Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



martes, 2 de noviembre de 2010

DIA DE LOS DIFUNTOS NOVIEMBRE 2, 2010

PALABRA DE VIDA
SABIDURIA 3,1-9

Las almas de los justos están en las manos de Dios y ningún tormento podrá alcanzarlos.
2 A los ojos de los insensatos están bien muertos y su partida parece una derrota. 3 Nos abandonaron: parece que nada quedó de ellos. Pero, en realidad, entraron en la paz.
4 Aunque los hombres hayan visto en eso un castigo, allí estaba la vida inmortal para sostener su esperanza:
5 después de una corta prueba recibirán grandes recompensas.
5 Sí, Dios los puso a prueba y los encontró dignos de él.
6 Los probó como al oro en el horno donde se funden los metales, y los aceptó como una ofrenda perfecta.
7 Cuando venga Dios a visitarnos, serán luz, semejantes a la centella que corre por entre la maleza.
8 Gobernarán naciones y dominarán a los pueblos, y el Señor será su rey para siempre.
9 Los que confiaron en él conocerán la verdad, los que fueron fieles en el amor permanecerán junto a él.

SALMO 23,1-6

El Señor es mi pastor: nada me falta;
2 en verdes pastos él me hace reposar.
2 A las aguas de descanso me conduce,
3 y reconforta mi alma.
3 Por el camino del bueno me dirige,
3 por amor de su nombre.
4 Aunque pase por quebradas oscuras,
4 no temo ningún mal,
4 porque tú estás conmigo
4 con tu vara y tu bastón,
4 y al verlas voy sin miedo.
5 La mesa has preparado para mí
5 frente a mis adversarios,
5 con aceites perfumas mi cabeza
5 y rellenas mi copa.
6 Irán conmigo la dicha y tu favor
6 mientras dure mi vida,
6 mi mansión será la casa del Señor

6 por largos, largos días.

ROMANOS 5,5-11

la cual no quedará frustrada, pues ya se nos ha dado el Espíritu Santo, y por él el amor de Dios se va derramando en nuestros corazones.
6 Fíjense cómo Cristo murió por los pecadores, cuando llegó el momento, en un tiempo en que éramos impotentes.
7 Difícilmente aceptaríamos morir por una persona “justa”; tratándose de una buena persona, tal vez alguien se atrevería a sacrificar su vida. 8 Pero Dios dejó constancia del amor que nos tiene: Cristo murió por nosotros cuando todavía éramos pecadores.
9 Con mucha más razón ahora nos salvará del castigo si, por su sangre, hemos sido hechos justos y santos.
10 Cuando éramos enemigos, fuimos reconciliados con él por la muerte de su Hijo; con mucha más razón ahora su vida será nuestra plenitud. 11 No sólo eso: nos sentiremos seguros de Dios gracias a Cristo Jesús, nuestro Señor, por medio del cual hemos obtenido la reconciliación.

JUAN 6,37-40

Todo lo que el Padre me ha dado vendrá a mí, y yo no rechazaré al que venga a mí,
38 porque yo he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado. 39 Y la voluntad del que me ha enviado es que yo no pierda nada de lo que él me ha dado, sino que lo resucite en el último día.
40 Sí, ésta es la decisión de mi Padre: toda persona que al contemplar al Hijo crea en él, tendrá vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.»
HOMILIA
Por la fe creemos que la muerte no es el final de la existencia humana, sino la entrada en una condición de vida nueva y definitiva: en Dios y junto con todos los redimidos.. La realidad de la comunión de los santos nos da la certeza de que los hermanos todavía no purificados del todo pueden recibir ayuda y consuelo por medio de nuestra oración. Por eso la Iglesia acogiéndose a una antigua tradición monástica, ha dedicado un día entero a la oración desagravio por los fieles difuntos, fijando su fecha el 2 de noviembre, inmediatamente después de la fiesta de los santos.
Hoy comenzamos con la lectura del libro de la Sabiduría, expresando que ningún tormento podrá alcanzarlos. y expresando la fe la Iglesia sobre los difuntos “las almas de los justos están en las manos de Dios y ningún tormento podrá alcanzarlos.” Pero no dejamos de reconocer y al dejarnos entraron en la paz. Cristo dijo: “yo soy la paz”. Y por eso la vida inmortal los sostiene en la esperanza. Por eso vivimos en la seguridad de que cuando venga Dios a visitarnos, serán luz, porque los que confiaron conocerán la verdad y los que fueron fieles en el amor permanecerán junto a él.
Por eso dice la Carta a los Romanos que leímos hoy que nos dio el Espíritu Santo, para derramar su amor en nuestros corazones.
La esperanza que el hombre tiene frente al misterio de la muerte no es vana.
Como decía Job, “Sé que mi redentor vive, porque nos ama. Y se ha comprometido a rescatarnos de la esclavitud del pecado, pagagop en la sangre del Hijo (6-9) y de un modo absolutamente gratuito. Nosotros en realidad éramos pecadores, impíos, enemigos, pero el Señor nos ha recogido como “suyos” y ha muerto por nosotros, arrancándonos de la muerte eterna. Pro medio del bautismo, y participando en el misterio pascual de Cristo, es como acogemos esta gracia. Su muerte nos ha reconciliado con el Padre, su resurrección nos permite vivir como salvados. Rompiendo continuamente los lazos con el pecado y dejándonos guiar por el Espíritu, derramado en nuestros corazones, realizamos cada día la gracia de nuestro nuevo nacimiento.
Juan en el evangelio nos dice que el verdadero centro es la voluntad de Dios, a cuyo cumplimiento está orientado por completo la misión de Jesús /38) Esa voluntad es y designio de vida y salvación ofrecido a todo hombre (“todo”( “40) a través de la mediación de Cristo, a fin de que nadie se pierda (39) El designio de Dios manifiesta así su ilimitada gratitud y, al mismo tiempo, la afectuosa at3ención de su caridad con cada uno. Para recibirla, es preciso responder con el libre consentimiento de la fe: quien cree en el Hijo tiene ya desde ahora la vida eterna, pues se adhiere a aquel que es la resurrección y la vida, y sólo él puede llevarnos consigo más allá del inseparable límite de la muerte. Por eso es que repetimos siempre: “Dale, señor, el descanso eterno; brille para ellos una luz perpetua. Descansen en paz. Amén.” Repitamos con frecuencia etqa oración.

ORACION
Señor, cada día se elevfa desde la tierra una acongojada oración por aquellos que han desaparecido en el misterio: la oración que pide reposo para el que expía, luz para el que espera, paz para quien anhela tu amor infinito. Descansen en paz: en la paz del puerto, en la paz de la meta, en tu paz Señor, ningún pensamiento de bien que me haya sido dirigido, y el mal, oh Padre, olvídalo, cancélalo. A los que pasaron por el dolor, a los que parecieron sacrificados por un destino adverso, revélales, contigo mismo, los secretos de tu justicia, los misterios de tu amor. Concédenos esa vida interior para que en la intimidad nos comuniquemos con el mundo invisible en el que están: con ese mundo fuera del tiempo y del espacio que no es lugar, sino estado, y no está lejos de nosotros, sino a nuestro alrededor; que no es de muertos, sino de vivos.

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