Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



viernes, 12 de noviembre de 2010

TIEMPO ORDINARIO NOVIEMBRE 12, 2010

PALABRA DE VIDA
Lectura de la segunda carta del apóstol san Juan (4-9):
Señora elegida: Me alegré mucho al enterarme de que tus hijos caminan en la verdad, según el mandamiento que el Padre nos dio. Ahora tengo algo que pedirte, señora. No pienses que escribo para mandar algo nuevo, sino sólo para recordaros el mandamiento que tenemos desde el principio, amarnos unos a otros. Y amar significa seguir los mandamientos de Dios. Como oísteis desde el principio, éste es el mandamiento que debe regir vuestra conducta. Es que han salido en el mundo muchos embusteros, que no reconocen que Jesucristo vino en la carne. El que diga eso es el embustero y el anticristo. Estad en guardia, para que recibáis el pleno salario y no perdáis vuestro trabajo. Todo el que se propasa y no permanece en la doctrina de Cristo no posee a Dios; quien permanece en la doctrina posee al Padre y al Hijo.

Salmo 118,1.2.10.11.17.18

Dichoso el que camina en la voluntad del SeñorDichoso el que, con vida intachable, camina en la voluntad del Señor.
Dichoso el que, guardando sus preceptos, lo busca de todo corazón. Te busco de todo corazón, no consientas que me desvíe de tus mandamientos. En mi corazón escondo tus consignas, así no pecaré contra ti. Haz bien a tu siervo: viviré y cumpliré tus palabras. Ábreme los ojos, y contemplaré las maravillas de tu voluntad.

Lectura del santo evangelio según san Lucas (17,26-37):
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Como sucedió en los días de Noé, así será también en los días del Hijo del hombre: comían, bebían y se casaban, hasta el día que Noé entró en el arca; entonces llegó el diluvio y acabó con todos. Lo mismo sucedió en tiempos de Lot: comían, bebían, compraban, vendían, sembraban, construían; pero el día que Lot salió de Sodoma, llovió fuego y azufre del cielo y acabó con todos. Así sucederá el día que se manifieste el Hijo del hombre. Aquel día, si uno está en la azotea y tiene sus cosas en casa, que no baje por ellas; si uno está en el campo, que no vuelva. Acordaos de la mujer de Lot. El que pretenda guardarse su vida la perderá; y el que la pierda la recobrará. Os digo esto: aquella noche estarán dos en una cama: a uno se lo llevarán y al otro lo dejarán; estarán dos moliendo juntas: a una se la llevarán y a la otra la dejarán.»Ellos le preguntaron: «¿Dónde, Señor?»Él contestó: «Donde se reúnen los buitres, allí está el cuerpo.»

HOMILIA

2 Juan 4-9: Quien permanece en la doctrina posee al Padre y al Hijo Salmo 118: Dichoso el que camina en la voluntad del Señor Lucas 17, 26-37: Quien pierda la vida la conservará.

Aunque nos parezca mentira, la preocupación no es “cómo y cuándo” aparecerá de manera definitiva el Reino de Dios, lo que es esencial es la presencia actuante y viva del Reino de Dios en nuestra vida, en nuestra historia, en nuestras comunidades, porque alí es donde la promesa de dios se está cumpliendo ya, que Dios nos está salvarnos sobre la necesidad de estar preparados para la “venida del Hijo del Hombre”, es decir, estar viviendo en la actualidad los valores del reino, que se realiza en el seguimiento total de Jesús. Nos los dice hoy la frase: “quien trate de conservar la vida la perderá y quien la pierda la conservará .” (33). ¿Qué sentido tiene esto? “En el ahora”. El evangelio nos advierte que tiene sentido: Dejarlo todo para ganar lo más valioso, debemos dejar la ambición de poseerlo todo, del apego total al poder y vivir libremente el Reino. De esta manera los discípulos y nosotros como creyentes estaremos siguiendo en plenitud a Jesús. La presencia viva y eficaz del Reino en nuestras vidas depende de la prioridad que estemos dando a las vivencias de la fraternidad, la caridad, el servicio y la misericordia con nuestros hermanos.

