Salmo 143,1.2.9-10
Mi bienhechor, mi alcázar, baluarte donde me pongo a salvo, mi escudo y mi refugio,que me somete los pueblos.
Dios mío, te cantaré un cántico nuevo, tocaré para ti el arpa de diez cuerdas:para ti que das la victoria a los reyes, y salvas a David, tu siervo
Lectura del santo evangelio según san Lucas (20,27-40):
HOMILIA
Apocalipsis 11, 4-12: Ambos profetas eran un tormento para los habitantes de la tierra Salmo 143: Bendito el Señor, mi Roca. Lucas 20, 27-40: El no es Dios de muertos, sino de vivos.
El Dios en el que Jesús cree es el Dios que ama la vida y la defiende, que se hace presente en la historia humana para conducirla a la plenitud de la vida, la cual está más allá de lo natural, más allá del tiempo histórico y de los modos de vivir. Jesús responde con sabiduría a la pregunta que qude le dirigen los saduceos teniendo como fundamento la fidelidad de Dios a lo largo de la historia de salvación. Responde que para Dios todos viven, que son “hijos de la resurrección”, pues lña muerte no es el destino final del ser humano, sino la vida: una vida plena y abundante que es dada por dios y confirmada opor Jesús en su resurrección. Estamos llamados como creyentes en Jesús a construir proyectos que favorezcan en todo momento la vida y la dignidad de las personas, en especial a los más débiles y necesitados, ya que de esta manera es como Dios mismo se ha manifestado a la humanidad. El nos llama a la vida, a loa fraternidad y debemos responder de la misma manera siendo testigos de esa vida y de esa esperanza prometida por Dios en la resurrección.
A eso apunta Juan en el Apocalipsis cuando nos presenta la figura “de los dos testigos” (3ª) símbolo de todos aquellos que han recibido la misión profética y, por eso, están dispuestos a anunciar el Evangelio. No es difícil intuir que en cierto modo, también nosotros nos convertimos en actores de este magnífico drama. Los dos testigos gozan de la protección de Dios, de él reciben poderes extraordinarios; sobre todo, el Espíritu Santo, que hace fecunda su acción evangelizadora. Son, por consiguiente, los instrumentos en las manos de Dios al servicio de toda la humanidad; son dignos de la veneración común y tendrán como premio la participación en la gloria de Dios.
Pero con una condición: que sigan el mismo camino que recorrió el Maestro, Jesús. Deberán pasar p0or la terrible experiencia de la persecución y de la muerte “la bestia que sube del abismo” (7) podrá cantar victoria, aunque de una manera provisional. “Sodoma y Egipto” (8) exultarán por la muerte de estos testigos: será el triunfo momentáneo de ls fuerzas del mal contra los testigos del Cordero. Pero “después de tres días y medio” cambiará la situación: los testigos resucitarán gracias “ a un espíritu divino” (11) y grande será el terror de todos.
El misterio pascual se realiza, por consiguiente también en vida: el camino del Maestro es también el suyo; su victoria es participación en la victoria de Jesús. Resucitaran y “subirán al cielo” (12), allí donde subió Jesús: el triunfo de los testigos debe llegar a su última meta: la comunión eterna con el Padre, tras haber vivido la comunión terrena con Jesús.
Os encontramos con Jesús en compañía de los saduceos que comienzan con una p0regunta tramposa materialista con un cierre total a la lógica del cielo. No se trata en efecto, de llevar consigo una mujer o cualquier otra cosa al cielo el día de la resurrección. Según el modo de ver de Jesús, la perspectiva se abre más allá de la muerte es “una realidad totalmente nueva” algo que no puede ser encerrado dentro de la lógica de la tierra.
Pero ¨de qué novedad se trata? Jesús habla, en primer lugar, de “inmortalidade”, una realidad que a nosotros, los hombres de la tierra, no nos ha sido dado experimentar y que, por consiguiente, debe ser considerada como un don exquisito der la divina bon dad. En segundo lugar, Jesús deja de entrever el hecho de que las relaciones interpersonales en la vida eterna serán de “otra especie y naturaleza: no de tal tipo que encierren a una persona en otra, sino de natural que nos abren a Dios y entre nosotros. Por último Jesús define a los resucitados como los ángeles (ver 36) para indicar un tipo de vida diferente a la actual, y de todos modos más cercana a la vida de Dios. Hemos de señalar que hay modos y modos de hacer referencia a las Escrituras; para ponerlas de nuestra parte, como hacen los saduceos, o para entrar en su mensaje genuino como hace Jesús. El Maestro nos ofrece de este modo las divinas Escrituras como tsoro de verdad, y de esperanza y liberación.
Es bueno señalar el detalle final (39): hay también entre los maestros de la Ley algunos bien dispuestos hacia Jesús, que reconocen la validez de su ministerio, pero sin tener, no obstante, el valro de llegar de llegar hasta el final de su discurso. En efecto, no se atreven a hacerle ninguna pregunta más, tal vez porque su corazón es tímido y no quieren comprometerse con Jesús. Podemos ve que Pablo en su carta sigue lo que ha dicho en la 1 Carta a los Corintios 15,43: “Se siembra un cuerpo corruptible, resucita incorruptible,”.
ORACION
Te doy gracias, Señor.
Por los apóstoles de todas las naciones que, obedeciendo tu invitación, ofrecen al mundo, tu Evangelio.
Por los misioneros conocidos o no que, incluso a riesgo de su propia vida, llevan tu mensaje de salvación allí donde todavía no eres conocido.
Por todos aquellos que en cualquier momento histórico han recordado a tu Iglesia el gran mandato de la evangelización.
Por los obreros que vendrán a trabajar en tu mies porque, al responder con fidelidad y firmeza a su llamada, saborean la alegría del servicio.
Oh Señor, asiste con tu presencia, guía con tu consejo y sostén con tu fuerza a todos aquellos a quienes has enviado a las naciones. Amén.

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