Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



lunes, 4 de octubre de 2010

TIEMPO ORDINARIO OCTUBRE 4, 2010

PALABRA DE VIDA
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas (1,6-12):
Me sorprende que tan pronto hayáis abandonado al que os llamó a la gracia de Cristo, y os hayáis pasado a otro evangelio. No es que haya otro evangelio, lo que pasa es que algunos os turban para volver del revés el Evangelio de Cristo. Pues bien, si alguien os predica un evangelio distinto del que os hemos predicado –seamos nosotros mismos o un ángel del cielo–, ¡sea maldito! Lo he dicho y lo repito: Si alguien os anuncia un evangelio diferente del que recibisteis, ¡sea maldito! Cuando digo esto, ¿busco la aprobación de los hombres o la de Dios? ¿Trato de agradar a los hombres? Si siguiera todavía agradando a los hombres, no sería siervo de Cristo. Os notifico, hermanos, que el Evangelio anunciado por mí no es de origen humano; yo no lo he recibido ni aprendido de ningún hombre, sino por revelación de Jesucristo.

Salmo 110,1-2.7-8.9.10c
El Señor recuerda siempre su alianzaGrandes son las obras del Señor, dignas de estudio para los que las aman.
Justicia y verdad son las obras de sus manos, todos sus preceptos merecen confianza: son estables para siempre jamás, se han de cumplir con verdad y rectitud. Envió la redención a su pueblo, ratificó para siempre su alianza, su nombre es sagrado y temible. La alabanza del Señor dura por siempre.

Lectura del santo evangelio según san Lucas (10,25-37):
En aquel tiempo, se presentó un maestro de la Ley y le preguntó a Jesús para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?»Él le dijo: «¿Qué está escrito en la Ley? ¿Qué lees en ella?»Él contestó: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas y con todo tu ser. Y al prójimo como a ti mismo.»Él le dijo: «Bien dicho. Haz esto y tendrás la vida.»Pero el maestro de la Ley, queriendo justificarse, preguntó a Jesús: «¿Y quién es mi prójimo?»Jesús dijo: «Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó, cayó en manos de unos bandidos, que lo desnudaron, lo molieron a palos y se marcharon, dejándolo medio muerto. Por casualidad, un sacerdote bajaba por aquel camino y, al verlo, dio un rodeo y pasó de largo. Y lo mismo hizo un levita que llegó a aquel sitio: al verlo dio un rodeo y pasó de largo. Pero un samaritano que iba de viaje, llegó a donde estaba él y, al verlo, le dio lástima, se le acercó, le vendó las heridas, echándoles aceite y vino, y, montándolo en su propia cabalgadura, lo llevó a una posada y lo cuidó. Al día siguiente, sacó dos denarios y, dándoselos al posadero, le dijo: "Cuida de él, y lo que gastes de más yo te lo pagaré a la vuelta." ¿Cuál de estos tres te parece que se portó como prójimo del que cayó en manos de los bandidos?» Él contestó: «El que practicó la misericordia con él.»Díjole Jesús: «Anda, haz tú lo mismo.»

HOMILIA

Galatas 1, 6-12: No he recibido ni aprendido de ningún hombre el Evangelio Salmo 110: El Señor recuerda siempre su alianza. Lucas 10, 25-37: Ama a Dios con todo tu corazón, y al prójimo como a ti mismo.

La fiesta que celebramos hoy nos recuerda la enseñanza de Jesús en el evangelio de hoy, qued nos habla de la exigencia que [el nos ha dado de la misericordia hacia los más necesitados. Y al mismo tiempo nos dice que los no judíos pueden también recibir y obtener la vida eterna, y se refiere a los samaritanos.

Estas dos imágenes responden al programa de Jesús devolver a los ciegos y liberar a los oprimidos, que encontramos en Lucas 4,16. En este sentido las dos preguntas del texto ¿cómo obtener la vida eterna? Y ¿quién es mi prójimo?, preguntas hechas por el jurista. Y estas preguntas le dan a Jesús la posibilidad a Jesús de seguir poniendo las bases del verdadero discipulado. Las respuestas de Jesús indican al verdadero discípulo las exigencias para que el discípulo sea humilde, sabio, y verdadero prójimo con el que sufre la injusticia. Por lo tanto la vida eterna pasa ineludiblemente por el mandato del amor, que es la verdadera práctica de la solidaridad, la misericordia y la justicia. Por eso se nos exige ser discípulos en la línea de la solidaridad, y la misericordia y la justicia. Este es ekl verdadero amor. ¿Somos capaces de seguir tales exigencias?

Francisco de Asís es un santo del todo singular. Destaca diríamos casi que con luz propia en la legión de los santos. En estos tiempos de calentamiento planetario ya indiscutido, y de inminencia de catástrofes que, curiosamente, parecieran no atemorizarnos, la actitud de «reverencia y cuidado de la Creación» que vivió tan intensamente Francisco de Asís, es un modelo en el que no deberíamos dejar de insistir.

