Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



sábado, 2 de octubre de 2010

TIEMPO ORDINARIO 2 DE OCTUBRE, 2010

PALABRA DE VIDA
Lectura del libro de Job (42,1-3.5-6.12-16):
Job respondió al Señor: «Reconozco que lo puedes todo, y ningún plan es irrealizable para ti, yo, el que te empaño tus designios con palabras sin sentido; hablé de grandezas que no entendía, de maravillas que superan mi comprensión. Te conocía sólo de oídas, ahora te han visto mis ojos; por eso, me retracto y me arrepiento, echándome polvo y ceniza.»El Señor bendijo a Job al final de su vida más aún que al principio; sus posesiones fueron catorce mil ovejas, seis mil camellos, mil yuntas de bueyes y mil borricas. Tuvo siete hijos y tres hijas: la primera se llamaba Paloma, la segunda Acacia, la tercera Azabache. No había en todo el país mujeres más bellas que las hijas de Job. Su padre les repartió heredades como a sus hermanos. Después Job vivió cuarenta años, y conoció a sus hijos y a sus nietos y a sus biznietos. Y Job murió anciano y satisfecho.

Salmo 118
Haz brillar, Señor, tu rostro sobre tu siervoEnséñame a gustar y a comprender, porque me fío de tus mandatos.
Me estuvo bien el sufrir, así aprendí tus mandamientos.
Reconozco, Señor, que tus mandamientos son justos, que con razón me hiciste sufrir. Por tu mandamiento subsisten hasta hoy, porque todo está a tu servicio. Yo soy tu siervo: dame inteligencia, y conoceré tus preceptosLa explicación de tus palabras ilumina, da inteligencia a los ignorantes.

Lectura del santo evangelio según san Lucas (10,17-24):
En aquel tiempo, los setenta y dos volvieron muy contentos y dijeron a Jesús: «Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre.» Él les contestó: «Veía a Satanás caer del cielo como un rayo. Mirad: os he dado potestad para pisotear serpientes y escorpiones y todo el ejército del enemigo. Y no os hará daño alguno. Sin embargo, no estéis alegres porque se os someten los espíritus; estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo.» En aquel momento, lleno de la alegría del Espíritu Santo, exclamó: «Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y a los entendidos, y las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, porque así te ha parecido bien. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo, sino el Padre; ni quién es el Padre, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiere revelar.» Y volviéndose a sus discípulos, les dijo aparte: «¡Dichosos los ojos que ven lo que vosotros veis! Porque os digo que muchos profetas y reyes desearon ver lo que veis vosotros, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron.»

HOMILIA
Job 42, 1-3. 5-6. 12-16: Ahora te han visto mis ojos, por eso me retracto Salmo 118: Haz brillar, Señor, tu rostro sobre tu siervo. Lucas 10, 17-24: Todo me lo ha encomendado mi Padre

La lucha entre el Maestro y sus discípulos contra el mal es un motovo de alegría para Jesús y sus discípulos. Es decir el seguimiento valiente y la evangelización sin espectáculo, de toda persona que se adhiere al proyecto de Jesús es el testimonio de todo lo va en contra de todo tio de opresión y de cualquier forma de dominio que destruya la dignidad del ser humano. Esta misión de Jesús a los setenta sigue hoy presenta.

Dios sigue escribiendo en el libro de la vida los nombres de aquellos hombres que están de acuerdo con su plan salvador, y que sigue derramando sus dones sobre la comunidad creyente de pobres y marginados, que han sabido comprender las exigencias del ser discípulos. La fe en Cristo nos exige a nosotros sus discípulos que segamos optando a favor de los más pobres y vivamos con alegría y gozo y que manifestemos en nuestro acontecimiet no cotidiano optando a favor de los más pequeños, que vivimos con alegría y gozo y que mostremos en nuestros acontecer la acción humanizadora del Espíritu.

El famoso “angel de la guarda” o ángel custodio fue una manera de “reificar” (dar realidad) y “personificar” (imaginarnos como personas”) al cuidado y atención que Dios tiene hacia cada uno de nosotros. Era la forma más espontánea más fácil y más inteligente para explicar o presentar esa convicción. La convicción en si misma es buena, y legítima. Pero el recurso pedagógico de “reificar y personificar” ese “cuidado divino” es otra cosa. Es comprensible que se diera a sí en los tiempos pasados –y tal vez no podía ser de otra manera- pero es igualmente comprensible que no puede seguir así. “No hay nada que multiplicar los entes sin necesidad”, dice un afirmación escolástica clásica. No hay porque “personificar” el cuidado que Dios nos tiene (Hablando en forma teística): basta con aceptarlo y corresponder a él. Hoy no podemos creer en un “segundo paso” superior donde habitarían los seres espirituales celestiales. El mundo es el mundo, tal como vamos conociendo cada día mejor, y un sentido de prudencia y realismo nos exige ceñirnos a él, abandonando imaginaciones por muy ontólógicas (reales) piadosas que puedan parecer.

Dicho esto, cabe la posibilidad de recuperar una «segunda ingenuidad», por la que podemos seguir hablando de los ángeles de la guarda, pero sabiendo ya de qué hablamos y qué tipo de lenguaje adoptamos para ello.

Volviendo a las lectura de hoy, vemos en el librto de Job, al terminar el libro, constituye un acto de confianza y abandono a Dios. Ya ante el espectáculo de la creación y de sus maravillas, había hecho Job una primera confesión de Dios: “Hablé a la ligera, ¿qué puedo responderte? No diré una palabra más. Habl+e una vez, pero no volveré a hacerlo; dos veces, pero no insistiré “ (40,3’5) Ahora, en esta segunda confesión, Job no sólo reconoce el error y desorden de su mente, sino que confiesa la sabiduría y la omnipotencia de Dios, Retira todas las acusaciones que había movido antes contra Dios: “Sé que todo lo puedes, que ningún plan está fuera de tu alcance.” (42,2)

Job ha hecho un largo recorrido. El conocimiento de Dios que ahora ha madurado ya no “es de oídas”, sino un conociemito de quien se ha acercado a él y ha buscarse asemejarse al Hijo de Dios, que dio su vida por el hombre. Ahora comprendemos bien que el problema e Job es, sobre todo, “una gran problema de amor”. El amor de quien, aún sintiéndose rechazado, no desiste a pesar de todo de continuar buscando y gritando a Dios su p0ropia fidelidad. Satán había apostado con Dios que no había ningún amor gratuito. Job ha conseguido probar que, cuando el amor del hombre es atraído por el de Dios, es capaz de alcanzar una entrega total.

EN el evangelio encontramos el significado de la misión de los “setenta y dos discípulos”. Vuel pestos “llenos de alegría” (17) y Jesús les descubre el contenido profundo de lo que han realizado.

El tema está desarrollado en dos secciones legeramente diferentes, aunque unitarias )17-20 y 21-24) Estas incluyen a) en primer lugar, la “misión”, considerada como una victoria que consiguen los setetna y dos en la lucha contra Satanás (18); b) en segundo lugar, “ la victoria sobre Satanás” que pone de manifiesto que los discípulos son capaces de vencer al mal que hay en el mundo; por eso se les considera en el evangeio “dichosos” (23) y sus nombre están escritos en el Reino de de los Cielos (20); c) en tercer lugar y prosiguiendo, el evangelio hace observar que los “sencillos” (21) están abierto al misterio y reciben la verdad de Jesús; d) están abierto al misterio y reciben la verdad de Jesús; d) por último, Jesús alaba al Padre por el don concedido a los “sencillos” y revela la unión de amor entre él y el Padre; “Todo me lo ha entregado mi Padre y nadie conoce quien es el Hijo sino el Padre.” (22)

Puede afirmarse que la misión es concebido en el evangekio como irradiación del amor que une al Padre y al Hijo. Este amor revelado en los “sencillos” es la fuerza que destruye el mal. Los discípulos son considerados “dichosos” porque ven y gustan ya desde ahora el amor del Pädre y del Hijo.

Hemos llegado al final del libro de Job. Al principio vimos sobre la apuesta lanzada por Satanás sobre el hombre. Según la opinión de Satanás, el hombre es incapaz de una amor gratuito. Sin embargo hemos concluido quee, que si bien, no sabemos si tenemos o no el amor grtuito de Dios, una cosa es segura: Dios nos ama y delatará nuestro corazón probándolo con el fuego incandescente de su amor.

En el libro del Cantar de los Cantares se lee que aquel a quien buscamos sin cansarnos existe y nos ama.. En realidad Job puede decir al final: “ahora te han visto mis ojos” (42,5).

ORACION

Ayúdanos a entender mejor el sentido de las pruebas que nos apremian por todas partes; de la noche de nuestros sentidos, de la noche del espíritu y de la noche honda de la fe, donde nos agitamos en un estado de casi desesperación. Infunde en nuestros corazones el afecto de su amor. Infúndelo profundamente. Conviértete tu mismo para nosotros en una corriente que fluya, para que nuestro descubir nos conduzca a ti

Tú, oh Dios, nos has hecho comprender que nos es necesario entrar en el sufrimiento y en las pruebas de Jesucristo. Ayúdanos ahora oh Padre, a meditar su pasión s fin de participar en sus sufrimientos y conocer así loa fuerza de la resurrección.

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