Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



domingo, 31 de octubre de 2010

TIEMPO ORDINARIO OCTUBRE 31, 2010

PALABRA DE VIDA
Lectura del libro de la Sabiduría (11,22–12,2):
Tú de todos tienes compasión, porque lo puedes todo y no te fijas en los pecados de los hombres, para que se arrepientan. Amas a todos los seres y no aborreces nada de lo que has hecho; si hubieras odiado alguna cosa, no la habrías creado. ¿Cómo podrían existir los seres, si tú no lo hubieras querido? ¿Cómo podrían conservarse, si tú no lo ordenaras? Tú tienes compasión de todos, porque todos, Señor, te pertenecen y amas todo lo que tiene vida, porque en todos los seres está tu espíritu inmortal. Por eso, a los que pecan los corriges y reprendes poco a poco, y les haces reconocer sus faltas, para que apartándose del mal crean en ti, Señor.

Salmo 144,1-2.8-9.10-11.13cd-14
Bendeciré tu nombre por siempre, Dios mío, mi reyTe ensalzaré, Dios mío, mi rey; bendeciré tu nombre por siempre jamás. Día tras día, te bendeciré y alabaré tu nombre por siempre jamás.
El Señor es clemente y misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad; el Señor es bueno con todos, es cariñoso con todas sus criaturas.
Que todas tus criaturas te den gracias, Señor, que te bendigan tus fieles; que proclamen la gloria de tu reinado, que hablen de tus hazañas.
El Señor es fiel a sus palabras, bondadoso en todas sus acciones. El Señor sostiene a los que van a caer, endereza a los que ya se doblan..

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses (1,11–2,2):
Con este fin oramos siempre por vosotros, pidiendo a nuestro Dios que os tenga por dignos de haber sido llamados por él, y que cumpla con su poder todos vuestros buenos deseos y los trabajos que realizáis impulsados por la fe. De esta manera el nombre de nuestro señor Jesús será honrado por vuestra causa, y él os honrará conforme a la bondad de nuestro Dios y del señor Jesucristo. Ahora, hermanos, en cuanto al regreso de nuestro señor Jesucristo y a nuestra reunión con él, os rogamos que no cambiéis fácilmente de manera de pensar ni os dejéis asustar por ningún mensaje espiritual, discurso o carta que recibáis, como si fuera nuestra, diciendo que el día del Señor ya ha llegado.

Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Lucas (19,1-10):
Jesús entró en Jericó e iba atravesando la ciudad. Vivía en ella un hombre rico llamado Zaqueo, jefe de los que cobraban impuestos para Roma. Quería conocer a Jesús, pero no conseguía verle, porque había mucha gente y Zaqueo era de baja estatura. Así que, echando a correr, se adelantó, y para alcanzar a verle se subió a un árbol junto al cual tenía que pasar Jesús. Al llegar allí, Jesús miró hacia arriba y le dijo: «Zaqueo, baja en seguida porque hoy he de quedarme en tu casa.» Zaqueo bajó aprisa, y con alegría recibió a Jesús. Al ver esto comenzaron todos a criticar a Jesús, diciendo que había ido a quedarse en casa de un pecador. Pero Zaqueo, levantándose entonces, dijo al Señor: «Mira, Señor, voy a dar a los pobres la mitad de mis bienes; y si he robado algo a alguien, le devolveré cuatro veces más.» Jesús le dijo: «Hoy ha llegado la salvación a esta casa, porque este hombre también es descendiente de Abraham. Pues el Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que se había perdido.»
HOMILIA

Sabiduría 11, 22-12,2: Te compadeces, Señor, de todos, porque amas a todos los seres Salmo 144: Bendeciré tu nombre por siempre, Dios mío, mi rey 2Tesalonicenses 1, 11—2, 2: Que Cristo sea glorificado en ustedes, y ustedes en él Lucas 19, 1-10: La conversión de Zaqueo

La primera lectura es una bella oración meditativa sobre Dios, que nos posibilita hacer unas reflexiones menos habituales.

Solemos hablar a y escuchar hablar sobre Dios como algo ya sabido, como algo que, por definición, no puede necesitar replanteamiento. Ello ha empezado a cambiar, a la altura de la crisis que atraviesan las religiones, ante la constatada «crisis de Dios» crisis que ya nadie considera coyuntural o pasajera, sino epocal. Algo muy profundo está cambiando en la cultura y en la conciencia humana, que hace que ese concepto central que ha brillado con luz propia en el centro del firmamento mental de la humanidad durante los últimos milenios, el de Dios, se opaque y entre en lo que ya Martín Buber llamó el «eclipse de Dios».

La lectura de hoy del libro de la Sabiduría habla muy correctamente a Dios, y no lo presenta con ninguno de los rasgos menos éticamente adecuados, de los que hemos tenido que purificar tantas veces la imagen de Dios. No; este texto presenta una bella e impecable imagen de Dios... sólo que sigue no deja de utilizar un lenguaje «teísta».

La palabra «Dios» viene del deus latino, que a su vez viene del theos griego. Aunque el concepto tiene orígenes más antiguos, para nuestra cultura occidental fueron ellos, los filósofos griegos, quienes lo configuraron definitivamente. Siempre que decimos dios estamos evocando el theos griego. No importa que a veces queramos matizar la palabra; la palabra está ocupada, y su concepto asociado está registrado en el subconsciente colectivo, como un tipo de divinidad que está «ahí afuera, ahí arriba», en una especie de segundo piso celestial, desde donde puede intervenir en nuestro mundo, para revelarse, para actuar, para reaccionar... en función de su manera de ser, concebida muy antropomórficamente (los dioses piensan, aman, deciden, se ofenden, se arrepienten, perdonan... como nosotros, que al fin y al cabo estaríamos hechos «a su imagen y semejanza» -¿y viceversa?-).

Concebir la razón y el misterio supremos de la Realidad en forma de theos (en sentido genérico), eso es lo que llamamos «teísmo». Es un «modelo» de representación del Misterio, el mismo que hemos llamado Dios. Con mucha frecuencia ese «modelo» conceptual nos ha resultado transparente, no hemos sido conscientes de su mediación. Nos parecía como que nuestro hablar de Dios evocaba automáticamente su descripción directa, en vez de caer en la cuenta de que simplemente utilizábamos un modelo (theos), y que al Misterio que denominábamos con ese nombre, se le puede concebir con otros modelos sumamente diferentes. Podríamos, en efecto, pensar -y amar- no teístamente... Hay religiones no teístas. El judeo-cristianismo ha tenido una expresión teísta constante en la historia, pero hoy sabemos que aunque el modelo teísta nos haya acompañado de modo permanente, no es esencial ni resulta inseparable.

Más aún. La evolución de la espiritualidad -sin descartar el influjo de otras religiones- hace sentir a muchos cristianos un no disimulado malestar ante el uso y abuso del teísmo en nuestra tradición. Son cada vez más los que abogan por colocar al teísmo en su sitio, en una consideración simplemente mediacional: es una mediación, con sus ventajas y sus dificultades. Las dificultades no son pocas, y son crecientes en nuestra sociedad de mentalidad crítica; no faltan teólogos que postulan su superación. La alternativa al teísmo no es el ateísmo, obviamente, sino el pos-teísmo: una consideración y una (no-representación de la Divinidad más allá del modelo del teísmo...

ORACION

AL SEÑOR QUE NOS VISITA CON MISERAICORDIA
En tu cuidado amoroso por todos, nos has visitado en Cristo, ¡Oh Dios de misericordia!
Tu justicia superior a la nuestra, glorifica tu nombre: Tú cuidas 8incluso de aquel que se ha extraviado del camino de la vida…

Danos sabiduría para ver tus obras, para advertir tu paso de perdón y para que tu permitamos obrar en nosotros toda transformación.

Y así nos volveremos hacia aquellos a quienes no vemos ni atendemos, los más pobres hermanos nuestros, por lo que también velas amoroso. ¡Oh Padre de misericordia y reconciliación!

Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amen.

sábado, 30 de octubre de 2010

TIEMPOO ORDINARIO OCTUBRE 30, 2010

PALABRA DE VIDA
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses (1,18b-26):
De la manera que sea, con segundas intenciones o con sinceridad, se anuncia a Cristo, y yo me alegro; y me seguiré alegrando, porque sé que esto será para mi bien, gracias a vuestras oraciones y al Espíritu de Jesucristo que me socorre. Lo espero con impaciencia, porque en ningún caso saldré derrotado; al contrario, ahora, como siempre, Cristo será glorificado abiertamente en mi cuerpo, sea por mi vida o por mi muerte. Para mí la vida es Cristo, y una ganancia el morir. Pero, si el vivir esta vida mortal me supone trabajo fructífero, no sé qué escoger. Me encuentro en este dilema: por un lado, deseo partir para estar con Cristo, que es con mucho lo mejor; pero, por otro, quedarme en esta vida veo que es más necesario para vosotros. Convencido de esto, siento que me quedaré y estaré a vuestro lado, para que avancéis alegres en la fe, de modo que el orgullo que sentís por mí en Jesucristo rebose cuando me encuentre de nuevo entre vosotros.

Salmo 41
Mi alma tiene sed del Dios vivo. Como busca la cierva corrientes de agua, así mi alma te busca a ti, Dios mío.
Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo:¿cuándo entraré a ver el rostro de Dios?
Recuerdo como marchaba a la cabeza del grupo hacia la casa de Dios, entre cantos de júbilo y alabanza, en el bullicio de la fiesta.

Lectura del santo evangelio según san Lucas (14,1.7-11):
Un sábado, entró Jesús en casa de uno de los principales fariseos para comer, y ellos le estaban espiando. Notando que los convidados escogían los primeros puestos, les propuso esta parábola: «Cuando te conviden a una boda, no te sientes en el puesto principal, no sea que hayan convidado a otro de más categoría que tú; y vendrá el que os convidó a ti y al otro y te dirá: "Cédele el puesto a éste." Entonces, avergonzado, irás a ocupar el último puesto. Al revés, cuando te conviden, vete a sentarte en el último puesto, para que, cuando venga el que te convidó, te diga: "Amigo, sube más arriba." Entonces quedarás muy bien ante todos los comensales. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.»
HOMILIA

Filipenses 1, 18b-26: Para mí la vida es Cristo, y una ganancia el morir Salmo 41: Mi alma tiene sed del Dios vivo. Lucas 14, 1. 7-11: Quien se humilla será engrandecido.

La Palabra de este día nos pone en conocimiento del pensamiento que reinaba en medio de la comunidad y a la que los discípulos y el Señor descubren y nos muestran los temas vitales de las comunidades de su tiempo, donde sobresalía el prestigio y el honor de ocupar los primeros puestos. Es la disputa que se muestra en las comunidades de los fariseos por esos primeros puestos. En las reuniones lo que buscan son los puestos primeros, los supuestos son elegidos. Ocupar un último puesto es una desgracia y una vergüenza.

Se muestra en este escenario, en el contexto de la mesa y de la comida, el reflejo de la estratificación y exclusión social del tiempo de Jesús. Sin embargo, en la mesa del reino de Dios los invitados buscan el último puesto. En la mesa de Jesús los últimos suben y los primeros deben estar dispuestos a bajar de manera que se llegue a conformar una mesa en la equidad, donde no haya jerarquías opresoras y delimitadoras de la dignidad humana. Los invitados a la mesa del reino, es al banquete abierta a todos, en especial, a los más pobres, necesitados, los marginados, los considerados los “últimos”. El verdadero honor y prestigio evangélicos del discípulo de Jesús tiene que pasar por el permanente servicio desinteresado a los demás. Estos son los rostros y las líneas básicas del reino.

