Cristo nos liberó para ser libres. Manténganse, pues, firmes y no se sometan de nuevo al yugo de la esclavitud.
2 Yo, Pablo, se lo digo: si ustedes se hacen circuncidar, Cristo ya no les servirá de nada.
3 De nuevo declaro a todo el que se haga circuncidar: ahora estás obligado a practicar toda la Ley. 4 Ustedes, que se ganan méritos con las observancias de la Ley, se han desligado de Cristo y se han apartado de la gracia. 5 A nosotros, en cambio, el Espíritu nos da la convicción de que por la fe seremos tales como Dios nos quiere.
6 Para los que están en Cristo Jesús ya no son ventajas el tener o no tener la circuncisión; solamente vale la fe que actúa mediante el amor.
SALMO 119, 41-48
Que vengan a mí, Señor, tu gracia y tu salvación, conforme a tu palabra.
42 Entonces responderé a los que se burlan, que puedo confiar en tus palabras.
43 Que no se me olvide la palabra de verdad, pues espero en tus juicios.
44 Quiero observar tu Ley constantemente, por siempre jamás.
45 Estaré a mis anchas en todos mis caminos, pues tus ordenanzas he buscado.
46 Ante reyes hablaré de tus testimonios y no tendré vergüenza.
47 Me he deleitado en tus mandamientos, a los que amaba mucho.
48 Alzaré mis manos hacia ti y meditaré en tus preceptos.
LUCAS 11,37-41
37 Cuando Jesús terminó de hablar, un fariseo lo invitó a comer a su casa. Entró y se sentó a la mesa.
38 El fariseo entonces se extrañó al ver que Jesús no se había lavado las manos antes de ponerse a comer. 39 El Señor le dijo: «Así son ustedes, los fariseos. Ustedes limpian por fuera las copas y platos, pero el interior de ustedes está lleno de rapiñas y perversidades. ¡Estúpidos! 40 El que hizo lo exterior, ¿no hizo también lo interior? 41 Pero, según ustedes, simplemente con dar limosnas todo queda purificado.
Gal 5, 1-6: Da lo mismo estar circuncidado o no; lo que cuenta es el la fe que nace del amor Salmo 118: Señor, que me alcance tu favor. Lc 11, 37-41: Den como limosna lo que tienen, y todo será puro
Jesús ha venido ha venido a ser testigo de la Palabra que el Padre le encomendó y esta dispuesto a atender a quien quiera hablar dela Palabra de dios, por eso acepta la invitación del maestro de la ley e que era más importante que el reunirse a comer con ellos. El sabe que su misión es a transformar la vida de cualquier persona que se acerca a él. El entiende claro que las purificaciones legales, las limosnas, la ofrenda meticulosa, los discursos arrogantes son actitudes que no llegan al sentido de lo que es el verdadero seguimiento del Reino. Lo importante es lo que clarifica el interior de la persona no las prácticas rituales o la práctica de la misericordia vacía, sino la ruptura de todos aquellos que impidan la ayuda al marginado, al empobrecido y del ajusticiado. Arriesguémonos a romper con todas aquellas leyes que con apariencia de “palabra divina” nos deshumanizan, confunden nuestra conciencia y nos hacen perder el horizonte del Reina: la deshumanización y la dignidad
Lo que interesa es como la persona desde dentro va volcando su vida hacia la implantación del reino y del reinado de Dios en las realidades sociales, políticas, culturales y religiosas de la humanidad. En definitiva, lo realmente importante y lo que clarifica el interior de la persona no son las práctica rituales o las prácticas de la misericordia vacías, sino la ruptura de todos aquellos límites que no permiten la ayuda del marginado, del empobrecido, del ajusticiado. Arriesguémonos a romper con todas aquellas leyes que con apariencia de “palabra divina” nos deshumanizan, alienan nuestra conciencia y nos hacen perder el horizonte del reino: la humanización y dignificación de todo ser humano.
Pero dejémonos guiar hoy por Pablo en la carta que estamos leyendo estos, la Carta a los Gálatas. El tema de la libertad ofrecido por Cristo es lo que Pablo dirige a los gálatas para ponerlos en guardia contra el peligro que incurren en querer volver al pasado en lo que él llama “el yugo de al esclavutud (1) de la Ley. Lo olvidamos pero Jesús nos dice (ver Lucas 16,17) que no abolió ni siquiera una pequeña letra de la Ley escrita naturalmente en el corazón del hombre y expresada en el decálogo de la tradición de Moisés. Se trata en no fundar la acción en lñas prescripciones puramente exteriores y de no convertir en absolutas cosas que han sido establecidas en vista y como preparación a las exigencias más rigorosas del Evangelio: “La Ley y los profetas llegan hasta Juan, desde entones se anuncia la buena noticia del Reino de dios, aunque todos se opongan violentamente.” (Lucas 16,16)
La verdadera libertad consiste en seguir al Espíritu de Cristo y, a través de él, abrirse a una vida nueva, no sometido ya a los ritos judíos –como si de ellos pudiera derivarse una justificación más firme-, a una vida fundamentada en la “fe que actúa por medio del amor” (Gálatas 5,6). Sólo en Cristo, que “para que seamos libres nos ha liberado” (1), encuentra la Ley su propio significado, y sólo la fe en él nos permite permanecer firmes y perseverar en la gracia. Volver a la circuncisión para los gálatas separarse del mismo Cristo y, con ella, decaer de su gracia y de su amor. El peligro para nosotros consiste en confiarnos a prácticas exteriores o en buscar vanas seguridades que nos separan de la esperanza de la justificación que debemos y podemos esperar únicamente de la fe.
En del evangelio nos encontramos con que Jesús deja la multitud y va a la casa de un fariseo. Jesús se expresa con entera libertad y parece provocar a propósito la extrañeza y el desdén del fariseo. Jesús, sin esperar su crítica por haber dejado de observar uno de los muchos preceptos fariseos y sin justificarse por ello, la emprende contra el formalismo y la vanidad de quien se considera justo porque cumple los ritos puntualmente.
De loa observación sobre la limpieza de la vajilla pasa Jesús directamente “al corazón del hombre”. La regla de la “higiene evangélica” exige la exclusión de la avidez y del egoísmo que engendra la rapiña y la maldad (ver 39). La actitud contraria, la que califica “la pureza del corazón” ni que decir tiene- es la caridad. De la caridad viene la generosidad que sabe dar como limosna cuando reconoce haber recibido gratuitamente de Dios (41).
En el pasaje paralelo de marcos, los discípulos provocan una explicación sobre la pureza del corazón: “Nada de lo que entra en el hombre puede marcharlo. Lo que sale de dentro es lo que contamina al hombre. ... Porque es de dentro, del corazón de los hombres, donde salen los malos pensamientos, fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, codicias, perversidades, fraudes, libertinaje, envidia, soberbia e insensatez. Todas estas maldades salen de dentro y manchan al hombre.(Marcos 7,15.21-23). Port eso la liturgia de la Iglesia repite con frecuencia: “Tu Ley, Señor, es mi alegría.”
ORACION
Abre mi corazón, Padre, a la luz de tu verdad. Que yo tenga miedo de dejarla penetrar en mí para reconocer todo el bien que puedo poner a tu servicio y al del prójimo. Que la franqueza y la sinceridad marquen mi pensamiento y mi acción, a fin de que no caiga en la hipocresía disfrazándome de justicio y de perfección, hasta creerme, yo mismo, justo y santo.
Padre, concédenos a mí y a toda tu Iglesia tu Espíritu de verdad, a fin de que la fe produzca realmente obras de caridad, y que realice sugestivamente ante el mundo alguna libertad que Cristo nos dio “para que permanezcamos libres."

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