Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



miércoles, 29 de septiembre de 2010

TIEMPO ORDINARIO SEEPTIEMBRE 29, 2010

PALABRA DE VIDA
Lectura de la profecía de Daniel (7,9-10.13-14):
Durante la visión, vi que colocaban unos tronos, y un anciano se sentó; su vestido era blanco como nieve, su cabellera como lana limpísima; su trono, llamas de fuego; sus ruedas, llamaradas. Un río impetuoso de fuego brotaba delante de él. Miles y miles le servían, millones estaban a sus órdenes. Comenzó la sesión y se abrieron los libros. Mientras miraba, en la visión nocturna vi venir en las nubes del cielo como un hijo de hombre, que se acercó al anciano y se presentó ante él. Le dieron poder real y dominio; todos los pueblos, naciones y lenguas lo respetarán. Su dominio es eterno y no pasa, su reino no tendrá fin.

Salmo 137,1-2a.2b-3.4-5.7c-8
Delante de los ángeles tañeré para ti, SeñorTe doy gracias, Señor, de todo corazón; delante de los ángeles tañeré para ti, me postraré hacia tu santuario.
Daré gracias a tu nombre: por tu misericordia y tu lealtad, porque tu promesa supera a tu fama; cuando te invoqué, me escuchaste, acreciste el valor en mi alma.
Que te den gracias, Señor, los reyes de la tierra, al escuchar el oráculo de tu boca; canten los caminos del Señor, porque la gloria del Señor es grande.

Lectura del santo evangelio según san Juan (1,47-51):
En aquel tiempo, vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: «Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño.»Natanael le contesta: «¿De qué me conoces?»Jesús le responde: «Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi.»Natanael respondió: «Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel.»Jesús le contestó: «¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores.» Y le añadió: «Yo os aseguro: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre.»
Daniel 7,9-10.13-14: Miles y miles le servían Salmo 137: Delante de los ángeles tañeré para ti, Señor.Juan 1,47-51: Verán el cielo abierto

HOMILIA
Hoy celebramos la fiesta de los Santos Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael. La palabra Arcángel proviene de dos partículas: “Arch”, que significa el principal, y “angelos” que significa mensajero, es decir, “el principal entre los mensajeros”. Miguel significa: “¿Quién como Dios?”. En la Biblia lo nombran varias veces (Daniel 10, 13; Apocalipsis 12, 7).

El 29 de septiembre se celebraba en Roma, en el siglo V, el aniversario de la Dedicación de una iglesia en honor del arcángel Miguel. La Iglesia estaba situada en la calle Salaria, A esa fecha se pensó añadir el recuerdo de los otros arcángeles y de todas “las potencias celestiales” recordadas en días diferentes.

Miguel, es el arcángel defensor contra Satanás y sus satélites (Apocalipsis 12,7) el protector de los amigos de Dios (Daniel 10,13.21), el que vigila sobre el pueblo (Daniel 12,1).

Gabriel significa: “Fortaleza de Dios”. Él fue el que le anunció al profeta Daniel el tiempo en el que iba a llegar el Redentor. Dice así el profeta: “Estaba yo rezando cuando se me apareció Gabriel, el personaje que había visto antes en la visión” (Daniel 9, 21). En el evangelio de Lucas es el ángel encargado de anunciar a la Virgen María el nacimiento de Jesús, el Hijo de Dios: “Fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, a una virgen llamada María” (Lucas 1, 26).

Gabriel “fuerza de Dios”, que está en la presencia de Dios (Lucas 1,19). Es el ángel enviado a llevar anuncios alegres: el nacimiento del Bautista, (Lucas 1,11-20) y el de Jesús (Lucas 1,28-38); por otra parte es el ángel que en el Antiguo Testamento había revelado ya a Daniel los secretos del plan de dios respecto a la historia (Daniel 8,16; 9,21ss.)

San Rafael significa: “Medicina de Dios”. Fue el arcángel enviado por Dios para quitarle la ceguera a Tobías y acompañar al hijo de éste en un larguísimo y peligroso viaje y conseguirle una santa esposa.

Rafael, “Dios ha curado” figura también entre los siete ángeles que están ante el trono de Dios (Tobías 12,15 y ver Apocalipsis 8,2). Tiene una función de asistencia, acompañó a Tobías en su viaje y curó a su padre de la ceguera.)

Pidamos a los Santos Arcángeles que intercedan ante Dios por toda la humanidad, que tanto necesita de su amor misericordioso.

La primera lectura de hoy está tomada del profeta Daniel, a quien se le concede la visión de los acontecimientos futuros (1-8) y de un modo más profundo se les hace partícipe del juicio de dios sobre ellos y sobre toda la historia (9ss). Más allá de las apariencias, los poderosos d este mundo no son nada; el Señor es el verdadero y único Señor es el verdadero y único Rey (9c) Una corte inmensa de ángeles le sirve y le asiste. La contemplación del profeta se vuelve después todavía más penetrante: se le concede vislumbrar cuál es ese designio. Ve, en efecto, aparecer un “hijo de hombre” de origen divino (viene, de hecho, sobre las nubes), a quien Dios confía la soberanía universal, un poder eterno y un mismo Reino, que las fuerzas del mal nunca podrán destruir (14) El “Hijo del hombre” es, por consiguiente, el centro y el fin del proyecto de Dios sobre la historia, pero su cumplimiento -anticipado ahora en la profecía- tendrá lugar en el tiempo establecido y los ángeles colaborarán en ello.

En el evqngelio de juan de trta de una visión de la realidad que va más allá de la percepción inmediata: se revela en la afirmación usada por Felipe a Natanael “vern y verás”. Y Jesús, al ver a Natanael que venía a su encuentro, exclama “Ve (así al pie de la letra) un israelita…” Su ver es un “conocer”, que llega al mismo tiempo al corazón y a los acontecimientos que vive el hombre (48) De Este sentirse vistos en todos los aspectos de la propia vida nace la apertura a la fe y a la disponibilidad al seguimiento (49) Entonces es cuando Jesús puede prometer al discipulado la entrada en la visión de la realidad semejante a la que tiene él mismo: “!Verás cosas muchas más grandes que ésa! … veréis el cielo abierto, y a los ángeles de Dios subiendo y bajando sobre el Hijo del hombre” (ver 50ss), es decir, que el discípulo comprenderá la inmensa profundidad del misterio de Cristo, que abarca el universo y da sentido a la historia y en cuyo servicio cooperan miríadas de ángeles.

El mundo trascendente de Dios –el cielo- está ahora abierto: Jesús, el Hijo del hombre, Dios desciende entre los hombres, y los hombres pueden subir en él a Dios, y los ángeles son ministros de este maravilloso intercambio, de esta inesperada comunión. Por eso repetimos el nombre de Miguel: ¿“Quién como Dios?”
ORACION

Te damos gracias por el arcángel Miguel, que nos ayuda a combatir el buen combate de la de. Te damos gracias por el arcángel Gabriel, que viene a nosotros envuelto de misterio y deposita en nuestro corazón la Palabra, para que ésta se vuelva en nosotros, como en María, obediencia y vida. Te damos gracias por el arcángel Rafael, para que en la horaq de nuestros miedos y enfermedades, nos coja de la mano y nos conduce por el recto camino para que no nos desviemos del camino de la salvación.

Te damos gracias, oh Padre, que de mil modos te haces presente a nosotros, nos guardas como a la niña de tus ojos, nos proteges a la sombra de tus alas, nos haces gustar ya desde ahora la dulzura de la íntima comunión contigo.

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