Por eso nos encontramos con Pablo que tiene que enfrentar que muchos de los cristianos anuncian la Palabra de Dios (Efesios 1,14ss=) y lo hacen por envidia y desacreditando al apóstol (15ª,17) El Espíritu Santo y las oraciones de los fieles de Filipo le sostienen y confirman en la viva esperanza de que esas situaciones dolorosas no serían para él ocasión de decepción, sino de salvación (19-20ª), ya que cree firmemente que Cristo recibirá gloria tanto en el caso que él siga vivo y continúe la evangelización como si muere (20b).

Pablo considera la muerte como la ganancia suprema, pues le introduce en en la plena comunión con Cristo, quien ya desde ahora es su vida (21); ver juan 14). De ahí que el apóstol se sienta como tenso entre dos realidades que le atraen y motivan profundamente: el deseo de la unión total con Cristo, sólo posible luego de su muerte, y de la constatada necesidad de su presencia y de su presencia y de su palabra en las comunidades cristianas (22-24). Si bien Pablo, por su parte optaría por la primera posibilidad (23b), considera sin embargo, más probable que se realice en la segunda. La fe en los filipenses recibirá un nuevo impulso y crecerá su alegría gracias a la presencia del amado apóstol, cuya visita será para los filipenses un motivo para gloriarse de la comunión que les ha sido dada en Cristo (25ss).

En el evangelio vemos que Jesús toma pie en la vida cotidiana, con la actividad que marca su estilo de vida en medio de nosotros, para hacernos ver lo que nos ha enseñado “la vida nueva de dios y de los hijos de Dios” Así ocurre cuando habiendo sigo invitado a casa de un jefe fariseo (Lucas 14,1), nota el afán que anima a los invitados por ocupar los primeros puestos. (7)

. El relato-parábola propuesto por Jesús (8-10) es una enseñanza de buena educación, de respeto de las precedencia según la escala social. Quien ocupa un puesto que no le corresponde se expone al ridículo y a l vergüenza (8ss): la ambición, alterando el justo concepto de sí mismo, es un obstáculo para las relaciones con los otros. En cambio, el que no pre3sume de ser digno de honores particulares puede encontrarse con la sorpresa feliz de recibir atenciones imprevistas por parte del señor de la casa (10) El don de Dios es gratuito y6 no consecuencia matemática de méritos humanos, y Jesús advierte que deben recordarlo los que ambicionan recibir reconocimiento y gratificaciones. La humanidad, es decir, la confianza total puesta en Dios y en su amor, es la condición que permite recibir la gloria y el honor que concede el mismo Dios) ver 1,46-48.52; Salmo 21,6-8), que consiste en estar unidos a él en la obra dee salvación (Lucas 22,28-30; Marcos 10,35-40). Por eso Pablo nos recuerda en la carta a los Filipenses 1,21: “Para mí la vida es Cristo.”.

ORACION

¿Cuál es “hoy” mi sitio, Señor? ¿Cómo puedo orientarme en las decisiones importantes, esas que expresan de modo claro mi identidad de hombre creyente?

El mundo me sacude de derecha a izquierda: con mil enseñas brillantes me atrae a sus redes, imponiéndome tomar posición. Cada una compite para hacerse con mi atención, con mi tiempo, con mi consentimiento, con mi inteligencia, con mis brazos y sobre todo con un pedazo de mi cartera.
¡Pero tu Palabra no me deja escapatoria! Me inquieta, me ilumina, me infunde ánimo. Me impone vigorosamente confrontarme con la verdad de mí mismo –y con la Verdad que eres tú, oh Señor-. Me llama a la humildad (que no es auto denigración), me presenta la promoción de los hermanos, me enseñaste los horizontes hasta los confines escatológicos. Gracias, Señor, por esa luz que no disminuye. Permanece siempre cerca y llévame de la mano para ocupoar mi sitio.
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses (1,18b-26)
De la manera que sea, con segundas intenciones o con sinceridad, se anuncia a Cristo, y yo me alegro; y me seguiré alegrando, porque sé que esto será para mi bien, gracias a vuestras oraciones y al Espíritu de Jesucristo que me socorre. Lo espero con impaciencia, porque en ningún caso saldré derrotado; al contrario, ahora, como siempre, Cristo será glorificado abiertamente en mi cuerpo, sea por mi vida o por mi muerte. Para mí la vida es Cristo, y una ganancia el morir. Pero, si el vivir esta vida mortal me supone trabajo fructífero, no sé qué escoger. Me encuentro en este dilema: por un lado, deseo partir para estar con Cristo, que es con mucho lo mejor; pero, por otro, quedarme en esta vida veo que es más necesario para vosotros. Convencido de esto, siento que me quedaré y estaré a vuestro lado, para que avancéis alegres en la fe, de modo que el orgullo que sentís por mí en Jesucristo rebose cuando me encuentre de nuevo entre vosotros.

Salmo 41
Mi alma tiene sed del Dios vivo.Como busca la cierva corrientes de agua, así mi alma te busca a ti, Dios mío.
Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo:¿cuándo entraré a ver el rostro de Dios?
Recuerdo como marchaba a la cabeza del grupo hacia la casa de Dios, entre cantos de júbilo y alabanza, en el bullicio de la fiesta.

Lectura del santo evangelio según san Lucas (14,1.7-11):
Un sábado, entró Jesús en casa de uno de los principales fariseos para comer, y ellos le estaban espiando. Notando que los convidados escogían los primeros puestos, les propuso esta parábola: «Cuando te conviden a una boda, no te sientes en el puesto principal, no sea que hayan convidado a otro de más categoría que tú; y vendrá el que os convidó a ti y al otro y te dirá: "Cédele el puesto a éste." Entonces, avergonzado, irás a ocupar el último puesto. Al revés, cuando te conviden, vete a sentarte en el último puesto, para que, cuando venga el que te convidó, te diga: "Amigo, sube más arriba." Entonces quedarás muy bien ante todos los comensales. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.»
HOMILIA
Filipenses 1, 18b-26: Para mí la vida es Cristo, y una ganancia el morir Salmo 41: Mi alma tiene sed del Dios vivo. Lucas 14, 1. 7-11: Quien se humilla será engrandecido
La Palabra de este día nos pone en conocimiento del pensamiento que reinaba en medio de la comunidad y a la que los discípulos y el Señor descubren y nos muestran los temas vitales de las comunidades de su tiempo, donde sobresalía el prestigio y el honor de ocupar los primeros puestos. Es la disputa que se muestra en las comunidades de los fariseos por esos primeros puestos. En las reuniones lo que buscan son los puestos primeros, los supuestos son elegidos. Ocupar un último puesto es una desgracia y una vergüenza.
Se muestra en este escenario, en el contexto de la mesa y de la comida, el reflejo de la estratificación y exclusión social del tiempo de Jesús. Sin embargo, en la mesa del reino de Dios los invitados buscan el último puesto. En la mesa de Jesús los últimos suben y los primeros deben estar dispuestos a bajar de manera que se llegue a conformar una mesa en la equidad, donde no haya jerarquías opresoras y delimitadoras de la dignidad humana. Los invitados a la mesa del reino, es al banquete abierta a todos, en especial, a los más pobres, necesitados, los marginados, los considerados los “últimos”. El verdadero honor y prestigio evangélicos del discípulo de Jesús tiene que pasar por el permanente servicio desinteresado a los demás. Estos son los rostros y las líneas básicas del reino.
Por eso nos encontramos con Pablo que tiene que enfrentar que muchos de los cristianos anuncian la Palabra de Dios (Efesios 1,14ss=) y lo hacen por envidia y desacreditando al apóstol (15ª,17) El Espíritu Santo y las oraciones de los fieles de Filipo le sostienen y confirman en la viva esperanza de que esas situaciones dolorosas no serían para él ocasión de decepción, sino de salvación (19-20ª), ya que cree firmemente que Cristo recibirá gloria tanto en el caso que él siga vivo y continúe la evangelización como si muere (20b).
Pablo considera la muerte como la ganancia suprema, pues le introduce en en la plena comunión con Cristo, quien ya desde ahora es su vida (21); ver juan 14). De ahí que el apóstol se sienta como tenso entre dos realidades que le atraen y motivan profundamente: el deseo de la unión total con Cristo, sólo posible luego de su muerte, y de la constatada necesidad de su presencia y de su presencia y de su palabra en las comunidades cristianas (22-24). Si bien Pablo, por su parte optaría por la primera posibilidad (23b), considera sin embargo, más probable que se realice en la segunda. La fe en los filipenses recibirá un nuevo impulso y crecerá su alegría gracias a la presencia del amado apóstol, cuya visita será para los filipenses un motivo para gloriarse de la comunión que les ha sido dada en Cristo (25ss).
En el evangelio vemos que Jesús toma pie en la vida cotidiana, con la actividad que marca su estilo de vida en medio de nosotros, para hacernos ver lo que nos ha enseñado “la vida nueva de dios y de los hijos de Dios” Así ocurre cuando habiendo sigo invitado a casa de un jefe fariseo (Lucas 14,1), nota el afán que anima a los invitados por ocupar los primeros puestos. (7)
. El relato-parábola propuesto por Jesús (8-10) es una enseñanza de buena educación, de respeto de las precedencia según la escala social. Quien ocupa un puesto que no le corresponde se expone al ridículo y a l vergüenza (8ss): la ambición, alterando el justo concepto de sí mismo, es un obstáculo para las relaciones con los otros. En cambio, el que no pre3sume de ser digno de honores particulares puede encontrarse con la sorpresa feliz de recibir atenciones imprevistas por parte del señor de la casa (10) El don de Dios es gratuito y6 no consecuencia matemática de méritos humanos, y Jesús advierte que deben recordarlo los que ambicionan recibir reconocimiento y gratificaciones. La humanidad, es decir, la confianza total puesta en Dios y en su amor, es la condición que permite recibir la gloria y el honor que concede el mismo Dios) ver 1,46-48.52; Salmo 21,6-8), que consiste en estar unidos a él en la obra dee salvación (Lucas 22,28-30; Marcos 10,35-40). Por eso Pablo nos recuerda en la carta a los Filipenses 1,21: “Para mí la vida es Cristo.”.
ORACION
¿Cuál es “hoy” mi sitio, Señor? ¿Cómo puedo orientarme en las decisiones importantes, esas que expresan de modo claro mi identidad de hombre creyente?
El mundo me sacude de derecha a izquierda: con mil enseñas brillantes me atrae a sus redes, imponiéndome tomar posición. Cada una compite para hacerse con mi atención, con mi tiempo, con mi consentimiento, con mi inteligencia, con mis brazos y sobre todo con un pedazo de mi cartera.
¡Pero tu Palabra no me deja escapatoria! Me inquieta, me ilumina, me infunde ánimo. Me impone vigorosamente confrontarme con la verdad de mí mismo –y con la Verdad que eres tú, oh Señor-. Me llama a la humildad (que no es auto denigración), me presenta la promoción de los hermanos, me enseñaste los horizontes hasta los confines escatológicos. Gracias, Señor, por esa luz que no disminuye. Permanece siempre cerca y llévame de la mano para ocupoar mi sitio.

viernes, 29 de octubre de 2010

HOMILIA OCTUBRE 29, 2010

PALABRA DE VIDA
Comienzo de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses (1,1-11):
Pablo y Timoteo, siervos de Cristo Jesús, a todos los santos que residen en Filipos, con sus obispos y diáconos. Os deseamos la gracia y la paz de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo. Doy gracias a mi Dios cada vez que os menciono; siempre que rezo por todos vosotros, lo hago con gran alegría. Porque habéis sido colaboradores míos en la obra del Evangelio, desde el primer día hasta hoy. Ésta es mi convicción: que el que ha inaugurado entre vosotros una empresa buena la llevará adelante hasta el día de Cristo Jesús. Esto que siento por vosotros está plenamente justificado: os llevo dentro, porque, tanto en la prisión como en mi defensa y prueba del Evangelio, todos compartís la gracia que me ha tocado. Testigo me es Dios de lo entrañablemente que os echo de menos, en Cristo Jesús. Y ésta es mi oración: que vuestro amor siga creciendo más y más en penetración y en sensibilidad para apreciar los valores. Así llegaréis al día de Cristo limpios e irreprochables, cargados de frutos de justicia, por medio de Cristo Jesús, a gloria y alabanza de Dios.

