Salmo 14,2-3ab.3cd-4ab.5
Lectura del santo evangelio según san Lucas (19,1-10):
HOMILIA
Apocalipsis 3, 1-6. 14-22: Si alguien me abre, entraré y comeremos juntos Salmo 14: Al que salga vencedor lo sentaré en mi trono, junto a mí. Lucas 19, 1-10: El Hijo del Hombre vino a buscar y salvar lo perdido.
Lucas nos presenta el mensaje central de su evangelio: la salvación. Jesús viono al mundo para salvar lo que estaba perdido, para ofrecer esperanza, amor y el perdón que viene de dios Padre a todos aquellos que se sienten cansados y marginados por distintas causas sociales, políticas y religiosas en todos los tiempos. Zaqueo se convierte en modelo de salvación de la salvación efectuada por las palabras y acciones de Jesús en medio de la comunidad, generando vida, presentando una manera nueva de relacionarnos, de interpretar el mundo y de vivir la fe en Dios. La salvación nos viene de Jesús y es un salvación que exige de nosotros una conversión, un cambio profundo de nuestras actitudes egoístas e interesadas, por actitudes que tengan como fundamento la vida y el bienestar de los demás, el bien común antes que el individual, la conservación de la vida y la dignidad del ser humano. La salvación de Dios en la historia humana inicia entonces cuando asumimos con verdadera identidad el camino trazado por Jesús, en el cual se nos invita a permanecer abiertos y disponibles a la acción misericordiosa de Dios.
Nos encontramos con las enseñanzas de Juan en el Apocalipsis, y nos encontramos hoy con algunas de las cartas de juan que escribe a las distintas Iglesias, y de las lecturas de hoy podemos intuir el mensaje que el apóstol quiere enviar a cada comunidad cristiana. Y eso es vivir el mensaje del evangelio donde encontramos una variedad de tipos de comunidades creyentes: algunas están muertas desde el punto de vida espiritual, otras están sólo tibias, otras se encuentran amenazadas con la p´´erdida del sentido de novedad que nos aporta la fe en Cristo, otras, por último, están encerradas en sus falsas seguridades. Son todas las situaciones que, a lo largo de los siglos, se han ido perpetuando, y a nadie le está permitido aparentar que no está implicado personalmente.
Para una lectura global de cada Iglesia particular, la “invitación a escuchar” a aquel que es la Palabra a las siete cartas es útil indicar la estructura de fondo que caracteriza a todas: en primer lugar aparecen las señas de cada Iglesia particular y la “invitación a escuchar” a Aquel que es la Palabra y cuyo mensaje nos trae la salvación. En segundo lugar aparece la afirmación “conozco tus obras”, destinada a indicar que no sólo cada creyente, sino cada comunidad creyente es para el Señor como un cuaderno abierto. Sigue, después, la “exhortación a la vigilancia y al ánimo” como para desmantelar y expulsar el mal que amenaza la vida espiritual de la comunidad como para renovar su compromiso.
Ayer veíamos a Jesús que ha entrado en Jericó y cura la ciego y hoy se encuentra con Zaqueo, un hombre bastante rico y jefe de los publicanos (1ss). Es importante la actitud de este hombre “quien quería ver a Jesús” (3) no era sólo su pequeña estatura lo que se lo impedía, sino su lejanía psicológica y espiritual. De todos modos, es cierto que Zaqueo aparece desde el principio como un hombre que busca la verdad, lo sabemos a través del evangelio, en lo que percibimos la iniciativa de Jesús, que levanta la mirada e invita a Zaqueo a bajar del árbol (5). También, Jesús por consiguiente, desea conocer profundamente a Zaqueo y satisfacer su búsqueda. su encuentro se convierte de inmediato en momento de gracias: “hoy tengo que alójame en tu casa… Hoy ha llegado la salvación a este casa” (5.9) En este “hoy” no podemos dejar de reconocer, por un lado, la realización de la misión de Jesús, y, por tanto, la apertura de todo verdadero buscador al don de la salvación. Permanecer abiertos al hoy de Dios, percibir la presencia de Dios en el hoy del hombre, constituye el gran secreto de quien está verdaderamente dispuestos a camina detrás de Jesús. Para decirle con sus propias palabras, Jesús “ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido” (10): a cada uno se le ofrece la oportunidad de verle, de encontrarle y de reconocerle por lo que es verdaderamente, que es lo que Juan nos repite hot: “Mira que estoy llamando a la puerta.” (Apocalipsis 3,20).
ORACION
“Señor Jesús, cuántos muertos andantes por uno solo que vive! Está muerto quien se alimenta del alboroto babélico que le rodea. Un alboroto hecho a base de televisión, discotecas, rumos, curiosidades inútiles. Está vivo, el que está alejado de una propaganda interesada, es capaz de mantenerse en silencio para ir en busca de la verdad. Está muerto quien corre de una manera frenética, sin meta, hipnotizado por la moda, drogado por la diversión y la actividad desenfrenada. Está vivo quien es capaz de cultivar una libertad interior que le permite comprar “oro acrisolado en el fuego” para ir en contra de la corriente que se propaga: “colirio” para recuperar la vista y estar así en condiciones de llevar a cabo decisiones equilibradas y responsables.
Está muerto quien, radiante de poder y de la neurosis del beneficio, se acomodo en su bienestar, indiferente a las tragedias humanas, impermeable a las llamadas de la justicia. Está vivo quien no ignora el mal que ha hecho ni se esconde o huye, sino que intenta restituir cuatro veces más para restablecer a la persona ofendida. ¡Señor Jesús, cuántos muertos andantes por uno solo que vive”

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