso de tu Reino. Amén.

sábado, 28 de agosto de 2010

TIEMPO ORDINARIO AGOSTO 28, 2010

PALABRA DE VIDA
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (1,26-31):
Fijaos en vuestra asamblea, no hay en ella muchos sabios en lo humano, ni muchos poderosos, ni muchos aristócratas; todo lo contrario, lo necio del mundo lo ha escogido Dios para humillar a los sabios, y lo débil del mundo lo ha escogido Dios para humillar el poder. Aún más, ha escogido la gente baja del mundo, lo despreciable, lo que no cuenta para anular a lo que cuenta, de modo que nadie pueda gloriarse en presencia del Señor. Por él vosotros sois en Cristo Jesús, en este Cristo que Dios ha hecho para nosotros sabiduría, justicia, santificación y redención. Y así –como dice la Escritura– «el que se gloríe, que se gloríe en el Señor.»
Salmo 32
Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredadDichosa la nación cuyo Dios es el Señor, el pueblo que él se escogió como heredad.El Señor mira desde el cielo, se fija en todos los hombres. Los ojos del Señor están puestos en sus fieles, en los que esperan en su misericordia,para librar sus vidas de la muerte y reanimarlos en tiempo de hambre. Nosotros aguardamos al Señor: él es nuestro auxilio y escudo; con él se alegra nuestro corazón, en su santo nombre confiamos.

Lectura del santo evangelio según san Mateo (25,14-30):
En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «Un hombre que se iba al extranjero llamó a sus empleados y los dejó encargados de sus bienes: a uno le dejó cinco talentos de plata, a otro dos, a otro uno, a cada cual según su capacidad; luego se marchó. El que recibió cinco talentos fue enseguida a negociar con ellos y ganó otros cinco. El que recibió dos hizo lo mismo y ganó otros dos. En cambio, el que recibió uno, hizo un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su señor. Al cabo de mucho tiempo volvió el señor de aquellos empleados y se puso a ajustar cuentas con ellos. Se acercó el que había recibido cinco talentos y le presentó otros cinco, diciendo: "Señor, cinco talentos me dejaste; mira, he ganado otros cinco." Su señor le dijo: "Muy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; pasa al banquete de tu señor." Se acercó luego el que había recibido dos talentos y dijo: "Señor, dos talentos me dejaste; mira, he ganado otros dos." Su señor le dijo: "Muy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; pasa al banquete de tu señor." Finalmente se acercó el que había recibido un talento y dijo: "Señor, sabía que eres exigente, que siegas donde no siembras y recoges donde no esparces; tuve miedo y fui a esconder tu talento bajo tierra. Aquí tienes lo tuyo." El señor le respondió: "Eres un empleado negligente y holgazán; ¿con que sabías que siego donde no siembro y recojo donde no esparzo? Pues debías haber puesto mi dinero en el banco, para que, al volver yo, pudiera recoger lo mío con los intereses. Quitadle el talento y dádselo al que tiene diez. Porque el que tiene se le dará y le sobrará, pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene. Y a ese empleado inútil echadlo fuera, a las tinieblas, allí será el llanto y el rechinar de dientes."»
HOMILIA

1 Corintios 1, 26-31: Dios ha escogido lo débil del mundo Salmo 32: Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad. Mateo 25, 14-30: Sirviente honrado y cumplidor, has sido fiel en lo poco
Nos encontramos hoy con la parábola de los talentos, que es una realidad dura para el cristianismo primitivo, pues ellos recibieron toda la riqueza del testimonio de Jesús, pero no todos se dieron al trabajo de anunciar ese testimonio, y el esfuerzo de propagar la fe del resucitado.
Un talento, uno solo, era ya una gran cantidad de dinero que ningún jornalero, pescador o pescador lograría en su vida podía conseguir en su vida. Y Jesús usa la parábola de esas cifras incontables para representar la grandeza del proyecto de Dios que ha sido revelado en él y que los cristianos de ayer y de hoy tendríamos que hacer avanzar.
En la vida hemos recibido mucho; hasta lo poco que hayamos recibido es mucho, porque es don de Dios. Si nosotros asumimos con responsabilidad de ser misioneros de la vida, entonces nuestra vida consiste en multiplicar lo que hemos recibido poniéndolo al servicio de la comunidad; y así le damos la multiplicación.

En la realidad la mayoría de los cristianos no hemos sabido aprovechar lo que tenemos que aumentar para avanzar el proyecto liberador de Jesús. Muchos nos hemos comportado como el tercer servidor, que escondió lo que recibió y lo escondió, es decir, no encontró una alternativa y no trabajó su tesoro. Si ése es nuestro caso, estamos a tiempo de redescubrirnos como personas y discípulos del Señor y poder descubrir una alternativa positiva, de reconocer nuestras capacidades y de ponerlas al servicio de su Reino. Si ese es nuestro caso, estamos a tiempo de redescubrirnos como personas capaces de reconocer nuestras capacidades. Los desafíos son grandes y las tenemos siempre en nuestras manos y reconocer nuestras capacidades para ponerlas al servicio de reino. Los desafíos son grandes y los tenemos todo el tiempo, sólo tenemos que optar con responsabilidad y todo está en nuestras manos como los dos servidores.

Y no tenemos que ir muy lejos, en la misma comunidad de Corinto hay ejemplos elocuentes. Pablo invita ahora a los cristianos a reflexionar con atención sobre su propi situación. La Iglesia de Corinto, salvo algunas excepciones, está constituida por personas de humilde condición social y bajo nivel cultural. Aquí es donde Dios revela su extraño gusto: prefiere a los pobres y a los débiles antes que a los ricos y poderosos. Se trata con una lógica coherente con lo que ha llevado a cabo a través de su Hijo crucificado. Por eso nadie puede presumir ante Dios, nadie puede presentar méritos, títulos de pretensión y privilegio.

El tema de la “jactancia” e resulta entrañable a Pablo. Este no pretende exaltar la nulidad de los hombres ante la totalidad de Dios y menos aún presentar la imagen de Dios que aplasta la dignidad humana, sino que reconoce con sinceridad y gratitud, la grandeza del hombre en virtud de la obra del don de Dios en Cristo.

Pablo prosigue en la misma carta demostrando que en Cristo lo tenemos todo (3,21-23) y que todo lo que poseemos lo hemos recibido de él (4,6). Por consiguiente, no dice que no haya que presumir en sentido absoluto, sino que “el que quiera presumir que lo haga en el Señor” (31) Presumiendo en el Señor se da gloria a Dios.

En el evangelio, con el tema de la vigilancia hemos vuelto a la relación amo-criado. Aquí se pone de relieve el tema de la espera. Los talentos, dispensados a cada uno según su capacidad, nos han sido dados para explotarlos y negociar con ellos. La parábola parece fácil de descifrar, pero sería un error reducir su mensaje a una enseñanza moralista genérica y obvia. En realidad, los talentos no son simplemente las cualidades dadas a cada uno en el momento del nacimiento, sino, sobre todo, lo que Jesús ha venido a traernos: la salvación, el amor del Padre, a vida en abundancia, el Espíritu. Se trata de tesoros que hemos de multiplicar y difundir hasta su vuelta “después de mucho tiempo” (19ª) del que “hemos de dar cuentas” con seriedad. Todo don es al mismo tiempo un compromiso.

Son tres los siervos que entran en escena uno tras otro, dos “buenos y fieles” y otro “malvado”. Con pocas palabras, Jesús cuenta el encuentro del amo con los siervos buenos, que son alabados y premiados con participación en la alegría del señor (20-23). El espacio reservado al siervo malo es más amplio (24-28). La excusa que formula en defensa de su propia conducta revela todo su mundo interior. “Señor, sé que eres hombre duro”: ésa es la imagen que tiene de su señor: “Tuve miedo y escondí tu talento en tierra”. El talento recibido es aún “tu talento”, no un don, sino una deuda. Su actitud frente al señor es la de un esclavo temeroso. “Aquí tienes lo tuyo”: piensa que restitución del talento es un acto de justicia hacia el acreedor; sin embargo, es un insulto, un desprecio del don, un rechazo del amor. Por eso se le impone un duro castigo.

Los otros siervos responderán de otra manera, es como lo dice el Salmo 39,2: “Puse toda mi esperanza en el Señor, él se inclinó hacia mí, escuchó mi grito.”

ORACION

Señor Jesús, tanto tú como tu madre María, ensalzasteis en un “Magnificat” al Padre. Al ver regresar a sus discípulos “llenos de alegría” de la misión, porque habían podido multiplicar los talentos que les habían entregado y habían podido recoger los frutos visibles de su actividad misionera, le dijiste al Padre: Yo te alabo Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a los sabios y prudentes y se las han dado a conocer a los sencillos. Sí, Padre, así te ha parecido bien.” Lucas 10,21). Contagiado por la alegría de sus discípulos y movido por el Espíritu, también estabas exultante. Al contemplar la grandeza de Padre y su ternura con sus criaturas pequeñas y humildes, tu corazón se llenaba de alegría y salieron de tu boca aquellas palabras.

Deja, oh Jesús, que nos unamos a tu oración de alabanza, del mismo modo que nos asociaste a ti en la oración del Padre nuestro. Alégrate también por nosotros, tus discípulos de hoy, cuando, por tu gracia, consigamos hacer algo con nuestros talentos y considéranos en el número de los “pequeños” por los que ensalzaste en tu “Magníficat” al Padre.

viernes, 27 de agosto de 2010

TIEMPO ORDINARIO AGOSTO 28, 2010

PALABRA DE VIDA
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (1,17-25):
No me envió Cristo a bautizar, sino a anunciar el Evangelio, y no con sabiduría de palabras, para no hacer ineficaz la cruz de Cristo. El mensaje de la cruz es necedad para los que están en vías de perdición; pero para los que están en vías de salvación, para nosotros, es fuerza de Dios. Dice la Escritura: «Destruiré la sabiduría de los sabios, frustraré la sagacidad de los sagaces.» ¿Dónde está el sabio? ¿Dónde está el escriba? ¿Dónde está el sofista de nuestros tiempos? ¿No ha convertido Dios en necedad la sabiduría del mundo? Y como, en la sabiduría de Dios, el mundo no lo conoció por el camino de la sabiduría, quiso Dios valerse de la necedad de la predicación, para salvar a los creyentes. Porque los judíos exigen signos, los griegos buscan sabiduría; pero nosotros predicamos a Cristo crucificado: escándalo para los judíos, necedad para los gentiles; pero para los llamados a Cristo, judíos o griegos, un Mesías que es fuerza de Dios y sabiduría de Dios. Pues lo necio de Dios es más sabio que los hombres; y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres.

Salmo 32
La misericordia del Señor llena la tierraAclamad, justos, al Señor, que merece la alabanza de los buenos. Dad gracias al Señor con la cítara, tocad en su honor el arpa de diez cuerdas. Que la palabra del Señor es sincera, y todas sus acciones son leales; él ama la justicia y el derecho, y su misericordia llena la tierra. El Señor deshace los planes de las naciones, frustra los proyectos de los pueblos, pero el plan del Señor subsiste por siempre, los proyectos de su corazón, de edad en edad.

Lectura del santo evangelio según san Mateo (25,1-13):
En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «El Reino de los cielos se parecerá a diez doncellas que tomaron sus lámparas y salieron a esperar al esposo. Cinco de ellas eran necias y cinco eran sensatas. Las necias, al tomar las lámparas, se dejaron el aceite; en cambio, las sensatas se llevaron alcuzas de aceite con las lámparas. El esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron. A medianoche se oyó una voz: "¡Que llega el esposo, salid a recibirlo!" Entonces se despertaron todas aquellas doncellas y se pusieron a preparar sus lámparas. Y las necias dijeron a las sensatas: "Dadnos un poco de vuestro aceite, que se nos apagan las lámparas." Pero las sensatas contestaron: "Por si acaso no hay bastante para vosotras y nosotras, mejor es que vayáis a la tienda y os lo compréis." Mientras iban a comprarlo llegó el esposo, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas y se cerró la puerta. Más tarde llegaron también las otras doncellas, diciendo: "Señor, señor, ábrenos." Pero él respondió: "Os lo aseguro: no os conozco." Por tanto, velad, porque no sabéis el día ni la hora.»
HOMILIA
1 Corintios 1, 17-25: Anunciamos a Cristo crucificado Salmo 32: La misericordia del Señor llena la tierra. Mateo 25, 1-13: ¡Llega el novio, salgan a recibirlo

La inminente llegada del reino de Dios no tiene un día, un lugar y una hora precisa. Sino que de cómo estar preparado para participar en él son explicadas en el evangelio de hoy por dos posibilidades y sus naturales consecuencias: quienes están preparados, no sólo están despiertos, sino que deben estar activos y tener un acumulado fruto de experiencia y también tener compromiso. La ora realidad está representada por la necesidad que se caracteriza por una actitud pasiva y desinteresada, que en cualquier momento es atacada por el sueño y fácilmente se puede quedar por fuera.

En los dos casos encontramos experiencias diferentes de asumir nuestro compromiso bautismal. Cuando lo somos sencillamente de nombre, no estamos preparados; entonces ante cualquier experiencia, podemos cambiar nuestras opciones o traicionar la radicalidad del compromiso cristiano. Otro camino radicalmente distinto es permanecer haciendo el bien con una fe activa, renovada, con compromisos reales, pequeños pero reales, en la que el fuego no se apague a pesar de las tempestades, la oscuridad y el cansancio.

Hoy descubrimos un mundo hostil que se empeña en eliminar la esperanza y someternos a la oscuridad del sinsentido. El fuego de nuestras lámparas tiene que arder, para dar luz y calor a nuestras luchas pequeñas, que se resisten a desaparecer tragadas por las tempestades liberales. Hoy aseguramos que celebramos porque queremos que el fuego de nuestras lámparas no se apaguen jamás porque estamos ahí vigilantes, alertas a la llegada de nuestro Señor.

Por eso Pablo nos anuncia, algo que nos parece una contradicción, que él no ha sido enviado a bautizar, sino a evangelizar (17). A decir esto, no pretende quitarle valor al bautismo, sólo insiste en que su vocación –lo que realiza su identidad en un proyecto divino- es la predicación del evangelio. Bautizar en el nombre de Jesús sin dárselo a conocer al bautizado es un absurdo.

Por otra parte, en el orden cronológico y de la gracia, la p0redicación precede a la fe y, por consiguiente, al bautismo (Romanos 10,14ss). Ahora bien ¿cómo predicar a Jesús? Pablo no lo hace con discurso de elocuente y penetrante sabiduría. Es posible que Pablo escriba aquí bajo la impresión del reciente “fracasado” de su predicación en el areópago de Atenas. La experiencia ha reforzado su convicción: predicar significa anunciar a Cristo crucificado, el único que nos da la salvación. La Palabra de Dios, sobre todo “la Palabra de la cruz”, es en sí mismo viva y eficaz (lee Hebreos 4,12), no tiene necesidad de apoyo humano; es más, es más la sabiduría humana corre el riesgo de oscurecerla, de amortiguar su fuerza cortante.
Pablo citando el Antiguo Testamento y usando su arte retórico, insiste en lo que para él tiene una importancia decisiva. Cristo crucificado es “escándalo” para los judíos, por el hecho de que, por haber sido colgado del madero, era alguien sobre el que recaía la maldición de la Ley (Deuteronomio 21,23), y “locura” para los paganos, en cuanto que a éstos le repugna una divinidad que se hubiera dejado crucificar.. Ahora bien, precisamente a través de la cruz es como Dios manifiesta su poder. Los cristianos procedentes tanto del judaísmo como del paganismo, en cuanto “llamados” por Dios a fe, deben sintonizar con la lógica divina y vivir según la sabiduría de la cruz que según la humana.