Salmo 110 Grandes son las obras del Señor
Doy gracias al Señor de todo corazón, en compañía de los rectos, en la asamblea.Grandes son las obras del Señor, dignas de estudio para los que las aman.
Esplendor y belleza son su obra, su generosidad dura por siempre; ha hecho maravillas memorables, el Señor es piadoso y clemente.

Él da alimento a sus fieles, recordando siempre su alianza; mostró a su pueblo la fuerza de su obrar, dándoles la heredad de los gentiles.

Lectura del santo evangelio según San Lucas (14,1-6):
Un sábado, entró Jesús en casa de uno de los principales fariseos para comer, y ellos le estaban espiando. Jesús se encontró delante un hombre enfermo de hidropesía y, dirigiéndose a los letrados y fariseos, preguntó: «¿Es lícito curar los sábados, o no?» Ellos se quedaron callados. Jesús, tocando al enfermo, lo curó y lo despidió.Y a ellos les dijo: «Si a uno de vosotros se le cae al pozo el burro o el buey, ¿no lo saca en seguida, aunque sea sábado?» Y se quedaron sin respuesta.
HOMILIA

Filipenses 1, 1-11: El que ha inaugurado entre ustedes una empresa buena la llevará adelante hasta el día de Cristo Salmo 110: Grandes son las obras del Señor. Lucas 14, 1-6: ¿Está permitido sanar en sábado, o no?

Este es un relato original del evangelio de Lucas. El anfitrión de Jesús es uno de los jefes de los fariseos, y al frente de ellos se encuentra un hidrópico, un enfermo cuyo cuerpo retiene demasiado líquido, con los consiguientes problemas de hinchazón y mala circulación, causados por un alto consumo de sodio. Pues bien, en el contexto de esta curación en sábado se da una discusión entre Jesús y sus oponentes que nos muestra el sentido profundo del texto. Las pregunta realizada por Jesús, ¿se puede curar en sábado, o no?, y el cuestionamiento hecho a los fariseos de no actuar con misericordia, revelan que Jesús es “Señor del sábado” y que defiende la realización de las obras del reino en cualquier situación. Jesús se convierte una vez más en modelo para todo cristiano de actuar con libertad y sentido crítico en la misión de Dios. No podemos hoy, sus discípulos, sucumbir ante las presiones de la ley obviando lo realmente importante: la persona, su dignidad y el proyecto del Padre: su reinado en medio de la humanidad afligida, en resistencia pacífica y con esperanzas de salvación y liberación humanas.
Esta novedad que nos ofrece el evangelio de Lucas tiene su afirmación y realidad en la Carta de Pablo a los Filipenses, escrita en un tiempo que Pablo pasa en la cárcel. (ver 7c, y ver 14ª). En el saludo del envío (1ss) Pablo presenta a Timoteo, para los filipenses no tiene que informarle su calidad de apóstol. Les desea los dones del Padre y de Jesúss resucitado y glorioso (2). Por eso llama a la comunidad de lso bautizados “santos” (1ª), porque participan de la santidad del Señor Jesús, menciona especialmente a los “dirigentes y colaboradores" (1b), que es como decir obispos y diáconos, a los que ha sido conferido un servicio particular y tal vez el gobierno y la administración y el cuidado de los pobres y el anuncio del evangelio.

En la acción de gracias que Pablo dirige a Dios por los filipenses, manifiesta el afecto profundo que le une a ellos. El recuerdo que tien e de ellos es constante, así como su oración por ellos, y es motivo de alegría, porque los filipenses desde que acogieron a Palabra de Dios, gracias a la predicación de Pablo, se han vuelto miembros activos y solícitos misioneros. Eso refuerza en el apóstol la certeza de que el Espíritu del Señor los anima: el mismo Espíritu los hará perseverantes hasta el momento de la “parusía” “el día en que Señor Jesús se manifiesta” (6) El fundamento del afecto de Pablo por los filipenses es firme: compartieron su misma misión y no lo abandonaron en el tiempo que estuvo en la cárcel, tomando parte activa en la evangelización. Esto ha alimentado una entrañable arraigada en el amor de Cristo, de la que Dios mismo es testigo “7ss). De este afecto scita una oración y un deseo: que crezca la caridad que anima a los filipenses y les hac capaces de comprender la voluntad de Dios en toda circunstancia; al cumplirla, se volverán cada vez más puros, más ricos en buenas obras. Así los encontrará el Señor Jesús al final de su venida. De este modo, a través de una vida auténticamente cristiana como la suya, Dios será glorificado y alabado (9ss).

En el evangelio nos encontramos con una comida de Jesús en casa de uno de los fariseos y que sucede en sábado y eso va a traer la oportunidad a Jesús de preguntarles si es posible curar a alguien en sábado, porque allí se en- contraba una persona enferma, lo cual le dará a Jesús la oportunidad de reafirmar la subordinación de la ley del sábado a la ley del amor (ver Lucas 6,1-11; 13,10-17) y de poner en evidencia la hipocresía de los fariseos. La atención está centrada en Jesús, dado que “la gente lo observaba” (1b). Jesús toma de nuevo la iniciativa, como en el caso de la mujer encorvada (ver 13,12) pero en esta ocasión es él quien suscita la controversia sobre la observancia del mandato del sábado, planeando una pregunta (3).
Una vez realizada la curación Jesús interpela con una pregunta que supone la observancia escrupulosa del reposo del sábado cuando se veía comprometido su interés personal (5). EL silencio (4ª-6) con el que reaccionan los maestros de la ley a lapregunta de Jesús pone de manifiesto el carácter irrebatible de los argumentos de Jesús y las insuficientes razones con la que los fariseos sostenían la interpretación de la Ley de Moisés.

Por eso Pablo insinua hoy la observancia de Jesús “Lleva a buen término, Señor, la obra que has iniciado en mí.” (Filipenses 1,6).

ORACIÓN

Te pido, Jesús, por los hermanos cristianos, todos ellos, en algún momento preciso de su historia, y con frecuencia gracias a la mediación de otros cristianos, se han adherido a tu Palabra, han confirmado su fe en ti, te han reconocido como su Señor. Sostenlos, a fin de que en la inevitables pruebas y contradicciones que marcan la existencia, no desistan, sino que al contrario, se reafirmen en la opción que han tomado.

Libéralos, Señor, de convertir tu ley de vida en instrumento de servicio, reduciéndola a una pragmática “vía al cielo”. Libéralos, Señor, del espejismo de una cómoda fe privada. Haz que sepamos gustar la alegría de seguir el soplo del Espíritu, haciendo de su vida, un servicio al Evangelio.

miércoles, 27 de octubre de 2010

TIEMPO ORDINARIO OCTUBRE 27, 2010

PALABRA DE VIDA
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios (6,1-9):
Hijos, obedeced a vuestros padres como el Señor quiere, porque eso es justo. «Honra a tu padre y a tu madre» es el primer mandamiento al que se añade una promesa: «Te irá bien y vivirás largo tiempo en la tierra.» Padres, vosotros no exasperéis a vuestros hijos; criadlos educándolos y corrigiéndolos como haría el Señor. Esclavos, obedeced a vuestros amos según la carne con temor y temblor, de todo corazón, como a Cristo. No por las apariencias, para quedar bien, sino como esclavos de Cristo que hacen lo que Dios quiere; con toda el alma, de buena gana, como quien sirve al Señor y no a hombres. Sabed que lo que uno haga de bueno, sea esclavo o libre se lo pagará el Señor. Amos, correspondedles dejándoos de amenazas; sabéis que ellos y vosotros tenéis un amo en el cielo y que ése no es parcial con nadie.

Salmo 144,10-11.12-13ab.13cd-14
El Señor es fiel a sus palabrasQue todas tus criaturas te den gracias, Señor, que te bendigan tus fieles; que proclamen la gloria de tu reinado, que hablen de tus hazañas. Explicando tus hazañas a los hombres, la gloria y majestad de tu reinado. Tu reinado es un reinado perpetuo, tu gobierno va de edad en edad. El Señor es fiel a sus palabras, bondadoso en todas sus acciones. El Señor sostiene a los que van a caer, endereza a los que ya se doblan.
Lectura del santo evangelio según san Lucas (13,22-30):En aquel tiempo, Jesús, de camino hacia Jerusalén, recorría ciudades y aldeas enseñando. Uno le preguntó: «Señor, ¿serán pocos los que se salven?» Jesús les dijo: «Esforzaos en entrar por la puerta estrecha. Os digo que muchos intentarán entrar y no podrán. Cuando el amo de la casa se levante y cierre la puerta, os quedaréis fuera y llamaréis a la puerta, diciendo: "Señor, ábrenos"; y él os replicará: "No sé quiénes sois." Entonces comenzaréis a decir: "Hemos comido y bebido contigo, y tú has enseñado en nuestras plazas." Pero él os replicará: "No sé quiénes sois. Alejaos de mí, malvados." Entonces será el llanto y el rechinar de dientes, cuando veáis a Abrahán, Isaac y Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros os veáis echados fuera. Y vendrán de oriente y occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios. Mirad: hay últimos que serán primeros, y primeros que serán últimos.»

HOMILIA
Efesios 6, 1-9: No como quien sirve a hombres, sino como esclavos de Cristo. Salmo 144: El Señor es fiel a sus palabras. Lucas 13, 22-30: Vendrán de oriente y occidente al reino de Dios.

Jesús habla a la gente sobre tomar conciencia de las exigencias que supone seguirlo: comenzando con la capacidad de transformar la vida mediante el arrepentimiento y la reconciliación, total fidelidad a él y a su proyecto y decidirse por la puerta angosta, y por el camino de la salvación del ser humano. No basta con comer y beber de vez en cuando con Jesús, no, hay que compartir su vida y destino, cuyo símbolo es la comunión de mesa con los humildes y sencillos. Es decir, el Reino de Dios es para Jesús un banquete donde todos nos reconozcamos como seres humanos con dignidad y con derechos y deberes; hombres y mujeres que van más allá de las fronteras del color, la raza, la religión, del color político o nación que abran las puertas del Reino a toda persona, de querer comp0artir el proyecto y destino de Jesús y participar de su destino en su banquete de justicia, solidaridad y la salvación. Y esto no es un asunto de exclusión de los malos, los extranjeros, los huérfanos, las viudas, los pecadores, los ancianos y los niños. La salvación es una buena noticia para todos, y los más afligidos, excluidos y marginados tienen un lugar predilecto.

