Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



lunes, 8 de noviembre de 2010

TIEMPO ORDINARIO NOVIEMBRE 8, 2010

PALABRA DE VIDA
Comienzo de la carta del apóstol san Pablo a Tito (1,1-9):
Pablo, siervo de Dios y apóstol de Jesucristo, para promover la fe de los elegidos de Dios, y el conocimiento de la verdad, según la piedad apoyada en la esperanza de la vida eterna. Dios, que no miente, había prometido esa vida desde tiempos inmemoriales; al llegar el momento, la ha manifestado abiertamente con la predicación que se me ha confiado, según lo dispuso Dios, nuestro salvador. Querido Tito, verdadero hijo mío en la fe que compartimos; te deseo la gracia y la paz de Dios Padre y de Cristo Jesús, salvador nuestro. Mi intención al dejarte en Creta era que pusieras en regla lo que faltaba y establecieses presbíteros en cada ciudad, siguiendo las instrucciones que te di. El candidato, que sea un hombre sin tacha, fiel a su única mujer, con hijos creyentes, que no sean indóciles ni acusados de mala conducta. Porque el obispo, siendo administrador de Dios, tiene que ser intachable, no arrogante ni colérico, no dado al vino ni pendenciero, ni tampoco ávido de ganancias. Al contrario, ha de ser hospitalario, amigo de lo bueno, prudente, justo, fiel, dueño de sí. Debe mostrar adhesión a la doctrina cierta, para ser capaz de predicar una enseñanza sana y de rebatir a los adversarios.

Salmo 23,1-2.3-4ab.5-6
Éste es el grupo que viene a tu presencia, SeñorDel Señor es la tierra y cuanto la llena, el orbe y todos sus habitantes: él la fundó sobre los mares, él la afianzó sobre los ríos.
¿Quién puede subir al monte del Señor? ¿Quién puede estar en el recinto sacro? El hombre de manos inocentes y puro corazón, que no confía en los ídolos.
Ése recibirá la bendición del Señor, le hará justicia el Dios de salvación. Éste es el grupo que busca al Señor, que viene a tu presencia, Dios de Jacob.

Lectura del santo evangelio según san Lucas (17,1-6):
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Es inevitable que sucedan escándalos; pero ¡ay del que los provoca! Al que escandaliza a uno de estos pequeños, más le valdría que le encajaran en el cuello una piedra de molino y lo arrojasen al mar. Tened cuidado. Si tu hermano te ofende, repréndelo; si se arrepiente, perdónalo; si te ofende siete veces en un día, y siete veces vuelve a decirte: "Lo siento", lo perdonarás.»Los apóstoles le pidieron al Señor: «Auméntanos la fe.»El Señor contestó: «Si tuvierais fe como un granito de mostaza, diríais a esa morera: "Arráncate de raíz y plántate en el mar." Y os obedecería.»

HOMILIA

Tito 1, 1-9: Establece presbíteros, siguiendo las instrucciones que te di Salmo 23: Este es el grupo que viene a tu presencia, Señor. Lucas 17, 1-6: Si siete veces vuelve tu hermano arrepentido, perdónalo
Estos son principios básicos presentados a sus discípulos para permanecer unidos como comunidad y ser signos verdaderos de la misericordia de Dios: la corrección fraterna. Sólo el qe vive en el don de la fe es capaz de perdonar ilimitadamente a sus hermanos, porque se basan en la prioridad de la persona y no tiene en cuenta las faltas o el error sino que tiene como prioridad la persona y el proceso de vida; el que actúa así es porque mira a su hermano y a su comunidad con los ojos de dios y desde a construir una comunidad fraterna y solidaria. El Evangelio nos insiste en que el perdón es un proceso de conversión personal y comunitario movido por la fe, por la acción misericordiosa de Dios con el fin de conducir a la comunidad a la santidad, es decir, a una vida regida por el amor y el servicio mutuo. El perdón entre hermanos, así como el arrepentimiento y la corrección fratrna es la mejor forma de expresar que creemos en la misericordia de Dios y en una forma distinta de expresar que creemos en la misericordia de Dios y en una forma de ralacionarnos, en la que no nos condenamos ni nos juzgamos, sino que nos arrepentimos, enmendamos el error y perdonamos.