En el evangelio Jesús nos ofrece una parábola que pone de relieve los mismos temas tratados en la anterior parábola la del criado que cuida los dones de su señor, son las cinco vírgenes sensatas. Pero nos podemos encontrar con la reacción extremadamente severa y desproporcionada del esposo, la actitud poco caritativa de las vírgenes sensatas. Pero el sentido global es claro, se refiere a la comunidad primitiva en la que vivía Mateo.

Toda la Iglesia espera expectante la venida del Señor, invocando con insistencia “Maraná tha; ven, Señor”. Cuando en el corazón de la noche se eleva el grito: “Ya está ahí el esposo, salid a su encuentro” (6) los cristianos tienen que encontrarse preparados, no con las manos vacías, sino con la lámpara encendida con el aceite de las buenas obras realizadas con amor día tras día.

No basta con estar preparados físicamente, no basta con el simple hecho de ser creyentes para salvarse. “No el que dice Señor, Señor, entrará en el Reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre, que está en el cielo”. (Mateo 7,21. Cuando las vírgenes necias llamen a la puerta y griten “Señor, se{or, ábrenos” (11) recibirán a terrible respuesta: “Os aseguro que no os conozco”. (12) El esposo esperado puede revelarse un juez severo para quien tenga su amor apagado.
ORACION

Señor, tú nos has prometido: “Pedid, y recibiréis; buscad y encontraréis, llamad y os abrirán. Porque todo el que pide recibe, y el que busca encuentra, y al que llama le abren” (Mateo 7,7), ayúdame a buscarte. A buscar no tus milagros, no tus dones, sino a ti, Hijo de Dios, que por amor moriste en la cruz para salvarme a mí y a todos.

Haz que no deje nunca de buscarte, sino que al “buscarte te encuentre; y al encontrarte, y te busque aún más” (San Agustín). Haz que yo sienta también la invitación que dirigiste a tus primeros discípulos que te buscaban: “Venid y ved”. (Juan 1,39).

Y si, por motivos que sólo tú conoces, no quisieras que te encontrara enseguida, o debiera demorarse tu venida, haz que sepa velas pacientemente con las lámparas llenas de aceite. Cuando llames a mi puerta, haz que corra con solicitud a tu encuentro (Apocalipsis 3,20) y, cuando llame a tu puerta, ábreme.

jueves, 26 de agosto de 2010

TIEMPO ORDNARIO AGOSTO 26, 2010

PALABRAS DE VIDA
Comienzo de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (1,1-9):
Yo Pablo, llamado a ser apóstol de Cristo Jesús por designio de Dios, y Sóstenes, nuestro hermano, escribimos a la Iglesia de Dios en Corinto, a los consagrados por Cristo Jesús, a los santos que él llamó y a todos los demás que en cualquier lugar invocan el nombre de Jesucristo, Señor de ellos y nuestro. La gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo sean con vosotros. En mi acción de gracias a Dios os tengo siempre presentes, por la gracia que Dios os ha dado en Cristo Jesús. Pues por él habéis sido enriquecidos en todo: en el hablar y en el saber; porque en vosotros se ha probado el testimonio de Cristo. De hecho, no carecéis de ningún don, vosotros que aguardáis la manifestación de nuestro Señor Jesucristo. Él os mantendrá firmes hasta el final, para que no tengan de qué acusaros en el día de Jesucristo, Señor nuestro. Dios os llamó a participar en la vida de su Hijo, Jesucristo Señor nuestro. ¡Y él es fiel!

Salmo 144,2-3.4-5.6-7
Bendeciré tu nombre por siempre, Dios mío, mi reyDía tras día, te bendeciré y alabaré tu nombre por siempre jamás. Grande es el Señor, merece toda alabanza, es incalculable su grandeza. Una generación pondera tus obras a la otra, y le cuenta tus hazañas. Alaban ellos la gloria de tu majestad,y yo repito tus maravillas. Encarecen ellos tus temibles proezas, y yo narro tus grandes acciones; difunden la memoria de tu inmensa bondad, y aclaman tus victorias.

Lectura del santo evangelio según san Mateo (24,42-51):
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor. Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche viene el ladrón, estaría en vela y no dejaría abrir un boquete en su casa. Por eso, estad también vosotros preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre. ¿Dónde hay un criado fiel y cuidadoso, a quien el amo encarga de dar a la servidumbre la comida a sus horas? Pues, dichoso ese criado, si el amo, al llegar, lo encuentra portándose así. Os aseguro que le confiará la administración de todos sus bienes. Pero si el criado es un canalla y, pensando que su amo tardará, empieza a pegar a sus compañeros, y a comer y a beber con los borrachos, el día y la hora que menos se lo espera, llegará el amo y lo hará pedazos, mandándolo a donde se manda a los hipócritas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.»

HOMILIA

1 Corintios 1, 1-9: Por él han sido enriquecidos en todo. Salmo 144: Bendeciré tu nombre por siempre, Dios mío, mi rey. Mateo 24, 42-51: Estén preparados.

El gran tema de la primera comunidad era estar preparados para la inminente venida o llegada del Reino. Pero esa llamada con e pasar del tiempo, como pasó con la comunidad judía, se fue desgastando, parte por las persecuciones o por las continuas crisis en que se enfrentaron. Por eso, el texto tiene importancia en cuanto apunta a una necesidad de espera y que es lo que distingue nuestra vida de cada día.

Porque se empleados fieles consiste en no abandonar la tarea emprendida de anunciar y construir e reino. Esta tarea supera las euforias y las crisis, normales y el estar permanente preocupados por el compromiso de ver y entender el reino y la espera de su venida. Jesús puso su reino en las inquietudes que nos mezclan en las preocupaciones de sumirnos en la realidad de todos los días
El compromiso que tenemos los cristianos no se puede dejar enfriar, es necesario de realimentarlo y actualizarlo y así estaremos siempre motivados para seguir construyendo para enfrentar los desafíos de los tiempos nuevos.

A primera lectura de hoy nos recuerda que Pablo ha estado año y medio en Corinto, donde ha vivido un tiempo de actividad intensa en su actividad evangelizadora, conoce bien las luces y las sombras, los recursos y los problemas de esta comunidad, a la que está unido por una afecto profundo. Esto no quiere decir que no se dé cuenta por ciertas noticias preocupantes que ha recibido. Y siguiendo el estilo de sus cartas se ven las relaciones que existe entre él y los destinatarios de la carta. Se presenta a sí mismo como “apóstol”, es decir “enviado” (1) y esto e ha llegado de Dios a través de una llamada expresa. Esta autoconciencia de Pablo es segura y firme, cosa que manifiesta en todas sus cartas. Lleno de sentido teológico son asimismo los títulos de la comunidad “la Iglesia de Dios que está en Corinto” (2), indica que toda la comunidad local aunque tenga unos fundadores humanos, es obra divina. Los miembros de las comunidades locales, en comunión con la Iglesia universal, presente en todo el mundo, han sido santificados por Cristo y están en continua tensión hacia la santidad plena, que se puede llevar a cabo a través de diferentes formas de vida.

En a acción de gracias, común en sus cartas, Pablo deja aparecer un claro entusiasmo por la riqueza de os dones otorgados a los corintios (4ss). De estos dones hablará después, de una manera explícita en los capítulos 12-14. Menciona en particular los dones de la “Palabra” y del “con9cimiento”, que eran os más estimados y buscados por los corintios. Sin embargo, a pesar de ser bendecidos con toda gracia divina, los corintios no deben considerar que ya han llegado a la meta y son perfectos, sino que se deben considerar como gente en el camino a la manifestación pena de la gloria de Dios: de ahí la recomendación a permanecer firmes en la fe, fiándose de la fidelidad de Dios.

Y en e evangelio de hoy nos encontramos en el gran discurso escatológico (capítulos 24 y 25) de Jesús, dominado por las tribulaciones de Jerusalén y de las tribulaciones que pasará la Iglesia. El objetivo de discurso no es meter miedo; al contrario pretende animar. La historia no tiene sólo un final, sino una consumación: el mundo no camino hacia las catástrofes, aunque las habrá, sino que se abre hacia una nueva belleza, Pablo dirá que la vida humana es toda ella un trabajo de parto para alumbrar la nueva creación (Romanos 8,19ss).

