Salmo 110,1-2.7-8.9.10c
Justicia y verdad son las obras de sus manos, todos sus preceptos merecen confianza: son estables para siempre jamás, se han de cumplir con verdad y rectitud. Envió la redención a su pueblo, ratificó para siempre su alianza, su nombre es sagrado y temible. La alabanza del Señor dura por siempre.
Lectura del santo evangelio según san Lucas (10,25-37):
HOMILIA
Galatas 1, 6-12: No he recibido ni aprendido de ningún hombre el Evangelio Salmo 110: El Señor recuerda siempre su alianza. Lucas 10, 25-37: Ama a Dios con todo tu corazón, y al prójimo como a ti mismo.
La fiesta que celebramos hoy nos recuerda la enseñanza de Jesús en el evangelio de hoy, qued nos habla de la exigencia que [el nos ha dado de la misericordia hacia los más necesitados. Y al mismo tiempo nos dice que los no judíos pueden también recibir y obtener la vida eterna, y se refiere a los samaritanos.
Estas dos imágenes responden al programa de Jesús devolver a los ciegos y liberar a los oprimidos, que encontramos en Lucas 4,16. En este sentido las dos preguntas del texto ¿cómo obtener la vida eterna? Y ¿quién es mi prójimo?, preguntas hechas por el jurista. Y estas preguntas le dan a Jesús la posibilidad a Jesús de seguir poniendo las bases del verdadero discipulado. Las respuestas de Jesús indican al verdadero discípulo las exigencias para que el discípulo sea humilde, sabio, y verdadero prójimo con el que sufre la injusticia. Por lo tanto la vida eterna pasa ineludiblemente por el mandato del amor, que es la verdadera práctica de la solidaridad, la misericordia y la justicia. Por eso se nos exige ser discípulos en la línea de la solidaridad, y la misericordia y la justicia. Este es ekl verdadero amor. ¿Somos capaces de seguir tales exigencias?
Francisco de Asís es un santo del todo singular. Destaca diríamos casi que con luz propia en la legión de los santos. En estos tiempos de calentamiento planetario ya indiscutido, y de inminencia de catástrofes que, curiosamente, parecieran no atemorizarnos, la actitud de «reverencia y cuidado de la Creación» que vivió tan intensamente Francisco de Asís, es un modelo en el que no deberíamos dejar de insistir.
Pablo había atravesado “Frigia y la región de Galacia" y había fundado allí comunidades cristianas que visitó en el tercer viaje según Hechos 18,23) en los años 53-57. Lo que afirma Pablo es qu e el creyente se salva en virtud de la fe en Jesucristo crucificado y resucitado, yno a causa de la sola observancia de la Ley. Esto es , dirá Pablo, libertad. Los cristianos judaizantes pretendían adaptar la práctica del Evangelio a la religión judía y algunas de sus prácticas (como la circuncisión y otras prescripciones. También la Iglesia que estaba en alacia padecía padeció esta intrusión que pretendían ironizar sobre la autoridad y enseñanza de pablo. Y la reacción de Pablo es evidente. Los llama “gálatas insensatos” (3,1) y les anuncia que corren el peligro de abandonar el Evangelio de Cristo. El tomo del texto de Pablo hoy es encendido para que los gálatas de dediquen a Jesucristo porque está convencido en el fondo porque se trata de la “única alegre noticia” que cuenta, Pablo con toda franqueza, que es la predicación del Evangelio y no busca agradar a los hombres sino a Dios. Lo que él ha vendió a anunciar es, es en efecto, la Palabra de Dios recibida por revelación de Jesús y no por enseñanza humana.
En una de sus paradas viaje a Jerusalén un experto legalista, se propone “atraparlo” con una pregunta ¿Qué se de hacer para alcanzar la vida eterna? Jesús siguiendo su estilo responde con otra p0regunta que remite al experto legalista a la ley de Moisés. ¿Qué está escrito en ella? El hombre responde recordando el precepto del amor total a Dios, tal como aparece mencionado en Deuteronomio 6,3, que se recodaba en el “escucha, Israel”, recitado a diario por los israelitas, donde el aor al prójimo apare3ce como en Levítico 19,18).
Tal probar Jesús esta perfecta síntesis, el legalista le propone otra pregunta-trampa “Y “?quién es mi prójimo? (29) Si pensamos en el Antiguo Testamento sólo era “prójimo” el israelita” y más tarde, inserto en la comunidad israelita (ver Levítico 19,33ss) pero podemos considerar que en tiempo de Jesús se consideraba “prójimo” al miembro de la propia secta (fariseo, celote, etc., veremos la agitadora fuerza innovadora en el relato de Jesús. Su respuesta no es teórica, sino que se inserta en el orden concreto dela vida con la narración de una parábola que debía recordar a los oyentes hechos acaecidos en la vida diaria.
También es importante el “escenario”: el camino que lleva a Jerusalén (740 metros al nivel del mar) a Jércio (bajando a 350 metros al nivel del mar) llenos de quebradas donde se escandían los salteadores. Así pues la acción es “animada y fuerte”: al hombre agredido, lacerado y sangriento, lo encuentra justamente un sacerdote y un levita (volvían a casa después del trabajo en el templo, religioso por excelencia, ven lo sucedido y pasan de largo; por último el protagonista del relato, un samaritano, bastardo y hereje, ve la misma escena y se ocupa del herido. Jesús se complace en describir con vivas pinceladas todas las acciones de este hombre con tal mala fama entre los judíos. Este no se contenta con ver, sino que -sintiendo compasión- se acerca al malaventurado, desinfecta sus heridas con vino, fuertemente alcoholizada en Palestina, lo Alicia el dolor con el aceite, lo lleva al mesón, donde paga de su propio bolsillo las atenciones que le dispensan al hombre.
Jesús p0lantea aún otro pregunta; “?quién de los tres te parece que fue prójimo del que cayó en manos de los salteadores?” ¡Ojo! Aquí se encuye3ntra el núcleo del relato. Cuando Jesús aprobando la respuesta delo maestro de la Ley, le dice “Vete y haz tú lo mismo” (37) cambia el centro del problema. La cuestión no es saber quién es nuestro prójimo, pues de todo hombre que comparta con nosotros la naturaleza humana lo es; se trata más bien de saber cómo “se llega a ser prójimo para el otro. El que expresa su propia compasión en el orden concreto de su acción cotidiana es verdadero discípulo de Dios, porque “se hace prójimo” del hombre.
ORACION
Crea en mí, Señor, un corazón nuevo, un corazón capaz de advertir un grito secreto de quien sufre, un corazón tan persuadido de tu amor y tan enamorado de ti que viva sólo para reconocerte, para amarte y “ocuparme” de todo prójimo.

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