Después que Pablo ha exhortado a los cónyuges a vivir una relación matrimonial en conformidad con su identidad cristiana (ver Efesios 5,22-33) se dirige a los hijos y los padres. También a ellos les dirige la invitación al mutuo respeto en la común obediencia a Cristo ( ver 5, 21).
Después que Pablo ayer exhortó a los casados a vivir su relación matrimonial en conformidad con su identidad de cristianos ahora se dirige a los hijos y sus padres. . También les recuerda la invitación al mutuo respeto en común obediencia a Criosto (5,21)

A los hijos le recuerda el mandamiento de Moisés (“Honra a tu padre y a tu madre.” (Exodo 20, 12b)
A los padres les ha sido confiada educar a sus hijos y hacerlo con mansedumbre y atención no buscando sus intereses sino como servidores de Dios (4): en él debe inspirarse y orientarse la acción educadora. La relación con el Señor y la obediencia a su voluntad califican las relaciones entre padres de hijos, fundada en el mutuo respeto de unos por los otros.

Recuerda también las relaciones Señor (9b) y la obediencia al Señor. Tanto para esclavos y dueños vale la misma Palabra de Jesús: “Os aseguro que cuando lo hicisteis con uno de éstos, mis hermanos más pequeños conmigo lo hicisteis”. (Mateo 25,40) Por eso el esclavo debe obedecer a su amo, obedeciendo a Cristo: su servicio realizado con sencillez y generosidad asume un valor religioso, que excluye todo tipo de servilismo y la búsqueda de antiguas complacencias (5-7). El amo debe tratar de la misma manera que trataría a Cristo, con un corazón animado por la caridad, sin arrogancia o autoritarismo (9ª).
En el evangelismo encontramos la ida de Jesús a Jerusalén pasando por pueblos y aldeas y fundado en la enseñanza (22). Las preguntas que le hacen tienen relación con el Reino de Dios (23). Jesús como de costumbre no da una respuesta directa sobre el número de los que se salvarán sino que exhorta a estar preparados y ser solícitos en la acogida del Reino que vienen solícitos en la acogida del Reino que viene.

Pone la comparación de entrar por la puerta estrecha (24). Usa la palabra “hoy” que es el momento oportuno para el compromiso, cosa que nos hemos de aplazar: la salvación es el don de Dios al que nos adherimos haciendo el bien, no simplemente reivindicando vínculos de familiaridad con Jesús (25ss).

La figura del banque escatológico, en el que participan todos los pueblos de la tierra (29) manifiesta la salvación ofrecida a yodos los hombres y acogida por muchos paganos. A éstos, “los últimos” en recibir el anuncio del Evangelio, "serán los primeros” en participar mientras Israel, primero en escuchar el anuncio, será excluido si no lo acoge (30). La salvación no es cuestión de pertenencia étnica, sino de fe en Jesús. No es el ser hijo de Abrahán lo que asegura la participación en el Reino (28), sino la realización de las obras de Abrahán (ver Juan 8,39(, la cual con la esperanza de la redención futura )ver 8,56) tuvo fe y por esa fe fue reconocido como justo (ver Santiago 2,23). Por eso pablo nos recuerda hoy “Tú eres el Señor de todos”. ) Efesios 6,9).

ORACION

Señor, me resulta muy Fácil demorarme en razonamientos a propósito de tu mensaje de salvación sin comprometerme. Perdóname, me parece “estrecha” la puerta del amor a los que viven más cerca de mí, el único amor en el que verdaderamente estoy dispuesto a poner en fuego la verdad de mi fe en ti. Prefiero “la puerta abierta de par en par” de las grandes afirmaciones de palabras, que no me exigen, un compromiso, de una familiaridad formal con las “cosas de la Igloesia”, a las que no no me preocupo de dar respuesta en la vida. Dime que la mía es una ilusión y que si sólo amo en serio no a los que están lejos, sino a los que viven junto a mí, a aquellos a los que primero y sobre todo me has confiado, entonces y sólo entonces viviré la salvación que eres tú.

martes, 26 de octubre de 2010

TIEMPO ORDINARIO OCTUBRE 26, 2010

PALABRA DE VIDA
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios (5,21-33):
Sed sumisos unos a otros con respeto cristiano. Las mujeres, que se sometan a sus maridos como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la Iglesia; él, que es el salvador del cuerpo. Pues como la Iglesia se somete a Cristo, así también las mujeres a sus maridos en todo. Maridos, amad a vuestras mujeres como Cristo amó a su Iglesia. Él se entregó a sí mismo por ella, para consagrarla, purificándola con el baño del agua y la palabra, y para colocarla ante sí gloriosa, la Iglesia, sin mancha ni arruga ni nada semejante, sino santa e inmaculada. Así deben también los maridos amar a sus mujeres, como cuerpos suyos que son. Amar a su mujer es amarse a sí mismo. Pues nadie jamás ha odiado su propia carne, sino que le da alimento y calor, como Cristo hace con la Iglesia, porque somos miembros de su cuerpo. «Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne.» Es éste un gran misterio: y yo lo refiero a Cristo y a la Iglesia. En una palabra, que cada uno de vosotros ame a su mujer como a sí mismo, y que la mujer respete al marido.
Salmo 18,2-3.4-5
Dichosos los que temen al SeñorDichoso el que teme al Señor y sigue sus caminos. Comerás del fruto de tu trabajo,serás dichoso, te irá bien.
Tu mujer, como parra fecunda, en medio de tu casa; tus hijos, como renuevos de olivo, alrededor de tu mesa. Esta es la bendición del hombre que teme al Señor. Que el Señor te bendiga desde Sión, que veas la prosperidad de Jerusalén todos los días de tu vida.

Lectura del santo evangelio según san Lucas (13,18-21):
En aquel tiempo, decía Jesús: «¿A qué se parece el reino de Dios? ¿A qué lo compararé? Se parece a un grano de mostaza que un hombre toma y siembra en su huerto; crece, se hace un arbusto y los pájaros anidan en sus ramas.»Y añadió: «¿A qué compararé el reino de Dios? Se parece a la levadura que una mujer toma y mete en tres medidas de harina, hasta que todo fermenta.»

HOMILIA

Efesios 5, 21-33: Es éste un gran misterio: y yo lo refiero a Cristo y a la Iglesia Salmo 127: Dichosos los que temen al Señor. Lucas 13, 18-21: El reino es como la semilla que crece y se hace un arbusto.

El Reinoi de Dios crece y se desarrolla en la vida de los seres humanos a pesar de la oposición de la humanidad. Hoy nos encontramos con otra de las parábolas de Jesús donde se nos muestra el crecimiento progresivo del Reino de Dios. La comparación que Hace Jesús del Reino de Dios con dos realidades que forman parte de la vida cotidiana de su tiempo tiene un sentido profundo concreto: nos muestran el significado y el arraigo que tiene Jesús por mostrar su entrega y pasión por el proyecto de Padre. El nos hace entender su convicción sobre el caminoi qued ha de tomar para la implementación del Reino de Dios. Esta implementación tiene que comenzar desde lo más pequeño, desde lo imperceptible. El Reino de dios tiene que acontecer en la realidad histórica con los que no cuentan con los ilegales de la sociedad y los sistemas políticos y religiosos que desechando considerándolos “el basurero” de la humanidad. Estas parábolas nos enseñan hoy a sus discípulos haciéndole frente a la violenta oposición a los signos del Reino en la vida de los seres huamnos más débiles y empobrecidos.

Pablo va a comenzar su trozo de la Carta a los Efesios que leemos oy hablando sobre la vida nueva de los bautizados (ver Efesios 4,17—7,20). Y usa las relaciones interiores de la familia (5,21-6,9) El versículo 21 nos ofrece la clave de la lectura de toda la sección: el cristiano unido a Cristo por el bautismo, imprime el servicio y la obediencia a todas las relaciones con los demás.
Por eso usa “la relación marido-mujer. “ Lo mismo que hace Cristo con la Iglesia así el marido debe hacer con su mujer (25); como la Iglesia responde al amor de Cristo con la obediencia y sumisión, así la mujer respecto al marido (22-24).El amor de Cristoa la Iglesia ha de ser, por tanto, el modelo de la unión conyugal: éste es el gran misterio que anuncia el apóstol (32).

Las alusiones que hace Pablo (consagración, purificación, palabra) motivan e iluminan las exhortaciones. En el bautismo ha mostrado Cristo su amor a la Iglesia haciéndola pura, espléndida, digna de ser su esposa. Nada puede ocultar su belleza o servir de pretexto para el repudio lo garantiza (22ª-27) La exhortación a amar a la esposa dirigida al marido está reforzada con el ejemplo del cuerpo (28): la mujer es parte del cuerpo del hombre, dado que el vínculo matrimonial hace de los dos una sola carne, así como la Iglesia forma parte del único cuerpo de Cristo. “Alimentarse” y “cuidar” expresan las acciones propias del amor que gobierna la vida (29-31)-

La insistencia en la sumisión recomendada a la mujer (22,24,33) tiene que ser comprendida en el contexto de la sociedad patriarcal, en la que la supremacía masculina estaba fuera de la discusión y la mujer era considerada posesión delo marido (29-33) Tiene que ser considerada edn el contexto de la sociedad patriarcal, en la que la supremacía masculina estaba fuera de discusión y la mujer era considerada propiedad del marido (Exodo 20,27ª). Con la fuerte acentuación de paralelismo entre la relación marido-mujer y la relación de Cristo-Iglesia, la concepción patriarcal de las relaciones copnyugales asume tonos absolutamente nuevos: la sumisión al marido, a quien se exhorta repetivamente a que ame a su mujer, parece asumir el significado de una respuesta al amor ofrecido, más que de una pasiva sumisión a una autoridad reconocida como d3e derecho natural.

. En el evangelio, Jesús, al curar en sábado a la mujer encorvada (ver Lucas 13,10-17) se manifiesta como el Señor del tiempo: él es “hoy” de la salvación que se lleva a cabo en el amor. El Reino de Dios está presente entre los hombres (17,21). Las parábolas que siguen – las que componen el texto de hoy- ilustran dos características peculiares del Reino de Dios: su gran “expansión” y su “fuerza transformadora”.

Entre los numerosos relatos parabólicos que, en loqa construcción lucana, cubren el viaje de Jesús hacia Jerusalén, sólo las dos parábolas que acaqbamos de leer se refieren directamente qal Rrtino de Dios. Ponen de manifiesto su gran expansión en el mundo, fruto de la obra evangelizadora de los discípulos, obedientes al mandamiento recibido del Maestro (24,45-49; Hechos 1,8). Los modestos comienzos que caracterizan el ministerio de Jesús tienen, pues, una gran desarrollo: la difusión de la Palabra de Dios, que resuena en todo el mundo y de la que todos reciben vida, es comparable alo árbol cósmico de Daniel 4 7ª-9 cuya imagen recuerda el crecimiento del arbusto de la mostaza (18ss).