Pablo había atravesado “Frigia y la región de Galacia" y había fundado allí comunidades cristianas que visitó en el tercer viaje según Hechos 18,23) en los años 53-57. Lo que afirma Pablo es qu e el creyente se salva en virtud de la fe en Jesucristo crucificado y resucitado, yno a causa de la sola observancia de la Ley. Esto es , dirá Pablo, libertad. Los cristianos judaizantes pretendían adaptar la práctica del Evangelio a la religión judía y algunas de sus prácticas (como la circuncisión y otras prescripciones. También la Iglesia que estaba en alacia padecía padeció esta intrusión que pretendían ironizar sobre la autoridad y enseñanza de pablo. Y la reacción de Pablo es evidente. Los llama “gálatas insensatos” (3,1) y les anuncia que corren el peligro de abandonar el Evangelio de Cristo. El tomo del texto de Pablo hoy es encendido para que los gálatas de dediquen a Jesucristo porque está convencido en el fondo porque se trata de la “única alegre noticia” que cuenta, Pablo con toda franqueza, que es la predicación del Evangelio y no busca agradar a los hombres sino a Dios. Lo que él ha vendió a anunciar es, es en efecto, la Palabra de Dios recibida por revelación de Jesús y no por enseñanza humana.

En una de sus paradas viaje a Jerusalén un experto legalista, se propone “atraparlo” con una pregunta ¿Qué se de hacer para alcanzar la vida eterna? Jesús siguiendo su estilo responde con otra p0regunta que remite al experto legalista a la ley de Moisés. ¿Qué está escrito en ella? El hombre responde recordando el precepto del amor total a Dios, tal como aparece mencionado en Deuteronomio 6,3, que se recodaba en el “escucha, Israel”, recitado a diario por los israelitas, donde el aor al prójimo apare3ce como en Levítico 19,18).

Tal probar Jesús esta perfecta síntesis, el legalista le propone otra pregunta-trampa “Y “?quién es mi prójimo? (29) Si pensamos en el Antiguo Testamento sólo era “prójimo” el israelita” y más tarde, inserto en la comunidad israelita (ver Levítico 19,33ss) pero podemos considerar que en tiempo de Jesús se consideraba “prójimo” al miembro de la propia secta (fariseo, celote, etc., veremos la agitadora fuerza innovadora en el relato de Jesús. Su respuesta no es teórica, sino que se inserta en el orden concreto dela vida con la narración de una parábola que debía recordar a los oyentes hechos acaecidos en la vida diaria.

También es importante el “escenario”: el camino que lleva a Jerusalén (740 metros al nivel del mar) a Jércio (bajando a 350 metros al nivel del mar) llenos de quebradas donde se escandían los salteadores. Así pues la acción es “animada y fuerte”: al hombre agredido, lacerado y sangriento, lo encuentra justamente un sacerdote y un levita (volvían a casa después del trabajo en el templo, religioso por excelencia, ven lo sucedido y pasan de largo; por último el protagonista del relato, un samaritano, bastardo y hereje, ve la misma escena y se ocupa del herido. Jesús se complace en describir con vivas pinceladas todas las acciones de este hombre con tal mala fama entre los judíos. Este no se contenta con ver, sino que -sintiendo compasión- se acerca al malaventurado, desinfecta sus heridas con vino, fuertemente alcoholizada en Palestina, lo Alicia el dolor con el aceite, lo lleva al mesón, donde paga de su propio bolsillo las atenciones que le dispensan al hombre.

Jesús p0lantea aún otro pregunta; “?quién de los tres te parece que fue prójimo del que cayó en manos de los salteadores?” ¡Ojo! Aquí se encuye3ntra el núcleo del relato. Cuando Jesús aprobando la respuesta delo maestro de la Ley, le dice “Vete y haz tú lo mismo” (37) cambia el centro del problema. La cuestión no es saber quién es nuestro prójimo, pues de todo hombre que comparta con nosotros la naturaleza humana lo es; se trata más bien de saber cómo “se llega a ser prójimo para el otro. El que expresa su propia compasión en el orden concreto de su acción cotidiana es verdadero discípulo de Dios, porque “se hace prójimo” del hombre.

ORACION
Señor Jesús, que has dicho “sin mí no podéis nada pero conmigo daréis mucho fruto” (Juan 15,5) te pid9o que me ayudes a “introducirme vivo” en tu Evangelio, a creer con plena adhesión de mente y corazón. Concédeme, pues, hacer desaparecer con la energía de tu Espíritu, toda la indiferencia, la comodidad y la intolerancia que tanto que hacen asemejarme a quienes, por el camino de Jericó, dejaron en tierra al hombre herido.

Crea en mí, Señor, un corazón nuevo, un corazón capaz de advertir un grito secreto de quien sufre, un corazón tan persuadido de tu amor y tan enamorado de ti que viva sólo para reconocerte, para amarte y “ocuparme” de todo prójimo.

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