Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



martes, 3 de agosto de 2010

TIEMPO ORDINARIO, 3 DE AGOSTO, 2010

PALABRA DE VIDA
Lectura del libro de Jeremías (30,1-2.12-15.18-22)
Palabra que Jeremías recibió del Señor: «Así dice el Señor, Dios de Israel: "Escribe en un libro todas las palabras que he dicho. Porque así dice el Señor: "Tu fractura es incurable, tu herida está enconada; no hay remedio para tu llaga, no hay medicinas que te cierren la herida. Tus amigos te olvidaron, ya no te buscan, porque te alcanzó el golpe enemigo, un cruel escarmiento, por el número de tus crímenes, por la muchedumbre de tus pecados. ¿Por qué gritas por tu herida? Tu llaga es incurable; por el número de tus crímenes, por la muchedumbre de tus pecados, te he tratado así." Así dice el Señor: "Yo cambiaré la suerte de las tiendas de Jacob, me compadeceré de sus moradas; sobre sus ruinas será reconstruida la ciudad, su palacio se asentará en su puesto. De ella saldrán alabanzas y gritos de alegría. Los multiplicaré, y no disminuirán; los honraré, y no serán despreciados. Serán sus hijos como en otro tiempo, la asamblea será estable en mi presencia. Castigaré a sus opresores. Saldrá de ella un príncipe, su señor saldrá de en medio de ella; me lo acercaré y se llegará a mí, pues, ¿quién, si no, se atrevería a acercarse a mí? –oráculo del Señor–. Vosotros seréis mi pueblo, y yo seré vuestro Dios."»

Salmo 101,16-18.19-21.29 y 22-23
El Señor reconstruyó Sión, y apareció en su gloriaLos gentiles temerán tu nombre, los reyes del mundo, tu gloria. Cuando el Señor reconstruya Sión, y aparezca su gloria, y se vuelva a las súplicas de los indefensos,y no desprecie sus peticiones. Quede esto escrito para la generación futura, y el pueblo que será creado alabará al Señor. Que el Señor ha mirado desde su excelso santuario, desde el cielo se ha fijado en la tierra, para escuchar los gemidos de los cautivos y librar a los condenados a muerte. Los hijos de tus siervos vivirán seguros, su linaje durará en tu presencia, para anunciar en Sión el nombre del Señor, y su alabanza en Jerusalén, cuando se reúnan unánimes los pueblo y los reyes para dar culto al Señor.

Lectura del santo evangelio según san Mateo (14,22-36):
Después que la gente se hubo saciado, Jesús apremió a sus discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran a la otra orilla, mientras él despedía a la gente. Y, después de despedir a la gente, subió al monte a solas para orar. Llegada la noche, estaba allí solo. Mientras tanto, la barca iba ya muy lejos de tierra, sacudida por las olas, porque el viento era contrario. De madrugada se les acercó Jesús, andando sobre el agua. Los discípulos, viéndole andar sobre el agua, se asustaron y gritaron de miedo, pensando que era un fantasma. Jesús les dijo en seguida: «¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!»Pedro le contestó: «Señor, si eres tú, mándame ir hacia ti andando sobre el agua.» Él le dijo: «Ven.»Pedro bajó de la barca y echó a andar sobre el agua, acercándose a Jesús; pero, al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, empezó a hundirse y gritó: «Señor, sálvame.»En seguida Jesús extendió la mano, lo agarró y le dijo: «¡Qué poca fe! ¿Por qué has dudado?»En cuanto subieron a la barca, amainó el viento. Los de la barca se postraron ante él, diciendo: «Realmente eres Hijo de Dios.»Terminada la travesía, llegaron a tierra en Genesaret. Y los hombres de aquel lugar, apenas lo reconocieron, pregonaron la noticia por toda aquella comarca y trajeron donde él a todos los enfermos. Le pedían tocar siquiera la orla de su manto, y cuantos la tocaron quedaron curados.

HOMILIA

Jeremías 30, 1-2. 12-15. 18-22: Por la muchedumbre de tus pecados te he tratado así.Salmo 101: Por la muchedumbre de tus pecados te he tratado así.Mateo 14, 22-36: ¡Ánimo! Soy yo, no teman
Seguir A Jesús es enfrentarse a la realidad que a veces no tenemos interés en enfrentar. Lo que preocupa a los discípulos no es la tormenta en el lago, sino la presencia de Jesús que al entenderla se creyeron encontrar con un fantasma, pero al mis o tiempo Pedro busca encontrar la respuesta de lo que significa la presencia de Jesús frente a ellos. En el fondo dejan de lado el miedo a la tormenta en el lago y buscan encontrar donde Jesús que les había mandado a seguir en la barca, mientras él se quedaba en oración en el lago, pero al final decide ir a encontrar a los discípulos solos en medio del lago. Y Jesús les invita a tener confianza en el proyecto que han decidido asumir..
El reencuentro con Jesús, aparece viéndolo caminar sobre el lago, mientras ellos son sacudidos por la tormenta, Jesús puede caminar hacia ellos en el lago y sobre las olas y los discípulos son sacudidos sobre las olas y al dirigirse a ellos embrentarán las olas y el lago y Pedro caminar sobre las olas. Pedro intenta hacer lo mismo que Jesús, pero es asaltado por el miedo, le falta fe ante la fuerza de la tormenta. Pedro no está aún preparado para comprender la complejidad del proyecto de Jesús. El Maestro camina sobre las aguas, porque domina el mal con la fuerza de la verdad y dse la Gracia, en el mundo de la mentira, el egoísmo, las injusticias y la exclusión que constituye la tormenta que le asusta y le hace perder la fe. Ante ellos Jesús se acerca amorosamente y vuelve a convencer al grupo que en la fe en Dios y en el compromiso es lo que tranquiliza de verdad al alma.