La otra característica del Reino de Dios es su fuerza intrínseca, que obra en un desarrollo del mundo. Como la levadura, escondida en la masa inerte de harina, provoca su crecimiento, así el Reino de Dios, mediante la evangelización animada por el poder delo Espíritu Santo, transforma todo el mundo, sin ninguna discriminación. Por eso Pablo nos ha recordado hoy: “Guardaos mutuo respeto en atención a Cristo” (Efesios 5,21) Que es el gran problema en que nos encontramos en el mundo de hoy. Tal vez es fácil verlo en el problema de la discriminación, pero muchos no estamos dispuestos a aceptarlo y a ponerle una solución. Un signo de esto es la afirmación de la televisión cada día: “Cada dos minutos cada día un joven abandona la escuela.” Y esto lleva a otra afirmación, “si no fomentamos la educación, fomentamos la guerra.”
ORACION

¡Oh Dios, que grqnde es tu misterio! Cuando me enciero en mí mismo, digo que me espanta. Cuadno me abro a ti de manera confiada, me estremezco de estupor.
Tú manifiestas tu verdad –amor personal ofrecido a todos los hombres- por medio de mi vida, por muy pequeña que me parezca. Y buscas su expresión más fierte y totalizadora, como la unión de vida entre el hombre y la mujer, para hacerme intuir lo intensamente que estás comprometido conmigo y quieres comprometerme contigo. Que tu voluntad ardiente, que ni disminuya ni disminuirá nunca, haga fermentar, a trav´pes de la obra de tus amigos, la vida de nuestro mundo.

lunes, 25 de octubre de 2010

TIEPO ORDINARIO OCTUBRE 25, 2010

PALABRA DE VIDA
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios (4,32–5,8):
Sed buenos, comprensivos, perdonándoos unos a otros como Dios os perdonó en Cristo. Sed imitadores de Dios, como hijos queridos, y vivid en el amor como Cristo os amó y se entregó por nosotros a Dios como oblación y víctima de suave olor. Por otra parte, de inmoralidad, indecencia o afán de dinero, ni hablar; es impropio de santos. Y nada de chabacanerías, estupideces o frases de doble sentido; todo eso está fuera de sitio. Lo vuestro es alabar a Dios. Meteos bien esto en la cabeza: nadie que se da a la inmoralidad, a la indecencia o al afán de dinero, que es una idolatría, tendrá herencia en el reino de Cristo y de Dios. Que nadie os engañe con argumentos especiosos; estas cosas son las que atraen el castigo de Dios sobre los rebeldes. No tengáis parte con ellos; porque en otro tiempo erais tinieblas, ahora sois luz en el Señor. Caminad como hijos de la luz.

Salmo 1,1-2.3.4.6
Seamos imitadores de Dios, como hijos queridosDichoso el hombre que no sigue el consejo de los impíos, ni entra por la senda de los pecadores, ni se sienta en la reunión de los cínicos; sino que su gozo es la ley del Señor, y medita su ley día y noche.
Será como un árbol plantado al borde de la acequia: da fruto en su sazón y no se marchitan sus hojas; y cuanto emprende tiene buen fin.
No así los impíos, no así; serán paja que arrebata el viento. Porque el Señor protege el camino de los justos, pero el camino de los impíos acaba mal.

Lectura del santo evangelio según san Lucas (13,10-17):
Un sábado, enseñaba Jesús en una sinagoga. Había una mujer que desde hacia dieciocho años estaba enferma por causa de un espíritu, y andaba encorvada, sin poderse enderezar.Al verla, Jesús la llamó y le dijo: «Mujer, quedas libre de tu enfermedad.» Le impuso las manos, y en seguida se puso derecha. Y glorificaba a Dios. Pero el jefe de la sinagoga, indignado porque Jesús había curado en sábado, dijo a la gente: «Seis días tenéis para trabajar; venid esos días a que os curen, y no los sábados.»Pero el Señor, dirigiéndose a él, dijo: «Hipócritas: cualquiera de vosotros, ¿no desata del pesebre al buey o al burro y lo lleva a abrevar, aunque sea sábado? Y a ésta, que es hija de Abrahán, y que Satanás ha tenido atada dieciocho años, ¿no había que soltarla en sábado?» A estas palabras, sus enemigos quedaron abochornados, y toda la gente se alegraba de los milagros que hacía.

HOMILIA

Efesios 4, 32-5, 8: Vivan en el amor como Cristo Salmo 1: Seamos imitadores de Dios, como hijos queridos.Lucas 13, 10-17: Mujer, quedas libre de tu enfermedad.

Lucas nos muestra hoy el significado del Reino de Dios que siempre tiene su centro en la realidad humana. EL Reino y el Reinado de Dios son dirigidos a Dios y a los pobres. La mujer que nos habla el evangelio hoy, “esta pequeña” del Reino de Dios que responde al poder de Dios en su vida alabándolo, muestra que la acción salvadora de Dios manifestada en Jesús a través de la curación de esta mujer, está enfrentando a los dirigentes judíos cuya visión de cuándo y cómo puede actuar Dios los impide ver la realidad del Reino de Dios y la exigencia de transformar su vida en función de la salvación y la liberación humana. La acción misericordiosa de Jesús es cumplir y llevar a su plenitud el plan salvador de Jesús de liberar a los cautivos de la opresión del mal y poner en práctica la misericordia divina, superando las barreras de las leyes que oprimen al ser humano. Jesús nos exige el reconocimiento de la de la libertad y de la soberanía de Dios en nuestras vidas para que tengamos la posibilidad de entregarnos al servicio de la solidaridad y la justicia del Reino como lo hizo El en esta pobre mujer en medio de la multitud.
Por eso Pablo empieza en la carta hoy diciéndo9nos que el bautizado vive de Cristo (Efesios 2,10) es morada del Espíritu (2,22): sus acciones deben estar en armonía con la verdad y la caridad (4,15) y deben colaborar la unidad de la comunidad (4,16). La benevolencia, la misericordia, el perdón recíproco, son las actitudes que muestras las relaciones entre cristianos. Estos son concientes de haber recibido gratuitamente el amor de Dios en Cristo (4,32). Pablo exhorta a los creyentes a actuar como actúa Dios. Nos vienen a la mente aquellas palabras de Jesús: “Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso.” (Lucas 6,16) Los cristianos convertidos en hijos adoptivos de Dios, han de vivir ese Amor del que Jesús dio ejemplo con su entrega total. (Efesios 5,2, ver también Juan 15,13).

Pablo enumera aquí una serie de acciones, que por manifestar una relación desordenada con la sexualidad y con los bienesw, ignoran el único señorío de Jesucristo y del Padre (3-5) Elo oplacer y el tener, convertidos en ídolos, las palabras torpes y las conversaciones estúpidas que llevan a la vulgaridad: todo eso no puede ser más que objetos de condena por parte de Dios y motivos de exclusión del Reino. De ahí la invitación apremiante del apóstol a fin de que los efesios que se han hecho cristianos no sigan a los que intentan asociarlos a su propia rebelión contra Dios y a volver a llevarlos al primitivo estado pre bautismal en que antes se encontraban (6ss). Tras haber sido iluminados por la gracia del sacramento, ya no deben vivir en las “tinieblas” de la lejanía de Dios, sino que en la “luz” de la comunión con él, de quien ahora son hijos (8 y leer Juan 8,12).

En el evangelio Jesús está en marcha hacia Jerusalén (ver Lucas 9,51), lugar donde tuvo comienzo su manifestación (ver 2,22ss; 13,33; 19,28ss). Lucas sitúa en el inte3rior de este gran viaje, las enseñanzas de Jesús a sus discípulos. Estos están llamados a recorrer de nuevo su mismo camino, volviendo a partir de Jerusalén (24,47:; Hechos 1,8)

La curación de la mujer encorvada sólo lo marca Lucas. La curación realizada en sábado presenta la ocasión de afirmar el aspecto central del mensaje evangélico: el amor revelado en Jesús libera al hombre de las estrecheces de una ley que entregada para asegurar la libertad, había acabado en hacerlo esclavo. Se trata de un amor gratuito, como la curación de esta mujer, que no lo había pedido (12). La ley del sábado, convertida durante el período postexílico en el esplendor de la religiosidad rabínica, había perdido la motivación originaria del tiempo sagrado por la comunión con Dios. La hipocresía rabínica se había asimilado ciertas acciones, como la de llevar a cabo curaciones, a la prohibición de realizar cualquier trabajo, una prohibición sólo derogable en caso de peligro para la supervivencia. Jesús, con su gesto gratuito, afirma que el sábado está al servicio de la vida: para quien ama a Dios, no hacer el bien equivale a hacer el mal. . Y, efectivamente es “el mal” el desdén del jefe de la sinagoga (14) así como los sentimientos rencorosos, fácilmente adivinables, de los adversarios de Jesús, para quienes el anuncio del Reino de Dio9s se resuelve en vergüenza y confusión (17a).

Jesús, cuya palabra realiza lo que dice y cuyos gestos son sencillos (13) en comparación con los de los taumaturgos orientales, se presenta como el liberador del espíritu maligno –considerado como origen del mal- que deforma la imagen divina del hombre (ver Génesis 1,26ss) haciéndolo esclavo, incapaz de levantar la mirada a su Creador ( Salmo 121,1; 123,1) El hombre, restituido a la dignidad de la relación vital con Dios, está nuevamente colmado de alegría y, viviendo en plenitud su existencia, da gloria a su Señor, y Salvador, exultando su maravilloso obrar. (13b,17b).

ORACION

Cuantas veces ni siquiera te pido que me ayudes a mirar hacia arriba, Señor, y me finjo estar satisfecho con mi mirada a ras de tierra…

Cuántas veces me digo que después de todo, no es tan malo escarbar en la superficialidad y el vacío experimentado con ebriedades detestables.

¡Señor, toma tú una vez más la iniciativa! Despierta en mí la conciencia de ser como tú me has hecho con el bautismo: hijo libre de amar, capaz de gestos que son chispas de luz en las tinieblas de la mezquindad y del egoísmo, Señor, salvador de mi vida.

domingo, 24 de octubre de 2010

TIEMPO ORDINAIRIO

PALABRA DE VIDA
Lectura del libro del Eclesiástico (35,12-14.16-18)
El Señor es un Dios justo, que no puede ser parcial; no es parcial contra el pobre, escucha las súplicas del oprimido; no desoye los gritos del huérfano o de la viuda cuando repite su queja; sus penas consiguen su favor, y su grito alcanza las nubes; los gritos del pobre atraviesan las nubes y hasta alcanzar a Dios no descansan; no ceja hasta que Dios le atiende, y el juez justo le hace justicia

Salmo 33,2-3.17-18.19.23
Si el afligido invoca al Señor, él lo escuchaBendigo al Señor en todo momento, su alabanza está siempre en mi boca; mi alma se gloría en el Señor: que los humildes lo escuchen y se alegren. El Señor se enfrenta con los malhechores, para borrar de la tierra su memoria. Cuando uno grita, el Señor lo escucha y lo libra de sus angustias. El Señor está cerca de los atribulados, salva a los abatidos. El Señor redime a sus siervos, no será castigado quien se acoge a él .

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo (4,6-8.16-18):
Estoy a punto de ser sacrificado, y el momento de mi partida es inminente. He combatido bien mi combate, he corrido hasta la meta, he mantenido la fe. Ahora me aguarda la corona merecida, con la que el Señor, juez justo, me premiará en aquel día; y no sólo a mí, sino a todos los que tienen amor a su venida. La primera vez que me defendí, todos me abandonaron, y nadie me asistió. Que Dios los perdone. Pero el Señor me ayudó y me dio fuerzas para anunciar íntegro el mensaje, de modo que lo oyeran todos los gentiles. Él me libró de la boca del león. El Señor seguirá librándome de t
todo mal, me salvará y me llevará a su reino del cielo. A él la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
Lectura del santo evangelio según san Lucas (18,9-14):
En aquel tiempo, a algunos que, teniéndose por justos, se sentían seguros de sí mismos y despreciaban a los demás, dijo Jesús esta parábola: «Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era fariseo; el otro, un publicano. El fariseo, erguido, oraba así en su interior: "¡Oh Dios!, te doy gracias, porque no soy como los demás: ladrones, injustos, adúlteros; ni como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo que tengo." El publicano, en cambio, se quedó atrás y no se atrevía ni a levantar los ojos al cielo; sólo se golpeaba el pecho, diciendo: "¡Oh Dios!, ten compasión de este pecador." Os digo que éste bajó a su casa justificado, y aquél no. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.»