Por eso es que el evangelista Juan en su brevísima carta nos ofrece casi una síntesis de su evqangelio, pero recordarnos las condiciones fundamentales parta la salvación: “Caminar en la verdad” y “creer en Jesús que es el Hijo de Dios." Así el apóstol se hace portador del mandamiento de Dios, no nos ofrece una hipótesis de vida basada en su sabiduría personal sino que se hace interprete del mandamiento nuevo nque él mismo ha recibido del Señor.

Las dos condiciones para la salvación se pueden reducir al único mandamiento por el que llega a nosotros , revelada –incluso hecha carne en Jesucristo. Creer en él significa entrar en la verdad de Dios. Caminar por el sendero del amor significa participar en el amor que es Dios Pero Juan está preocupado por la fidelidad de sus destinatarios: porque aparecen muchos “seductores” (7) que no reconocen a Jesús y querrían corromper también la fe de los otros. Por eso sigue abierta la posibilidad de “echar a perder lo que habéis trabajado”. (8), eso es, la fe y la posibilidad de transformar con ella toda nuestra vida.

La fortuna del que cree consiste precisamente en esto no en conocer una verdad abstracta, sino en tener a Dios (9); no en tender hacia adelante, hacia un futuro incierto, sino en caminar con Cristo hacia Dios, no en ejercer cierta filantropía, sino en amor a Dios a través del prójimo, en nombre de Cristo.

En el evangelio Jesús completa el discurso de su última venida. Para que su enseñanza no se convierte en “utopía” (sin lugar) y para que e convierta en fáciles ilusiones, une el Señor la fe: ésta no se liga, en efecto a su persona, sino que nos introduce en el misterio de su muerte y resurrección. Si la esperanza se conjuga con la fe, entonces, como creyentes, sabemos a quién esperamos y no nos interesa ya cuándo ni cómo tendrá lugar.

Por eso usa dos ejemplos, el de Noé (26ss) y el de Lot (28ss). Esto9s do9s hechos históricos ponen de relieve el carácter inesperado y repentino del diluvio, por un lado, y el de la lluvia y el fuego, por otro, sólo en apariencia. En realidad Jesús quiere señalar con ellos la necesidad de “estar preparados” para cuando Dios se manifieste en su divino señorío: preparados para reconocerlo, para ser introducido por él en gozo eterno y entrar así en plena comunión con él. La verdadera enseñanza, por tanto, es ésta no debemos considerar sólo a Noé y a Lot como figuras de los creyentes, sino también sus contemporáneos, tan bien representados por la mujer de Lot (32). Vivían estos olvidados de Dios y preocupados sólo por los bienes terrernos, y en esta situación fueron sorprendidos por el castigo de Dios; es su ceguera espiritualo, su incaopacidad para captar el carácter dramático de los tiempos, lo que atrae la atención de Jesús, del evangelista y también la nuestra. Por eso Juan va a terminar en su relato diciendo: “El amor consiste en vivir según sus mandamientos.”. (2 Juan 6).

ORACION

Señor, tú eres el camino, la verdad y la vida. Pero cuántos semáforos encuentro en mi camino. Por eso me aferro a mis amigos como ancla de salvación; me en cierro en mis seguridades personales; me vendo a mi trabajo; me quedo encantado con lo que brilla; me consagro a mi bienestar; me alinea con la superchería de los intolerantes; me distraigo con el estruendo de tantas mentiras; sigo el trajín de una vida sin sentido, dictada por los que me rodean.
Pero tú me avisas: reconoce a Dios como origen común, y como creador para recyperar el sentido de lo sagrado. Reconoce a todo hombre para recuperar tu humanidad, con los valores de la fraternidad, de justicia, de libertad, Reconoce la naturleza como fuerza que debemos respetar sin intentar someterla, explotarla, poseerla o reproducirla en copias cada vez más desteñidas. Sólo así caminarás conmigo, y mi llegada te encontrará preparado. Sólo en sintonía con los valores del Espíritu te salvarás y la muerte te encontrará preparado.

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