Desde esa perspectiva Jesús exhorta a la vigilancia en la espera e ilustra este tema con cuatro parábolas, la primera de las cuales es la que hemos leído. “Velad, esta preparados”: éstas son las palabras claves. En efecto, si bien es cierta la venida del Señor, el momento no lo es. La imagen del “ladrón” (43) da viveza al sentido de improviso: era una imagen muy conocida en la Iglesia primitiva y aparece también en el pensamiento de Pablo (1 Tesalonicenses 5,24). No es solamente el amo quien debe velar también han de hacerlo los criados que aman al amo y a la casa. El siervo “fiel y sensato” (45) hace las veces de amo, se muestra amoroso con os compañeros y responsable en las tareas que le han sido confiada. Hace lo contrario que el criado malo, que, al ver que no llega el amo, se aprovecha para dar rienda sueltas a sus placeres desenfrenados, se pone a hacer de amo derrochando los bienes y maltratando a sus compañeros. Es de esperar que el final de estos dos criados sea muy diferente.

Pablo tranquiliza a los cristianos de Corinto: Dios es fiel, él “os mantendrá firmes hasta el fin, para que nadie tenga de qué acusaros en el día de nuestro Señor Jesucristo”. Jesús nos explica en el evangelio con esta parábola lo que significa que nadie tenga que acusarlos al final.

Somos “seres temporales”. La Biblia para hablar de esto, no emplea ni conceptos racionales, ni argumentaciones sistemáticas, sino que asume un lenguaje poético y evocador; introduce símbolos concretos, tomados de la vida diaria: hierba,flores, sombra, soplo, polvo, el tejido cortado por la urdimbre, la lanzadora que corre veloz, las hojas del árbol que caen dejando sitio a otras nuevas, etc. Todos estos símbolos hablan de de fragilidad y de caducidad. A muerte es la realidad más cierta de la vida, y en estos tontos no tenerla presente. El sabio Ben Sirá enseña: “Como hojas verdes en árbol frondoso, que una cvaen y otras brotan, así las generación es de carne y sangre unas mueren y otras nacen. Todo obra corruptible perece y su autor se va tras ella” (Eclesiástico 14,18-19) “En todo lo que hagas ten presente tu final”. (Eclesiástico 7,36)

La rendición de cuentas final es necesaria, y no es posible huir ni jugar con justicia. La responsabilidad del ciervo de la parábola es múltiple: el amo le ha confiado a sus criados y le ha confiado el cuidado de sus propios bienes. Esa responsabilidad es también la nuestra. Deberemos presentarnos irreprensible ante el Señor; amo de nuestra vida, ante los otros siervos compañeros de camino, ante la casa que es nuestro mundo y nuestra historia. Por eso el salmo nos recuerda: “Nuestros ojos pendientes del Señor, nuestro Dios, esperando que se apiade de nosotros”. (Salmo 122,2)

ORACION

Oremos con las palabras inspiradas por el Salterio: “Señor, dame a conocer mi fin, cuántos van a ser mis días; que me dé cuenta de lo frágil que soy. Me diste sólo un puñado de días, mi vida no es nada ante ti; el hombre es como una soplo fugaz, como una sombra que pasa; se afana por cosas fugaces, atesora sin saber oara quién será. (Salmo 39,5-7)

“Tú haces que el hombre vuelva al polvo, diciendo: Retornad hijos de Adán. Porque mil años son para ti como un día, un ayer que ya pasó, una vigilia de la noche… Enséñanos a calcular nuestros días, para que adquiramos un corazón sabio”. (Salmo 90, 3.4,12)

“Mis días son como sombra que pasa, y yo me voy secando como el heno. Perto tú, Señor, reinas para siempre, tu fama dura por todas las edades.” (Salmo 102,12ss).

“El Señor es clemente y compasivo, paciente y lleno de amor; no nos trata como merecen nuestros pecados ni nos paga de acuerdo a nuestras culpas. El sabe de qué estamos hechos, se acuerda de que somos polvo. Los días de hombre son como la hierba: florecen como la flor del campo, pero cuando lo roza el viento deja de existir, nadie le vuelve a ver en su sitio. Pero el amor del Señor a sus fieles dura eternamente, y su salvación alcanza a hijos y nietos.” (Salmo 103,8,10,14-17)

miércoles, 25 de agosto de 2010

TIEMPO ORDINARIO AGOSTO 25, 2010

PALABRA DE VIDA
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses (3,6-10.16-18):
En nombre de nuestro Señor Jesucristo, hermanos, os mandamos: no tratéis con los hermanos que llevan una vida ociosa y se apartan de las tradiciones que recibieron de nosotros. Ya sabéis cómo tenéis que imitar nuestro ejemplo: no vivimos entre vosotros sin trabajar, nadie nos dio de balde el pan que comimos, sino que trabajamos y nos cansamos día y noche, a fin de no ser carga para nadie. No es que no tuviésemos derecho para hacerlo, pero quisimos daros un ejemplo que imitar. Cuando vivimos con vosotros os lo mandamos: El que no trabaja, que no coma. Que el Señor de la paz os dé la paz siempre y en todo lugar. El Señor esté con todos vosotros. La despedida va de mi mano, Pablo; ésta es la contraseña en toda carta; ésta es mi letra. La gracia de nuestro Señor Jesucristo esté con todos vosotros.

Salmo 127,1-2.4-5
Dichosos los que temen al SeñorDichoso el que teme al Señor y sigue sus caminos. Comerás del fruto de tu trabajo,serás dichoso, te irá bien. Ésta es la bendición del hombre que teme al Señor. Que el Señor te bendiga desde Sión, que veas la prosperidad de Jerusalén todos los días de tu vida.

Lectura del santo evangelio según san Mateo (23,27-32):
En aquel tiempo, habló Jesús diciendo: «¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que os parecéis a los sepulcros encalados! Por fuera tienen buena apariencia, pero por dentro están llenos de huesos y podredumbre; lo mismo vosotros: por fuera parecéis justos, pero por dentro estáis repletos de hipocresía y crímenes. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que edificáis sepulcros a los profetas y ornamentáis los mausoleos de los justos, diciendo: "Si hubiéramos vivido en tiempo de nuestros padres, no habríamos sido cómplices suyos en el asesinato de los profetas"! Con esto atestiguáis en contra vuestra, que sois hijos de los que asesinaron a los profetas. ¡Colmad también vosotros la medida de vuestros padres!»
HOMILIA
2 Tesalonicenses 3, 6-10. 16-18: El que no trabaja, que no coma Salmo 127: Dichosos los que temen al Señor. Mateo 23, 27-32: Ustedes por dentro están llenos de hipocresía
Jesús continúa su conflicto con los fariseos, vuelve atacarlos por sus enseñanzas deprimentes en el cumplimiento de la Ley; los llama sepulcros blanqueados, llenos de corrupción y podredumbre. Al mismo tiempo las comunidades cristianas de aquel tiempo sufrían una dura persecución por parte de las instituciones judías, que veían en el cristianismo una amenaza para la legitimidad de sus movimientos de dominio.

Al proclamar que Jesús era el Mesías, el enviado de Dios, estaban relativizando el absolutismo de las grandes instituciones, como el templo, la ley y el culto y el mismo sanedrín. El proyecto de Jesús constituía una nove3dosa alternativa, que ponía en el centro la dignidad de la persona amada y preferida por Dios. Y esa vida estaba por encima de cualquier ley, lo que quería decir que la confrontación entre Jesús y la ley va mucho más allá de un asunto de obediencia, se trata de un asunto ético, en que la discusión central está en e lugar que ocupa la vida humana.
Hoy nos enfrentamos con múltiples instituciones que a nombre de los intereses del pueblo resultan quitando la vida del pueblo. Hoy más que nunca estamos urgidos por las voces proféticas que se levantan y claman por la paz, la justicia y la solidaridad, en un mundo que se ahoga paradójicamentes entre la complejidad de las leyes creadas para eso.