Hoy ermpezamos a leer la carta de Pablo a Tito, y la llamamos “pastoral” por su conenido. Pablo se dirige a uno de sus queridos colaboradores en el momento en que le confía una comunidad cristiana que han iniviado un camino de conversión y de plena adhesión al Evangelio. Pero el fundamento de su enseñanza se basa como fundamento en el acontecimiento de Jesús muerto y resucitado, en la “verdad que se manifiesta en una vida religiosa” (1) y en la “esperanza puesta en la vida eterna” (2).

La tarea del discípulos consistirá en educar en los creyentes para que se enamoren de la verdad revelada y predicada y, de este modo, consoliden sus vínculos de amor y de fe en la misma comunidad y, en última instancia, con Cristo, el Señor. Así se concreta la administración que Dios confía a sus siervos: el servicio de la Palabra, la predicación apostólica -está bien explicarlo con letras bien grandes-, constituyen “el primer y fundamental servicio a la comunidad”.

Podemos decir que en “el principio era la predicación”, en el sentido de que sin el servicio y la escucha de loa Palabra no nace ninguna comunidad cristiana. Ciertamente, el responsable de una comunidad debe tener cualidades excepcionales: su estilo de vida, su modo de actuar, el ejemplo que ha de ser capaz de dar en términos de fidelidad a la doctrina y de generosidad en el servicio son los elementos indispensables para el bienestar de la comunidad. No es casualidad que Pablo insista así mismo en este aspecto, precisamente porque está convencido de que, para permanecer fieles al ideal re3cibido, es necesario el concurso del obispo y de sus fieles, del pastor y su grey, de quien pedica y de quien escucha: todos a la escucha y sometidos a la doctrina-verdad confiada por Dios en las Sagradas Escrituras, en el Antiguo y el Nuevo Tewstramento.

El evangelio de hoy se centra en tres temas: el escándalo, el perdón y la fe. La enseñanza de Jesús recogida por Lucas, se funda en los tres momentos que, sin embargo, que sin embargo requieren ser considerados de manera unitaria.

La primera, la vida del discípulo consiste n no provocar nunca que alguien se aleje del camino que ha emprendido, a causa de una opción suya individualista y egocéntrica. Se trata del escándalo evangélico contra el que Jesús lanza uno de sus terribles “ayes". El Señor no puede soportar la actitud de quienes, en virtud de algunas de sus opciones, no sólo poen en pleigro su propia salvación, sino que acaban comprometiendo también la de otros, sobe todo de los más “pequeños” (2) No sólo es preciso evitar el escándalo, sino que es indispensable perdonar a todos, siempre, a cualquier precio (3b-4). Sabemos bien que el perdón es signo de verdadero amor. Tenemos una clar demostración en el modo en que Dios nos manifiesta su amor. También, Jesús, que es la encarnación histórica del amor del Padre, ofreció en su vida terrena en perdón a todos los que lo necesitaban.

Jesús termina su enseñanza con el elogio de la fe. Esta, aunque sea pequeña, puede expresar su maravillosa y misteriosa energía incluso de modo milagroso. Los apóstoles le piden que les aumente la fe, y Jesús les responde declarando la extraordinaria eficacia de la misma cuando es genuina y auténtica. Por eso Pablo dice hoy: “Gracia y paz de parte de Dios Padre y de Jesucristo nuestro salvador.” (Tito 1,4)

REFLEXION FINAL

Siempre suelo terminar con una oraión pero hoy lo haré con una reflexión.
La liturgia de hoy nos invita a concentrar la reflexión en tres personajes: los pequeños, el hermano y los apóstoles. Los “pequeños” fueron objeto privilegiado de la atención de Jesús, no sólo los destinatarios preferidos de su enseñanza, sino que personifican sacramentalmente su presencia entre nosotros.
El “hermano” del que habla este evangelio que no es una abstracción, sino una persona de carne y hueso; más aún un pobre pecador, que sin embargo, es capaz de penetrar su pecado con un sentimiento de arrepentimiento.
Por último, “los apóstoles", a pesar de la importancia de su misión, advierten que les falta la fe, esa fe que podría ponerles en pledna sintonía con el Maestro. Desde esta perspectivfa también son un gran modelo para nosotros, que siempre tenemos necesidad de purificación de la fe que nos ha dado. Por pequeña que sea la fe que nos ha dado es milagrosa no tanto porque puede realizar cosas extraordinarias c9omo porque pone en acción un poder divino.

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