HOMILIA

Eclesiástico 35, 12-14. 16-18: Los gritos del pobre atraviesan las nubes Salmo 33: Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha. 2 Timoteo 4, 6-8. 16-18: Ahora me aguarda la corona merecida Lucas 18, 9-14: El publicano volvió a casa absuelto, y el fariseo no

La mayor parte de las parábolas de Jesús tienen como telón de fondo la vida de las aldeas de Galilea y refleja distintas experiencias de vida del campesinado. Solamente unas pocas se salen de este marco. Una de éstas es la del fariseo y el recaudador que se sitúa en contexto urbano y, más en concreto, en la ciudad de Jerusalén: en el recinto del templo, el lugar propicio para obtener la purificación y redención de los pecados.

La influencia y atracción del templo para los judíos se extendía incluso más allá de las fronteras de Palestina, como lo mostraba claramente la obligación del pago del impuesto al templo por parte de los judíos que no vivían en Palestina. Pagar ese impuesto se había convertido en tiempos de Jesús en un acto de devoción hacia el templo, porque éste hacía posible que los judíos mantuviesen una relación saludable con Dios.

En tiempos de Jesús, el cobro de impuestos no lo hacían los romanos directamente, sino indirectamente, adjudicando puestos de arbitrios y aduanas a los mejores postores, que solían ser gente de las élites urbanas o aristocracia. Estas élites, sin embargo, no regentaban las aduanas, sino que, a su vez, dejaban la gestión de las mismas a gente sencilla, que recibía a cambio un salario de subsistencia. Los recaudadores de impuestos practicaban sistemáticamente el pillaje y la extorsión de los campesinos. Debido a esto, el pueblo tenía hacia estos cobradores de impuestos la más fuerte hostilidad, por ser colaboracionistas con el poder romano. La población los odiaba y los consideraba ladrones. Tan desprestigiados estaban que se pensaba que ni siquiera podían obtener el arrepentimiento de sus pecados, pues para ello tendrían que restituir todos los bienes extorsionados, más una quinta parte, tarea prácticamente imposible al trabajar siempre con público diferente. Esto hace pensar que el recaudador de la parábola era un blanco fácil de los ataques del fariseo, pues era pobre, socialmente vulnerable, virtualmente sin pudor y sin honor, o lo que es igual, un paria considerado extorsionador y estafador.

En su oración, el fariseo aparece centrado en sí mismo, en lo que hace. Sabe lo que no es: ladrón, injusto o adúltero; ni tampoco como ese recaudador, pero no sabe quién es en realidad. La parábola lo llevará a reconocer quién es, precisamente no por lo que hace (ayunar, dar el diezmo), sino por lo que deja de hacer (relacionarse bien con los demás).

El fariseo además ayuna dos veces por semana y paga el diezmo de todo lo que gana. Hace incluso más de lo que está mandado en la Torá. Pero su oración no es tan inocente. Lo que parecen tres clases diferentes de pecadores a las que él alude (ladrón, injusto, pecador) se puede entender como tres modos de describir al recaudador. El recaudador, sin embargo, reconoce con gestos y palabras que es pecador y en esto consiste su oración.

El mensaje de la parábola es sorprendente, pues subvierte el orden establecido por el sistema religioso judío: hay quien, como el fariseo, cree estar dentro y está fuera, y hay quien se cree excluido y está dentro.

En el relato se ha presentado al fariseo como un justo y ahora se dice que este justo no es reconocido; debe haber algo en él que resulte inaceptable a los ojos de Dios. Sin embargo, el recaudador, al que se nombra con un “ese” despectivo, no es en modo alguno despreciable. ¿Qué pecado ha cometido el fariseo? Tal vez solamente uno: mirar despectivamente al recaudador y a los pecadores que él representa. El fariseo se separa del recaudador y lo excluye del favor de Dios.

Dios, justificando al pecador sin condiciones, adopta un comportamiento diametralmente opuesto al que el fariseo le atribuía con tanta seguridad. El error del fariseo es el de ser “un justo que no es bueno con los demás”, mientras que Dios acoge graciosamente incluso al pecador. Esta parábola proclama, por tanto, la misericordia como valor fundamental del reino de Dios. Con su comportamiento el recaudador rompe todas las expectativas y esquemas, desafía la pretensión del fariseo y del templo con sus medios redentores y reclama ser oído por Dios, ya que no lo era por el sistema del templo y por la teología oficial, representada por el fariseo.

Si la interpretación de la parábola es ésta, entonces se puede vislumbrar por qué Jesús fue estigmatizado como amigo de recaudadores y de pecadores y por qué fue crucificado finalmente por las élites de Jerusalén con la ayuda de los romanos y el pueblo.

En esta parábola se cumple lo que leemos en la primera lectura del libro del Eclesiástico: “Dios no es parcial contra el pobre, escucha las súplicas del oprimido, no desoye los gritos del huérfano o de la viuda cuando repite su queja”. Dios está con los que el sistema ha dejado fuera. Como estuvo con Pablo de Tarso, como se lee en la segunda lectura, que, a pesar de no haber tenido quien lo defendiera, sentía que el Señor estaba a su lado, dándole fuerzas.

sábado, 23 de octubre de 2010

TIEMPO ORDINARIO OCTUBR 2010

PALABRA DE VIDA
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios (4,7-16
A cada uno de nosotros se le ha dado la gracia según la medida del don de Cristo. Por eso dice la Escritura: «Subió a lo alto llevando cautivos y dio dones a los hombres.» El «subió» supone que había bajado a lo profundo de la tierra; y el que bajó es el mismo que subió por encima de todos los cielos para llenar el universo. Y él ha constituido a unos, apóstoles, a otros, profetas, a otros, evangelizadores, a otros, pastores y maestros, para el perfeccionamiento de los santos, en función de su ministerio, y para la edificación del cuerpo de Cristo; hasta que lleguemos todos a la unidad en la fe y en el conocimiento del Hijo de Dios, al hombre perfecto, a la medida de Cristo en su plenitud. Para que ya no seamos niños sacudidos por las olas y llevados al retortero por todo viento de doctrina, en la trampa de los hombres, que con astucia conduce al error; sino que, realizando la verdad en el amor, hagamos crecer todas las cosas hacia él, que es la cabeza: Cristo, del cual todo el cuerpo, bien ajustado y unido a través de todo el complejo de junturas que lo nutren, actuando a la medida de cada parte, se procura el crecimiento del cuerpo, para construcción de sí mismo en el amor.
Salmo 121,1-2.3-4a.4b-5
Vamos alegres a la casa del Señor¡ Qué alegría cuando me dijeron: «Vamos a la casa del Señor»! Ya están pisando nuestros pies tus umbrales, Jerusalén. Jerusalén está fundada como ciudad bien compacta. Allá suben las tribus, las tribus del Señor.
Según la costumbre de Israel, a celebrar el nombre del Señor; en ella están los tribunales de justicia, en el palacio de David.

Lectura del santo evangelio según san Lucas (13,1-9)
En una ocasión, se presentaron algunos a contar a Jesús lo de los galileos cuya sangre vertió Pilato con la de los sacrificios que ofrecían. Jesús les contestó: «¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que los demás galileos, porque acabaron así? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis lo mismo. Y aquellos dieciocho que murieron aplastados por la torre de Siloé, ¿pensáis que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera.» Y les dijo esta parábola: «Uno tenía una higuera plantada en su viña, y fue a buscar fruto en ella, y no lo encontró. Dijo entonces al viñador: "Ya ves: tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué va a ocupar terreno en balde?" Pero el viñador contestó: "Señor, déjala todavía este año; yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto. Si no, la cortas."»
HOMILIA

Efesios 4, 7-16: Cristo es la cabeza; de él todo el cuerpo se procura el crecimiento Salmo 121: Vamos alegres a la casa del Señor. Lucas 13, 1-9: Si no se arrepienten, perecerán de igual manera
En la lectura del Evangelio de hoy, que está compuesto de dos partes, en la primera encontramos una exhortación al arrepentimiento, la segunda es una parábola que nos habla de la compasión tan exigida en el seguimiento de Jesús y la crítica al disciúlado pasivo, timorato e improductivo. Lucas nos pone con una de las actitudes fundamentales del discipulado cristiano: el arrepentimiento y la consiguiente recon-ciliación, mostrándonos que Jesús es compasivo y misericordioso, pero no blandengue ni mucho menos alcahuete. Lo que propone Jesús es un cambio de de mentalidad que nos lleva a los seres humanos a cambiar las bases de las relaciones interpersonales y comunitarias, haciéndolas relaciones en resistencia no violenta, justas y generadora de vida digna. La parábola de la higuera viene a dar la profundidad que necesita el discípulo de seguimiento, exigiéndole la tarea de poder dar frutos nacidos de la semilla del evangelio. Aunque dichos frutos requieren tiempo, y de condiciones apropiadas para madurar todo tiene un límite. El fruto vendrá cuando la Palabra de Dios se ponga en maduración cuando demos abundantes frutos de solidaridad y de fraternidad.

Si recordamos la enseñanza de Pablo, donde hablaba de la belleza e importancia que tiene sentirnos partícipes de un solo cuerpo, la Iglesia, y ha exaltado la dimensión de la unidad. Pero ahora habla de a favor de la variedad y riqueza de los dones, que, distribuidos por Cristo en us ascensión alñ cielo, quedan personalizados.

Pablo ejemplifica diciendo que Jesús, después de haber subido por encima de todo para “llenar” –de vida y gracia sobreabundante, como es obvio- todas las cosas, hallamado a algunos para entregarles el don de constituirles apóstoles, ha llamado a otros para constituirles profetas, a otros evangelistas, a otros pastores y doctores. Cada uno tiene un don relacionado con su tarea específica, pero todos y todo está ordenado, a continuación, al crecimiento armónico del “cuerpo de Cristo” (12), que es la Iglesia, Los individuos están dotados de su carisma para beneficio de toda la comunidad cristiana. En la medida en que cada uno los administre como es debido, obrando “ con autenticidad el amor” (15) todos y cada uno realizará “en plenitud la talla de Cristo” (13), que procede de ir constantemente a él, “que es la cabeza” (15b).

Pablo habla de la belleza de la plenitud de la talla que procede de vivir de manera solidaria, en beneficio del crecimiento de todo el cuerpo presidio por la caridad. Pablo denuncia contra lo que pone en guardia, es el desordenado e infantil dejarse llevar por todas las olas y todos los vientos de pensamiento que estén de moda, arrastrados por hombres que obran el engaño con tal astucia que, casi sin que medie pensamiento alguno, y lleva al error (14)

viernes, 22 de octubre de 2010

TIEMPO ORDINARIO OCUBRE 22, 2010

PALABRA DE VIDA
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios (4,1-6):
Yo, el prisionero por el Señor, os ruego que andéis como pide la vocación a la que habéis sido convocados. Sed siempre humildes y amables, sed comprensivos, sobrellevaos mutuamente con amor; esforzaos en mantener la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz. Un solo cuerpo y un solo Espíritu, como una sola es la esperanza de la vocación a la que habéis sido convocados. Un Señor, una fe, un bautismo. Un Dios, Padre de todo, que lo trasciende todo, y lo penetra todo, y lo invade todo.