En la primera lectura de hoy nos encontramos con el final de la Carta de Pablo, y llega a su fin con una actitud que nos llama la atención por la actitud de un hermano de la comunidad. Luego nos habla de la ociosidad parasitaria de algunos. No se refiere a herejías doctrinales o casos de inmoralidad grave como en el caso de la comunidad de Corintios (1 Corintios 5 y 6); sin embargo, pero sin embargo el habla de Pablo es dura. Ordena “en nombre de Jesucristo, el Señor” (6) que esas personas sean mantenidas alejadas.. La vida disoluta y la pereza son contagiosas, especial-mente en un ambiente ya turbulenta como el de la Iglesia de Tesalónica. Este castigo debería tener un valor medicinal. Pablo trae una vez más a colación la tradición. Pero no como normas frías, sino como una tradición a la que el testimonio de vida hace más creíble recuerda que ha vivido con lo que ganó con sus propias manos, trabajando duramente para no ser para no ser una carga para nadie (pueden leer 1 Corintios 9,4-6). Tras el ejemplo personal, enuncia el principio de que para comer hay que trabajar Es el testigo quien habla, no el legislador.

La carta está sellada con una afirmación. Emplea la ocasión para desear la paz y la gracia, un bien que está presente desde el comienzo de la carta y es considerado como el don más grande que un hombre puede desear a las personas amadas.

En el evangelio anterior hablamos de los cinco ayees y ahora termina con los dos últimos dirigidos a los maestros de la Ley y a los fariseos hipócritas. El primero acentúa de una manera dramática el tema de la contraposición exterior-interior desarrollada en los versículos precedentes. Jesús compara a los hipócritas con “sepulcros blanqueados” (27)l exterior está cuidado y resulta hermoso de ver, pero o que hay por dentro es descomposición y muerte. En el sermón de la montaña Jesús ya pone en guardia a sus discípulos contra en el Hacer el bien para que lo vean los hombres (Mateo 6,1). Lo que cuenta es lo que somos ante Dios, y no lo que aparentamos ante los hombres. En el último “ay” Jesús denuncia la falsedad de los hipócritas no sólo respecto a Dios y a los hombres, sino también respecto a la historia (29-32). Sus padres rechazaron y mataron a los profetas; ellos creen poder tranquilizar su propia conciencia honrando los sepulcros y construyendo monumentos, piensan que pueden purificar la memoria del pasado olvidando o buscando justificaciones racionales y emotivas, y se sienten inocentes por el hecho de que son capáces de acusar a otros. Se separan de sus padres y casi se avergüenzan de ellos, pero no se dan cuenta de que, si no hacen suya la herencia espiritual de los profetas, siguen matando y su culpa se vuelve más grave que la de sus padres.. No son capaces de usar el salmo de hoy y decir “Escucha, Señor, ten compasión de mí. Señor, ven en mi ayuda.” (Salmo 29,11)

ORACION

Señor Jesús, te pedimos perdón. También nosotros somos sepulcros blanqueados, como tanta maldad por dentro que ni siquiera nosotros mismos tenemos plena conciencia de ella. También nosotros somos responsables del sufrimiento y de la muerte de muchos hermanos, y queremos saldar las cuentras construyendo tumbas y poniendo fáciles remedios.

Envía a nosotros tu Espíritu, “que pondrá de manifiesto el error del mundo.” (Juan 16,8), para que cada uno pueda confesar con sinceridad en tu presencia: “Yo te he matado”. Todos tenemos necesidad de sentirnos alguna vez dignos de condena, para poder comprender lo inmenso que es tu amor por nosotros.

martes, 24 de agosto de 2010

TIEMPO ORDINARIO AGOSTO 24, 2010

PALABRA DE VIDA
Lectura del libro del Apocalipsis (21,9b-14):
El ángel me habló así: «Ven acá, voy a mostrarte a la novia, a la esposa del Cordero.» Me transportó en éxtasis a un monte altísimo, y me enseñó la ciudad santa, Jerusalén, que bajaba del cielo, enviada por Dios, trayendo la gloria de Dios. Brillaba como una piedra preciosa, como jaspe traslúcido. Tenía una muralla grande y alta y doce puertas custodiadas por doce ángeles, con doce nombres grabados: los nombres de las tribus de Israel. A oriente tres puertas, al norte tres puertas, al sur tres puertas, y a occidente tres puertas. La muralla tenía doce basamentos que llevaban doce nombres: los nombres de los apóstoles del Cordero.

Salmo 144,10-11.12-13ab.17-18
Que tus fieles, Señor, proclamen la gloria de tu reinadoQue todas tus criaturas te den gracias, Señor, que te bendigan tus fieles; que proclamen la gloria de tu reinado, que hablen de tus hazañas. Explicando tus hazañas a los hombres, la gloria y la majestad de tu reinado. Tu reinado es un reinado perpetuo, tu gobierno va de edad en edad. El Señor es justo en todos sus caminos, es bondadoso en todas sus acciones; cerca está el Señor de los que lo invocan, de los que lo invocan sinceramente.

Lectura del santo evangelio según san Juan (1,45-51):
En aquel tiempo, Felipe encuentra a Natanael y le dice: «Aquel de quien escribieron Moisés en la Ley y los profetas, lo hemos encontrado: Jesús, hijo de José, de Nazaret.» Natanael le replicó: «¿De Nazaret puede salir algo bueno?» Felipe le contestó: «Ven y verás.» Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: «Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño.» Natanael le contesta: «¿De qué me conoces?» Jesús le responde: «Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi.» Natanael respondió: «Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel.» Jesús le contestó: « ¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has ver cosas mayores.» Y le añadió: «Yo os aseguro: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre.»
HOMILIA
Apocalipsis 21,9b-14: Doce basamentos llevaban: los nombres de los apóstoles Salmo 144: Que tus fieles, Señor, proclamen la gloria de tu reinado.Juan 1,45-51: Ahí tienen un israelita de verdad, sin falsedad.

La Palabra de Jesús nos invita hoy a decidir un proyecto de vocación que nos invita a decidirnos por seguir a Jesús como el único maestro.

La primera lectura se basa en el simbolismo de los doce, que son comparados como las puertas de la nueva Jerusalén. Estas puertas son los caminos que el cristianismo tiene que entrar e identificarse con Cristo mismo que da sentido nuevo a la historia de la humanidad.

El evangelio nos encontramos con oa famosa pregunta de Natanael “?acaso algo bueno puede salir de Nazaret? Aunque la pregunta sugiere cierta duda y desconfíanza, sin embargo este invitado no deja de acudir al llamado, que en este caso ha sido una invitación de Felipe. El encuentro con Jesús e cambiará la vida de Natanael, que una vez que escucha a Jesús le seguirá fielmente.

Lo que nos dicen las lectura es que hoy día necesitamos reactivar nuestra vocación. Y por eso es importante encontrar mediadores como Felipe que nos ayuden a “ir y ver”. Seguramente han sido muchas las veces que nos hemos sentido llamados y muchas veces que las dudas y la desconfianza nos han asaltado. Ahí está Jesús, en espera que nos atrevamos a correr el riesgo de ser sus discípulos y misioneros.Todas estas lecturas las encontramos en la fiesta del apóstol Bartolomé.

