Salmo toma de Deuteronomio 32,18-19.20.21
Lectura del santo evangelio según san Mateo (19,16-22):
HOMILIA
Ezequiel 24, 15-24: Ezequiel servirá de señal: harán lo mismo que él ha hecho Salmo tomado de Deuteronomio 32: Despreciaste a la Roca que te engendró. Mateo 19, 16-22: ¿Qué obras buenas debo hacer para alcanzar la vida eterna?
El Evangelio nos muestra la atracción de Jesús, esta vez sobre un joven rico. La preocupación por la vida eterna, lleva a este joven a establecer un diálogo con Jesús. El asegura que ha cumplido todos los mandamientos de la Ley, pero sabe que algo le hace falta: él sbe que su riqueza es consecuencia del empobrecimiento de otros, así que no basta con cumplir al pie de la letra los mandamientos, para expresar la preocupación con el otro supone el desentenderse de toda riqueza y poner el dinero al servicio de los pobres; luego seguirá el seguimiento de Jesús. Pero todo esto es lo que más le cuesta al joven, que parece ser muy rico.
No muchas veces hemos entendido con claridad nuestro compromiso bautismal que nos conduce a ser misioneros a vivir al servicio del prójimo como camino de nuestro seguir a Cristo. Por otra lado hemos caído históricamente en una idolatría del dinero como la razón de ser de nuestra existencia. Trabajamos para tener dinero, estudiamos para conseguir más dinero, y nos asociamos para tener más dinero, estudiamos para tener más dinero. Esa es la lógica de la sociedad capitalista, que nos ha invertido los valores convirtiendo lo instrumetal en la esencial y lo realmente esencial en secundario.
Por eso hoy, dejemos que el cuestionamiento de Jesús llegue a nosotros que hemos hecho de la acumulación del capital la razón de ser de la existencia. Esos poderosos de la tierra son a quienes hemos la razón de ser de nuestra existencia. Esos poderosos son los reales responsables de la acumulación de capitales y los directores respnsables del empobrecimiento, del hambre y la indigencia de más de la mitad de la humanidad. Para ellos va a ser el llamado innegable del Señor: vendan todo o que tienen y devuélvalos a los pobres pues a ellos les pertenece.
Esto n9sn oleva a releer con atención la enseñanza de Ezequías. Ya estamos en el capítulo 24 que es la primera parte del libro del profeta y empieza la primera parte de las acti8vidades de Ezequiel, sacerdote, llevado a Babilonia en la primera deportación de pueblo. Fue amado por Dios para desarrollar su ministerio en la tierra del exiia. Durante seis años anunció un juicio inminente. Ahora el asedio a Jerusalén ya está a las puertas. Pero le mensaje que recibe del Señor no es sólo con palabras, debe anunciar el mensaje con su propia vida. Se trata de una experiencia dolorosa, le arrebatan a su esposa, a quien más quiere y según le dice dios “la que hace tus delicias.” (16), se le manda no hacer signos de dolor (16ss). Y esto suscita la reacción del pueblo (19) Y éstop es lo que hace desencadenar la profecía.
Lo que le ha pasado a Ezequiel debe ser una señal para los israelitas en el destierro. Ha llegado “la hora más trágica de la historia”, su amada ciudad caerá en manos de los babilonios, los hijos que se queden en su tierra morirán. La desgracia es tan imprevista que no tienen fuerza ni tiempo necesario para hacer luto y no podrán gemir en silencio (22ss) En vez de lágrimas y desesperación lo manifestaran en su dolor interior para reconocer el mal que ha causado todo esto: haber olvidado a su Dios, que los coo un espooso ama a su esposa.. Las lágrimas no lo serán todo y por sí mismas no cambian nada.
En el camino Hacia el Calvario, cargado con la cruz dirá Jesús a las mujeres que derramaban lágrimas por él: “mujeres de Jerusalén, no lloréis por mí, llorar más bien por vosotras y por vuestros hijos”. (Lucas 23,28).
El evangelio nos presenta un interrogante que todos tenemos y que a todos se nos ocurre. Todos deseamos la vida y a felicidad eterna, y cada uno de nosotros se pregunta lo que debemos hacer para obtenerla. Así le preguntaban a Juan Bautista sus oyentes, movidos por su predicación (Lucas 3,10) y así le preguntaba la gente a Pedro después del sermón de Pentecostes (Hechos 2,37) Ahora le plantea la pregunta a Jesús un joven que anda la b´squeda, un joven que quiere hacer algo para conseguir la vida eterna. Jesús se complace de la buena voluntad del joven.
Con la contrapregunta “?Por qué me preguntas acerca de lo bueno?” y la afirmación “uno solo es bueno” (17), recuerda que la búsqueda de la vida eterna es, a fin de cuentas, la búsqueda de aguien. Lo “bueno” no es un principio moral, sino uan pregutna que tiene rostro. Tras esa premisa, le indica Jesús al joven el camino según la doctrina tradicional; observar los mandamientos, que son expresiones explicitas de la voluntad divina. Pero el jovn no se contenta con algo que e parece bastante obvio y contesta quetodo eso lo ha cumplido (21). Jesús aprecia la respuesta y luego le hace la propuesta: “Si quieres ser perfecto…” (21). Jesús aprecia el esfuerzo y apunta a la enseñanza a lo máximo posible, ya lo había enseñado: “Vosotros sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto” )Mateo 5,48) Ahora pone al joven en el camino justo, dándole sugerencias concretas: dar todo a los pobres y seguir a Jesús.
Los bienes mientras no son compartidos con los hermanos alejan al hombre del Bien sumo, que es Dios” porque donde está tu tesoro, allí también está tu corazón“ (6,21). Para iniciar el seguimiento de Cristo es necesario tener el corazón en e lugar adecuado. Por desgracia, no es el caso de este joven, que, auqnue dotado de buenas intenciones, no consigue despegar. Pare él, sus bien es son todavía “sus muchos bienes” (22b). Al fina, “se fue muy triste”. (22ª).
Por eso debemos repetir siempre: “No acumuléis tesoros en esta tierra, sino en el cielo.” (Mateo 6,19).
ORACION
Señor, tus creaturas menos inteligentes nunca tienen necesidad de preguntarte: “?Qué debemos hacer?”. Las flores se abren espontáneamente a la legada de la primavera, las estrellas aparecen en el cielo cuando desciende la noche, os pájaros emigran cuando empieza a hacer frío. Todos obedecen en silencio a tu Palabra. Y ninguno se pregunta “?Quieres explicarnos la razón de lo que haces?” Les basta con gozar, admirar y alabar.
Sóo nosotros, los seres humanos, los más nobles entre todas tus creaturas, te bombardeamos a preguntas, te cansamos con nuestros “?por qué, por qué?” No aprendemos nunca a conocer tu voluntad por intuición tácita, por sintonía de corazón. Peor aún: tras haber obtenido tu respuesta, nos vamos tristes; tras haber sabido lo que debemos hacer, nos damos cuenta de que en el fondo no queremos ni saber, ni hacer. Señor, ten paciencia con nosotros.

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