Salmo 23,1-2.3-4ab.5-6
Éste es el grupo que viene a tu presencia, SeñorDel Señor es la tierra y cuanto la llena, el orbe y todos sus habitantes: él la fundó sobre los mares, él la afianzó sobre los ríos.
¿Quién puede subir al monte del Señor? ¿Quién puede estar en el recinto sacro?El hombre de manos inocentes y puro corazón, que no confía en los ídolos.
Ése recibirá la bendición del Señor, le hará justicia el Dios de salvación.Éste es el grupo que busca al Señor, que viene a tu presencia, Dios de Jacob.

Lectura del santo evangelio según san Lucas (12,54-59):
En aquel tiempo, decía Jesús a la gente: «Cuando veis subir una nube por el poniente, decís en seguida: "Chaparrón tenemos", y así sucede. Cuando sopla el sur, decís: "Va a hacer bochorno", y lo hace. Hipócritas: si sabéis interpretar el aspecto de la tierra y del cielo, ¿cómo no sabéis interpretar el tiempo presente? ¿Cómo no sabéis juzgar vosotros mismos lo que se debe hacer? Cuando te diriges al tribunal con el que te pone pleito, haz lo posible por llegar a un acuerdo con él, mientras vais de camino; no sea que te arrastre ante el juez, y el juez te entregue al guardia, y el guardia te meta en la cárcel. Te digo que no saldrás de allí hasta que no pagues el último céntimo.»

HOMILIA

Efesios 4, 1-6:: Un solo cuerpo, un Señor, una fe, un bautismo Salmo 23: Éste es el grupo que viene a tu presencia, Señor. Lucas 12, 54-59: Saber interpretar el momento presente

Nos encontramos con una serie de maestros de la ley hipócritas que no aceptan el mensaje de Jesús Y un multitud que escuche y no acepta, también por su hipocresía. Es que el tiempo que anuncia Jesús se refiere al “kairos”, la venida definitiva del plan y proyecto de dios en Jesús. Y Jesús se decepciona porque lo que los que lo escuchan saben entender los tiempos climáticos pero son incapaces de los signos del reino y del reinado de Dios en loa historia.

Muchas veces nos gastamos la cabeza en asuntos que tienen que ver con la vida humana, pero muchos distan de ser fundamentales para la construcción de la sociedad y un mundo más justo, alternativo y solidario Las exigencias de Jesús apuntan más la necesidad de poner todas nuestras capacidades y cualidades para hacer una humanidad verdadera morada de Dios. Hoy debemos experimentar a Dios de una manera distinta: trabajar en el cumplimiento de su voluntad libremente; de la misma libertad que me permite ser acogido por El. Debemos de experimentar la presencia liberadora de Dios en nuestra realidad histórica, en la vida de la comunidad, en la vida con los seres humanos.

Hasta ahora la Carta de Pablo el tono de la carta era de admiración de una asombro contemplativo pero en adelante prevalece el tono de la exhortación. Pablo se presenta como “el prisionero por amor al Señor” (1) cuya autoridad viene no sólo del se apóstol, sino de haber aceptado también las “cadenas” (6,20), obedeciendo a lo que puede exigir la vocación cristiana.
Su invitación no obedece a situaciones particulares de los efesios, sino que va dirigida al cristiano “en cuanto tal” sin que importe ka condición sociopolítica y temporal a la que pertenecen. Responder, por consiguiente, también a nuestras condi-ciones y a las exigencias de nuestros días. Se trata, ante todo, de la invitación a dar una respuesta plena y coherente a la belleza y nobleza de la vocación que acaba de describir. Es interesante señalar que las cualidades de una vida comprometida con la realización de esta vocación están “ordenadas a la unidad.” La humildad, la amabili-dad, la paciencia, la aceptación recíproca y cordial (2), son elemento absolutamente necesarios para hacer este camino que es, a renglón seguido, obra de unificación perseguida por el Espíritu, en cada uno y en todos, en todos los ámbitos: el personal, el comunitario y el eclesial.

Pablo insiste en este fascinante tema del “uno”, pero, a diferencia de los filósofos neoplatónicos, lo hace en clave trinitaria. Uno es “el cuerpo” místico (la Iglesia), que es la “esperanza” –horizonte de luz abierto en nosotros por la llamada-, uno es “el bautismo” y uno es “la fe, uno es a continuación, “el Señor Jesús”, uno es el “Espíritu” y uno solo “el Padre de todos”, fuente de amor que obra en todos y por medio de todos. “La unidad en la Trinidad” es fundamento y exigencia de la unidad visible, práctica a la que deben tender los cristianos bajo todos los cielos y en cualquier época.

En el evangelio Jesús reprocha vigorosamente a la gente de su tiempo que saben interpretar los signo meteorológicos que hablan del tiempo malo y bueno, pero están lejos de comprender el signo por excelencia de su tiempo, “que es él mismo”, el Unigénito enviado por el Padre para la salvación de todos.

Comprender el tiempo que estamos viviendo significa comprender las intenciones de Dios, que, en cada tiempo, especialmente por el misterio de la Iglesia y de sus sacramentos, hace actual el misterio de Cristo con toda eficacia de salvación.

Ser capaz de prever a partir de un determinado elemento meteorológico –por ejemplo a partir del viento del sur- que hará calor comporta una atención específica e interesada. Ahora bien, si el corazón no presta atención a atisbar la importancia del tiempo como tiempo para ejercitar la justicia y la caridad dentro de las propias relaciones personales, se corre un gran riesgo. Es una invitación a reconciliarnos de inmediato y a fondo con aquellos con los que no estamos en paz, porque, sí nos dejamos atrapar en el remolino de la falta de perdón no saldremos indemnes. Es como si Jesús dijera que el signo del tiempo por excelencia, que es Jesús, es signo de salvación, pero sólo para quien se compromete con una vida reconciliada: de paz, de justicia y bondad. A eso se refiere la oración que rezamos con frecuencia en la Iglesia: “Concédeme vivir unido contigo, conmigo y con todos co9n el vínculo de la paz.”

ORACION

Te pido, Señor, que me ayudes a prestar atención a los signos de mi tiempo. Sobre todo a través del Espíritu Santa, en la Trinidad, es vínculo de unión sustancial, haz que yo viva y obre apasionadamente por la causa de la unidad como respuesta a ese signo de mi tiempo que es la aspiración a la unificación del mundo.

Por ello, sin embargo, te ruego que me concedas un corazón leal y animoso, a fin de que quiera convertir, mi ser, dividido y fragmentado con frecuencia, a la “única cosa necesaria”: amarte a ti, Señor, y amar a todos y a cada uno en ti y por ti. Haz que prescinda de todo lo que es causa de división, y acoja y potencie todo lo que une en el signo de tu poder obrador de salvación: tu muerte y resurrección.

jueves, 21 de octubre de 2010

TIEMPO ORDNARIO OCTUBRE 21,2010

PALABRA DE VIDA
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios (3,14-21):
Doblo las rodillas ante el Padre, de quien toma nombre toda familia en el cielo y en la tierra, pidiéndole que, de los tesoros de su gloria, os conceda por medio de su Espíritu robusteceros en lo profundo de vuestro ser, que Cristo habite por la fe en vuestros corazones, que el amor sea vuestra raíz y vuestro cimiento; y así, con todos los santos, lograréis abarcar lo ancho, lo largo, lo alto y lo profundo, comprendiendo lo que trasciende toda filosofía: el amor cristiano. Así llegaréis a vuestra plenitud, según la plenitud total de Dios. Al que puede hacer mucho más sin comparación de lo que pedimos o concebimos, con ese poder que actúa entre nosotros, a él la gloria de la Iglesia y de Cristo Jesús por todas las generaciones, por los siglos de los siglos. Amén.
Salmo 32,1-2.4-5.11-12.18-19
La misericordia del Señor llena la tierraAclamad, justos, al Señor, que merece la alabanza de los buenos. Dad gracias al Señor con la cítara, tocad en su honor el arpa de diez cuerdas. Que la palabra del Señor es sincera, y todas sus acciones son leales;él ama la justicia y el derecho, y su misericordia llena la tierra.
Pero el plan del Señor subsiste por siempre, los proyectos de su corazón, de edad en edad. Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor, el pueblo que él se escogió como heredad. Los ojos del Señor están puestos en sus fieles, en los que esperan en su misericordia, para librar sus vidas de la muerte y reanimarlos en tiempo de hambre.

Lectura del santo evangelio según san Lucas (12,49-53):
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «He venido a prender fuego en el mundo, ¡y ojalá estuviera ya ardiendo! Tengo que pasar por un bautismo, ¡y qué angustia hasta que se cumpla! ¿Pensáis que he venido a traer al mundo paz? No, sino división. En adelante, una familia de cinco estará dividida: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra.»
HOMILIA

Efesios 3, 14-21: Que el amor sea sus raíces y cimiento; así llegarán a la plenitud total de Dios Salmo 32: La misericordia del Señor llena la tierra. Lucas 12, 49-53: No he venido a traer la paz, sino la división.

El mensaje del evangelio hoy está caracterizado por una riqueza simbólica: fuego, bautismo y guerra. El fuego del que habla Jesús indica la acción de Dios por clarificar las conciencias de sus hijos y posibilitarles sabiduría para distinguir entre lo infame y lo verda-deramente auténtico. La alusión de Jesús sobre “pasar por un bautismo” hace referencia a la pasión y al martirio, realidades ineludibles de su misión. La mención de la guerra nos señala que aun en medio de situaciones violentas Jesús llama a la reconciliación y al perdón. En este sentido, la paz no puede conseguirse a cualquier costo. Su intención no es apoyar el orden establecido de la opresión, sino exigirnos una opción: o estamos de parte del Reino de Dios, o con los poderosos. Seguir a Jesús, con estas exigencias, implica tomar una decisión que nos debe llevar a opciones radicales. La obediencia de Jesús a la voluntad de Padre, que lo llevó a transitar por los áridos caminos del conflicto, la pasión y el martirio, demandan maduración a sus discípulos, profetas y apóstoles para estar en constante discernimiento de los signos del reino de Dios en la historia, desnudando y denunciando los signos catastróficos de los imperios opresores.

Por eso Pablo ayer nos anunciaba las maravillas del misterio de amor que Dios, escondido durante siglos ha sido revelado en Cristo y hoy de este brillante misterio brota hoy una vibrante oración de amor. El apóstol cae de rodillas ante el Padre, origen de de toda familia en el cielo y en la tierra (15) y le pide que los cristianos de Éfeso sean robustecidos con poder en su interior por el Espíritu Santo (16). Pablo tiene que su fe sea auténtica y vigorosa para que Cristo habite en sus corazones y, por esta razón, pueda crecer en ellos el elemento típico y fundador de la pertenen-cia a Dios en Cristo Jesús: la caridad.