Hoy asistimos a múltiples formas de tormentas y de vientos en contra; muchas sociedades están gobernadas por el demonio del mercado sin ética alguna. Los afanes del lucro, apoderan a unos y sin quererlo, nos estamos alejando del mandato cristianos, de amor y servir incondicionalmente.

Dejemonos aconsejar por la experiencia del profeta Jeremías hoy, porque el pasaje está tomado del llamado “Libro de la consolación”. Se tratavde una colección de oráculos, que se refieren, probablemente, a los primeros tiempos del profeta y que, aunque al principio estuvo dirigido al Reino de Israel, se extendió luego al Reino de Judá.

Jeremías muestra el valor educativo del sufrimiento qued afligue al pueblo (12-15), obligado al exilio y as la denominación extranjera desde hace ya un siglo. La aplicación de la ley del talión al pueblo infiel, según la doctrina de la retribución personal, tendrá un efecto purificador. Israel comprenderá que no son las naciones extranjeras, cuyo Favor busca (4) sino Yavhé quien cuida de él yt le asegura la restauración. Esta última aparecerá escrita en los versículos 18-21 como efecto de la compasión de Dios (18ª). Las imágenes a las que recurre el profeta evoca una ciudad en fiesta: los edificios, antes arrasados, son reconstruidos (18b) y sus nuerosos habitantes son honrados por Dios y temidos por los otros pueblos (19ss). A la cabeza de la nación habrá un rey israelita adepto a Yavhé (Deuteronomio 17,15ª). En este oráculo puede entreverse una esperanza de Jeremías en la reunificación del pueblo elegido y su recuperación de plena soberanía. La fórmula de alianza (22) sella la recobrada libertad en la fidelidad a Dios auspiciada por el profeta.

En el evangelio, el relato de la tempestad calmada por Jesús se desarrolla en torno a una controversia entre Jesús y “algunos maestros de la Ley venidos de Jerusalén” (1). Estos troman como motivo la polémica el hecho de que los discípulos no practican las costumbres de abluciones rituales. Jesús rebate de manera explícita las acusaciones esgrimidas por sus adversarios, retorciendo contra ellos una acysación bastante grave y “sustancial”, la de haber sustituido el “mandato de Dios” por simples y opinables tradiciones humanas (2) A continuación, en la segunda parte, el Mestro, primero en público, dirigiéndose a la gente (10ss), y después en privado, dirigiéndose sólo a los discípulos (12-14) desarrolla su invalidez de las leyes jurídicas sobre los alimentos con respecto al empleo hipócrit que hacen los fariseos de la Ley de moisés. De este modo, queda descalificada definitivamente la mediación –por ser guías ciegos- de los fariseos: para Mateo, la comunidad cristiana naciente no est´’a obligada a seguirles.

La actitud de Jesús que dee ahí se desprende en conjunto es la de alguien que ha venido a volver a dar una transparencia plena a la voluntad originaria de Dios. Y desarrolla esta tarea remitiendo más a la “interioridad” de loa p0ersona que a prácticas exteriores –minuciosas y convencionales – que se erigen en un arsenal de segurida-des que se construye el hombre para “alcanzar” a Dios. En efecto en la tradición judía, las distinciones entre lo puro y lo impuro, y lo mismo cumple decir de muchas otras realidades religiosas, se agigantan con frecuencia para convertirse un centro de interés tan importante que llega a oscurecer el verdadero dentro de la religiosidad (el amor gratuito y proveniente de Dios), recordado tan a menudo por la predicación de los profetas.

Pues bien, Jesús se refiere a este sentido veterotestamentario. También hoy nos recuerda a nosotros la verdadera jerarquía de los valores, el significado genuino de la revelación. Es el interior de la persona (”lo que sale de la boca”) nosotros diríamos “el corazón”: lo que tiene una efectiva importancia en loa relación con Dios o lo que puede “manchar” el camino de la redención, más que abrir a la persona para que reciba el don del amor que salva.

Jesús significa “Yavhé salva”. El, el Hijo de Dios proclama y realiza la voluntad del Padre: que todos los hombres se salven. La salvación que Dios nos ofrece es una salvación concreta, histórica, comienzo de la vida. Podemos entenderlo en el grito de Pedro: “Señor, sálvame”. Y tener la esperanza cierta de orinos repetir lo que somos: una gente de poca fe, siempre dispuesta a dudar.

ORACION

¿Por qué dudo? Porque tu presencia, Señor, me resulta en ocasiones incomprensible, tu venida a mi encuentro no pasa por los senderos de la lógica y no te veo a donde tú estás. Te quisiera a mi medida, quisiera que fueras alguien que resuelve mis desgracias, un amigo que fuera alguien que resuelve mis desgracias, un amigo contra los infortunios y las posibles calamidades.

¿Por qué dido? Porque tu salvación abarca mi humanidad y la transfigura a tu semejanza divina., y me produc vértigo. Si sigues apoyándome, Señor, también yo con mi titubeo dubitativo podré confiarme a tu mano. Que pase junto a ti, a trav´pes de las oleadas del tiempo, a la dulcísima quietud de la eternidad.

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