No sabemos mucho de la vida de Bartolomé, se lo identifica con Natanael, el amigo de apóstol Felipe (Juan 1,42-51; 22,2). No tenemos ideas precisas sobre su actividad apostólica. Diversas tradiciones lo ubican en distintas ‘partes del mundo. Según las costumbres de los persas algún tradición dice que fe desollado vivo y que ésta sería la manera de su martirio y se recuerda su veneración en Roma en la isla Tiberina.
Se usa en la liturgia la lectura del Apocalipsis, donde se define a la Iglesia como la ciudad santa, como don de Dios: en ella se recogen ls doce tribus de Israel, esto es el nuevo Israel de Dios. Las murallas de la ciudad se apoya n sobre el cimiento de os doce apóstoles, Según esta lectura, Juan llama a la Iglesia se lama “loa novia, la esposa delo Cordero”, para indicar el vínculo de amor única e irrepetible que una a Dios con a humanidad, a Cristo con la Iglesia. El apóstol, todo apóstol participa asimismo de este amor y se convierte en testigo de él con su ministerio apostólico, pero sobre todo con la entrega de su sangre. Esa es la razón de que, al finao de la lectura, se llama expresamente a los doce “apóstoles del Cordero”: si la Iglesia es apostólica, lo es no sólo por el ministerio confiado por Jesús a los Doce, sino también y sobre todo por la participación de los Doce en el ministerio pascual de Jesús.

En el evangelio, el elogio formulado por Jesús es cierto y inequívoco: “Este es un verdadero israelita, en quien no hay doblez alguna” (47) El contexto inmediato se infiere el significado más ampio y más profundo que posee esta afirmación de Jesús. En Natanael no sólo se excluye la doblez, sino que se afirma sobre todo el amor a la verdad. De este modo, Jesús nos ofrece también a nosotros una rendija para co prender el fondo del ama de este apóstol.

Natanael se revela ante todo como un hombre que busca: se manifestará también así con ocasión de la primera aparición de Jesús resucitado. De la búsqueda pasa Natanael enseguida alo acto de fe. Su inteligencia se abre al misterio que se desvela; su ánimo se abre al descubrimiento de un bien mayor, un bien del que desde hace tiempo está sediento.

Natanael se convierte así en imagen viviente de todo verdadero creyente que, a la luz de la Palabra de Dios, aguza su capacidad visual interior y, por medio de la fe, reconoce en Jesús a su único Salvador.
También Natanael, como otros apóstoles antes que él llega al descubrimiento de Jesús no sin cierta fatiga. En su caso, debe superar, en primer lugar, el “hándicap” de su excesivo conocimiento vi8ejotestamentario. Es justamente verdad, como leemos en el Eclesiastés- que el saber excesivo engendra dolor: sólo cuando haya alcanzado a la sencillez y a la transparencia del encuentro personal, podrá reconocer Natanael en Jesús al Hijo de Dios.

También debe superar Natanael una especia de desacierto, el que provoca en él su ´primer encuentro con Jesús, quien demuestra conocerle muy bien. Mas Natanael tiene necesidad de entablar un diálogo con aquel que le sorprende y, al mismo tiempo le cautiva. Sólo el diálogo interpersonal es la vía segura para el conocimiento recíproco, el conocimiento que lega a la experiencia y a la entrega de nosotros mismos en el amor. Por termina su diálogo diciéndole a Jesús: “Maestro, tú eres el Hijo de Dios, el Rey de Israel.” (Juan 1,49).

ORACION

Señor Jesús, tú naciste en Belén “la más pequeña de las cabezas del partido de Judea”, Allana ante mí el camino que conduce ante ti, pequeño entre los pequeños, verdadero hombre entre los hombres, Hijo de María y José.
Señor Jesús te criaste en Nazaret, un pueblo del que nadie esperaba nada bueno. Enséñame también a mí, como revelaste a tus otros discípulos, el secreto de la espiritualidad de Nazaret, pueblo donde viviste durante treinta años, secreto del que desprende el mensaje del silencio, del amor, del trabajo.
Señor Jesús, tú quisiste elegir a Jerusalén de tu martirio y de la pascua: dame dame el valor de subir contigo y detrás de ti hasta la ciudad santa, en donde deben morir los verdaderos profetas, ciudad amada por todos tus discípulos.

Señor Jesús, tú recorriste los caminos de Palestina, país pequeño e insignificante a los ojos de los grandes, pero elegido, amado y privilegiado por ti Enséñame a valorar las cosas según tus criterios, según tus proyectos.

lunes, 23 de agosto de 2010

TIEMPO ORDINAIO AGOSTO 23, 2010

PALABRA DE VIDA
Comienzo de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses (1,1-5.11b-12):
Pablo, Silvano y Timoteo a los tesalonicenses que forman la Iglesia de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo. Os deseamos la gracia y la paz de Dios Padre y del Señor Jesucristo. Es deber nuestro dar continuas gracias a Dios por vosotros, hermanos; y es justo, pues vuestra fe crece vigorosamente, y vuestro amor, de cada uno por todos y de todos por cada uno, sigue aumentando. Esto hace que nos mostremos orgullosos de vosotros ante las Iglesias de Dios, viendo que vuestra fe permanece constante en medio de todas las persecuciones y luchas que sostenéis. Así se pone a la vista la justa sentencia de Dios, que pretende concederos su reino, por el cual bien que padecéis. Nuestro Dios os considere dignos de vuestra vocación, para que con su fuerza os permita cumplir buenos deseos y la tarea de la fe; para que así Jesús, nuestro Señor, sea glorificado en vosotros, y vosotros en él, según la gracia de Dios y del Señor Jesucristo.

Salmo 95,1-2a.2b-3.4-5
Contad las maravillas del Señor a todas las nacionesCantad al Señor un cántico nuevo, cantad al Señor, toda la tierra; cantad al Señor, bendecid su nombre. Proclamad día tras día su victoria Contad a los pueblos su gloria, sus maravillas a todas las naciones. Porque es grande el Señor, y muy digno de alabanza, más temible que todos los dioses. Pues los dioses de los gentiles son apariencia, mientras que el Señor ha hecho el cielo.

Lectura del santo evangelio según san Mateo (23,13-22):
En aquel tiempo, habló Jesús diciendo: «¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que cerráis a los hombres el reino de los cielos! Ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que quieren. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que viajáis por tierra y mar para ganar un prosélito y, cuando lo conseguís, lo hacéis digno del fuego el doble que vosotros! ¡Ay de vosotros, guías ciegos, que decís: "Jurar por el templo no obliga, jurar por el oro del templo sí obliga"? ¡Necios y ciegos! ¿Qué es más, el oro o el templo que consagra el oro? O también: "Jurar por el altar no obliga, jurar por la ofrenda que está en el altar sí obliga." ¡Ciegos! ¿Qué es más, la ofrenda o el altar que consagra la ofrenda? Quien jura por el altar jura también por todo lo que está sobre él; quien jura por el templo jura también por el que habita en él; y quien jura por el cielo jura por el trono de Dios y también por el que está sentado en él.»

2 Tesalonicenses 1, 1-5. 11b-12: El Señor se ha glorificado en ustedes, y ustedes en él Salmo 95: Cuenten las maravillas del Señor a todas las naciones. Mateo 23, 13-22: ¡Ay de ustedes, letrados y fariseos hipócritas!

HOMILIA
Jesús nos presenta una crítica al legalismo, en este caso, el legalismo judío, que ha considerado a la Ley y su cumplimiento minucioso como la finalidad de la existen-cia humana, dejando de lado el sentido de la misma ley y su dignidad que es la dignidad humana.

Jesús no acepta la casuística de los fariseos para hacer cumplir la ley. Y los considera hipócritas, guías ciegos y corruptores del pueblo. Porque usan la Ley como una estrategia de dominio y enriquecimiento con múltiples impuestos, sacrificios y ofrendas.

Jesús sabe que la Ley es un medio humano para el cumplimiento de la voluntad de Dios, que consiste en la realización plena de la humanidad, sin ataduras deshumanizantes como el cumplimiento de os mandamientos vacíos de todo sentido.

El verdadero sentido de la Ley, lo plantea Jesús cuando dice que santifica un objeto y hace obligatorio un mandamiento. No es la letra muerta de la Ley, sino el sentido de fondo y a intención que dignifica todo lo que hay en toda ley.

Nosotros, los cristianos de hoy, no escapamos a las tendencias legalistas que rigen el mundo de hoy. En realidad, abundan leyes, decretos, constitu-ciones, reglamentos carentes de sentido ya que han sido creados para defender los intereses perversos de los poderosos. Y esto desafía al cristianismo y a la Iglesia a poner al ser humano en el centro de todo proyecto y de ahí reactivar toda profecía a favor de la dignidad.

