Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



lunes, 18 de octubre de 2010

TIEMPO ORDINARIO OCTUBRE 18, 2010

PALABRA DE VIDA
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo (4,9-17a):
Dimas me ha dejado, enamorado de este mundo presente, y se ha marchado a Tesalónica; Crescente se ha ido a Galacia; Tito, a Dalmacia; sólo Lucas está conmigo. Coge a Marcos y tráetelo contigo, ayuda bien en la tarea. A Tíquico lo he mandado a Éfeso.El abrigo que me dejé en Troas, en casa de Carpo, tráetelo al venir, y los libros también, sobre todo los de pergamino. Alejandro, el metalúrgico, se ha portado muy mal conmigo; el Señor le pagará lo que ha hecho. Ten cuidado con él también tú, porque se opuso violentamente a mis palabras. La primera vez que me defendí, todos me abandonaron, y nadie me asistió. Que Dios los perdone. Pero el Señor me ayudó y me dio salud para anunciar íntegro el mensaje, de modo que lo oyeran los gentiles.

Salmo 144,10-11.12-13ab.17-18
Que tus fieles, Señor, proclamen la gloria de tu reinadoQue todas tus criaturas te den gracias, Señor, que te bendigan tus fieles; que proclamen la gloria de tu reinado, que hablen de tus hazañas. Explicando tus hazañas a los hombres, la gloria y majestad de tu reinado. Tu reinado es un reinado perpetuo, tu gobierno va de edad en edad.
El Señor es justo en todos sus caminos, es bondadoso en todas sus acciones; cerca está el Señor de los que lo invocan, de los que lo invocan sinceramente.

Lectura del santo evangelio según san Lucas (10,1-9):
En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía: «La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies. ¡Poneos en camino! Mirad que os mando como corderos en medio de lobos. No llevéis talega, ni alforja, ni sandalias; y no os detengáis a saludar a nadie por el camino. Cuando entréis en una casa, decid primero: "Paz a esta casa." Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros. Quedaos en la misma casa, comed y bebed de lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No andéis cambiando de casa. Si entráis en un pueblo y os reciben bien, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya, y decid: "Está cerca de vosotros el reino de Dios."»

2 Timoteo 4,9-17a: Sólo Lucas está conmigo Salmo 144: Que tus fieles, Señor, proclamen la gloria de tu reinado. Lucas 10,1-9: La cosecha es abundante; los trabajadores, pocos

HOMILIA

Hoy es la fiesta del evangelista Lucas. De las cartas de Pablo sabemos que Lucas era médico (Colosenses 4,14) y era querido por pablo pues fue uno de sus colaboradores (Filemón 24). En el libro de los Hechos usa el emplea el pronombre de primera persona del plural, con lo que deja entrever su presencia junto a Pablo en el ejercicio de su apostolado, se dicen allí que Lucas es uno de los responsables de la acción misionera en los primeros tiempos cristianos.

Sabemos que Lucas escribe el libro de los Hechos además del evangelio, que en realidad ambas obras tienen una relación de unidad donde hace ver de la relación que une la acción de Jesús con la Iglesia y de ésta con Jesús.

Tenemos que ver entender que los evangelistas no escribieron pre hacer una crónica, sino para dar a conocer a una persona: Jesús de Nazaret. Tampoco fueron escritos de manera inmediata pues la Iglesia necesitó de presentar a generaciones posteriores. De esto hace parte el evangelio de Lucas, médico, compañero de pablo en algunos de sus viajes misioneros (2 Timoteo 4 11, que leemos hoy) El libro de los Hechos es una continuación del evangelio, continuación narrativa y teológica d su evangelio. El evangelio habla de Jesús, el Señor, donde Jesús destruyó los poderes del mal a partir del programa narrativo y teológico del evangelio en que muestra a Jesús como el Hijo de Dios., que vino a devolver la vista a los ciegos y a liberar a los oprimidos de la humanidad, programa que Lucas desplegó en el libro de los Hechos.

En el texto que leemos en la primera lectura se muestra a Lucas junto a Pablo. Otros han abandonado a Pablo, Lucas sin embargo, no y esto influye gran consuelo en Pablo. Pero la alegría de Pablo no es tanto la presencia de una persona, sino sobre todo la presencia del Señor, que le renueva su intrépido entusiasmo en la predicación del Evangelio a los paganos, manteniéndole a su vocación inicial.

Aún consolado por la presencia de Lucas, Pablo no puede dejar de recordar el abandono en que se encuentra, justo ahora que ha sido arrastrado al tribunal y ha tenido que preparar toda su defensa. Por eso encontramos precisas noticias en los últimos capítulos de los Hechos, donde cinco veces en cinco ocasiones diferentes (ver Hechos 21-26) tuvo que defenderse no a sí mismo sino a Jesús la fe que había abrazado con un espíritu polémico y con una sor-prendente capacidad apologética.

De este modo y con este estilo, Pablo tiene la alegría de poder afirmar que, por medio de él, se ha llevado a cabo la proclamación del evangelio en beneficio sobre todo de los paganos. Lo que le había sido planteado en Damasco se cumple ahora felizmente. Lo que le había sido confiado en Damasco –la misión entre los paganos- llega ahora a su cumplimiento.

En el evangelio nos encontramos con otra etapa de la acción de Jesús. Después de haber enviado a los Doce (Lucas 9,1ss) Jesús envía a 72 a una misión que Lucas –y sólo él- nos ha hecho conocer. Es el mismo evangelista que, también en el relato de los hechos, encontrará la manera de transmitir recuerdos relativos no sólo a la misión de Pedro y de Pablo, sino también de Esteban, de Felipe y de otros discípulos del Señor.

Jesús envía a sus discípulos después de haberles recomendado que rueguen al dueño de la mies que envié trabajadores a la misma (2). De ahí que la oración no vaya a ser entendida sólo como un apoyo para la misión, sino que es también y sobre todo parte integrante de la misma misión. Para un auténtico apóstol, la oración significa ya estar en misión, y la misión tiene su comienzo en la oración. Al enviar a sus discípulos en misión, Jesús les señala una metodología muy concreta: la imagen de los “corderos en medio de lobos” (3) no deja lugar a ningún equívoco. Del mismo modo que Jesús, pastor, se hace cordero por amor a nosotros, también todo verdadero pastor de la comunidad debe estar dispuesto a hacerse cordero, dispuesto para el sacrificio, ofrecido por amor.

El mensaje esencial que el mismo Jesús pone en boca de los discípulos suena así por tanto: “decidles: está llegando a vosotros el Reino de Dios.” (9) Conocemos bien la gran densidad del significado de la expresión “Reino de Dios”: indica en primer lugar, que los tiempos en que resuena el alegre mensaje son escatológicos, es decir, están llenos de Dios y revelan la presencia de Jesús en el mundo, porque a través de su persona y de su enseñanza es como Dios se hace presente en medio de nosotros con su voluntad salvífica universal.

ORACION

Tus Escrituras sean mis castras delicias: ni yo me engañe en ellas ni con ellas engañe a otros. Atiende, Señor y ten compasión, Señor, Dios mío, luz de los ciegos y fortaleza de los débiles y luego luz de los que ven y fortaleza de los fuerte3s, atiende a mi alma, que clama de los profunde y óyela. Porque si no estuvieren aún en la profundo de tus oídos ¿a dónde iríamos, a dónde clamaríamos? (San Agustín)

No hay comentarios.: