Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



jueves, 11 de noviembre de 2010

TIEMPO ORDINARIO NOVIEMBRE 11, 2010

PALABRA DE VIDA
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a Filemón (7-20):
Me alegró y animó mucho tu caridad, hermano, porque tú has aliviado los sufrimientos de los santos. Por eso, aunque tengo plena libertad en Cristo para mandarte lo que conviene hacer, prefiero rogártelo apelando a tu caridad, yo, Pablo, anciano y prisionero por Cristo Jesús. Te recomiendo a Onésimo, mi hijo, a quien he engendrado en la prisión, que antes era tan inútil para ti, y ahora, en cambio, es tan útil para ti y para mí; te lo envío como algo de mis entrañas. Me hubiera gustado retenerlo junto a mí, para que me sirviera en tu lugar, en esta prisión que sufro por el Evangelio; pero no he querido retenerlo sin contar contigo; así me harás este favor, no a la fuerza, sino con libertad. Quizá se apartó de ti para que lo recobres ahora para siempre; y no como esclavo, sino mucho mejor: como hermano querido. Si yo lo quiero tanto, cuánto más lo has de querer tú, como hombre y como cristiano. Si me consideras compañero tuyo, recíbelo a él como a mí mismo. Si en algo te ha perjudicado y te debe algo, ponlo en mi cuenta; yo, Pablo, te firmo el pagaré de mi puño y letra, para no hablar de que tú me debes tu propia persona. Por Dios, hermano, a ver si me das esta satisfacción en el Señor; alivia mi ansiedad, por amor a Cristo.
Salmo 145,7.8-9a.9bc-10
Dichoso a quien auxilia el Dios de JacobQue mantiene su fidelidad perpetuamente, que hace justicia a los oprimidos que da pan a los hambrientos. El Señor liberta a los cautivos.
El Señor abre los ojos al ciego, el Señor endereza a los que ya se doblan, el Señor ama a los justos. El Señor guarda a los peregrinos.
Sustenta al huérfano y a la viuda y trastorna el camino de los malvados. El Señor reina eternamente, tu Dios, Sión, de edad en edad.

Lectura del santo evangelio según san Lucas (17,20-25):
En aquel tiempo, a unos fariseos que le preguntaban cuándo iba a llegar el reino de Dios Jesús les contestó: «El reino de Dios no vendrá espectacularmente, ni anunciarán que está aquí o está allí; porque mirad, el reino de Dios está dentro de vosotros.»Dijo a sus discípulos: «Llegará un tiempo en que desearéis vivir un día con el Hijo del hombre, y no podréis. Si os dicen que está aquí o está allí no os vayáis detrás. Como el fulgor del relámpago brilla de un horizonte a otro, así será el Hijo del hombre en su día. Pero antes tiene que padecer mucho y ser reprobado por esta generación.»

HOMILIA

Filemón 7-20: Recíbelo, no como esclavo, sino como hermano querido Salmo: 145:
Lucas 17, 20-25: El reino de Dios está entre ustedes.

Los judíos esperaban el reino de Dios como muchos católicos lo esperan hoy, en medio de maneras violentas en la que dios se manifestará por medio de fenómenos externos que cambiarán de forma definitiva el orden de las cosas, salvado así al pueblo elegido. Jesús es visto como el mesías esperado por todos, que inaugurará el Reino de Dios una vez que llegue a Jerusalén.

Pero Jesús les insiste que el reino está de manera presente ya en la vida de los que acogen el mensaje de Dios. Prueba de ello es la curación de los leprosos impuros y la actitud agradecida del samaritano que reflexionábamos ayer. La llegada definitiva del Reino es impredecible, pero es necesario estar atento, preparados, sin dejarnos confundir por los falsos mesías que proponen otro tipo de reino, muy contrario a los valores de vida propuestos por Jesús. Vivir en forma coherente el reino trae como consecuencia el sufrimiento, la persecución e incluso la muerte, pues vivir el Reino es estar en contra de todo proyecto que destruye la vida, Ese es el camino que debemos seguir como Iglesia, signo visible del Reino en el mundo.

El texto que os ofrece la liturgia hoy, más que una carta, aunque así la llamamos es un billete de recomendación. Pablo manteniendo su incondicional amor a su esclavo llamado Onésimo y lo detiene frente a su dueño Filemón. Dejando de lado la justicia distributiva, se atrreve a dirigirse a Filemón para despertar en él los sentimientos de la fe y para animarle a llevar a cabo el gesto de exquisita caridad evangélica.

Son dos valores que Pablo pone en juego en este brevísimo escrito suyo, por un lado “la caridad” que, para un cristiano, constituye no sólo la meta que debe alcanzar, sino incluso antes que incluye una meta a alcanzar sino, también e incluso, la fuente de la acción moral y sus relaciones sociales. Es la caridad de Dios revelada en cristop Jesús la que “obliga”, por así decirlo, a todo verdadero creyente a ponerla siempre sn el primer lugar y darle el primado en todo. El otro valor sobre el que pablo hace girar sus pensamientos es la “libertad” que Cristo nos ha regalado y que no está permitido a nadie negar a otros. Esa libertad, por un Lago, j}infunde audacia en Pablo para pedir aquello que le importa y, por otro, debe inspirar las decisiones de Filemón respecto a Onésimo. Quien es verdaderamente libre con Dios y consigo mismo no puede negar la libertad a quien razonablemente se la pida.

Caridad y libertad, conjugadas a la vez en relación con la “verdad”, están en condiciones de subvertir las relaciones sociales más allá de toda mera conveniencia personal y de todo interés colectivo.

En el Evangelio estamos frente al llamado pequeño discurso escatológico (el más extenso encontrado en el capítulo 21 de Lucas. Una pregunta de los fariseos es la que motiva esta breve, aunque intensa, enseñanza de Jesús. La pregunta se refiere alo tiempo en que vendrá el Reino de dios, no es difícil entrever la miopía espiritual y el interés egoísta con el que formulan la pregunta. Pero Jesús da una respuesta exacta: no ha venido a satisfacer nuestras curiosidades. Responde, en primer lugar de modo negativo; a buen seguro para prevenir nuestras ilusiones, aunque también para educarnos en el discernimiento de las situaciones o personas que podrían hipnotizar nuestra atención y desviar nuestras fe. Por eso se presenta como el verdadero maestro: el que pone en guardia contra las posibles desviaciones, pero, sobre todo, el que indica a cada uno el camino que ha venido a proponer y por el que cada uno está llamado a caminar.
Pero también aparece una afirmación positiva, incluso dos: Jesús quiere concentrar nuestra atención en torno a ellas. La primera expresa el deseo que alberga todo creyente de “ver uno un solo de los Hijos del hombre” (22): de este modo quiere encender Jesús en todos nosotros el deseo del encuentro que colmará plenamente nuestras expectativas. La segunda, el carácter más exquisitamente histórico, dice “que antes es preciso que sufra mucho por esta generación” (25) Es como decir que antes de la escatología debe tener la pascua de Jesús: sólo quien acepta ir a Jerusalén, para compartir con Jesús su pascua, se prepara de manera adecuada para el encuentro final con su Salvador. Ese es el consejo que le da Filemón: “Tu amor, hermano, me ha llenado en efecto de gozo y de consuelo”. (Filemón 7)

ORACION

“El Reino de Dios ya está entre vosotros.”

Tu Palabra es esperanza, creatividad, imaginación, nuevo horizonte, cuando limpio de las cenizas de la derrota y el desaliento, continuo detrás de ti… porque tú estás conmigo. Tu Palabra es “sí” cuando lucho por elegir lo que es justo y noi lo que es fácil: lo que es verdadero y no lo que es ensalzado; lo que es verdadero y no lo que lanza destellos… porque así obraste tú. Tu Palabra es luz cuando te reconozco no esd lo espectacular o extraordinario, sino en el pobre, en el hambriento, en el desnudo, en el enfermo, en el preso, en el oprimido: allí donde estás y no donde yo quisiera encontrarte… porque tú estás en ellos.

Oh Padre, no es un fantasma que huya. Es nuestra realidad cotidiana la que tiene oídos tensos para oírte, ojos abiertos para verte, mente atenta a tus alternativas, corazón palpitante para seguirte día tras día.

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