Pablo sabe que solo los que están “arraigados y fundamentado en el amor”(17), en comunión con los otros creyentes, se encuentran en condiciones de comprender “la anchura, la longitud, la altura y la profundidad” del amor que supera con mucho toda medida y categoría humana” (18) Y es que, efectivamente, es por Dios y con la energía de Dios como podemos llevar a cabo nuestra estupenda vocación: la de ser colmados “de la plenitud misma de Dios” (19)
Siempre con el impulso de una profunda admiración, Pablo expresa su alabanza a un Dios que tiene el poder de obrar cosas mucho más grandes de la que requiere nuestras peticiones y nuestras mismas aspiraciones. Sentimos vibrar en todo el texto el conocimiento del misterio de Dios que no es fruto del esfuerzo intelectual, sino de un amor lleno de admiración, que brota de una actitud profundamente interior y contem-plativa.

Para que Pablo no nos ha hecho salir un poco fuera de la realidad, Jesús nos hace librar de toda ilusión. No estamos dispuestos “naturalmente” a acoger toda “la plenitud misma de Dios”; la dilatación de nuestro corazón a las dimensiones de la vocación cristiana no es algo que tenga lugar por un proceso espontáneo. A esta plenitud no se llega sin un- combate espiritual. Jesús, que se declaró hasta el punto por la paz

que la convirtió en un saludo y en un don cada vez que se aparece como resucitado, está, sin embargo, decididamente en contra del pacifismo: contra ese pacifismo falso que es hijo de la confusión, de la cobardía, de la tristeza.

“?Creéis que he venido a traer paz a la tierra? Pues no, sino división.” (51) ¿Cómo? ¿No esw el mismo Maestro y señor, el que, su última intercesión por los suyos oró al Padre para que estuvieran tan unidos que formaran “un solo corazón y una sola alma” (Juan 17)? No se trata de una contradicción, sino de una profundización destinada a obtener una mayor claridad.
Precisamente para abrir su corazón y el ambiente en que vive la paz de Cristo, que supera “toda entendimiento” el seguidor de Jesús debe se-pararse de cuantos pertenecen, en la mente y el corazón, a ese mundo que “yace bajo el poder del maligno” (1 Juan 5,19). “No es posible servir a Dios y al dinero” (Mateo 6,24), dijo Jesús. Pero aquí no se habla sólo del dinero, sino de cualquier otro ídolo que, hospedado a veces en la mente y en el corazón de sus mismos familiares, le impide al discípulo crecer en el Reino de Dios, fuente de la paz y del amor. De ahí nace nuestra oración: “Aumenta mi fe, Señor, hazla operante en la caridad.”

ORACION

Me arrodillo ante ti, oh Padre, de quien procede todo don en el cielo y en la tierra. Y te pido que derrames en mí tu Espíritu, para que despierte a una fe viva que, por la gracia del Señor Jesús, habitando en lo más hondo de mi corazón, me permita comprender algo del amor de mi Dios, que supera toda posibilidad humana de conocer.

Concédeme, oh Padre, cada día el asombro y la veneración de este amor desmesurado. Concédeme la certeza de que tú, con el poder que ya obra en mí y en toda la Iglesia, recibes gloria: incluso a través de mi pequeñez, más allá y por encima de todas mis aspiraciones, si persevera en la lucha contra mi “ego” y de sus mezquinas exigencias, sostenido por tu Espíritu que es Amor.

miércoles, 20 de octubre de 2010

TIEMPO ORDINARIO OCTUBRE 20, 2010

PALABRA DE VIDA
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios (3,2-12):
Habéis oído hablar de la distribución de la gracia de Dios que se me ha dado en favor vuestro. Ya que se me dio a conocer por revelación el misterio, del que os he escrito arriba brevemente. Leedlo y veréis cómo comprendo yo el misterio de Cristo, que no había sido manifestado a los hombres en otros tiempos, como ha sido revelado ahora por el Espíritu a sus santos apóstoles y profetas: que también los gentiles son coherederos, miembros del mismo cuerpo y participes de la promesa de Jesucristo, por el Evangelio, del cual yo soy ministro por la gracia que Dios me dio con su fuerza y su poder. A mí, el más insignificante de todos los santos, se me ha dado esta gracia: anunciar a los gentiles la riqueza insondable que es Cristo, aclarar a todos la realización del misterio, escondido desde el principio de los siglos en Dios, creador de todo. Así, mediante la Iglesia, los Principados y Potestades en los cielos conocen ahora la multiforme sabiduría de Dios, según el designio eterno, realizado en Cristo Jesús, Señor nuestro, por quien tenemos libre y confiado acceso a Dios, por la fe en él.
Salmo Is 12,2-3.4bcd.5-6
Sacaréis aguas con gozo de las fuentes del SalvadorÉl es mi Dios y Salvador: confiaré y no temeré, porque mi fuerza y mi poder es el Señor, él fue mi salvación. Y sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación. Dad gracias al Señor, invocad su nombre, contad a los pueblos sus hazañas, proclamad que su nombre es excelso.
Tañed para el Señor, que hizo proezas, anunciadlas a toda la tierra; gritad jubilosos, habitantes de Sión: «Qué grande es en medio de ti el santo de Israel.»
Lectura del santo evangelio según san Lucas (12,39-48):
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora viene el ladrón, no le dejaría abrir un boquete. Lo mismo vosotros, estad preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre.» Pedro le preguntó: «Señor, ¿has dicho esa parábola por nosotros o por todos?» El Señor le respondió: «¿Quién es el administrador fiel y solícito a quien el amo ha puesto al frente de su servidumbre para que les reparta la ración a sus horas? Dichoso el criado a quien su amo, al llegar, lo encuentre portándose así. Os aseguro que lo pondrá al frente de todos sus bienes. Pero si el empleado piensa: "Mi amo tarda en llegar", y empieza a pegarles a los mozos y a las muchachas, a comer y beber y emborracharse, llegará el amo de ese criado el día y a la hora que menos lo espera y lo despedirá, condenándolo a la pena de los que no son fieles. El criado que sabe lo que su amo quiere y no está dispuesto a ponerlo por obra recibirá muchos azotes; el que no lo sabe, pero hace algo digno de castigo, recibirá pocos. Al que mucho se le dio, mucho se le exigirá; al que mucho se le confió, más se le exigirá.»

HOMILIA

Efesios 3, 2-12: También los gentiles son coherederos de la promesa Salmo: Is 12, 2-6: Sacarán agua con gozo de las fuentes del Salvador. Lucas 12, 39-48: A quien mucho se le dio, mucho se le pedirá

El Evangelio de Dios es un texto formado por tres partes relacionadas entre sí. En la primera se nos recuerda la reiterada advertencia de Jesús de que tenemos que estar preparados y atentos a la venida del Hijo del Hombre. En tiempos convulsionados como los que vivimos, hay que estar alerta a las inspiraciones del Espíritu que actúa en la historia. Tenemos que tener la atención necesaria para comprender el sentido de la revelación de Dios en la comunidad humana. En la segunda el texto nos pone en cara con la ingenuidad del dirigente de la comunidad: la palabra que nos dirige Jesús ¿son para nosotros o para todos? La respuesta de Jesús es clara: tanto ayer como hoy, estamos llamdos los dirigentes a ser fieles y responsables, sin perder el sentido del evangelio y no perder su mensaje liberador y profético. En el último, se nos muestra el telón teológico, donde debemos ser responsables de los dones recibidos, no importa si son muchos o pocos. El mensaje en el final nos dice de la conducción responsable de la comunidad cristiana, a la que los animadores son los responsables.

En definitiva, el sentido del texto en su totalidad, apunta a la conducción responsable de la comunidad cristiana por parte de sus animadores.

Pablo se dirige confidencialmente a sus destinatarios, los efesios. Les habla cuál es el ministerio que Dios loe ha confiado: anunciar el misterio de Cristo a los paganos. Es consciente de la grandeza del designio de dios, que sólo ahora, en Cristo, se ha manifestado del todo. Por eso anuncia a los efesios y celebra la eficacia de un poder que no viene de él, sino de la insondable riqueza de Cristo (8). Los efesios están llamados como los judíos, la formar el mismo cuerpo místico de Cristo que es la Iglesia, a participar en las mismas promesas divinas, en la misma herencia, que es la vida eterna en la alegría. Sí, Pablo llama también a los paganos, a todos los hombres por voluntad del Altísimo, a gozar de la magnanimidad de Dios en el que, en el que des siglos, estaba escondido en el misterio de la salvación total que ahora precisamente a él, el más pequeño (“ínfimo (8) entre los santos, o se entre los creyentes, le corresponde anunciar como pleno cumplimiento de las antiguas promesas de Dios.

La inagotable riqueza del misterio de risto, expresado por la Iglesia, no corresponde, en efecto, sólo a los hombres; es mucho más amplio. Hasta las realidades angélicas, (principados, potestades) están implicadas en orden a la múltiple sabiduría (10) de un Dios, que justamente a través del misterio de su Hijo –encarnado, muerto resucitado por nosotros-, guía la historia de la salvación. Precisamente esta realidad –concluye Pablo- crea en nosotros el coraje de una fe auténtica que se convierte en plena confianza en el Señor.

En el evangelio con la parábola Jesús nos pone en guardia contra el hecho de llevar una vida espiritualmente soñolienta, sin tener en ninguna consideración el hecho de que no se nos avisará de la hora en que el Señor nos llamará para que le demos cuenta de nuestra vida. El tema sigue siendo, la “vigilancia” Pedro a quien provoca irritación la parábola donde aparece la figura del ladrón quien ataca la casa que no ha estado vigilada ni el dueño ha estado atento, siente la tentación de acomodarse a una paz fingida. , en fvez de dejarse provocar por la parábola de una manera positiva, le pregunta a Jesús si el relato va por los discípulos o por todos: es como si quisiera insinuar con su pregunta si los que han seguido a Jesús, o sea los que vive como creyentes y practicantes, pueden estar tranquilos. ¿Por qué dirigirles a ellos, a los privilegiados, un discurso tan inquietante? Jesús, tal como hace con frecuencia, responde con otra pregunta: “?quién es el administrador fiel y prudente? (42)

Jesús es un gran provocador. Ahora echa mano de una pequeña parábola para expresar lo que agrada al dueño (el Señor) que, al volver y encontrar al siervo en su puesto de trabajo cumpliendo honestamente su voluntad, le asciende y le nombra incluso administrador de todas sus riquezas (43ss) En cambio, con el siervo que se aprovecha de su lejanía para entregarse al festín del egoísmo, dando rienda suelta a su violencia y a sus instintos desordenados, el dueño se mostrará a buen seguro severo (45ss). Pero la mayor severidad recaerá en aquellos que, por estar en condiciones de conocer más al Señor y penetrar en el sentido de3 su voluntad, en vez de entregarse a un cumplimiento lleno de amor se han comportado como el siervo infiel (47ss).

ORACION
Oh Padre, concédeme tu Espíritu, para que me enseñe a descubrir cada día las innumerables riquezas de Jesús, tu Hijo unigénito, mi hermano mayor y Señor. No permitas que mi vida espiritual se vuelva ficticia y se anquilose en pequeños espacios de agitado activismo, sin apertura a los horizontes de las maravillas de tu proyecto, que es salvación para mí y para todos, en Cristo Señor.

Concédeme querer a cualquier precio espacios contemplativos en mis días frecuentemente quemados por el demasiado “hacer” en el interior del aparato de las lógicas mundanas. Fascíname de tal modo que el asombra que me produzca me permita vivir tranquilo con solicitud en la entrega de mí mismo, pero sólo por ti y tu reino.