Esto nos lleva a juntarnos con Pablo en su Segunda Carta a los Tesalo-nicenses, su comienzo nos lleva a recordar o que nos dice la Primera Carta a los Tesalonicenses. En su saludo Pablo desea a la comunidad “gracia y paz” (2) Estas dos palabras muy apreciadas por Pablo y usada en el riro de introducción de la Carta y que ahora usamos el inicio de nuestras eucaristía, presenta un síntesis admirable de toda a vida cristiana en su doble vertiente del don divino y de la acogida humana: la gracia, el don del amor de Dios, es acogida y experimentada por el hombre como paz, salvación y alegría.. Como es costumbre en las cartas paulinas, a saludo sigue la expresión de reconocimiento a Dios. Aquí dice Pablo “es justo” dar gracias a Dios (3) Esto nos hace pensar también en nuestra plegaria eucarística. En el diálogo del prefacio, ante la invitación del celebrante: “Demos gracias al Señor nuestro Dios”, responde la asamblea con convicción “Es justo y necesario.”

Pablo indica, a continuación, los motivos específicos del agradecimiento: fe, amor, constancia en las persecuciones y sufrimientos (3c-5). Son elementos que van unidos entre sí. La vitalidad de la fe se expresa en el amor y hace fuerte a la comunidad para afrontar a los desafíos y los sufrimientos. El saludo y agra-decimiento culminan en la oración. Pablo intercede con confianza por los tesalonicenses para que el Señor apoye todos sus buenos propósitos. Está convencido de que toda la existencia cristiana – el comienzo y e camino de la fe y su consumación en la gloria- se encuentran bajo el signo del don de Dios ofrecido en Jesucristo.

En el evangelio la serie de denuncias con el “ay de vosotros” repetido siete veces (23,13,15,16,23,25,27,29) contiene algunas de las palabras más cortantes que salen de boca del Maestro. Aquel que se define como “manso y humilde de corazón” que se conmueve ante los sufrimientos de los otros, que se muestra afable con los pecadores y tierno con los pobres y los sencillos, que llora pensando en a destrucción de Jerusalén, condena ahora con tono severo la hipocresía religiosa de os fariseos. Los “ayees”, en el lenguaje profético, expresan una amenaza de castigo y de juicio y manifiestan al mismo tiempo el dolor del que habla por un mal deplorable.

Tenemos aquí “tres ayees”. El primero está motivado por el hecho de que los maestros de la Ley y los fariseos, rechazando a Jesús y su mensaje, impiden también a los otros a entrar a formar parte de Reino, donde de Dios para todos los hombres. El segundo está ligado al primero. Los esfuerzos misioneros de estos hipócritas también tienen que ser condenados, porque tienen como único resultado sustraer a otros personas de la perspectiva de la salvación, volviéndolas cerradas, rígidas, fanáticas y peligrosas –como ellos y más que elos-. En el tercero los llama Jesús “guías ciegos” (16). Con las sutilezas de su casuística oscurecen el sentido más profundo de la Ley. Invierten la jerarquía de los valores: el oro vale más que el templo, la ofrenda más que el altar. Les falta discernimiento e interioridad. Su religiosidad tiene que ver a lo sumo con las cosas de Dios, pero no con Dios mismo. Son ciegos y no lo reconocen; más aún, pretenden seguir a otros. No tienen en cuenta lo que dice el salmo 26,1b: “El Señor es mi luz y salvación, ¿a quién temeré?”

ORACION
Señor, dicen que nadie va al cielo sin atraer a alguien, ni nadie va al infierno sin arrastrar al alguien con él. ¿Es verdad. Nunca nos has dicho nada de manera exp0lícita con respecto, pero nos hiciste comprender algo cuando te declaraste dispuesto a perdonar a la ciudad de Sodoma, en consideración de los diez justos (Génesis 18,16-33). Ahora en el evangelio tu Hijo unigénito nos ha puesto ante los ojos la posibilidad de cerrar las puertas del Reino de los cielos a los otros. Haz que esto no suceda nunca a os discípulos de Jesús. Es difícil pensar que entre nosotros los cristianos haya alguien que se empeñe de modo intencionado en sacar fuera de las ovejas de tu redil, aunque es posible pecar por omisión y fallar de mil pequeños modos.
Oh Cristo, haznos dignos testigos de ti y de tu Reino. Haz que estas palabras del profeta Zacarías puedan hacerse realidad para los cristianos de hoy: “En aquellos días, diez extranjeros agarrarán a un judío por el manto y le dirán: “Queremos ir con vosotros, porque hemos oído que Dios está con vosotros”. (Zacarías 8,23).

domingo, 22 de agosto de 2010

TIEMPO ORDINARIO AGOSTO 22, 2010

PALABRA DE VIDA
Lectura del libro de Isaías (66,18-21)
:Así dice el Señor: «Yo vendré para reunir a las naciones de toda lengua: vendrán para ver mí gloria, les daré una señal, y de entre ellos despacharé supervivientes a las naciones: a Tarsis, Etiopía, Libia, Masac, Tubal y Grecia, a las costas lejanas que nunca oyeron mi fama ni vieron mi gloria; y anunciarán mi gloria a las naciones. Y de todos los países, como ofrenda al Señor, traerán a todos vuestros hermanos a caballo y en carros y en literas, en mulos y dromedarios, hasta mi monte santo de Jerusalén –dice el Señor–, como los israelitas, en vasijas puras, traen ofrendas al templo del Señor. De entre ellos escogeré sacerdotes y levitas» –dice el Señor–.

Salmo 116,1.2
Id al mundo entero y proclamad el EvangelioAlabad al Señor, todas las naciones, aclamadlo, todos los pueblos. Firme es su misericordia con nosotros, su fidelidad dura por siempre.

Lectura de la carta a los Hebreos (12,5-7.11-13):
Habéis olvidado la exhortación paternal que os dieron: «Hijo mío, no rechaces la corrección del Señor, no te enfades por su reprensión; porque el Señor reprende a los que ama y castiga a sus hijos preferidos.» Aceptad la corrección, porque Dios os trata como a hijos, pues, ¿qué padre no corrige a sus hijos? Ninguna corrección nos gusta cuando la recibimos, sino que nos duele; pero, después de pasar por ella, nos da como fruto una vida honrada y en paz. Por eso, fortaleced las manos débiles, robusteced las rodillas vacilantes, y caminad por una senda llana: así el pie cojo, en vez de retorcerse, se curará.

Lectura del santo evangelio según san Lucas (13,22-30):
En aquel tiempo, Jesús, de camino hacia Jerusalén, recorría ciudades y aldeas enseñando. Uno le preguntó: «Señor, ¿serán pocos los que se salven?» Jesús les dijo: «Esforzaos en entrar por la puerta estrecha. Os digo que muchos intentarán entrar y no podrán. Cuando el amo de la casa se levante y cierre la puerta, os quedaréis fuera y llamaréis a la puerta, diciendo: "Señor, ábrenos"; y él os replicará: "No sé quiénes sois." Entonces comenzaréis a decir. "Hemos comido y bebido contigo, y tú has enseñado en nuestras plazas." Pero él os replicará: "No sé quiénes sois. Alejaos de mí, malvados." Entonces será el llanto y el rechinar de dientes, cuando veáis a Abrahán, lsaac y Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros os veáis echados fuera. Y vendrán de oriente y occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios. Mirad: hay últimos que serán primeros, y primeros que serán últimos.»

HOMILIA

Isaías 66, 18-21: De todos los países traerán a todos sus hermanos Salmo 116: Vayan al mundo entero y proclamen el Evangelio Hebreos 12, 5-7.11-13: El Señor reprende a los que ama Lucas 13, 22-30: Muchos intentarán entrar y no podrán
Jesús continua su viaje a Jerusalén hacia la cruz, pasando por pueblos y aldeas en los que enseñaba. En este contexto uno pregunta a Jesús: Señor, ¿son pocos aquellos que se salvaran? La pregunta como se ve, apunta al número: ¿ Cuántos vamos a salvarnos, pocos o muchos? La respuesta de Jesús traslada la atención del "cuántos" al " Cómo" nos salvamos.

