Lectura del santo evangelio según san Lucas (8,4-15):
HOMILIA
1 Corintios 15, 35-37. 42-49: Se siembra lo corruptible, resucita incorruptible Salmo 55: Caminaré en presencia de Dios a la luz de la vida.Lucas 8, 4-15: Corazón bien dispuesto.
Jesús vuelve a enseñar y sigue su estilo les habla de nuevo con una parábola: “la del sembrador que siembra la semilla”. La semilla cae en distintos casos de tierra y da su fruto de acuerdo al terreno donde cayó. Y el sembrador usa el sistema del tiem-po de Jesús, lleva la semilla en una bolsa y al sacar va esparciendo la semilla. La semilla cae en tierra (pedregosa, con espinos, fértil) es la Palabra de Dios, como bien explica Jesús.
Esa Palabra es la que va iluminando nuestro caminar como cristianos, y es esa misma Palabra a la que estamos llamados a sembrar en cada persona con quienes compartimos en nuestro diario vivir. Jesús revela a sus discípulos los proyectos (misterios) del reino porque en definitiva ellos serán los encargados de contin uar su misión. Los demás no entienden el sentido de la parábola, lo que quiere decir, inclusive los mismos discípulos tampoco logran entender el mensaje, y por eso Jesús se ve en la obligación de decirles lo que significa. Los la plena disposición para escuchar la Palabra se relacionan con la tierra fértil, que se caracterizan por ser generosos y perseverantes en su respuesta a la Palabra. Preguntémonos: ¿estamos siendo de verdad tierra fértil para que esa Palabra crezca y germine para la vida eterna? O más bien ¿nuestra tierra tiene espinos, piedras que no dejan crecer (e3n mí y en los demás) la Palabra que el Señor ha sembrado?
La primera lectura empieza a explicarnos, por eso al llegar Pablo al final de su enseñanza sobre la resurrección de Jesús y la nuestra, se plantea una pregunta: “?cómo resucitarán los muertos? ¿Con qué cuerpo volverán a la vida? (35) Se intuye el tono triste y desconsolado del apóstol al contestar que los cristianos de aquella fueran secuaces de una mentalidad materialística, que quiere disociar el cuerpo del espíritu Tal insensatez no le parece soportable, sobre todo, porque no tiene presente ni cuenta con el misterio pascual de la muerte y resurrección. Los cristianos no pueden renunciar a esta verdad.
La resurrección para Pablo, inaugura una “novedad absoluta” en la vida de Cristo y en la de los cristianos: el paso de un cuerpo animal a un cuerpo espiritual está incripto en designio salvífico de Dios. Por eso no es posible proyectar sobre un cuerpo espiritual nuestras experiencias relativas al cuerpo animal. La relación entre el primer hombre, Adán, y Cristo, el último, el último Adán, es también bastante iluminadora. Pablo establece una clara relación entre la economía de la creación y la de la redención, para afirmar que la novedad de cristo no consiste en tener la vida, sino en “dar la nueva vida” a todos. Será un don “integral” en el sentido de que tendrá que ver con todo hombre –cuerpo, alma y espíritu- para una experiencia de vida nueva y eterna, de suerte que, seremos asimismo hermanos del primer hombre, Adán, y habiendo llevado la imagen del hombre de tierra, seremos asimismo hermanos del último Adán, Cristo, llevando la imagen del hombre celestial.
Pablo afirma en la última frase de la 1 Carta a los Corintios 15,49: “Y así como llevamos la imagen del terrestre, llevamos también la imagen del celestial."
ORACION
Tu Palabra, Señor, cae sobre mi camino para mostrarme la dirección que tú quieres darle a mi vida, pero mis puntos de vista no me permiten escucharla ni acogerla en le fondo de mi corazón, en el centro de mi existencia. Tu Palabra, Señor, llama a mi corazón, pero una espesa red de negatividad no la deja respirar.
Haz fértil, Señor, esta tierra mía, para que tu Palabra pueda vivir en mí, en los otros, en el ambiente en el que vivo e intenso servir a la causa de tu Reino. Alimenta, Señor, esta vida mía, a fin de que tu Palabra crezca en mí y a mi alrededor, para el bien de mi prójimo y gloria de tu nombre. Refuerza, oh Señor, mi voluntad y mi perseverancia, para que tu Palabra de frutos copiosos y duraderos en este segmento de mi vida y en el extenso horizonte de la historia.
Tu Palabra, Señor, es luz para mis pasos, es fuego que inflama, es agua que refresca y calma la sed, es espada cortante y penetrante, es viático para mi camino ¡gracias, Señor!

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