Salmo 138,1-3.13-14ab.23-24
Señor, sondéame y conoce mi corazón, ponme a prueba y conoce mis sentimientos, mira si mi camino se desvía, guíame por el camino eterno.
Lectura del santo evangelio según san Lucas (6,27-38):
HOMILIA
Una regla de oro: Traten a los demás como quieren que ellos los traten a ustedes. Con esta regla podemos iniciar este arduo camino que nos presenta Jesús.
El pensamiento de Pablo hoy nos enseña a alcanzar la centralidad del misterio pascual de Jesús a través de otro camino: el de la caridad cristiana.
Se encontraban cristianos en Corintio que se exponían a escandalizar a otros creyentes, sobre todo en los menos firmes en la fe. Hacían galas de comer cdarne sacrificada a los ídolos. Y producía un combate en aquella comunidad entre los fuertes y los débiles, que no suscitaba la pureza de vida cristiana sino sembraban el escándalo y la ruina espiritual.
A todos, -los fuertes y los débiles- les recuerda Pablo dos verdades fundamentales: los ídolos son dioes falsos y embusteros, celo9sos de nuestra libertad y déspotas con referencia a Señor nosotros, mientras “que para nosotros no hay másw que un Dios: el Padre de quien procede todas las cosas y para quien nosotros existimos” (6) No nos encontramos frente a una investigación humana, sino de una revelación de Dios como Padre de nuestro Señor Jesucristo, del que nos viene no sólo el mandamiento La del amor sino también la posibilidad de cumplirlo.
La segunda verdad es, la del misterio pascual de Cristo: “Y así, porque tú te las das de sabio, puede perderse ese que tiene la conciencia poco formada, ese que es un hermano por quien Cristo murió” (11).
El evangelio de hoy es un eco de las bienaventuranzas; más aún, nos ayuda a descubrir el fundamento primero y última de toda bienaventuranza cristiana.
Dice Jesús: “amad a vuestros enemigos” (27.35): el discurso no podría ser más claro. De este modo destaca Jesús, como maestro y como guía, frente a todos loos demás rabinos de su tiempo: no sólo contrapone el amor al odio, sino que exige que el amor de sus discípulos se concentre precisamente en aquellos que lo odian. Un ideal de vida tan exigente y tan sublime no ha sido pedio y no lo será nunca p ningún maestro. No se trata como es obvio, de un amor abstracto, sino de un amor que se traduce en multitud de pequeños gestos, que, día tras día, interp0elan y verifican la autenticidad del mismo amor. Para Jesús, sería ridícula amar sólo a los que nos aman; no habría en ello mérito alguno y, sobre todo nuestro amor no sería sólo de nuestra exclusiva e inequívoca pertenencia a Cristo: “También los pecadores aman a quines los aman.” (32).
La enseñanza de Jesús acaba en aquella famosa expresión en la que Lucas sustituye la palabra “perfección” que emplea Mateo, por la de “misericordia, sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso” (36). Es lógica de la espiritualidad evangélica, no se da otra perfección que no sea la del amor fraterno, que revela nuestra identidad filial respecto a Dios; no hay otra meta que la tender a la imitación de Dios, que es amor misericordioso, por medio de los actos de bondad y de misericordia.
“Sed misericordioso como vuestro Padre es misericordioso”: así traza el trozo evangélico de hoy, mientras que Mateo en el texto paralelo escribe” Vosotros sed perfecto como vuestro Padre celestial es perfecto” (Mateo 5,48). ¿Por qué esta diferencia? ¿Se trata de una contradicción o hemos de buscar en otra dirección?
Podemos decir que probablemente la de Lucas podría ser la redacción más próxima a las palabras de Jesús histórico: nos viene espontáneamente a la cabeza pensar que Mateo, como buen judío convertido, viene a señalar a sus destinatarios una meta de perfección, según las exigencias de la nueva ley, la inaugurada por Jesús. De este modo, y según San Mateo, el cristiano se sitúa en pelna continuidad con la más autentica espiritualidad del Antiguo Testamento. A Lucas le gusta recordad explícitamente una enseñanza, difundida también en el Antiguo Testamento, que caracteriza a Dios, como el amor misericordioso (Exodo 34,6; Deuteronomio 4,31; Salmo 78, Salmo 86,15) por el simp0le hecho de que esto constituye el mensaje central del magisterio de Jesús.
En el texto de Pablo que no leímos hoy porque se ha omitido, Pablo dice: “Pecando contra los hermanos y haciendo daño a su conciencia mal formada, pecáis contra Cristo”. (1 Corintios 8,12)
ORACION
Oh Señor, el amor no fue para ti una discusión de salón, y mucho menos un sueño vago y abstracto, no lo consideraste una cualidad o adorno del que gloriarnos.}, no lo intercambiaste con el sentimentalismo romántico, no lo definiste porque es una realidad.
Al contrario, Señor, el amor por ti es un arco iris de colores qyue hemos de abrazar sin barreras entre blancos y negros, judíos y gentiles, griegos y romanos, jóvenes y viejos, hombre y mujer, amigos y enemigos, buenos y malos. Es un sentimiento dinámico e in definible porque como la vida, es completamente engendrador de algo nuevo, esta es la base de todas las relaciones, Pedro, la viuda, el ladrón, Zaqueo, los pequeños, la adúltera y tantos otros. Oh Señor, Para Ti “vivir significa amar”: éste es el don más grande que nos dejaste.

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