Es la misma actitud que notamos a propósito de la parusía, fin del mundo: los discípulos preguntan "cuando" se producirá el retorno del Hijo del hombre y Jesús responde indicando "cómo" prepararse para ese retorno, qué hacer durante la espera (Mt 24,3-4). Esta forma de actuar de Jesús no es extraña ni poco cortés; es la forma de actuar de alguien que quiere educar a los discípulos y pasar del plano de la curiosidad al de la sabiduría, de las preguntas ociosas que apasionan a la gente a los verdaderos problemas que sirven para el Reino. Entonces Jesús aprovecha la oportunidad, en este evangelio, para instruir a los discípulos sobre los requisitos de la salvación. La cosa nos interesa naturalmente en sumo grado también a nosotros, discípulos de hoy que estamos frente al mismo problema. Pues bien, ¿ qué dice Jesús respecto del modo de salvarnos? Dos cosas: una negativa, una positiva; primero, lo que no sirve y no basta, después lo que sí sirve para salvarse. No sirve, o en todo caso no basta, para salvarse el hecho de pertenecer a determinado pueblo, a determinada raza o tradición, institución, aunque fuera el pueblo elegido del que proviene el Salvador: "Hemos comido y bebido contigo, y tú enseñaste en nuestras plazas... No sé de donde son ustedes" en el relato de Lucas, es evidente que los que hablan y reivindican privilegios son los judíos; en el relato de Mateo, el panorama se amplía: estamos ahora en un contexto de Iglesia; aquí oímos a cristianos que presentan el mismo tipo de pretensiones: " Profetizamos en tu nombre (o sea en el nombre de Jesús), hicimos milagros... pero la respuesta de Señor es la misma: ¡ no los conozco, apártense de mí! (Mt 7, 22-23). Por lo tanto, para salvarse no basta ni siquiera el simple hecho de haber conocido a Jesús y pertenecer a la Iglesia; hace falta otra cosa.

Justamente esta "otra cosa" es la que Jesús pretende revelar con las palabras sobre la " puerta estrecha". Estamos en la respuesta positiva , en lo que verdaderamente asegura la salvación. Lo que pone en el camino de la salvación no es un título de propiedad ( no hay títulos de propiedad para un don como es la salvación), sino una decisión personal. Esto es más claro todavía en el texto de Mateo que contrapone dos caminos y dos puertas - una estrecha y otra ancha - que conducen respectivamente una al vida y una a la muerte: esta imagen de los dos caminos Jesús la toma de (Deuteronomio 30,15ss) y de los profetas (Jeremí8as 21,8); fue para los primeros cristianos, una especie de código moral . Hay dos caminos - leemos en la Didaché - uno de la vida y otro de la muerte; pero la diferencia entre los dos caminos es grande. Al camino de la vida le corresponden el amor a Dios y al prójimo , el bendecir a quien maldice, el mantenerse alejado de los deseos carnales, perdonar a quien te ofende, ser sincero, pobre; en suma; los mandamientos de Dios y las bienaventuranzas de Jesús. Al camino de la muerte le corresponden, por el contrario, la violencia la hipocresía, la opresión del pobre, la mentira; en otras palabras lo opuesto, a los mandamientos y a las bienaventuranzas.

La enseñanza sobre el camino estrecho encuentra un desarrollo muy pertinente en la segunda lectura de hoy: "El Señor corrige al que ama... " el camino estrecho no es estrecho por algún motivo incomprensible o por un capricho de Dios que se divierte haciéndolo de esa manera, sino que se puesto por medio el pecado, porque ha habido una rebelión, se salió por una puerta; el conflicto de la cruz es el medio predicado por Jesús e inaugurado por él mismo para remontar esa pendiente, revertir esa rebelión y "volver a entrar"

Pero ¿porqué camino "ancho" y camino " estrecho"? ¿acaso el camino del mal es siempre fácil y agradable de recorrer y el camino del bien siempre duro y cansador? Aquí es importante obrar con discernimiento para no caer en la misma tentación del autor del salmo 73. También a este creyente del antiguo testamento le había parecido que no hay sufrimiento para los impíos, que su cuerpo esta siempre sano y satisfecho, que no se ven golpeados por los demás hombres, sino que están siempre tranquilos amasando riquezas , como si Dios tuviera, además, preferencia por ellos; el salmista se escandalizó por esto, al punto de sentirse tentado de abandonar su camino de inocencia para hacer como los demás. En este estado de agitación, entro en el templo y se puso a orar, y de repente vio con toda claridad ; comprendió "cuál es su fin" o sea el fin de los impíos, empezó a albar a Dios y darle gracias con alegría porque todavía estaba con él. Por consiguiente, la luz se hace orando y considerando las cosas desde el fin, o sea, desde su desenlace.

Volvamos al hilo del discurso; Jesús rompe el esquema y lleva el tema al plano personal y cualitativo no solo es necesario pertenecer a una determinada "comunidad" ligada a una serie de practicas religiosas que nos dan la garantía de la salvación. Lo importante es atravesar la puerta estrecha es decir el empeño serio y personal por la búsqueda del reino de Dios, esta es la única garantía que nos da la certeza que se está en el camino que nos conduce a la luz de la salvación. Jesús ha repetido muchas veces este concepto " no todos los que me dicen Señor, Señor entraran en el Reino de los cielos, sino aquel que hace la voluntad de mi Padre que esta en los cielos".

Comer y beber el cuerpo y la sangre de Señor, escuchar su Palabra, multiplicar las oraciones es importante pero no es suficiente para alcanzar la Salvación, porque como afirma Dios por boca del profeta Isaías " no puedo soportar falsedad y solemnidad" (1,13) al rito se debe unir la vida, la religión debe impregnar toda la vida la oración debe orientarse a la practica de la caridad, la liturgia debe abrirse a la justicia y al bien de otra manera como han dicho los profetas el culto es hipócrita y es incapaz de llevarnos a la salvación, y escucharemos las palabras de Jesús "aléjense de mi operarios de iniquidad, el acento esta en las obras, expresión de una vida coherente con la fe que profesamos.

La imagen que Jesús usa inicialmente es aquella de la "puerta estrecha" ella representa muy bien el empeño que es necesario para alcanzar la meta de la salvación, el verbo griego usado por Lucas agonizesthe es traducido por "esforzarse" indica una lucha, una especie de "agonía " incluye fatiga y sufrimiento, que envuelve a toda la persona en el camino de fidelidad a Dios.
La vida Cristiana es una vida de lucha diaria por elevarse a un nivel espiritual superior; es erróneo cruzarse de brazos y relajarse después de haber hecho un compromiso personal con Cristo. No podemos quedarnos estancados en nuestra fidelidad al reino de Dios.

Creer es una actitud seria y radical y no solo se reduce a ciertos actos de devoción, estos pueden ser signos de una adhesión radical; finalmente al Reino de Dios son admitidos todos los justos de la tie rra que han luchado, amado y se han esforzado por su fe con sinceridad de corazón, esto significa que el cristianismo se abre a todas las razas, a todas las culturas, a todas las expresiones sociales y personales sin ninguna restricción.

ORACION
Has puesto en nuestras débiles manos, oh Padre amoroso de todos, la inmensa tarea de extender tu Reino…
Has encomendado a todos aquelos, a quienes has hecho hijos por el Bautismo, hacer ellos a muchos otros hermanos nuevos miembros de la tu familia la Iglesia.
Que en verdad seamos de los tuyos, que son el amor vivido cada día, por la esperanza hecha camino, por la justicia y la paz hecho vida, tú nos reconozcas al final como parte de tu Reino eterno.

Te lo pedimos en nombre de Jesús quien a todos ha llamado y acercado, al banquete fraterno de tu Reino.

Y que vive y reina contigo por los siglos de os siglos. Amén.